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viernes, 5 de marzo de 2021

27 DE DICIEMBRE.

27 DE DICIEMBRE.

Se recibió, en este día la siguiente carta de Juan Ferrer, que era el embajador enviado por los Diputados al Sr. Rey.

Als molt honorables e de gran reverencia e magnificencies senyors los diputats del General de Cathalunya.
Mossenyors molt honorables e de gran reverencia e magnificencies. Des que scrivi per lo correu qui porta la resposta del Senyor Rey sobre lo fet de les empares de la castellania de Emposta e lo fet de mossen Miquel de Gualbes e den Avinyo no he hagut letra neguna vostra e per ço stich sperant quem manareu que al present tot he hagut a fer ab lo Senyor Rey es stat remes aqui a la Senyora Reyna. Crech Deu volent tot se sera aqui acordat. Lo Senyor Rey parti tan tost lo dijous passat puix hac finada la cort la via de Exarch (Jarque de Moncayo?) e de Vila Roya (hay varios Vilarroya en esa zona) per correr mont deu dormir a nit en Ylucha
(Illueca, la ch es c, Iluca, Illuca, donde nació el Papa Luna?)
sera aci la nit de Nadal per que yo no fer al present res ab sa Majestat sino per avis que vinga de aqui e los correus tots venen aci dret. No so anat ab ell sperant que si correu negu vengues tant tost tirar la via sua. Novitats noy ha negunes al present tot hom spera lo embaxador françes que ve aci que dira. He sentit que al Senyor Rey ha sabut greu que la Senyora Reyna haja mogut aqui lo fet de la sua entrada aci sa fet remor de hun gran scandol que cuyda esser en lo taulell dos jorns ans de Santa Lucia. Nom se quant son stats los fets que aci molta es stada la remor. Lo prior de Roda no es tornat encara de don Felip de Castre nis sap (de saber, sab, también aparece sap porque la b final suena como p) sis levara aquest debat que mossen Arinyo servidor del dit don Felip es stat aci quatre jorns ha (fa cuatre díes; hace cuatro días; fa quatre jorns o dies) e porta moltes dificultats que (qne) hixen en aquesta concordia. Crech prest tornara lo dit prior ab una conclusio o ab altra. E manen me mossenyors vostra reverencia e magnificencies lo que plasent los sia. Feta en Calatayut dimarts a vespre a XXII de deembre. - Mossenyors. - Quim recoman en gracia e merce de vostra reverencia e honorables savieses Johan Ferrer.

Exarch (Jarque de Moncayo?)


martes, 23 de junio de 2020

316. EL CADÁVER DEL PAPA LUNA


316. EL CADÁVER DEL PAPA LUNA (SIGLO XV. ILLUECA)

Las grandes tribulaciones del papa/antipapa Benedicto XIII, el aragonés Pedro Martínez de Luna, sólo terminaron con su fallecimiento, ocurrido en su voluntario retiro de Peñíscola, en el año 1423. Pero, incluso después de muerto, su recia personalidad siguió dando origen a constantes y múltiples anécdotas y aseveraciones que circulaban de boca en boca, de reunión en reunión, incluso de crónica en crónica.

Benedicto XIII había recibido sepultura en la propia iglesia del castillo roquero que le había servido de baluarte y aún siete años más tarde de su inhumación tuvo lugar allí mismo un hecho ciertamente prodigioso e inexplicable, sobre todo para los más escépticos.

Narra el cronista Martín de Alpartir, quien fuera prior de la Seo zaragozana y camarero del antipapa, que tanto el Domingo de Ramos y como el día de Jueves Santo de 1430, a partir de la humilde tumba de Pedro de Luna, comenzó a extenderse por todas las estancias del castillo-fortaleza una fragancia extraordinaria, cual si fuera fruto del néctar de las más bellas y lozanas flores. Pero, según las crónicas, el aroma embalsamó, asimismo, el ambiente de toda la ciudad y alrededores.

En vista de tal prodigio, el entonces alcaide del castillo —ciertamente desconcertado y temeroso por lo sucedido— mandó aviso urgente al rey Alfonso V, que a la sazón estaba de visita en la villa de Cariñena, pidiéndole consejo sobre qué hacer ante tal prodigio. Entonces, don Juan de Luna, sobrino de Benedicto XIII y conocedor de lo ocurrido, imploró al monarca que ordenara al alcaide del castillo de Peñíscola que le entregase el cuerpo sin vida de su tío para trasladarlo solemnemente a Illueca, su patria chica.

El rey Alfonso V el Magnánimo, conmovido por aquella manifestación última del inefable don Pedro Martínez de Luna, cuya proverbial tozudez tantos problemas diplomáticos le había causado en vida, accedió a lo que se le solicitaba, de modo que el cuerpo incorrupto del antipapa fue llevado desde Peñíscola hasta Illueca y depositado en un sepulcro ubicado en la misma cámara del palacio donde había nacido.

[García Ciprés, G., «Ricos hombres de Aragón. Don Pedro Martínez de Luna (el
«antipapa»)», en Linajes de Aragón, II (1911), págs. 187-188.]