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martes, 23 de junio de 2020

272. SAN RAMÓN CURA A UNA JOVEN DESAHUCIADA


272. SAN RAMÓN CURA A UNA JOVEN DESAHUCIADA (SIGLO XII. RODA DE ISÁBENA)

El obispo Ramón de Barbastro, reconfortado por el cariño de los rotenses, acababa de morir en olor de santidad en el forzado exilio de Roda de Isábena, donde le habían llevado tanto la ambición desmesurada y sin límites del obispo Esteban de Huesca como la connivencia con éste del propio rey de Aragón, don Alfonso I el Batallador, quien al cabo del tiempo acabaría arrepintiéndose finalmente por ello.

Unos meses después de fallecer el obispo, sucedió que, en el mismo pueblo de Roda de Isábena, una muchacha de la localidad enfermó gravemente de calenturas. Transcurrió el tiempo lentamente sin que sintiera mejoría alguna, a pesar de los denodados esfuerzos hechos por los médicos, e incluso por algunos curanderos, por sanarla.

Lo cierto es que la madre —y con ella toda la familia— desesperaba ya de la curación de su hija resolviendo apelar por fin a los auxilios del cielo, buscando para ello la intercesión de san Ramón a quien había conocido y admirado.
Así es que la apesadumbrada madre se sentó a la cabecera de la cama de la muchacha y le hizo ver la extrema gravedad de la situación y, por lo tanto, la necesidad de confiar en el santo obispo, de modo que cariñosamente le dijo: «Acuérdome, hija mía, de la vida tan santa que hacía aquel bendito prelado san Ramón, que ha pocos días han sepultado en Roda, el cual, aunque ha muerto temporalmente, vive en la Iglesia para siempre. Yo creo y confío, hija mía, que si a él te encomendaras, y en sus merecimientos y santidad tuvieses firme esperanza, alcanzarías la salud».

De momento, la atribulada hija no dijo absolutamente nada, pero al cabo de unos instantes decidió seguir el consejo de su madre, así es que invocó con mucha devoción la intercesión del santo ante el cielo. Lo cierto es que aquello no resultó en vano, porque pronto expulsó de su cuerpo todos los humores superfluos que tenía dentro, de manera que curó las calenturas que la tenían postrada y quedó totalmente sana.
Agradecidas a san Ramón madre e hija, fueron a visitar la tumba del santo para darle las gracias por la especial merced que les había dispensado.

[López Novoa, S., Historia ... de Barbastro, págs. 99-100.]

272. SAN RAMÓN CURA A UNA JOVEN DESAHUCIADA (SIGLO XII. RODA DE ISÁBENA)





El sepulcro de San Ramón está ubicado dentro de la catedral de Roda de Isábena. En la cabecera del templo se abren tres criptas, siendo la del tramo central la edificada por orden del obispo San Ramón hacia el año 1125. En su interior, alberga el magnífico sepulcro de San Ramón, que contuvo sus restos hasta que fueron exhumados y colocados en una urna funeraria. No obstante, en origen, el sepulcro se hallaba empotrado en el ábside de la cripta y, posteriormente en el claustro, antes de recolocarse en su actual ubicación.
La obra está realizada en piedra y presenta restos de policromía (en temple sobre estuco). Se desconoce su autoría y está fechada hacia el año 1170. Las dimensiones del sepulcro sin tapa son: 44,5 x 166 x 59 centímetros. 
El frontal del sarcófago muestra cuatro escenas en relieve de la Vida de la Virgen desarrollándose sucesivamente la Anunciaciónla Visitaciónla Natividad y la Epifanía. El lado derecho completa estas escenas de la Vida de la Virgen con la Huída a Egipto.
El programa iconográfico se completa en el lateral izquierdo con una escena dedicada a San Ramón, que aparece vestido de pontífice, entre dos diáconos que le asisten en la liturgia. En esta zona es donde más restos de policromía existen.
Historia
Siglo XII
El Sarcófago de San Ramón de la Catedral de Roda de Isábena es de autoría anónima y está datado en torno al año 1170.

Restauración, Siglo XX (1997)

En 1997 el Gobierno de Aragón promovió la restauración de esta pieza. El presupuesto de los trabajos fue de 1.325 euros y éstos fueron realizados por María Pilar del Val Molina. La intervención consistió en la adhesión de fragmentos de estuco y pigmento desprendidos del soporte de piedra y la limpieza superficial y consolidación de la policromía.

domingo, 8 de marzo de 2020

56-60




56. Misal.
Un volumen en 4.° mayor en pergamino, de 294 páginas. Es de últimos
del siglo XII. Le precede un Calendario, en el cual es de notar que
estando la fiesta de la Resurrección del Señor el día 28 de
Marzo
, y la de la Ascensión el 5 de Mayo, la fiesta de
Pentecostés está en el 8 de Mayo. También se ve allí la
fiesta de San Rufo Obispo, el día 14 de Noviembre; y la de la
octava de este Santo el 21 de dicho mes; lo cual prueba la grande
solemnidad con que esta fiesta se celebraba entonces en esta
catedral. Se halla así mismo la fiesta de la Purísima Concepción,
el día 8 de Diciembre.
Además hay notas muy curiosas. Entre
ellas una el día 4 de Febrero, que traducida dice: «Hoy comienzan a cantar las aves». Y otra el día 24 de Abril
que dice: «La salida de Noé del arca».
Este Misal está
foliado, aunque esto se hizo en época muy posterior. Después del
folio 65 hay dos figuras del Salvador y de Cristo, parecidas a las
del Códice número 11; si bien los dibujos son muy inferiores y los
colores sumamente extraños. Luego sigue el Prefacio de la Misa; la
inicial ostenta una viñeta de bastante novedad. También hay otra al
comenzar el Cánon; en esta los dibujos y los colores son de más
gusto.
En el folio 64 se ven algunas notas de música referentes
a la Misa de la «Concepción de Santa María.» Así se designa en
este Misal dicha festividad. Las oraciones de esta Misa y de algunas
otras son distintas de las que se usan actualmente, o sea desde que
se mandó adoptar para todas las diócesis el Misal y Breviario
Romanos.
Al principio de este Misal, y antes del Calendario, hay
una nota de distinta letra que dice: Fó estimat LXXXII sous,
aludiendo al precio en que fue valorado.

57. Guido de Baysio.
Comentarios al Decreto de Graciano. Un volumen en folio grande
en pergamino, de 772 páginas. Es del siglo XIV. El autor lo titula
de este modo: Incipit Rosarium Domini Guidonis de Baysio,
Archidiaconi Bononiensis, super Decreto. Desde luego se
comprende que la palabra Rosarium la pone aquí el autor en
sentido metafórico. / Rosarium - Glosarium - Ver 60: DECRETALES
DE GREGORIO IX, CON
GLOSAS O COMENTARIOS.
/
Al lado de este epígrafe, o sea en la primera página, hay
una hermosa viñeta que representa al autor, vestido de Arcediano,
dando explicaciones en la cátedra a sus discípulos;
teniendo sobre un atril el libro cuya doctrina expone;
alegoría que está perfectamente significada. Después sigue el
prólogo, dirigido al Reverendo en Cristo Padre, su Señor D.
Gerardo, por la gracia de Dios Obispo Sabinense.
Este
libro, como el Decreto de Graciano, está dividido en tres partes. En
la primera se anotan en el margen las Distinciones. Las Causas que
componen la segunda parte del Decreto de Graciano también están
señaladas en todas las páginas. Y lo mismo la tercera parte de
Consecratione
.
Los principios de los párrafos y capítulos,
que son muchos, están con iniciales de colores. En la segunda parte
hay hermosas viñetas al principio de las Causas.

5S.
GUILLERMO DURANTE. RACIONAL O EXPLICACIÓN DE LOS DIVINOS OFICIOS.

Un volumen en folio en pergamino, de 364 páginas. Es de últimos
del siglo XIII, o de principios del XIV. Hállase dividido en ocho
partes. Le precede un índice muy extenso en el que se indica el
folio donde está cada asunto.
Contiene este Códice un tratado
magistral de sagrada liturgia, hallándose divididas con mucha
claridad todas las materias. Fue escrito con gran lujo; lo que prueba
la suma importancia que desde los tiempos más remotos se ha dado en
esta catedral a todo cuanto se refiere a la celebración de los
divinos oficios. Tan buen gusto hubo en la confección de este libro,
que no solamente están adornadas de un modo muy distinguido las
iniciales de todos los capítulos, sino que además muchas columnas
ostentan variadas orlas de colores. Al principio está la figura de
un Prelado vestido de Pontifical, aludiendo sin
duda a la materia de liturgia de que se trata en este Códice.


59. JUAN ANDRÉS. Comentarios a los libros de las Decretales.
Un volumen en folio grande, en pergamino, de 570 páginas. Es del
siglo XIV. Este Códice además de no tener foliación, carece de
signos que indiquen los capítulos o títulos en que se hallan
divididas las materias. De modo que su estudio debía ser sumamente
laborioso, pues tampoco hay índice.
Al principio de la primera
página se ve una hermosa viñeta, que representa a un sacerdote
celebrando misa; siendo de notar la especial forma de la
casulla que se parece a un manto. Hay en este Códice
gran profusión de letras iniciales con dibujos, distinguiéndose los
colores muy vivos, con planchas de oro que todavía conservan el
mayor brillo.
Antes del último folio hay una hoja añadida o
sobrepuesta de letra diferente. Y al fin de todo una nota que dice
así: Explicit Novella Joh. Andreae super quinque libros Decretalium.
Deo gratias. Amen.

60. DECRETALES DE GREGORIO IX, CON GLOSAS
O COMENTARIOS.
Un volumen en folio grande, en pergamino, de 566
páginas. Es del siglo XIII. Al principio, como en todas las
colecciones de Decretales de dicho Papa, está la Bula que
dirigió a los Doctores y escolares de la Universidad de Bolonia. Antes de la palabra Gregorius
con que se encabeza dicha Bula, se ve un gran blanco,
destinado al parecer para formar allí una viñeta de adorno, lo cual
no llegó a verificarse.
Este Códice también es de los más
notables del archivo, no sólo por sus grandes dimensiones y por el
trabajo que debió emplearse al escribirlo, sino por la multitud de
notas de varias letras y de diferentes épocas; lo que manifiesta el
grande uso que se hizo del mismo.
Aunque no está foliado ni hay
índice, en cada hoja se señalan con bastante claridad los cinco
libros en que hallan divididas las Decretales. Los títulos están
señalados en el texto con letras encarnadas. Todas las Decretales de
este voluminoso Códice tienen las iniciales adornadas con dibujos de
colores. En el principio de cada libro también se ve un blanco para
una viñeta, que no llegó a hacerse.
Después del último título
del libro V siguen tres folios de la misma letra, en los cuales se
ven dos grandes blancos, donde según parece debían ponerse, los
árboles de los parentescos de consanguinidad y de afinidad
a que se refiere el texto.



61-71