121. JAIME I Y NUESTRA SEÑORA DE LA SILLA (SIGLO XIII. LAGUERUELA)

aunque por poco tiempo, las ansias reconquistadoras del rey Jaime I el Conquistador, que apenas si se tomó un respiro en su lucha contra los agarenos.
cierto tiempo que dedicó a diseñar su defensa, a trazar el plan a seguir para la ocupación y explotación del nuevo territorio y a ordenar las medidas encaminadas al buen gobierno de las tierras ocupadas. Cuando hubo llevado a cabo todo esto, Jaime I el Conquistador pensó en regresar hacia sus tierras aragonesas donde varios asuntos importantes requerían su presencia y actuación.
acomodada con mimo y esmero en la silla de su cabalgadura, una imagen no muy grande de la Virgen, a la que es bien sabido cómo el rey aragonés profesaba una gran devoción y a cuya ayuda y amparo decía deberle la reconquista de tres reinos ganados a los musulmanes en más de treinta batallas campales.
la altura de Bea y Lagueruela, fue acogido con grandes muestras de respeto y cariño por los pobladores de ambos lugares, de modo que se vio obligado, ante el calor demostrado por aquéllos, a hacer un alto
en el camino.
Sus súbditos de Bea y Lagueruela, sumamente agradecidos y emocionados por el rasgo del monarca, prometieron que la convertirían en adelante en su guía y patrona, dándole el nombre de Nuestra Señora
de la Silla, en recuerdo de tan original capilla andante.