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sábado, 25 de septiembre de 2021

CANTO DE RAIMUNDO. LO CANT DE RAMON.

CANTO
DE RAIMUNDO.



Los
mismos desengaños que habían inspirado a Lulio en Roma el poema que
tituló Desconsuelo, le dictaron las excelentes estrofas del Canto
que nos ocupa, hacia el año 1299, mientras residía en la capital de la Francia. Es la más sentida de las composiciones cortas del poeta,
y ella nos ofrece el retrato cabal de aquel privilegiadísimo ser.
Después de recordar sus juveniles desvíos, la visión que tuvo de
Jesús crucificado, su perseverancia en la virtud por divina merced,
la fundación del colegio de Miramar que a sus instancias se había
realizado, el amor de Dios que inflamaba su corazón, los esfuerzos
que había hecho en demostración de la Trinidad Santísima, y de los
misterios de nuestra santa religión, y el juicio final en que
juzgará Dios a los buenos y a los malos, dice que ha inventado una
nueva ciencia por medio de la cual puede el hombre encontrar la
verdad y destruir el error, y que como inspirada por Dios ella
convertirá a la fé de Cristo a los sarracenos, a los tártaros, a
los judíos y a todos los que viven en las tinieblas de la falsedad;
que tomada la cruz, y lleno de afecto a la Virgen, que es el amparo
de los pecadores, le ha pedido ayuda y socorro, y su corazón se ha
convertido en casa de amores, y sus ojos en fuentes de lágrimas; y
que esto le hace estar entre el dolor y el gozo. Se duele de su
vejez, menta su pobreza y el menosprecio en que se le tiene; de que
no haya hombre nacido que le ayude; y de que no obstante de haber
procurado la realización de grandes hechos, de haber investigado
grandes cosas en el mundo, y de haber dado altos ejemplos de
abnegación, apenas se le conozca y se le ame. Añade después que
quiere morir surcando el piélago del amor, y que no hay hora en que
no deplore el agravio que hacen a Dios aquellos señores que
contribuyen a que el mundo permanezca en la oscuridad de la
ignorancia. Después ruega a Dios que permita que con celo,
convicción y sabiduría vayan misioneros a predicar la fé cristiana
y que le liberte de la eterna condenación; y ofreciendo elevado
ejemplo de humildad, se da por indigno de alabar y ensalzar a Dios,
tanto tiene en su imaginación sus pasadas culpas.



La
fluidez de los versos de esta hermosa composición y la corrección y
pureza de su lenguaje por lo que mira a la forma, y el sentimiento
que en ella domina por lo que respecta a su fondo, hacen del Canto de
Raimundo la composición de más agradable lectura entre todas las de
su autor.





LO
CANT DE RAMON.







Son
creat e esser m' es dat (
soy
creado y ser me es dado)



A
servir Deu que fós honrat,



E
son cahút en mant peccat;



En
ira de Deu fuí pausat,



Jesus
me vench crucificat,



Volch
que Deu fós per mi amat.







Matí
ané querre perdó



A
Deu, e prís confessió



Ab
dolor e contricció;



De
caritat, oració,



Esperança,
devoció,



Deus
me feu conservació.







Lo monastir de Miramar



Fiu
a frares menors donar,



Per
sarrahins a preycar;



Enfre
la vinya 'l fenollar,



Amor
me pres fe 'm Deus amar,



Enfre
suspirs e plòrs estar.







Deus
Pare, Fill, Deus espirat,



De
qui es Sancta Trinitat,



Tracte
com fóssen demostrat,



Deus
Fill del cèl es devellat,



De
una Verge es estat nat,



Deu
e hòme, Christ appellat.





Lo
mon era en dampnació,



Morí
per dar salvació



Jesus,
per qui 'l mon creat fó;



Jesus
pujá al cèl sobre el trò,



Venrá
a jutjar lo mal e ‘l bò;



No
valrán plors querre perdó.







Novell
saber hay atrobat,



Pot
n' hòm coneixer veritat,



E
destruir la falsetat;



Sarrahins
serán batetjat,



Tartres,
jueus e mant errat,



Per
lo saber que Deus m' ha dat.







Pres
hay la crotz, tramet amors



A
la Dòna de peccadors



Que
d' élla m' apòrt gran soccors;



Mon
còr está casa d' amors,



E
mos uyls fontanyes de plors;



Entre
gaug estaig e dolors.



Son
hòm veyll, paubre, meynspreat;
No hay ajuda d' hòme nat,
E
hay tròp gran fayt emperat;
Gran res hay del mon cercat,
Mant
bòn eximpli hay donat;
Pauch son conegut e amat.



Vull
morir en pelech d' amor;
Per esser gran no ‘n hay pahor
De
mal príncep ne mal pastor;
Tots jorns consir la deshonor
Que
fan a Deu li gran senyor,
Qui meten lo mon en error.



Prech
Deus trameta misagés,



Devots,
scients e vertadés,



A
conexer que Deu home es,



La
Verge hon Deus hòm se fés



E
tots los sancts d' ella sotsmes,



Prech
que en infern no sia mes.







Laus,
honor al major Senyor,



Al
qual tramet la mia amor,



Que
d' él reeba resplandor;



No
son digne de fer honor



A
Deu, tan fòrt son peccador;



E
son de libres trovador.







Hon
que vage cuyt gran bé far,



E
a la fí res no 'y puch fár,



Perque
n' hay ira e pesar;



Ab
contricció e plorar



Vull
tant a Deu mercé clamar,



Que
mos libres vulla exalçar.

Sanctetat, vida, sanitat,
Gaug
me dó Deus e libertat,
E guardme de mal e peccat;
A Deu me son
tot comenat;
Mal sperit ne hòm irát
No hagen en mí potestad.







Man
Deus als cels e' ls elements



Plantas
e totas res vivents,



Que
no fassen mal ni turments;



Do
‘m Deus companyós conexents,



Devots,
leyals, humils, tements,



A
procurar sos honraments.

domingo, 21 de junio de 2020

217. LA CONVERSIÓN DEL JUDÍO DORMIDO


217. LA CONVERSIÓN DEL JUDÍO DORMIDO (SIGLO XV. ZARAGOZA)

Estaba el famoso fraile valenciano Vicente Ferrer predicando un día de tantos —parece ser que en Zaragoza, ante una gran multitud, pues su palabra y su figura siempre atraían a gran cantidad de gentes llegadas de todos los confines— cuando un rabino quiso oírle para estudiar sus argumentos con el fin de poderlos rebatir si llegaba el momento. Eran días aquellos en los que los monarcas cristianos, incluido naturalmente el de Aragón, estaban haciendo esfuerzos para lograr la conversión de los judíos, tarea a la que se entregó en cuerpo y alma el dominico valenciano.

Tratando de no ser visto ni advertida su presencia, el rabino buscó y halló la casa de unos amigos que, situada a espaldas del estrado elevado que se había preparado al efecto en un lado de la plaza, permaneciendo oculto en una de sus habitaciones, de modo que nadie pudo verle ni saber que estaba allí oculto. Al poco rato de haber comenzado la plática, el rabino sintió un profundo sopor y se quedó dormido.

La verdad es que no se sabe cómo, pero Vicente Ferrer, dotado al parecer de una fuerza y una luz interiores que sólo algunos elegidos poseen, supo lo que estaba ocurriendo detrás de él aunque era imposible que lo hubiera visto. Así es que —ante la total incomprensión de todos los asistentes a la plática— levantó todavía más la voz y dijo: «¡Oh, tú, judío que a mis espaldas duermes, despierta y oye estos testimonios de la Sagrada Escritura, que convencen haber ya venido el Mesías, Dios y Hombre verdadero...!».

Ante aquel vozarrón que se alzó de pronto desde la plaza, despertó el rabino totalmente sobresaltado. El fraile continuó abajo con su plática y el rabino, sin escuchar lo que aquél continuaba diciendo, se puso a meditar acerca de lo sucedido. Así permaneció durante mucho tiempo sin dar crédito a lo sucedido, porque más que por la convicción de las palabras quedó asombrado por lo extraordinario del caso, de manera que, pasados unos días, decidió convertirse a la fe de aquel predicador. Con él lo hicieron también otros muchos judíos.

[Vidal y Micó, Francisco, Historia de la portentosa vida..., pág. 315.]

sábado, 20 de junio de 2020

210. EL CID EXPULSA A LOS JUDÍOS DE TAMARITE


5. EL MUNDO JUDÍO

210. EL CID EXPULSA A LOS JUDÍOS DE TAMARITE de Litera
(SIGLO XII. TAMARITE)

210. EL CID EXPULSA A LOS JUDÍOS DE TAMARITE


Toda la comunidad cristiana, que había vivido como mozárabe en Tamarite, estalló en una auténtica fiesta para celebrar la liberación de la villa y del castillo del dominio musulmán por el empuje imparable de los ejércitos del rey aragonés. Absolutamente todos se lanzaron alborozados a las calles, que eran recorridas una y otra vez por grupos de jóvenes que danzaban cruzando palos entre sí recordando tantas luchas pasadas entre cristianos e infieles. Esta manera de festejo y de rememorar aquel difícil pasado perduró durante siglos entre la población tamaritana, aunque luego se perdiera.

Tras la liberación, poco a poco se fue organizando la vida del nuevo Tamarite, el cristiano. Al principio, con cierto temor, como es lógico, pues todavía quedaba en pie, densamente poblado y amenazante, el importante enclave moro de Lérida, que estaba demasiado cercano y era los suficientemente poderoso como para poder estar tranquilos.

Por deseo expreso de los reyes de Aragón, los cristianos tuvieron que aprender a convivir con los moros que desearon permanecer al cuidado de sus antiguas tierras —los ahora llamados mudéjares— aunque es cierto que muchos de ellos prefirieron emigrar junto con sus correligionarios a Lérida pensando en su fuero interno en regresar algún día no muy lejano. Y también permanecieron entre los vencedores algunos miembros de la comunidad judía, vistos y sentidos en aquellos momentos de incertidumbre y temor como miembros de una raza maldecida.

Temían todavía los cristianos tamaritanos que estos judíos —aunque no eran muy numerosos pero, en general, bien acomodados económicamente merced a su tradicional actividad mercantil— se rebelasen contando con la ayuda de los hebreos de Lérida, por lo que intentaron hallar solución a sus temores buscando y hallando la ayuda del famoso Rodrigo Díaz de Vivar, el renombrado Cid Campeador, terror de la morisma, quien, en efecto, redujo y echó fuera de Tamarite a todos los judíos que en ella había, acción todavía más que sorprendente cuando era notorio que para entonces el Cid ya había fallecido.

[Moner, Joaquín M., Historia de Tamarite, págs. 105-106.]

domingo, 8 de marzo de 2020

APÉNDICES

APÉNDICES. 



Concluida la reseña de los Códices, parécenos oportuno
insertar los Apéndices que están al fin del inventario de los Sres.
Denifle y Chatelain, y que según verán nuestros lectores, contienen
fragmentos muy interesantes copiados de dichos Códices.
Entre
ellos ocupa un principal lugar por su extensión el que pertenece al
Códice de número 6, que contiene como es de ver en el Catálogo, la
exposición del Símbolo de los Apóstoles por el célebre dominico
español Fray Raimundo Martín, que vivió a mediados del
siglo XIII.
Atendiendo a que hasta el presente no hay noticia de
que exista otro ejemplar en las bibliotecas de Europa, su contenido
ofrece un doble interés. Por otra parte, los Sres. Denifle y
Chatelain tuvieron buen cuidado en escoger los mejores fragmentos del
citado Códice; y sobre todo, nada omitieron de cuanto se pueda
referir a los sarracenos y judíos, y a los
escritores árabes. Así lo expresan en el prólogo de dicho
Apéndice, que es el de número I°.
Pero antes de los Apéndices
copiaremos la siguiente introducción, que precede a su inventario
latino.

ECCLESIA cathedralis urbis
Dertusae (nunc Tortosa dicunt) in Catalonia,
cujus historiam ac fata nuper enarravit D. Ramón O'Callaghan,
canonicus archivistaque ejusdem, a restabilito saltem
episcopatu an. 1151, multos pretiososque codices
possedit. Quanquam autem, post varias vicissitudines, non tot hodie
percurrere licet quot inventariis saeculo XV sequentibusque usque ad
saec. XVIII confectis seu exaratis enumerantur, restat adhuc
collectio nec infima nec spernenda. Quam cum alter nostrum bis
visitavisset codicum statum lamentabilem, asseribus avulsis,
deploraverat, nihilque magis cupiebat quam ut iterum Dertusam
adeundi occasionem haberet, brevemque librorum superstantium
descriptionem conficeret.
Itaque hujus anni mense Septembri, post
exploratum tabularium Barcinonense, ambo Dertusam
provolavimus. Tempus fortasse non optime elegeramus; namque improviso
advecti, urbem vittis, vexillis, floribusque ornatam, musicis
concursibus occupatam (ut fit quottanis ad celebrandum S.
cincturae B. M. Virg. festum
), denique festivitatibus magis
quam labori paratam invenimus. Praeterea infelici casu tunc
archivista aeger lectum retinebat. Nihilominus, intercedente
fr. Angelo A. Ciarán, O. P., qui acriter in illis sollemnibus
vastam praedicatione sua cathedralem movebat,
comiter
a canonicis porta tabularii nobis aperta fuit,
ibique commodissime codices inspiciendi, describendi, immo
photografandi licentia concessa est. Praeter
libros capitulares, duo armaria codicibus 147
referta invenimus; qui quidem jam uniformiter dorso e pelle
ovina
flavi coloris tabulisque linteolo spissius flavescente
coopertis vestiti, temporum injurias vincent.
Tres dies ibi
commorati, raptim singulos libros unus vel alter inspeximus.
Numeri jam in singulis positi curam habuimus, etsi ordo melior non
aegre dari potuisset. Exempli gratia, Biblia fere integra cum
commentario Rabani nunc inter numeros 67, 61, 2, 28, 12
distrahitur. At non nostrum erat praefixam seriemt urbare (seriem
turbare)
, et facile minimum id vitium indice nostro
resarcietur. Deest praeterea quasi generatim in codicibus
numeratio foliorum.
Non ingratum erit lectoribus
in Appendice recipere quaedam hucusque incognita et quaedam
specimina codicum antiquiorum.
Grates imo corde agimus
canonicis Dertusensibus, qui nobiscum ut cum amicis,
non ut cum externis et advenis agebant, nobisque thesaurum
cathedralis, inter alia calicem mirifici operis, á
Papa Luna, i. e. Benedicto XIII, donatam monstrarunt.

Denique veniam á collegis nostris doctisque oramus, si quid in
hoc inventario, quod sine auxilio librorum impressorum
conficiendum fuit, nos fugerit vel in errores nos traxerit. Neque
silentio praetereundum, multes codices in principio mutilos
esse, quod laborem nostrum detinuit. Caetera
non catalogum
integrum condere, sed saltem praecipuorum tractatuum
inventarium non inutile parare ambitio nostra fuit.


Dertusae, 4 sept. 1895.

HENRICUS DENIFLE, O.
P.
AEMILIUS CHATELAIN.




appendix I

sábado, 7 de marzo de 2020

Catálogo 6-10




6. RAIMUNDO MARTÍN. EXPOSICIÓN DEL
SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES.
Un tomo en 4.° de 138 páginas. Es de
últimos del siglo XIII, o de principios del XIV. Está
escrito parte en pergamino y parte en papel cartulina.
En la primera página dice: Iste liber est sedis Dertusae
«este libro es de la catedral de Tortosa»; pues antiguamente las
palabras sede y catedral eran sinónimas.
Su autor
Fray Raimundo Martín, fue un célebre dominico español
que brilló a mediados del siglo XIII. Según se deduce de algunos
párrafos, lo escribió por los años 1256 o 1257. Al
hacer este trabajo, dice que se propuso instruir bien a los
cristianos en los fundamentos de la religión católica, para poder
rebatir los argumentos que solían proponerles los judíos y
sarracenos, que entonces abundaban mucho en España. Pero
atendido el gran fondo de doctrina que contiene este libro, y el
estar en latín, parece indicar que se escribió
principalmente para los párrocos y demás sacerdotes,
a fin de que pudiesen instruir con facilidad al pueblo cristiano,
y tuviesen al mismo tiempo razones y pruebas para convertir a los
infieles
.
Además tiene el singular mérito, de que como ya
hemos dicho, el P. Denifle manifestó que no había visto ningún
otro ejemplar en las muchas bibliotecas de Europa que ha examinado, y
por ello ninguno de los bibliógrafos antiguos hace
mención de este Códice. El expresado P. Denifle es el primero que
ha dado noticia en una obra que publicó en alemán el año
1887.

7. BIBLIA SACRA. Un tomo en 4.° mayor prolongado, de
1.024 páginas. Es del siglo XIII. Está escrita en pergamino
sumamente fino
, de modo que por esto también es una
especialidad, así como por la letra tan diminuta, hecha con
una perfección admirable. En la parte superior de la primera plana
hay una nota de época más moderna, que traducida del latín
dice así: «Comienza la carta de San Jerónimo presbítero,
sobre todos los libros de la historia divina « divinae historiae.
Luego sigue el prólogo. Al fin del mismo hay otra nota en el margen
que dice así: «Concluye la carta de San Jerónimo presbítero,
sobre todos los libros de la historia divina» Después dice:
«Comienza la carta de San Jerónimo presbítero, sobre el Pentatéuco
de Moisés.» A continuación sigue otro prólogo, y después
el libro del Génesis.

En la confección de este
Códice, además del gran trabajo que hubo reduciendo a tan pequeño
volumen todo el texto de la Sagrada Escritura, se manifestó un gusto
muy delicado en el ornato. Todas las iniciales de los capítulos
están adornadas con preciosos dibujos de colores. También merecen
notarse las viñetas del principio de cada libro de la Escritura, en
las cuales se indica con figuras alegóricas algún suceso del mismo.

En el margen se ven algunas notas más modernas. Al final hay
unos versos latinos sobre el asunto principal de cada libro de la
Sagrada Escritura. Después sigue un índice alfabético que
comprende muchos folios.

8 y 9. MISAL SEGÚN EL RITO DE LA
IGLESIA DE TORTOSA. Un tomo en folio de 474 páginas. fue impreso en
Barcelona por Juan Rosembach el año 1524,
habiéndose terminado la impresión el día 21 de Mayo de dicho año.
Así consta en una nota impresa que hay al fin. La edición de este
Misal se hizo en papel cartulina con algunas láminas y
viñetas; pero todo en negro y de un estilo muy sencillo. En el
archivo de esta catedral se conserva un ejemplar de la expresada
edición sobre papel cartulina, que es el señalado con el número 8.

Mas el Cabildo de aquel tiempo utilizando la misma edición,
dispuso que se imprimiese separadamente un ejemplar sobre pergamino,
que también se conserva y en el inventario de estos Códices tiene
el número 9.
El Cabildo lo hizo ilustrar con gran lujo, con
viñetas doradas, y con tal profusión de dibujos y figuras de todas
clases, que sería muy prolijo referir. El artista tuvo la feliz idea
de no salir para ello del plan u orden del otro Misal; de modo
que a la vista de éste, que está sin ilustrar y todo en negro, es
como se puede comprender la riqueza y el mérito de los trabajos
hechos en el Misal que nos ocupa.
Como el arte de la
imprenta entonces todavía estaba formándose, digámoslo así, los
tipos de letra de estos dos Misales aún son iguales al de los
Códices manuscritos, y tienen las mismas abreviaturas,
siendo muy probable que los tipos también fuesen de madera
según se usaban en las primitivas impresiones.

10.
MISAL. Un volumen en 4.° menor, en pergamino, de 448 páginas. Es
del siglo XI. Este Códice es sin duda el más antiguo
de todos los que existen en el archivo de esta catedral, pues fue
escrito el año 1055. Así consta en el folio 18, vuelto,
linea l.a
Lo que principalmente se observa en este curioso Misal,
es que contenga tantas materias, que aunque a primera vista parecen
distintas, no lo son si se atiende a que todas pertenecen a la
sagrada liturgia. Para comprenderlo téngase presente la
escasez de libros en aquellos tiempos, y los cuantiosos gastos que se
ofrecían para poderlos adquirir; de ahí que un mismo libro o Misal
servía para varios objetos, siendo como un repertorio litúrgico.

Al principio tiene un Calendario, con varias apuntaciones
o notas históricas. Siguen luego muchas fórmulas de bendiciones,
y unas Misas a canto llano. Después está el Cánon de la
Misa; y a continuación varias oraciones y preces, según la liturgia
de aquel tiempo, y una especie de catálogo de las penitencias
que se imponían entonces por los pecados públicos.
También está el oficio de difuntos, con los responsorios
puestos en notas de música.






lunes, 17 de febrero de 2020

XLI, reg 13, fol 156, 26 marzo 1264

XLI.
Reg.n.13. Fol. 156. 26 mar. 1264.

Noverint universi quod cum nos Jacobus Dei gratia et cetera mandaverimus vobis universis etsingulis judeis dominio et districtu nostro comorantibus quod omnes blasfemias domini nostri Jesuchristi et Beate Marie matris ejus que in vestris libris ut nobis dictum est continentur dampnaretis et levaretis de ipsis libris ex quo ipsas inveniretis per vos ipsos vel vobis significate essent vel ostense per fratrem Paulum Cristianum ordinis fratrum predicatorum viva voce vel literis infra spacium trium mensium et quod alias ille qui istius mandati et statuti nostri culpa inventus esset ex vigore mei puniretur penam mille morabetinorum et libri predictas blasfemias continentes absque cujuslibet excusacione et remedio publice comburerentur: modo vero quia aliqui ex vobis ut intelleximus dubitantes super dicta pena mille morabetinorum ne per vos
ipsos de dictis libris levare aliquid haberetis recognoscimus ac etiam declaramus quod non teneamini aliquid de ipsis libris levare nec dampnare nec penam predictam incurratis donec per fratrem Paulum vel per alium sint vobis ostensa capitula dictarum blasfemiarum sic quod cum vobis ostensa fuerint si ea excusare potestis non fore blasfemias nostri domini Jesucristi et Beate Marie matris ejus ad cognicionem judicum super hoc assignatorum a nobis videlicet venerabilium episcopi Barchinone fratris Raimunde Pennaforti fratris A. de Segarra fratris R. Martini et fratris P. de Genua non teneamini dampnare aliquid vel levare de eisdem set cum per dictum fratrem Paulum vel
per alium vobis ostensa fuerint et postea spacium habueritis unius mensis respondendi: et facta responsione per vos infra dictum mensem nisi dictus frater Paulus vel alius qui predicta vobis ostendet ipsam vobis impediret condempnati fueritis per omnes dictos judices ipsa de dictis libris infra dictos tres menses levare absque remedio teneamini et quod juretis viginti vel triginta de majoribus et discretioribus vestrum in qualibet aliama sive comunitate super lege Moysi in animabus vestris et aliorum judeorum de predicta comunitate quod predictas blasfemias radetis et de cetero non reponetis. Quod qui contra fecerit penam predictam dictorum mille morabetinorum se noverit sine remedio incursurum. Datum Exee VI kalendas aprilis anno Domini MCCLX quarto.


domingo, 16 de febrero de 2020

XXXI, reg 6, 16 noviembre 1259

XXXI. 
Reg. 6 Jac. I. Pars. 1A n. 11. fol. 153. 16 nov. 1259. (XVI kalendas decembris anno Domini MCCL nono).

Nos Jacobus et cetera enfranquimus et franchos et immunes facimus omnes et singulos judeos comorantes in villa de Unocastello qui causa habitandi domos suas permitabunt in castro de Unocastello hinc videlicet ad tres annos completos primos continue venturos ab omni peyta cena et quolibet alio servicio de quibus nobis infra dictum tempus non teneantur respondere. Eodem modo enfranquimus et franchos et inmunes facimus omnes et singulos judeos qui in castro predicto de Unocastello veniant populandum ab omnibus peytis cenis et quibuslibet aliis servitiis regalibus hinc videlicet ad quatuor annos primos continue venturos: ita quod de predictis nobis vel nostris nec alicui alii nostro nomine non teneamini respondere per totum spacium termini supradicti immo sitis inde cum bonis vestris habitis et habendis liberi quitii et penitus absoluti. Datum llerde XVI kalendas decembris anno Domini MCCL nono.

xxxii-reg-8-fol-67-15-marzo-1260-cervaria-cervera

sábado, 4 de mayo de 2019

NUESTRA SEÑORA DEL PORTILLO, DEFENSORA DE ZARAGOZA


2.47. NUESTRA SEÑORA DEL PORTILLO, DEFENSORA DE ZARAGOZA
(SIGLO XII. ZARAGOZA)

Recién tomada Zaragoza a los musulmanes, en diciembre de 1118, el rey Alfonso I el Batallador, su libertador, organizó su defensa, tomó medidas para garantizar la permanencia voluntaria y pacífica de los mudéjares y judíos en barrios separados y decidió ausentarse de la ciudad con su ejército para proseguir la lucha que le llevaría a reconquistar casi todo el valle del Ebro.
Ante la ausencia del rey, algunos de los moros vencidos quisieron aprovechar la circunstancia e intentar volver a tomar la ciudad para sí. Amparados en la oscuridad de la noche, trabajando con gran sigilo, comenzaron a abrir una brecha en el muro exterior de tierra que la rodeaba. Poco a poco iban llegando al lugar todos los moros varones pertrechados con las armas que habían ocultado el día de la rendición. Todo estaba preparado.
Cuando ya se aprestaban a coger por sorpresa a los cristianos, cuyos centinelas se habían confiado, en medio de la oscuridad se produjo un enorme resplandor y el cielo se iluminó completamente. Pudo verse entonces a la Virgen María como capitana de un auténtico ejército formado por ángeles y mártires y santos zaragozanos, que defendieron la brecha o portillo (portell) que los moros habían abierto en el muro de tierra.
Despertados los centinelas cristianos, corrieron la voz al otro lado de la muralla interior, ésta construida de piedra, saliendo todos a defender la ciudad, lo que fue innecesario puesto que el ejército celestial, dirigido por la Virgen, fue suficiente para someter a los asaltantes, que fueron reducidos de nuevo a la morería.

Cuando volvió la calma, al inspeccionar el lugar, el adalid cristiano descubrió, en un hueco del portillo abierto por los musulmanes, una pequeña imagen de la Virgen María. En acción de gracias por el favor recibido, construyeron con celeridad una ermita donde, desde entonces, es venerada como Nuestra Señora del Portillo.

Portillo en un muro de piedra, portell, La Portellada
Portillo en un muro de piedra, podría ser perfectamente una imagen tomada en La Portellada (Matarraña, Teruel)

[Faci, Roque A., Aragón..., I, 2ª parte, págs. 16-19. Lanuza, Historia eclesiástica de Aragón, I, lib. 2.
Beltrán, Antonio, De nuestras tierras..., I, pág. 67.]