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lunes, 13 de julio de 2020

CAPÍTULO XLIX.


CAPÍTULO XLIX.

Que contiene la vida de Armengol de Barbastro, sexto conde de Urgel.

Cuando murió el conde Armengol, que llamaron el Peregrino, quedó su hijo de edad de cinco años, y en poder de doña Constanza su madre, que fue una de las más varoniles mujeres de estos tiempos, y vivía con su hijo retirada en lo más fuerte y seguro del condado de Urgel, para poder con mayor seguridad criarle. Era entonces muy pequeño este condado, que casi todo consistía en los montes, y al llano poco se extendía, porque estaba aún en poder de los moros, que ya en estos tiempos estaban muy amedrentados y sin ánimo para intentar al descubierto cosa de consideración, como antes, porque el conde Ramón Berenguer había ya cobrado todo lo que a su padre habían quitado, y los tenía muy sojuzgados, tanto, que doce reyes moros le eran tributarios y cada uno le pagaba parias, en reconocimiento del supremo señorío que tenía sobre ellos, y por esto adquirió título de muro y defensa del pueblo cristiano y de sojuzgador de España; y Arnaldo Miron de Tost, que fue el primer vizconde de Ager, los había sacado del vizcondado y orillas de las dos Nogueras, Pallaresa y Ribagorzana, y les hacía continuamente guerra.
En el año 1040, que era el décimo de Enrique, rey de Francia, a 10 de las calendas de noviembre, asistieron doña Constanza y Armengol, su hijo, y Guifre, arzobispo de Narbona, que fue hijo del conde Jofre de Cerdaña; y los obispos Embaldo, de Urgel; Guifredo, de Barcelona; Arnulfo, de Roda; Berenguer, de Elna, a la dirección de la dedicación de la iglesia de la Seo de Urgel, y todos ofrecieron dones, según la posibilidad y devoción de cada uno.
Ramón Vifredo conde de Cerdaña hijo de Vifredo y nieto de Oliva Cabreta, a quien privaron del condado de Barcelona eligiendo a Borrell, conde de Urgel, no quedaba satisfecho de ello y le quedaban pensamientos de cobrarle, porque la incapacidad del abuelo no había de dañar al nieto ni menos a su padre, y tuvo recurso a las armas. Ramón Berenguer llamó a los barones de Cataluña, para que en tal caso le valieran y se apartaran del de Cerdaña. El conde de Urgel tenía muchos vasallos que confinaban con el de Cerdaña, el cual así por vecindad, como por el parentesco, confiaba mucho de él.
El de Barcelona ganó la mano al de Cerdaña y se confederó con el de Urgel, y le dio fé y palabra de ayudarle todo lo posible contra don Ramón, y de no hacer paz con él ni con Adelesa, su mujer, ni con Guillen Ramón y Enrique, sus hijos, hasta que el de Barcelona lo consintiese, so pena de doscientas onzas de oro; y para seguridad de su promesa le dio por rehenes seis caballeros de su condado, que eran Ricardo Altemir, Arnaldo Miron Izarno, Raimundo de *Labevez, Hugo Guillen, Dalmau Izarno y Bernat Izarno, su hermano; y para mejor asegurar esto, el conde de Urgel y Adaleta, su mujer, se concertaron con los hermanos del conde de Cerdaña, que eran Guillermo, obispo de Urgel, Bernardo, conde de Bergadá, y otro Guillermo. Estos, aunque hermanos del de Cerdaña, prometieron al de Urgel hacer guerra a su hermano, y no hacer paz con él ni
con los suyos, sin su consentimiento y voluntad y de la condesa Adeleta, su mujer, so pena de pagar cada uno de los tres cien onzas de oro; y el conde de Urgel se obligó a lo propio, so pena de otras trescientas onzas de oro. Muy poca cosa debía ser la justicia del conde de Cerdaña, pues hasta sus hermanos le eran contrarios, y por esto y no arrostrar ninguno su pretensión y ver al de Barcelona poderoso y determinado, se vinieron a reconciliar los dos, y el de Urgel y sus rehenes quedaron fuera de obligación.
Movióse cerca de estos tiempos otra guerra contra Alcajib, moro y capitán de Almugdabar, rey moro de Zaragoza, el cual muy a menudo hacía entradas y daños en las tierras del conde de Urgel que estaban en el condado de Ribagorza. Ramón Berenguer, conde de Barcelona, tenía también en aquel condado algunos pueblos, y los dos, antes que el moro se hiciese más poderoso, hicieron liga entre sí, y con intervención de Guilaberto, obispo de Barcelona; Guillermo, de Urgel; otro Guillermo, de Vique; Arnaldo Miron de Tost, vizconde de Ager; Amat Elrico, Bernat Amat, Ricardo Altemir, Brocardo Guillen, Giberto Miron y Pedro Miron, concordaron que el de Urgel valiese en todo lo que le fuese posible, sin engaño alguno, al de Barcelona y a Almodis, su mujer, así solos como juntos, contra el dicho capitán Alcajib, y que en el ejército se formase contra de él hubiese el de Urgel de contribuir con la tercera parte, así de la gente como del gasto se ofreciese, excepto donum de habere donum de ingeniatores et dispensa de sagitas, porque el gasto de estas tres cosas quiere que sea a cuenta del conde de Barcelona, y que lo que se ganase fuese la tercera parte para el conde de Urgel, y las otras dos para el de Barcelona; y en caso que haciendo paces hubiese el moro de contribuir alguna cosa, fuese lo mismo. Cuando se hicieron estas convenciones, poseía mucha parte de aquel condado de Ribagorza el rey don Ramiro de Aragón, que fue abuelo del otro don Ramiro, el Monje; y lo demás tenían los condes de Urgel, Barcelona y los moros. Había allá dos lugares llamados Pilzan y Puigroig, que poco había les habían ganado, y por excusar los daños que los vecinos recibían de los moros, concordaron que en la colina o peña que se levanta delante de Puigroig (podium: pueyo, puig, puch) que era lugar acomodado, se edificase un fuerte a costa de los dos condes, y mudasen allí los vecinos de los dichos dos lugares, y que este castillo fuese la mitad del conde de Barcelona y de Almodis, y la otra del de Urgel; y no edificándose el tal castillo, quedase el de Urgel señor de Pilzan y de la tercera parte de Puigroig: y a lo que se entiende no se edificó este fuerte. Pilzan por entero, y Puigroig por la tercera parte, quedaron al conde de Urgel, y lo demás al de Barcelona. Esto pasó a 5 de setiembre del año veinte y ocho del rey Enrique, que es de Cristo señor nuestro 1058.
Al conde no agradó el concierto, pareciéndole era poco ir en compañía del conde de Barcelona con la tercera parte de las fuerzas, por lo cual hizo resolución de congregar un buen ejército e ir por sí solo contra los infieles. Comunicáronlo los dos, y a 25 de julio de 1063 se concertó entre los dos, que el de Urgel estuviese obligado a valer al de Barcelona con lo que tocaba a sus estados y los castillos de Cardona, Tamarit, Tárrega, Cervera, Cubells, Camarasa y Estopañá, y a las dos partes tenía en Cañellas y otras dos en Puigroig, et ad castra et castella et terras quas habet praedictus Raymundus, comes, in comitatu Ribagorza et habere debet, et ad ipsas parias de Hispania, quas jam dictus Raymundus, comes, inde habet et habere debet et quae sunt convengude ad eum; y a las fortalezas y castillos y tierras que tiene y debe tener el de Barcelona en Ribagorza y a las parias que tiene en España: que los vasallos del de Urgel, por orden y mandato suyo, estuviesen obligados a seguir al de Barcelona, así contra moros, como contra cristianos, siempre que él quisiese: que de todo lo que él de allí adelante ganase, así a Alcajib, como a Almugdabar, hubiese de darle la tercera parte, exceptuando solamente el castillo de Drodo y las parias con que le hubiesen de servir estos moros, en caso que llegase a rendirles y a hacer paz con ellos. Dióse entonces asiento sobre lo que se había de guardar en la partición de los castillos que aconteciesen ganarse, en caso que los dos no pudieran concertarse, y por seguridad de esto dio el de Urgel en rehenes cinco caballeros principales de su tierra, llamados Dalmacio Izarno, Guitardo Guillen de Mediano, Brocardo Guillen, Pedro Miron y Ramón Miron, su hermano, cada cual de ellos por diez mil sueldos que, juntos, eran cincuenta mil sueldos. Al punto se aprestó para la guerra, e hízola con tanta furia a los moros, que se le hicieron tributarios los reyes de Balaguer, Lérida, Monzón, Barbastro y Fraga, y otros que se le obligaron a hacerle parias, con que quedó su casa muy rica y ennoblecida. Usó de aquí adelante el título de marqués, por haber conquistado y tenido victorias de tierras comarcantes y confinantes con los moros, que llamaban marquias, de donde derivó el nombre de marqués; que por estos tiempos tuvo principio en España, y los condes de Barcelona y Urgel, que eran de los más ricos y nobles de ella, fueron los primeros que se intitularon marqueses, imitando el de Urgel al de Barcelona. El uso de este título quedó después muchos años en silencio, hasta que el rey don Enrique segundo de Castilla lo dio a don Alonso, hijo de don Pedro, conde de Ribagorza y nieto del rey don Jaime, el 
segundo, y el autor de la Historia de los Girones le tiene por el primer marqués de España; pero ya antes de él fueron estos dos condes de Urgel y Barcelona, y el infante don Fernando, hijo del rey Alonso de Aragón y de Eleonor, el cual murió antes que fuese el rey don Enrique, el segundo; y este don Fernando lo fue tanto cuanto vivió, y en su sepultura, que está en San Francisco de Lérida, está intitulado marqués de Tortosa, que es el título que por importunación de doña Eleonor, su madre, le dio el rey. Este título antes no era en propiedad, sino que se daba a los presidentes y gobernadores de provincias, y duraba tanto como la presidencia o gobierno, y se mudaba cuando quería el príncipe que daba el tal gobierno, el cual acabado, lo era el título de marqués, y el quitarle estaba en la voluntad del que le concedía, y no era tan estimado como después que se dio en propiedad. 
Reinaba por estos tiempos en Castilla el rey don Sancho, que después de haber tenido con el rey de Aragón crueles guerras, habían hecho la paz. Durante aquella, persuadió el de Castilla a Abderramen, rey moro de Huesca, que negase el tributo que prestaba al de Aragón y se le rebelase: el moro, que le vio ocupado en guerras, siguió el consejo del de Castilla; imitóle el rey moro de Zaragoza, llamado Almugdabar, que también le era tributario. El de Aragón enfadado del atrevimiento de estos dos moros, concertó paces con Castilla, para vengarse de ellos. Era el rey moro de Huesca valiente mozo, y tenía guardadas las espaldas por la parte de Zaragoza, y al de Aragón por esto le convenía más emprender aquella guerra por la parte de Barbastro, porque por aquí tenía socorro más cierto y seguro de Ribagorza, Urgel y Pallars, y tomada Barbastro, le era más fácil la conquista de Huesca y otras que tenía intento de hacer. Valióse del conde de Urgel, al cual siguieron muchos caballeros amigos y deudos suyos, domiciliados en el condado de Urgel y su vecindad. De los más principales y que consigo más gente llevaron fueron don Guillen de Anglesola, Ramón o Amorós de Ribellas, Tomás de Cervera, Berenguer de Spes, Berenguer de Puigvert, Ramón de Peralta, Juan de Pons, Juan de Ortafá, Guillen de Alentorn, que después acompañó a Armengol de Gerp a la conquista de Balaguer, Galceran de Alenyá, Pere de Çacosta, Galceran de Çacosta, que después con el conde de Urgel se halló en la batalla de Úbeda (Navas de Tolosa), y otros muchos, y todos fueron con gran deseo de expeler los moros de aquella tierra y exaltar en ella la santa fé católica. Pusieron cerco a la ciudad de Barbastro y allá tuvieron varios y diversos sucesos que los historiadores callan, y concuerdan todos que, después de varios encuentros con los moros, tomaron la ciudad de Barbastro, sacándola de poder de infieles, habiéndola defendido varonilmente, y que en un asalto en que quiso señalarse más que todos el conde de Urgel, quedó muerto, estando en la flor de su edad, pues no pasaba de los treinta y ocho años. Sucedió su muerte en el año 1065. Sintió esta desgracia más que todos el rey de Aragón, su yerno, por haber perdido uno de los mejores caballeros que había en aquel ejército, como también todos los caballeros y demás gente de Cataluña que con él habían ido. Gobernó su estado veinte y nueve años, aumentándole muchos castillos y lugares, tanto, que hasta entonces ninguno de sus predecesores le tuvo tan aumentado. Por haber muerto en el dicho cerco, le quedó el apellido de Barbastro con que es diferenciado de los demás condes Armengoles que tuvieron aquel condado de Urgel.
Fue su sepultura en el monasterio de Ripoll, en el sepulcro de los condes de Barcelona, sus antecesores.
Tuvo tres mujeres: una de ellas, dice Zurita que fue doña Clemencia, y hubo en ella muchos hijos, y entre ellos, según se entiende por muy evidentes conjeturas, fue la reina Felicia, mujer del rey don Sancho Ramiro, y madre de tres reyes, todos de Aragón, y abuela de doña Petronila, que casó con Ramón Berenguer (IV), conde de Barcelona. Asímismo entiendo que eran suyos los tres hijos del conde, llamados Guillen, Ramón y Berenguer, aunque es tan poca la memoria que hay de ellos, que no se puede con certeza afirmar quién era la madre, ni de qué edad murieron.
La otra mujer fue doña Adaleta, de la cual queda hecha mención en el auto de las convenciones contra del conde de Cerdaña; y en esta, a lo que yo entiendo, tuvo al conde Armengol que llamaron de Gerp.
La última fue doña Sancha, que el padre Diago dice ser hija del rey don Sancho de Aragón, que fue casada con el conde de Tolosa, que a buena razón había de ser Guillermo Tallafer, que murió en el año 1045, lo que impugna muy eruditamente don Juan Briz Martínez, abad de San Juan de la Peña, con aquella destreza que suele tratar todas las cosas. El haber tenido este conde una mujer llamada Sancha nadie lo puede dudar, pero sí quién era su padre. Toda la opinión del padre Diago se funda en dos autos que él alega y deseaba mucho haber visto el abad de san Juan, sacados del archivo real de Barcelona y del libro primero de los Feudos, que es uno de los libros de más autoridad de toda España. Hame parecido ponerlos aquí, porque si el curioso quiere averiguar las opiniones de estos dos autores y tener noticias ciertas y verdaderas de las cosas del condado de Urgel, pueda fundarse en escrituras antiguas, ciertas y verdaderas.
Instrumento primero, sacado del libro primero de los Feudos, fol. 147, en que consta que el conde Armengol de Barbastro estuvo casado con Sancha, la cual dio a Raimundo, conde de Barcelona, y a Almodis, su mujer, el castillo de Pilzan y la tercera parte del castillo de Puigroig, que le pertenecían por donación le había hecho el conde Armengol de Urgel, su marido.

In nomine Domini. Ego Sanctia comitissa donatrix sum vobis domno Raymundo comiti Barchinonensi et domne Almodi comitisse. Per hanc meae donationis scripturam dono vobis ipsum castrum de Pilzano cum turribus et edificiis omnibus et cum ecclesiis et decimis et primitiis et oblationibus et cum terris et vineis cultis et heremis et arboribus universis simul cum silvis atque garriciis et pradis et pasquis et terminis et pertinentiis et omnibus rebus sibi pertinentibus quantum potest dici vel terminari: et extra hoc dono vobis tertiam partem quam habeo in castro de Podio-Royo (Puigroig, puchroch, pueyo royo o rojo) cum omnibus finibus et terminis ejus. Advenerunt mihi haec omnia per donationem viri mei Ermengaudi comitis Urgelensis (Armengol): et sunt predicta castra cum suis terminis et pertinentiis in extremis finibus marchiarum juxta Hispaniam et habent afrontationem ab oriente in termino de Castro Serris, a meridie in termino de Stopiniano et de Gavasa, de occiduo in termino de castro de Calasantio et de Josset, et circio iterum in termino de Benavarri et de Falch. Quantum istae afrontationes includunt et isti termini ambiunt dono vobis ab integro ad vestrum proprium allodium excepto ipso manso de Pasqual cum suis pertinentiis et cum quatuor pariliatis terrae juxta terminum de Stagna quod ego dedi ecclesiae Sancti Petri de Ager pro anima Domini Ermengaudi comitis vir mei. Et de meo jure sic trado hoc totum in vestrum dominium ad quod volueritis faciendum: et qui hoc vobis voluerit dirrumpere nullo modo possit facere sed pro sola presumptione hoc totum vobis in duplo componat et posthec haec scriptura donationis firma permaneat. Quae est facta sexto kalendas augusti anno septimo regni Philippi regis. (Rey Felipe de Francia) Sig+num Sanctiae comitisse quae hanc scripturam donationis scribere jussi et firmavi et firmare firmarique rogavi.
Sig+num Geraldi Alemanni. Sig+num Guilermi Bernardi de Odena. Sig+num Sicarci Salomonis. Sig+num Raimundi Mironis de Acuta. Sig+num Raymundi Raymundi.Sig+num Berengarii fratris ejus. Sig+num Bernardi Raymundi de Camarasa. Sig+num Mironis Izarni. Sig+num Ugonis Arnaldi. Sig+num G. Raymundi de Callaris. Sig+num Raymundi G. de Odena. Sig+num Arnaldi Bernardi de Castelleto. Sig+num Guillermi de Monte Catano. Sig+num Bernardi Raymundi de Sancto Minato. Sig+num Alberti Raymundi. Sig+num Bernardi Izarni. Sig+num Alberti lzarni. Sig+num Bernardi Dalmatii. Sig+num Ugonis Dalmatii. Sig+num Berengarii Regulfi.
Nos omnes hujus rei testes sumus.
Sig+num Ugonis Dalmatii de Bergedan. Sig+num Arnaldi Mironis. Sig+num Geraldus Gibert Mir.
Petrus decanus hujus cedulam largitionis scripsit sub die et anno praefixo.

Instrumento segundo, en que se prueba, por confesión del conde Armengol de Gerp y Luciana, su mujer, que el conde Armengol de Barbastro dio el castillo de Pilzan a la condesa Sancha, hija de Ramiro, rey de Aragón, la cual lo vendió al conde de Barcelona por dos mil mancusos de moneda barcelonesa.

In nomine Domini. Ego Ermengaudus comes Urgelensis et Luciana comitissa uxor ejus donatores et definitores ac evacuatores sumus tibi Raymundo Berengario Barchinonensi comiti. Volumus satis ut sciatur a cunctis tam presentibus quam futuris quia hactenus habuimus magnam querelam de te per directum et per vocem quam et quas proclamabamus in castro de Pilzano et de Podio Rubro (rubro, rubeo, royo, rojo, roig, roch) et de Castro Serris et eorum decimis et pertinentiis: nunc autem approbando recognoscimus quia noluisti nobis hoc placitare per voces et aucthoritates quas inde habebas et per quas totum hoc retinebas et directum inde facere. Manifestum est satis quia pater meus Ermengaudus comes dedit solide et libere castrum de Pilzano et de Podio-rubro Sanctiae comitisse filiae Ranimiri regis et ille vendidit praedicta castra tibi et Arnaldo Mironis vendidit tibi praelibatum castellum de Castro Serris quod ipse tulerat a sarracenis: sed conciliante episcopo Urgelensi Dalmacio Izarni et Brocardo Guillelmi et Raymundo Gondeballi cum ceteris nostris hominibus qui interfuerunt venimus ad firmam pacem et sinceram concordiam in presentiarum scriptam: videlicet quia accepimus de
te duo millia mancussos Barcinonensis monete ideo donamus et jachimus et evacuamus ac definimus tibi omnes voces et omne directum quas et quod qualicumque modo apellabamus et proclamabamus tibi et praedicte Sanctiae et jamdicto Arnaldo in supradictis castris et in eorum terminis et pertinentiis ita ut ab hodierno die et tempore nihil unquam in supradictis rebus omnibus requerimos nec repetamus nec nos nec posteritas nostra nec ullas ex successoribus nostris nec ullus homo vivens pro nobis sed solide et libere absque ulla reservatione et sine fraude et malo ingenio maneant hec omnia in tua potestate ut facias inde quidquid tibi placuerit facere absque ullios hominis inquietudine et contradictione et sicut est super scriptum per …. bonam voluntatem et per sinceram fidem sine ullo enganno confirmamus tibi hoc totum ad tuum propriam allodium ad quod volueris faciendum. Quod si nos qui sumus donatores et evacuatores ac difinitores hoc voluerimus repetere ac disrumpere aut aliquo modo unquam minuere aut mutare nichil inde valeat sed in triplo hoc totum componamus et postea haec scriptura donationis et evacuationis sive difinitionis plenissimum robur semper obtineat et quisquis fecerit similiter hoc totum adimpleat et faciat. Quod est actum decimo kalendas apprilis (pone appilis) XII anno Philippi regis.
Nos qui hoc scribere jussimus et manibus propriis firmavimus et firmari rogavimus.
Sig+num Dalmatii Izarni. Sig+num Brocardi Guillelmi. Sig+num Raymundi Gondebaldi. Sig+num Berengarii Gondebaldi. Sig+num Alberti Izarni. Sig+num Guillelmi Arnaldi. Sig+num Mumis Aguet. Sig+num Bernardi Raymundi de Camarasa. Sig+num Guillelmi fratris ejus. Sig+num Ugonis Dalmatii. Sig+num Bernardi Dalmatii. Sig+num Giberti Guitardi. Sig+num Dalmatii Guitardi.
Nos sumus hujus rei auditores et testes.
Sig+num Pontii levite qui hoc scripsit die et anno quo supra.

sábado, 10 de agosto de 2019

LAS HERRADURAS DEL MARQUÉS DE AYERBE


150. LAS HERRADURAS DEL MARQUÉS DE AYERBE (SIGLO XV. AYERBE)

LAS HERRADURAS DEL MARQUÉS DE AYERBE (SIGLO XV. AYERBE)


Tal como todavía ocurre en la actualidad en una de las paredes laterales, en tiempos pasados era costumbre de los muchachos del pueblo el ir a jugar a la pelota en la amplia fachada del palacio de Ayerbe, causando molestias a las personas mayores y, sobre todo, a los señores que residían en él.

Como a pesar de las advertencias no podían conseguirlo, para evitar que el juego continuara, idearon los marqueses un sencillo y eficaz sistema: proceder a sembrar de herraduras toda la pared, de manera que las pelotas botaran mal, desviaran su trayectoria o, incluso, que se rompieran.

En cierta ocasión —estando como estaba Ayerbe en una de las principales rutas que conducen desde el llano al corazón del viejo Aragón— llegaron al pueblo y se detuvieron un tiempo unos extranjeros, parece ser que franceses, a los que llamó poderosamente la atención, como no podía ser menos, tantas herraduras clavadas en la pared.

Hicieron algunas compras, visitaron la iglesia de San Pedro, comieron en la posada de la plaza Alta y hablando con unos y otros inquirieron el porqué de tal manera de decorar la fachada. Ante aquella pregunta, que debió molestar a los interlocutores, en lugar de darles la explicación adecuada y correcta les contestaron que era costumbre del marqués de Ayerbe que, cada vez que mataba o hacía matar a un hombre, generalmente si era extranjero, hacía incrustar una nueva herradura a la fachada.

Atónitos ante la explicación que acababan de oír, más que tratar de contrastar aquella información decidieron aviar prestos las monturas para continuar viaje, no fuera que el sanguinario marqués quisiera poner alguna nueva herradura a su costa.

[Proporcionada por Mauricio Bastarós, Merche Cinto, Beatriz Ferrer, Celia Morcate, Begoña Sáez, Blas Torralba y Asunción Ubieto.]




https://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/32/98/47yestenavarro.pdf

sábado, 25 de mayo de 2019

LA REPOBLACIÓN DE SUELVES


2.84. LA REPOBLACIÓN DE SUELVES (SIGLO XII. SUELVES)

LA REPOBLACIÓN DE SUELVES (SIGLO XII. SUELVES)


Los musulmanes habían pasado de ser dominadores a dominados en las tierras pirenaicas, aunque muchos de ellos permanecieron en sus hogares.

Sin embargo, algunos espacios habían quedado vacíos y era preciso repoblarlos, ponerlos en explotación, lo cual era tarea difícil dada la exigua población aragonesa cristiana.
Un caballero, conocido como marqués de Suelves, adquirió el castillo de esta población y las tierras que le rodeaban con idea de repoblarlas y organizar la vida del territorio. El día que tomó posesión del castillo reunió a los catorce hombres que le servían y les dijo que a la mañana siguiente, al despuntar el alba, podían salir en la dirección que desearan y buscar el lugar que prefirieran para construir allí su casa, junto con tierras suficientes para cultivar.
No obstante, el marqués organizó aquella noche una fiesta en el castillo, a la que acudieron como invitados los catorce hombres. Lo cierto es que no sólo se hizo muy tarde, sino que también bebieron en exceso hasta emborracharse. Como casi no podían tenerse en pie, decidieron todos juntos dar un paseo por el campo para tomar un poco el aire y refrescarse.
Salieron al exterior. Como estaban tan mareados por los efectos del alcohol, cada uno encaminó sus pasos hacia donde le llevaban buenamente sus pies. Los que habían abusado más cayeron pronto al suelo y se quedaron allí durmiendo; otros, que iban juntos, caminaron un poco más hasta caer también. Los más sobrios anduvieron un poco más, hasta alejarse casi dos kilómetros y medio, desplomándose asimismo.

Al despuntar el alba, todos dormían en el mismo lugar en el que habían caído extenuados horas antes y allí despertaron. Asombrados de encontrarse en medio del monte, cada uno de los catorce hombres decidió construir su casa en el lugar exacto donde había pernoctado.

El señor cumplió su palabra, y este es el motivo que explica por qué en Suelves se construyeron las casas separadas entre sí a gran distancia unas de otras, y que en algunos lugares hubiera tres o cuatro muy cercanas entre sí.
[Datos proporcionados por Mª Carmen Lascorz.]


Suelves (Suelbes en aragonés) es un pueblo habitado actualmente por un matrimonio belga, a 780 m. de altitud,1​ situado en el Prepirineo Oscense.


A 6 km de Bárcabo, es una entidad menor del Ayuntamiento de Bárcabo que depende geográficamente y económicamente del Somontano, aunque políticamente pertenece al Sobrarbe.

Con una extensión algo mayor de 1500 hectáreas, predomina el monte inculto con una población vegetal a base de pinos, encinas y monte bajo. Las tierras estaban distribuidas entre 900 hectáreas incultas pertenecientes a la Sociedad de Vecinos de Suelves (Monte Común indiviso por partes iguales) y las restantes 600 hectáreas de cultivo de buena calidad, no abancaladas, de propiedad particular.

Fuera del término de Suelves, la totalidad de los vecinos disponía de bastantes fincas en los pueblos de Colungo y Naval. El pueblo estaba dotado de Escuela Mixta, Iglesia Parroquial y molino de aceite.

El pilar fuerte de su economía se debía a las cosechas de olivas, mandarinasy una fuerte tradición ganadera.

A principios de la década de 1960, a causa de la carencia de una carretera de acceso al pueblo, parte de los vecinos propuso iniciar contactos con el Patrimonio Forestal del Estado con el objetivo de ofrecer tierras del monte común para repoblar a cambio de dotarlos de una vía de acceso a Suelves (bastante mejor que la de Novillas).

Patrimonio Forestal del Estado declinó el ofrecimiento pero se mostró interesada en una oferta global, la venta de la totalidad del pueblo. Esta nueva proposición no fue aceptada por los vecinos que sin embargo pasados algunos meses volvieron a intentarlo, esta vez en plan de Consorcio de 300 Has. Esta oferta es aceptada, pero dado el gran acopio de tierra y pueblos para repoblar en el Alto Aragón que por esa época hacía Patrimonio Forestal del Estado, se pospone su realización hasta que toque por turno.

El Consorcio de Suelves fue finalmente repoblado a principios de la década de los 70, algunos años después de haber vendido el pueblo. El camino de acceso fue finalmente hecho cuando ya no quedaba casi nadie en el pueblo.

Durante los años 70 se construyó una pequeña y apartada urbanización en una montaña boscosa, un camping, una piscina y unos bungalows que actualmente se encuentran en ruina. Solamente la urbanización sigue habitada por belgas.

Progresivamente todos los habitantes fueron marchándose, hasta que el 1 de febrero de 1980 el último hijo de Suelves abandonó su pueblo.

La venta de Suelves tuvo una amplia repercusión en toda la prensa española, haciéndose eco todos los periódicos de mayor difusión.

La primera noticia se da en el Diario Pueblo de Madrid: «En el Alto Aragón unos belgas compran el pueblo de Suelves. Lo convertirán en coto de caza, colonia residencial y paraíso de recreo».


El semanario de Barbastro El Cruzado Aragonés, publica en 1964 el siguiente titular: «A 0,15 céntimos metro cuadrado, unos belgas compran el pueblo de Suelves».

En el mes de mayo de 1964 en La Nueva España de Oviedo publica fotografías de la Iglesia Parroquial de Suelves con su campanario bajo el título: «Un pueblo español que pronto será belga».

El 11 de noviembre de 1973 el diario ABC de Madrid publicaba un artículo bajo el título «Intereses de las inmobiliarias extranjeras por los pueblos abandonados del Alto Aragón»​ donde se decía que una inmobiliaria llamada Forestal y Construcción con residencia en Berlín planeaba construir «un complejo turístico consistente en la construcción de 400 chalés y dos hoteles, uno de cinco estrellas, con una capacidad de 100 camas, y otro de tres estrellas con 400 camas. Además de amplia zona comercial, dos campos de tenis, seis de fútbol, mini-golf, campo de golf, picadero y otros deportes. El complejo totaliza una extensión de 1658 hectáreas, y la inmobiliaria restauraría el pueblo de Suelves, dándole un carácter de pueblo típico». El 29 de noviembre el mismo diario ABC en un reportaje titulado «Huesca, se venden treinta pueblos» informaba de que la inmobiliaria alemana Forestal y Construcción se encontraría en problemas, a la espera de un nuevo socio.

La publicación quincenal aragonesa Andalán también dedicó numerosos artículos y editoriales.




lunes, 29 de abril de 2019

EL CONDE BERNARDO DE RIBAGORZA, RECONQUISTADOR DE CALASANZ



2.23. EL CONDE BERNARDO DE RIBAGORZA, RECONQUISTADOR DE CALASANZ (SIGLO X. CALASANZ)

Cuando apenas había comenzado la décima centuria, es un hecho históricamente cierto que el conde Bernardo gobernó Ribagorza, juntamente con su mujer, la condesa doña Toda, que aportó como dote al matrimonio las quebradas tierras de Sobrarbe. Entre los años 908 y 929, con arduos esfuerzos dados los escasos recursos humanos y materiales con los que contaba, el conde Bernardo logró liberar el valle de Soperún y llevó a cabo una victoriosa y celebrada expedición contra los musulmanes del sur hacia 914. Tras estos datos ciertos, la leyenda construye y adorna el resto, dándole, incluso, forma de canción de gesta.
En efecto, el conde Bernardo, hijo del conde don Ramón, había vivido en tiempos del emperador Carlomagno de quien era pariente directo y, por orden de éste, vino desde París y logró liberar las tierras de Obarra del poder musulmán, fundando allí el monasterio dedicado a Santa María, importante núcleo sobre el que basó la repoblación de las tierras reconquistadas. A la vez que su hermano, el conocido obispo Atón, expulsaba a los moros de las tierras de Pallás, Bernardo lo hizo de las de Ribagorza, extendiendo la frontera de sus dominios por el sur hasta el pueblo de Calasanz.
El saber popular le achaca, asimismo, la conquista y dominio de la fortaleza de Jaca y todas las tierras de la canal de Berdún que le circundan, así como la ganancia, mediante las armas, del amplio y ondulado espacio contenido desde Aínsa hasta Berbegal, incluyendo el populoso, bien defendido e importante enclave musulmán de Barbastro.
Fue llamado Macabeo por su trabajo en el ejercicio de la virtud y marqués porque conquistó y gobernó una marca, a la usanza del país franco del que era originario.
[D’Abadal i Vinyals, R., «El comte Bernat de Ribagorça i la llegenda de Bernardo del Carpio», en Estudios dedicados a Menéndez Pidal, 3 (1952), págs. 463-487.]



https://ca.wikipedia.org/wiki/Bernardo_del_Carpio


http://www.xtec.cat/~jrico4/pdfs/historia/his3.pdf


http://mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=bernat-conde-de-ribagorza


http://opac.regesta-imperii.de/lang_en/anzeige.php?sammelwerk=Estudios+Men%C3%A9ndez+Pidal


http://www.raco.cat/index.php/Ripacurtia/article/download/65423/167887


https://www.enciclopedia.cat/EC-GEC-0223272.xml


https://www.jstor.org/stable/25162270


https://core.ac.uk/download/pdf/38982032.pdf


http://www.iea.es/documents/73041/0d1a4564-7bf1-4c36-bbe1-c4ca4329f17a

https://es.wikipedia.org/wiki/Calasanz

Calasanz (Calassanç, en catalán ribagorzano JA JA JA cardassáns a Girona) es una localidad española de la provincia de Huesca, integrante del municipio de Peralta de Calasanz en la comarca de La Litera. Es el núcleo de población más antiguo de La Litera (ya mencionado en un documento visigótico del año 556) y está situado en una colina cortada por la parte Este y Norte, a 736 m. de altitud. El término confina por el Norte con los de Juseu y Aguinaliu, por el Este con Gabasa, por el Sur con el de Peralta de la Sal y por el Oeste con los de Estadilla, Alins y Azanuy, teniendo una extensión aproximada de una hora y media de Norte a Sur y lo mismo de Este a Oeste.

Calasanz alcanzó su máxima población hacia 1857 en que llegó a contar con 1.003 habitantes, pero la población actual de Calasanz ronda las 40 personas (debido a la emigración de los años 50–70), triplicando prácticamente durante la época estival.

La persona natural de Calasanz se denomina con el apodo de Cañuto o calasancio.

Calasanz está situado en la franja oriental de la provincia de Huesca (Aragón), en la zona sur de la Sierra de la Carrodilla, en el margen derecho del río Sosa. Esta zona del pre-Pirineo aragonés es frontera entre las comarcas de La Litera (La Llitera), a la cual pertenece, y La Ribagorza (La Ribagorça).

romance aragonés Tamarite de Litera




Al igual que muchos de los pueblos de la zona, Calasanz tiene un habla local, chapurriau, que es similar en algunos aspectos o palabras a otras poblaciones cercanas y propia en otros, perteneciente al dialecto ribagorzano. Es frontera lingüística entre el catalán ribagorzano JA JA JA y aragonés ribagorzano.

als presentz
Por desgracia es un dialecto (o subdialecto) en peligro de extinción ya que actualmente sólo lo hablan los pocos habitantes de la villa y algunos de sus descendientes (emigrados a otras poblaciones, comunidades autónomas o países). La 2.ª lengua más utilizada, y a la cual está derivando el habla del pueblo, es el castellano y en 3.er lugar se utiliza el catalán JA JA JA ya que muchos de los habitantes emigraron a Cataluña y sus descendientes lo hablan. Y algunos de estos habitantes emigraron a Alemania, pero alemán habla poca gente de la zona. Eso sí, el gallego lo entienden casi todos, y es un idioma, además, diferente del portugués.
Algunas palabras típicas del cañuto son:
CañutoCastellanoCatalán
Cocho
Perro
Gos
Mixó
Pájaro
Ocell
Somé
Burro
Ase
Llató
Cerdo
Porc
Rabosa
Zorro
Guineu
Engrineta
Golondrina
Oreneta
Trunfa
Patata
Patata
Llugá
Pueblo (Lugar)
Poble
Pllaza
Plaza
Plaça
Carré
Calle
Carrer
Calleriz
Callejón
Carreró
Fiero
Feo
Lleig
Chico
Pequeño
Petit
Dichós
Debajo
A sota
Ixe / Ixa / Ixo
Ese / Esa / Eso
Aquell / Aquella / Allò
Natros
Nosotros
Nosaltres
Vatros
Vosotros
Vosaltres
Yo sigo
Yo soy
Jos sóc
Qué quiés?
¿Qué quieres?
Qué vols?
Plloure
Llover
Ploure
Medrá
Crecer
Crèixer
Emporcá
Ensuciar
Embrutar
Nino / a
Niño / a
Nen / a
Chove
Joven
Jove
Moñaco
Muñeco
Ninot
Auto
Coche
Cotxe
Si quieres leer una serie de dichos de Calasanz extraídos del excelente libro "Calasanz" de Antonio Alós Pascáu clickea este enlace:
En este mismo libro puedes encontrar otra compilación de palabras típicas del cañuto.


Del llibre "Calasanz" de Antonio Alós Pascáu

 Posé alguno diga que un llugá tan chico coma éste siga aburrit, perque ya s'eiga acostumbrau a seguí el reloj según el horari de una fábrica, agón li manan la faena que ha de fe. A Calasanz ninguno tien que aburrirse pues coma allí diuen, siempre ñai algo pa "aná fen", y si a alguno no se li ocurre, aquí li posam unas cuantas cosas pa que pueda triá, cuan se canse de una: Així que pot aná fen: ”

Achocase pa que nol veigan
acustá el pastó
allambrá cazuelos
amagase el tuzalet
amostrá el cul a la boira
aná a defora
apedregá als cochos
apllená la pichella
apuyalá el fiemo
arrastrá caltróns de choquetas
arreglá la pastura pals llatóns
arrupise pel fret
atapí la palla
atizá el foc
atravesá crenchas y tuzals
aventá a la Cuella
baixá un baixadó / y pujá un pujadó /
beure en una cadolla a chupamorro
brincá esponas
brivá urmos
bulldre carbazó
buscá nius
calzá als pollez
cansá un bigós
cargá els sarguiz
caure aigua pe la marmota
cazá el tarroquet
cllavá la encllusa
comprá charras y charróns
contá endevinetes
coure codoños al caliu
culldre tabelletas
chollá las ovellas ( esquilá )
chuga al señalet y als palitrocs
chuñi els somés
entrecabá trunfas
escobá el calleriz
escruza el tros pe la endrecera
esfarrabusteá el bestiá
esfulliná la chuminea
estripá tarrocs
fe aigua de estremoncillo
gritá a un zagalet
llevá el disná als homes
mastullá las someras
minchá recau
muñí las crabas
paixenta el betiá
penchá la alforcha al ficoz y a la entosteta
piulá coma els torrodans
pixá fora del tiesto
aná din: ¡¡posé pllourá!! y ¡¡pot ñaure ruixada!!
rechirá el aceite pál zabó
repllegá esparrics
rustí el llató y probá el mondongo
sentase al banquilet de la Pllaza
sentí al pregoné
sobreixise la baseta
tindre fillos cañutos
tropezase con la guineu / Rabosa
ventá ulivas y grano
zurcí els peals del homes