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jueves, 14 de marzo de 2019

Libro octavo

LIBRO
OCTAVO

Capítulo primero, de la fama y renombre que el Rey
ganó por la conquista de Mallorca, y como fue llamado y prohijado
por el Rey de Navarra.

Conquistada la ciudad
y
Isla de Mallorca, el nombre y fama del Rey fue tan célebre, y se
extendió con tanta gloria y reputación suya, por todas partes: que
no solo acrecentó el temor y espanto a los Reyes Moros, pero mereció
todo favor y gracia para con los Príncipes Cristianos. Porque demás
que amedrentó al Rey de Túnez, uno de los más poderosos de África,
para que no osase enviar el socorro prometido al Rey de Mallorca: Y a
quien el sumo Pontífice y ciudades de Italia tuvieron en tanto, que
invocaron su favor y ayuda (como adelante se dirá) para contra el
Emperador Federico: También el Rey don Sancho de Navarra, entendidos
sus tan prósperos
successos
y señaladas hazañas, se le aficionó en tanta manera, que lo
prohijó, y aunque con desigualdad suya, quiso también ser de él
prohijado. Mas porque tratemos agora de este tan señalado efecto de
amor y afición, como se arguye de la adopción, o prohijamiento, que
pasó entre estos dos Reyes, junto con los varios
successos
del: declaremos quien fue este Rey don Sancho de Navarra, juntamente
con las causas y razones que tuvo, así para prohijar al Rey de
Aragón, como para ser prohijado del, no embargante que el partido
del de Aragón fuese muy aventajado al suyo. Fue este Rey don Sancho,
el mejor y más esforzado que jamás tuvo Navarra, a quien por su
grande constancia en llevar siempre sus empresas adelante, demás de
ser muy valiente de su persona, llamaron el fuerte. El cual después
que salió victorioso de aquella famosísima, y siempre memorable
batalla de Vbeda, en las Navas de Tolosa, cuando hecho un cuerpo con
los Reyes de Castilla y Aragón, vencieron a doscientos mil Moros
(como en el primero libro se ha dicho) volviendo a Navarra, con el
ocio se hizo excesivamente gordo, y también con la dolencia de gota
que le sobrevino, que miserablemente le atormentaba, vino a ser tan
gafo, y lisiado de pies y de manos, que ya no podía moverse de un
lugar, sino estarse tullido siempre en la cama, volviéndose tan
deforme
(difforme),
que tenía empacho de ser visto en público. Puesto que dicen otros,
que su mal fue una muy grave dolencia de cáncer que se le encendió
en una pierna, y que por esto se estuvo siempre retirado en el
castillo de Tudela, sin salir del mucho tiempo, y sin dejarse ver
sino a muy pocos de sus privados. Le hacía (
haziale)
a este buen Rey, viejo, enfermo, y sin hijos continua y solapada
guerra el Rey de Castilla, pretendiendo tener derecho al reyno de
Navarra, y para no mostrarse en ella, solicitaba a don Diego López
de Haro
señor de Vizcaya (que es la Cantabria marítima) con el cual
de mucho antes tenía el Rey de Navarra diferencias, por los pueblos
de Álava (
Alaua)
y Guipuzcua entre Navarra y Vizcaya. Y así con esta ocasión el de
Castilla le valía con gente y dinero para proseguir la guerra en su
nombre contra el de Navarra. Con esto don Diego con la gente
Castellana corría el campo a don Sancho, y no había quien le
resistiese. De suerte que viéndose don Sancho imposibilitado para
defenderse dellos, y que por mucho que se acomodaba en los partidos
de paz que les movía, no querían venir a concordia: determinó de
avenirse con el Rey de Aragón, y con su favor y ayuda valerse contra
ellos. Pues como se hallase en Tudela, ciudad de las principales de
Navarra, de muy alegre, llano y hermoso asiento, a la ribera del Ebro
río caudalosísimo, en los confines de Aragón y de Castilla, y a
vista del gran monte de Moncayo, envió sus embajadores al Rey don
Iayme a Zaragoza, donde a la sazón era llegado de la conquista de
Mallorca, para hacerle saber, como tenía muy grande voluntad y
afición de alcanzar su amistad, y hacer ciertas alianzas y
conciertos con él muy a su gusto y provechosos para sus Reynos. Y
como por sus manifiestos impedimentos de edad y dolencias, no pudiese
ir en persona a verse con él, le rogaba muy de veras quisiese venir
a verle en Tudela, pues estaba propinca a Zaragoza. Oído esto por el
Rey, y entendida la gran dolencia y impedimentos de don Sancho, pues
la distancia no era más de una jornada, determinó de ir a verle, y
contentarle: así por conocer a un tan esclarecido y bien nombrado
Rey que tan amigo y estimado fue del Rey don Pedro su padre: como por
lo bien que a los Reyes está visitarse, y conocerse por las
personas: a fin de que viéndose como en espejo los unos a los otros,
y lo que son, con lo que representan vengan en mayor conocimiento de
si mismos: y consideren que el sujeto de su grandeza y dignidad Real
es naturaleza humana, y que en sustancia no son más que los otros
hombres, sino que viene de la mano de Dios, alzar los muchos a uno
por Rey y sujetarle. Llevó pues consigo el Rey a don Atho de Foces
su mayordomo mayor, a don Rodrigo Lizana, don Guillen de Moncada,
Pedro Pérez justicia de Aragón, y a don Blasco Maza (no Alagón),
del cual sobrenombre está equivocada la historia del Rey, como sea
así que don Blasco de Alagón andaba entonces por el reyno de
Valencia con Zeyt Abuzeyt en la conquista, como dijimos en el libro
cuarto. Llegados pues a Tudela, no pudo ser el Rey, ni en la ciudad,
ni fuera de ella, tan decentemente recibido, como a su Real persona
se debía, por los impedimentos y dolencias del de Navarra. Antes fue
necesario subir al castillo, y entrar dentro del
retrete
donde el Rey estaba, para en llegando, poderle más presto hablar que
ver. Y así por entonces hechos sus cumplimientos de palabras
amorosas, se salió a su aposento dentro en palacio, donde fue con
todos los suyos muy espléndidamente hospedado. El día siguiente
volvió a visitar al Rey don Sancho: el cual se esforzó a
enderezarse en la cama, y comenzando su plática dijo al Rey. Que el
grande amor y afición que le tenía junto con el deseo de ver su
persona, por ser hijo de tan esclarecido padre como lo fue el Rey don
Pedro su mayor amigo y compañero que tuvo en la victoria de Vbeda
contra los Moros, había sido la principal causa para procurar su
venida a Tudela: pero mucho más por acabar de entender del los
felices successos que había oído de sus memorables empresas:
habiéndose aventajado con ellas en valor y gloria, a todos los Reyes
de España: y no menos por la proximidad (
propinquidad)
y vínculo del parentesco que entre ellos había: pues con ningún
otro le tenía más conjunto que con él, excepto don Tibaldo su
sobrino hijo de Tibaldo Conde de Champaña, y de doña Blanca su
hermana. Al cual por su ingratitud y menosprecio de muchas buenas
obras de padre que le había hecho: en fin le había dado ocasión
para tratar y acabar con sus vasallos, le privasen de la sucesión
del Reyno, y llamasen a él que tanto les convenía para todo
beneficio común y defensa del mismo reyno. Por esto hallaba que para
debilitarle la sucesión, ninguna otra vía mejor, ni más firme
había, que prohijándose el uno al otro, y acogiéndose en el total
derecho y sucesión de sus reynos. Pues podría con harto mejor
partido ser él llamado a la sucesión de Navarra, que no él a la de
Aragón: siendo ya viejo de LXXVIII años, y que no era posible
naturalmente vivir más que él siendo mozo que apenas llegaba a los
XXIIII (XXIV). Como acabó su plática el de Navarra, el Rey hizo
muchas gracias por el buen concepto que de él tenía, y la afición
y benevolencia con que lo confirmaba: que no faltaría por él de
corresponder con su amor, y con todo el oficio de agradecimiento que
le debía. Y en lo que tocaba al negocio de la adopción, que para él
era muy nuevo y de mucha consideración, que pensaría sobre ello,
comunicándolo con los suyos, y que entendido lo que era, y adonde
podía llegar el efectuarse, sin perjuicio de sus reynos y sucesor,
él se revolvería y le respondería. Con esto se salió afuera, y se
fue a su aposento a tratar y consultar una tan grande novedad con los
suyos.











Capítulo II. Como el Rey sabido el parecer y resolución de los de
su consejo cerca el prohijamiento, la dio por respuesta al de
Navarra, el qual tuvo por buena, y del concierto que hicieron.





Maravillado quedó
el Rey extrañamente de la proposición hecha por el de
Nauarra.
Y recogido en su aposento mandó llamar a los de su consejo que traía
consigo: a los cuales notificó la larga plática que con el Rey de
Navarra había tenido, y lo que muy de veras le había propuesto
cerca de la adopción y prohijamiento que habían de hacer el uno al
otro, para poder entrar en la sucesión de los reynos. Puesto que el
fin y alma de esta proposición le parecía no era otro, que por
obligarle a la
defensión
de Navarra contra Castellanos. Oyendo esto los del consejo se
admiraron muy mucho de
tal demanda, y aunque a la verdad parecía
cosa muy aventajada para el de Aragón, todavía se
altercó
mucho, y hubo diversos pareceres sobre ello. Pues aunque al Rey le
estaba muy bien, y le convenía el partido, si quiera para mayor
confirmación del derecho antiguo que por sus antepasados fue
adquirido al Reyno de Navarra: pero que adoptar el Rey al de Navarra,
no le podía hacer, siendo vivo don Alonso su hijo único, ya jurado
Príncipe sucesor por los barones y grandes, y por las villas y
ciudades del Reyno, y también por los de Lérida. Porque era cosa
monstruosa un viejo de casi 80 años, ser prohijado por un mozo de
tan poca edad: y que también era muy fuera de razón y justicia
convidar a otro a la sucesión del Reyno, echando fuera al legítimo
sucesor del. Pues como se tratase esto entre ellos, y como cosa muy
desaforada y contra toda razón, se dejase indeterminada y dudosa:
con las mismas razones y dudas fue referida por don Blasco Maza,
Foces y Lizana, al Rey de Navarra. El cual lo representó así a los
de su consejo. Pero como su fin era no tanto prohijar al Rey, cuanto
valerse de su favor y ayuda contra los Castellanos, y esto importase
muy mucho al Reyno: todavía volvió por respuesta a los mesmos, e
insistió, en que cumplía se hiciese esta alianza y confederación
por vía del prohijamiento: puesto que por él ningún derecho le
quedase a la sucesión de Aragón sino muertos el Rey y el Príncipe
don Alonso sin hijos. De suerte que leída esta
determinación y
decreto de los Navarros al Rey, los halló tan útiles, y honrosos
para si, y para el Reyno de Aragón tan provechosos, que luego, con
la aprobación de los de su consejo, solo que le quedase la sucesión,
prometió de ayudar al Rey de Navarra con todo su poder y estado: y
cumplir con diligencia cuantos conciertos y capítulos sobre esto se
formasen: y así el uno al otro se adoptaron de la manera que está
dicho. Se hallaron (
hallaronse)
presentes a este célebre acto los principales señores de título,
y Barones, con los síndicos de las ciudades y villas Reales del
Reyno de Navarra, y también los señores y de su consejo que tajo
(
truxo) el
Rey de Aragón. Los cuales por ambas partes con juramento afirmaron,
que tendrían perpetuamente ellos y sus descendientes, por rato, y
grato todo lo allí concertado y decretado. La cual adopción y
prohijamiento, aceptados por los dos Reyes, y con la mano y sello de
ellos firmados, se concluyó con tanta autoridad y firmeza, que no
deben tener en poco los Reyes de Aragón su derecho tan justamente
por esta vía adquirido a este Reyno: si quiera para más justificar
la antigua y pacífica posesión que del tienen. Porque si se atiende
a lo que significa adopción, si se considera que el Rey con todo el
reyno de Navarra, que podían, la hicieron, y con expreso juramento
confirmaron el concierto y cumplimiento de ella: si se examinare la
causa dello, que fue por valerse del favor y ayuda del Rey que
adoptó, para beneficio y defensa del Reyno constituido en tan
manifiesta necesidad: si en fin se tiene respeto, a que la cumplió
el adoptado, y que lo defendió con su persona, gente, y dinero,
muchas veces, y las hubo contra el Rey de Castilla, no embargante que
era su propio yerno, como adelante se dirá, no hay
otro que
inferir de todo esto, sino que con la muerte del Rey don Sancho
adoptante, se acabó de confirmar y consolidar la sucesión y
derechos del Rey don Iayme el adoptado, y sus sucesores, en el reyno
de Navarra. Según se muestra por el mesmo instrumento y auto de
adopción, el cual pone Geronymo Zurita en el libro tercero de sus
Annales de los Reyes de Aragón. Y que por ser auto tan célebre y
solemne le inferiremos aquí palabra por palabra. Si quiera porque se
entienda del lenguaje que había entonces en el Reyno de Aragón,
haber sido poco diferente en los vocablos, del que agora se usa,
salvo en la pronunciación y estilo.







Capítulo III. Contiene el tratado formal del auto de concordia y
adopción que los dos Reyes de Aragón y Navarra se hicieron el uno
al otro.



Conocida cosa
sea ad todos los que son, & son por venir, que yo don Iayme por
la gracia de Dios Rey de Aragón, desaffillo ad todo ome, &
affillo a vos don Sancho Rey de Navarra de todos mios regnos, &
de mias tierras, & de todos mios señoríos que
oue
ni he ni deuo auer, & de castiellos & de villas & de
todos mis señorías. Et si por auentura deuiniesse de mi Rey de
Aragó, antes q d vos Rey de Navarra, vos Rey d Navarra que herededes
todo lo mio, assi como de suso es escrito, sines contradezimiento
(cótradezimiéto), ni contraria (cótraria) d nulhome del mundo. Et
por mayor firmeza de est feyto, & de esta auinença, quiero &
mando (mádo) que todos mios ricos homes, & mios vassallos, &
mios pueblos juren a vos señoría Rey de Navarra, que vos atiendan
lealmente (lealmét), como escrito es de suso. Et si no lo fiziessen,
que fincassen por traydores, & que nos pudiessen saluar en ningún
logar. Et yo el Rey de Aragon vos prometo, & vos conuiengo
lealmét, que vos faga aentender, & vos atienda luego, assi como
de suso es escrito: & si non (nó) lo fiziesse, que fosse traydor
por ello. Et si por auétura embargo
y
aue
nenguno de part de Roma, o
houiere, yo Rey de Aragon so tenudo por conueniença por desferlo ad
todo mio poder. Et si nul home dl sieglo vos quisiesse fer mal por
est pleyto, ni por est paramiento que yo è vos femos, que yo vos
ayude lealment contra todo home del mundo. Adonde mas que nos
ayudemos cótra el Rey de Castiella toda via por fe sines engaño.

Et yo dó Sancho Rey de Navarra por la gracia de Dios, por estas
palabras, & por estas conueniéças desafillo ad todo home, &
afillo a vos don Iayme Rey de Aragon de todo el Regno d Navarra, &
de aquello qui el reyno de Navarra pertañe: & quiero & mádo
que todos mios ricos homes & mios Concellos juren a vos señoría,
que vos atiendan esto con Navarra, & có los castiellos, &
con las villas si por auentura deuéiesse antes de mi que de vos. Et
si no lo fiziessen que fossen traydores, assi como escrito es de
suso. Et ambos ensemble femos paramiéto & conueniençia, que si
por auétura yo en mía tierra camiasse ricos homes, o Alcaydes, o
otros qualesquiere en mios castiellos, aquellos aqui yo los diere
castiellos, o castiello, quiero & mádo que a qll qui los reciba
por mi que viéga a vos, & vos faga homenage. Que vos atiéda
esto assi como sobre escrito es. Et vos Rey de Aragon, que lo fagades
cúplir a mi desta misma guisa, & por estas palabras en vuestra
tierra. Et vos Rey de Aragó atendiendo me esto, yo don Sancho de
Navarra por la gracia de Dios, vos pmeto a buena fe que vos atienda
esto assi como escrito es é esta carta. Et si no lo fiziesse que
fosse traydor por ello, vos Rey de Aragó atédiédome esto assi como
sobre escrito es en esta carta. Et sepá todos aqllos qui esta carta
verá, que yo dó Iayme por la gracia de Dios Rey de Aragó: Et yo dó
Sancho por la gracia de Dios Rey de Navarra, amigamos entre nos por
fe sines engaño & fiziemos homenage el vno al otro d boca &
de manos, & juramos sobre quatro Euangelios que assi lo
atendamos, Et son testimonios de est feyto, & de est paramiento
que fizieró el Rey de Aragon, & el Rey de Navarra, & del
Affillamiento assi como escrito es en estas cartas, don Atho de Foces
mayordomo dl Rey de Aragó, & don Rodrigo d Liçana, & don
Guillen de Moncada, & don Blasco Maça, & don Pedro Sanz
notario & repostero del Rey de Aragon. Et don Pedro Perez
justicia de Aragon, & frayre Andreu Abad de Oliua, & Eximeno
Oliuer móge, & Pedro Sáches d Variellas, & Pedro Exemenez
de Valtierra, & Aznar d Vilana, & dó Martin de Miraglo, &
don Guillé justicia de Tudela, & don Arnalt Alcalde de Ságuessa.
Facta carta domingo segúdo día de Febrero en la fiesta de santa
Maria Cádelera, in Era Millesima ducétissima sexagessima nona en el
castillo de Tudela. Que fue año d la natiuidad del Señor M.CCXXXI.

puesto que en este instrumento de la adopción, ninguna mención
se hace del infante don Alonso, como el Rey lo affirma, por ventura
de consentimiento de ambas partes.





Capítulo IV. Como se trató entre los dos Reyes de la defensa de
Navarra, y de lo que prometió el de Aragón para ella, y del súbito
arrepentimiento del de Navarra, y del dinero que le pidió prestado
el de Aragón.




Hecho ya el auto, e
instrumento de la adopción entre los dos Reyes sellado y firmado por
muchos,comenzó a tratar de la guerra y medios que se habían de
inquirir para echar el enemigo de la tierra. Sobre lo cual los Reyes
y los grandes de los dos reynos que allí se hallaron trataron largo.
Pero sobre todos el Rey don Sancho como muy platico y cursado en
cosas de guerra, advertía lo que más convenía hacer en el
proseguirla, animando mucho a todos, y concluyendo su larga plática
y discurso, con decir que gente por gente no debían nada los
Nauarros a los Castellanos, los cuales en número podían sobrarles
pero no en valor y fuerzas. Y que valiéndose Navarra de la compañía
y favor y amparo de Aragón ayuntados los dos ejércitos, no solo
defenderían muy bien a Navarra, pero aun serían poderosos para
entrar en Castilla, y echar de sus reynos al mismo Rey. No contradijo
en cosa alguna el Rey a lo que el de Navarra habló: sino que
concluyó la conversación, con decir que estaría presto y en orden
para cierto plazo con dos mil caballos, con tal que los Nauarros
acudieren con otros mil para el mismo plazo y no en otra manera. Lo
cual prometieron ellos de cumplir muy a su tiempo. Pero ni dieron el
modo, ni mostraron la posibilidad para ello. Porque su Rey aunque
quedó rico de la jornada y despojos de Vbeda, no solo estaba enfermo
de la podagra que comienza por los pies pero aun enfermaba más de
las manos, por tenerlas siempre muy atadas a la bolsa. Y así era
fama que la mayor parte de los trabajos que por la guerra tenía,
nacían de la avaricia, por no querer gastar, ni sustentar las
guarniciones necesarias por las fronteras del Reyno, para hacer
rostro al enemigo. De manera que, o por los dos males, o porque ya se
hubiese arrepentido de haber privado del Reyno a don Thibaldo su
sobrino, súbitamente dio muestras muy contrarias del concierto
primero. Y de ahí adelante en las pláticas que se tenía de la
guerra, comenzó a hablar con mucha tibieza y disgusto, sin dar calor
a los negocios, sino respondiendo con algún fastidio a lo que sobre
ellos le preguntaban. Mas no embargante esto, volvió el Rey a
confirmar lo dicho y prometido, que fue de traer los mil caballos
para la fiesta de pascua de Resurrección, y los otros mil para el
día de S. Miguel de Setiébre y que los tendría en orden en los
confines de Aragón y Navarra: siempre que los Navarros tuviesen los
otros mil prometidos como está dicho, para el mismo plazo.
Finalmente como quedase concertado que se vería otra vez en Tudela
en la fiesta de Pascua: el Rey entendió en despedirse, y en
tanto que se trataba de esto, pidió al de Navarra prestados cien mil
sueldos. Los cuales le prestó don Sancho de buena gana, y se le
ofrecieron por rehenes y prendas cuatro villas del Reyno de Aragón
vecinas a Navarra, que fueron Herrera, Peñaredonda, Ferrel y
Faxina. Recibiendo la moneda el Rey la empleó toda en beneficio del
Reyno de Navarra. Porque las compañías de soldados que poco antes
había mandado hacer en Zaragoza para otra parte, mandó venir luego
a estar en guarnición y guarda de aquellas villas y castillos de
Navarra que están en frontera de Castilla, hacia donde don Lope
hacía sus correrías y entradas.






Capítulo
V. Como se partió el Rey para Zaragoza, y de allí a Tarragona, y de
los conciertos que hizo con don Pedro de Portugal por pasar al
condado de Vrgel.


Se volvió (
volvióse)
el Rey de Tudela a Zaragoza algún tanto desabrido, después de
hechas sus promesas y conciertos con el de Navarra, y halló que
andaban muchos rumores por la tierra, cerca del grande aparato de
guerra, que el Rey de Túnez hacía para venir con gruesa armada
sobre Mallorca, con ánimo de conquistarla para si. Esta nueva se
confirmaba por lo que se sabía de ciertas naves de Genoveses y
Pisanos que el mismo de Túnez mandó embarcar en el puerto de Bona
de su reyno, y mucho más por las cartas que recibió el Rey de
Santaugenia gobernador de la Isla, venidas con una fragata a gran
prisa para avisar de lo mismo. Sintió mucho el Rey esta nueva,
porque le obligaba a volver luego a Mallorca. Y así partió en la
hora para Tarragona, a donde mandó convocar cortes para Catalanes y
Aragoneses
, llamando sobre todos a los que gozaban de caballerías de
honor, y mucho más a los que tenían campos y heredamientos en la
Isla, que les cupieron por la repartición hecha al tiempo de la
conquista, para que a cierto día se hallasen todos puestos en orden
en el puerto de Salou, donde él en persona se había de embarcar con
el ejército para Mallorca. Entretanto que el Rey aguardaba la gente
de Aragón y Cataluña, vino al puerto don Pedro de Portugal, a quien
poco antes casó el Rey con Aurembiax condesa de Urgel, y le había
hecho merced de algunas villas en el campo de Tarragona, y también
la Condesa su mujer, que poco antes era muerta, le había dejado
heredero del Condado: al cual recibió muy bien el Rey, y se holgó
mucho con su vista. Y como por una parte desease hacerle todo favor y
mercedes: y por otra mejorar el patrimonio Real para si, y a sus
sucesores, pensó prudentísimamente lo que a los dos estaría bien.
Que el Condado de Urgel, que era de los más poderosos y principales
de Cataluña, no solo en fertilidad de campo, pero en valor y número
de gente guerrera, se incorporase en la corona Real, y entrase en
posesión del antes que don Poncio Cabrera por muerte del mismo don
Pedro pretendiese haberlo: y que en recompensa, se le diese la Isla
de Mallorca, y también Menorca en ser conquistada. Lo cual propuesto
ante don Pedro, vino bien en ello, más por
condescender
con la voluntad del Rey, que así lo quería, y lo pedía con algún
afecto: que por trocar la vida y asiento de tierra firme con la
Isleña. Sobre esto hicieron su concierto y escritura de concordia.
Que transferido y transportado por don Pedro en el Rey, todo el
derecho por el testamento de la condesa su mujer le pertenecía al
Condado de Urgel, transportase el Rey en el la señoría del Reyno de
Mallorca, y derecho de Menorca, con las demás Islas conjuntas,
siempre que se conquistasen, tomándolas en feudo, y poseyéndolas
durante su vida, conforme a la costumbre y Ley de Barcelona:
reservándose el Rey para si la fortaleza de la ciudad, dicha
Almadayna, con las villas y castillos de Alaró y Pollença: y que
fuese él y su ejército acogido en todos los otros lugares fuertes
de la Isla mayor, siempre que menester fuese. Que don Pedro tratase
bien y tuviese por amigos los que el Rey tenía en la Isla. Que
muerto don Pedro, sus herederos quedasen con sola la tercera parte de
la Isla, y la tuviesen con el mesmo feudo ellos y sus sucesores. Lo
postrero, que de presente gobernasen las Islas en nombre y con poder
de don Pedro, los mesmos don Pero Maça, y su compañero Sentaugenia
gobernadores puestos por el Rey, por ser muy platicos en el gobierno
y en la continua defensa de ella. Estos tratos y conciertos se
hicieron allí en el puerto, presente Pedro Pérez justicia de
Aragón, y los demás señores y barones que allí se hallaban. Los
cuales loó y aceptó don Pedro, y con juramento solemne prometió de
guardar en todo y por todo. Este fue realmente el derecho que don
Pedro tuvo a las Islas de Mallorca y Menorca. De donde se
collige
ser fingido y fabuloso lo que refiere un antiguo historiador: que don
Pedro por si mismo conquistó y sojuzgó estas Islas. Como sea muy
averiguado, que vino de Portugal muy pobre y desterrado que ni tenía
gente, ni dineros, para salir con tan grande empresa. Y aun si no
fuera recogido y amparado por el Rey su primo, nunca él hubiera
llegado a aquel estado de intitularse Rey de Mallorca. Demás que era
hombre tan remiso y desaprovechado que no tenía ánimo para pensar
en tan alta empresa. Porque amonestado por el Rey, se pusiese luego
en orden para navegar, y ir a defender su reyno y Islas, y por esto
le hiciese general
del
armada: fue tal su diligencia, que llegó el postrero de todos los
señores y Barones del reyno al puerto, con solos cuatro caballeros
de compañía, ya cuando el Rey había entrado en la galera, a donde
le recogió con harto empacho y paciencia: por ser hombre don Pedro
que cuanto más propinquo era en sangre al Rey, tanto más se le
alejaba en magnanimidad y valor.


Capítulo VI. Como el
Rey pasó a Mallorca, y sabido que el de Túnez no armaba, movió
guerra contra los Moros de la Isla que se habían rebelado, de los
cuales se rindieron la mayor parte.



Llegado ya el
plazo para pasar a la Isla, ajuntada la armada y embarcados los
trescientos caballos ligeros, con nueve compañías de infantería,
gente muy lucida, que se hicieron en los dos reynos:
como
aguardasen tiempo hecho, para hacerse a la vela, llegaron al Rey don
Aspargo Arzobispo de Tarragona, y don Guillen Ceruera antiguo y
valeroso capitán que fue del Rey don Pedro, que entonces era monje
de Poblete, hombres ya muy viejos, y le suplicaron muy
encarecidamente mirase bien lo que hacía, y que por entonces no
navegase, ni tantas veces tentase la fortuna que era variable por
mar: ni con tan poca gente como llevaba, saliese en campo contra un
tan poderoso Rey como el de Túnez: que sería mejor enviar a don
Nuño capitán valerosísimo, tan platico en la Isla, y experto en
las cosas de la guerra, para solo fortificar y defender la ciudad,
hasta que su Real persona, con mayor ejército, y más gruesa armada
fuese a socorrer la Isla: pero aprovechó poco su pía amonestación.
Antes encomendándose el Rey en las oraciones y sacrificio
dllos
se hizo a la
vela, y con viento próspero a tercero día llegó
con la mayor parte del armada a la Isla, al puerto de Sollar. De
donde tomó la posta y se puso en la ciudad antes que se supiese su
partida de Tarragona. Al cabo de tres días llegó la otra parte del
armada a la ciudad. Cuya tan impensada venida con su Real persona,
espantó mucho a los de la Isla, aunque estaban tan apercibidos para
la guerra que se holgó extrañamente de verlos, y los alabó mucho.
Pasados XV días después de llegado, vino nueva cierta de África,
por las espías que el Rey al punto que llegó a la Isla envió a
Berbería con una fragata armada en hábito de mercaderes, como el
Rey de Túnez ni hacía armada, ni por aquel año podía emprender
jornada alguna, por estorbos y alborotos que se habían levantado en
su Reyno, lo cual alegró mucho a toda la Isla. Hallándose pues el
Rey libre de este recelo, determinó con el
ejército que trajo,
y la demás gente que hizo en la Isla, hacer guerra de nuevo contra
tres mil moros que se habían juntado y tomado las fortalezas de
Pollença, Sátuer (Santver), y Alarò, y se defendían en ellas
valerosamente con muy grande daño de toda la Isla, impidiendo la
contratación de ella, robando y persiguiendo a todos los Christianos
hasta los Moros de paz, porque no se ayuntauan con ellos. Era cabeza
y capitán de esta conjuración y motín un valeroso Moro llamado
Xuarpio. El cual como entendió que el Rey iba a buscarle con campo
formado, no quiso seguir el mal ejemplo de otros capitanes Moros
pertinaces, ni provocar al Rey a mayor ira contra si: sino que debajo
de
honrosos conciertos y condiciones, hizo saber al Rey por medio
de un cautivo Christiano que le envió, se pondría en sus manos con
toda su gente. El Rey se holgó mucho de la demanda y prometió de
cumplirla con las convenciones que el Moro pidió. El cual luego vino
para él con toda su gente, dejadas las armas aparte, y le entregó
las fortalezas que tanto importaban, señaladamente la de
Alarò,
como antes dijimos, que también había tomado. Las cuales cobradas
por el Rey, movido por la generosidad y buen trato de Xuarpio, a él
y cuatro capitanes o cabodescuadras parientes suyos
hizo mercedes
de campos y heredades, con otros beneficios de estima: y por su
respeto perdonó a todos los que le siguieron, los cuales de allí
adelante le fueron muy fieles. Demás destos había otros
dos mil
rebelados que no quisieron darse al Rey por mucho que ofreció
perdonarles, y tratarles como a Xuarpio y a los suyos: antes se
subieron a los más altos montes de la Isla, donde se rehicieron, con
otros más que se juntaron con ellos, y llegaron a número de tres
mil. Mas pues quedaba ya la Isla poblada de Christianos, para
poderles resistir: no quiso el Rey por entonces detenerse en
perseguirlos, porno perder el tiempo, que tan forzado le era emplear
en averiguar negocios graves con su presencia en los dos reynos, y
mucho más en acudir al Rey don Sancho de Navarra, por ser ya llegado
el plazo para verse con él.






Capítulo VII. Del
recelo que el Rey tuvo, no mudasen de propósito los Navarros, cuyo
origen, ingenios y costumbres se describen.

No fuera parte
otra razón ni causa alguna para hacer desistir al Rey de la guerra
comenzada, con los rebeldes de la Isla, que tanto se la inquietaban,
sino el haber empeñado su palabra al Rey de Navarra de acudir con su
caballería a Tudela para el día del plazo: recelándose del, no
pretendiese con
este achaque de la tardanza, salirse de lo
concertado entre ellos: según que a la despedida le dio algún
indicio y sentimiento dello. Sospechando también de los Navarros, no
pretendiesen lo mismo: así por seguir la opinión de su Rey, como
por cubrir por esta vía su imposibilidad de poner en campo, y tener
en orden para el mesmo plazo los mil caballos que habían prometido.
Porque tenía muy conocidas las condiciones y costumbres de ellos, y
temía que de ser ellos no menos cortos de paciencia que de
posibilidad, no dejarían de culparle de tardo, sin tener
consideración, que de su tardanza no se les había recrecido daño
alguno, y así se dio toda la prisa que pudo por salir de la Isla, y
ser luego en Navarra. Mas porque el recelo del Rey cerca la
impaciencia y corta posibilidad de los Nauarros, no nos haga
sospechar de ellos cosas que no sean dignas de tan esclarecida
nación, y gente valerosa: será bien que hagamos una breve relación
de lo que se entiende de sus usos
y costumbres, y que saquemos a
luz sus generosas virtudes y señalados hechos, para que a respeto
destos, sean de poco momento algunos descuidos (si se pueden llamar)
de naturaleza, que se hallan en ellos, como en qualesquiere otras
naciones los suyos, y mayores. Porque son los Navarros y Vizcaynos (a
los cuales juntos llama Plinio Cántabros, y los pone en un cantón
de la España, entre Septentrión y Poniente) gente que no solo en
batalla campal, pero en los particulares desafíos de uno a uno, se
han mostrado siempre valentísimos: y que de ser hombres de grandes
fuerzas, puestos en el ejercicio de las armas, hacen un ánimo y
pecho tan generoso, que no se ofrece en la guerra cosa por muy ardua
y peligrosa que sea, que no sean ellos de los primeros en
emprenderla. Viene les esto de su proprio natural y cosecha, y no por
ser descendientes de los Godos, como algunos muy al revés de lo que
pasa piensan. Como sea verdad, que la fama y
belicoso
valor de los Cántabros antecedió muchos años y siglos a la venida
de los Godos en España. Pues ya en el tiempo del Emperador Augusto
Cesar, el Poeta Horacio llama belicosos a los Cántabros y confiesa
el mismo Augusto, por lo que escribe del, Suetonio Tranquillo, que
ninguna guerra tuvo en su vida más difícil, ni más peligrosa y
dudosa, que la de los Cántabros. De los cuales se halla ser hombres,

y mujeres bien hechos, de afable rostro, y bien proporcionados
miembros: aunque en común no muy grandes ni dispuestos, pero
alegres, y en un punto coléricos. Son gente muy unida entre si, y
muy aparejada para morir por la defensa de su patria. Los ingenios de
si no son muy eminentes, sino cuando se cultivan, ejercitándose en
letras, y en otras
qualesquier
artes
mechanicas,
porque se aplican, y las trabajan más que otros; Puesto que de su
natural inclinación y fines, son todos casi iguales, y desean unas
mesmas cosas, señaladamente los Vizcaínos: de los cuales a este
propósito dijo uno, que no había más de un Vizcaíno en el mundo.
Demás que son tan amigos de guardar
siempre unas mismas
costumbres de vida, y trajes de vestir, que apenas solían permitir
se les apegase algo de los extraños. Su lenguaje se cree comenzó en
ellos, o que es la primera lengua que se habló en España. Y por eso
es burla creer, les quedó de los Romanos, o Godos, porque no hay
lengua más diferente de la suya, que la Española moderna, así
Castellana como Aragonesa, con haber nacido estas dos de la Romana
(como adelante probaremos) pues demás de ser muy obscura y
remotísima del común hablar de España la Vizcaína, apenas se
puede bien pronunciar, y ni escribir,
según lo afirma Pomponio
Mela. Tampoco se cree haber salido del lenguage de los Godos, por ser
muy diferente del Vizcayno lo que se halla escrito dellos. Asimismo
son los Vizcaynos y Nauarros
pobres de vocablos propios y
aquellos en el hablar
preposteramente
collocados
. Lo que se entiende dellos,
cuando recién salidos de su patria hablan en Romance, porque las más
veces, o han de usar de superfluos circunloquios para declarar sus
conceptos, o en medio de la plática callar, y así hablan más sobre
pensado. De aquí es que en la fidelidad, a la cual es proprio el
silencio, exceden a las otras naciones, y huyen de los que mucho
parlan, como de que quien mucho yerra: y como tienen el ánimo bueno
y sencillo, es tanta la estima y cuenta que hacen de su hidalguía,
como del más fino instrumento que se puede hallar para mantener fama
y honra, que constituyen su principal riqueza en gozar de ella, mas
la tienen en tanto, que por ella morirá así el pobre como el rico,
así el pequeño como el grande, puesto que no haya sujeto de
hacienda para mantener el estado della. Con esta
su grandeza de
ánimo han emprendido por mar y por tierra hazañas muy arduas y
valerosas, y que han salido con ellas. Porque no se ha de poner en lo
ínfimo de sus hechos, que por mucho que los
conquistaron los
Moros, no fueron del todo echados de sus tierras, y patria, y que
también fueron los Navarros de los primeros que las cobraron de los
Moros, y los echaron dellas. Sobre todo porque de tal manera han
conservado siempre la verdadera fé y religión Christiana, que jamás
se halla haber poco ni mucho discrepado de ella. Por donde se
concluye de ellos, que según su valor y ánimo, son pocas las
tierras y reyno que poseen. Y así (volviendo a la historia) se
entiende que no fue falta de ellos, sino de la tierra, no haber
puesto en campo la caballería prometida. Y que por eso tanto menos
razón hubo para zaherir al Rey la tardanza. Cuya magnanimidad y
valor fue tanto, que no embargante que los Navarros, muerto su Rey
don Sancho, no dieron lugar a que el Rey se valiese del
prohijamiento, les fue padre, y les tuvo siempre por hijos, pues en
la primera y segunda vacante del Reynado (como adelante se verá)
nunca les faltó, antes los defendió y amparó del Rey de Castilla
con su persona, ejército, y hacienda por muchas veces. De manera que
por acudir a
Navarra, se despidió de la Isla, dejando por
gobernador a don Pero Maça en ella: al cual hizo merced de la villa
de san Gairén (
Gayren).
Porque con el mesmo orden que había repartido en la ciudad las
casas, y defuera los campos y heredades, así a los principales de su
consejo, y del ejército, había hecho mercedes de pueblos y
Baronías.
Tabien
dexo al
mesmo Santaugenia por compañero de la gobernación a don Pero Maça:
y encargó mucho a los dos, que aparejasen lo necesario para la
guerra y empresa de Menorca, porque volvería muy presto para solo
entender en la conquista de ella.

Capítulo VIII. Como el Rey
volvió a Tudela, y hallando a don Sancho disgustado por no haber
llegado al plazo, se despidió del con buena gracia, y de lo que pasó
con un soldado que halló en la antecámara.

Partiose luego el
Rey de la Isla con solas tres galeras, y a tercero día aportó en
Tarragona. De allí hechos algunos negocios, que no faltaron, de la
provincia, pasó a Zaragoza, a donde se le ofrecieron algunos bien
importantes, pero los unos resolvió, los otros dejó comenzados para
averiguar a la vuelta de Tudela, donde se daba extraña prisa por
llegar antes que se supiese de su venida. Pues como entendió que el
Rey don Sancho siempre estaba en Tudela, se partió a verse con él
con los mesmos don Atho su mayordomo, Lizana, Moncada, Pedro Pérez
que fueron antes con él a Tudela, salvo don Pero Maça que se quedó
en la Isla. Como llegase a vista de la ciudad saliole a recibir don
Pedro Ximeno de Valtierra nobilísimo caballero de Navarra, y de
antes conocido del Rey, al cual notificó como don Sancho su Rey
estaba, muy desabrido contra él por no haber acudido su Real persona
para el día de Pascua con la caballería prometida. Como oyó esto
el Rey, tanto más deseó verse luego con el de Navarra, y llegado a
Palacio, se entró para él, que le halló en el mismo retrete y cama
donde le dejó. Luego le significó las justas y bastantes causas de
su tardanza, y de cuan grande y evidente peligro había librado la
Isla con su presencia, y cuan necesario le había sido el detenerse
en ella, o se perdiera todo. Mas que de su tardanza no recibiese
pena, que la recompensaría con añadir doscientos caballos más a
los dos mil que tenía prometidos para ayuda de la guerra: sobre la
cual en este medio no hallaba que se hubiese innovado cosa alguna ni
hecho movimiento por el señor de Vizcaya: y así no había por qué
culparle por la tardanza. Que en fin estaba prompto y en orden para
acudir con su caballería, si también lo estaban los mil caballos de

Navarra. Pero que se maravillaba del poco estruendo de armas, y
de los pocos, o ningún caballo que había hallado en la ciudad, ni
fuera de ella: que mandase hacer muestra general, porque juntados los
dos ejércitos iría él en persona con ellos a echar a fuera los
Castellanos, y presentarles batalla. Como el Rey acabase su
razonamiento, y aguardase la respuesta de don Sancho, y ninguna le
diese, antes mostrase le fatigaban mucho sus males, saliose un poco
fuera del retrete, y vio un soldado con semblante de valeroso y
platico, que andaba triste y pensativo paseando por la antecámara.
Al cual
preguntó quién era, y qué negocios de palacio le
distraían de la guerra, de qué ejército venía allí enviado.
Vengo, dijo el soldado, con
recaudos
del capitán de las compañías y gente que está
en guarnición
y guarda del reyno por las fronteras, para significar al Rey, como se
ofrece una muy buena ocasión para hacer salto sobre don Lope y los
Castellanos en cierto puesto donde han de
acudir, para que
ninguno dellos escape de preso o muerto, con solos doscientos
caballos ligeros que de nuevo le provean: y con haber hoy cuatro días
que vine con este despacho, no se me ha dado lugar para hablar a su
alteza. Alterose tanto el Rey de oír esto, que sin avisar primero,
tomó de la mano al Soldado, y se metió por el retrete adentro,
quejándose al mismo don Sancho de la flojedad
de los suyos, por
dejar perder tan buena ocasión como se les ofrecía para triunfar de
sus enemigos, haciendo contar al soldado lo que pasaba, a lo cual
añadió el Rey que le proveyese de vituallas
para unos catorce
días, que partiría luego con su gente para ellos, y los acometería.
Mas don Sancho, o que por sus dolencias estuviese muy fatigado, o por
causa de Thibaldo su sobrino que ya era vuelto en su gracia, hubiese
mudado de propósito, y se arrepintiese del prohijamiento hecho,
fuele muy pesado todo cuanto el Rey le decía. El cual como entendió
que don Sancho ni quería proveer lo que convenía para beneficio de
su reyno, ni tampoco en cosa alguna valerse, ni
aprovecharse de
sus ofrecimientos, y que era perder tiempo porfiarle más sobre ello:
mostró que estaba siempre prompto y en orden para cumplir lo
prometido, y con esto se despidió del y de los Navarros. Y pues se
hallaba libre desta guerra determinó volver a Zaragoza, y de allí
pasar a delante a los confines del reyno de Valencia, por reprimir
las entradas y correrías que los Moros hacían en los dos reynos, y
para dar orden como acabar la guerra de Mallorca contra los
rebelados.







Capítulo
IX. De las nuevas que el Rey tuvo de la guerra de Mallorca, y de la
venida de los gobernadores a persuadirle pasase a ella, porque a solo
él querían rendirse los Moros.

Partiendo el Rey de Tudela
vino a Thauste pueblo antiguo camino de Zaragoza, a donde encontró
con unos mercaderes de Cataluña que pasaban a Navarra. A los cuales
preguntó qué nuevas
había en Barcelona de la guerra de
Mallorca, respondió uno de ellos, como se decía por muy cierto, que
los Moros que se habían rebelado en las montañas estaban fuertes: y
que por mucho que los gobernadores de la Isla con su ejército daban
en ellos, y con diversas escaramuzas los habían muy maltratado y
muerto a muchos, todavía se defendían con gran daño de los
Christianos, a los cuales salteaban por los caminos, y hacían muy
grandes robos y muertes por la Isla. También se decía que con la
esperanza que los Moros tenían de la venida del rey de Túnez en su
socorro se entretenían, sin quererse dar a ningún partido. Puesto
que el día que partimos de Barcelona se dijo, como trataban, de
concierto con los gobernadores: pero que no se tenía por nueva
cierta. Agradecioles el rey la relación hecha, y no dejó de creer
algo de lo que le dijeron. Estando pues con algún pensamiento y
recelo de lo que sería, llegó un correo de a caballo con cartas de
los gobernadores de la Isla, que eran llegados a Zaragoza, avisando
como para el día siguiente serían con su alteza. No dejó el Rey de
recibir mayor alteración de esta nueva que de la que los mercaderes
le dieron, y así pasó toda aquella noche con el mismo recelo.
Venida la mañana levantose antes del día, y dichas sus devociones
estando oyendo misa sintió grande estruendo de gente de a caballo
que entraba por palacio y sabido que eran los gobernadores, que
partieron de Zaragoza de buena madrugada llegaban en aquel punto,
acabada la misa mandó que entrasen. Como los vio el Rey: sospechando
que no sin muy grande causa, y necesidad urgente, venían los dos
juntos, pues dejaban la Isla sola: después de haberlos muy bien
recibido y abrazado con mucho amor y muestra de alegría, venciendo
con su magnanimidad el sobresalto y mala sospecha que de esta venida
tenía, preguntoles medio riendo. Quereys me ya decir como la Isla es
perdida? O que se la ha sorbido la mar, o que la han vuelto a cobrar
los Moros con el favor del Rey de Túnez? y que solos vosotros habéis
escapado de las manos dellos para traerme la nueva? Los pilotos han
desamparado la nave, sin duda que es perdida. A estas palabras,
haciéndose adelante don Pero Maça por atajar la mala sospecha del
Rey, respondió. No querays, Rey y señor nuestro, atormentaros con
tan engañosa sospecha: ni a nosotros privarnos de la buena opinión
que para con vos hemos siempre ganado. Mas presto pensad de la Isla y
de nosotros, que si no quedase sana y salva a vuestra devoción y
servicio, y tan segura como está la nave con buenas ancoras en el
puerto, que los pilotos nunca la dejaran, ni jamás apartaran la mano
del timón, y gobierno de ella. Antes por haberla dejado muy a
recaudo y segura, os traemos
una nueva muy alegre, y no menos
honrosa para nosotros que útil y provechosa para toda la Isla. La
cual porque no
menospreciassedes,
no
creheyendola:
ni la
desechassedes
por falta de no haber bien
entendido lo que pasa: pensad cual
ella es, que venimos los dos en persona a darla. Sabed señor que los
Moros que poco ha, al tiempo de vuestra partida, dejastes en la Isla
rebelados y retirados a la montaña, han hecho tantos daños y males
por toda ella, que otra vez nos han traido casi a punto de perderla,
y a nosotros con ella. Y así ha sido necesario hacerles de nuevo
guerra, y ir a perseguirlos dentro de sus cuevas con campo formado.
Mas como no
pudiessemos
sacarlos de ellas, y en volver las espaldas luego se esparciesen por
la Isla a hacer sus acostumbradas cabalgadas, determinamos de subir a
los montes más altos a talar y destruirles sus campos que allí
tenían muy cultivados, y cogerles el infinito ganado de que se
mantenían. Lo cual fue parte y causa, para que acometiéndoles de
partido lo escuchasen. Aunque las condiciones que pedían eran muy a
gusto de ellos, y que tiraban a toda libertad. Las cuales nos pareció
no admitir, por no concluir cosa tan perniciosa, como era dejarlos a
toda su libertad, sin vuestra Real autoridad y consulta: ni tampoco
desecharles del todo su demanda: por que ellos como desesperados no
se arrojaren sobre nosotros, y como tales hiciesen algún grande daño
y destrozasen los nuestros. Porque a causa de haberlos tan maltratado
así en las escaramuzas como en haberles talado sus campos, y quitado
el ganado, están tan mal con nosotros, que se han juramentado a que,
o a ningún otro se rendirán que a vuestra Real persona:
o que a
muy gran costa de nuestras vidas perderán las suyas ante nosotros.
Por tanto señor os suplicamos que os deis toda prisa, para que con
vuestra pronta ida y presencia, entendáis en apagar del todo esta
centella que tantas veces vuelve a revivir, para el continuo incendio
y ruina de la
Isla. Porque si os detenéis, haced cuenta que
dentro pocos días quedaréis sin ella. Pues el Rey de Túnez en
quien siempre confían estos perros y le llaman, por una parte, y la
Isla de Menorca por otra, con las otras dos propinquas, como miembros
que son de la mayor, viéndoos absente se nos atreverán a hacer
cruel guerra, por cobrar su cabeza.

Capítulo X. Como
determinó el Rey de pasar a la Isla, y del testamento que hizo,
dejando por su universal heredero a don Alonso su hijo.

Oídas
por el Rey las buenas razones de don Pedro, con tan mejoradas nuevas
de las que había entendido antes de los mercaderes, se holgó mucho
con ellos, y se animó en grande manera para pasar de nuevo a
Mallorca. Y así mandó recoger ciertas compañías de soldados que
para la conquista de Menorca tenía ya hechas. Y luego sin más
detenerse en Zaragoza que de paso, se partió para Tarragona, por dar
prisa a la embarcación. Puesto que atendiendo a lo por venir, y
porque andando de cada día envuelto en tantos peligros de guerras y
continuas navegaciones, si falleciese improvisadamente, no quedase
confusa para los suyos la sucesión de sus reinos, hizo testamento de
nuevo, e instituyó a don Alonso su hijo único, a quien la Reyna
doña Leonor su madre criaba en Castilla, por su universal heredero y
sucesor en todos sus reinos y señoríos, así de Aragón, como
también del Reyno de Mallorca después de los días de don Pedro de
Portugal, y de los Condados de Barcelona y Urgel, del Principado de
Mompeller, con todos los otros estados que por tiempo conquistase por
su mano. Mandando a todos los grandes y señores de título, y a los
Barones de sus reinos, y a las ciudades y villas Reales, que le
tuviesen por legítimo y universal heredero suyo, y por tal le
obedeciesen. El cual si muriese sin hijos, sustituya por heredero con
las mismas condiciones a su primo hermano don Ramón Berenguer Conde
de la Prohença y sus hijos y sucesores. Faltando todos estos, a don
Fernando su tío: para que aplacase su antigua cobdicia de reynar,
solo por sus días, por ser ya monje profeso, y que no se podía
casar. Después deste constituyó herederos los más propinquos
parientes de la casa y sangre Real. Así mismo estando con algún
recelo de la institución y crianza de don Alonso, después de
haberle mucho encomendado, y puesto debajo del amparo de la santa
sede apostólica, mandó que tuviesen el cargo de criarlo, y bien
instituirle el buen viejo don Aspargo Arzobispo de Tarragona, por
haber sido el que instituyó a él, y le tuvo en sus brazos al tiempo
que le juraron por Rey en las primeras Cortes que tuvo en Lérida: y
también a los maestres del Ospital y Temple de la corona de Aragón,
y a don Guillen Ceruera monge de Poblete. Mas declaró, que por
cierto tiempo le tuviesen en la fortaleza de Monzón, donde él había
tomado su crianza y primera disciplina del comendador Monredon, al
cual, si vivo fuera, se lo encomendara. Finalmente quiso que esta
sucesión fuese válida, si doña Leonor, y el Rey de Castilla, en
cuyo poder estaba el Príncipe don Alonso, lo entregasen liberalmente
a los
tudores
nombrados, y que entrase en posesión de los Reynos pacíficamente,
no por fuerza, ni con mano armada. El cual testamento fue firmado, y
publicado en Tarragona, en presencia del mismo Arzobispo, del Abad de
Poblete, y de fray Pedro Cendra, religioso doctísimo y de muy santa
vida, que entonces era Prior del convento, y monasterio de
Predicadores en la ciudad de Barcelona, y don Guillen de Moncada, y
de otros grandes y barones de los dos reynos. Del cual testamento y
sucesión del Príncipe don Alonso, se siguió muy grande
contentamiento y aplauso por todos los reynos.










Capítulo
XI. Como pasó el Rey por tercera vez a Mallorca, y determinó
conquistar a Menorca,
cuyo
aßiento
y excelencias de Isla se describen.

Hecho que fue y publicado
el testamento muy a gusto del Rey, y de todos cuantos lo oyeron
(puesto que no se había de poner en ejecución cosa de las que en él
se contenían, sino en caso que falleciese el Rey) entendió luego en
embarcarse con los señores y Barones nombrados, en dos galeras, y
otras naves y bajeles que llevaban las compañías de Infantería que
habían de quedar en la Isla, y partiendo de Salou, a tercero día
aportó con toda la armada en la ciudad de Mallorca. Lo primero que
el Rey hizo en desembarcar fue subir con los Canónigos y Clero que
le salió a recibir en procesión, a la iglesia mayor, donde se holgó
extrañamente viendo la obra que iba muy adelante, con tan admirable
y suntuosa traza, cuanto de ningún otro Templo él había visto: del
cual estaba la capilla mayor acabada. Allí hizo infinitas gracias a
nuestro Señor y a su bendita madre, por tan felices y prósperos
successos que por tierra y por mar siempre le concedían. Luego tuvo
consejo de guerra con los principales capitanes y maestre de campo,
que allí se hallaba el comendador Serrano del Temple expertísimo en
guerra, y con ellos don Assalid Gudal, y los dos gobernadores de la
Isla, con los demás que en el precedente capítulo nombramos. Ante
los cuales propuso la conquista que determinaba hacer de la Isla de
Menorca, por lo mucho que importaba para la conservación y defensa
de Mallorca: antes que los de Túnez y de la Berbería se apoderasen
della, y le naciese allí un cruel
padrastro
para siempre inquietarla: por ser Isla muy fértil y con los puertos
y fortalezas que tenía, muy bastante para mantener ejército: y que
por eso cumplía anticiparse a tomarla. Pues como a todos pareciese
bien la proposición y deliberación del Rey, determinose la
conquista della: y que los soldados bisoños se quedasen en la
ciudad, y los
platicos
entrasen en dos galera y fuesen a Menorca con el orden secreto que se
diese a los capitanes de ellos. Y así se armaron luego y
abastecieron las dos galeras, en las cuales se embarcaron dos
compañías de Infantería muy platica y
lucida, y se partieron
para Menorca. Esta es la menor Isla de las Baleares, la cual tiene a
Mallorca casi (
quasi)
al poniente, y dista de ella (según Plinio, y el Rey en su historia)
XXX millas, hasta el cabo de Formentor, al cual responde enfrente el
puerto de una pequeña, y bien fortalecida ciudad, que llaman
Citadela: que está fundada en alto sobre el puerto bien seguro y
ancho: y es muy deleitosa, por estar rodeada de arrabales, y
caserías, con su campo muy fértil y plantado de frutales y
arboledas, entretejidas con mucha hortaliza (
ortaliza)
y yerbas saludables. Puesto que según la opinión de Marsilio, que
escribió esta historia, solamente es buena para criar todo género
de ganados mayores y menores, y no para todos granos ni mieses. Pero
Tito Livio, y la experiencia dicen, y muestran, que su campo es muy
fértil, y hábil para producir todo aquello que produce el de
Mallorca. Hay dentro de la Isla muy grandes montes, aunque no tan
ásperos y levantados, ni tan cavernosos como los de Mallorca. En el
más alto de estos en medio de la Isla, había edificado un palacio
grande y casa de placer donde se recreaban los Reyes Moros, todas las
veces que pasaban a
ella. En la cual se hallan cuatro puestos,
que son la Citadela, Serinao, Fornel, y Mahò. Este es el más famoso
de toda la Europa porque es muy ancho y muy seguro: y se nombro así,
del Capitán Magon hermano de Anibal famosísimo capitán de
Carthagineses. Los cuales poblaron esta Isla que está al septentrión
de ellos. Según en ella quedan aun señales y memorias de los
pobladores. Y no falta quien escribe que nació Anibal en ella. De
suerte que Mahón y Ciudadela, como principales, y más seguros
puertos de la Isla, tenían guarnición de gente de guerra
sujeta
a los corsarios, y estaban en defensa.




Capítulo
XII. Como llegaron las dos galeras a Citadela, y saltó la gente en
tierra, y del ardid que usó el Rey con los de la Isla para que se le
entregase luego.

Llegaron las dos galeras con los soldados
viejos a tomar puerto en la Citadela, sin que ninguno de la tierra se
los estorbase (
estoruasse)
y luego saltaron en tierra, y publicaron ser gente Christiana,
enviada por el Rey Christiano de Mallorca, y trataron con el
gobernador de la Isla por sus intérpretes, notificándole, que pues
su Rey antiguo de Mallorca había sido vencido y sojuzgado por el Rey
de Aragón, y la ciudad porque no quiso luego rendirse, fue tomada
por fuerza de armas y saqueada, con tanto derramamiento de sangre, y
los demás daños que padeció, que por eso tuviesen los de la Isla
por bien de rendirse y entregarse a toda merced del mismo Rey, que de
su condición era tan benigno y piadoso, que les haría toda merced,
y consentiría se quedasen con sus casas y posesiones pacíficamente
en ella. De otra manera, no queriendo darse a buenas, supiesen que
habían de padecer mayores crueldades y muertes que la ciudad de
Mallorca, y que los echarían de la Isla. Como oyeron esto el
gobernador y principales de ella, que luego fueron allí todos, y
sabían muy bien todo cuanto había pasado en Mallorca, pidieron
tiempo para tener su consejo y dar la respuesta. Y luego les
presentaron mucha cantidad de pan y carnes, pasas y higos para que en
el entretanto comiesen sin desmandarse por la ciudad, y ellos se
entraron en la fortaleza: donde mientras trataban de rendirse,
puestos a unas ventanas que miraban a Mallorca, el Rey que quedaba en
ella con parte del ejército, acompañado con tres de a caballo se
subió en un monte, que es un principal cabo de la Isla llamado, como
dicho se ha, Formentor, o de Menorca, porque la mira de allí, y está
enfrente de la Citadela. Esto era al tiempo que anochecía, y
pensando el Rey en lo que harían los soldados, y el entretenimiento
que podrían hacer los de la Isla por no darse, usó deste ardid con
ellos, y como lo pensó le sucedió. Porque llamó a los capitanes
que le seguían, para que mandasen a los soldados que en un mismo
punto cada uno encendiese las retamas en diversas partes del monte,
señaladamente donde más se descubrían a la Citadela, de manera que
les pareciesen diversas hogueras y para los que las viesen de lejos
representasen lumbres de algún grande ejército. A donde como
echasen los ojos los de la ciudad, que estaban en la fortaleza,
conjeturaron, que aquella visión, o prodigio, no significaba, ni era
otro, que de algún grandísimo ejército de los Cristianos que
estaba muy en orden, aguardando lo que ellos responderían a las
condiciones y partido que se les había ofrecido de parte del Rey:
para que en sabiendo que no querían darse, y que rehusaban su
clemencia, fuesen luego sobre ellos. De suerte que alterados por la
visión, y atajados del miedo luego sin más consulta determinaron
darse a toda merced del Rey. Para esto llamaron a los capitanes
Cristianos, y quien abiertas las puertas de la fortaleza libremente
se la entregaron con toda la Isla. Solo suplicaron se les permitiese
a todos los de la Isla quedar en ella, y no ser echados a otra parte:
pues prometían servir al Rey, y a sus oficiales fidelísimamente,
como perpetuos esclavos. Con esta nueva despacharon luego los
capitanes para el Rey una fragata con el principal dellos, y llegado
ante el Rey hizo relación de todo lo que había pasado en la
Citadela, y como realmente pensaron los Moros, vistos los fuegos del
cabo de Menorca, eran de algún muy grande ejército que venía
sobrellos, y con esto luego en aquel punto se rindieron. Holgó mucho
el Rey del próspero successo, y pacífica entrada de la Isla. Y así
mandó que la tomasen a toda merced suya, y les asegurasen personas y
haciendas con lo demás que pedían. Tomada la fortaleza y pueblo de
la Citadela con todos los otros puertos y pueblos de la Isla, sin
permitir dar a saco tierra alguna: el gobernador con otros
principales de la Isla fueron llevados en una de las galeras al Rey,
y en saltando en tierra todos se le postraron a los pies con su
ceremonia morisca, y besada la rodilla se le rindieron como a su
señor y Rey en su nombre y de toda la Isla.









Capítulo XIII. Como los Moros rebeldes en sabiendo que Menorca era
tomada, se rindieron al Rey, y les perdonó, y como dejando puestos
gobernadores en las dos Islas se volvió para Cataluña.



Desta manera que
habemos dicho, se sojuzgó, y vino en poder del Rey la Isla de
Menorca, cuya nueva fue luego divulgada por toda Mallorca. Pues como
los Moros rebeldes de la montaña, que
hasta allí se estuvieron
a la mira, y no cumplieron lo que habían prometido a los
gobernadores de entregarse a la persona (psona) del Rey en llegando,
entendieron que Menorca se había rendido, y la benignidad y todo
buen partido que el Rey había usado con los de la Isla: en el mismo
punto salieron de sus montes y cuevas, y sin esperar la presencia del
Rey, se esparcieron por los
caminos, y a cualquier soldado
Christiano que encontraban, se le echaban a los pies y se le rendían,
pidiendo perdón a voces. De lo cual gustó mucho el Rey, y fue muy
reída (
reyda)
la burla por todo el ejército. Y habido consejo sobre lo que
dispondrían (
dispornian)
de los Moros rebeldes, fueron los más condenados a perpetuos
esclavos, y trasladados a vender en la tierra firme. Puesto que
algunos probando como fueron forzados por los otros ha haberlos
(
auerlos)
de seguir en la rebeldía, cobraron por merced del Rey parte de sus
campos y caserías, y quedaron en la Isla obligados a servir con sus
personas, y haciendas en los edificios y obras públicas de ella.
Concluida esta guerra de la montaña, quedando ya el Rey absoluto
señor de las dos Islas, se detuvo dos meses más en ellas, y mandó
al uno de los gobernadores residiese con buena guarnición de gente
la mayor parte del año en Menorca, en guarda de la Citadela, por ser
de allí el más breve paso de mar de la una a la otra Isla, para que
se ayudasen y de noche se hiciesen señales de paz y de guerra con
fallas de fuego. Hecho esto, de lo que más se preció el Rey fue,
dejar la Isla mayor muy fortificada de gente y armas: mandando
reedificar los castillos y torres de las atalayas que estaban en los
puertos y calas de mar alrededor de la Isla, y donde no las hubiese,
siendo necesarias, que se edificasen de nuevo, poniendo en ellas
guardas contra la furia de los corsarios de Berbería. De aquí vino
que toda la Isla está cercada de torres y atalayas. Esta guarda
encargó mucho el Rey a los caballeros y barones que tenían campos y
lugares en la Isla: certificándoles usaría de todo rigor, y
condenaría so graves penas, a los que en esto se
houiessen
con descuydo
, señalando la psona
de don Pedro de Portugal, a quien, como está dicho, el Rey había
dado las Islas por su vida. Pero llegó a tanto su flojedad y
tibieza, que hecho de si todo el gobierno y cuidado dellas, porque no
quería quedar allí, según por todas vías procuraba de volver a
tierra firme. Por esta causa, no mucho después, el Rey conquistando
el Reyno de Valencia, le dio ciertas villas en él, las cuales
recibió don Pedro de buena gana, y contento de la recompensa,
renunció libremente en el Rey todo el derecho que a las Islas tenía,
como adelante diremos. De manera que cesando las guerras, vuelta
Mallorca a su buen gobierno de paz, y a ser bien cultivada la tierra,
creció tanto la fertilidad y abundancia de ella, en frutos y las
demás mercaderías de la tierra, que se restituyó en su trato y
comercio primero, con todas las partes marítimas de la Europa. De
suerte que así por la ocasión de su fertilidad, y de las muchas
mercaderías que a ella se traen, como por las que a la Isla sobran y
se llevan a todas partes, no solo volvió a su opulencia antigua:
pero también por las continuas contiendas y escaramuzas que su gente
tiene con los moros corsarios de África, es más belicosa y
ejercitada en armas que ninguna otra.




Fin del libro octavo.


sábado, 29 de noviembre de 2025

La toponimia mozárabe balear, Álvaro GALMÉS DE FUENTES

La toponimia mozárabe balear.

Álvaro GALMÉS DE FUENTES (1924-2003, estaba bastante catalanizado el hombre, y tenía poco conocimiento de la lengua occitana, a la que quizás llama catalán por desconocimiento o ignorancia. En cronistas oficiales escriben sobre él y la lengua valenciana.)


Álvaro GALMÉS DE FUENTES



RESUMEN

Análisis de más de doscientos topónimos mozárabes de las Islas Baleares, que amplían considerablemente los que se habían analizado hasta la fecha. De cada uno de ellos, se lleva a cabo un exhaustivo análisis etimológico para asegurar su filiación mozárabe.

Palabras clave: Toponimia mozárabe. Etimología. Islas Baleares.
Balearic mozarabic place names.

ABSTRACT

Analysis of more than two hundred mozarabes place names of the Balearic Islands that extend considerably
those that had been analyzed to date. Of each one of them, an exhaustive etymologic analysis
is carried out to assure their mozarabic connection.
Key words: mozarabic place names, etymology, Balearic Islands.

INTRODUCCIÓN

Propósito

En el año 1965, en sus Estudios de toponimia catalana, J. Corominas ofrece
una lista de topónimos actuales de origen mozárabe del archipiélago balear, tomando
como fuente de información los mapas de las islas de J. Mascaró Passaríus. La
lista de Corominas es escueta y sin explicación alguna. Bien es cierto que posteriormente
el propio Corominas, en colaboración con Mascaró Pasarius, analiza
detalladamente, en un importante trabajo, 27 supuestos topónimos mozárabes de
las Baleares1. Sin embargo, el número de topónimos que yo me propongo estudiar
en el presente trabajo supera los doscientos. Por esta razón creo que es necesario
todavía un análisis detenido de todos los supuestos topónimos mozárabes, para
establecer, en la medida posible, la etimología de cada uno de ellos, con el fin de
asegurar su filiación mozárabe, porque, efectivamente, una atención cuidadosa nos
lleva a la conclusión de que, en la larga lista de Corominas, faltan bastantes topónimos
de seguro origen mozárabe (pues aparecen ya en el Libro del Repartimiento
de Mallorca y en otros documentos antiguos, y sus características fonéticas, por
otra parte, confirman su procedencia), y sobran, en cambio, tanto en la referida
lista así como en el análisis particular, otros topónimos, no documentados antiguamente
y cuya evolución sigue las normas fonéticas del catalán, por lo que no
existe ninguna razón para adscribirlos al dialecto mozárabe. Así, por ejemplo, en
la relación de Corominas faltan topónimos tan característicamente mozárabes, y
Revista de Filología Románica 0212-999-X
2004, núm. 21 9-79
1 «Aproximació a la toponimia mossaràb balear», en Societat d’Onomástica (Butlletí interior), X,
1982, pp. 29-411 (citaré, en adelante, abreviadamente, Corominas-Mascaró).
documentados ya en el Libro del Repartimiento de Mallorca o en otros documentos
antiguos, como Almallutx, Artà, Balançat, Banyalbufar, Benianfús, Binicaubell,
Binicomparat, Biniparrell, Biniserraia, Boquer, Buniferri, Caro, Cotaina,
Cúber, Cubo, Garonda, Gotmar, Guiamarà, Inca, Llorito, Llucamar, Llucamet,
Llucaquelba, Llucassaldent, Massanella, Monnaber, Cala Morlanda, Morro, Mortalutx,
Randa, Rotana, Sineu, Soller, Tagomago, Puig Tomir, Toro, Valldemossa,
etc., cuya filiación mozárabe analizo en las páginas que siguen. Y sobran, en
cambio, topónimos que no aparecen en el Repartimiento, y cuya estructura fonética
y morfológica es completamente catalana, tales como Estallencs (cat. estall
‘hato, pequeño grupo de ganado’ + suf. -enc, muy vivaz en catalán: blavenc,
olienc, pinyolenc, abrilenc, estivenc, muntayenc, etc.), Puigpunyent, Sant Vicent,
S’Estorell, S’Estacar, Fornells, Ciutadella, Forada, S’Espardell, etc. Sobran también
otros topónimos, que Corominas da como mozárabes pero que son de seguro
origen árabe, así Binialgorfa (< ar. ibn + algurfa ‘cámara alta’, voz documentada por P. de Alcalá: ‘cámara donde dormimos, cámara como quiera’), o muy presumiblemente del mismo origen, como Manut (< ar. Ibn + ‘u d ). Manacor (ar. b i n a + q u r > Benacor ~Banacor > Manacor),2 etc.
Posteriormente Corominas junto con Mascaró ha publicado un libro bajo el
título Toponímia antiga de les Illes Balears (Barcelona, 1986). Este trabajo, por
muy diversas razones, no parece haber sido redactado por los firmantes. Efectivamente,
estos autores se hallan citados como terceras personas y ajenos a la
autoría del libro: «Coromines el va sentir amb tres vocalismes» (p. 15); «Coromines...
dubtava» (p. 31); «sobre el qual ha escrit Coromines» (p. 41); «Coromines
creu...» (p. 42); «Coromines s’inclina a creure...» (p. 46); «Coromines
opina» (p. 48); «Coromines nega...» (p. 60); «Coromines també s’inclina a creure...
» (p. 76); «Mascaró observa...» (p. 28); «Mascaró ha sentit a dir...» (p. 45);
«Mascaró ho documenta així» (p. 63); «Encara que tant Mascaró como Casasnovas
li donen aires catalans, Corominas ho troba injustificable» (p. 85); «tant
Corominas com Mascaró ho sentiren dir...» (p. 15); «A Coromines li crida 1’atenció
la importancia de la Font d’Albenya, subratllada... per Mascaró» (p. 21):
«amb raó, doncs, Mascaró i Coromines han mantingut la grafia tradicional» (p.
31); «tant Coromines com Mascaró ho varen sentir amb b inicial» (p. 59); «recollit
per Mascaró i Coromines» (p. 68), etc. Creo que estas citas son suficientes
para pensar que la redacción del libro se debe a tercera o terceras personas. Ahora
bien, como en el prólogo de la obra se dice que «els auxiliars van rebre una
formació especial», es, sin duda, a ellos a quien se debe la redacción, lo que justificaría
una alabanza, entre otras, al propio Corominas, tal como «els noms de
les dues illes aporten una brillant confirmació de 1’etimología demostrada en el
DECat» (p. 25), que en boca de terceras personas es normal, pero que como
autoelogio sería incomprensible en un personaje de tan altos vuelos como es
Corominas. Pero aún hay muchas razones para excluir, en especial a Corominas,
Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
10 Revista de Filología Románica
2004, núm. 21 9-79
2 Cfr. Alvaro Galmés de Fuentes, «Etimología árabe del topónimo Manacor (Mallorca)», en Miscellánia
Sanchis Guarmer, vol. I, Valencia, 1984, pp. 125-129. Nueva reimpresión, Abadía de Montserrat, vol.
II, 1992, pp. 93-101.
de la redacción del libro, pues sólo a auxiliares, sin duda poco avezados, se pueden
atribuir afirmaciones que contradicen rotundamente, sin ninguna justificación
de un posible cambio de criterio, juicios anteriores, y sin duda muy acertados,
del propio Corominas, así como una serie de desaciertos que analizaré en
este trabajo.3
Como prueba de etimologías disparatadas recordaré sólo algunas: Alcanada,
nombre de un islote rocoso y del predio situado enfrente, procedería del plural
de alqantara, qanatir ‘los puentes’ (p. 28), aun cuando fonéticamente no ofrece
explicación razonable, y desde el punto de vista semántico resulta ridículo
pensar que se habrían construido al menos tres puentes (ya que el árabe posee
en número dual) para unir la isla de Mallorca con una roca estéril en medio
del mar.
¿Qué se entiende por toponimia mozárabe?
Creo, por cuanto acabo de exponer, que es necesario un análisis meticuloso de
los supuestos topónimos de origen mozárabe. Pero, ante todo, es preciso determinar
lo que se entiende por toponimia mozárabe. En ese sentido, considero como
mozárabe todo topónimo actual que por su origen histórico, por hallarse consignado
en el Libro del Repartimiento de Mallorca y en otros documentos muy antiguos,
o por su especial estructura fonética y morfológica, divergente de la del catalán
impuesto por la reconquista. Son presumiblemente topónimos anteriores a la invasión
musulmana de las islas, y que pervivieron, por tanto, durante todo el período
árabe y mozárabe de su historia.
Clases de topónimos mozárabes
Teniendo en cuenta lo dicho anteriormente, los topónimos mozárabes pueden
ser de muy distinto origen. En primer lugar, topónimos prerrománicos: en este caso,
dada la antigüedad de su origen, no es necesario que tales topónimos aparezcan
consignados en el Libro del Repartimiento de Mallorca o en otros documentos antiguos,
pues es obvio que son preexistentes a la invasión musulmana, y que siguiendo
vivos en la actualidad, tuvieron que pervivir en el período mozárabe de la historia
balear.
En segundo lugar, los topónimos mozárabes pueden ser de origen germánico:
en este caso también estos topónimos son de notable antigüedad, pero para poderlos
considerar, con seguridad, como mozárabes es preciso que estén documentados
en el Libro del Repartimiento o en otros testimonios coetáneos de la reconquista o
anteriores a ella, pues en gran parte los topónimos germánicos son de origen onoÁlvaro
Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
Revista de Filología Románica 11
2004, núm. 21 9-79
3 Para más detalles, véase mi reseña sobre el libro Sobre toponimia mozárabe balear, en Anaquel de
Estudios Árabes, III (1992), pp. 303-319.
mástico (como Gotmar < nom. propio Godomar, consignado por Förstemann4 y Sachs;5 o Puig Tomir < n. propio Todomiro, etc.), y es evidente que muchos conquistadores de Mallorca tenían nombres germánicos, que pudieron transmitir a un topónimo posterior, como parece ser el caso de la denominación del predio mallorquín, Torrauba d’En Gaumés, cuyo último componente, sin duda es derivado de un nombre germánico Walahmar, del cual está documentada la variante Walameris6 > Galmers > Galmés > Gaumés, pero que indudablemente no es un topónimo
anterior a la reconquista, puesto que el artículo catalán de nombre propio, en, parece
indicar que se trata de una posesión perteneciente a un conquistador de nuevo
cuño catalán o ultrapirenaico, ya que en Francia existe la forma Gaumais, sin duda
del mismo origen.
En tercer lugar, la mayor parte de los topónimos mozárabes son, naturalmente,
de origen latino. Su inclusión en el Libro del Repartimiento de Mallorca es prueba
evidente de su carácter mozárabe. Pero, en otro caso, un topónimo latino, aunque
no aparezca en la documentación coetánea o anterior a la reconquista, si su
estructura fonética o morfológica se aparta de las normas del catalán, y concuerda,
en cambio, con las características que conocemos del dialecto mozárabe, debemos,
sin duda, atribuirle este origen. Tal es el caso, por ejemplo, de Campos, Porto Petro,
Xorrigo, Capocorb, Llorito, Llanaire, Moncaira, Cotaina, Cutella, Rotana, Fornalutx,
Campanitx, Felanitx, Pastorita, Llucatx, etc.
Finalmente, en cuarto lugar, son de indudable origen mozárabe, aunque no aparezcan
en el Libro del Repartimiento, los topónimos híbridos, compuestos de un
elemento árabe y otro romance, creaciones de la etapa de convivencia de árabes y
mozárabes. Tal es el caso de los topónimos romances con artículo árabe (Albadellet,
Albranca, Alcanella, etc.), con la anteposición de Beni o Bini (Beniformiga,
Binicaubell, Binicomparat, Biniferri, Binillobet, etc.), los compuestos con lluc y un
nombre árabe (Llucalcari, Llucamet, Llucaquelba, etc.) o los compuestos con vall
‘valle’ (Valldemossa, etc.).
Validez científica del término «mozárabe»
Recientemente se ha puesto en duda la validez científica del término «mozárabe
». En ese sentido la revista de Onomástica resume así una intervención de Miquel
Barceló:
«Diu Miquel Barcelo que entre certs historiadors s’ha arribat al consens de no utilitzar
el mot mossàrab. Mossarabisme, d’un punt de vista lingüistic, significa quasevol
nivell de toponímia o d’antroponímia pre-musulmana. Emfatitza la poca netedat
de la noció de mossárab, ádhuc la seva viscositat, car no aconsegueix mal de
Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
12 Revista de Filología Románica
2004, núm. 21 9-79
4 Ernst Förstemann, Altdeutsches Namenbuch, 3 vols., Bonn (1913-1916), I, 683 (cito, en adelante,
abreviadamente, Förstemann).
5 Georg Sachs, Die germanischen Orstnamen in Spanien und Portugal, Jena-Leipzig, 1932, p. 65 (en
adelante citaré Sachs).
6 Förstemann, I, 1519.
confegir una figura visible, i proposa d’eliminar-la i substituir-la simplement per
toponímia llatina, prellatina o cristiana, segons cada cas»7.
Sin embargo, los que así opinan confunden muchas cosas, y no han entendido
lo esencial que encierra el término «mozárabe». Por «toponimia mozárabe» ha de
entenderse el conjunto de nombres de lugar (prerrománicos, germánicos o románicos)
que utilizaron los cristianos que vivían entre los musulmanes, es decir, los
mozárabes, y que fueron adoptados, y consecuentemente arabizados, por los musulmanes,
y no olvidemos que la arabización es otro de los conceptos fundamentales
que etimológicamente entraña la palabra mozárabe. Precisamente por no tener en
cuenta esta última circunstancia, estos topónimos se han interpretado, con frecuencia,
como representantes, sin más, del habla de los cristianos anteriores a la conquista
musulmana, y ya veremos más adelante la necesidad de desenvolver en los topónimos
mozárabes esa carga de arabización, para poder establecer rigurosamente la
etimología de la palabra.
En resumen, «toponimia mozárabe» representa un concepto claro, y con específicas
connotaciones que le dan un sentido unitario al término. Topónimos «mozárabes
» no son, pues, más que los que utilizaron los mozárabes (prerrománicos,
germánicos o latinos), que transmitieron a los árabes, quienes los arabizaron
al adaptarlos a su lengua, y que los árabes a su vez legaron a los conquistadores,
castellanos o catalanes, según los casos. Y todos estos topónimos, llamados
«mozárabes», ofrecen una peculiaridad característica, que los diferencia notablemente
de los topónimos norteños peninsulares del mismo origen (prerrománico,
latino o germánico), pero que no pasaron por el tamiz árabe. El concepto
de «mozárabe» no es, pues, un concepto viscoso, sino perfectamente claro y nítido
para quien sabe entender las cosas, y necesario científicamente para acercarse
a esta clase de topónimos, envueltos en idénticas características, para cuyo
análisis se requiere, en ocasiones, una metodología científica específica y diferenciada.
Algunos principios metodológicos
Una vez determinado el concepto de toponimia mozárabe y su validez científica,
conviene establecer algunos principios metodológicos por los que deberá
regirse la presente investigación. En ese sentido, al menos cinco normas son de
importancia vital para poder determinar con rectitud la etimología de los topónimos:
I. Es preciso, ante todo, tener en cuenta las formas más antiguas de los
nombres de lugar, tal como aparecen en los documentos de la Edad Media, y,
en nuestro caso concreto, especialmente en el Libro del Repartimiento. A este
Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
Revista de Filología Románica 13
2004, núm. 21 9-79
7 Societat d’Onomástica (Butlletí interior), X, 1982, p. 41.
respecto, conviene tener en cuenta que un mismo topónimo, en la documentación
antigua, suele aparecer con frecuencia bajo formas diferenciadas, y todas
estas variantes pueden tener significado propio, pues no es necesario creer que
sólo una de ellas representa la realidad del momento, suponiendo las restantes
como variantes erróneas debidas a una interpretación equivocada de los copistas.
En una época de orígenes en que no existe una fijación de normas, cada una
de las variantes puede representar distintos niveles culturales de lengua, más o
menos conservadores. Por otra parte, en una sociedad constituida por núcleos de
población mezclada, cada una de las variantes puede representar la pronunciación
particular de los diferentes grupos sociales. Así, por ejemplo, en el Libro del
Repartimiento de Mallorca encontramos el siguiente topónimo bajo tres formas
diferentes: Alcub, Alcubo y Cubo, todas ellas referidas a un mismo lugar de la
Montaña de Mallorca. Si no tuviéramos en cuenta las consideraciones anteriores,
así como otro dato fundamental que señalaré a continuación, podríamos pensar,
a primera vista, que la forma propiamente mozárabe sería Alcub, con artículo
árabe y característica pérdida de la -o final, por influjo del superestrato
árabe. La forma Alcubo, con vocal final, sería una latinización debida a los copistas
del Libro del Repartimiento, que bajo la presión cultural del latín reponían,
por ejemplo, en los apellidos catalanes de los conquistadores, una -o final, inexistente
en la realización habitual: así, apellidos como Ripoll, Olzet, Desbrull,
Ferrán, etc., aparecen indistintamente en la forma citada o latinizados con una
-o final, Ripullo o Ripollo, Olzeto, De Brullo, Ferrando, etc.8 Finalmente, la forma
Cubo representaría, en este sentido, una máxima latinización con la supresión,
incluso, del artículo árabe. Sin embargo, la autoctonía mozárabe de Cubo
viene confirmada por la pervivencia de una alquería así denominada, Cubo, en
la Montaña de Mallorca, término municipal de Escorca.9 Teniendo en cuenta
todos estos datos, las tres formas citadas de nuestro topónimo representarían, por
tanto, variantes patrimoniales de los distintos estratos culturales de la población
al tiempo de la dominación musulmana: los mozárabes no arabizados (especialmente
los habitantes más conservadores de la Montaña de Mallorca) pronunciarían
Cubo, como lo prueba su pervivencia actual, a pesar de la repugnancia del
catalán dominador a la realización de la -o final; los habitantes más arabizados
pronunciarían Alcub, rechazando la -o final, inexistente en el árabe, y, finalmente,
los arabizados en menor medida conservarían la -o final, pero con la adición
del artículo árabe, Alcubo. Las tres formas, pues, son, sin duda, autóctonas
y válidas como realizaciones de los diferentes estratos culturales de la población
mallorquina durante la dominación musulmana.
Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
14 Revista de Filología Románica
2004, núm. 21 9-79
8 Para más detalles, véase Á. Galmés de Fuentes, «El mozárabe levantino en los Libros de los Repartimientos
de Mallorca y Valencia», en Nueva Revista de Filología Hispánica, IV (1950), pp. 326-330, trabajo
que en adelante citaré abreviadamente «Moz. Levantino».
9 El topónimo Cubo no se consigna en el mapa de J. Mascaró Passaríus, pero, en cambio, aparece
reseñado en P. Madoz, Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar,
16 vols., Madrid, 1845-11850, vol. 7, s.v. Escorca, p. 527a, obra que en adelante citaré siempre abreviadamente
por Madoz.
En otro caso, las variantes pueden ser más diferenciadas. Son frecuentes,
efectivamente, en el Libro del Repartimiento, topónimos que presentan una forma
árabe y otra romance. Hace tiempo yo creí que, en estos casos, se trataba
simplemente de traducciones realizadas por los copistas, conocedores del árabe,
de nombres de lugar originales con una sola designación árabe. Así, suponía traducciones
explícitas casos como Rahal Benigaful Xica’tzaguera, que con anterioridad
había sido designado como alchería Benigaful Fontxica, donde Xica se
corresponde a la palabra siguiente atzaguera, que en árabe significa ‘pequeña’,
o los sintagmas con la disyuntiva vel, molin Ponte vel Alcántara, m. Algisit vel
Novum, m. Arriate vel Orte, etc.10; ahora bien, si en ocasiones puede tratarse
realmente de traducciones, analizando el problema con mayor atención, parece
que, en algunos casos, la oposición hace referencia a dos nombres autóctonos,
uno en árabe y otro en romance. Efectivamente, tal parece deducirse al comprobar
la pervivencia actual de Orta, como topónimo mozárabe, o de Xica, en
la forma Fontxica, que por su situación geográfica hace referencia al topónimo
doble anteriormente indicado. Pero, quizá, el argumento más decisivo lo encontramos
en el doblete Alchería Benicarmia o Alchería Albeyneyta, donde la voz
árabe carmia ‘nobleza, generosidad’, concuerda bien semánticamente con la voz
romance beyneyta ‘bendita’, pero en donde el artículo árabe Albeyneyta, denuncia
su autoctonía mozárabe, pues si se tratase de una traducción del copista,
ésta, como es lógico, nunca aparecería con el referido artículo árabe. Todo esto,
pues, parece indicar que los dobletes, en algunos casos por lo menos, representan
dos formas autóctonas, una árabe y otra romance, que se utilizaban, en ocasiones,
para designar un mismo topónimo, lo que conviene tener en cuenta a la
hora de analizar algunos de los nombres de lugar de origen mozárabe.
II. En segundo lugar, como otra norma de importancia, es preciso tener
conocimiento exacto de la pronunciación local de cada nombre. Es sabido que
la toponimia oficial ha fijado, en forma castellanizada, muchos nombres de lugar,
como ocurre por ejemplo en el caso de Manacor (forma oficial), que los nativos
pronuncian como [Menecor], en donde las dos es neutras pueden representar
tanto una a átona como una e de la etimología, por lo que, desconociendo
ésta, el topónimo podría también haberse castellanizado como Menecor, Menacor,
Manecor. Es evidente que la arbitrariedad de la forma oficial puede inducir
a error a la hora de establecer la etimología, que ofusca en menor medida
su realización local.
En otras circunstancias, la toponimia oficial ha fijado algún topónimo en
una forma que ha considerado como más acorde con supuestas situaciones similares.
Tal es el caso de la designación oficial de Binifaldó (Escorca), establecida
en consonancia con otros topónimos con la radical inicial Bini-, sin tener
en cuenta que, en otras ocasiones, el primer elemento puede realizarse como
Buni-, Buniferri (Llucmajor), y efectivamente los vecinos de Escorca pronunÁlvaro
Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
Revista de Filología Románica 15
2004, núm. 21 9-79
10 Véase «El mozárabe levantino de Mallorca y Valencia», op. cit.
cian espontáneamente [Bunifeldó] y, con mayor frecuencia, [Munifeldó]. Y estos
casos de tergiversación oficial son más perturbadores que las simples castellanizaciones,
fácilmente corregibles, pues los hablantes atraídos por la versión oficializada,
que no suele oponerse a sus hábitos lingüísticos, tienden a adoptarla,
modificando con el tiempo la pronunciación espontánea. Y así vemos, que si
ocasionalmente J. Mascaró recoge la realización Buniferri, para el topónimo de
Llucmajor, sólo consigna, para el de Escorca, la forma Binifaldó, lo mismo que
Alcover-Moll en su apreciable Diccionario.11 La arbitrariedad, pues, de la forma
oficializada es una circunstancia que en ningún momento podemos echar en
olvido.
III. Es necesario, en tercer lugar, establecer una relación entre los demás topónimos,
no sólo mozárabes, sino de toda la región y de los dominios lingüísticos
vecinos, porque sólo una comparación de muchos nombres de lugar puede llevar a
conclusiones aproximadas, y porque la forma diáfana de un topónimo puede aclarar
las oscuras de otros de estructura semejante. En ese sentido, hay que evitar el
análisis independiente, por razones de orden alfabético, de cada uno de los topónimos,
lo que puede ser causa de tantas contradicciones que se observan, con frecuencia,
en los supuestos repertorios sistemáticos. Se impone, pues, la agrupación
de topónimos por familias, establecidas por una misma radical, común a nombres
de lugar de regiones lingüísticamente afines o de similar sustrato, astrato o superestrato
lingüístico.
IV. En cuarto lugar, hemos de desconfiar, en principio, de las etimologías populares
de aparente análisis fácil. En ese sentido, ni Manacor viene de man a cor
‘mano en el corazón’, ni Llucmajor de llum major ‘luz mayor’, como sugieren los
respectivos escudos heráldicos de dichos municipios. Tampoco Llorito deriva de
loro, ni Moscari de mosca, como pretenden los vecinos de localidades próximas,
que, basándose en la etimología popular, se burlan de los nacidos en dichas localidades.
Creo que tampoco Formiga, como otros topónimos que contienen la misma
radical, Formigal o Formigosa del Pirineo catalán, proceden de hormiga. Ni
Formentor ni Formentera, como bien ha puesto de relieve J. Corominas,12 vienen
de forment ‘trigo’ < FRUMENTU. Pero esta consideración no nos debe llevar al error contrario, seudocientífico, de intentar establecer una etimología esotérica, cuando las cosas parecen claras. Es obvio, por ejemplo, que Favar (con o sin sufijo), tratándose de un topónimo, hace referencia, sin duda, a un campo sembrado de habas. Creo que, en este caso, es, cuando menos, rebuscado idear para Favaritx una etimología árabe, fawwara ‘fuente’, cuando no hay ningún manantial en el lugar de referencia, cuando, en la generalidad de los casos, las voces españolas de origen árabe van aglutinadas al artículo (en nuestro caso alfaguara), y cuando fonéticaÁlvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear 16 Revista de Filología Románica 2004, núm. 21 9-79 11 A. M.ª Alcover y F. de B. Moll, Diccionari Cátala-valenciá-balear, 10 vols., Palma de Mallorca, 1930-1960. En adelante citaré abreviadamente Alcover-Moll. 12 Estudis de toponímia catalana, vol. II, Barcelona, 1970, pp. 229-230. En adelante citaré esta obra abreviadamente como Top. Cat. mente el ar. wa da normalmente romance > gua y no va. Más extravagante es otra
etimología árabe propuesta para el mismo topónimo, fawaris, pl. faris ‘caballero,
jinete’, inaceptable por las mismas razones morfológicas y fonéticas anteriormente
aducidas, y, sobre todo, por motivos semánticos.13 Es lógico que una alquería
esté sembrada de habas, pero no es tan natural que esté llena de jinetes o caballeros.
Quiero decir con todo esto que hemos de movernos, en casos similares, con
gran prudencia, evitando incurrir en extremos contraproducentes; es decir, ni etimología
popular ni pedantería seudocientífica.
V. Finalmente, tratándose de toponimia mozárabe, es preciso, en todo momento,
tener muy presentes las características fonéticas y morfológicas que conocemos
en los dialectos mozárabes. Pero no basta tener en cuenta sólo estas normas. Como
ya señalé hace mucho tiempo, los topónimos mozárabes que aparecen en el Libro
del Repartimiento (cuyas copias, salvo una, fueron redactadas en latín) muestran
continuamente la presión de la influencia cultista, que latiniza tan a menudo las
formas mozárabes, al mismo tiempo que los conquistadores catalanes, que impusieron
su lengua y que no podían sustraerse a los modos y costumbres de su idioma
nativo, las catalanizan con frecuencia. Pero aún hay más, y es que antes de recibir
los conquistadores las voces mozárabes, éstas habían sido ya adaptadas por los
árabes a su fonética peculiar. De este modo, se nos aparecen los mozarabismos de
los documentos antiguos envueltos en tres posibles capas de influencias alternadas
o sumadas (arabismo, latinismo, catalanismo), o, en su forma moderna, rodeados
de dos estratos (arabismo y catalanismo). Nuestro propósito deberá consistir, pues,
en ir eliminando estas capas envolventes, para descubrir, por debajo de ellas, el verdadero
fondo mozárabe, que nos permita establecer una etimología segura. Por ello,
es preciso, además del conocimiento de la dialectología mozárabe, tener siempre
presentes las normas gramaticales del catalán, y las del árabe, no sólo clásico, sino,
muy especialmente, andalusí.
En consecuencia de todo lo dicho en este apartado, para cada topónimo hay que
determinar los siguientes requisitos:
1) Forma actual.
2) Pronunciación popular.
3) Forma o formas antiguas, en especial las del Libro del Repartimiento.
4) Razones, en su caso, que desautorizan una etimología popular.
5) Agrupación de los topónimos por familias, según su radical.
6) Circunstancias históricas, sociales y geográficas relativas a cada topónimo.
Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
Revista de Filología Románica 17
2004, núm. 21 9-79
13 Ambas etimologías, si bien con ciertas restricciones («sembla d’origen árab» o «tal vegada derivat
de 1’árab»), han sido propuestas por Alcover-Moll, s.v. Faváritx, de la que es responsable, sin duda, A.
M.ª Alcover, tan fantasioso a la hora de establecer el origen etimológico de los topónimos.
7) Debida atención a las leyes fonéticas y morfológicas de las lenguas romances,
en general, y, en particular, del mozárabe y del catalán, así como del
hispano-árabe.
8) Etimología.
Es obvio que no todas estas condiciones han de desarrollarse necesariamente
en cada caso particular, bien porque la etimología diáfana no exija un análisis tan
exhaustivo, bien porque la naturaleza del topónimo no requiera alguno de los requisitos,
o bien porque, desgraciadamente, nos falte información de alguna de estas
condiciones. De otra parte, es lógico que el orden de los requisitos, aquí enumerados,
será diferente, en cada caso, según exigencias particulares de cada uno de los
topónimos tratados.
FINAL
Llegados al término de esta introducción, he pretendido establecer unos principios
rigurosos, necesarios para abordar científicamente el estudio de la toponimia
mozárabe, consciente, por otra parte, de las dificultades y de los riesgos que tal
empresa entraña. Por eso, y a pesar de todas las precauciones, tengo clara conciencia
de que cualquier etimología de las que yo aquí proponga será siempre, salvo
las etimologías muy diáfanas, hipotética. Pero, eso sí, las hipótesis estarán siempre
fundamentadas en conocimientos ciertos y en principios rigurosos, lo que no
excluye, claro está, un margen científico de duda. Por todo ello, yo no puedo hacer
afirmaciones como J. Corominas, que dogmatiza así después de establecer una etimología
toponímica: «L’explicació que acabo de donar es evident i no pot oferir
cap dubte».14 Lo curioso es que el propio Corominas en un trabajo posterior da él
mismo una explicación diferente a la que había propuesto en el artículo, que con
tanta seguridad concluye, respecto a la conservación de la -o final en topónimos
mozárabes de Valencia.15
Frente a la afirmación de Corominas, yo no puedo declarar sino que ninguna
explicación ofrece una evidencia absoluta, y cada una de ellas puede sugerir dudas.
Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
18 Revista de Filología Románica
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14 J. Coromines, «Algunes lleis fonétiques catalanes no observades fins ara», en Estudis Románics,
III, 1951-1952, p. 230.
15 Véase J. Corominas, art. anteriormente citado, y Top. Cat., II, 1970, p. 156.
LISTA DE LOS TOPÓNIMOS MOZÁRABES
ORDENADA POR TÉRMINOS MUNICIPALES
MALLORCA
Andratx Deiá 55 Beca o Bécquer
1 Andratx 24 Llucalcari 56 Binicreixenc
2 Esclop 57 Bóquer
3 Flamaire Fornalutx 58 Colonya
4 Pantaleu 25 Bálitx 59 Fartáritx
26 Bassa, sa 60 Fontxica
Calviá 27 Fornalutx 61 Formentor
5 Calviá 28 Moncaira Formentera
6 Galatzó 29 Monnáber 62 Gotmar
7 Porrasa, sa 63 Llenaira
8 Santa Ponga Escorca 64 Pedruixella
9 Toro, Es 30 Artant, caleta d’ 65 Pollenga
31 Argentor 66 Santuiri
Puigpunyent 32 Aucanella 67 Ternelles
10 Campaneta, sa 33 Aumallutx 68 Topina, Punta
11 Hortalutx 34 Bini 69 Váritx
35 Binimorat
Esporles 36 Calobra, sa Alcudia
12 Canet 37 Cosconar 70 Aucanada
13 Esporles 38 Cúber 71 Balma
39 Cubo 72 Bassera
Valldemossa 40 Escorca 73 Biniatria
14 Cairats, 41 Escornador 74 Calicant, Puig de
Comeller de 42 Femenía 75 Oriolet
15 Campaneres 43 Font Saura 76 Oscols
16 Pastoritx 44 Lluc 77 Tacáritx
17 Valldemossa 45 Monnáber 78 Taraina
46 Montibudell 79 Vertaient
Sóller 47 Mortitx (= iber)
18 Banyalbufal 48 Pareis
19 Font de 49 Morro de sa Vaca Pobla, Sa
Malavema 50 Pontico, can 80 Búger
20 Fornalutx 51 Tomir, Puig 81 Crestatx
21 Morro de sa Vaca 52 Turixant 82 Talapí
22 Morro d’en Joi
23 Sóller Pollença Campanet
53 Albertcutx 83 Alboraiet
54 Ariant, vall d’ 84 Campanet
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Revista de Filología Románica 19
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85 Ullaró Bunyola
112 Biniforani Porreres
Inca 113 Bunyola 146 Binicapús
86 Binigomar 114 Planitja 147 Passaratx
87 Inca 148 Porreres
Marratxí
Selva 113 Cabaneta, sa Montuïri
88 Auxella 114 Marratxí 149 Montuiri
89 Binibona 115 Pórtol 150 Pocolutx
90 Camarata,
font de Palma Algaida
91 Mirabona 116 Aranjassa 151 Binicomprat
92 Montaure 117 Cadolx 152 Boscana
93 Moscari 118 Catí 153 Vastellitx
94 Selva 119 Cutilar 154 Cura
120 Follitx 155 Pina
Mancor 121 Mallorca, 156 Pola
95 Biniarroi ciutat de 157 Punxuat
96 Caimari 122 Pililari 158 Randa
97 Mancor, 123 Portitxol 159 Treuré
98 Massanella 124 Portopí
99 Turixant 125 Xorrigo Sencelles
160 Biniferri
Binisalem Llucmajor 161 Binifoubell
100 Borneta 126 Atzaran 162 Cascanar
101 Rubines 127 S’Apallassa 163 Morelló
128 Binificat 164 La Torre
Alaró 129 Biniferri 165 Sencelles
102 Alaró 130 Capocorb
103 Alcadena 131 Colombar, es Costitx
104 Amos 132 Cugulutx 166 Corbera
105 Bányols 133 Ferrutxelles 167 Costitx
106 Consell 134 Galdent
107 Penaflor 135 Garonda Llorito
108 Solors 136 Gomera 168 Llorito
109 Solleric 137 Guiamará 169 Paixarí
138 Llepassa
Santa María des Camí 139 Llucamet Sineu
110 María 140 Llucmajor 170 Banderola
111 Beniporrex 141 Passaró 171 Carrutxa
142 Tolleric 172 Serritxola
143 Torrálitx 173 Sineu
144 Torratxi
145 Vernissa
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20 Revista de Filología Románica
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Sant Joan
174 Carrutxa 230 Morlanda, cala
175 Cugulutx Artá 231 Morro, es
176 Horta 202 Artá 232 Porto Cristo
177 Hortella 203 Bini Mira 233 Rotana
178 Solanda 204 Cardaitx 234 Santa Cirga
205 Carrossa 235 Santa Ponça
Villafranca 206 Corbaia 236 Toro, el
179 Albadellet 207 Ferrutx (Calafiguera)
180 Boscana 208 Font del Gat
181 Solanda 209 Galamor Felanitx
210 Morell 237 Felanitx
Petra 211 Picarandau 238 Morro de sa
182 Ariany 212 Sauma Punta Negra
183 Binicaubell 213 Vergunyes (cfr. 239 Portitxol, es
184 Calderitx Bargaña) 240 Portocolom
185 Calicant 241 Santueri y
186 Caro Son Servera Santuiri
187 Ferritges 214 Banyeres 242 Tortitx
188 Petra 215 Font Gata
189 Termenor 216 Pula Campos
243 Banyos
Llubí Sant Llorenç des 244 Campos
190 Llubí Cardassar 245 Gallicant, es
217 Calicant 246 Mareta
Muro 218 Gabitzola 247 Morro de Son
191 Biniaca 219 Llucamar Coves, es
192 Carritx 220 Llucfriara
193 Llucaferrat Santanyí
194 Muro Manacor 248 Bau9
195 Vinromá 221 Almallia 249 Llombaris
222 Bassa, sa 250 Portopetro
Sta. Margalida 223 Binicaubell (Portopetre)
196 Binicaubell 224 Campanário 251 Santanyí
197 Femenía 225 Caramany
198 Morro 226 Carrotxa Lloseta
199 Saraix 227 Fartáritx 252 Aiamans
200 Vernissa (iber) 228 Justaní 253 Estorell
201 Vinromá 229 Mendia
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Revista de Filología Románica 21
2004, núm. 21 9-79
MENORCA
Mahó 276 Llucaquelba 301 Faváritx
255 Binissarmenya 277 Llucassaldent
256 Binissegarra 278 Morell St. Lluis
257 Cabrerola 279 Torrilla de Puig 302 Biniparratx
258 Canutells Menor 303 Biniparrell
259 Capifort 280 Turmadenc 304 Consell
260 Forma 305 Llucalari
261 Llucatx Mercadal 306 Toraixa (es
262 Llucmaganes 281 Albranxella Castell)
263 Llucmaganet de 282 Alcotx
Carreras 283 Artrutx St. Climent
264 Llucmaganet de 284 Atálitx 307 Cotaina
Orfila 285 Barbatx
Mongofra 286 Benicodrell Migjor Grau
265 Talatx 287 Benicreixent 308 Albranca
266 Torelló 288 Binillobet 309 Atalitx
267 Torneltí 289 Biniserraya 310 Biniatzén
268 Trepuco 290 Llináritx
269 Turdonell 291 Llucatx Ciutadella
292 Toro, el 311 Alpara
Alaior 293 Sanitja 312 Banyos
265 Ablegall 313 Banyul
266 Alaior Ferreries 314 Binicous
267 Benianfús 294 Algendar 315 Binigafull
268 Benicalsitx 295 Benicalsitx 316 Binigarba
269 Benicossitx 296 Calafi 317 Binipati
270 Biniac 297 Trebalúger 318 Calanforcat
271 Biniatzau 298 Santagaldana 319 Monvedre
272 Binicalaf 320 Santandría
273 Capifort Faváritx 321 Torrepetxina
274 Cotaina 299 Banyul, es 322 Tot-Lluc
275 Llucalari 300 Caloritx
IBIZA
323 Argentera, S’ 328 Campanitx (St. Carles de
324 Atzaró (St. Carles de Peralta) Peralta)
325 Balangat (St. Miquel) 329 Canadella (St. Lloreng de
326 Biformiga (Sta. Gertrudis de Baláfia)
Fruitera) 330 Corona (Ibiza)
327 Buscastell (Sant Antoni de 331 Cutella (Sta. Gertrudis de
Portmany) Fruitera)
Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
22 Revista de Filología Románica
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332 Eivissa 340 Portinatx (St. Joan de Portinatx)
333 Forca 341 Portitxol, es (St. Miquel de
334 Jundal (St. Josep de sa Talaia) Balançat)
335 Labritja (St. Juan de Portinatx) 342 Tagomago (islote)
336 Peralta 343 Trobat (Sant Jordi)
337 Perella 344 Tur (Sant Miquel de Balangat)
338 Picossa 345 Vadella (cala)
339 Portmany 346 S. Josep de sa Talaia
FORMENTERA
347 Formentera
348 Portsaler
CABRERA
349 Ansiola
350 Cabrera
351 Ganduf
DRAGONERA
352 Calal Lledó
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Revista de Filología Románica 23
2004, núm. 21 9-79
TOPONIMIA PRERROMÁNICA
Éste es, sin duda, el capítulo más complejo y el que encierra mayores dificultades.
Pero no por eso hemos de adoptar, como muchas veces se hace, el cómodo
expediente de soslayarlo. Aun a riesgo de dejar lagunas o incurrir en errores, es
preciso abordar el tema. Baste como justificación a la audacia las siguientes palabras
de J. Corominas:
«Pues antes que el silencio y estancamiento indefinidos sería preferible hablar malamente
o dar pasos, aun acaso en una mala dirección. Esto por lo menos sirve para
concretar las ideas, concentrar la mirada sobre un problema, y sobre todo para llamar
la atención hacia la necesidad y urgencia de emprender la labor bien hecha...
Que erremos, sobre todo en lo prerromano, cuando nada lingüístico puede guiarnos,
más que la intuición, es disculpable»16
Esto no quiere decir, naturalmente, que no existan asideros, e, incluso, etimologías
prerrománicas ciertas. Cuando en una etimología propuesta se dan los siguientes
elementos, que se trata de una voz conocida en una lengua conocida por sus
textos, que su evolución fonética coincide con lo que sabemos de las leyes que
rigen la lengua o lenguas en cuestión, y que el significado de la etimología establecida
concuerda con las circunstancias geográficas, históricas y sociales del lugar
a que hace referencia el topónimo, podemos considerar que estamos ante un caso
de etimología cierta. Pero, desgraciadamente, las más de las veces desconocemos,
o conocemos mal, alguno o algunos de estos supuestos. En tales casos, verdad y
error entran en juego. Pero no hay que amilanarse ante tales circunstancias. Cuando
tal ocurre es menester un talante combinatorio, compuesto en dosis compensadas
de escepticismo y de intuición, de rigor y de audacia. Sólo así, aun a riesgo de
incurrir en error, podremos dar un paso adelante.
Sentadas estas bases, y antes de entrar en el análisis particular de los topónimos
prerrománicos, conviene aún precisar a qué lengua o lenguas primitivas pueden
pertenecer tales topónimos.
En primer lugar, es evidente que existe un fondo importante, no indoeuropeo,
en relación con la lengua ibérica. Se trata, en estos casos, de topónimos, muchas
veces, relacionados con el vasco. Tratándose de las Baleares, es obvio que no puede
hablarse de vasquismo, sino de elementos comunes a las dos lenguas. Corominas,
tras explicar por semejanzas con el vascuence nombres de lugar de regiones
peninsulares apartadas, se pregunta:
«Eh bien: des basques sur la Costa Brava, en Valence, en Andalousie, et même à
1’Ouest de cette contrée ? Non, sans doute ils étaient des ibères et nous avons affaire
à des éléments communs aux deux langues. En conséquence il vaut mieux ne pas
se décider entre basque et ibère lorsqu’on opére en toponomastique romane, et se
borner à parler d’ibéro-basque. D’une façon toute provisoire on pourra attribuer un
Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
24 Revista de Filología Románica
2004, núm. 21 9-79
16 J. Corominas, Tópica hespérica (Estudios sobre los antiguos dialectos, el substrato y la toponimia
romances), Madrid, 1972, p. 10. En adelante, cito abreviadamente esta obra: Corominas, Hespérica.
nom explicable par le basque, soit au basque soit à 1’ibérien, en se basant sur des
raisons géographiques»
Es evidente, repito, que, al referirnos a la toponimia balear son innecesarias las
prudentes precauciones de J. Corominas. En nuestro caso, no cabe alternativa: se
trata, siempre, pues, de voces de origen ibérico.
Otro sustrato, no indoeuropeo, que opera en las Baleares es el púnico, que ha
dejado importantes huellas toponímicas en las islas.
Pero existen también sustratos indoeuropeos, de origen céltico y paracéltico, o
en relación con los ligures, acantonados inicialmente en los Alpes, los Pirineos y
los montes Cantábricos. A este respecto, aunque la teoría céltica, para explicar la
cultura megalítica de las islas Baleares, esté hoy día, en parte, superada, la existencia
de voces celtas en las islas está claramente documentada, como ha puesto
de relieve Antonio Tovar.17 Por otra parte, no es necesario demostrar que las Baleares
fueron, en la antigüedad, un foco activo de confluencias de culturas mediterráneas
y centroeuropeas.
Finalmente, conviene recordar que, cuando la etimología de un topónimo prerrománico
no es diáfana, son posibles varias alternativas hipotéticas, referidas en
ocasiones, incluso, a diferentes sustratos. Por eso, y para evitar repeticiones innecesarias,
prefiero no establecer, a priori, una agrupación de los topónimos prerrománicos
de acuerdo con su diferente origen sustratístico (ibérico, púnico, celta,
ligur, etc.), en algunos casos, por otra parte, difícilmente deslindables. En cambio,
y en la medida posible, procuraré agrupar los topónimos por sus afinidades radicales.
La raíz ibérica ili: Alaró y Alayor
Alaró.— En la pronunciación actual se realiza como [eleró], y en la documentación
antigua aparece bajo las formas Olerono, en el Libro del Repartimiento
(«in termino Olerono»), Oloró, en la Crónica del rey Jaime I, y, en el cabreo del
vizconde de Bearn, Olerón (Quadrado, Islas Bal., 1066).18
Las formas antiguas, así como la imprecisión vocálica característica de la
pronunciación actual, nos evidencian la relación de nuestro topónimo con el Oloron,
del Bearn, y la isla de Oleron, en la Vendée. Lo que nos lleva, sin duda, a
una etilología prerrománica iluro, ilurone, que es la misma de Alarona, suburbio
de Mataró, que, como es sabido, se denominaba Iluro en tiempos de los romanos.
Por otra parte, en el paso de la forma antigua Olerón > Alaró ha podido
influir, en lo que se refiere a la primera vocal, la abundancia del artículo árabe
al- aunque sólo sea sentido hoy día como un prefijo, en la formación de topónimos
baleares.
Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
Revista de Filología Románica 25
2004, núm. 21 9-79
17 Cfr. A. Tovar, «Una inscripción ibérica con nombres indoeuropeos en Ibiza», en Cuadernos de Historia
Primitiva, V (1950), pp. 68-70.
18 Para más detalles sobre el origen del nombre, véase A. M. Alcover, en BDLIC, XIV, 43.
Iluro, iluron e es una voz ibérica, cuyo primer elemento ili ‘ciudad’ entra en la
composición de numerosos topónimos ibéricos: además de Iluro, Ilerda, Elimberri.
Ilici, varios Iliberri, Ilorci, Ilurco, Ilipa, Ilipula, Iliturgi, Ilugo.19 El segundo elemento
de nuestra voz, dado su origen ibérico, estaría en relación con el vasco ur
‘agua’, lo que concuerda bien con las características geográficas de Alaró. En una
región como Mallorca, caracterizada por la escasez de agua, y cuyos poblados se
alimentan principalmente de aljibes o cisternas artificiales, que recogen las aguas
de la lluvia, contrasta Alaró, con un abundante manantial en sus cercanías. Madoz
describe así la comarca: «El terreno cultivable es de buena calidad y muy feraz; se
riega con el agua que brota en el predio de Artigues, y pasa por el pueblo [Alaró]
proporcionando saludable bebida a los vecinos, y poniendo en movimiento hasta
10 molinos harineros».20
Por todo lo dicho hasta ahora, creo que estamos, pues, ante una etimología cierta.
Ésta, efectivamente, corresponde a un término conocido, tanto en cuanto al significante
como al significado, en una lengua conocida en sus textos documentados.
Su evolución fonética coincide con lo que sabemos de las leyes que rigen las lenguas
en cuestión; y, finalmente, el significado de la etimología establecida concuerda
con las circunstancias geográficas y topográficas del lugar al que hace referencia
el topónimo.
Alayor (Menorca).— Distinto es el caso de Alayor, en donde los problemas
que encierra su etimología son más oscuros. Su pronunciación actual oscila entre
las sigientes formas [eleó], [leó], [eló], [ló]. A primera vista, y dada la característica
imprecisión vocálica de su realización autóctona, parece también relacionable
este topónimo con la forma prerrománica ili + ur, aunque desde el punto
de vista fonético tropezamos, ante todo, con el sospechoso mantenimiento de un
hiato originario, *ileor > *eleor > *aleyor > alayor, en donde la y sería originariamente
antihiática, aunque posteriormente haya desaparecido, como es habitual
en la realización dialectal. Sin embargo, en otro orden de cosas, nos encontramos
también aquí con un importante núcleo de población menorquín especialmente
privilegiado por aguas naturales, dentro de la característica falta de las mismas
en la isla. Así se refiere Madoz a estas circunstancias: «Sus vecinos se surten
también de algunos pozos inmediatos a la parte de levante, cuyas aguas son cristalinas
y sanas».21
De otra parte, vendría a favor de la etimología Iluro para Alayor, la existencia
de otro topónimo mozárabe de Granada, Ilyora (hoy Illora),22 y sobre todo de la
Alta Ribagorza, Alaó, con el mismo hiato del nombre de lugar menorquín, y en
donde, dada su localización, la sílaba inicial al- no pude remontar, en ningún caso,
al artículo árabe, y es probable, en cambio, que esté en relación con el ibérico ili.
Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
26 Revista de Filología Románica
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19 Cfr. A. Tovar, Lo que sabemos de la lucha de lenguas en la Península Ibérica, Madrid, 1968,
p. 83.
20 Madoz, s.v., p. 197b.
21 Madoz, s.v., p. 229a.
22 F. J. Simonet,
Una relación entre Alayor e Iluro ha sido también establecida, aunque en tono
igualmente dubitativo, por J. Corominas y J. Mascaró Pasarius. 23 No obstante, si
acudimos a las formas más antiguamente documentadas, el problema etimológico
se complica seriamente. Según G. Llabrés (Rev. Men., 1896, p. 49), los diplomas
dan para el siglo XII la forma Ihalor.
Se deja aparte esta discutible forma. Por su supuesta antigüedad, la primera grafía
cierta que conocemos es la que aparece, en dos ocasiones, en la carta de fundación
de la villa de Alayor por el rey Jaime II, el 29 de abril de 1304, en la forma
Jhalor = Ihalor.24
A partir de esta fecha, encontramos una grafía semejante, Hialor, en 1402, 1423
y 1424.25
En el año 1429 encontramos una forma, Ylayor,26 que nos lleva ya a una realización
muy próxima a la actual. Y a partir de esta fecha son frecuentes formas
que, como la anterior, se relacionan con su realización actual: Alayhor (1464), Ylaor
(1472),27 Hilayhor (1560),28 Ilayor (1585), Hilayor (1587), Ilayor (1590),29 Hilayor
(1591), Hylayor (1592),30 Hilayor (1593 a 1599), Ilayor (1600),31 Ilayor (1601),32
etc., hasta llegar a 1610, en que comienza a fijarse en la forma Alayor.
No obstante, durante los siglos XV y XVI seguimos encontrando grafías más
próximas a la que aparece en la carta de fundación de la villa: Hihalor (11434),
Hialor (1439), Hyalor (1459),33 Yalor (1550), Hialor (1550), Yhalor (1553), Hialor
(1561),34 Hialor (1591).35
Ahora bien, qué significan todas estas grafías. Si tomamos como base originaria
cierta la del documento de fundación de la villa, Jhalor = Ihalor, esta forma,
por metátesis, habría dado Ylayor, y ésta, a su vez, reinterpretada con artículo árabe
al (aunque sólo fuese sentido como sufijo), habría abocado en Alayor, que sigue
la conocida evolución fonética que lleva hasta la pronunciación actual, anteriormente
reseñada. Partiendo, pues, de Ilahor como forma primitiva es evidente que
nos alejamos mucho de la posible etimología Iluro, y habría que relacionar dicha
forma con otra serie distinta de topónimos prerromanos hispánicos, según proponen
también Corominas y Mascaró, conformada por los dos Ayelo valencianos (topónimos,
por otra parte, también mozárabes, como lo prueban la conservación de la
Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
Revista de Filología Románica 27
2004, núm. 21 9-79
23 Op. cit., pp. 29-30.
24 Cfr. E. de K. Aguiló, en Butlletí de la Societat Arqueológica Luliana, 1895, p. 171.
25 Véase Ramon Rosselló Vaquer, Aportació documental a la história de Menorca. Consell Insular
de Menorca, 1982, pp. 36, 40 y 44.
26 Op. cit., p. 41.
27 Op. cit., pp. 101 y 110.
28 Cfr. Francisco Hernández Sanz, El archivo municipal de Alayor, siglos XIV XIX), Mahón, 1917,
p. 166.
29 A. Ramis, Noticias relativas a la isla de Menorca, Fascículo IV, Mahón, 1829, p. 19.
30 Hernández S., op. cit., pp. 166 y 170.
31 A. Ramis, op. cit., IV, p. 18.
32 Hernández S., op. cit., p. 168.
33 R. Rosselló, op. cit., pp. 42, 36, 18.
34 Hernández S., op. cit., pp. 167, 166.
35 A. Ramis, op. cit., IV, p. 18.
-o final, y su presencia, en el Libro del Repartimiento de Valencia, en la forma Yelo,
II, 10), el vascongado Ayala, y una forma originaria Ayel.la, que en el extremo sur
del país valenciano parece haber dado el nombre a Elda, a Nov-eld y a Novette. En
tal caso, Alayor ofrecería la misma radical, con la adición del sufijo –or.
No obstante, creo que no debemos conceder excesivo crédito a la grafía, Jhalor,
del documento de fundación de la ciudad. Esta forma es tardía y no ofrece, por
tanto, la garantía de los topónimos que se reflejan, por ejemplo, en el Libro del Repartimiento
de Mallorca, que hacen referencia a una época en que aún convivía
parte de la población conquistada junto con los nuevos poseedores catalanes. En el
caso de Alayor, núcleo de población desaparecido, y repoblado posteriormente, en
tiempos de Jaime II, son los conquistadores catalanes los que restablecen un nombre
que había caído en el olvido, y que, por otra parte, era difícilmente analizable
en su lengua catalana. Por eso, tal vez, encontramos tal variedad de formas, que
habitualmente no aparecen en casos similares. Esto quiere decir que no es absolutamente
rechazable la primera etimología propuesta. Es más, yo personalmente me
inclinaría por el origen ibérico, en relación con Iluro, sobre todo teniendo en cuenta
las condiciones topográficas de Alayor, que anteriormente he señalado, aunque,
como es natural, no cabe tampoco descartar la otra posibilidad. Nos encontramos
aquí, pues, ante un caso muy diferente al de Alaró, con una etimología aparentemente
cierta. Para Alayor, en cambio, existen razones suficientes, como hemos visto
con detalle, para proponer dos soluciones diferenciadas.
Ibérico ara ‘valle’: Laragoasi, Ariany y Llucalari
Laragoasi.— Aunque este nombre sólo aparece en el Libro del Repartimiento
y no pervive en la actualidad, lo trato aquí como comprobación de la existencia del
ibérico ara ‘valle’ en la toponimia prerrománica mallorquina. El término del Repartimiento
corresponde, efectivamente, a una forma con artículo aglutinado L’Araguás,
con un tipo arcaico de diptongo,36, correspondiente al topónimo de Huesca
Aragüés. Obsérvese que en Aragón existe también Araguás (en el término de Jaca),
con el mismo diptongo arcaico. Igual nombre hallamos en el norte de la provincia
de Lérida, Arahós, forma naturalmente sin diptongación. Ya en los documentos del
siglo XI se halla, para la toponimia aragonesa, las formas Araguasse, Araguesse,
con una vocal final semejante a la del nombre mallorquín. Y en Guipúzcoa hallamos,
finalmente, Araoz.37 A la misma serie corresponde, sin duda, el valenciano
Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
28 Revista de Filología Románica
2004, núm. 21 9-79
36 Para la diptongación de e y o tónicas del latín en el mozárabe mallorquín, véase mi viejo trabajo
«El mozárabe levantino en los Libros de los Repartimientos de Mallorca y Valencia», en Nueva Revista de
Filología Hispánica, IV, 1950, pp. 320-326 (en adelante citaré abreviadamente Moz. lev.). Es cierto que no
siempre ha sido aceptada mi tesis diptongadora, pero los testimonios del mozárabe levantino con diptongo
están claramente documentados. Y en ningún caso pueden considerarse como castellanismos, única razón
de su presencia, sino se les considera autóctonos mozárabes, en un medio cultural árabe-latino-catalán, hostil
a la diptongación. Para mayores precisiones, puede verse ahora Á. Galmés de Fuentes, Dialectología
mozárabe, Madrid, Gredos, 1983.
37 Para todas estas formas, véase R. Menéndez Pidal, Toponimia prerrománica hispana, Madrid, 1968,
pp. 18-119 (citaré abreviadamente Top. Prerrom.).
Alacuás, que sin duda corresponde a una forma Aracuás con el conocido trueque
l > r, pero para el que M. Asín ha dado una etimología árabe, [al-aqwas] ‘los
arcos’,38 que, además de dificultades fonéticas (el [sin] árabe da siempre ç y no s),
las ofrece de orden semántico. En efecto, ninguna construcción especial, ni aspecto
de la naturaleza, justifican la designación del nombre de lugar mediante un plural
de arco, mientras que, en cambio, coincide, como veremos, con el significado
de la etimología que todas estas formas presuponen. Pues, efectivamente, todas ellas
remontan al término prerrománico ara otz, con la significación de ‘valle o llano
frío’. En lo que se refiere a los topónimos de Aragón y Cataluña, R. Menéndez
Pidal, en la obra y páginas citadas, ha justificado su origen y significación. Respecto
al topónimo valenciano, Madoz lo describe así: «Situado en llano..., donde
le baten todos los vientos».39 El topónimo del Repartimiento de Mallorca se halla
localizado «in termino Montuiri», de cuya villa dice Madoz que «se halla en medio
de un llano...; su clima es sano, aunque algo frío y húmedo».40
Creo, pues, que estamos de nuevo, en el caso del mallorquín L’áragoasí, como
antes en el caso de Alaró, ante una etimología cierta, que corresponde a términos
conocidos de una lengua conocida, que coincide con lo que sabemos de las leyes
fonéticas de las lenguas en cuestión, y cuya etimología concuerda, en su significado,
con las circunstancias geográficas del lugar al que hace referencia el topónimo.
Y todo ello, por tanto, nos asegura la presencia de la voz ibérica ara en la toponimia
mozárabe mallorquina, lo que, sin duda, es útil para la confirmación de la etimología
del topónimo que sigue.
Ariany (término municipal de Petra).— En la pronunciación actual se realiza
como [erjan]. En el códice híbrido del Libro del Repartimiento, en su parte latina,
aparece documentado dos veces en la forma alchería Arian (10v y 11v); en el códice
latino y en el catalán aparece además la variante Alanaria. Esta última forma,
confrontada con la más frecuente (Arian), nos hace pensar en una metátesis de n y
r, sobre una base originaria, con artículo árabe *Al-arania, y ya sabemos que en el
Libro del Repartimiento alternan, para un mismo topónimo, formas con artículo
árabe y sin él (Alcubo y Cubo, etc.). Pero lo que es más importante, la supuesta
variante *Al-arania nos evidencia, sin duda, la etimología de nuestro topónimo, en
relación con el ibérico ara ‘valle’, acompañada de un sufijo, que podría estar en
relación con el vasco anglo ‘dehesa’, que ha proporcionado a la toponimia catalana
formas compuestas con any (Anya, Anyerri, Anyós, (A)nyús, etc.).41 La forma
compuesta, que estaría a la base de nuestro topónimo, ara-angio ‘dehesa del valle’,
está atestiguada en el País Vasco, en nombre de lugar, tales como Arangio (Álava),
que habrá que interpretar mejor como Arangio, y Aranguiz, río y pueblo no lejos
de Vitoria.42 Sin embargo, supuesta la base ara para nuestro topónimo, creo que es
Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
Revista de Filología Románica 29
2004, núm. 21 9-79
38 M. Asín Palacios, Contribución a la toponimia árabe de España, 2.ª ed., Madrid-Granada, 1944,
s.v. (citaré en abreviatura Top. Árabe).
39 Dic. geogr., s.v.
40 Dic. geogr., s.v.
41 Cfr. J. Corominas, Estudis de toponimia catalana, I, Barcelona, 1965, pp. 172 ss.
42 J. Corominas, op. cit., p. 173.
mejor establecer otra forma etimológica, también documentada, y que coincide exactamente
con la variante que supongo originaria, *Al-arania (cfr. Araño, en La Coruña).
En efecto, nuestro topónimo debe de estar, sin duda, relacionado con el navarro
Aranea (doc. Leire, 1059) fluminis Arianarii (Oviedo, 905) o termino Araniani
(ibid., 908).43 En el caso de Ariany, partiendo de aranea, la yod habría producido
un doble influjo, palatalizando la n y metatizándose con la a.
Finalmente, en cuanto a la relación semántica entre Ariany y ara ‘llano, valle’,
no cabe duda, en cuanto el pueblo que nos ocupa está «situado en una extensa llanura
» (Madoz, s.v.).
Existen otros dos topónimos de Mallorca, vall d’Ariant y caleta d’Ariant, aparentemente
relacionados con Ariany, pero que ni desde el punto de vista fonético
ni semántico se puede establecer una conexión. De ellos trato enseguida en correspondencia
con una base celta.
Llucalari (Alayor y St. Lluis, Menorca).
Pronunciación local [lukalári]
Documentación antigua.— No conozco textos antiguos que citen este topónimo.
Etimología.— Alcover-Moll dan, para su segunda parte, una base árabe [al-aris]
‘la tienda’. Pero tal etimología no parece admisible ni semántica ni fonéticamente,
con pérdida de una -s final inexplicable. M. Asín no cita este topónimo, ni entre los
de origen árabe seguros, ni en la lista de los probables, no identificados. Como yo
tampoco encuentro ninguna voz árabe que pueda servir de étimo para la segunda
parte de Llucalari, prefiero pensar que se trata de una de tantas voces híbridas, con
artículo árabe, y en donde el último elemento podría representar una continuación
del prerrománico ara, con modificación, por arabismo, de la -a final en -i.
Justificación geográfica.— La única razón de orden geográfico, aunque ciertamente
muy endeble, es el hecho de hallarse Llucalari en las llanuras de Alayor y
St. Lluis. Estamos, pues, en este caso, ante una etimología hipotética, sin una base
sólida en que sustentarla. Sólo la existencia de ara, en la composición de otros
topónimos mozárabes de Mallorca, avala en su favor.
Celta arganto: Ariant
Vall d’Ariant (Pollença), caleta d’Ariant (Escorça).— La pronunciación actual
de estos topónimos es [erjant].
Existe una raíz indoeuropea arg ‘brillante’, ‘blanquecino’, que con el característico
infijo –nt-, da lugar al nombre celta Arganto, documentado en la epigrafía
hispánica.44 Ésta es, sin duda, la base etimológica de nuestros topónimos. La misma
raíz, amplificada con –nt- y con la significación de ‘plata’, se da también en
itálico (lat. argentum), pero la a tónica de los topónimos, que ahora analizo, nos
Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
30 Revista de Filología Románica
2004, núm. 21 9-79
43 Cfr. J. Hubschmid, «Toponimia prerromana», en Enciclopedia Lingüística Hispánica, I, Madrid,
1960, p. 459.
44 Cfr. J. Pokorny, IEW p. 64 ss.
obliga a establecer la relación con el celta y no con el latín. En relación, en cambio,
con la base latina está el ibicenco S’Argentera (con conocidos yacimientos de
galena), pero que no es topónimo mozárabe, ya que si el cat. argent es palabra que
se va perdiendo en el lenguaje vivo, ante el predominio de su sinónimo plata, fue
voz usual en esta lengua, y, de otra parte, su estructura fonética y morfológica es
catalana y nada mozárabe. Distinto es el caso de Algendar, en Menorca, que acertadamente
Corominas y Mascaró45 relacionan con el lat. argentum, pero cuyas características
lingüísticas son claramente mozárabes, nombre del que yo trataré al referirme
a la toponimia mozárabe de origen latino.
En cuanto a la evolución fonética Ariant < arganto, hemos de observar la característica pérdida de la –o final, por arabismo o por catalanismo, y la yotización de la velar (cfr. cast. Arienzo < lat. argentus). Respecto a la adecuación entre el significado del étimo propuesto y las circunstancias geológicas de los lugares a que hacen referencia nuestros topónimos, hemos de señalar que el vall d’Ariant, en Pollença, se caracteriza por extensos afloramientos de rocas blanquecinas, ofreciendo extraño aspecto y dando a su vez origen a unos relieves de inusitadas formas,46 y, sobre todo, hay que tener en cuenta, también, que en él existen las huellas de explotación de una antigua mina de oro, que los lugareños llaman es clot de l’or d’Ariant.47 Con relación a la caleta d’Ariant, en Escorca, conviene observar que está en despeñadero, y no se puede entrar en ella sino con el auxilio de lanchas o barcos pequeños, y este despeñadero ofrece, por sus rocas calizas, un aspecto blanquecino, y en sus proximidades se encuentra un pozo llamado es clot d’Aram, porque de él se sacó en algún tiempo mineral de cobre.48 Por cuanto he dicho, creo que podemos afirmar que estamos, de nuevo, ante una etimología cierta, pues en ella se dan todos los condicionamientos, que he reseñado con anterioridad, necesarios para ello. Ibérico art > vasc. ertz: Artá y sus congéneres peninsulares, Artá, Artana, etc.
Artá.— Pronunciación actual [ertá].
En el códice híbrido del Repartimiento aparece, en su parte latina, Arta, y, en
el texto árabe, [artan], forma, esta última, que prueba la existencia de una –n final
(que en catalán se pierde) y la acentuación aguda, con el alargamiento de la sílaba
final. En otras copias del Repartimiento encontramos, como variantes, jartan, Iartan,
Yartan, con una consonante inicial, sin duda, expletiva, pues aparece siempre
superpuesta a formas con a inicial.
En todo caso, nuestro topónimo está, sin duda, en relación con toda una serie
análoga de la Península: Arta (Vizcaya), Artana (Castellón), Artadó (Lérida), ArteÁlvaro
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Revista de Filología Románica 31
2004, núm. 21 9-79
45 BRAH, LXVIII, 1916, p. 314.
46 Véase J. Mascaró Pasarius, Historia de Mallorca, I, Palma de Mallorca, 1973, p. 69.
47 Cfr. Madoz, Dic. geogr., s.v.
48 Cfr. Madoz, Dic. geogr., s.v. Escorca.
sa (Lérida y Castellón), Artedo (Asturias), Arteta (Navarra), Artieta (Burgos), Artieda
(Zaragoza), etc., analizados por R. Menéndez Pidal49 y, posteriormente, por Corominas.
50 Todos estos topónimos, como el Artá de Mallorca (con el mismo sufijo
-anu, -ana, del Artana castellonense) pueden estar relacionados con una raíz ibérica
ert-, erts-, que da en vasco hertz, significando ‘borde, orilla’.51 Esta etimología,
por lo demás, concuerda perfectamente con las características geográficas de Artá,
que, según Madoz, esta «situado, no lejos de la orilla del mar, en la falda de un
cerro dominado por otros de mayor altura». En otro caso, una raíz ibérica en relación
con el vasco arte ‘encina’52 parece mejor como base de nuestro topónimo. Las
condiciones geográficas de Artá justifican también, en este caso, esta otra etimología,
pues la distribución de las encinas en Mallorca se concentra en la Montaña
y en la zona de Artá.
Finalmente, hemos de observar todavía que en el Libro del Repartimiento aparecen
otros topónimos con la misma raíz: Art axerea, Aart axerea o Art Alayn.
Celta kal(1)io ‘piedra’: Gallicant y Calicant
Es Gallicant (Campos).— Estamos aquí, evidentemente, ante el caso de un
topónimo, modificado por la etimología popular, que relaciona el nombre con el
canto del gallo. Sin embargo, es obvio que, desde el punto de vista semántico, no
existe ninguna relación entre el canto del gallo y el nombre de un lugar. Desgraciadamente,
en este caso, no conocemos formas antiguas, pues el topónimo no
aparece en el Libro del Repartimiento. Sin embargo, podemos considerarlo como
mozárabe, dado su origen prerrománico, según vamos a ver a continuación.
En un primer análisis, pensé que nuestro topónimo podría estar en relación
con el del Repartimiento, Gibilinquan o Gibilinquam, cuya primera parte corresponde
al árabe [jabal] que por influjo de la imela, se realizaba como [jibil] (cfr.
Gibraltar, Gibralfaro, etc). Pero su situación, en la Montaña de Mallorca, hace,
sin duda, referencia a la cordillera, al pie de la cual se halla la villa de Inca, cuyo
nombre corresponde a la segunda parte del topónimo del Repartimiento. Descartada
la identificación entre Gallicant y Gibilinquan, quedaba la posibilidad de
que, supuesta la independencia, la primera parte fuese también un árabe jibil,
modificado, por influjo de la etimología popular, en Galli. Sin embargo, nuestro
topónimo no puede analizarse al margen de la serie Cantagallo (Toledo, Badajoz),
Canta-el-Gallo (Lugo), Gallocanta (Zaragoza), Gallicant (Barcelona y Tarragona),
Gallipienzo (Navarra), e incluso Cantalapiedra (Salamanca), etc., en donde
no cabe pensar, por muy diversas razones, en la etimología árabe, y en donde
el elemento canta, que entra en la composición de casi todos ellos, es importante
para la determinación de la etimología.
Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
32 Revista de Filología Románica
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49 Top. pret., 44.
50 Top. cat., I, 85; II, 36.
51 Corominas, Top. cat., I, 84.
52 Véase J. Hubschmid, Mediterrane Substrate, Berna, 1960, p. 41.
Sentados estos presupuestos, la primera parte de Gallicant está, sin duda, en
relación con la raíz celta kal(1)io ‘piedra’53 (cfr. fr. caillou), que habría dado callo,
call o cal, con la modificación subsiguiente según gallo (para una forma más etimológica,
téngase en cuenta el Calicant, que analizaré a continuación). Teniendo
en cuenta el significado de esta primera parte de nuestro topónimo, la segunda no
hace sino intensificar su valor. Efectivamente, el segundo elemento de Gallicant
corresponde a la raíz celta kanto (cfr. lat. canthus) ‘piedra’, ‘guijarro’54 y ‘orilla
pedregosa’.55 Se trata, pues, de una especie de etimología tautológica, lo que no es
nada infrecuente en la toponimia.
Justificación geográfica: En Campos «hay canteras abundantes de piedras areniscas
» (Madoz, 55, 382 b).
Calicant (Alcudia, Petra y St. Lloreng des Cardassar).
Pronunciación local: [kalikánt] el de St. Llorenç des Cardassar. Los de Petra y
Alcudia [kalikánt].
Documentación antigua.— No poseemos documentación antigua.
Etimología.— La etimología es, evidentemente, la misma del topónimo anteriormente
citado: celta kal(1)io ‘piedra’ + kanto ‘piedra, guijarro, borde pedregoso’.
Justificación geográfica.— El topónimo de Alcudia corresponde a un pico montañoso
(Puig de Calicant) de la sierra de Ferrutx, formada por grandes pliegues de
rocas, violentamente contraídos, lo que justifica obviamente la etimología propuesta.
El Calicant de St. Llorenç des Cardassar es también una montaña.
La serie kar(r)-: Caro, Llucalcari, Cairats, Montcaira
Caro (término de Petra).
Documentación antigua.— Este topónimo no se conserva en la actualidad. Sólo
aparece en el Libro del Repartimiento, alch. Caro, con la misma forma en todas
las versiones, y en el apartado que lleva el siguiente título: «Isti sunt populatores
qui populantur jn Petra et hec sunt nomina alqueriarum quas possident».
Etimología.— Este topónimo está, sin duda, relacionado con la raíz pre-indoeuropea
kar(r) ‘piedra’, que ha dejado numerosos descendientes en la toponimia de
la Romania Occidental, perteneciente al común sustrato alpino-cántabro-pirenaico.
Dauzat ha analizado con atención algunos descendientes de kar(r) en la Galia: Cher
aux Orbs < cariu, Roc de Chères < caria, o las formas derivadas Cheiron, Chéron, Crau < caravo, pichoto Crau, Crau de Saut, Carcassonne, Carlat, etc.56 R. MenénÁlvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear Revista de Filología Románica 33 2004, núm. 21 9-79 53 J. Corominas, Tópica Hespérica, II, Madrid, 1971, p. 266, nota 27, a propósito de Gallipienzo. 54 J. Hubschmid, Mediterrane Substrate, p. 17. 55 J. Hubschmid, en Studia Neophilologica, XXX, 1985, p. 133. Véase también J. Hubschmid, «Die Stämme *Kar(r)- und *Kurr in Iberoromanischen, Baskischen und Inselkeltischen», en Romance Philology, XIII, 1959, p. 48. 56 A. Dauzat, La toponymie française, París, 1960, pp. 81-90. dez Pidal ha estudiado los topónimos que contiene dicha raíz en el centro peninsular: Carabanzo, Carabanchel, Caravantes, etc.,57 a los que habría que añadir los de la región cántabra: Caravia, Carabias, Carabaño, etc. Finalmente, J. Corominas ha puesto de relieve los nombres del mismo origen en la toponimia catalana: El Quer Foradat, Queralbs, Queralt < cariu, Bolquera < bolu `molino’ + caria, es decir ‘piedra, rueda de molino’, Carant, Llau del Carant, Querants, Carants, etc.58 Como podemos observar, las formas derivadas de cariu, caria, con monoptongación del diptongo al secundario (Cher, Chéron, Quer, Queralbs, Queralt. Querants) alternan, en Francia y en Cataluña, con formas, sin diptongo secundario, derivadas de kar- (Carcassonne, Carlat, Carant, Carants, etc.), mientras que en el centro peninsular y en la región cantábrica no aparecen formas que presupongan una base con diptongo secundario.59 La toponimia mozárabe de Mallorca concuerda, en esta ocasión, con la dualidad de formas de Francia y Cataluña. En el caso que ahora nos ocupa de Caro, hemos de partir de una base *carus, sin diptongo secundario, en donde, por otra parte, se habría conservado la -o final por mozarabismo. Justificación geográfica.— Tratándose de un topónimo que sólo aparece en el Repartimiento, no podemos naturalmente establecer ninguna precisión geográfica que pudiese justificar la etimología aquí propuesta. Pero, en todo caso, la localización de nuestro topónimo «jn Petra» sin duda es muy significativa. Así, encontramos conjuntados dos topónimos, Petra y Caro, con un mismo significado ‘piedra’, el uno latino y el otro prerrománico. Y tal conjunción no puede ser fruto de una casualidad. Redordemos, finalmente, que en el término de Petra existe, como hemos visto (p. 33), otro topónimo, Calicant, justificado igualmente por las características pedregosas del referido municipio, cuya capital se halla situada, precisamente, en la falda del monte rocoso Bonany. Llucalcari (Deiá). Pronunciación local: [lukálkari] Documentación antigua.— No aparece en el Libro del Repartimiento. Etimología: Alcover-Moll suponen para la segunda parte de nuestro topónimo la base árabe [al-qáryat], que podría haber dado en mallorquín alcaria, con el cierre característico de la -a final [alkarie], y posterior pérdida de la e, como en bestia > bisti. Corominas y Mascaró suponen también este topónimo de origen árabe,
sin precisar su étimo. Sin embargo, hay que tener en cuenta la palabra del árabe
clásico alqáryat, en árabe hispánico, según preciso testimonio de P. de Alcalá y de
Ramón Martí, se pronunciaba con acento en la i [al-qaríiat], y tal pronunciación la
confirman los descendientes hispánicos de la voz árabe, tanto el nombre común
alquería como los numerosos topónimos en que aparece.
Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
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57 R. Menéndez Pidal, Top. prerrom., pp. 91-93.
58 J. Corominas, Top. Cat., I, pp. 1, 86 y 187; II, pp. 209-211.
59 Para más detalles de la base kar(r) en la toponimia prerrománica, véase, J. Hubschmid «Die Stämme
*kar(r)- und *kurr- im Iberoromanischen, Baskischen und Inselkeltischen», en Romance Philology, XIII,
1959, pp. 31-49; ibid., Praeromanica, Berna, 1949, p. 104; ibid., Mediterrane Substrate, Berna, 1960, pp.
36, 41 y 57; y J. U. Hubschmied, «Sprachliche Zeugen für das späte Austerben des Gallischen», en Vox
Romanica, III, 1938, pp. 68, 72, 73 y 74.
Por todas estas razones, creo que estamos en presencia de una de tantas voces
híbridas, con artículo árabe al–, y en donde el último elemento sería un derivado del
preindoeuropeo kar(r), con una vocal de apoyo e (*kare), convertida en i por arabismo,
o bien con la adición de la terminación adjetival del árabe i, que en la lengua
vulgar se realizaba como átona. Creo mejor esta solución que no la de suponer una
base cariu, en donde la –o final se habría perdido por arabismo, pues antes de tal pérdida
se habría producido la metátesis de la yod, como ocurre por regla general en el
mozárabe levantino,60 y como ocurre en los topónimos que analizo a continuación.
Justificación geográfica.— El predio de Llucalcari se halla situado en un montículo
rocoso, en el que hay una atalaya y un santuario dedicado a la Virgen de los
Desamparados. Por lo demás, el término de Deià está situado en la costa acantilada
del norte y está compuesto por elevadas montañas. Estas circunstancias justifican,
pues, el significado del étimo que aquí propongo. Por otra parte, la presencia
de la base kar(r) en otros varios topónimos mozárabes de Mallorca viene también
en confirmación de dicha etimología.
Comellar de Cairats (Valldemossa).
Pronunciación local: [kairats].
Documentación antigua.— No aparece en el Libro del Repartimiento, aunque
tanto su etimología como sus circunstancias fonéticas confirman el carácter mozárabe
del topónimo.
Etimología.— Estamos ante otro nombre de lugar, perteneciente a la serie que
tiene por base la raíz prerrománica kar(r), bajo la forma cariu, documentada por
numerosos topónimos de la Romania, en donde se produce la metátesis de la yod
y la conservación del diptongo descendente al, característica del mozárabe,61 frente
a la reducción a e del catalán (cfr. Quer, Queralt, Queralbs, etc., de la toponimia
catalana).
A. Dauzat ha señalado que en el mediodía de Francia, una relación semántica,
provocada por la homonimia de una raíz latina, se ha producido frecuentemente
con caire < lat. quadrum, propiamente «sillar, piedra rectangularmente labrada».62 Un cruce homonímico semejante ha podido ocurrir también en el mozárabe de Mallorca, pues, aunque, por lo general, conserva sin modificar los grupos intervocálicos –tr- y –dr-, en ellos se observa también una cierta tendencia hacia la vocalización en i de la consonante dental.63 En nuestro caso la homonimia se habría realizado entre quadratum > *cairat y la voz prerrománica.
Justificación geográfica.— El Comellar de Cairats se halla situado en la serranía
de Valdemossa, en la zona en que alcanza su máximo grado de complicación
estructural debido a la pujanza de sus montañas y a la intensidad de sus pliegues
contraídos y dislocados unos sobre otros.64
Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
Revista de Filología Románica 35
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60 Véase A. Galmés de Fuentes, «Moz. lev.», en NRFH, IV, 1950, pp. 330-331, y A. Galmés de Fuentes,
Dialectología mozárabe, Madrid, 1983, p. 142.
61 Véase Á. Galmés de Fuentes, «Moz, lev.», pp. 330-331, y Dialectología mozárabe, p. 142.
62 A. Dauzat, La toponymie française, p. 84.
63 Cfr. Á. Galmés de Fuentes, «Moz. lev.», pp. 340-341, y Dialectología mozárabe, pp. 153-155.
64 J. Mascaró Pasarius, Historia de Mallorca, I, p. 80.
Moncaira (Fornalutx). La toponimia oficial lo escribe también Montcaira.
Pronunciación local: [monkaire].
Documentación antigua.— Tampoco está documentado en el Libro del Repartimiento.
Etimología.— Como en los casos anteriores, el segundo elemento de Moncaira
corresponde a la raíz prerrománica kar(r), en la forma caria (cfr. cat. Bolquera
< bulu ‘molino’ + caria ‘piedra’), con la metátesis de la yod y conservación mozárabe del diptongo descendente al. En conjunto, nuestro topónimo significaría, pues, ‘monte de piedra’. Justificación geográfica.— Moncaira se halla situado en la sierra norte, en donde aparecen extensos afloramientos de rocas grises ofreciendo extraño aspecto y dando a su vez origen a unos relieves revestidos de inusitadas formas. En mallorquín se conocen estas regiones con el nombre de escatjás, siendo muy conocidos los de Moncaira, Escorca, Mortitx, etc.65 En resumen, los cuatro topónimos mozárabes de Mallorca, que contienen la base prerrománica kar(r) ‘piedra’, están íntimamente ligados, por sus condiciones geográficas, a su significado: Caro, «jn Petra», muestra un ejemplo muy significativo de dos topónimos conjuntados con el mismo sentido de ‘piedra’, uno prerrománico y el otro latino: Llucalcari está configurado en una montaña rocosa; Comellar de Cairats ofrece un característico paisaje de montañas abruptas coronadas por las rocas; Moncaira es, en la terminología mallorquina, un escatjá, es decir, una región en que afloran rocas grises, que ofrecen extrañas formas. La completa adecuación del significado de la etimología con las circunstancias geográficas de los lugares al que hacen referencia los cuatro topónimos no puede ser el resultado de una casualidad, por lo que una relación causal necesaria, entre el significante toponímico y su significado, comprueba una vez más la certeza de la etimología propuesta. Prerromano porro, porra ‘pastizal’: Porrasa, Porreres, Porrulutx, Esporlas. Porrassa, sa (Calviá). Pronunciación local: [porase]. Documentación antigua.— No aparece en el Libro del Repartimiento. Etimología.— Se trata, sin duda, de un derivado de la raíz prerrománica porra, porro, porr ‘pastizal’, analizada por J. U. Hubschmied.66 Es una de tantas voces, sin duda paracéltica, perteneciente al común sustrato alpino-cántabro.pireniaco. En los Alpes existen, derivados de esta raíz, topónimos como Puros y Sampuir < *samoporrio ‘pastizal de verano’. En la zona pirenaica podemos señalar, por ejemplo, Porroduno (Tarragona) y Porredo (Lérida) < porro-dunum ‘abundante en pastos’ Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear 36 Revista de Filología Románica 2004, núm. 21 9-79 65 J. Mascaró Pasarius, Historia de Mallorca, I, p. 69. 66 Véase J. U. Hubschmied, «Ausdrücke der Milchwirstchaft gallischen Ursprungs», en Vox Romanica, I, 1936, p. 89, nota 3, e ibid., «Sprachliche für das späte Aussterben des Gallischen», en Vox Romanica, III, 1938, p. 126. (cfr. Artadó ‘lleno de encinas’);67 y, en la región cántabra, Porrúa (Llanes) y Porreo (Villaviciosa). En estos casos es preciso señalar que, en una zona como la cantábrica, caracterizada toda ella por sus abundantes pastizales, Madoz, al tratar del topónimo de Llanes, especifica: «En las inmediaciones de la población hay mucho arbolado, criándose en los montes abundantes y exquisitos pastos» (s.v. Porrúa). Respecto al Porreo de Villaviciosa, extensa llanada a la orilla de la ría, a la vista está la magnificencia de sus praderías.68 Justificación geográfica.— A pesar de la escasez de aguas naturales en Mallorca, en el término de Calviá existen seis fuentes y tres arroyuelos, que producen, según destaca Madoz (s.v. Calviá), varios «prados naturales», circunstancia infrecuente en la isla. Porreres Pronunciación local: [poreres]. Documentación antigua.— No aparece en el Libro del Repartimiento. Etimología.— La misma que la del topónimo anterior. Justificación geográfica.— Su terreno participa de monte y llano, siendo sus montes principales el Puig de Montesino, el Nebot y la Bastida, donde se cría ganado lanar, caballar y vacuno.69 Porrolutx («in termino de Montuheri») Documentación antigua.— Según J. Binimelis, este topónimo se conservaba en su época (año 1593) en la forma Poculutx70 (que podría ser una deformación según poculull, diminutivo de paucum). En el Libro del Repartimiento aparece bajo dos formas alternativas: «alqueria ayn Porrolutx, rahlain Pouleche (Códice híbrido), «ayn Porrolux, rahlam Pouliche» (Códice Catalán), «ayn raylam Porrolutx Pouliche» (Códice latino de la Seo de Mallorca), «ayn raylam Pouliche» (Códice latino del Archivo Histórico de Mallorca). Encontramos, pues, dos nombres diferentes (ya que no pueden reducirse a una única forma) para designar un mismo lugar: el primero aparece precedido del árabe ayn ‘fuente’ (es decir, ‘la fuente de Porrolutx’) y el segundo del árabe rahlain ‘molino de la fuente’. Pouliche, teniendo en cuenta estas determinaciones, podría ser un derivado de puteu (con la terminación, tan abundante en la toponimia mozárabe, –itx, que analizaré más adelante), y haciendo referencia, por tanto, a una fuente subterránea. Etimología.— Como los dos topónimos anteriores, Porrolutx está, sin duda, en relación con la misma raíz prerrománica porro ‘pastizal’. Justificación geográfica.— La sistemática relación de nuestro topónimo con el árabe ayn ‘fuente’ o rahlain ‘molino de la fuente’, es una clara indicación de que Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear Revista de Filología Románica 37 2004, núm. 21 9-79 67 Para Porroduno, J. Corominas, Top. cat., I, 135, da una etimología, podium-rotundum, a mi juicio, fonéticamente inviable. 68 Cfr. Á. Galmés de Fuentes, «Notas sobre toponimia prerrománica en Asturias», en Lletres Asturianes (Boletín de la Academia de la Lengua Asturiana). 69 Cfr. Madoz, s.v. Porreras. 70 Binimelis, Nueva historia de Mallorca, 1593; reimpresión, Palma, 1927, tomo IV, p. 24. se trata de un lugar con un manantial de cierta importancia puesto que mueve un molino, manantial, que además de mover el molino, puede ser alimento de praderas naturales. Esporles Pronunciación local: [espót.tes]. Documentación antigua.— No aparece en el Libro del Repartimiento, pero figura ya en la bula del papa Inocencio IV del año 1248, y en muchos documentos posteriores con la grafía Sporlas. Etimología.— Alcover-Moll proponen como etimología el lat. sportulas ‘pequeñas espuertas’71. Es ésta también la etimología que ofrecen Corominas y Mascaró, 72 aludiendo, según estos últimos autores, a las espuertas con que se recogían los productos rurales. No obstante, la relación semántica es, a mi juicio, demasiado rebuscada, pero se opone, sobre todo, a la etimología latina una razón fonética de peso, es decir, la presencia de o cerrada de Esporlas, que contradice a la o breve de la etimología propuesta. Por tanto, creo que nuestro topónimo, como los anteriormente analizados, está en relación con la raíz prerrománica porra, porro. Precisamente, el último de los citados, Porrulutx, con dos sufijos, –ul y –utx, nos proporciona una pista precisa para la interpretación del elemento final de Esporlas, que, sin duda, representa una forma derivada *porrulas > Porlas > Porles. Pero queda por determinar todavía el prefijo –es,
En las lenguas románicas es muy frecuente un prefijo latino ex, significando la pertenencia.
Refiriéndonos al catalán, tenemos ejemplos significativos como escorça ‘de
corça, de corteza, relativo a la corteza’, escaire < ex-quadru ‘de cuadrado, relativo al cuadrado’, escambró, escambronera ‘cambrón, cambronera’ < cabronem, y los numerosos dobletes copinya ~ escopinya, cofa ~ escorfa, merla ~ esmerla, mola ~ esmola, comes ~ escomes, tisores ~ estisores, tenalles ~ estenalles, plana ~ esplana, etc. Este último ejemplo citado, precisamente, nos pone en relación con un topónimo Les Esplanes (Penedés), semejante a otros como Escorcons (Morella), Esplayeta (Mallorca, en el término precisamente de Esporlas), etc. En relación, pues, con este prefijo y su significado está, sin duda, la forma completa del topónimo Esporles. Justificación geográfica.— De la villa de Esporles dicen Alcover-Moll que está situada «en una amena vall», y Madoz precisa las condiciones de su amenidad: Por el término de Esporles, efectivamente, «corre un arroyo que llaman de la Granja; nace en el confín oriental del predio de su nombre...; sus aguas riegan un fértil y ameno valle».73 Creo, en resumen, que los datos geográficos aquí reunidos en torno a los cuatro topónimos mozárabes que contienen la raíz porra, porro, son muy sigificativos, pues ellos hacen alusión a valles alimentados por fuentes o arroyos, o a la cría de ganado vacuno, dos circunstancias excepcionales en las islas. Así, por ejemplo, respecto a la hidrología de Mallorca dice un especialista, B. Barceló Pons: Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear 38 Revista de Filología Románica 2004, núm. 21 9-79 71 Alcover-Moll, Dic., s.v. Esporles. 72 J. Corominas y Mascaró, art. cit., p. 34. 73 Madoz, Dic., s.v. Esporlas. «Ni por el relieve y naturaleza del suelo, ni por las condiciones de pluviosidad, ningún curso de agua se mantiene constante en las islas, a excepción de Santa Eulária, en Ibiza. Las aguas superficiales son escasas en las islas; la estructura cárstica hace que el suelo absorba inmediatamente las aguas de la lluvia, creando capas freáticas que son aprovechadas en las zonas poco profundas por medio de pozos. Las fuentes naturales y manantiales son escasos, y su emplazamiento da lugar a una desacostumbrada fertilidad en las tierras».74 Y, refiriéndose a la ganadería precisa el mismo autor: «La evolución de la cabaña mallorquina en el último medio siglo viene dada por los factores siguientes:... d) La expansión del ganado vacuno ligada al aumento de la demanda de productos selectos —carne y leche principalmente—».75 Esto quiere decir que con anterioridad a 1845, fecha en que se inicia la publicación del Diccionario geográfico de Madoz (del que he extraído los datos relativos a nuestros topónimos), la ganadería vacuna, muy limitada, extendida sólo desde hace sesenta años a zonas de regadío, estaba entonces relegada a zonas de praderías naturales. Teniendo, pues, en cuenta todas estas circunstancias, creo que los datos que nos proporciona Madoz, relativos a nuestros topónimos, tienen especial importancia en torno a la relación entre el étimo porra, porro ‘pastizal’ y la realidad geográfica de los lugares a que hacen referencia los topónimos. Por lo demás, como en otros casos anteriores, la adecuación de los cuatro topónimos que comparten la misma raíz no puede ser resultado del azar, por lo que una relación causal necesaria, entre el significante toponímico y su significado, corrobora una vez más, si aún fuera necesario, la etimología aquí propuesta. La raíz prerr. mor(r): Moro, Morell, Moragues, Morro, Morlanda, etc. Reúno en este apartado una serie de topónimos, en los que ha actuado, como veremos, la imaginación y la etimología popular, modificando, en parte, sus significados originarios, y ello no sólo en la toponimia balear, sino en la de toda la Península, llegando incluso a confundir a etimólogos avezados. Todos estos topónimos a que ahora me refiero están en relación con una raíz prerrománica, MOR(R), MUR(R), probablemente entroncada, como ha señalado J. Hubschmid, con el sustrato alpino-cántabropirenaico76 o mediterráneo occidental, que analiza Menéndez Pidal.77 Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear Revista de Filología Románica 39 2004, núm. 21 9-79 74 B. Barceló Pons, «Aspectos geográficos de Mallorca», en J. Mascaró Pasarius, ed. Historia de Mallorca, I, 1973, p. 126. 75 B. Barceló Pons, op. cit., p. 190. 76 Véase J. Hubschmid, Mediterrane substrate, pp. 29-39, y «Testimonios románicos», en Enciclopedia Lingüística Hispánica, I, Madrid, 1960, pp. 42-43. 77 R. Menéndez Pidal, «Sobre el sustrato mediterráneo occidental», en Toponimia prerrománica hispánica, Madrid, 1968, pp. 71 y ss. Las voces derivadas de morr, con r doble, han pasado a significar ‘montículo rocoso, peñasco’ (cfr. vasco murru ‘colina’), y las formas en relación con mor ‘montón de piedras’ (cfr., con una transferencia semántica, asturiano morena ‘montón de hierba’). A este respecto, es curioso señalar que la raíz es viva en el Lacio, con la misma doble descendencia y análogo reparto de significados: morra ‘roca puntiaguda’ y mora ‘montón de piedras’, palabra esta última autorizada por Dante. Moro.— Bajo esta designación aparecen diversos topónimos mallorquines, en los que la imaginación popular ha establecido una relación con ‘moro’, ‘sarraceno’: Son Moro (Manacor), S’era d’es Moro (Manacor), Es claper d’es Moro (Santa Eugenia), Es campanar d’es Moro (Montuiri), Es corral d’es Moro (Felanitx), etc. Pronunciación local: [moro]. Documentación antigua.— Tratándose de topónimos referidos a lugares pequeños muy concretos, localizados dentro de un predio o alquería más amplia, es lógico que no aparezcan en el Libro del Repartimiento. Pero, en cambio, en el códice híbrido, en su parte árabe, se cita un alfoz, designado Mora, que está, sin duda, en relación etimológica con los topónimos que aquí analizo. Etimología.— Nada hay que justifique, para estos topónimos, una etimología derivada del nombre propio Maurus. Sí, en cambio y a primera vista, podrían estar nuestros topónimos en relación con mauro ‘moro, sarraceno’, sobre todo en razón del artículo que acompaña a todos ellos, salvo el caso del Son Moro, en Manacor. Sin embargo, existen razones fonéticas para rechazar esta etimología, sólo válida a priori. Como es sabido, en el mozárabe de Mallorca,78 como en el de otras zonas peninsulares, se conservan los diptongos descendentes al y au. Por tanto, si el topónimo del Repartimiento mallorquín significase ‘mora, sarracena’, lo esperable sería una forma Maura y no Mora. Y lo mismo puede decirse de otros derivados que analizaré a continuación, como alch. Morel o Morages, que serían Maurel y Maurages si derivasen de mauru. Esta forma del Repartimiento de Mallorca presupone, pues, una base con vocal o, y no con diptongo au. Por eso, creo que para nuestros topónimos hemos de postular la base etimológica prerrománica mor ‘montón de piedras’, que viene confirmada, de otra parte, por las circunstancias que analizo a continuación. Justificación geográfica.— Todos los topónimos con Moro, que he reseñado aquí, hacen referencia a un paraje en el que se halla emplazado un monumento megalítico o talayot, es decir, un montón de piedras: Son Moro es una finca con muchos restos ciclópeos, en S’era des Moro existió un talayot que J. Parera en 1918 da ya como desaparecido, aunque tuvo noticias fidedignas de él; en Es campanar d’es Moro, hoy día se mantiene sólo el pilar central de un talayot; en Es corral d’es Moro hace algunos años, por razón de las obras de una carretera, se desmontaron unas lajas, que correspondían a una construcción ciclópea naviforme.79 Esto quieÁlvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear 40 Revista de Filología Románica 2004, núm. 21 9-79 78 Véase A. Galmés de Fuentes, «El moz. lev.», pp. 330-331, y Dialectología mozárabe, pp. 141-143. 79 Cfr. G. Llompart, «Nomenclatura popular de la cultura de los talayots en Mallorca», en Revista de Dialectología y Tradiciones populares, XVI, 1960, pp. 291-292. re decir, sin duda, que cuando las construcciones megalíticas dejaron de tener vigencia, fueron designadas con la voz prerrománica moro ‘montón de piedras’, pero, al perder esta palabra su vitalidad en el léxico común, es obvio que la mente popular le asignó la significación de ‘sarraceno’, atribuyendo a los moros la construcción de tales obras ciclópeas. Posteriormente, los musulmanes designaron a estos monumentos con su voz talaya, de donde talayot, y finalmente, hoy día se los conoce también con el nombre catalán, de origen germánico, claper ‘montón de piedras en el campo’, sinónimo del prerrománico moro, con lo cual tenemos algunos resultados tautológicos, como Es claper d’es Moro. El mismo origen prerrománico tienen, sin duda, otros muchos topónimos peninsulares, como Moría, Moral, cuyos nombres hacen referencia a lugares caracterizados por la abundancia de piedras en su terreno, para los que muchos etimólogos han mantenido sus etimologías populares en relación con moro ‘sarraceno’ o ‘zarzamora’. Morel (Artá) Pronunciación local: [morel] Documentación antigua.— En el Libro del Repartimiento aparece en la forma alch. Morel, 8.ª Etimología.— Derivado de mor ‘montón de piedras’ + ello, o mejor de morelo, con el sufijo precelta indoeuropeo -elo. La forma con -o del Repartimiento confirma la etimología, como antes señalé. Justificación geográfica.— En el predio de Morell se conservan en la actualidad restos significativos de un talayot, aunque también su nombre puede hacer referencia al pico rocoso que en la misma finca se encuentra. Hay que señalar, también, que en el caso de Morell, al no coincidir el sufijo con el diminutivo activo hoy en mallorquín et, la palabra no se relaciona con los moros, lo que viene a confirmar, por otro camino, la etimología general aquí propuesta. Finalmente, hay que tener en cuenta, todavía, que frente al Morel del Repartimiento de Mallorca y al topónimo Morela del Repartimiento de Valencia, en este último aparecen, como nombres de dos sarracenos, Benimaurel y Amet Almaurelli, ‘el morillo’, que ofrecen un significativo contraste etimológico, que exige dos bases claramente diferenciadas. Morelló (Sencelles) Pronunciación local: [moreló]. Documentación antigua.— No aparece en el Libro del Repartimiento. Etimología:.— Es, sin duda, como el anterior, un derivado de mor, con una terminación -on > ó de valor diminutivo.
Moragues (Término de Inca)
Documentación antigua.— El topónimo no pervive en la actualidad, pero aparece
en el Libro del Repartimiento, como nombre de una alquería, en la forma
Morages, que debe leerse Moragues, pues de esta manera se conserva, como apellido,
en la onomástica mallorquina.
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Etimología.— M. Asín supone para moraga una etimología árabe muhraqa
‘incendio’, que semánticamente no parece convenir al topónimo.80 J. Vernet supone
que Moragues es un derivado del árabe mary, que ha dado descendientes como
Almarchal, Marchal, Almarjal, Marjal, etc.,81 pero, desde el punto de vista fonético,
esta etimología ofrece serias dificultades para aplicarla a nuestro topónimo. Por
eso creo que Moragues es, como los topónimos anteriores, un derivado de mor, con
sufijo -acu, -aca.
Justificación geográfica.—Es obvio que al no pervivir el topónimo en la actualidad,
no podemos establecer una localización precisa que nos proporcionase datos
geográficos concretos en justificación de la etimología propuesta.
Mortixt (Escorca)
Pronunciación local: [mortic].
Documentación antigua.—En el Libro del Repartimiento aparece nombrada una
alquería Mortit, en el distrito de Las Montañas, que corresponde a Escorca, y que,
sin duda, hace referencia al predio actual Mortitx.
Etimología.— A primera vista, podríamos pensar que nuestro topónimo, con un
característico sufijo -itx que más adelante analizaré, estaría en relación con los muy
frecuentes peninsulares Mortero, Mortera, Estany Morto, que hacen referencia,
según análisis de Menéndez Pidal, a ‘aguas estancadas’‘aguas muertas’.82 Sin embargo,
las condiciones geográficas de Mortitx no parecen justificar tal etimología.
J. Corominas, para un topónimo semejante, Mortí (Murfia), propone murtus =
mirto, pero, en nuestro caso, hubiera dado Murtitx y no Mortitx (compárese Cala
Murta, en Pollença, o Serra de la Murta, en Valencia).
En otro caso, podríamos relacionar también nuestro topónimo con el latín mortu,
haciendo referencia a los enterramientos prehistóricos en varias cuevas existentes
en el predio de Mortitx. Y téngase en cuenta, al respecto, que en el mismo valle
se abre también otra cueva sepulcral, que hoy día se denomina Cometa dels Morts,83
y en Deià, finalmente, otra es designada como Cova dels Morts.
Sin embargo, no descartando esta última posibilidad, prefiero relacionar nuestro
topónimo con la raíz mor(r), mur(r), en cuanto concurren algunas circunstancias
significativas, que analizo a continuación.
Justificación geográfica.— El predio de Mortitix se halla situado en una zona
montañosa, de masa erosionada del lapiez, que proporciona a sus peñas inusitadas
y espectaculares formas. Por otra parte, es curioso observar que un predio contiguo
al de Mortitx, también de nombre mozárabe, se denomina Pedruixella (topónimo
que analizaré más adelante). Tendríamos así, como en el caso ya visto de
Petra y Caro (p. 33), emparejados nuevamente dos topónimos de significación muy
parecida, uno prerrománico y otro latino, y tal emparejamiento vendría a confirmar
la última de las etimologías aquí propuestas.
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80 M. Asín, en Al-Andalus, IX, 1944, p. 35.
81 J. Vernet, «Toponimia arábiga», en Enciclopedia Lingüística Hispánica, I, Madrid, 1960, p. 567.
82 R. Menéndez Pidal, «Murcia y Mortera. Dos topónimos hidrográficos», en Filología, III, Buenos
Aires, 1951, pp. 1-5.
83 Véase C. Veny, Las cuevas sepulcrales del bronce antiguo de Mallorca, Madrid, 1968, p. 21.
Morro.— Bajo esta designación aparecen diversos topónimos mallorquines,
que la etimología popular ha relacionado con morro ‘hocico’: Es Morro (Manacor),
Morro de sa Punta Negra (Felanitx), Es Morro de Son Coves (Campos), Morro
d’En Joi (Soller), Morro de sa Vaca (Escorca), etc.
Pronunciación local: [móro] en Manacor y en Campos, [móru] en Soller, y
[móro] en Felanitx.
Documentación antigua.— No aparecen en el Libro del Repartimiento.
Etimología.— Todos estos topónimos están en relación, sin duda, con la raíz
prerrománica nurr, morr, que bajo la forma morro significa ‘montículo rocoso’,
‘masa de tierra o de roca prominente’84.
Justificación geográfica.— Morro de sa Vaca es un peñasco que se adentra
en el mar, en la costa norte de Mallorca. Morro de sa Punta Negra, Morro d’en
Joi y Es Morro hacen referencia a moles prominentes de tierra y roca en medio
del llano. Es Morro de Son Coves hace referencia a varias cuevas naturales, modificadas
y adaptadas para vivienda humana, con características portadas megalíticas.
Morró (Santa Margalida)
Pronunciación local: [moró] Documentación antigua: No aparece en el Libro
del Repartimiento.
Etimología.— La misma que la de los topónimos anteriores, con terminación
diminutiva en -on > -ó.
Cala Morlanda (Manacor)
Pronunciación local: [morlánde]
Documentación antigua.— No aparece en el Libro del Repartimiento.
Etimología.— La primera parte de nuestro topónimo está, sin duda, relacionada
con la raíz murr, morr, más un sufijo morrula > Morla (cfr. porrulas > Porlas
y Esporlas). Un topónimo Morla existe en León, en una zona, precisamente, de
«montes encrespados» (Madoz, Dic. Geogr., s.v.). Morlanda, por otra parte, en su
conjunto, está muy próximo a La Morranda (varios topónimos de Valencia), para
cuya designación Corominas propone una correspondencia vasca Murru-andi-a ‘el
peñasco, el cerro grande’. Pero, a base de esta correspondencia, atribuir al ibérico
un étimo *Murruanda es, sin duda, como el propio Corominas confiesa, muy audaz.
De otro lado, atribuyendo, como parece demostrar J. Hubschmid, la base mur(r),
mor(r) a un sustrato indoeuropeo alpino-cántabro-pirenaico, parece más lógico ver,
en la segunda parte, el característico infijo -nt- (cfr. raíz arg-, Arganta),85 con lo
que obtendríamos un Morlanta, en donde -nt-, por mozarabismo, se habría convertido
en -nd-, como veremos más adelante en otros casos, tales como Argendal,
derivado del lat. argentu, etc.
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84 Cfr. J. Hubschmid, Mediterrane sustrate, pp. 29-30. y «Testimonios románicos», en Enciclopedia
Lingüística Hispánica, I, Madrid, 1960, pp. 42-43.
85 Cfr. U. Schmoll, Die Sprachen der vorkeltischen Indogermanen Hispaniens und das Keltiberische,
Wiesbaden, 1959, p. 17.
La raíz prerrománica tur-, tor-, taur-: El Toro, Artrutx, La Torre, Torratxi, Torralitx,
Turritx, Toraixa, Turmadenc, Termenor, Turixant
Reúno aquí una serie de topónimos, que, como veremos, responden todos ellos
a una misma raíz, tur-, tor-, que ha estudiado detenidamente P. Aebischer, y para
lo cual conjetura la forma originaria *taurus ‘montaña’.86 Sobre esta raíz ha operado
también, como en los casos anteriores, la etimología popular en diferentes sentidos.
En primer lugar, se ha interferido, en la Península, con los derivados del lat.
altariu > otero. Sin embargo, una voz correspondiente al cast. otero no existe en
catalán, y en mozárabe, que yo sepa, tampoco está documentada, pero aun cuando
hubiese existido, mantendría los diptongos descendentes, *autairo, *auteiro, con lo
que no se produciría una correspondencia fónica con la raíz prerrománica. En segundo
lugar, puede establecerse una relación con los derivados del lat. türre, que, en
forma apocopada, puede aparecer en catalán y en mozárabe como tor, y ya veremos
cómo, en algún topónimo mozárabe de Mallorca, la relación no es simplemente
hipotética. Finalmente, una asociación etimológica con el animal toro surge
también con toda evidencia.
El Toro (Mercadal en Menorca, Pollença)
Pronunciación local: [el toro] (men.) y [el toro] (mall).
Etimología.— Evidentemente, la imaginación popular ha relacionado, tanto el
monte de Menorca como el islote de Pollença, con el animal too. La figura del toro
que acompaña a la imagen de la Virgen, venerada en el alto del monte menorquín,
así como la leyenda del toro, que abre camino para indicar el lugar en que se hallaba
escondida la imagen, son reconstrucciones de la fantasía popular que tiene analogías
en muchos otros santuarios marianos. Teniendo en cuenta estas circunstancias,
Alcover-Moll proponen el étimo árabe [tur] ‘montaña’ (cfr. tursina ‘Monte
Sinaí’). Sin embargo, la palabra referida del árabe clásico, no es viva en el árabe
hablado, y no ha dejado ningún descendiente en la abundantísima toponimia arábigo-
española, por lo que sería extraña este caso aislado.
Sin duda, el topónimo que aquí analizo está en relación con la raíz prerrománica
antes mencionada, con conservación, por mozarabismo, de la -o final, frente
a topónimos catalanes del mismo origen: Tor (Pallars), Tor de Querol (Cerdanya
francesa), Castelló de Tor (Lérida), topónimos, por otra parte, que no cabe relacionar
con torre, por la ausencia de artículo que normalmente acompaña a los nombres
de lugar con torre (La Torre) y, sobre todo, por la realización [tor] (Pallars),
con o abierta, que no puede derivar del lat. türre.
Finalmente, hemos de observar todavía que, tanto el topónimo menorquín como
el de Pollença, van acompañados del artículo el y no del artículo balear es. Esto
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86 P. Aebischer, «Le catalán turó et les derivés romans du mot prélatin taurus», en Butlletí de Dialectologia
Catalana, Barcelona, 1930, pp. 193-216. Ténganse en cuenta además las siguientes obras: J. Pockorny,
Iew, Toponymie française, pp. 220-221; U. Schmoll, Die Sprachen der vorkeltischen Indogermanen...,
pp. 113-114; J. Untermann, Sprachräume und Sprachbewegungen im vorrömischen Hispanien,
Wiesbaden, 1961, p. 27; M. Lejeune, Celtiberia, Salamanca, 1955, pp. 30 y 118.
me hace pensar que, tratándose de topónimos mozárabes, llevarían originariamente
el artículo árabe al-, que, según la realización de la vocal átona a en el catalán
oriental, se pronunciaría [el-tóro], con lo que se establecería la homonimia entre
ambos artículos. De otra parte, para el empleo en mozárabe del artículo árabe alen
voces latinas o prerrománicas, ténganse en cuenta topónimos del Libro del Repartimiento
como Alcubo, Alluch, etc.
Justificación geográfica.— El monte Toro de Menorca cuadra bien con el significado,
‘montaña’, de la raíz prelatina. En cuanto al topónimo de Pollença, hace
referencia a un islote que emerge altivo sobre las aguas. Para una designación semejante,
referida a una isla, cfr. Tourán (Luarca, Asturias), nombre de una islilla rocosa
y puntiaguda de la costa.
Artrutx (Mercadal, Menorca)
Pronunciación local: [ertrúc].
Etimología.— Teniendo en cuenta la forma originaria, presupuesta para el topónimo
anterior, Altoro, el que analizo ahora podría representar un diminutivo *Altorutx,
con un típico sufijo mozárabe -utx, que analizaré más adelante (pp. 67-70).
En este supuesto la o átona se habría perdido, *Altrutx, y la l del artículo árabe se
habriá convertido en r, como ocurre en tantas voces dialectales catalanas de origen
árabe: arbanyil (Fraga) por albanyil, arbecona ‘albacora’, arbelló ‘albelló’, arborot
(Menorca) por < alborot, arcantra (Tremp) por alcántara, arcova ‘alcova’, armut (Val.) por almut, etc. Sa Torre (Montuiri) Pronunciación local: [se tóre]. Documentación antigua.— La Tora (siglo XVI).87 Etimología.— La forma documentada en el siglo XIV nos pone en evidencia que nuestro topónimo originariamente no debía estar relacionado con el sustantivo torre, y sí, en cambio, con la raíz prerrománica que ahora analizo. Justificación geográfica.— El hecho de que en el predio a que aquí me refiero no haya ninguna torre construida por el hombre, sino un montículo puntiagudo, al que hoy día se le designa popularmente como sa torre, justifica, sin duda, la etimología propuesta. Torratxí (Llucmajor) Pronunciación local: [torecí] Documentación antigua.— En el Libro del Repartimiento aparece bajo las formas Attorrechy (Códice híbrido) y Arrorreechy (códice catalán y códice latino). Etimología.— Como para los topónimos anteriores a la base de Torratxí está sin duda la raíz prerrománica tur-, tor-, modificada, por etimología popular, según torre. Nuestro topónimo iría reforzado por un sufijo -atx, que analizaré más adelante (p. 70) y la terminación adjetival -i. Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear Revista de Filología Románica 45 2004, núm. 21 9-79 87 Cfr. Joan Miralles, Llibre de cort reial, tesis doctoral inédita, 1978, vol. II, p. 650. Torràlitx (Llucmajor) Pronunciación local: [toralic]. Etimología.— Corominas-Mascaró88 identifican este topónimo con la alquería Otrollaritx, que aparece en el Libro del Repartimiento, y proponen la etimología lat. torculares, catalán trulls, y que ha dado el nombre de lugar catalán Trullars (frecuente, Rosselló, etc.). Tal etimología puede ser válida, sin duda, para el topónimo del Libro del Repartimiento, que en su versión latina del Archivo de la Corona de Aragón aparece en la forma Attrallaritx, lo que indica, sin duda, que lleva prefijado el artículo árabe. Sin embargo, creo que Torràlitx no es identificable ni por su localización (la alquería del Repartimiento está situada en el término de Montuiri) ni fonéticamente, con Ottrollaritx, Attrallaritx (véase la compleja explicación de Corominas-Mascaró). Creo, sin duda, que nuestro topónimo debe relacionarse, como los anteriores, con la raíz prerrománica que aquí analizo, transformada por la etimología popular según torre, reforzada con un doble sufijo -al + itx (cfr. Fornalutx, Felanitx < *Fenelitx, Hortalutx, etc.). Turritx («in termino Montuheri») Documentación antigua.— Aparece en el Libro del Repartimiento, pero no tiene continuación en la actualidad. Etimología.— Sin duda hay que relacionar este topónimo, en cuanto a su etimología, con los dos anteriores. Turixant (Escorca y Mancor) Pronunciación local: [turisánt], Etimología.— La misma que la de los topónimos anteriores. La forma del Repartimiento, con diptongo au, confirma la base *taurus, conjeturada por P. Aebischer. A este respecto, conviene tener en cuenta que los diptongos mozárabes ai y au generalmente no se conservan en las continuaciones actuales, reduciéndose este último a o o a u (Auriolhez > Oriolet, Paula > Pula). De otra parte, para la relación
con la etimología aquí propuesta, téngase en cuenta el catalán turó ‘montículo’ ‘elevación
de terreno poco alta’, del mismo origen etimológico, y que ha dado lugar,
como señalan Alcover-Moll, a multitud de topónimos en Cataluña.
Justificación geográfica.— El topónimo de Escorca hace referencia a un valle,
entre Cosconar y Aumallutx, rodeado de una muralla de peñas, lo que justifica, sin
duda, la etimología propuesta.
En cuanto al topónimo de Mancor, está situado en la zona montañosa de la isla.
Turmadenc (Alaior, Menorca)
Pronunciación local: [turmedenk]
Etimología.— Sin duda se trata de una forma híbrida de tur-, taur- + madenc.
Para este último elemento, compárese La Meda (isleta en el cabo de Puiggrós), Les
Medes (isletas en la desembocadura del Ter), Roc de les Medes (peñasco en el Rosselló),
Meda-Corba (Andorra), topónimos todos ellos en relación con el latín meta
Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
46 Revista de Filología Románica
2004, núm. 21 9-79
88 Op. cit., p. 39.
‘piedra hita’. En nuestro caso, el último elemento del topónimo está reforzado por el
sufijo -enc, de gran vitalidad en catalán, como ya he señalado anteriormente. En su
conjunto Turmadenc hará referencia a un montículo que sirve de hito.
Toraixa (Mahó, Menorca)
Pronunciación local: [torájse]
Etimología.— Alcover-Moll proponen para este topónimo la etimología árabe
tur + Aixa ‘monte de Aixa’ (nombre propio de mujer). Sin embargo, por las razones
que ya señalé anteriormente, no creo que el primer elemento derive del árabe,
sino que está en relación, sin duda, con la raíz prerrománica del resto de los topónimos
aquí analizados. El segundo elemento, en cambio, sí parece hacer referencia
al nombre propio árabe de mujer, Aixa.
Termenor (Petra)
Pronunciación local: [termenó],
Documentación antigua.— En los códices latinos y catalanes aparece nuestro
topónimo en la forma Termenor, pero el códice híbrido latino-arábigo ofrece la
variante Tormenor, que sin duda representa la realización originaria, habiéndose realizado
en Termenor una asimilación de la o inicial a la e de la sílaba siguiente.
Etimología.— Alcover-Moll piensan que nuestro topónimo deriva probablemente
del lat. terminorum ‘de los términos’. Nada hay, sin embargo, que justifique
el mantenimiento de un genitivo plural sintético, ni tampoco el significado mismo
de la etimología. Partiendo, por otra parte, de la base Tormenor, como forma originaria,
creo, sin duda, que nuestro topónimo está en relación con los anteriormente
analizados, con el significado de ‘montículo menor’.
Justificación geográfica.— La situación de la actual alquería Termenor justifica
la etimología aquí propuesta.
Resumen.— En total he analizado aquí once topónimos, todos ellos compuestos,
con un primer elemento derivado de tur-, tor, taur- ‘montículo, pequeña elevación
de terreno’, y en los diez sus circunstancias geográficas coinciden con el significado
de la raíz prerrománica, coincidencia especialmente significativa en la mayor parte
de los casos, pues se trata de topónimos situados precisamente en las zonas llanas
de Mallorca y de Menorca. Por lo demás, la adecuación de un número tan elevado
de topónimos, que comportan la misma raíz no puede ser resultado de una casualidad,
por lo que la relación necesaria entre el significante y el significado toponímico,
viene a confirmar, sin duda, la etimología que aquí he propuesto, descartando
las etimologías populares que hacen referencia a los sustantivos toro o torre.
Otros topónimos prerrománicos
Albranca (Mitjorn Gran, Menorca)
Pronunciación local: [eltranke]
Etimología.— Nada hace suponer que nuestro topónimo derive del latín tardío
branca ‘para, rama’, pues sus circunstancias topográficas no justifican su signifiÁlvaro
Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
Revista de Filología Románica 47
2004, núm. 21 9-79
cado. Corominas-Mascaró89 proponen como etimología el prerromano barranca
‘barranco’, que los moros habrían pronunciado al-baranka, adaptando el nombre
al sistema morfológico y fonético del árabe, y los catalanes lo convirtieron en
Albranca por ultracorrección del arabismo. Sin embargo, hay que tener en cuenta
que no ocurre normalmente, en los topónimos mozárabes, la reducción de la doble
rr etimológica (cfr. Porrasa, Porreres, Porrolutx, Morro, Torratxí, Turritx, topónimos
ya vistos, y Biniarroy, Biniparratx, Biniparrell, Binisegarra, Buniferri, Carrutxa,
Ferrutx, Marratxí, Serritxola, Xerra y Xorrigo, que analizaré más adelante).
Por esto creo que nuestro topónimo puede derivar mejor del celta brakna ‘prado
húmedo’, con metátesis de las consonantes interiores, *branka.90 Referido a un predio
mallorquín, en el Libro del Repartimiento encontramos alcaria Albaranca o
Albarancha, forma relacionada, sin duda, con el topónimo de Menorca, y en donde
aparece una a intercalada para deshacer el grupo br, que los árabes no pueden
pronunciar (cfr. en el Repartimiento, Benicomparat, actualmente Binicomprat).
Justificación geográfica.— Aunque el término en que se halla situada la alquería
Albranca es de mediana calidad, llena de cerros y lomas, entre éstos existen
algunas pequeñas llanuras muy fértiles (una de las cuales corresponde a Albranca),
por las que corren dos arroyos de curso perenne, por lo que, en cuanto a su significado,
es más adecuada la etimología brakna ‘prado húmedo’ que no la de barranka,
pues el significado de esta última no se corresponde a la realidad topográfica
del predio designado por nuestro topónimo.
Albranxella (Mercadal, Menorca)
Pronunciación local: [eltrenséle]
Etimología.— Diminutivo románico de Albranca, Albranca + ella, Albrancella,
con típica evolución mozárabe ce > txe.
Justificación geográfica.— El predio Albranxella se halla situado al lado mismo
de Albranca y ofrece, por tanto, análogas circunstancias geográficas.
Auxella (Selva)
Pronunciación local: [awséle].
Documentación antigua.— En el Libro del Repartimiento aparece en la forma
Auxella, con la variante Auxel.
Etimología.— Alcover-Moll proponen la etimología latina avicella > aucella.
Aparentemente la variante Auxel vendría a justificar este origen, pero, como acertadamente
señalan Corominas y Mascaró,91 desde el punto de vista semántico no
existe una explicación natural para dicha etimología. Por ello, partiendo de la forma
Urxella (por Ucxella) del mapa de Despuig, estos últimos autores proponen la
etimología horticella ‘huerta pequeña’, pasando por Ortxella. Sin embargo, tampoco
parece muy convincente el razonamiento de Corominas-Mascaró. Por ello prefiero
establecer una relación entre nuestro topónimo y la base celta ouksu ‘huerta
Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
48 Revista de Filología Románica
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89 Op. cit., pp. 30-31.
90 Cfr. U. Schmoll, op. cit., p. 85.
91 Op. cit., p. 32.
pequeña’, que bajo la forma ouksello > *auksello, ha dejado abundantes descendientes
en la toponimia románica. Por otra parte, en varias zonas de la Romania
la raíz celta se ha cruzado con el latín aucellu, de donde italiano Ulzello, Olcello,
Coello, retorrománico Utschegl, que traducido al alemán se convierte en Tlogel,
Vogelberg, y latinizado, Mons Avium, Culmen Aviculae.92 Y un cruce etimológico
semejante es, sin duda, lo que ha debido ocurrir también en el topónimo
mozárabe.
Justificación geográfica.— En todo caso, el significado de la base celta coincide
con las características del predio designado por nuestro topónimo, situado en
una altura de la zona montañosa de Selva.
Borneta (Binisalem)
Pronunciación local: [bornete]
Etimología.— A primera vista podríamos pensar que nuestro topónimo podría
estar en relación con la voz catalana born ‘plaza donde se celebraban los torneos
y fiestas caballerescas’, y que todavía hoy se conserva como nombre de lugar, pero
aplicado siempre a una plaza o a una calle amplia, como ocurre en las principales
ciudades del territorio catalán (Barcelona, Palma, Ciutadella, etc.). Pero esta etimología
evidentemente no conviene, desde el punto de vista semántico, con las
características de nuestro topónimo. En otro caso, y con un valor semántico más
apropiado, podríamos pensar en otra voz catalana, bòrn ‘piedra hita, mojón’; pero,
en este caso, la palabra bòrn [bórn], con o abierta, se halla en contradicción fonética
con el topónimo mozárabe. Por todo ello, y por las circunstancias que analizaré
más adelante, creo que la etimología apropiada para Borneta es la base prerrománica
ilirio-ligur borm- y su variante born- ‘corriente de aguas termales’, origen
del español Bornos (Cádiz), pueblo de famosas aguas termales, o el italiano Bornat
(Piamonte), lugar de las mismas características.93
Justificación geográfica.— Señala Madoz que en el término de Binisalem «hay
cuatro fuentes, tres de ellas de aguas potables y de curso perenne, y una de termales
que lo tiene periódico».94 Y precisamente dicha fuente termal se halla situada
en el predio hoy día designado con el nombre de Borneta. Estamos, pues, una vez
más, ante una etimología segura, ya que coinciden los significantes, y el significado
del étimo establecido concuerda con las circunstancias geográficas del lugar al
que hace referencia el topónimo.
Colonia (Pollença)
Pronunciación local: [kolóne].
Documentación antigua.— En el Libro del Repartimiento encontramos las
siguientes formas: Culujna, en el códice catalán; Culuina, en el códice latino del
Archivo de la Corona de Aragón, y Culujna, en el texto híbrido latino-arábigo.
Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
Revista de Filología Románica 49
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92 Cfr. J. O. Hubschmied, «Sprachliche Zeugen für das späte Aussterben des Gallischen», en Vox
Romanica, III, 1938, pp. 96-99.
93 Cfr. R. Menéndez Pidal, Top. prerr., p. 96 ss.
94 Dic. geogr., s.v. Benisalem, 4, p. 224 a.
Etimología.— Tratándose de un predio de escasa importancia, no puede pensarse
en una etimología latina colonia, que supone un asentamiento colonizador
de relieve. Por ello creo que habrá que establecer para nuestro topónimo una relación
con el celta clunia, en donde el grupo inicial de consonantes, inexistente en
árabe, es resuelto mediante el procedimiento habitual de la anatixis vocálica. Desde
el punto de vista fonético, ya veremos que en el mozárabe de Mallorca, mientras
-nn- > -n-, ni se palataliza en ñ, que es lo que reflejan todas las grafías antiguas
jn, in, como el resultado moderno [n], representado habitualmente en catalán
por ny.
Garonda (Llucmajor)
Pronunciación local: [gerónde].
Documentación antigua.— En el Libro del Repartimiento aparece la forma
Goronda.
Etimología.— En la provincia de Huesca, en el valle alto del Cinca, aparecen
dos ríos llamados Garona. Más al occidente hay otro pequeño río Garona, que desagua
en la margen izquierda del Gállego, junto al caserío llamado La Garoneta. También
en la provincia de Burgos, a la derecha del Ebro, hay un pueblo Garona, y
vecino a él, otro denominado Santa María de Garona. En un diploma del año 967,
relativo al próximo monasterio de Oña, se menciona el «uado de Garona». En León
hay un lugar Garueña (Murias de Paredes). Igual a ese nombre es el del río Guareña,
que nace en la provincia de Salamanca y entra por la de Zamora para desembocar
en la orilla izquierda del Duero, etc.95 En el sur de Francia tenemos como
variantes de un mismo topónimo, Gironde y Garonne, que en los documentos antiguos
aparece en la forma Garunda. En el primer caso Garunda se convierte en
*Geronde, y de ahí Gironde. En el segundo caso se produce la característica reducción
nd > nn > n (la forma Garunna también aparece documentada en testimonios
antiguos).96
Naturalmente, todos estos topónimos ofrecen la misma etimología que el topónimo
mallorquín, y remontan, según A. Dauzat, a una base celta cara, gara ‘piedra’,
que el ibero habría tomado de su predecesor, aunque R. Menéndez Pidal prefiere
relacionar esta serie con el también céltico garan ‘grulla’, recordando que entre
galos, griegos y germanos los ríos suelen tomar nombre del ave que junto a ellos
habita, representativa de un genio demoníaco.97
En el caso del topónimo mallorquín, se ha conservado, por mozarabismo,98
el grupo intervocálico -nd-, que, como es sabido, se reduce a -nn- > -n- en el
catalán.
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95 R. Menéndez Pidal, Top. pre., pp. 51-52.
96 Cfr. A. Dauzat, La toponymie française, París, 1960, pp. 14-156.
97 Op. cit., p. 53.
98 Cfr. Á. Galmés de Fuentes, «El mozárabe levantino en los Libros de los Repartimientos de Mallorca
y Valencia», en Nueva Revista de Filología Hispánica, IV, 1950, pp. 339-3340, y ahora Dialectología
mozárabe, Madrid, 1983, pp. 152-153.
Gomera (Llucmajor)
Pronunciación local: [gomére].
Documentación antigua.— En el Repartimiento de Mallorca encontramos las
formas Gomeiram y molin de Gomeira, así como alchería Dagomeera. Por otra parte,
hemos de tener en cuenta otras variantes. También del Repartimiento, como alch.
De Gamera y domos de Abengameiro.
Etimología.— J. Vernet establece una relación entre nuestro topónimo y la tribu
gumara. Sin embargo, teniendo en cuenta las variantes con a en la sílaba inicial,
Gamera, Gameiro, creo que hemos de rechazar la etimología árabe. Por otro
lado, hemos de tener en cuenta otros topónimos románicos del tipo Gameras, en
Plasencia, o Gamerra, pueblo cerca de Novara en Italia,99 y en Álava Gamarro.
Teniendo en cuenta estos datos, hemos de pensar, sin duda, en una base celta ghomy
gham- ‘caverna, gruta’,100 que justifica la dualidad de formas.
Finalmente, hay que tener en cuenta que el diptongo mozárabe ai, originario,
no suele conservarse en las continuaciones modernas.
Justificación geográfica.— En el término de Llucmajor «existen importantes
canteras de piedra de labor».101
TOPÓNIMOS PARA LOS QUE SE PROPONEN ETIMOLOGÍAS
ALTERNATIVAS
Inca
Pronunciación local: [ínke].
Documentación antigua.— En las copias latinas y catalanas del Repartimiento
de Mallorca aparece la forma Inqua, con la variante Incha, en el códice latino
del Archivo Capitular de la Catedral de Palma. Por otra parte, referido a la montaña,
al pie de la cual se halla situada la villa de Inca, en el Libro del Repartimiento
tenemos las formas híbridas Gibilinquam, Gibilincam y Gibilimcam, que
presuponen una terminación latina en -anus, con acentuación aguda, confirmada,
finalmente, por la variante del texto árabe del códice híbrido, [inkan].
Etimología.— A. M. Alcover supone para nuestro topónimo una etimología
árabe, hinka ‘mejilla’ ‘costado’,102 pero esta estimología ofrece una dificultad fonética,
ya que a la velar fricativa inicial del árabe correspondería, en el Libro del
Repartimiento, una f, la cual se mantendría en catalán.
Descartado este étimo, podríamos pensar en la raíz germánica *hanka, que,
según Corominas, está a la base del nombre común anca ‘cadera, nalga de las
caballerías’,103 y que, en nuestro caso, por influjo posterior de la imela, árabe
se habría convertido en inca. Si desde el punto de vista semántico la relación
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99 Cfr. J. Hubschmid, Mediterrane Substrate, p. 72.
100 J. Pokorny, IEW, 452.
101 Madoz, X, 511b.
102 BDLIC, XIV, p. 133.
103 DCELC, s.v. anca.
entre las partes del cuerpo humano o animal y los accidentes geográficos es habitual,
desde el punto de vista fonético tropezamos con una dificultad semejante
a la anterior, pues lo esperable para la aspirada inicial germánica es también
una f.
F. de B. Moll prefiere suponer una etimología prerrománica desconocida,104 y
J. Corominas incluye Inca en la lista de topónimos prerromanos, sin determinar
para él ningún étimo concreto.105 Supuesto un origen prerrománico para nuestro
topónimo, podríamos pensar en la base celta ank-,106 origen del galorromano *anko
‘encorvado, torcido, doblado’, de donde ‘codo, cadera, anca’. Desde el punto de
vista semántico, como acabamos de ver, la relación no ofrece dificultad, y desde el
punto de vista fonético basta suponer un ulterior influjo, totalmente razonable, de
la imela árabe, que habría convertido anca en Inca. Sin embargo, teniendo en cuenta
la documentación que nos ofrecen los diferentes códices del Libro del Repartimiento,
parece seguro que la forma originaria de nuestro topónimo sería Incan, que
supone un sufijo latino -anus, con pérdida, por catalanismo, de la -n final, y con
dislocación del acento, según ocurre en otros topónimos mozárabes, como Xalmán,
actualmente Salma, que hemos analizado anteriormente. Teniendo en cuenta estas
razones, sin excluir la posibilidad alternante de la etimología celta, prefiero suponer
para Inca una base latina, que analizaré más adelante en el capítulo relativo a
los topónimos románicos.
Llenaira (Pollença)
Pronunciación local: [lenájre]
Documentación antigua.— No aparece en el Libro del Repartimiento, pero su
abolengo mozárabe viene confirmado por el mantenimiento del diptongo ai, a pesar
de la tendencia actual, como hemos visto en el topónimo anterior, hacia la reducción
de dicho diptongo.
Etimología.— Indudablemente, nuestro topónimo no puede derivar del latín planu,
pues, tanto desde el punto de vista del mozárabe como del catalán, se habría
conservado el grupo inicial pl-.
Podríamos pensar, en otro caso, que Llanaira fuese un derivado del latín lanaria
‘lugar abundante en lana’, pero las condiciones geográficas del lugar no parecen
justificar esa etimología.
Parece, pues, como solución más lógica, pensar que nuestro topónimo es un
derivado del prerrománico lena ‘losa’, con evolución mozárabe del sufijo -ariu.107
Mallorca y Menorca
Pronunciación local: [melórke] y [menóke]
Documentación antigua.— Ampliamente atestiguado en las formas Maiorica y
Minorica.
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104 Dic. Cat. Val. Bal., s.v. Inca.
105 Top. catalana, I, 226.
106 J. Pokorny, IEW, 45-46.
107 Cfr. J. Coromines, «El parlar de Cardos i Vall Ferrera», en BDC, 1936, p. 326.
Etimología.— Si traigo aquí a colación estos topónimos es para poner de relieve,
como ha señalado U. Schmoll, que Maiorica y Minorica presentan un sufijo
ibérico o mejor celtibérico indígena, ikko, injertado a una raíz latina (cfr. Segestica
> Segesta, Salmant-ica > *Salmantia).108 Antonio Tovar había ya señalado, con
anterioridad, la existencia de este sufijo en sacuntico y areicoraticos.109
Marratxí
Pronunciación local: [merecí]
Etimología.— Para J. Corominas este topónimo es de origen árabe, aun cuando
no precise su etimología exacta.110 Alcover-Moll piensan que deriva del árabe
marraksí ‘marroquí o nativo de Marraquex, antigua capital de Marruecos’, pero esta
etimología ofrece dificultades de orden fonético a la hora de tratar de explicar el
cambio de la terminación -aksí en -atxí. Por eso creo que nuestro topónimo es uno
de tantos casos con doble sufijo rom. -atx (Andratx, Berbatx, Crestatx, Llucatx,
Portinatx, etc., y que analizaré más adelante) y árabe -i (cfr. Torratxt). Supuesta tal
sufijación, la raíz de nuestro topónimo estará, sin duda, en relación con el prerrománico
marra ‘mojón, límite’.111
Justificación geográfica.— Tratándose de un significado tan genérico, es evidente
que las circunstancias geográficas no pueden significar una justificación clara
de la etimología. No obstante, téngase en cuenta que Marratxi se halla situado
en los confines del alfoz de Palma.
Randa (Algaida)
Pronunciación local: [ránde]
Documentación antigua.— En el Libro del Repartimiento figura como alquería
Arrenda.
Etimología.— J. Corominas, sin otra precisión, incluye Randa en una lista de
topónimos árabes.112 M. Asín, en cambio, no lo cita, ni entre los seguros de origen
árabe, ni entre los probables. Para Alcover-Moll nuestro topónimo provendría
del árabe. [rand] ‘laurel, mirto, aloe, árbol oloroso’, pero la -a final de Randa,
Arrenda parece contradecir dicha etimología. Sin embargo, no creo que haya
ninguna razón, en este caso, para obviar la etimología más diáfana, en relación
con el español randa, que deriva, seguramente, de una voz celta *randa con el
significado de ‘orla, orilla, borde’.113 Para formas románicas, semejantes a la del
Repartimiento Arrenda, con una a- protética, cfr. portugués arrente, cat. arran
(con reducción del grupo -nd- > n), gascón arrande, etc. Otros topónimos peninÁlvaro
Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
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108 U. Schmoll, Die Sprachen der vorkeltischen Indogermanen Hispaniens und das Keltiberische,
Wiesbaden, 1959, p. 53.
109 A. Tovar, «Las inscripciones ibéricas y la lengua de los celtíberos», en BRAE, XXV, 1946, p.
24 ss.
110 J. Corominas, Estudis de toponímia, I, p. 270.
111 Cfr. J. Hubschmid, Mediterrane Substrate, p. 30, y «Testimonios románicos», en Enciclopedia
Lingüística Hispánica, Madrid, 1960, pp. 43-44.
112 Estudis de toponímia, I, 270.
113 J. Corominas, DCELC, s.v., randa.
sulares de la misma familia son: Aranda, Arandilla, Peñaranda, Miranda, Ecuoranda,
etc.114
Justificación geográfica.— El pueblecillo de Randa se halla situado al pie de
la montaña, cuyo santuario inmortalizó Ramón Llull.
Sabor (Montuïri)
Pronunciación local: [setó].
Documentación antigua.— Aparece Sabor en el Libro del Repartimiento.
Etimología.— Alcover-Moll suponen para nuestro topónimo una etimología
árabe-persa, sabor, nombre propio personal; pero, sin duda, esta etimología resulta
demasiado rebuscada.
Es posible que nuestro topónimo sea de origen ibérico, en relación con el vasco
subí ‘puente’, que habría dado originariamente Sobor, y con posterioridad, por
disimilación vocálica, Sabor. Como analiza V. Bertoldi, en la Iberia, el antiguo nombre
de lugar Subur se halla íntimamente ligado a Subi (Plinio, III, 21), nombre de
la corriente de agua que baña el centro habitado de Subur, de acuerdo con un procedimiento
de derivación que se observa igualmente en Ostur e Ilur respecto de
Osti e Ili.115
Justificación geográfica.— Es evidente que el significado ‘puente’ de la propuesta
etimología es inexpresivo desde el punto de vista semántico, para poder
deducir una etimología cierta, porque estamos ante uno de tantos casos de étimo
inseguro.
Binissegarra (Mahó, Menorca)
Pronunciación local: [segaré].
Etimología.— La segunda parte de nuestro topónimo se corresponde a los topónimos
catalanes La Segarra (Cervera e Igualada), Les Segarres (Llasquarre, Ribagorça),
Les Segarres Altes y Les Segarres Baixes (Tolva, Ribagorça), y todos ellos
remontan, sin duda, al prerrománico sagar, sagarra ‘manzano’ (cfr. vasco sagarra
‘manzano, manzana’, sagardi ‘pomarada’, etc.).
Salma (Artà)
Pronunciación local: [sáume].
Documentación antigua.— Bajo el epígrafe «isti sunt populatores qui populantur
in termino Jartan», figura en el Libro del Repartimiento en la forma alquería
Xalman, que representa un compuesto con el sufijo -anus, por lo que, sin duda, la
acentuación originaria sería Xalmán. La pérdida de la -n final es normativa en catalán
(cfr. Jartan > Arté). Para la dislocación del acento de la forma actual [sáume],
téngase en cuenta el topónimo del Libro del Repartimiento, duaya Gibilimcam y su
variante tuaya Gibilinquam, que corresponde al actual Inca.
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114 J. Corominas, Tópica Hespérica, I, pp. 82 ss.; II, p. 232.
115 Véase V. Bertoldi, «La Iberia en el sustrato étnico-lingüístico del Mediterráneo Occidental», en
Nueva Revista de Filología Hispánica, I, pp. 131-132.
Etimología.— Nuestro topónimo está en relación con otro catalán, Salmella
(Pont d’Armentera). Lo curioso es que J. Corominas da como mozárabe el Salma
de Mallorca, mientras que supone el catalán Salmella de origen árabe, sin señalar
etimología para ninguna de las dos.116
A primera vista, podríamos pensar que nuestros topónimos están en relación con
el nombre común catalán salma ‘medida de capacidad’, derivado del latín vulgar
sagma ‘carga de una bestia’. Sin embargo, el hecho de que el topónimo mallorquín
aparezca en el Libro del Repartimiento excluye su relación con el catalán, y en mozárabe
no aparece documentado un nombre común equivalente al catalán. De otra parte,
el significado de la palabra latina vulgar resulta difícilmente aplicable a un topónimo.
Por todas estas razones, prefiero pensar que Salma está en relación con una voz
celta *segisama, con un primer elemento seg- tan frecuente en la toponimia celta, y
que ha dado lugar a topónimos documentados, Seyma, Sayma y Sauma,117 de donde
la forma Salma sería una ultracorrección, supuesta la vocalización de una l implosiva.
Sóller
Pronunciación local: [sóle].
Documentación antigua.— En el Libro del Repartimiento aparece bajo las formas
Suelber y Xueillar.
Etimología.— Alcover-Moll rechazan, con razón, la etimología popular, que
considera Sóller como procedente de s’olla, en razón de la forma circular de su
puerto. Pero esta etimología está contraindicada por la o cerrada del topónimo,
mientras que en olla es abierta, y la seguridad de la -r final etimológica, según
prueba el derivado Solleric, así como las formas del Repartimiento, -r que no existiría
si la base originaria fuese olla. Por tales razones, Alcover-Moll prefieren suponer
para Sóller una etimología prerrománica, aunque para ellos desconocida, en
relación con la serie de topónimos mallorquines, que ofrecen la terminación átona
-er (Bóquer, Cúber, Búger, etc.).
J. Corominas ofrece para Sóller una etimología prerrománica, sin duda, razonable.
Supuesta la existencia en la zona de Sóller de minas de plata o de otros
metales como el plomo, piensa que nuestro topónimo podría estar en relación con
una base prerrománica *siluar, de donde Sóller procedería de un metatético *suliar,
en relación con el zilar vasco.118
Sin embargo, la etimología propuesta por Corominas, por razonable que sea,
está en contradicción con las formas originarias del Libro del Repartimiento,
Suelber y Xueillar, que presuponen ambas una o tónica etimológica, con diptongación
característica del mozárabe.119 Por eso prefiero establecer una relaÁlvaro
Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
Revista de Filología Románica 55
2004, núm. 21 9-79
116 J. Corominas, Toponimia catalana, I, pp. 257 y 266.
117 Cfr. J. U. Hubschmied, «Zeugen für das späte Aussterben des Gallischen», en Vox Romanica, III,
1938, p. 65.
118 J. Corominas, Tópica Hespérica, II, p. 162.
119 Para la diptongación en el mozárabe mallorquín, véase Á. Galmés de Fuentes, «El mozárabe levantino
en los Libros de los Repartimientos de Mallorca y Valencia», en NRFH, IV, 1950, pp. 320-325, y ahora,
con nuevas aportaciones, en Dialectología mozárabe, Madrid, 1983, pp.
ción entre nuestro topónimo y la base celta Solv(i)a citada por Holder,120 que
daría buena razón de la forma Suelber, documentada en el Libro del Repartimiento,
con la diptongación característica del mozárabe levantino, así como de
la forma Xueillar, con asimilación de -lv- por influjo de la yod. En el topónimo
actual, Soller, se habría eliminado el diptongo originario, como ocurre siempre,
dado el rechazo del catalán hacia tales diptongos. El sufijo átono -er, como ya
hemos visto anteriormente, es frecuente en la toponimia mozárabe de origen prerrománico,
aunque puede tratarse también de formas originarias con sufijo tónico,
en las que se hubiera operado una retracción del acento, que ya he señalado
para otros topónimos mozárabes. Finalmente, hemos de señalar todavía la alternancia
-er ~ ar, que observamos en otros topónimos mozárabes, Colomber ~
Colombar, etc.
Solleric (Alaró)
Pronunciación local: [solerík].
Etimología.— Naturalmente, lo dicho para Sóller vale para Solleric, topónimo
que se halla incrementado por un sufijo celtibérico -iko,121 vital en la toponimia
mozárabe balear, según ya he señalado con anterioridad.
Selva
Pronunciación local: [seuve].
Documentación antigua.— En el Libro del Repartimiento aparece bajo la forma
Silbar.
Etimología.— Teniendo en cuenta, precisamente, que Selva era en el tiempo de
la dominación árabe Silvar, supone J. Corominas que nada tiene que ver nuestro
topónimo con el latín silva, y propugna para el mismo la etimología prerrománica
-silvar (en relación con el zilar vasco), propuesta para Sóller, aunque naturalmente
sin la metátesis exigida para este último topónimo. Al no tener aquí que propugnar
una forma metatética, poco probable, es evidente que para el antiguo Silbar,
hoy Selva, la etimología propuesta por J. Corominas cobra, en este caso, mucha
mayor verosimilitud. De todas formas, creo que no es de todo punto descartable
una etimología latina alternativa, por las razones que analizaré más adelante, en el
capítulo relativo a la toponimia románica.
Tagamanent (Montuïri)
Pronunciación local: [tagemenén]
Etimología.— Nuestro topónimo está en relación con el Taga, montaña situada
en el Vall de Ribes (Cataluña) y coincide con otro Tagamanent, montaña o pueblo
rural del poniente del Montseny (Cataluña). Todas estas formas, en cuanto a su
primer elemento, remontan, sin duda, al celta tagos ‘peñasco, pico de montaña’.122
En cuanto a su segundo elemento, Alcover-Moll proponen como base la palabra
Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
56 Revista de Filología Románica
2004, núm. 21 9-79
120 A. Holder, Alt-celtischer Sprachschatz, 3 vols., Leipzig, 1896-1913.
121 U. Schmoll, Die Sprachen der vorkeltischen Indogermanen, p. 52.
122 Cfr. A. Holder, Alt-celtischer Sprachschatz, 3 vols. Leipzig, 1896-1913.
latina manente ‘que permanece’, pero, como los mismos autores declaran, no se ve
la ilación semántica.
Tolleric (Llucmajor)
Pronunciación local: [tolerík].
Etimología.— J. Corominas relaciona el topónimo Toloriu, de la Cerdeña española,
documentado antiguamente bajo las formas Tolorit (1143), Tolerid (1258),
Toloriu (1359), etc., con la serie de Tollo y Tollos, y propone como etimología un
nombre germánico, *Toluric.123 Sin embargo, si la etimología que propone Corominas
es posiblemente válida para el topónimo de Cerdeña, no es aplicable a Tolleric,
pues no explicaría la palatal ll de nuestro topónimo, y, por la misma razón,
Toloriu no es emparejable con la familia Tollo, Tollos, con la que hemos de emparentar,
en cambio, el Tolleric mallorquín. Establecida, pues, esta relación, nuestro
topónimo procedería, sin duda, de una voz celta *tullos (cfr. bretón toull ‘agujero’
e irlandés ant. toll ‘hueco, agujero’), y que ha dado en castellano tollo ‘hoyo, lugar
profundo de un río o pantano’. Partiendo de esta base, Tolleric sería una forma compuesta
de este sufijo prerrománico, que no es vivo en catalán y sí frecuente en la
toponimia mozárabe (Solleric, Formica, etc.), confirma el carácter mozárabe de
Tolleric, a pesar de que exista en catalán la palabra toll significando ‘lugar profundo
de un río, acequia o fuente’.
TOPONIMIA DE ORIGEN PÚNICO
Un apartado especial merece la toponimia mozárabe balear de origen púnico.
Casi ocho siglos de presencia fenicia y púnica en el sur y este de la Península y en
las islas Baleares habían de dejar necesariamente huella en la toponimia. Sola Solé
ha analizado con atención la toponimia fenicio-púnica en España, a cuyos datos me
referiré fundamentalmente en este apartado.124
Bàlitx (Fornalutx)
Pronunciación local: [bálic].
Documentación antigua.— Aparece, en el Libro del Repartimiento, bajo las formas
Baalichi y Baalichy.
Etimología.— Alcover-Moll proponen para nuestro topónimo una etimología
árabe, ba’l ‘tierra que no es regada artificialmente’.125 J. Vernet señala otros topónimos
peninsulares que contendrían la misma raíz: Abal < al-ba’l, Balbacil < Ba’l Basil, Balazote < Ba’1 al-sudd.126 Sin embargo, para el caso del topónimo mallorquín, no parece clara la relación semántica. Podríamos pensar también en una etiÁlvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear Revista de Filología Románica 57 2004, núm. 21 9-79 123 J. Corominas, Toponimia cat., I, p. 44. 124 J. M. Sola Solé, «Toponimia fenicio-púnica», en Enciclopedia Lingüística Hispánica, Madrid, 1960, pp. 495-499. En adelante citaré Sola-Solé. 125 Dic. Cat. Val. Bal., s.v. Bálitx. 126 J. Vernet, «Toponimia arábiga», en Enciclopedia Lingüística Hispánica, Madrid, 1960, p. 568. mología románica, de donde Bàlitx sería un derivado del latín valle, con cambio mozárabe v > b, y con el conocido sufijo -itx, en donde el conjunto vendría a significar
‘vallejo’, con una dislocación del acento, por influjo del árabe, que ya conocemos.
Finalmente, no es descartable para el topónimo mallorquín una etimología
púnica, en relación con el dios B’L Baal, que en forma compuesta HN + B’L ‘mi
favor es Baal’, habría dado el Portus Hannibalis, en el cabo de San Vicente, del
que habla Mela, y, además, cerca de la isla de Mallorca debió de hallarse una Insula
Hannibalis.127 La doble a, por otra parte, de las formas antiguas vendría a confirmar
la relación con el púnico Baal.
Bóquer (Pollença)
Pronunciación local: [bóke].
Etimología.— Podría estar relacionado nuestro topónimo con el nombre púnico
BDMLQRT ( < ‘BDMLQRT’), que latinizado sería Boncar(t), y con asimilación del grupo -nc- habría dado Bocar.128 No olvidemos, a este respecto, que si la ortografía oficial es Bóquer, igualmente podría escribirse Bócar, ya que una e y una a átona en mallorquín se confunden en el mismo sonido neutro [e]. Una etimología árabe, Abu Bacar (cfr. en el Repartimiento de Mallorca, rah. Abubacar alcalel), que con pérdida de b intervocálica y de la vocal inicial absoluta habría dado (A)buacar, y con la característica evolución del mallorquín ua > o
(aigua > aigo; equa > ego, etc.), daría el resultado final Bócar, a pesar del impecable
razonamiento fonético, es impensable en nuestro caso, toda vez que el topónimo
se halla documentado, antes de la invasión árabe, por los autores latinos en
la forma Bocchori (Bocchorum), por lo cual la hipótesis púnica cobra especial valor.
Eivissa
Pronunciación local: [eivíse].
Documentación antigua.— En la forma Eviça («Euiça que era a la part de garbi
») aparece en la Crónica de Jaime I, 47.
Etimología.— Totalmente segura es la etimología púnica de Eivissa, claramente
documentada. Efectivamente, la isla de Ibiza fue poblada, al decir de los
historiadores clásicos, a partir de 654-3 a. de J.C. por habitantes de la poderosa
Cartago; y desde el siglo IV anterior a nuestra era acuñó abundante cantidad de
monedas con el rótulo ‘YBSM, y asimismo, en una inscripción púnica de Cartago
se halla la expresión ‘MYBSM ‘del pueblo de los YBSM’. Ambas formas
son exactamente iguales, salvo que la segunda no lleva el álef inicial, que puede
perderse en púnico y en neopúnico,129 y pueden descomponerse en dos elementos:
‘Y o Y + BSM. El primero de los cuales no ofrece dificultad interpretativa,
pues significa, con seguridad, ‘isla’. El segundo, en cambio, se ha explicado
de diferentes maneras. En primer lugar, se ha relacionado, aunque poco satisÁlvaro
Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
58 Revista de Filología Románica
2004, núm. 21 9-79
127 Sola-Solé, p. 499.
128 Sola-Solé, p. 498.
129 Sola-Solé, p. 497.
factoriamente, BSM con el hebreo bésem o bosem ‘perfume, bálsamo’. Mayor
éxito tuvo el intento de explicación sobre la base del hebreo berosim (sing. beros)
‘pinos’, con lo que el conjunto sería ‘isla de los pinos’. Pero, como acertadamente
señala J. M. Sola-Solé, esta explicación ofrece en contra suya una dificultad insuperable:
la inexplicable pérdida de la líquida intervocálica. Por esa razón, el propio
Sola-Solé trata de relacionar el elemento BSM (= BS + M) con el dios Bes,
originario, aunque no privativo, de Egipto, y que gozó de una gran popularidad
en el mundo púnico-fenicio, y, muy especialmente, en la isla de Ibiza. El conjunto,
pues, significaría ‘(habitantes) de la Isla de Bes’. En todo caso, el nombre
púnico originario fue latinizado en la forma Ebusus, y raramente Eubusus. La forma
latinizada fue reinterpretada, a su vez, por los árabes según su voz, cuasi
homófona, yabisa ‘la (isla) seca’, de donde deriva directamente el topónimo actual
Eivissa.
Mahó (Menorca)
Pronunciación local: [meó], en la realización mallorquina, y [mó], en la pronunciación
local mahonesa.
Etimología.— Como en el caso anterior, también es cierta la etimología púnica
de Mahó, fehacientemente documentada. En efecto, nuestro topónimo remonta
al Portus Magonis y al m. Fl. Nagontanus. Al lado de estas formas, tenemos la latina
más antigua Mago, sobre la base de un nominativo rehecho. Todas estas variantes
remontan al nombre propio púnico MGN, que hallamos escrito en latín Magonus,
aunque Livio ofrezca igualmente la transcripción Mago. El nombre de la ciudad
menorquina fue debido al del general cartaginés, que, según testimonio del mismo
Livio, la conquistó hacia el año 206. El nombre MGN procede de la raíz GNN ‘proteger,
cubrir’, correspondiente al nombre hebreo magen ‘escudo’. Desde el punto
de vista fonético, ninguna dificultad se opone a la evolución Magón > Mahó, con
pérdida de -g- intervocálica, como en tegula > cat. teula, siendo la -h- puramente
ortográfica.130
Tagomago (Ibiza)
Pronunciación lacal: [tagumágu].
Etimología.— El elemento -mago, de nuestro topónimo, está en relación, sin
duda, con el nombre Magón del general cartaginés, conquistador de la ciudad menorquina.
El primer elemento parece estar en relación, como supone J. Millas Vallicrosa,
con otros topónimos como Taga (nombre de una montaña en Cataluña) y
Tagamanent (montaña y pueblo rural de Cataluña, y alquería de Mallorca), que derivan
de una forma celta tagos ‘peñasco, pico de montaña’.131
Justificación geográfica.— Tagomago es un islote, formado por una gran peña,
en el ángulo noroeste de Ibiza.
Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
Revista de Filología Románica 59
2004, núm. 21 9-79
130 Cfr. Sola-Solé, p. 498.
131 Cfr. A. Holder, Alt-celtischer Sprachschatz, 3 vols., Leipzig, 1896-1913.
TOPÓNIMOS MOZÁRABES DE ORIGEN LATINO
Recojo aquí una serie de topónimos de origen latino que por sus rasgos lingüísticos
son diferentes del catalán, impuesto por los conquistadores, y obedecen,
en cambio, a las normas lingüísticas que conocemos de los dialectos mozárabes.
Muchos de ellos, por otra parte, están arabizados por lo que el adjetivo mozárabe
les cuadra a la perfección. M. Barceló, ajeno a toda sutileza y siguiendo únicamente
un prejuicio seudocientífico, elimina de un plumazo el adjetivo mozárabe, que pretende
sustituir simplemente por «toponimia latina». Pero el término «toponimia latina
» es naturalmente ambiguo, pues lo mismo pude referirse a la toponimia catalana,
impuesta por los conquistadores, que a la toponimia anterior a la conquista
musulmana.
Dada, por lo general, la transparencia de las etimologías latinas, me limitaré en
este apartado a señalar, sin más etimología, agrupados los topónimos por las características
fonéticas que los justifican como anteriores a la conquista musulmana.
Sólo en casos especiales dedicaré una mayor atención a algún topónimo concreto.
Ausencia de diptongación
Aunque con el dialecto mozárabe de Mallorca, sin duda, se produjo la diptongación
de las vocales e y o, como he tratado de demostrar en otra ocasión,132 fuerte
presión del árabe y posteriormente del catalán, hace que nuestros topónimos aparezcan
normalmente sin diptongos. Esta circunstancia nos podría hacer pensar que
tales topónimos no fuesen mozárabes sino catalanes, pero otros rasgos fonéticos
que ofrecen los topónimos que analizaré a continuación, así como su aparición, en
otros casos, en el Libro del Repartimiento, ponen de manifiesto su origen mozárabe:
Canadella (aparece en Libro del Repartimiento), < cannata + ella, ‘cañada, lugar de paso’. La reducción, que veremos más adelante, del grupo nn > n, característica
del dialecto mozárabe mallorquín, confirma su adscripción. Precisamente
por no tener en cuenta esta circunstancia, Corominas inventa, como vimos anteriormente,
la construcción de tres puentes para dirigirse a un peñasco en medio
del mar.
Cutella (Libro del Repartimiento) < acuta + ella, ‘lugar de forma aguda’. Aunque en el mozárabe de Mallorca existe la sonorización de las sordas intervocálicas, la representación de [g] y [d] por [k] y [t] es, como veremos más adelante, un rasgo de la arabización, lo que confirma el carácter mozárabe del topónimo. Massanella (Escorca) < mala Matiana, ‘manzana’, forma que frente al catalán poma refleja su origen mozárabe. Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear 60 Revista de Filología Románica 2004, núm. 21 9-79 132 Véase Álvaro Galmés de Fuentes, Dialectología mozárabe, op. cit., pp. 127-136. Pedruixella (Pollensa) < petra + ucer + ella. En el Repartimiento de Mallorca encontramos la forma Petruxelle, que refleja mejor la variante mozárabe. La conservación, frente al catalán (petra > pera), del grupo tr; el mantenimiento de t, por
influjo árabe, como más adelante veremos, y la palatalización de kee,i > s nos reafirma
el carácter mozárabe del topónimo.
Xerra (Repartimiento de Mallorca) < serra. La palatalización de la -s es prueba de mozarabismo. Banyols, Cap de (Ciudadela) < baneu + elu, ‘diminutivo de baño, bañuelo. La forma románica más frecuente es sin l, balneu, aunque también existen en la Romania las formas clásicas con l. Banyols (Alaró) < baneu + olus. En el predio hay una fuente que nace en el predio Artigues, pasando por el pueblo y moviendo hasta diez molinos harineros.133 Banyul, es (Ciudadela). La misma etimología que la anterior. Bunyola (Municipio de Mallorca). A veces se ha supuesto para este topónimo la etimología viniola, diminutivo de viña. Pero lo cierto es que este municipio no se caracteriza por sus viñas, y, en cambio, Madoz nos habla de tres buenas fuentes y de varios riachuelos y arroyos. Debemos, pues, pensar en la etimología balneu (con la l clásica) + sufijo ola. Con vocalización de la l en u y reducción del diptongo au > o, el resultado final sería Boñola con modificación de la o en u por
influjo del árabe. Para las formas con l, véase R. Menéndez Pidal,134 quien recoge
diferentes variantes peninsulares que, como nuestro topónimo, exigen la forma balneu:
Boñar (ya documentado en los siglos XI, XII y XIII; el diminutivo Bonnuelos
< balneu + olus (Sahg. Año 956), hoy Boñuelos (Medina de Rioseco, Valladolid), y en singular Bunyol (Valencia), Buñuel (Navarra), Bonillo (Albacete), Bonilla (Cuenca, Ávila, Guadalajara). Calobra, Sa (Escorca) < *colobra (asimilación de colubra) ‘culebra’, y hace alusión, sin duda, al torrente serpenteante que desemboca en Sa Calobra. Debería haber dado colobra, pero, por disimilación de las dos oes, tenemos el resultado final Calobra. Horta. En el Libro del Repartimiento aparece bajo la forma Orta, lo que justifica su carácter mozárabe. Portixos (Rep. de Mallorca) < porto + iceu + olu. La palatalización de kee,i >
s prueba su autoctonía mozárabe.
Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
Revista de Filología Románica 61
2004, núm. 21 9-79
133 Madoz, s.v. Banyols.
134 Orígenes del español, 3.ª ed., Madrid, 1950, pp. 104-105.
Serritxola (Sineu) < serrat + iceu + o1u. Como en el caso anterior, el carácter mozárabe del topónimo viene confirmado por la palatalización de kee,i > s.
Conservación y pérdida de la -o final.
A pesar de la repugnancia del árabe hacia la vocal final, y la pérdida en catalán
de dicha final, son numerosos los topónimos de origen latino que conservan
dicha vocal, como prueba de su carácter mozárabe.
Campos (Municipio)
Capo corb (Llucmaior) < caput curvu. Cfr. cat. cap. La voz corb no hace alusión, como a veces se ha pensado, al cuervo, sino a un monte o cabo curvo o encorvado. Cubo (Rep. de Mallorca) Llorito < laureto ‘loredal’. La modificación de la e en i se debe al influjo árabe, lo que confirma el carácter mozárabe de nuestro topónimo. Muro (Municipio) < moru. Pontico, Can (Escorca) < ponte + ico. Porto Colom (Felanitx) < portu. Porto Cristo (Manacor). Porto Petro (Santanyi) < portu petru, como siempre la conservación del grupo tr y el mantenimiento de t sin sonorizar, por influjo del árabe, confirma el carácter mozárabe del topónimo. Porto Pi (Palma). En el Repartimiento aparece bajo la forma Porto Topino. Porto Saler (Formentera). Xorrigo (Palma < tal vez subriguus ‘zona húmeda’, derivado de rigare. La i de Xorrigo, en lugar de e, y la palatalización de la s > s, ponen de relieve el carácter
mozárabe del topónimo.
En muy pocos casos se pierde la -o final en topónimos de claro origen mozárabe.
Banyols (Ciudadela). Ya visto, p. 61.
Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
62 Revista de Filología Románica
2004, núm. 21 9-79
Banyul (Ciudadela) Véase más arriba, p. 61.
Oliver (Libro del Repartimiento) < olivariu. Aunque documentado en el Repartimiento, podría tratarse de una forma catalanizada. Diptongos descendentes AU y AI Como es sabido, en el dialecto mozárabe de Mallorca se conservan generalmente, frente al catalán, los diptongos descendentes au y ai.135 Galdent (Llucmajor), que se ofrece así, en su forma actual, en el Repartimiento, ofrece la variante Gaudence < nombre de persona latino Gaudenciu, con conservación del diptongo au. Oriolet (Alcudia), pero que en el Repartimiento aparece bajo la forma Auriolhez < adjetivo latino aureolu ‘dorado, amarillento’, pero en todo caso con conservación del diptongo au. Talapi (Sa Pobla). Es un caso parecido a los anteriores, pues en Repartimiento aparece bajo la forma Taupine, tal vez en relación con la raíz celta tala ‘tierra’. Pola y Pula (Son Servera), que en el Repartimiento aparecen como Paula. Frente a estos casos tenemos el ya citado Llorito, de estructura mozárabe, salvo la reducción au > o, que ya aparece en el Repartimiento.
En cuanto al diptongo ai, tenemos:
Cataina (Alaior, Menorca) < derivado de acutu. Llanaira, hoy Llenaira (Pollensa) < *lenaria, derivado de lena ‘losa, roca’. Menairola (Rep.), hoy Banderola (Sineu). Según Corominas,136 sería un derivado de Balnearia, -riola. El cambio de b por m es frecuente en la toponimia mallorquina (Benifaldó > Munifaldó, etc.).
El topónimo actual Cervera, aparece en el Repartimiento como Cherveirola < derivado de cervio, con palatalización de ka,i y conservación del diptongo al. Corbaia, sa (Artá). En este caso es fácil pensar en un mozárabe Corbaira (cfr. Lombás en Valencia) derivado de curvo ‘terreno encorvado’. Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear Revista de Filología Románica 63 2004, núm. 21 9-79 135 Para más detalles véase Álvaro Galmés de Fuentes, Dialectología mozárabe, pp. 141-143. 136 Toponímia antiga de les Illes Balears, p. 60. Frente a estos casos, tenemos: Colombar, es (Alcudia), con pérdida de las vocales finales. El mozarabismo del topónimo viene confirmado por el mantenimiento del grupo mb, que en catalán se reduce a m. Monnaber (Fornalutx), que en el Repartimiento aparece como Monnabar. Y el Oliver (Rep.) ya visto, p. 63. Ke,i, KY > C y S
La kee,i, como ya hemos visto en varios ejemplos, mantiene el valor palatal africado
c o más frecuentemente fricativo s. Ejemplos:
Pedruixella (Pollensa) < petreu + iceu + ella. Portixol (Rep.) < portu + iceu + olu. Serreitxola (Sineu) < serra + icu + ola. Consell (Palma) < conciliu, pero que en el Repartimiento aparece en la forma Conxel. LA SONORIZACIÓN DE LAS CONSONANTES SORDAS INTERVOCÁLICAS Uno de los problemas más debatidos de la dialectología mozárabe es, sin duda, el de la evolución de las consonantes sordas oclusivas del latín -p-, -t-, -k- en posición intervocálica. Desde el viejo artículo de W. Meyer-Lübke,137 en el que se negaba la sonorización de las consonantes sordas intervocálicas en los dialectos mozárabes, hasta los Orígenes del español de R. Menéndez Pidal,138 en donde se defiende, por el contrario, tal sonorización, se han manifestado diferentes opiniones, y el problema merece todavía una especial atención. Es evidente que antes de la invasión musulmana, y en territorio que posteriormente había de ser poblamento mozárabe, se practicó la sonorización de las sordas intervocálicas, según puso de relieve R. Menéndez Pidal,139 de acuerdo con el testimonio de algunas inscripciones cristianas: pontivicatus (Guadix, año 652) por ‘pontificatus’, inmudavit (Mérida, s. II) ‘inmutavit’, eglesie (Bailén, año 691) ‘eclesiae’, etc. Sin embargo, es también cierto que gran parte de los mozarabismos nos ofrecen consonante sorda, cuando interÁlvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear 64 Revista de Filología Románica 2004, núm. 21 9-79 137 En RFE, XI, 1924, p. 132. 138 3.ª edición, Madrid, 1950, pp. 253-259. 139 Ibid., pp. 253 ss. vocálica, y no sonora. Menéndez Pidal explica este fenómeno como debido a un ensordecimiento realizado por los árabes, como forma de enfatizar voces extranjeras, que se extiende también a consonantes sonoras etimológicas. Pero a esta explicación hay que añadir la circunstancia de que tanto el [ta] enfático como el [qaf], que los musulmanes utilizan con frecuencia, según señala Menéndez Pidal, para reproducir una consonante sorda intervocálica y también una sonora etimológica del latín, fueron originariamente sonoras, como ya puse de relieve en otro lugar;140 y sólo, andando el tiempo, por evolución fonética de la lengua árabe, se ensordecieron. Por tanto, cuando los musulmanes recogen de labios cristianos, el topónimo Gades, por ejemplo, y reproducen la g etimológica con un [qaf), Qadiç, sin duda lo que realizan no es el ensordecimiento de un sonido por razones de énfasis, sino que reproducen un fonema sonoro por otro también de su sistema fonológico. Pero cuando los cristianos de la reconquista toman nuevamente de labios de la muslemía el topónimo, ya se habría realizado la evolución fonética del árabe hacia el ensordecimiento, con lo que el nombre de la ciudad andaluza es definitivamente fijado en la forma Cádiz. Por otra parte, hay que tener en cuenta que al no poseer el árabe más fonema bilabial oral que el [ba], los ejemplos mozárabes que ofrecen, para un -p- intervocálica del latín, la grafía b, evidentemente no son probatorios ni de la sonorización de dicha consonante ni de su conservación como sorda. Por tanto, para aclarar el problema sólo podemos atenernos a los resultados de -t- y -k-, de los que doy abundante ejemplificación en mi obra citada.141 Tal es, sin duda, la situación que reflejan los topónimos mozárabes mallorquines del tipo: Cotaina (Alaior, Menorca) < der. de acutu. Cotella (Ibiza) < acutu + ella. Rotana (Manacor) < rota ‘rueda’ + terminación en -ana, como ocurre en otros topónimos mozárabes mallorquines del tipo Boscana. Nuestro topónimo hace alusión, sin duda, a un molino. Cfr. Rodana en Valencia. Camarata, Font de (Selva) < fonte camarata ‘fuente cubierta por una bóveda’. Para los resultados de -k- sólo tenemos los ejemplos: Cotaina y Cutella, derivados de acutu ‘agudo’. A estos ejemplos podemos añadir el híbrido: Binificat (Llucmajor) < ficatu, derivado de ficu, tal vez con el significado de ‘hígado’, que sería un apodo aplicado a una persona. Resultados de -NN- > -N-, -LL- > -L-, -NY- > Ñ e I
En los dialectos mozárabes, en general, los resultados de -nn- difieren de los
de - ny-. Del mismo modo, -ll- ofrece un resultado distinto del de -ly-.
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140 Dialectología mozárabe, pp. 61-62.
141 Ibid., pp. 92-98.
Efectivamente, -nn-, frente al español y el catalán, no palataliza en [n], sino
que se reduce a -n-. He aquí algunos ejemplos:
Campanàrio (Manacor) < campanario, derivado de ‘campaña’ o ‘campiña’, pero nuestro topónimo nada tiene que ver con la torre en que se hallan emplazadas las campanas. Campanet (Municipio) < campanna + sufijo + -etu ‘campaña’, ‘campiña’. Campaneres, ses (Valldemosa) < plural de campanna ‘campaña’, ‘campiña’. Campanitx (Ibiza) < campanna + suf iceu ‘campaña’, ‘campiña’. Canadella (Rep.) < cannata + illa ‘cañada’, ‘camino’. Canet (Menorca) < canna + eto ‘cañado’, en el sentido también de camino. Pina (Rep.) < pinna ‘peña’. Mantenimiento de la i por influjo del árabe. Penaflor (Rep.) < pinna ‘peña’. De forma paralela, -ll- se mantiene como geminada. En árabe la grafía es [l.l]. En otro caso -ll- se simplifica en l. Canadella (Rep.) < c an at a + ella, donde la grafía -ll- representa, sin duda, una geminada y no una palatal [l], que en nuestro texto aparece representada por ly. Bàlitx (Soller) < valle + iceu, en donde -ll- se ha simplificado en -1-. El grupo -ny-, en cambio, se palataliza en [n], utilizando la grafía -ny-, según el catalán, y en el texto árabe [ny]. Banyols (Alaró) < der. de baneu ‘baño’. Banyos (Menorca) < bancos ‘baños’. Banyul (Menorca) < baneu + olu, diminutivo de baño. Bunyola (Municipio) < balneu + ola, diminutivo de baño, con vocalización de la l en u y reducción del diptingo au > o, con lo que el resultado final sería Boñola,
pero, por influjo del árabe, la o pasa a u.
Colonia (Pollença) < colonia. De forma paralela, -ly- da un resultado, sin duda, palatal, representado por la grafía catalana ly, en los textos en caracteres latinos, y [ly] en el texto árabe del Repartimiento. Sólo tenemos un ejemplo en un topónimo aparentemente híbrido, que debo aducir aquí: Biniserralya, en donde bini, como en otros casos, es un descendiente, sin duda, de pinna, que en transcripción árabe sería bina, reinterpretado, por etimoÁlvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear 66 Revista de Filología Románica 2004, núm. 21 9-79 logía popular, bini ‘hijo de’. Serralyc es un derivado de serra, serralia, con palatalización de ly.142 Conservación del grupo -TRFrente al catalán, en donde el grupo -tr- acababa reduciéndose, desde muy pronto, a -r (cfr. Capdepera, en donde pera es un derivado de petra ‘piedra’ o Pere < Petru ‘Pedro’), en el mozárabe de Mallorca el grupo se conserva: Pedruixella (Pollença), en el Repartimiento aparece la forma Pedruxella < petra + uceu + ella, con sonorización de la t. Petra (municipio), en donde, como ya hemos visto (pág. 33), la consonante resultante de la sonorización se halla representada en árabe por [ta’], que en la grafía en caracteres latinos se reproduce con t. Y lo mismo ocurre en: Porto Petro (Santany), cuyo segundo elemento es, sin duda, un derivado de petreu y no del nombre propio Petru ‘Pedro’. Conservación de los grupos -MB- y -NDTambién, frente al catalán, que reduce ambos grupos a -m- y -n-, respectivamente (columba > coloma, onda > ona), el mozárabe de Mallorca conserva dichos
grupos:
Colombar (Alcudia), derivado de columba.
Garonda (Llucmajor) < Garunda. Jondal (Ibiza), de etimología difícil de determinar. Randa (Algaida) < randa ‘orilla’. Solenda (Sant Joan) < solanda ‘lugar en donde da el sol’. Sufijos -ITX, -UTX y -ATX Sorprende el número de sufijos -itx, -utx y -atx, que referidos a una raíz románica o prelatina perviven en gran cantidad en la toponimia de las islas baleares. Es posible que nuestro sufijo esté en relación con un superestrato germano, de donde -icus > -eiks, y de ahí la variante -riche. Pero en todo caso la evolución
kee,i > c prueba el carácter mozárabe en nuestros topónimos. Sustituir la adjetiÁlvaro
Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
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142 Para más detalles sobre la evolución de estos grupos consonánticos, véase Á. Galmés de Fuentes,
Dialectología mozárabe, pp. 253-300.
vación mozárabe por «toponimia latina», que hace referencia por igual a cualquier
resultado neolatino, supone una ignorancia supina de la Filología Románica.
Sufijo -ITX
Balitx (Soller) < derivado de valle. Binicalsitx (Menorca) < pinna calcis ‘peña calcárea’. Caimaritx (Rep.), actualmente Caimari (Selva) < posiblemente derivado de ‘tierras calmas’. Calderitx (Ariany) < se refiere, sin duda, a un terreno de forma cóncava, parecida a un caldero. Cfr. en Cataluña Calderó (Vistabella), Calderona (Serra), Calderons (Canals), Calderers (Borriol), Caldereta (Xeresa), etc. Caloritx (Menorca) < hace referencia, sin duda, a un lugar resguardado, donde se acumula el calor. Campanitx (Ibiza) < campanna ‘campaña, campiña’. Castellitx (Algaida) < hace referencia a un monte de 256 m. de altura, denominado Castell ‘castillo’. Costitx (Pollença), topónimo de difícil identificación etimológica. Favàritx (Menorca). Frente a la disparatada etimología de Alcover-Moll, quienes suponen nuestro topónimo derivado del árabe favaris, pl. de faris ‘soldado’, con lo que Favaritx estaría poblado de un ejército, es evidente que la etimología es mucho más lógica, pues nuestro topónimo no es sino un derivado de favar ‘campo sembrado de habas’. Felanitx (Municipio) < con una metátesis de l y n sería Fenalitx, derivado de fenal ‘campo cultivado de heno’. Follitx (Palma) < derivado de folia ‘hoja’. Fontix (Rep.) < der. de fonte ‘fuente’. Llinaritx (Menorca) < der. de linar ‘plantación de lino’. Mortitx (Escorca) < mortu, haciendo referencia, sin duda, a aguas muertas. Moscaritx (Rep.), actualmente Moscari (Selva). Es obvio que el pueblo, y curiosamente también J. Corominas, relaciona nuestro topónimo con el insecto mosca, por lo que los nativos reciben en consecuencia toda clase de bromas y burlas. Ahora bien, como en las montañas de Selva se producen espontáneamente flores con olor de almizcle (cfr. derivados de la misma raíz, y jamás de mosca, esp. Nuez moscada, cat. moscatell, de donde español moscatel, act. Mosquerda, esp. Pera mosqueruela, esp. Mosqueta ‘rosal de olor almizclado’, etc.). Es, sin duda, el mismo Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear 68 Revista de Filología Románica 2004, núm. 21 9-79 origen que el del topónimo La Mosquera (Andorra). Pero sorprende que respecto al lugar andorrano J. Corominas insista en la asociación popular con el insecto: «Es tractá al principi d’un paratge (probablement un bosc frescal) on sestejara el bestiar, a 1’abric del moscam».143 Pastotx (Valldemosa) < der. de pasto ‘pasto, forraje’. Portitxol (Rep.) < der. de porto ‘puerto’ con diminutivo en -olu. Rubinitx (Rep.), actualmente Rubines < hace alusión, sin duda, a tierras rojizas. Serritxola (Rep.) < der. de serra ‘sierra, cordillera montañosa’, seguido del diminutivo -ola. Torralitx (Llucmajor) < der. de turris ‘torre’ o del prerrománico tor ‘montaña’. Tortx (Felanitx) < tortis ‘lugar de revueltas’. Turritx (Rep.) < der. de turris ‘torre’ o del prerrománico tor ‘montaña’ (cfr. monte Toro, en Menorca). Varitx (Pollença) < tal vez derivado de valle ‘valle’ con rotacismo de la l. Sufijo -UTX Albarcutx (Pollença) < derivado de albirca ‘alberca’. Almallutx (Rep.) < derivado de mallo ‘roca puntiaguda’. Artrutx (menorca) < derivado de hertz ‘encina’ (cfr. Artá). Caldarutxi (Rep.) < caldera ‘tierra cóncava’ (cfr. Calderitx). Carrotxa (Manacor), derivado de carr ‘terreno pedregoso’. Carrutxa (Sant Joan de Sineu), del mismo origen. Cugulutx (Llucmajor) < cuculu ‘cogollo’ (cfr. Cogollos, Planes d’Hostales, la Cogolla, Rioja, y los numerosos cogollos). Ferrutx (Cabo de Artá) < derivado de ferru ‘tierras ferruginosas’. Fornalutx < derivado de forno, con terminación -al (cfr. *Fenalitx, Portalutx, Torralitx, etc.). Hortalutx (Puigpunyent) < der. de horta (cfr. la terminación -al de los topónimos anteriores). Porrolutx (Rep.) < derivado de porro ‘pastizal’ + sufijo diminutivo -olu. Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear Revista de Filología Románica 69 2004, núm. 21 9-79 143 Estudis de toponímia catalana, vol. II, Barcelona, 1970, p. 22. Sufijo -ATX Barbatx (Menorca) < derivado del prerromano barb ‘terreno pantanoso’. En nuestro caso se trata de un valle cruzado por dos ríos (vid. Madoz, s.v.). Biniparratx (Menorca), parratx no deriva de parra ‘vid’. Toda una serie de topónimos asturianos del tipo Parra (Lena), Parres (Arriondas), Zarrocha (Mieres), Parrondo (Cangas de Narcea), Parrucas (candamo), etc., están en relación, como ha señalado acertadamente X. Ll. García Arias,144 la raíz prerrománica parra, en asturiano tiene la acepción de ‘montón’, pero extendida por toda la Península con un significado oronímico ‘montaña, colina’. Como el primer elemento de este topónimo bini hace alusión, sin duda, a bina, la forma arabizada de peña, tendríamos en este caso uno de tantos topónimos tautológicos. Crestatx (Sa Pobla) < derivado de crista ‘cresta’. Llucatx (Menorca) < der. de portu ‘puerto, paso entre dos alturas’. Marratxi (Municipio) < derivado de la raíz prerrománica marra ‘roca’. Punxuat (Algaida). En el Rep. de Mall. Aparece en la forma Pozueletx < der. de puteolu ‘pozuelo’, con diptongación no ajena al mozárabe de Mallorca. En el Repartimiento aparecen además otras formas como Pozuechy y Pozuat, cuyo diptongo ua parece ser una forma patrimonial de la diptongación de la o, como indican las otras variantes.145 Torratxi (Rep.) < der., sin duda, no de torre, sino de la raíz prerromana tor ‘monte, colina’. OTROS MOZARABISMOS DERIVADOS DEL LATÍN Cadols (Palma). En el Repartimiento Aquadolx < aqua dulce, en oposición a Font Salada o Pou Salat. Calviá (Municipio) < mozarabismo arabizado losa calva + sufijo -anu ‘lugar despejado’. Capifort (Menorca) < caput fortem, aludiendo a la fortaleza de este cabo rocoso. La i de caput es el resultado del influjo árabe. Escorca (Municipio y alquería). Los topónimos con el significado de la familia encina, roble, alcornoque, etc., son variadísimos. En primer lugar, tenemos los Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear 70 Revista de Filología Románica 2004, núm. 21 9-79 144 Pueblos asturianos: el porqué de sus nombres, Salinas, 1977, pp. 53-54. 145 Véase Álvaro Galmés de Fuentes, Dialectología mozárabe, pp. 128-129. derivados de quercus, con la habitual pérdida del wau, *cercus (compárese coquina > *cocina, de donde español cocina). De esta forma cerco pasa a significar ‘encina,
roble’, y en la toponimia con un sufijo abundancial -eta > -eda (comp. Pereda
‘abundante en peras’, Manzaneda, Salceda, etc.) ha dado lugar a Cerceda (Madrid),
«poblado de chaparro y roble», como advierte Madoz, Cercedilla (Madrid), Cerqueira
(Coruña), Puigcercós (Lérida), «con bosques de robles y encinas» (Madoz,
s.v.), etc.
Derivados de quercu, con la realización característica de ke,i > [c], tenemos en
la toponimia mozárabe Chercos (Almeria) y Chércoles (Soria), en la antigua frotera
superior, «con arbolado de encina y roble» (Madoz, s.v.).
En la Península Ibérica cortex se habilitó también como nombre del alcornoque.
Entre los mozárabes está atestiguada la forma corch ‘alcornoque’, que ha dado
lugar a topónimos del tipo El Corcho (Badajoz, Huelva), La Corcha (Málaga), Corchuelo
(Huelva), Corchuelos (Cáceres), El Corchito (Huelva), con el sufijo abundancial
-etu, en donde la e aparece arabizada (que eso quiere decir mozárabe, aunque
Barceló no lo entienda) en i.
Por otra parte, alcornoque pertenece a la historia del adjetivo quernus ‘propio
de la encina’, en donde, por influjo de la consonante velar, la e se convierte
en o, dando lugar arcornus: Corna, Cornas (Galicia), Cornello (Lugo), Cornado
(Galicia), Cornón (Palencia), Corneira (Coruña), Cornizuelo (Badajoz), Cornombre
(León), Cornago (Logroño), El Cornide (Málaga) con el sufijo mozárabe
-ite < -etu (recuérdese El Corchito). Por otra parte, cuando se deja de percibir el significado de corno, una forma híbrida, con artículo árabe, Alcornera, se convierte fácilmente en Halconera (Badajoz), relacionándola con el halcón, aun cuando existe «un monte de encina y chaparro inmediato al pueblo» (Madoz, s.v.). En otro caso, un Valdecornejos se convierte fácilmente en Valdeconejos (Segovia), aun cuando el conejo, muy generalizado, no define ningún lugar determinado, mientras que el pueblo segoviano «está rodeado de montes poblados de chaparral y enebro» (Madoz, p. 289b). En otro caso corticeus, -a ‘de corteza’. Derivado de corticem, aparece también en el occidente peninsular como nombre de árbol, ‘alcornoque’, y da lugar a una serie toponímica: Cortizas (Coruña), Cortizos (Pontevedra), Cortizada (Coruña), y en Portugal: Cortiça (Arganil), Cortips (Macedo de Cavaleiros), Cortiçal (Santarem), Cortiçeiro (Mira), Cortiçada (Beira), etc. Pero éstos no son los únicos derivados de cortex, pues existen también derivados de corticatus > Cortegada (varios
en Galicia) y Plinio (IV, 112) cita la Corticata insula de Cantabria. Con el sufijo
-aria, tenemos Corteguera (Asturias), y finalmente, con otro sufijo -ana, productivo
en toponimia, tenemos corticana > Cortegana, que se repite en Badajoz y en
Lisboa.
Finalmente, existe todavía otra forma corco ‘encina, roble’ (comp. asturiano
corcu ‘roble’, corquiu ‘corcho’, corquieu ‘roble de corcho’, así como el burgalés y
santanderino corcal ‘lugar de corcos o encinar’). Esta voz corco está en relación
igualmente con la forma latino-vulgar ya mencionada *cerqus, en donde, por influjo
de la velar k- inicial, la vocal palatal l se convierte en la vocal velar o. También
en la toponimia peninsular son abundantes las formas en relación con este último
Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
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resultado: Corco, en Barcelona («abunda en bosques arbolados de robles y encinas
», Madoz, s.v.); Corcos, en Valladolid («comprende un monte poblado de roble»,
Madoz, s.v.); Corcos, en León («los montes están poblados de roble, urces y otros
arbustos», Madoz, s.v.); Córcoles, en Guadalajara («comprende varios trozos de
monte poblados de roble, encina y otras matas bajas», Madoz, s.v.), y el híbrido,
de origen mozárabe, Alcorcón (Madrid).
Evidentemente, en relación con esta última variante está nuestro Escorca. A
este respecto conviene tener en cuenta que, en las lenguas románicas es muy frecuente
un prefijo latino ex, significando la pertenencia. Refiriéndonos al dominio
lingüístico catalán, tenemos ejemplos significativos como escorça, ‘de corça, de
corteza, relativo a la corteza’, escaire < exquadru ‘relativo al cuadrado’, escambró, escambronera ‘cambrón, cambronera’ < cambronem, y los numerosos dobletes; copinya ~ esconpinya, corfa ~ escorfa, merla ~ esmerla, mola ~ esmola, comes ~ escomes, tisores ~ estisores, tenalles ~ estenalles, plana ~ explana, etc. Este último ejemplo citado precisamente nos pone en relación con un topónimo Les Esplanes (Penedés), semejante a otros como Escorcons (Morella), Esplayeta (Mallorca), en el término precisamente de otro topónimo mallorquín, Esporles. En relación, pues, con este prefijo está la forma completa de nuestro Escorca, cuyo significado viene confirmado por la firmación de Madoz: «Tiene de notable sus bosques de robustísimas encinas, entre las que llama la atención una de 41/2 varas de diámetro y 14 de circunferencia». Frente a tan diáfana etimología sorprende la que se establece en libro firmado por Corominas y Mascará, de difícil interpretación fonética: skulka ‘lloc de guaita, d’atalaia’.146 Fontxica (Pollença). Corominas cree que xica deriva del lat. siccus ‘seco’, pero contradice esta etimología la traducción al árabe de xica por atzaguera ‘pequeña’. El término xica ‘pequeña’ es, pues, legítimamente mozárabe. Formentor (Pollença) y Formentera. Un problema más complejo plantean estos topónimos. Con razón ya Corominas rechazó la etimología tradicional que haría derivar tales topónimos del latín frumentaria o fromantario, habida cuenta de que ni el inhóspito islote ni la pedregosa y árida península de Pollença son terrenos cerealistas. En su lugar, propone J. Corominas, como origen de estos topónimos, el latín promontoriu, en donde, por influjo del árabe, se habría modificado la p- en f-, del mismo modo que pullus, adaptado al árabe, se convierte en fulluç.147 Sin embargo, el cambio latín p- > árabe f- sólo se realiza en los viejos latinismos
introducidos en el árabe, pues cuando los árabes invaden la Península Ibérica adoptan
desde el primer momento, junto con otros fonemas ajenos, la p de los romancismos,
que incorporan a su lengua. Por ello, creo que sería mejor emparentar estos
topónimos con otros del tipo Forma, Formas, Formet (todos ellos en Menorca) y
que serían derivados del lat. forma, significando, bien un terreno con configuración
Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
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146 Toponímia antiga de les Illes Balears, p. 129.
147 Estudis de toponímia catalana, vol. II, Barcelona, 1970, pp. 229-232.
propia (lo que bien cuadra para una península y una isla) o bien una vivienda o una
construcción cualquiera en una finca, como vemos en antiguos documentos portugueses:
«Exceepta quitana cum suo formali» (Coimbra, año 1174), «Et habet formales
aequaliter cum ipso vestro casale» (Coimbra, año 1189). Si mi interpretación
fuese correcta, sin duda habría que añadir a la serie un Beniformiga, de Ibiza, que
nada tendría que ver con un derivado de formica ‘hormiga’ (que en nada sirve para
definir un topónimo), y que habría que relacionar con el topónimo catalán Collformic,
que conlleva un sufijo -ic, activo también en la vieja toponimia balear (Selleric,
Tolleric, etc.). En ese caso habría que agrupar también aquí otros topónimos
peninsulares, como Formiga (río de Huesca), Formigal (puerto del valle de Tena,
Huesca), Forma (Orense), Formado (Lugo), Formelle (Coruña), Formiche (Teruel),
Formigones (León), etc.
Justaní (Manacor) < derivado de Justiniano con terminación arabizada en -i, con el significado de ‘posesivo’, ‘relativo o perteneciente a’. Lluc (Escorca) < lucus ‘bosque sagrado’, con palatalización de la l- inicial común al catalán y a los dialectos mozárabes. El nombre hace alusión a la adoración primitiva del árbol. Precisamente para contrarrestar el culto pagano, en su lugar se creó muy pronto una ermita cristiana que poco a poco se convirtió en un notable monasterio. Llucferrat (Mora), la segunda parte es, sin duda, un derivado de ferru. En conjunto se trataría de un bosque ferruginoso por su color dominante. Llucmaganes (Menorca), para la segunda parte recuérdese el topónimo Massanella, ya analizado anteriormente. Llucmajor (Municipio). Se trata sin duda, del bosque sagrado de mayor importancia. María (alquería, Repartimiento). Aunque el topónimo es, sin duda, de origen árabe, lo traigo aquí a colación para evitar su relación con el nombre propio de la madre de Jesús. Nuestro topónimo deriva del árabe andalusí [mariya], que con artículo [almariya], que procede del verbo [ra’aya] ‘ver’. Con el significado de ‘atalaya, torre desde la que se otea u observa’,148 ha dado lugar a Almería, tal como nos corfirma al-Idrisi, cuando al tratar de Almería nos dice que es «una ciudad situada al extremo de un golfo, a donde hay una torre que se alumbra con fuego para advertir la aproximación de navíos enemigos».149 También en la antigua traducción española de Razi describe Almería así: «Una atalaya sobre el mar que yaze en tal lugar que non puede por la mar venir cosa grande nin pequenna para EspannÁlvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear Revista de Filología Románica 73 2004, núm. 21 9-79 148 Véase R. Dozy, Supplément aux Dictionnaires arabes, Leiden, 1881, s.v. 149 Véase Edrisi, Description de l’Afrique et de l’Espagne, texte avec une traduction par R. Dozy et M. I. de Goeje, Leiden, 1866, pp. 214-242. ya que del non vean».150 En ese sentido, cuando Nebrija interpreta el nombre de Almería como ‘speculum’ está en lo cierto, teniendo en cuenta que no hace referencia al espejo, sino al especial significado de speculum, specula ‘torre, vigía, atalaya’: «multus et locis altis posites turres Hispania habet, quibus et speculis et propugnaculis adversus latrones utuntur» (Livio, XXII, 19). Recuérdense al respecto topónimos peninsulares como Espejo, Espeja y Espejón (Soria), situados a muy poca distancia de Zayas y Zayuela, topónimos en relación con el iberovasco zai ‘guarda, vigilante’, que en conjunto representan una línea de defensa extendida por el occidente de la provincia de Soria, tierra fortificada primero en época ibérica (Zayas, Zayuela), después en época romana (Espeja y Espejón), y todavía en la posterior romance compone de relieve el tautológico Zayas de Torre. Y aún podemos añadir otros topónimos análogos: Espeja (Salamanca), Espejo (Álava), Los Espejos (León). En relación con el árabe andalusí [mariya] están, sin duda, muchos topónimos como María, que normalmente se relacionan con la Virgen: Puerto de Santa María (Cádiz), con una antiquísima atalaya para avizorar los barcos del Atlántico, la sierra Mariola (Alicante) y nuestra alquería María, del Repartimiento, cristianizada en la actualidad como María de la Salud. «Situada sobre dos alturas», en el llano del interior, más otros muchos Santa María meridionales, que nunca sabremos si realmente se refieren a la Virgen o fueron antiguas atalayas o torres de vigía. Montuiri (Municipio). Se trata probablemente de un nombre híbrido, compuesto del latín montem y de un derivado (torio) de la raíz prerromana tor con el significado de ‘monte’, con lo que tendríamos unos de tantos topónimos tautológicos de España. El conjunto *Montorio, con metátesis de la yod, Montoiro, y la -o final convertida, por influjo del árabe, en -i, que produce la modificación metafonética de la vocal tónica del diptongo, de donde finalmente Montuiri. Pollensa (Municipio) < lat. pollentia ‘poderosa’ ‘ciudad bien resguardada de la piratería’. Santuiri (Pollença). Es un monte de Pollença, y, sin duda, se trata de un falso santo, como ocurre en San Pedro (León), en donde se produce un salto de agua que corre entre peñascos, es decir el Salto pétreo o de piedra. En nuestro caso, pues, la primera parte del topónimo sería salto y la segunda parte torio ‘peña, roca’, con la evolución que acabamos de ver en Montuiri. Sineu (Municipio y villa). En el Repartimiento figura como Sixneu, que, sin duda, deriva del nombre propio Siseneu, con dislocación del acento y pérdida de la consecuente vocal protónica, Sixneu, y finalmente con pérdida de la s implosiva obtendríamos la forma actual Sineu. Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear 74 Revista de Filología Románica 2004, núm. 21 9-79 150 Crónica del Moro Rasis, p. 60. Sopmilhan (Rep.) < sub Emilianus. Xilvar (Repartimiento). Hoy día aparece el topónimo catalanizado en la forma Selva (municipio y villa). El topónimo del Repartimiento es claramente mozárabe y no ofrece ninguna dificultad en su interpretación. Se trata de un derivado del latín silva ‘bosque’, con la palatalización mozárabe de la s- inicial y la terminación -ar, que ya hemos visto en otros topónimos mozárabes. TOPONIMIA GERMÁNICA Como ya he señalado anteriormente, existe en las Baleares toponimia germánica posterior a la reconquista catalana. Por eso, en este capítulo, sólo haré referencia a los topónimos de origen germánico, que, con cierta verosimilitud, son anteriores a la invasión musulmana y que sobrevivieron en la época de convivencia de árabes y mozárabes. Los topónimos que ofrecen estas características son ciertamente pocos. He aquí los que he podido reunir: Galdent (Llucmaior) Pronunciación local: [getdén]. Documentación antigua.— Alq. Algaudence en el Libro del Repartimiento. Etimología.— Sin duda, en relación con el nombre germánico Wald. Es cierto que la forma del Libro del Repartimiento podría hacernos pensar en el nombre latino- vulgar Gaudentius, derivado de gaudens, y que forma parte de los nombres personales postclásicos, con sufijo -ius adicionado a un participio presente (Constantius de constans, Florentius de florens, Fulgentius de fulgens, etc.). Sin embargo, la forma actual con l, Galdent, parece indicar que éste debió ser la forma originaria, siendo la u de Algaudence el resultado de la vocalización de una l implosiva etimológica (cfr. en el Repartimiento, Taupine < der. De talpa, etc.). En la época, pues, de la reconquista catalana, alternarían las formas con l implosiva y con vocalización de la misma, triunfando definitivamente la forma con l. Finalmente, y por otro camino, también parece razonable la etimología Gaudentius. Efectivamente, si la forma originaria hubiese terminado en -ence, según atestigua el Libro del Repartimiento, parece obvio que los catalanes, por razón de la presión de su propia lengua, no habrían sentido la necesidad de suprimir la terminación - ence por ent, ya que aquélla es muy frecuente, a partir del sufijo -entia, que en el catalán oriental, anterior a la reconquista, y consecuentemente en mallorquín, da -ense, aunque, en la lengua moderna, por cultismo, predomina la solución -ensje. Por otra parte, alternancias semejantes de sufijos encontramos en otros casos: Binicreixenç (en Pollenga), pero Binicreixent (en Menorca) y Benicreixens en el Libro del Repartimiento; Turixant, en la toponimia actual, frente a Taurixam en el Repartimiento, etc. Esto nos lleva a pensar que tales formas remontan a topónimos con un sufijo inhabitual entre los catalanes conquistadores, por lo que se veían obligados a reinterpretarlo según sus terminaciones propias. El sufijo originario, en el último de los casos anteriormente citados, sería -an < anus, que ya en catalán había dado -a, por lo que la Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear Revista de Filología Románica 75 2004, núm. 21 9-79 presencia mozárabe de una n sugeriría a los conquistadores una terminación -ant. En otros ejemplos, la terminación originaria debió ser, sin duda, el sufijo prerrománico -en, tan frecuente en la onomástica hispánica, y que minuciosamente analiza R. Menéndez Pidal.151 Si las cosas son así, como parece, nuestro topónimo derivaría de la forma compuesta Wald + -en, que habría dado Gualdén y luego Galdén. Sobre esta forma, los copistas del Repartimiento, ante una terminación entonces inusual para ellos, habrían catalanizado la terminación según los resultados de su sufijo vital -entia. En otro caso, en la grafía oficial, se habría convertido el final en -ent, aunque en la realización siga siendo [-en], [gelden], lo que vendría a confirmar una vez más la realidad del sufijo prerrománico, que propongo para nuestro topónimo. Santagaldana (Ferreries, Menorca) Pronunciación local: [santgeldáne] Etimología.— Sin duda, este topónimo corresponde al mismo nombre germánico que el anterior, Wald, pero, en este caso, con un sufijo -ana, Waldana. Por no haber tenido en cuenta el topónimo mallorquín Galdent, se han ideado para Santagaldana etimologías, a mi juicio, demasiado complejas y poco convincentes. Así, por ejemplo, Alcover-Moll, sin descartar una etimología germánica, propone otra alternativa, en relación con el árabe Guad-al-ana ‘el río de la Ana’, al que los cristianos, al adoptar el nombre, habrían antepuesto el adjetivo Santa, con lo que se obtendría el resultado Santa Guad-al-ana, de donde vendría Santagaldana. 152 Pero, desde el punto de vista fonético, esta etimología ofrece serias dificultades: ante todo, si en la época visigótica, en el grupo [gwa], waw se perdía, en la época árabe éste se conserva, por lo que la voz árabe wad nunca habría dado gad; de otra parte habría que suponer también una metátesis de la l del artículo árabe, difícil de suponer dada la vigencia y vitalidad del mismo en la etapa de simbiosis árabe-mozárabe. Más complicadas son las etimologías propuestas por Corominas- Mascaró: rechazando razonablemente la etimología con wad, que podría aplicarse al torrente de Algendar y no a Santagaldana, y que además no da cuenta de la reducción gwa > ga, piensan que antes de la invasión musulmana se diría Cala
Santa Ana, y que por metátesis se convertiría en Santa Caldana, por obra lingüística
de los sarracenos, quienes conocerían las palabras san y cala, y habrían antepuesto
san a cala; por otra parte, señalan los autores que la t enfática árabe se suele
convertir en la d catalana. Sin embargo, Corominas-Mascaró no parecen muy
convencidos de procesos tan complicados, pues a continuación proponen todavía
otras dos etimologías diferentes. Se podría pensar, según estos autores, en Santa
Cándida, suponiendo que la segunda d se hubiese convertido en n por propagación
de la nasalidad, y que se hubiese trasladado el acento a la penúltima sílaba. Creo
que huelga todo comentario, pues son demasiadas las irregularidades que hay que
suponer, alguna tan inverosímil como el paso de una -d- intervocálica a -n-, y otras
no consignadas por Corominas-Mascaró como el cambio de i > a, Cándida > CanÁlvaro
Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
76 Revista de Filología Románica
2004, núm. 21 9-79
151 Toponimia prerrománica, pp. 105-158.
152 Dic. Cat. Val. Bal., s.v. Galdana.
dána, y la evolución -nd- > -ld-. Finalmente, también opinan Corominas-Mascaró
que podría pensarse en Sanctus Caietanus, convertido en femenino por obra de los
sarracenos,153 pero es evidente que no hay, en este caso, explicación clara de la l
ni explicación sencilla del cambio de género en el nombre hagiográfico.
Gotmar (Pollença)
Pronunciación local: [gotmá].
Documentación antigua.— En el Libro del Repartimiento, referidos al término
de «Polentia», aparecen dos topónimos sucesivos: Alq. Benigotmar almohen, de
cinco jovadas, y Alq. Benigormar Font Xica, de doce jovadas. Sin duda, para evitar
la confusión de los dos topónimos. El segundo se propagó según su última parte,
Font Xica, como aún sigue siendo conocido en la actualidad (véase más adelante),
y el otro se perpetuó según su primer elemento, Gotmar.
Etimología.— Nuestro topónimo se ha identificado, a veces, con un Binigomar,
de Inca (que analizaré a continuación), suponiendo a ambos en relación con la tribu
árabe de los gumara, que habría dado gomera, que no explicaría la forma con
pérdida de la -a final, ni la presencia de la t en el topónimo de Pollença. Teniendo
en cuenta, en cambio, que Gotmar es un nombre propio muy común en el antiguo
catalán, hoy día Gomar o Goma, no cabe duda de que el topónimo que ahora analizo
está en relación con el nombre germánico Godomar, ampliamente documentado,
154 y que, frente a la etimología árabe, da buena cuenta de la t implosiva, resultante
del ensordecimiento de una d final de sílaba, al perderse la vocal protónica.
Binigomar (Inca)
Pronunciación local: [binigomá].
Etimología.— Teniendo en cuenta que las dos Benigotmar del Libro del Repartimiento,
citados anteriormente, y la continuación actual, Gotmar, de uno de ellos,
creo que el topónimo de Inca ha de relacionarse etimológicamente con los de Pollença.
Por parecidas razones, aducidas anteriormente, no parece que Binigomar sea
un derivado del nombre de la tribu árabe gumara, que habría dado normalmente
gomera o en todo caso gomara, pero nunca con pérdida de la -a final. Ahora bien,
habida cuenta, por otro lado, de que el antiguo nombre germánico Gotmar es hoy en catalán Gomar o Goma, creo que, sin duda, hay que atribuir a nuestro topónimo
la misma etimología germánica, Godomar, que he supuesto para el anterior
topónimo.
Guiamará (Llucmaior)
Pronunciación local: [giemerá]
Etimología.— Se trata, sin duda, del nombre germánico Guia-mara, que en castellano,
por disimilación de las dos aes, da Guiomar, y en catalán como en el topónimo
mozárabe aparece, como apellido, en la forma Guiamar («Hierony Guimar»,
doc. A. 1587, Dic. Cat. Val. Bal., s.v. Guiamar). Nuestro topónimo ofrece además
Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
Revista de Filología Románica 77
2004, núm. 21 9-79
153 Corominas-Mascaró, p. 38.
154 Corominas-Mascaró, p. 38.

el sufijo -anu, y dado que este sufijo, lo mismo que su forma femenina, sólo se
conserva en catalán en algunas voces que lo llevaban ya en latín, 155 aunque Guimará
no aparezca en el Libro del Repartimiento, hemos de suponer dicho topónimo
anterior a la conquista catalana.
Sineu
Pronunciación local: [sineu].
Documentación antigua.— En las versiones latinas y catalana del Libro del
Repartimiento aparece bajo las formas Sixneu («Isti sunt populatores qui populantur
in Sixneu») y Xisneu («villam de Xisneu»). En el códice árabe ofrece la variante
Sisnau.
Etimología.— Alcover-Moll piensan que el actual Sineu puede representar el
Sinium o Cinium que Plinio cita entre las pocas poblaciones que había en Mallorca
en su época. 156 Sin embargo, no parece, de una parte, que Sineu, en la época
romana, fuese un poblamento (poblamiento) de excepcional importancia, y, de otra parte, el antiguo
Sinium o Cinium no da cuenta desde el punto de vista fonético, de la s implosiva
de la primera sílaba, sis, confirmada por todas las copias del Repartimiento.
Creo, por ello, que nuestro topónimo está en relación con los nombres, que sin
duda aluden a prácticas mágicas, compuestos con *sisi ‘encantamiento’ (cfr. ant. alto alem. Sisu ‘llanto’). Sis(e)-nando, isi-vertus, Sese-rigo. Ses-gudus, Ses-miro,
*Ses-ulfo, Siso-aldo, Sis-ildi, Sis-il(l)i, Sise-gundia, Ses-ita, Sis-ila, Sis-ina, Sisino.
157 Precisamente las últimas formas, ampliamente documentadas en la antroponimia
germánica española, están, sin duda, en la base del topónimo mallorquín
que ahora analizo, base incrementada por la terminación -aeus o -eus, productiva
en el bajo latín, y que ha dado -eu en catalán y -ero, por confusión con el sufijo
-ariu, en castellano. Así, romaneus > cat. romeu, cast. Romero; der. de burra > cat.
borreu, cast. Borrero (en Villalón, 1557, se halla burrea); cat. galea, ant. cast.
galea, mod. galera; cast. ant. masteleo (h. 1573, Salazar), mod. Mastelero ‘mástil’;
Bartholomeus > cat. Bartomeu; cast. ant. Trinchea (h. 1570, Argote de Molina),
mod. Trinchera, etc.
La terminación -eu, del mozárabe, concordante con la del catalán, está atestiguada,
por ejemplo, en la palabra fidawus (léase fideus), varias veces documentada
en mozárabe, en Ibn al-Jatib, + 1374, y ya antes en al-Xacuri, médico no posterior
al siglo XIII. 158 Del mozárabe, en donde la palabra aparece por primera vez
documentada, pasó a las otras lenguas romances, de donde español fideo si la voz
fuese autóctona. 159 En la toponimia mozárabe mallorquina, además de Soneu, cfr.
Pantaleu, que analizaré más adelante.
En conjunto, pues, la etimología de Sineu sería Sisinaeus o Sisineus, que habría
dado en mozárabe Sisneu, por pérdida de la vocal protónica, y en la pronunciación

155 Cfr. F. de B. Moll, Gramática histórica catalana, Madrid, 1952, p. 270.
156 Dic. Cat. Val. Bal., s.v. Sineu.
157 Joseph M. Piel, «Antroponimia germánica», en E.L.H., I, 434.
158 Cfr. J. Corominas, DCELC, s.v. fideo.
159 Cfr. Á. Galmés de Fuentes, «Elementos constitutivos del español: Dialectalismos», en E.L.H., II, p. 322.

árabe, con la representación de la s ápicoalveolar hispánica por medio del sin,160
sería Sisneu de donde las grafías del Repartimiento, Xisneu y Sixneu. La reducción
posterior, reflejada en la forma actual Sineu, del grupo -s’n- > -n-, corre ya a cuenta
del catalán. Efectivamente, como es sabido, en los grupos -s’m- y -s’n-, la s se
ha vocalizado en i, resultando respectivamente im e in: aestimare > aimar, ‘ralmos(
i)na > almoina; *mans(io)nata > mainada, y la yod se embebe en la vocal
anterior si ésta es una i: *dis(ju)nare > cat. arcaico disnar mod. dinar. Así pues,
cuando en catalán disnar pasa a dinar, Sisneu pasa a Sineu.
Puig Tomir (Escorca)
Pronunciación local: [tomí]
Etimología.— Deriva, sin duda, del nombre germánico Theuddo-miro, que habría
dado Todomiro (documentado en la antroponimia hispánica) y de ahí Todmir >
Tomir. Recuérdese que un noble visigodo, llamado Teodomiro, dio nombre, en la
época musulmana, a la región de Murcia, Tudmir. De todas formas, en el caso del
topónimo mallorquín, queda la duda, al no figurar en el Libro del Repartimiento,
que el nombre no sea mozárabe, y provenga, en cambio, del antropónimo de algún
conquistador catalán. Aunque sorprende que el supuesto antropónimo catalán no se
haya perpetuado, según ocurre en otros casos, como nombre propio o apellido, pues
el apellido Todolí remonta, sin duda, a un Theudo-ricus (y no Theudo-mirus), como
lo confirma también la variante Tudurí.
[Inédito]
Álvaro Galmés de Fuentes La toponimia mozárabe balear
Revista de Filología Románica 79
2004, núm. 21 9-79
160 Para la extensión originaria de la s ápicoalveolar en época mozárabe, véase Á. Galmés de Fuentes,
Las sibilantes en la Romania, Madrid, 1962, pp. 75 ss.

La Vanguardia, obituario