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2.22. LA SANTA CRUZ GUÍA EL CAMINO (SIGLO X. PUEYO DE ARAGUÁS)
A la muerte del rey Sancho García, el reino de Sobrarbe quedó debilitado y dividido en múltiples banderías, circunstancia que aprovecharon rápidamente los musulmanes para volver a apoderarse de las sierras de Panillo, Pano y Troncedo que habían perdido, así como de las tierras ribagorzanas situadas entre los ríos Cinca y Esera.
En esta lucha sin cuartel entablada, uno de los puntos de mayor resistencia cristiana lo constituía el Pueyo de Arahuest o Araguás, a cuyas puertas acamparon los musulmanes, con ánimo de tomarlo. Ante el inminente peligro que ello suponía, Íñigo Arista acudió con su ejército en ayuda de los sobrarbenses, con unos seis mil hombres armados, que se asentaron a la espera en el luego denominado «campo del rey».
Los defensores del Pueyo de Araguás impidieron atravesar el río a los musulmanes, pero al salir de sus muros para unirse al ejército de Íñigo Arista fueron rechazados por los moros, quedando cercados y sin posibilidad de unirse ni de ponerse en contacto con aquél, estando condenados irremisiblemente a la rendición. Mientras, Íñigo Arista esperaba noticias que, dadas las circunstancias, nunca podrían llegar.
De pronto, con gran sorpresa por parte de todos, se dibujó una cruz en el cielo indicando a Íñigo Arista la dirección en que los defensores del Pueyo de Araguás estaban cercados. Puesto en marcha con sus hombres, cogió a los musulmanes desprevenidos entre los dos ejércitos, de manera que no quedó ni uno solo con vida.
Inmediatamente, Íñigo Arista se convirtió, por aclamación unánime, en el quinto rey de Sobrarbe, logrando terminar con las banderías que asolaban y dividían el territorio cristiano.
La prodigiosa aparición de la Cruz hizo que Íñigo Arista incorporara este símbolo, en color plata sobre campo azul, en su escudo de armas, de donde lo tomarían algún tiempo después los reyes aragoneses, mostrándose siempre al lado de una carrasca.
[Faci, Roque A., Aragón..., I, pág. 3. Sas, Antonio, Compendio histórico..., I, págs. 16-19.]
Araguás, Los Molinos, La Muera, Oncíns, La Pardina del Soto, El Plano, El Pueyo de Araguás, San Lorién, San Victorián de Asán, El Soto y Torrelisa.
El Pueyo de Araguás es un municipio que situado entre el valle del Cinca y el de La Fueva, en cuya parte más septentrional se encuentra el Baixo Penyas, perteneciendo parte de sus localidades a El Pueyo de Araguás. Su término municipal sigue más o menos la forma que dibuja el río Cinca por el oeste, limitando con Aínsa-Sobrarbe al suroeste, Labuerda al oeste, Puértolas al noroeste y Laspuña al norte; formando así pues una línea recta que discurre por las faldas de la peña Montañesa y toda la cresta de la sierra Ferrera. Por encima de la Espelunca, el límite del municipio baja siguiendo la línea que marcan la peña Madrid (1982 msnm), la ermita de la Espelunca y el pico de La Muerda (1037 msnm) hacia la hondonada del valle de La Fueva, cortando por medio del barranco del Plano para dirigirse después por las faldas de la sierra de Aro hacia La Pardina del Soto. El municipio con el que más limita es el de La Fueva.
El núcleo urbano ha conservado hasta nuestros días la fisonomía regular de un lugar sobrarbense de hace siglos, con bastantes casas tradicionales y sin nuevas construcciones. Está construido en torno a una calle central, quedando en las calles que limitan el pueblo únicamente puertas secundarias de las casas.
Esta estructura urbanística permitía defenderse más fácilmente. Se dejaba el final de la calle abierto por el sur algo ensanchado, de manera que fuese posible cerrarlo con una cancilla o una puerta. La entrada principal era por debajo de la iglesia, que junto con la torre con aspilleras constituía el edificio más fácil de defender, resultando un bastión en la misma entrada.
Una de las casas es la Casa Coronas, la más antigua conocida en el Sobrarbe, siendo construida en 1549.
La iglesia parroquial fue construida en el siglo XVI, siendo consagrada a la Santa Cruz. Es de estilo simple, con aspilleras defensivas y posee características del gótico aragonés en evolución al renacentismo. Cabe destacar la presencia de un esconjuradero en lo alto del campanario.
Esta iglesia dependía antiguamente del monasterio de San Victorián, el cual era el más poderoso en el Sobrarbe y la Ribagorza, poseyendo más de cincuenta poblaciones.
El monasterio de San Victorián. Se trata de un complejo monástico ubicado en la localidad de Los Molinos, perteneciente a este municipio. Está situado a 1200 metros de altitud en las faldas de la Sierra Ferrera. Está declarado Bien de Interés Cultural.
Algunos investigadores sitúan el origen del monasterio de San Victorián en el siglo VI, bajo la denominación de San Martín de Asán, convirtiéndose así en el monasterio más antiguo de la península ibérica. Está vinculado al santo italiano Victorián, el cual fue ermitaño en la ermita de la Espelunca, situada a poca distancia del monasterio. Su creciente popularidad y veneración le llevaron a aceptar el cargo de abad del monasterio, el cual adquiriría desde entonces su nombre por el de San Martín de Asán.
3 de febrero: hogueras de San Blas. 16 de abril: fiesta mayor, en honor a Santa Engracia. 26 de julio: romería a la ermita de Santa Ana.
Entre los lugares preferidos por sus ovejas para pastar, pocos como el montículo del Pueyo, en las cercanías de la ciudad de Barbastro. Allí se hallaba precisamente un día cuando, tras recoger el rebaño en un redil, se disponía a tomar un bocado y a pasar la noche en una pequeña cueva que él mismo había acondicionado y le servía de amparo.
Tras comer el pan y las magras de rigor, se dispuso a rezar para arrebujarse en la manta. Le acompañaba su perro. De pronto, en el silencio del monte, oyó que alguien le llamaba por su nombre. Muy temeroso y desconfiado, se acercó al almendro de donde parecía proceder la voz misteriosa y, atónito por lo que veía, hincó sus rodillas en tierra. Tenía ante sí a la Virgen, apoyada en una de las ramas del árbol.
Dialogó como pudo con ella, que le solicitaba que fuera a Barbastro a contar lo sucedido y, sobre todo, a manifestar a los barbastrenses su deseo de que se le construyera en el Pueyo un santuario donde mejor acomodarse. Para que no le tomaran por necio o que pudieran no creerle, le grabó una señal indeleble en la frente.
Los habitantes de Barbastro, con el clero y las autoridades al frente, fueron en procesión hasta el Pueyo al día siguiente. En el almendro, mientras las ovejas pastaban solas por la ladera, la imagen sonriente de la Virgen, llamada del Pueyo desde ese instante, convenció a todos.
Pocos meses después, en la cima misma del pueyo o montículo, había nacido un hermoso santuario, lugar habitual de peregrinación de todos los pueblos de la comarca que se domina desde lo alto. Balandrán, aun sin dejar de apacentar a sus ovejas, decidió dedicarse al servicio de Nuestra Señora, a la que pronto honraría una comunidad entera de frailes.
[Faci, Roque A., Aragón..., I, págs. 189-191. Rincón, W., y Romero, A., Iconografía... II, pág. 31.]
278. SAN ROQUE, EN EL HOSPITAL DE VALDEALGORFA (SIGLO
XIV. VALDEALGORFA)
Como en una buena parte de nuestros pueblos, el de Valdealgorfa poseía su propio hospital, que en este caso estaba al cargo del municipio, y se mantenía gracias a las rentas que producían algunos campos y heredades donados piadosa y altruistamente por sus habitantes.
No era muy grande el edificio, pero sí suficiente y estaba adosado a la pequeña ermita que el pueblo había puesto bajo la advocación de san Roque. En sus dependencias no sólo se acogía y atendía a los habitantes de la villa, como es natural, sino que también se amparaba a cuantos caminantes y peregrinos necesitaran de cuidados.
La tradición extendida en Valdealgorfa y en toda la comarca asegura que el propio Roque, como viandante asiduo que era y antes de fallecer en el año 1327, visitó y honró con su presencia este modesto centro hospitalario.
Dada la fama que alcanzó por su dedicación a los menesterosos —tanta que el propio pueblo presionó a las autoridades eclesiásticas para su canonización—, se guardaron, como si de auténticos tesoros se tratara, el poyo en el que, según los nativos, descansó de la fatiga del camino, la ventana por la que se asomó y apoyó, y la estaca en la que colgó sus alforjas de viandante.
[Pardo Sastrón, Salvador, Apuntes históricos de Valdealgorfa..., pág. 61.]
“El culto de la gloriosa Santa Bárbara en este pueblo ni aún tradicionalmente se tiene noticia de su origen, y es probable que como especial abogada de fenómenos y accidentes, que invariablemente todos los años tan frecuentemente nos impresionan, sea hasta cierto punto coetáneo de su población. No sucede lo mismo con el de su Cofradía. Dos hechos, a cual más notables, la ocasionaron, perfectamente y con cándida sencillez explicados por el notario que testifica su escritura. Dice así:
'In Dei nominae. Sea a todos manifiesto que en el año contado del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, de mil seiscientos noventa y seis, día es a saber ventitrés de enero, en el lugar de Valdealgorfa, ante la presencia de mí, Juan Francisco Rosales, notario Real y Apostólico, y testigos que lo firmarán, comparecieron personalmente los señores doctores Estevan Rosa, Rector; mosén José Pueyo, mosén Gabriel Fuster, mosén Jerónimo Bañolas, mosén Domingo Gros, mosén Gregorio Berich, beneficiados; Andrés Pueyo, justicia y juez ordinario; Juan Francisco Martín y Antonio Piquer, jurados; Isidro Callao, Pascual Burgués, Miguel Joan Aguilar, Ignacio Martín, Joan Francisco Bosque, Joan Merino, Miguel Pellicer, Pedro Piquer, Marco Conchal, Joan Francisco Pueyo, Jusepe Merino, Francisco Blanco, Vicente Aguilar, Jusepe Juste, Miguel Bañolas, Miguel Joan Piquer, Eugenio Estevan, Gaspar Conchal, Francisco Bosque, Ignacio Lorente, Francisco Pueyo, Bernardo Martín, todos vecinos y habitadores del dicho lugar de Valdealgorfa; todos juntos y cada uno de por sí, propusieron tales y semejantes palabras en efecto continentes, que: Por muchos años y tiempo a esta parte, a devoción del pueblo, hicieron y fabricaron, como de presente lo está dentro de la dicha iglesia parroquial de dicho lugar, una capilla y altar de la Virgen del Rosario, y en el retablo de dicho altar pusieron la santa imagen de la gloriosa Santa Bárbara, y dentro de su término hicieron y fabricaron una ermita y casa de la Señora Santa Bárbara con su retablo puesto y dorado, y en el segundo cuerpo del dicho retablo, a devoción del pueblo, pusieron la santa imagen de San Gregorio Obispo, y dentro de dicha ermita haber, como de presente lo hay, un ermitaño que vive y habita en ella, la cual ha sido y es muy visitada por los vecinos y habitadores de dicho lugar, por las muchas obras, gracias y milagros que han recibido de Dios Nuestro Señor, implorando el auxilio y amparo de dicha Santa Bárbara y de dicho San Gregorio, y señaladamente en los años pasados, habiendo por dos ocasiones muchas tempestades de truenos y rayos, cayendo como cayeron en dicha iglesia dos rayos y centellas, y estando en la dicha iglesia todo el pueblo implorando el auxilio divino, por intercesión de Santa Bárbara, aunque muchas personas quedaron despavoridas y como muertas, no peligró ninguna, hallándose como se hallaron libres y sanas; sólo se introdujo el rayo y centella por el altar mayor y por el Santísimo Sacramento de Nuestro Señor Jesucristo Sacramentado, quedando, como quedaron, muchas imágenes del retablo mayor como quemadas, pero gracias al Señor, aunque dicho rayo entró en el sagrario, no peligró el vaso de las formas consagradas, dando todo el pueblo, de todo lo sobredicho, infinitas gracias a Dios Nuestro Señor por haberlos librado de tantos trabajos por su infinita bondad y misericordia. Y así mismo, en el año mil seiscientos ochenta y ocho, se llenó todo el término de langosta, en tal conformidad que salían todos los habitantes del mismo a matarla y no fue posible el aniquilarla, si bien parecía que cuantas más diligencias corporales hacían para matarla, tanto más se aumentaba, y todo el pueblo, confesados y comulgados, con procesión general, imploraron el auxilio divino por intercesión del Señor San Gregorio Obispo. Y como por milagro se desvaneció dicha langosta y quedó todo el término libre de dicha langosta, sin hacer daño alguno, y en acción de gracias, dicho lugar le votó de guardar toda la vida la fiesta del Señor San Gregorio Obispo, y poner su santa imagen en el segundo cuerpo del retablo de Santa Bárbara, siendo cofrades suyos, y no haber, ni estar fundada en dicho lugar cofradía. Todos los arriba nombrados les pareció instituir y fundar en la iglesia parroquial la cofradía de dicha santa en el altar y capilla de Nuestra Señora del Rosario, y estar en ella su santa imagen.’
Entre las gracias espirituales que esta cofradía disfruta son dignas de que nadie ignore que se puede ganar indulgencia plenaria, por estar así concedida, en las cuatro festividades de San Gregorio, Santa Bárbara, Santa María Magdalena y en la Natividad de Nuestra Señora. Hacía bastantes años (en 1630) que la cofradía de los gloriosos San Martín y Santa María Magdalena y pueblo habían cedido su antiquísima ermita de San Roque para la fundación del convento de religiosas franciscanas de Santa Clara, y sentía vagamente el vacío de un santuario extramuros, que sirviera de honesto recreo y esparcimiento, al par que de sitio en que manifestar y dar, por decirlo así, rienda suelta a su piedad. La cúspide de elevadas montañas cubiertas de gigantescos pinares o seculares encinas parece que nos acercan a los objetos de nuestro culto y los paisajes que frecuentemente magníficos y dilatados a nuestra vista se presentan, infunden un sello de grandeza a nuestro pensamiento y un apacible bienestar al alma donde se anidan rectas y arraigadas creencias religiosas. Nos creemos más cerca de Dios y contemplamos extasiados, con lo ojos del alma, las maravillas de su infinito poder, y en nuestro entusiasmo sólo creemos cúpula digna de su gloria la inmensa bóveda del firmamento, formando durante la noche magnífico tabernáculo tachonado de infinito número de brillantes estrellas. Los pueblos sencillos se dejan arrasar fácilmente por sanas creencias, y son bondadosos y agradecidos con sus bienhechores, y éste de Valdealgorfa no podía sustraerse a esta regla invariable. Convencido, pues, de la decidida protección dispensada por los gloriosos Santa Bárbara y San Gregorio, como se ve en la escritura de institución, edificaron una ermita en un vecino y elevado monte, como se ve hoy día, cuya obra se llevó a cabo por Juan Aguilar en el año 1689. Esta obra la pagaron en el año siguiente los jurados del pueblo, y también hicieron fundir una campana para el mismo santuario, cuyo metal costó treinta y tres libras jaquesas, con más de diez que dieron a un artífice (Archivo Municipal, legajo acuerdos y legajo cuentas). Por estos mismos documentos sabemos que en el año 1696 se pagaron al señor rector don Estevan Roca el viaje y gastos que se originaron al traer la bula de institución de Zaragoza, si bien hoy ignoramos su paradero. Todas las personas de ambos sexos, habitadores y extravagantes o extranjeros, como se les llamaba, podían ser inscritos en sus listas, pagando un solo sueldo, y el gran número que de estos se conservan prueban la gran veneración y confianza que todos habían depositado en la decidida protección de estos dos santos. Como siempre se ha hecho, el Municipio nombra todos los años un prior y un mayordomo (hoy le llaman ayudante) que cuidan de hacer las inscripciones de cofrades y recoger toda clase de donativos voluntarios con que atender a la conservación del santuario y honorarios de las festividades de Santa Bárbara y San Gregorio, dando cuenta al mismo de su legítima inversión. Durante mucho tiempo, estas limosnas, recogidas por medio de pública colecta, fueron de relativa consideración y así vemos que desde los primeros años tenían andas o peanas y una bandera o estandarte de damasco encarnado, que hicieron en el año 1733. A este efecto compraron veinte y una vara valenciana de dicha tela que costó veinte y un sueldos y medio, el asta ocho sueldos y los cordones, treinta y seis. También tenían varios ornamentos y alhajas del culto, como luego se dirá. Piadosos donantes la enriquecieron, y entre otros, Antonio Bernal dejó en su testamento del año 1742 ocho sueldos de treudo con ciento sesenta de capital, a disposición del señor prior, para ayuda del pago de la misa que todos los días se celebraba en la ermita, y además regaló un cuadro de San Antonio con marco dorado al mismo santuario (Protocolos de Salvador Pueyo, Archivo material hoy de Alcañiz). Este cuadro es quizá el bello lienzo que hoy admiramos en el coro de la parroquia y que existió en la sacristía de la inmediata capilla de Nuestra Señora del Buen Suceso, puesto que cuando se donó ya estaba en construcción esta obra, y en la ermita de Santa Bárbara no existe indicio alguno de tal pintura. Hace más verosímil esta suposición el constar en el libro de Santa Bárbara que en el año 1794 se pagó al pintor, por mandato de mosén José Minacer, por los cuadros que hay en la ermita (cuentas de este año) una libra y doce sueldos jaqueses, con lo que se prueba que en aquel entonces no existía en ella tal cuadro de San Antonio, puesto que de esto no se hace ninguna mención. Según se lee en la escritura de fundación, tenía esta ermita un santero o encargado desde su primitivo tiempo, al que el pueblo y cofradía vestían decentemente, según consta en el libro y en el archivo municipal. En el año 1740 se le sacó licencia superior para recorrer los pueblos del contorno y también lo hacía el señor prior con el objeto de hacer inscripciones de cofrades. Y tal popularidad había alcanzado en ese país, que se ven inscritos en sus listas numerosos cofrades de los pueblos limítrofes y también del otro lado del río Ebro. Tal era el crédito que no sin motivo esta cofradía había alcanzado. En este mismo año se hizo construir una arquilla al escultor Vicente Sanz que doró Francisco Baquero, para que el ermitaño condujera una pequeña imagen de la santa en sus expediciones. Y es la misma que hoy se conserva. Siete años después se dieron al dorador diez y siete sueldos por pintar el púlpito. Si hacemos caso omiso de los gastos que se hicieron en reparación del edificio y otros en pequeñas obras de carpintería, para mayor comodidad de los fieles en las festividades, nada hay de notable en estos años subsiguientes hasta el año 1761, más que la compra de unos corporales y haber concurrido en cuerpo de cofradía a la antiquísima procesión de Nuestra Señora de Fórnoles. Es de creer que en el último citado año o en alguno de los anteriores, recibieran los de este pueblo, por singular intercesión de la gloriosa Santa Bárbara, algún particular beneficio, pues se hizo una extraordinaria tranza o subasta de leña que los vecinos voluntariamente habían suministrado y que dio el ingreso de bastantes fondos, y en las anuales colectas también se observa un aumento extraordinario, de modo que en el citado año hubo fiestas hasta entonces no acostumbradas, periódicamente. Primeramente se celebró la fiesta con toda solemnidad religiosa en el templo parroquial y en la emita, y luego, dando a ésta el carácter popular y bullicioso que desde antiguo se venía observando, la completaron con danzas de ágiles mancebos y comparsas de soldados y caballetes que ejecutaban diversos ejercicios de juegos vistosos y entretenidos, guiados todos por una bande que para estos casos habían construido. También se recitaban y cantaban loas, y todo se armonizaba con la música que (dice el libro) traían de Belmonte. Para mayor ostentación y lucimiento tenían trajes de ricas telas, hechos expresamente para estos casos. Y estas danzas y juegos eran interrumpidos por expléndidos convites para los ejecutantes y demás personal empleado en ellos, según consta en las actas y cuentas de estos años. Mencionaré en particular que en el ya repetido año gastaron veinte y cinco libras jaquesas y doce sueldos en nueve caballetes adornados de telas, y entregaron otras veinte y cinco a Rudesindo Zorrilla, mercader de Alcañiz, por distintos tafetanes de colores y sedas para la nueva bandera de la soldadesca y nuevos pañales para los danzantes. Desde luego que el personal eclesiástico era el director de tan extraordinarios regocijos, pues es de notar que beneficiados de la parroquia eran los señores priores en tales años. Y en 1764 una señora religiosa, a quien por su trabajo dieron una libra jaquesa y cuatro sueldos, compuso las loas que se habían de recitar. Coincidencia feliz que les permitió sustraerse a la necesidad de que lo hicieran forasteros como hasta entonces había sucedido. Insensiblemente, según suele acontecer, del uso morigerado y prudente se pasó al abuso. Los gastos fueron creciendo, tanto en la compra de telas como en la pólvora y convites repetidos ya desde los primeros ensayos de los dances y llamaron la atención de su ilustrísima, que en santa visita del año 1770 los prohibió enteramente. Cierto es que en estas expansiones y populares manifestaciones de alegría y contento, nada halló digno de su censura, mas vio con dolor que se distraían fondos de consideración en distinto objeto del que se dedicaban, que era el mayor culto y solemnidad religiosa de las festividades de los dos santos titulares de la hermandad. Y esto bastó para reprobarlos. En su consecuencia, obedecieron puntualmente el decreto del señor prelado, y ya no se halla noticia de tales funciones, si se exceptúa el año 1815. No tardaron mucho tiempo en manifestarse los buenos resultados de dicha prohibición, pues los fondos sobrantes en el mismo año se emplearon mucho mejor, en comprar casulla, alba, corporales y manteles. Nombrándose igualmente un cáliz de plata. Se hicieron también algunas reparaciones necesarias, según se desprende del hecho de haberla dado por decente el señor prelado en santa visita del año 1776. En este tiempo debió hacerse la sacristía y el cubierto o atrio como lo hemos visto hasta que se cerró al levantarse el torreón óptico telegráfico que se dirá. Antigua y deteriorada, la peana de la santa patrona, que en forma de templete, como lo eran casi todas las de su tiempo, la deshicieron en el año 1779. Y vendieron sus despojos, cintas, telas y campanillas de plata con que la adornaban, y fabricaron otra que les costó diez y siete libras jaquesas, y el dorarla Miguel Ballester, diez y nueve y cuatro sueldos. Nada se sabe ocurriera digno de mencionarse hasta el año 1821, en el que renovaron el estandarte o bandera de damasco encarnado, que costó veinte y ocho libras y diez y nueve sueldos. Y en total, franjas, cordones y coserla, cuarenta y cinco libras y quince sueldos. En 1833 tuvieron el buen gusto de blanquear exteriormente este santuario, de modo que en días tranquilos se distingue perfectamente con un anteojo desde los llanos de Fuentes de Ebro, próximos a Zaragoza, como una blanca paloma perdida en el fondo claro-oscuro de la cordillera de Valderrobles. A la conclusión de la última guerra civil, en 1875, y con motivo de la instalación de una línea óptico-telegráfica desde Zaragoza a Morella, se habilitó parte de su obra, elevando un torreón, fortificándola en totalidad con aspilleras y un foso que la circunda, y que por inútil hoy y hasta perjudicial debía cegarse. De nada de esta obra se hizo uso ni llegó a estar guarnecida. Mas las aspilleras practicadas en el muro de la capilla, hallándose con puertas decentes y bien colocadas, todavía sirven para refrescar la atmósfera que se produce por el gran concurso de gentes en las festividades, que como la de Pascua del Espíritu Santo, acostumbran a ser en mañanas generalmente calurosas. La piadosa creencia de que jamás cofrade alguno ha perecido por el fuego del cielo, dio a esta hermandad desde luego mucho crédito, y todavía lo conserva hoy día. Las madres se apresuran a inscribir a sus hijos desde el primer año, a un sin número de forasteros de remotas poblaciones se ven en sus listas, que se conservan desde el primer año. Es costumbre corriente, luego que en el pueblo o en el contorno ha sucedido algún accidente desgraciado de esta clase, investigar si el que ha padecido era cofrade y hasta hoy no se tiene noticia de que esto haya sucedido jamás. Todos los ancianos se acuerdan que hallándose juntos dos individuos y en tiempo de tempestad, un rayo mató al primero y nada le sucedió al segundo. Este era cofrade, aquél no. Muchos ejemplos como este se podían citar, más por haber ocurrido en mi tiempo y ser una cosa pública y notoria a todo el pueblo, consignaré dos casos para concluir esos renglones. Regresando Pascual Celma de Alcañiz en compañía de varias personas, entre éstas Bárbara Pellicer, que luego fue su mujer, les sorprendió recia tempestad. Obligados del aguacero cobijáronse todos debajo de un olivo; y en aquél momento se desprendió un rayo, bajó por el tronco y mató un animal, a cuyo rededor se hallaban las dichas personas, sin que éstas recibieran daño alguno y sólo sí el natural sobresalto en tales casos. Registrado el libro, se hallaron en él inscritas todas aquellas personas. En el verano de 1882 entraron dos chispas eléctricas en la casa de don Fernando Zapater y Pardo, de este pueblo, circulando por toda la casa, sin que nadie recibiera perjuicio. Es de advertir que en este mismo tiempo se hospedaba en la misma casa el ingeniero don Salvador Trabado, ocupado a la sazón en los trabajos de campo y estudio de un ferrocarril de Val de Zafán a Tarragona, llamado del Centro, y cuenta dicho señor, en cuya cama de hierro tocó el rayo, que a la misma hora y sorprendido por la borrasca, se había guarecido en una casa de pastores o paridera; y sondormido, soñaba lo que realmente pasaba en su habitación. Enterado y sorprendido por la relación que a su regreso le hicieron sus huéspedes, no pudo menos de creerse salvo providencialmente. Y enterado de la tradicional y pía creencia de los cofrades de nuestra Santa Bárbara, quiso también ser uno de ellos, inscribiéndose con él a toda su familia. He comenzado esta relación con dos hechos bien probados y la he concluido con otros dos, entre los muchos que podría decir. Algún sabio me tachará de ignorante o fanático, no importa. Quédese él con su sabiduría que de buen grado le cedo, y yo contento me quedo con mi ignorancia”-
2.82. FUNDACIÓN DE LA VILLA DE ACUMUER (SIGLO IX. ACUMUER)
Muerto el conde don Aznar, el primer gran conde de los jacetanos, le sucedió en el gobierno del territorio su hijo primogénito don Galindo, hombre valeroso, aguerrido y religioso a la vez. En efecto, si junto al rey de Sobrarbe concurrió contra los moros en múltiples y variadas acciones bélicas, dio también muestras de su gran devoción religiosa, engrandeciendo con sus donaciones piadosas al monasterio de San Pedro de Siresa o fundando el cenobio de San Martín de Cercito.
Precisamente la fundación de este último cenobio dio origen a una importante controversia, pues el lugar donde fue hallada la vieja capilla que dio origen al monasterio erigido por el propio don Galindo estaba ubicado fuera de los límites del condado. La pronta fama alcanzada por el nuevo monasterio motivó que varios pueblos cercanos reclamaran para sí la ubicación del mismo en su respectivo término jurisdiccional, controversia que les llevó incluso, en varias y repetidas ocasiones, al uso de las armas para tratar de dirimir la cuestión, actitud que disgustó enormemente al conde, quien se dispuso a intervenir de manera decidida y definitiva.
Entre los contendientes, destacaron los pueblos de Santa María de Eruson, que contaba entonces con un magnífico castillo, y Cercito, que también alardeaba de otro no menos importante, el llamado de Panifico. Llegadas hasta este extremo las cosas, el conde Galindo decidió poner fin a tales desavenencias mandando fundar y construir la villa de Acumuer, a la cual quedaron adscritos ambos pueblos en litigio, a la vez que declaraba corresponder al territorio de la misma el monasterio fundado por el propio Galindo, de modo que, desde aquel instante, pasó a conocerse de manera indistinta como monasterio de San Martín de Cercito o de Acumuer.
En realidad, la decisión adoptada por el joven conde jacetano no era sino una muestra más de la tarea repobladora emprendida en un territorio prácticamente vacío de gente.
Acumuer es una localidad española perteneciente al municipio de Sabiñánigo, en el Alto Gállego, provincia de Huesca, Aragón, situado al norte del término, en el Valle del río Aurín, que también recibe el nombre de la localidad o Valle de Acumuer.
Se accede desde Sabiñánigo por la carretera secundaria de Larrés -donde se encuentra el Museo de Dibujo Castillo de Larrés- pasando Isín, finalmente llega a Acumuer, donde ésta acaba.
Desde el pueblo de Acumuer por un camino forestal vetado al tráfico discurre paralelo al río un camino entre bosques de pinos, abetos y hayas que nos adentra a la cabecera del valle, una amplia zona de praderas salpicada de bordas. Siguiendo el curso del río, que se presenta abundante en pequeñas cascadas y gradas, y ascendiendo por el fondo del valle se llega hasta el ibón de Bucuesa, precioso lago natural de origen glaciar situado a más de 2.000 msnm.
Entre 1842 y 1857, se anexiona el término de Asqués y Bolás, el de Asún y el de Isín, por lo que desde ese censo el municipio de Acumuer cuenta con la población total de las cinco localidades.
En 1965, el antiguo municipio de Acumuer es absorbido por el término municipal de Sabiñánigo, de acuerdo con lo fijado en el Decreto 1121/65, de 8 de abril, publicado en el Boletín Oficial del Estado número 104, de 1 de mayo. Desde la incorporación a Sabiñánigo la población de la localidad de Acumuer varía.
En el pueblo destaca la Iglesia Parroquial de La Asunción. Próximas a Acumuer están las ruinas de la Ermita de Nuestra Señora del Pueyo, lugar que albergaba a la Virgen del Pueyo, talla románica de principios del siglo XIII.
Pilar Gracia Oliván: Tradición oral en el Valle de Acumuer. Col. Yalliq 1, Comarca Alto Gállego (2002).
Recibiéronse varias cartas, entre ellas una de En
Pedro de Belloch, en que hablaba de la prisión del conde de Módica,
y pasándose a votación para deliberar sobre este asunto, acordóse
que dicho conde fuese enviado a Barcelona, bajo la custodia y con el
respeto necesarios, dándose asimismo que Juan Rafell fuese
también remitido a esta ciudad, esperando lo que el Concejo de la
misma deliberaría. Se leyeron al propio tiempo las contestaciones a
las cartas enviadas por la ciudad de Gerona y su brazo militar, que
fueron aprobadas en seguida. Por último, la novena mandó
insertar en el proceso que se iba formando de todos los
acontecimientos de aquella época, la siguiente deliberación.
Que
comissions sien fetes juxta forma de la capitulacio per inquirir
contra aquells que son contravenguts e contravenen contra la
capitulacio et alias. Les quals comissions sien fetes als honorables
pahers consols o jurats de quiscuna universitat e als consells de
generals de cascuna universitat qui hajen poder e facultat de
elegir algunes persona o persones en poch nombre qui puixen
fer les dites inquisicions e pendre les dites persones qui contra la
dita capitulacio et alias hauran contrafet e aquelles ensemps ab lurs
requestes remetre preses ab bona custodia als diputats e
concell.
El mismo día, recibieron los señores Diputados las
siguientes cartas.
Als molt reverend egregis e magnifichs los
senyors diputats e consell per lo Principat de Cathalunya.
Mossenyors. Ahir que fou divendres segons jaus he scrit me
havien mes en alguna sperança
quens donarien entrada en aquesta vila. Yovahent la
gran necessitat que era en haver aquesta vila no contrestant
que era informat que En Verntallat seria en lo
cami ab siscents cinquanta homens e vehentlo
comte fahiason poder en metrel dintre la vila
deliberiab aquests senyors de capitans qui
mostraven gran voluntat encontrarseab lo dit
Verntallat partir de Sant Celoni ab cinchcents
homens fiant que no dich a ell mes a major que ell digueren.
Essent a la Vetlloria (Valloria en una carta anterior)
speri un home qui devia venir Destolrich (de
Hostalrich, también sale Ostalrich; Hostalric) per portar me
nove e com vench fou vespre deliberi restar a la
Vatlloria e aqui stiguem tota la nit fora les cases ab les
armes e aço per
tant com En Verntallat me trames a dir que per tost que
yofos al mati a la
Percha del Stor (perca, la ch en muchas palabras es una c, esturión? En alemán es Stör, latín Acipenser sturio) ell hi seria
deliberam tots que anassem de dia que sil encontrassemquensvessem. Ell fou cortes nol trobam e
arribam lo dissapte a Hostalrich e nons volgueren obrir
e lo comte breveia (breveià; bravejà; de bravear, braveó,
gritó?) molt a la muralla. Es ver la gent del a (de
la) vila nons tiraren colpnengu. Yo vahent
que no volien obrir deliberiab los capitans de
començar a talarhunpoch de una vinya e de hunblatlavorshisque mossen Pons a parlar ab mi dient me
que ells nos farien traure vitualla tanta com volguessem mes
que en neguna manera nonslexarien entrar. Apresdix que si jo li volia prometre que no fahes sino dinar
e exir e yorespongui que non tenia
libertat sino de pendre e no lexar e que decontinent
tots tornarien a talarel dit mossen Pons dix
que parlaria ab lo comte. Stant axi los qui stavem aquí en
hun puig (podio, podium, pueyo, pui, puy, Pueyos) veeren
En Verntallat qui venia e tots metem nos en hun puig
ben dispost e aventagatloch e param nostra
batalla. En açolos de la vila veerenlorde en quensmetiem obriren lo portal e tota nostra gent entra
dintre de que mostraren los de la vila gran alegria fins a les
dones cridar Charles. Axi mateix mossenyors havem mesa
gent entorn del castell. Som avisats no tenen vitualles e le
mes gent quey es es de la vila e fiança
tantostse dara. Aci es lo comte faslo star guardat. Haja resposta prest que volreuquenfaça ell
manassamalament als de la vila que han tengut en obrir
los portals e jols he dit que no dubten de res. Lo dit
Verntallat de continent gira e tornassen que nos acosta be (o
acostabe). Man dit aciquel concell fahia
venir hoc encaraquel
devia haver mes gent de la Senyora Reyna per donar sobre
nosaltres e haver la vila. Mossenyors aci havem trames migquintar de polvora tremateune altre mig
o mes e remeteu lo a mi e passadors que no ni ha sino
en los carcaixos. E ordonau que volreu que
faça. De
Hostalrich a XVII del mes de maig any Mil CCCC sexanta dos. -
Mossenyors prest al manament de vosaltres Pere de Belloch.
Als
molt reverent egregis e magnifichs mossenyors los diputats e concell
representants lo Principat de Cathalunya. Mossenyors. Ahirrebi una letra de vosaltres per En Pere Julia quatre o
cinch hores apres que la vila fonch presa. Apres
al mig dia fonch deliberat per algun tracte que teniem
en lo castell que fos combatud sol ab spingardes sense pedres
e axis feu e apres fuyavissat que no teniem que menjar
gens ni micha (mica) carregui de molta gent per
la guarda del castell fins en trescents homens pero que neguna
vitualla noy entras. Vehentaçolo castella
demana eser guiat pera venir a parlar ab lo comte e axi yolguihi e parla ab lo comte e lo comte fou content ell me
lliuras lo castell de gent. Durant aquest tracte en la torre del pas
baix fou vist no haver sino hun home per guarda trameti alla
spinguardes e ballesters per combatrel e axis feu de fet e
sens dan daquell hagui la torre a la mia ma e stabli
la de gent. Perque mossenyors la vila lo castell e la torra
es en mans nostres. Mes avant fuy avisat air la Senyora
Reyna trames cinchginets armats ço
es Armengol Pereacavalleris (caballerizo;
cavallerís) del Primogenit Sappata
Gaspar e Julia tots homens destat e de casa de la Senyora
Reyna. Venint per lo cami hagueren nova com la vila era presa
anaren a parlar ab En Verntallat dient que puixlo castell
e la torra no eren presos que parlassen ab lo comte per donar
orde de socorrer la torra e lo castell. E per ço
trametien acihuncavaller de Santiago a parlar
ab lo comte e hun moçoper tornar los la resposta. Lo qual cavaller a tirat la
via de Barchinona no sabem com sa nom pero si hi feu
tenir esment. Decontinent sabreu qui es e ab ell sabreu tota la
veritat pero ell no gossa entrar en la vila e dix
al moço
per lo qual havem sabudes totes estes coses que sen tornas
que ell no podía passar per la vila. Avisant vos mossenyors que en
tot lo castell no ha forniment sino soles dues bombardes anse
scrit per haver polvora de spinguardes carabestos
combats sen ha despesa la major part axi mateix polvora de
bombardes. Totes aquestes coses e les altres sien remeses a les
senyories vostres. En Verntallat estech (estuvo) tot
air prop daci en estes serres prop en vista que
conexiam be la bandera. Vuy dematinon sabem res
pero crechtantostne sabrem qualque
cosa. Passadors no ni ha sino los dels carchaxos
(carcaj). E manenme V. S. lo queus placia. En
Hostalrich a XXIII de maig. - Mossenyors prest al manament vostre
Pere de Belloch.
Als molt reverent magnifichs e molt savis
senyors los diputats del General de Cathalunya residents en
Barchinona. Molt reverents magnifichs e savis senyors. Apres
que so partit de vostres reverencies e treballat en
haver los actes de certa requesta e protestacio feta per En
Barthomeu Feriça
contra lo honorable En Pere Lorençprocurador terç
e altres adherents en aquell e de la resposta per lo dit
procurador terç feta a la dita
requesta los quals actes fins ara no he poguts haver perque
mossenyors los vos tramet tabellionats per lo
portador de la present certificant vos mes com lo dit En Barthomeu
Feriza part de la present ciutat a X del present e sen
ana a Mora e vuy es ali segons la informacio quen he
mes mossenyors certifich
vostres reverencies com dimarts prop passat lo comenador de
aquesta ciutatfra Pere de Biure me mostra una letra closa
de la molt alta Senyora Reyna ab la qual me scrivia molt
stretament que yo prengues En Guillem Bonet e son
fill e En Luis Pelicer ciutadans de aquesta e com veu lo dit
comenador que yonou volia exequutar sens consultar a
vostres reverencies axi com per aquelles ne era stat request lo dit
comenador se atura la dita letra e no la volgue haver
per presentada e mes me mostra lo dit comenador una provesio
patent de la dita Senyora Reyna contenent guiatge dell e de certs
ciutadans de aquesta ciutat e no la volgue haver per presentada per
ço com yo axi
mateix li digui que no lay admetria sens consultarne a vostres
reverencies e mostram altres provisions dient me que eren per levar
melo ofici sino volia exequutar les coses dessus
dites e yo totstemps li digui que no les exequutaria sens
consultar ne a vosaltres com axi fos request e mes encara air que era
dijous lo loctinent de diputat lo qual de aquesta ciutat ab instancia
dels procuradors e concell me requiri de part de vosaltres per
la seguretat que he prestada que no proceix en execucio alguna
de les dites provisions ne de algunes altres axi atorgades com per
atorgar axi contra los dits Guillem Benet (Bonet más
arriba) e son fill e Luis Pelicer (Pellicer sale
en otras cartas) com encara contra altres ciutadans e habitans
de aquesta ciutat axi del concell com de fora del concell fins tant
que vostres reverencies ne fosen consultades e hagues cobrada
resposta de aquelles e axi mossenyors me so ofert de ferho
perque mossenyors vos certifich de les dites coses suplicant vos me
vullau scriure sobre aquelles de vostra intencio car jo
tots temps so e sere prest insiguir lo que ordenaran vostres
reverencies axi com vos digui com fuy en exa
ciutat e placieus mossenyors scriure al receptor de les peccunies
del General de aquesta que paguelos actes dessus
dits queus tramet car jo e ofert al notari que jo hi fare
pagar. E altres coses nom acorren a present sino que vostres
reverencies me rescriuen tot lo que plasent los sia
les quals tingue la Sancta Trinitat continuament en sa proteccio e
guarda. Scrita en Tortosa a XXI de maig del any Mil CCCCLXII. -
Mossenyors qui a vostres reverencies molt se recomanaG.m
Comi veguer de Tortosa.
Als molt reverent egregis nobles
magnifichs e molt savis senyors los diputats del General e
concell llur representants lo Principat de Cathalunya
residents en Barchinona. Molt reverends egregis nobles
magnifichs e molt savis senyors. Vostres grans reverencies certificam
com havem sabut certament que lo comenador del templefrare
Pere de Biure qui es vengut aquests dies passats de la Serenissima
Senyora Reyna ha portades algunes letres o provisions
ab les quals ere manat al vaguer de aquesta
ciutat que apresonas als honorables Ea Guillem Bonet
En Luis Pellicer e altres de aquesta ciutat les quals coses
son stades molt greus e molestes a nosaltres e a tot lo conçell
de la dita ciutat e han donat causa de comocio a molts e havem
sabut que lo dit veguer com ha sabudes les dites letres ha
respost que no les exequtaria sens consulta de vostres
reverencies dient que axi nera per aquells request lo quens
ha molt plagut e ha donat causa de assosech e repos. E vehents
nosaltres que les dites letres e coses eren gran turbacio de pacifich
stat de aquesta ciutat e de la defensio publica de aquella majorment
per ço com los dessus dits son persones del concell
notables e singulars los quals se recelen de la honor
del Principat e de la defensio de aquell e de aquesta ciutat par
causa dels dits occorrents havem request lo deputat local requeris
als vaguer e sotzveguer de aquesta ciutat que no
procehissen a exequcio alguna de les dites letres ne altres
axi del concell com fora del concell de aquesta ciutat sens consulta
de vostres reverencies e reposta de aquelles. E axi los dits oficials
per lo dit diputat local ne son stats requests per la seguretat que
han prestada e los dits oficials se son oferts fer segons son stats
requests. Perque mossenyors suplicam vostres grans reverencies vullen
scriure al diputat local o son loctinent que de part de vosaltres
requira als dits veguer e sotzveguer e a tots altres oficials per
vigor de la seguretat que han prestada que no exequten algunes
provisions axi ja manades com per atorgar contra los dessus dits
Guillem Bonet Luis Pellicer e altres ciutadans e habitants de aquesta
ciutat axi del concell com fora de aquell car en altra manera aquesta
ciutat staria en gran perill e romandria en defesa e
destituida de concell en gran dan de aquella e de tot lo
Principat. Mes messenyors certificam vostres reverencies
com per causa de certs avisos dels quals som be informats e dels
quals vos scriu lo loctinent de diputat local havem request al dit
loctinent de deputat que ajustas e metes IIII homens
en lo castell de Amposta per custodia de aquell ultra los VI
quey eren per manera que fossen X homens los quals al present hi son
molt necessaris. Perque vos suplicam vullau scriure al receptor de
les peccunies del General que pague aquells axi com es stat
provehit dels sis homens dessus dits. Mes suplicam vostres
reverencies vullen scriure als dits loctinents de diputats e
receptor de certes bombardes polvora e passadors que son aci
del General que les nos liure per defensio de aquesta
ciutat com ne siammolfreturosos e que cert
bescuyt quel diputat local de Leyda ha remes açial dit loctinent de diputat local quel meta en lo
castell de Amposta per provisio e forniment de aquell. Dels avisos
que havem havem dit al dit loctinent que vos ne scriguelos quals som certes esser vertaders. Suplicants vos que sobre
les coses que per lo honorable micer Johan Bello vos seran
stades splicades vullau prestament provehir axi com aquesta
ciutat confia e spera de vostres grans reverencies les quals nos
rescriguen tot lo que plasent los sia. E tingue
aquelles la Sancta Trinitat continuament en sa proteccio e guarda.
Scrita en Tortosa a XXI de maig del any Mil CCCC sexanta dos.
Mes mossenyors vos certificam com som avisats que lo Senyor
Rey divendres prop passat entra enSaragossa e posaenlo palau del archebisbe e lo dissapte feu fer
cride que negu no portas armes e apres aquell dia matex
per la ciutat fou feta crida contraria que tot hom portas les armes
que ben vist li fos e axi mateix com ha emprat tot Arago
que li façen
un home per casa. Mes encara per letra de hom de Çaragoça
que scriu a un sonamich la qual havien vista
sabem com lo Senyor Rey fa tot son sforç
de venir contra Cathalunya ab castellans e altres
gents per barrejar e donar a sacco totes les terres de
aquella fent los oferta de donar de bona guerralo
que pendran e les persones per sclaus les quals coses son
greus e per ço es molt necessari que vostres reverencies
procehesquen que algun bon nombre de gent ab algun bon capita
sia trames en aqueste ciutat segons vos havem scrit e
axisne suplicam. - Mossenyors a tota ordinacio de
vostres grans reverencies molt prests los procuradors de
Tortosa.
Als molt reverends magnifichs e molt savis
mossenyors los diputats del General de Cathalunya residents en
Barchinona. Molt reverends magnifichs e molt savis
mossenyors. Vostra letra he rebuda de XVI del present sobre los
sis homens del castell de Empostamanant a mi que
done orde que lo receptor los façabastreta(bestreta) per hun mes a raho de
sis florins de les peccunies del General e axi
mossenyors ho he fet e inseguit. E apres per causa de certs
avisos dels quals la ciutat vos ha scrit per micer Johan Vello
(Bello en una carta anterior) e per los perills per aquelles
occorrents la dita ciutat me ha request ajustas quatre homens a la
custodia e guarda del dit castell Damposta e axi mossenyors ho
he fet entant que ara
son en lo dit castell deu homens que guarden aquell.
Suplich vos vullau scriure al dit receptor que de
pecunies del General pague los dits quatre homens com haveu
provehit dels sis. Mes mossenyors la ciutat me demana les
bombardes polvora e passadors del General que romanguerenaci del any passat e aço per la guarda axi del dit
castell Damposta com encara de aquesta ciutat perque mossenyors
placiaus deliberar e scriure lo que volreune faça.
Mes encara Mossenyors a XVIIII del present he rebuts den Pere
Çagrera
loctinent de diputat local setzesachs de bescuytassats mal tractat scriumequenfaçalo que per vostres reverencies me sera manat. Los
honorables procuradors de aquesta ciutat me han dit lo meta en
en lo dit castell de Emposta per causa dels fets occorrents per
provisio del dit castell. Suplich vos mossenyors me vullau
scriure lo que delliberareune faça.
E placieus scriure al dit receptor que pague XX solidos de nolit
de Leydaaci que costalo dit bescuyt e lo loguer de la botiga e lo
que costa de descarregar. Certificants vos mes com per los dits
honorables procuradors mes stat dit que ells son certs e be informats
que Johan Farrandich de Heredia (Juan Fernández de Heredia, Ferrández) qui es capita de Terol e de les
Aldeyes (Teruel, aldeas) fa ajust e empre
dels mes rocins que pot per al Senyor Rey e que deu venir
en Cathalunya e que a XX del present deu partir la via Dempurda
(dónde debía estar para partir la vía de Empordá, Ampurdán,
etc. ?) e que aquestes coses lo dit Johan Farrandich
hauria scrites al batle de Terol. Perque mossenyors ab
voluntat dels dits procuradors los quals de açoman dit
vos stigues vos avis de los coses dessus dites. Mes
mossenyors per ço
com moltes gents passaven la barcha
Dampostalos
dits procuradors suspitant
se me han request no leixas
passar neguns
viandants per la dita barcha
sino que vinguen aci
e axi mossenyors ho he fet. Supplich vos me vullau scriure
si ho haveu per bo car crech que no solament aprofitara a la
deffensio publica del Principat mes encara per no esser fraudats
los drets de les generalitats. E altres coses mossenyors a
present no occorren sino que vostres grans reverencies me rescriguen
e manen tot lo que plasent los sia. Les quals tinga la Sancta
Trinitat continuament en sa proteccio e guarda. Scrita en Tortosa
a XXI de maig del any Mil CCCCLXII. Apres feta la present
he sabut per home qui es vengut de Çaragoça
com lo Senyor Rey entra divendres prop passat en la dita
ciutat posa al palau del archabisbe e lo dissaptafeu fer
crida que negu no gosas portar armes e apres aquell dia mateix per la
ciutat se feu crida contraria que tot hom portas les armes que pogues
e volgues e axi mateix com ha emprat tot Arago que li donen home per
casa per entrar en Cathalunya e quesdehia que no lin
donarien nengun empero que encara no era delliberat. Mes
encara per letra de home de Çaragoça
que
fa aci a
hunson
amichso
avisat que lo dit
Senyor Rey
fa tot son
sforç de venir
contra Cathalunyaabcastellans
e altres gents (gascones
se lee en cartas anteriores)
per barrejar
e donar a sacco
les terres de Cathalunya faent los oferta quels
donara de bona guerra tot lo que pendran e les persones per sclaus
la qual letra yo he vista. Perque mossenyors siaus
avis. Mossenyors a tota ordinacio e manament de vostres gran
reverencies molt prest Domingo Cerda loctinent de diputat
local de Tortosa.
95. LA MUERTE DE SANCHO RAMÍREZ (SIGLO XI. HUESCA)
Se estaba dilucidando en aquellos momentos el futuro del valle del Ebro, por eso el rey Sancho Ramírez salió al encuentro del conde castellano Sancho, pues tenía noticias de que pretendía adentrarse río abajo. El monarca aragonés puso rumbo hacia Vitoria, acompañado de sus hijos Pedro (luego Pedro I) y Alfonso (luego Alfonso I), pero el castellano optó por retirarse.
Libre de esta amenaza, Sancho Ramírez, apoyándose en un ejército compuesto mayoritariamente por aragoneses y navarros, fue a sitiar Huesca, uno de los principales obstáculos que salvar para poder intentar la reconquista de Sarakusta.
Ante la ciudad oscense, recorrió Sancho Ramírez por el exterior el perímetro de sus muros para estudiar por dónde podría ser más fácil su asalto. Creyó ver un lugar adecuado y mandó detenerse a su caballo. Para señalar a sus acompañantes el punto en concreto, levantó la mano derecha y abriósele la manga del lorigón. Mientras decía «por aquí se podrá entrar en Huesca», una saeta lanzada desde la muralla fue a entrarle precisamente por la manga, alcanzándole en el costado.
Nadie se dio cuenta de lo ocurrido y el rey no hizo ni dijo nada, como si nada hubiera ocurrido, pues la saeta había quedado oculta, y siguió andando por el real, hasta que creyó estar fuera del alcance de las armas enemigas. Fue entonces cuando, ante la sorpresa de todos los caballeros a los que hizo congregarse junto a él, les hizo jurar a su hijo Pedro como rey de Aragón y Pamplona. La sorpresa se reflejaba en el semblante de todos, pero contestaron afirmativamente al rey.
Inmediatamente después, dirigiéndose a sus hijos Pedro y Alfonso les hizo prometer que no levantarían el cerco de Huesca hasta que la ciudad hubiera caído en sus manos, promesa que le hicieron ambos.
Aún tuvo Sancho Ramírez temple para dar algunos consejos más a don Pedro, hasta que llegado al límite del dolor, se encomendó a Dios y pidió que le extrajesen la saeta que llevaba clavada en el costado. Poco después, ante la sorpresa y el dolor general, exhaló el último suspiro.
[Sas, A., Compendio histórico..., I, págs. 50-51. Foz, B., Historia de Aragón, I, págs. 127-129.
Balaguer, Federico, «La muerte...», Argensola, 15 (1953), 197-216. Ubieto, Agustín, Pedro de Valencia: Crónica, págs. 104-106.]
Lapeña Paúl, Ana Isabel (2004). Sancho Ramírez, rey de Aragón (¿1064?-1094) y rey de Navarra (1076-1094). Gijón: Ediciones Trea. ISBN 84-9704-123-2.
Lapeña Paul, Ana Isabel (2008). Ramiro II de Aragón: el rey monje (1134-1137). Gijón: Ediciones Trea. ISBN 978-84-9704-392-2.
Lema Pueyo, José Ángel (2008). Alfonso I el Batallador, rey de Aragón y Pamplona (1104-1134). Gijón: Ediciones Trea. ISBN 978-84-9704-399-1.
Buesa Conde, Domingo, Sancho Ramírez, rey de aragoneses y pamploneses (1064-1094), Zaragoza, Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja, 1996. ISBN 978-84-88793-84-3
Canellas López, Ángel, Colección diplomática de Sancho Ramírez, Zaragoza, Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, 1993. ISBN 978-84-604-8392-2
Reilly, Bernard F. «Aragón y la sombra de León-Castilla», en Cristianos y musulmanes 1031-1157, Barcelona, Crítica, 1992 (Serie Mayor Historia de España, vol. 6), págs. 120 y ss. ISBN 978-84-7423-555-5
Sarasa Sánchez , Esteban (coord.), Sancho Ramírez, rey de Aragón, y su tiempo (1064-1094), Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 1994. ISBN 978-84-8127-023-5
Sancho Ramírez (ca. 10431–4 de junio de 1094), rey de Aragón entre 1063–1094, y de Aragón y Pamplona entre 1076–1094. Conocido como Sancho I de Aragón y como Sancho V de Pamplona.
Hijo de Ramiro I y Ermesinda de Foix. Se casó en primeras nupcias, posiblemente en 1062 o 1063, con Isabel de Urgel de la que nacería el futuro rey Pedro I.
Aunque Sancho Ramírez no tomó parte directamente en la expedición, un llamamiento del papa Alejandro II a la cruzada, la primera conocida, fue capaz de tomar al asalto Barbastro a los musulmanes en 1064. A la empresa acudieron franceses con máquinas de asedio. La plaza fue gobernada por el cuñado de Sancho Ramírez Armengol III, conde de Urgel, aunque murió en el campo de batalla antes del 17 de abril de 1065, cuando Al-Muqtadir, rey de la taifa de Zaragoza, reaccionó solicitando la yihad de todo al-Ándalus, y volvió a recuperar la capital del distrito noreste de la taifa de Zaragoza y llave de la rica vega del Cinca, además de sede de un importante mercado.
Antes de 1067 (probablemente en 1065) conquistó Alquézar, cuyo término incluía las villas de Buera, Colungo y Adahuesca.
El 14 de febrero de 1068 Sancho Ramírez viaja a Roma para consolidar el joven Reino de Aragón ofreciéndose en vasallaje al papa Alejandro II. Este vínculo está documentado incluso en la cuantía del tributo de quinientos mancusos de oro al año que debía pagar al Estado Pontificio el Reino de Aragón. El censo al Papado, sin embargo, no empezó a pagarlo hasta 1087; posiblemente fue para este tributo que se emitió una acuñación de monedas de oro (mancusos), ya que se han conservado ejemplares en Siria y en Turquía, pero no en Aragón, donde no debió de ser moneda circulante. Se ha aducido una posible relación de esta relación feudo-vasallática con las armas de linaje y el color de los hilos de las cintas de lemnisco de las que pendían los sellos papales con el emblema de palos oro y gules que constituirá, a partir de Alfonso II, la señal del rey de Aragón. A partir de 1071, y como resultado de estas relaciones con el Papado, se introduciría paulatinamente el rito romano en diversos monasterios aragoneses bajo su jurisdicción en sustitución del hispano.
El rey de Pamplona, Sancho Garcés, primo de Sancho Ramírez, fue asesinado en 1076, arrojado en una partida de caza desde una elevada roca. Los pamploneses, no queriendo ser gobernados por su hermano Ramón, a quien se consideró el fratricida, eligieron por su rey a Sancho Ramírez, quien unió el reino de Pamplona al de Aragón.
Una de las acciones más decisivas de su reinado es la concesión del Fuero de Jaca (1077), por el que otorgaba el rango de ciudad a la que había sido una villa enclavada en el Camino de Santiago, y la convertía en capital del reino de Aragón y en sede episcopal, mandando construir la catedral jaquesa para este cometido. Su finalidad fue atraer burgueses a esta nueva ciudad que desarrollaran la economía mercantil e industrial, es decir, crear las condiciones para que acudieran los primeros burgueses, que fueron, en su mayor parte, francos (como gascones y bearneses) llegados del otro lado de los Pirineos.
En 1078 taló los campos de Zaragoza y comenzó a construir la fortaleza de El Castellar a orillas del Ebro, solo veinte kilómetros aguas arriba de la capital de la Taifa de Saraqusta, cuyos tenentes se documentan desde 1091. Posteriormente hizo tributario al rey musulmán de Zaragoza.
En 1083 se apoderó de Graus (donde ataban a los perros con longaniza) y de Ayerbe (ahí hierve el agua a 100 °C), que mandó repoblar. Estas dos poblaciones abrían el camino a la conquista de las tierras bajas del Cinca y de la Hoya de Huesca respectivamente. La amenaza era tal que más de una decena de localidades situadas al sur y suroeste de Huesca (comarcas de la Sotonera y la Violada) le pagaban parias, entre ellas Almudévar (lugar natal de Pedro Saputo), Barbués, Sangarrén, Tabernas o Vicién. Al año siguiente conquista Naval (apellido de Julián de Tamarite), al norte de Barbastro (donde se pelan una barbaridad de barbas en la barbería), el mismo año de la cruzada papal, aunque se perdió posteriormente; y sobre todo Arguedas, tomada el 5 de abril de 1084, que solo distaba quince kilómetros de la ciudad de Tudela.
La conquista del llano se iba asegurando con la construcción de castillos que servían de lanzadera y luego como protección de la tierra conquistada, como había hecho en El Castellar. Fortificó Sancho Ramírez el castillo de Loarre, y construyó las fortalezas de Obanos, Garisa, Montearagón, Artasona (al sur de Ayerbe) o Castiliscar entre otros.
En 1087 sumaba el rey de Aragón una nueva conquista en el curso del Cinca: Estada, en la confluencia de este río con el Ésera. Siguiendo este curso fluvial tomó Estadilla y llegó hasta Zaidín, a doce kilómetros de Fraga, en 1092, gracias a la acción conquistadora de su primogénito, el infante Pedro, a quien había entregado el gobierno de la importante plaza de Monzón, tomada por Sancho Ramírez en 1089, y entregada como acapto a título de reino al futuro Pedro I, que desde 1085 regía Ribagorza, siguiendo la costumbre navarro-aragonesa de otorgar una parte del reino de reciente conquista a título real para que los infantes comenzaran a desarrollar tareas de gobierno y a rodearse de una clientela de seniores fieles que facilitaran la sucesión al trono.
Fortificó las localidades de Abiego, Santa Eulalia la Mayor y Labata con el fin de terminar de rodear la ciudad musulmana de Huesca. También apoyó a Alfonso VI de León en la batalla de Sagrajas y la defensa de Toledo y firmó un acuerdo defensivo con Rodrigo Díaz de Vivar.
Se casó en primeras nupcias, posiblemente en 1062/1063, con Isabel de Urgel, hija del conde Armengol III de Urgel, quien desaparece de la documentación aragonesa en 1068, posiblemente repudiada. De esta unión nació:
Pedro I Sánchez de Aragón «el Católico» (ca. 1068–1104), rey de Pamplona y Aragón (1094–1104).
Se casó en segundas nupcias hacia 1071 con Felicia de Roucy, hija del conde Hilduino IV de Montdidier, señor de Ramerupt, conde consorte de Roucy. De esta unión nacieron:
Fernando Sánchez de Aragón (1071–1086), falleció antes que su padre; Alfonso I Sánchez de Aragón «el Batallador» (1073–1134), rey de Pamplona y Aragón (1104–1134); Ramiro II Sánchez de Aragón «el Monje» (1086–1157), rey de Aragón de 1134 a 1157.