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viernes, 12 de febrero de 2021

15 DE JULIO.

15 DE JULIO.

El arzobispo de Tarragona, el conde de Módica, el conde de Prades y maestro Martin Pere, síndico de Gerona, firmaron y juraron en este día los capítulos firmados por la Reina y los señores Diputados y Consejo, con intervención del prothonotario de dicha señora Pedro Oliet.
Ocupáronse los señores Diputados, acto continuo, de algunas remuneraciones que se habían de hacer a los que trabajaron en el enganche de gentes de armas, y, por último, se expidió la siguiente carta.

Als molt honorables e savis senyors los pahers de la ciutat de Leyda.
Molt honorables e savis senyors. Per quant es concordat que quiscuna universitat de aquelles qui llurs sindichs han entrevengut en aquests afers e han fermada la capitulacio fermada per la Senyora Reyna e per nosaltres e aquest consell es molt necessari que prestament fasseu ajustar vostre consell e fermar la loacio e aprovacio e concessio de la dita capitulacio segons la forma queus enviam ordenada e quen fassau fer dues e que les nos tremetau decontinent ab lo portador de la present car la una ha esser donada al Senyor Rey e altre se ha a retenir aci per nosaltres e en aquest consistori aquesta ciutat ab lur consell de cent jurats la ha aximateix fermada. E aço es stat delliberat fer axi per quant lo vostre sindich no havie poder en scrits. Placiaus en aço dar diligencia que prestament se faça car altrament nos poria haver lo contracte fermat per la Senyora Reyna. E sia senyors
molt honorables e molt savis la Sancta Trinitat vostra guarda. Dada en Barchinona a XV de juliol any Mil CCCCLXI. - A. P. abat de Montserrat. - Los diputats e consell etc. a vostra honor prests.

Iguales a la carta que precede, se enviaron también otras, dirijidas a los jurados de Gerona, a los procuradores de Tortosa, a los cónsules de Perpiñan, a los paheres de Cervera, a los concelleres de Manresa y de Vich, a los cónsules de Villafranca de Conflent, y a los jurados de Villafranca del Panadés.

domingo, 28 de junio de 2020

CAPÍTULO XX.


CAPÍTULO XX.

De la venida y hechos de Quinto Sertorio; favores y mercedes que hizo a los españoles, y fundación de un estudio general que hizo en los pueblos ilergetes, en la ciudad de Huesca, y del provecho que dio.

Vencidos los cimbrios y echados de España, la cosa más notable y de consideración que hallamos haber sucedido en esta tierra y en los pueblos ilergetes, fue la venida de Quinto Sertorio. Este fue el primer romano que dio honras y privilegios y exenciones a los españoles, y desterró de ellos aquella barbaridad y fiereza que hasta estos tiempos habían tenido, e introdujo la policía (política) y cortesía y otras muchas cosas buenas que aún perseveran.
Fue Quinto Sertorio natural de un pueblo llamado *(no se lee bien) Nurtia, cercano a Roma; su linaje era de los nobles de la plebe, digo, que no bajaba de linaje antiguo de patricios o senadores, sino de gente plebleya que por su virtud y merecimientos había merecido la nobleza: en su mocedad se dio a la oratoria, y fue muy estimado, por ser aventajado orador. En la guerra de Numancia (Soria) fue soldado, y se halló en muchas batallas contra los cimbrios, en que dio claras muestras de su ánimo y valor. Cuando Tito Didio, cónsul de Roma, vino a España, Sertorio fue su tribuno; en las guerras civiles de Roma entre Sila y Mario, fue del bando de Mario, y tan perseguido de Sila, que le obligó a salirse de Roma, y se vino a España con título de pretor. En el camino padeció muchos trabajos, y los vientos le echaron a Francia, y queriendo venir a España, las guardas que estaban en los Pirineos se lo vedaron; pero corrompidos con dinero, dieron lugar que pasase, y estando en España, con su apacible trato ganó muchos amigos. Sila, que sentía mal el poder de Sertorio, envió (en) contra de él a Cayo Anio, español, con un poderoso ejército; y Sertorio, para impedirle la entrada, envió a Lucio Salinator con seis mil hombres de armas. Anio, que no se sentía poderoso contra de él, le pidió paz, y para tratarla, le envió a Calpurnio Lanario. Salinator, que se fió de ellos, se vio con Anio y con Calpurnio, y estando tratando la paz, Calpurnio le mató a traición; y Sertorio, por faltarle tal capitán, quedó casi del todo destruido, y Anio se entró en España sin hallar resistencia. Sertorio se pasó a África, perseguido de la fortuna, y a la postre volvió a España, y en Portugal fue muy bien recibido de los lusitanos, y algunos pueblos que habían negado la obediencia a los romanos le tomaron por capitán y caudillo, y después lo vino a ser de la mayor parte de España, porque veían en él prendas tales, que le hacían merecedor de cosas mayores. Como él había sido criado en España, conocía el humor y condición de los naturales, y sabía cuán mal llevaban el mal trato y poca honra que les hacían los romanos, que los tenían en cuenta de bárbaros, y los trataban como si fuesen esclavos suyos. Usó por esto con ellos de grandes liberalidades y honras; quitóles primero algunos de los vectigales y tributos que pagaban a los romanos; más, otorgó a los pueblos que se declarasen por él, que no hubiesen de dar alojamiento a los soldados, antes bien hizo que estos se alojasen, tanto de verano como de invierno, en la campaña; y fue el primero que lo hizo; y para más honrar y autorizar a España, ordenó una manera de gobierno muy semejante al de Roma en la autoridad y representación, y con los mismos nombres y dignidades y cargos que en el senado de aquella ciudad se usaba; y de los españoles más principales escogió trescientos, y les dio título y nombre de senadores, y a la junta de ellos llamó senado; y dice Apiano Alejandrino, que lo hizo, no tanto por similitud, cuanto por hacer burla y escarnio del senado romano; de lo que quedaron todos muy pagados, aunque este senado no tenía más que el nombre y apariencia, porque Sertorio siempre se reservó el mando y señorío muy entero para si; y como los españoles no habían recibido jamás otra tanta honra de los romanos, estaban contentísimos de esto (como lo siguen estando los muy idiotas, sumando el congreso de los diputados y otros mamones, en el siglo XXI). Hacíales armar a la usanza romana; mostrábales el seguir el orden de los escuadrones, quitándoles el pelear a tropeles como hasta estos tiempos lo habían usado tan en su daño, que más parecía acometimiento de salteadores, que batalla de soldados. Dábales celadas, espadas y otras armas doradas y ricas, y escudos muy adornados, con que ablandaba la natural fiereza de ellos, y aumentaba el amor que le tenían; porque todos se daban a entender, que el poder de los españoles, por medio de Sertorio, oscurecería la gloria de los romanos, o abajaría sus bríos y quitaría la tiranía de ellos; y para mejor asegurarse de los naturales, sin ofensa de ellos, representó un día en su senado la falta tan grande que en España se sentía de letras y de sabiduría, que eran dos cosas que no engrandecían menos los pueblos y los reinos, que las armas; y que él, por el amor que tenía a nuestra nación, sentía mucho la ignorancia y barbaridad (que) había en ella; y para remediar esto, les propuso de fundar una universidad y estudio general para los hijos de los españoles, donde se enseñasen las lenguas griega y latina, y todas las artes y ciencias y buenas costumbres, y se desterrase la ignorancia y barbaridad, que era mucha. Para esto escogió en la región de los pueblos ilergetes la ciudad de Huesca, y fue la primera universidad de España y aun de casi toda la Europa, donde se enseñasen letras. Fue esta fundación tan grata a los españoles, que quedaron más contentos de ella, que de los muchos privilegios y honras que les había dado Sertorio. Llamó para esta universidad maestros doctísimos, que públicamente enseñasen, y les pagaba a su cuenta gruesos salarios, y él mismo, aunque fuese capitán y hombre de guerra, se deleitaba en examinar a los mancebos españoles que cursaban en aquella universidad, y señalaba premios a los más doctos, dándoles piezas de oro, vistiéndoles el traje romano con aquellas vestiduras que llamaban pretextas, que en Roma solo las vestían los hijos de los nobles y caballeros, y con ellas y una broncha de oro que llevaban en los pechos, eran conocidos. Era esta vestidura muy grave y honesta, y duraba has los diez y siete años; y dice Plutarco que holgaban mucho los padres ver a sus hijos con aquel traje, y más con las esperanzas que daba Sertorio, de que aquellos muchachos habían de tener cabimiento en el gobierno y administración de la república romana, y en el senado que él había instituído en España. Fue de gran lustre para España todo lo que hizo Sertorio; porque de aquel tiempo adelante florecieron hombres en ella tan eminentes en letras y doctrina, que pudieron igualarse con los mismos de Roma, y aún de Atenas.
En poesía tuvimos a Marco Valerio Marcial, cuyo libro de epígramas el emperador Elio Vero llamaba su Virgilio, y a Liciano, contemporáneo del mismo Marcial (todos de
Calatayud), de quien habla cuando dice (1: Marc., lib. 1, epig. 29. ):
Gaudet jocosè Caninio suo Gades,
Emerita Daciano meo;
Te, Liciane, gloriab tur nostra,
Nec me tacebit, Bilbilis.
Caninio Rufo, de quien habla aquí Marcial y en muchas partes (2: Id., lib. 3, ep. 20, y lib. 7, ep. 68. ), fue celebradísimo en Roma por la dulzura y gracia de sus versos, y era jovial y de buen gusto, que nunca le vieron menos que alegre o riendo. El epígrama de su sepulcro trae Ciriaco Anconitano entre los otros de España, de quien lo tomó Ambrosio de Morales. Fueron sin duda muy célebres Daciano, natural de Mérida, y Marco, único pariente de Marcial; pues como a tales les alaba en sus epígramas. Voconio fue natural de Italica, pueblo que fue muy vecino de Sevilla, y escribió muchas elegías y epígramas. En Córdoba nacieron Lucio Aneo Séneca, autor de tragedias, Sextilio Henas, y Marco Aneo Lucano, que escribió en verso heroico las guerras civiles de Roma. *Silio Itálico y natural, según la más común opinión, de Itálica, que escribió la segunda guerra púnica en verso heroico, fue varón muy rico y, en tiempo del emperador Domiciano, cónsul de Roma y procónsul de Asia. De Juvenal, poeta satírico, dicen muchos ser español y natural de Segovia. Flavio Dextro hace memoria de Claudiano, poeta español que florecía en el año 388 de Cristo señor nuestro, y también de Marabaudes, poeta lírico, ciego, que vivía en Barcelona por los años de 423 (Barcino, Barchinona). Entre los cristianos fueron célebres poetas san Dámaso, papa, de nacion catalan; Juvenco, presbítero, y Aurelio Prudencio, insignes en virtud y piedad, como lo atestiguan sus obras y poemas que han dejado.
En la oratoria y filosofía tuvimos a Fabio Quintiliano, natural de Calahorra, de quien nos quedan unas instituciones oratorias y declamaciones muy estimadas de los doctos; y este fue el primero que en Roma abrió escuela pública de elocuencia, y recibió salario del fisco del emperador, como lo dice Eusebio (anno Domini 90.), aunque Morales dice y siente lo contrario (lib. 9, c. 27.). Este Quintiliano fue maestro de Juvenal y de Plinio el Mozo. Los Sénecas nacieron en Córdoba; y el uno de ellos fue maestro del emperador Neron (Nerón), de tanta prudencia y cordura, que, para alabar a un hombre sabio y de buenas costumbres, decimos ser un Séneca. Lucio Jurnio Moderato Columela, que fue cónsul en Roma el año 43 de Jesucristo señor nuestro, escribió De re rustica fue natural de Cádiz; así como el otro, que no se sabe su nombre más de lo que dice Plinio (lib. 2., epist. 23.): nunquam ne legisti *gaditanum quendam, Titi Livii nomine gloriaque commotum, ad videndum eum ab ultimo terrarum orbe venisse, statimque ut vidit abiisse; lo que después, escribiendo a Paulino, admiró el padre San Gerónimo. Pomponio Mela fue andaluz, (del Betis era) y a Trogo Pompeyo muchos le hacen español; y sin estos, pudiera referir otros muchos de quien hacen particular mención Ambrosio de Morales y otros; y no solo en la poesía y oratoria florecieron tales varones, pero en el gobierno y política hubo tantos, que sería nunca acabar, y se puede ver en los catálogos de los cónsules y emperadores de Roma; porque, dejados muchos, Nerva, Trajano, Adriano y Antonino Pio fueron españoles, y tan justos, que pocos gentiles les llevaron en estas y otras virtudes ventaja. Toda esta abundancia de varones doctos y señalados y otros muchos que dejo, se debe al fruto que dio esta escuela sertoriana, de la cual es muy verisímil haber estos ilustres varones mucha parte de su erudición y doctrina; pues es cierto que, después de muerto Sertorio, a ciudad de Huesca amparó aquella universidad y sustentó los maestros y catedráticos de ella con salario público.

miércoles, 17 de marzo de 2021

28 DE ABRIL.

28 DE ABRIL.

Presentóse en la sesión de este día el caballero mosen Arnaldo Fonolleda, baile general de Cataluña, junto con micer Juan Dusay, consejero real, y entregaron a los señores Diputados la siguiente carta, de parte de la señora Reina, a la que estos dilataron la contestación, hasta saber el dictamen de las personas encargadas de este asunto.

La Reyna tudriu etc.
Venerables pares en Christ egregis nobles magnifichs amats e feels de la Majestat del Senyor Rey e nostres. Entes havem que vosaltres ab intervencio del batle de aqueixa ciutat forçat empero e compellit per vosaltres haurieu levat lo basto publicament ab gran multitud de gent a mossen Galçeran Burgues regent la vegueria de Barchinona e aquell mes a la preso faentlo apartar e posarli cadenes e grillons per quant lo dit regent hauria trets de la preso En Marti Solzina Pere Comes specier e Nanthoni Abello guiats e assegurats per nos en la bona fe reyal la qual cosa no passa sens alguna gran admiracio als vehents e hoynts semblants actes e procehiments. Car com sabets (occitano; sabéis; sabéu, sabeu) altri inferior de la Majestat del Senyor Rey no ha facultat ne auctoritat de fer semblant acte en persona de hun tal oficial com es lo veguer de Barchinona. Com sia ver e cert que nos per observancia de nostre dit guiatge atorgat als sobredits en prejuhi del qual res no deu esser attentat o fet per alguna via juxta lo usatge Quoniam per iniquum principem e altres usatges e leys de la patria havem manat ab forts e grans penes al dit veguer tro a publicacio de sa persona e bens encontinent delliurats los dessus nominats de la preso en la qual eren detenguts e daquiavant los servas lo dit guiatge. E fahent aço lo dit regent ha fet lo degut e del que a bon oficial se pertany ne es digna cosa que per ell servar nostres manaments los quals han conformitat ab leys de la terra e per observancia de aquelles li degues esser feta e menys procurada semblant novitat carrech e vergonya. Com a vosaltres dits deputats fos mes pertinent instar e supplicar la fe donada per vostre Rey e Senyor a qualsevol persones encara que fos donada a infels esser servada que no en violacio de aquella fer los actes dessus dits. Pregam vos per ço encarregam e quant pus stretament podem vos manam que revocant los dits actes e desistints totalment de aquells donets obra ab acabament que lo dit regent la vegueria sia liberament e presta soltat. Com siam certa aço star en vostra ma car nos havem provehit e manat al dit batle a a tots altres oficials que decontinent aquell solten liberament com vullam e manem que per lo dit regent lo ofici de vegueria sia exercit e regit. Dada en Gerona a XXVI dies de abril del any Mil quatrecents sexanta dos. - La Reina. - Als venerables pares en Christ egregis nobles magnifichs amats e feels de la Majestat del Senyor Rey e nostres los deputats e concell representants lo Principat de Cathalunya.

Ocupáronse en esta sesión de diversos asuntos, entre otros, y principalmente, de la fabricación de las galeras y de la custodia de los presos que se habían encerrado en la cárcel pública, sobre los cuales fueron presentadas las correspondientes proposiciones. Al mismo tiempo, unos enviados del Concejo de la ciudad participaron la noticia de que la señora Reina había escrito al baile, para que diese libertad a Martín Olzina y demás prisioneros, sobre lo que manifestó el Consejo estar también enterado, y dispuesto, por consiguiente, a hacer la provisión necesaria. Y pasando en seguida a la votación, para deliberar sobre los asuntos referidos, acordóse unánimemente conforme a lo manifestado en el siguiente voto del señor obispo de Vich.

Que fos feta eleccio de nou persones a les quals fos comes la expedicio de les dites galeres e anomena per capita del dit exercit lo egregi comte de Pallars.
En la custodia dels dits presos dix que fossen elegides guardes fins en nombre de deu o dotze als que jay son e quey fos mes una persona de cap ab aquelles per major custodia dels dits presoners. En lo fet de micer Peytani dix que fossen fetes e ordenades letres e provehit segons lo apuntament ja fet per les tres persones a les quals aquest fet es stat rames del qual apuntament era stada feta relacio per hu dela dits tres a qui es stat comes.

El mismo día, los señores Diputados y Consejo mandaron hacer dos pregones (cuyo contenido se halla en otra acta posterior,) el uno para reunir gente de a caballo y de a pie, y el otro con el objeto de dar quinientos florines al que denunciase cuales fuesen los presos a quienes se hubiese dado libertad.
Sigue la intima y requerimiento que, a consecuencia de la noticia dada por la ciudad a los Diputados y Consejo, fue enviada al regente la veguería, baile, subbaile, y demás oficiales.

Com mossen Galceran Burgues e de Sant Climent e En Johan Raphel En Marti Solzina En Pere Comes En Jacme Perdigo Nanthoni Abello En Luis Pelat En March Vergos sien presos e detenguts en preso a instancia e requesta dels molt reverends egregis nobles magnifichs e honorables deputats del General de Cathalunya e de llur consell entrevenint hi la ciutat de Barchinona per ço com han contrafet a la capitulacio per lo Serenissimo Senyor Rey e los dits deputats e llur concell aquest Principat representants e la dita ciutat de Barchinona fermada e dels dits presoners se pertangue als dits deputats e concell la conexença e altre no sen puga entrametre en virtut de la predita capitulacio per ço de part dels dits deputats e concell entrevenint hi la ciutat de Barchinona intimant les dites coses a vosaltres molt honorables mossen Miquel de Vilagaya cavaller e ara regent la vegaria de Barchinona e a vos honorable mossen Galceran Ortigues batle e En Franci Vicens sots batle de Barchinona vos requerim que dels dits presoners ne de algu de aquells en res per alguna via nous entremetau.

En la misma sesión se dio cuenta de la carta que sigue, enviada por los cónsules de Perpiñan.

Als molt reverends egregis nobles magnifichs honorables e de molt gran providencia mossenyors los deputats del General de Cathalunya e consell en virtut de la comissio de la cort elegit e assignat residents en Barchinona.
Molt reverends egregis nobles magnifichs honorables e de molt gran providencia mossenyors. Vistes les letres que de vostres molt grans R. N. M. e honorables providencies havem rebudes e certificants dels negocis occorrents esser de tants ponderositat havem aplegat concell lo qual ha deliberat esser substituhits sub sindichs los honorables mossen Johan Traginer e Frances Comte. Partiran de continent e tan prest seran ab vostres molt grans R. M. N. e honorables providencies de les quals la Sancta e infinida Trinitat sia continua direccio e garda. Scrita en Perpenya a XIII dabril del any Mil CCCCLXII. - Los consols de la vila de Perpenya a vostra honor apparellats.

Se pasaron, en este día, todas las deliberaciones de los Diputados y Consejo al Concejo de la ciudad, que las aprobó, leyéndose además una carta dirigida al diputado local de Perpiñan, relativamente al suceso de micer Bernardo Paytani.

domingo, 22 de diciembre de 2019

índice, tomo IV, Colección, documentos inéditos, ACA

Índice de los documentos y demás materias que comprende este tomo. 

Aragón, Petronila, Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, Alfonso II, el casto, rey de Aragón, casa real, casa de Aragón


(Se omiten las páginas porque no coinciden en este formato: word, Openoffice, html)

INTRODUCCIÓN.

I - Testamento del conde de Barcelona don Ramón Berenguer 3°, en el que, después de
ordenar varios legados y otras disposiciones de menor importancia, nombra heredero de sus estados de Cataluña a su primogénito don Ramón Berenguer 4°, y dispone de su condado de Provenza a favor de su hijo segundo, don Berenguer Ramón.

II - Testamento otorgado por el rey de Aragón don Alfonso el Batallador, con el cual instituyó herederos de su reino al Santo Sepulcro de Jerusalén, a los religiosos hospitalarios y a los
templarios, por iguales partes.

III - Convenio del conde de Barcelona don Ramón Berenguer 4° con Gauceberto de Peralada y los hermanos Raimundo y Aimerico de Torrelles, sobre la encomienda, custodia y bailía de la villa de Peralada, y feudo de Prats.

IV - Otro del mismo conde con Guillermo de Cornellá, sobre la encomienda del castillo de dicho nombre.

V - Donación de dicho castillo de Cornellá, otorgada por Majencia y su hijo Guillermo a favor del conde.

VI - Donación del castillo de Barberá, otorgada por el conde, de acuerdo con sus barones, a favor de la milicia del Templo, para cuando se estableciese esta en sus dominios.

VII - Homenaje que Raimundo Bernardo prestó al conde de Barcelona por el castillo de Castell-Adral y otros feudos.

VIII - Otro homenaje que Guillermo Raimundo de Berga prestó al conde por los castillos de Peguera, Figols, Valmaña y Torredella.

IX - Estatuto otorgado por el conde a favor de la iglesia de San Juan de Ripoll.

X - Carta-puebla de Artasona, concedida por don Alfonso el Batallador.

XI - Privilegio otorgado por el conde y San Olaguer, a favor de los templarios que debían establecerse en los estados de Aragón.

XII - Testamento de Berenguer de Moncada.

XIII - Donación de unas casas sitas cerca del Regomir, otorgada a favor de los templarios por Bernardo Raimundo de Mazanet y su hijo Berenguer.

XIV - Sentencia dada por el obispo de Barbastro en la controversia que tenía el abad de San Clemente con el de San Martín.

XV - Homenaje que Guillermo Raimundo, hijo de Inés, prestó al conde don Ramón Berenguer.

XVI - Convenio del mismo conde con Guillermo de San Martín y su mujer Beatriz, con el que aprueba su casamiento y les concede el feudo de Moncada, por el cual, y por los de Monbuy y Montornés, le prestó dicho Guillermo el correspondiente homenaje.

XVII - Otro convenio entre dicho conde y el senescal Guillermo Raimundo, con el que terminaron las
cuestiones que se debatían entre los dos sobre las aguas de los molinos de Moncada y Barcelona.

XVIII - Partición de bienes entre Guillermo Raimundo y su mujer Beatriz, por razón del divorcio que había sido declarado por el arzobispo de Tarragona.

XIX - Concesión en feudo de los castillos de Tudela, Sobreporta, Torelló, Tona y algunos otros, otorgada por el conde a favor del mencionado Guillermo Raimundo.

XX - Donación del diezmo de las parias que el conde don Ramón Berenguer percibía en España, otorgada a favor de Diosdado.

XXI - Privilegio concedido a los vecinos de Uncastillo por don Ramiro, rey de Aragón, ratificado por el conde de Barcelona don Ramón Berenguer, y confirmado por el rey don Juan 1° en 1389.

XXII - Donación de la ciudad de Tortosa, para cuando se conquistase, otorgada por el conde a favor de Guillermo de Monpeller.

XXIII - Concordia entre los condes de Barcelona y Ampurias, seguida de la concesión en feudo de los castillos de Cerset, Terrat y otros, otorgada por el primero al segundo.

XXIV - Donación del reino de Aragón, otorgada por don Ramiro a favor del conde de Barcelona.

XXV - Juramento de fidelidad que por orden del mismo don Ramiro prestaron al conde todos los vecinos de Huesca.

XXVI - Ratificación de la donación otorgada por don Ramiro a favor del conde.

XXVII - Orden del mismo don Ramiro, para que en adelante todos los que habían sido sus vasallos obedeciesen al conde de Barcelona.

XXVIII - Convenio entre el emperador de España, don Alfonso, y el conde de Barcelona, sobre el repartimiento de las tierras del rey de Pamplona, don García.

XXIX - Concesión de unas casas en Agramunt, otorgada a favor de Ramón Arnau por los condes de Urgel, Armengol y Elvira, con aprobación de su hijo.

XXX - Escritura con que el conde de Barcelona y príncipe de Aragón cedió a Reverter el vizcondado de Barcelona, el feudo de Piera y de algunos otros castillos.

XXXI - Donación de los bienes de Abin-Sila, en el término de Aranda, otorgada por el conde a favor de Íñigo Sánchez de Burbachana.

XXXII - Cesiones que los caballeros del Santo Sepulcro y los Hospitalarios otorgaron a favor del conde, de la parte del reino de Aragón que a cada uno les pertenecía en virtud del testamento de don Alfonso el Batallador.

XXXIII - Donación de los bienes de Abein-Sordo, hecha por el mismo conde a García Garcez.

XXXIV - Homenaje prestado al conde por Galceran de Sales, hijo de Ermesinda.

XXXV - Donación de unas casas en Barbastro, otorgada por el rey de Aragón, Pamplona, Sobrarbe y Ribagorza, don Pedro Sánchez, a favor de Galindo Garcez.

XXXVI - Confirmación de la cesión que los caballeros del Santo Sepulcro hicieron al conde de Barcelona, de la parte del reino de Aragón que les había dejado don Alfonso el Batallador.

XXXVII - Testamento del obispo de Barcelona, Arnaldo, otorgado antes de emprender su viaje a Jerusalén.

XXXVIII - Debitorio de quinientos sesenta maravedises y cien libras de plata, otorgado a favor de Guillermo Mainardo por el conde de Barcelona, príncipe de Aragón y marqués de Tortosa y Lérida.

XXXIX - Venta de una almolacenia, hecha por el conde a favor de Arnaldo Pérez de Arcos.

XL - Sentencia dada por la curia o tribunal del conde en el pleito de Guillermo de Castellvell con Poncio Pérez de Bañeres.

XLI - Convenio de Domingo Perdiguero con Ferrer de Benebar y García de Oiarda, acerca del castillo de Alhozerein.

XLII - Empeño de una tierra en Viladecans, otorgado por el conde a favor de Guillermo Suñer.

XLIII - Fundación de la orden del Templo en los estados del conde, y donación que se les hizo de los
castillos de Monzón, Moncayo, Chalamera, Barberá, Remolins y Corbins, junto con algunas otras rentas y derechos, para que dichos religiosos pudiesen mantenerse.

XLIV - Promesa de fidelidad que Geraldo Alemany hizo a su señor el conde de Barcelona. 


XLV - Juramento y homenaje prestado a dicho conde por el mismo Geraldo.

XLVI - Donación de una pardina en Barbastro, otorgada por el conde a su judío Zecri.

XLVII - Carta de hermandad y protección que los templarios concedieron a D. Perdiguero, D. Almoravech, G. Priavol y Ferrer de Benavar, por la donación que estos les habían hecho de la quinta parte de Alfoceya.

XLVIII - Donación de algunas heredades en Monzón, otorgada por el conde a favor de Beltrán, Geraldo, Sancho y Guillelmo de Belsa, Juan de Camporrells, Berenguer de Miravet, Domingo y Estévan de Soria.

XLIX - Encomienda de las castellanías de Piera y Cabrera, concedida por el conde a Guillermo de Guardia.

L - Donación de una parte del castillo y villa de Ciurana a Berenguer Arnau.

LI - Donación que el conde hizo a Guillermo Raimundo, del castillo y tercera parte de la ciudad de Tortosa, del castillo de Peñíscola y de las islas de Mallorca e Ibiza, todo para cuando se conquistase; y decisión de algunas cuestiones que se habían suscitado sobre dicha donación.

LII - El conde confirma a favor de Sibila, Alaman y Arnaldo Sord, la donación de unas casas que les había hecho.

LIII - Donación de una heredad en Consellos, otorgada por Fortuño Aznares a favor de Aznar Garcéz y de su mujer doña Oria.

LIV - Convenio entre el conde de Barcelona, don Ramón, y el de Urgel, don Armengol, en que el primero dio en feudo al segundo la tercera parte de la ciudad y territorio de Lérida, con reserva de la parte que
debía dar a los templarios; y el de Urgel prometió al de Barcelona ser su hombre fiel, y acudir como buen vasallo a sus huestes y cabalgadas.

LV - Empeño del señorío de Osor, otorgado por el conde de Barcelona a favor de los hermanos Guillermo y Otón de Moncada.

LVI - Capitulación concedida por el mismo conde a los moros de Tortosa.
(N. E. 13.12.2025: Ahora vas por la calle Moncada de Tortosa, y quizás te encuentres todavía con algún moro. El apellido Montecateno tiene muchas variantes, Moncada, Montcada, Montechateno, etc.)

LVII - Carta-puebla de Espluga Calva, otorgada por el conde a Porcel de Cervera y a otros, con reserva del noveno de todos los frutos.

LVIII - Carta-puebla que el conde de Barcelona y el de Urgel concedieron a los habitantes de Lérida.

LIX - Tratado de paz entre el conde de Barcelona y el rey de Navarra, y capítulos para el matrimonio de la hija de este con el referido conde.

LX - Donación del castillo y villa de Albalat, hecha por el conde a la santa Iglesia de Zaragoza.

LXI - Carta-puebla y franquezas concedidas por el conde don Ramon Berenguer a los vecinos de Tortosa, y varios otros documentos sobre usos y costumbres de dicha ciudad, y disputas que esta tuvo con los templarios.

LXII - Tratado de paz entre el conde de Barcelona y el emperador de España, don Alfonso.

LXIII - Debitorio de seis mil y cuatrocientos maravedises, firmado por el conde a favor de Guillermo Ibiloci.

LXIV - Consagración y dotalia de la iglesia de San Juan de Ripoll.

LXV - Convenio de doña Teresa de Boria con el conde, sobre la potestad de su castillo de Boria. (Borja)

LXVI - Concordia celebrada entre el conde de Barcelona y los religiosos del Templo, sobre los castillos de Boria y Magallón, y algunos otros bienes que habían sido de Pedro Teresa.

LXVII - Sentencia dada por el tribunal del conde en el pleito que seguían los religiosos hospitalarios con Umberto de Basea, sobre la partición del feudo de Montesquiu.

LXVIII - Donación del castillo de Gallifa, hecha a favor del conde por Pedro de Massanet.

Donación del castillo de Gallifa, hecha a favor del conde por Pedro de Massanet

LXIX - Donación de la tercera parte de la ciudad y territorio de Tarragona, otorgada por el arzobispo Bernardo a favor del conde don Ramón Berenguer.

LXX - Dotalia de la Santa Iglesia de Tortosa.

LXXI - Sentencia dada en el pleito que el arzobispo y clero de Tarragona seguían contra Roberto y Guillermo de Aguiló.

LXXII - Carta de protección, otorgada por el conde a favor de la iglesia de Ullá.

LXXIII - Testamento de la reina doña Petronila, con el que instituyó heredero de sus estados al hijo que había de nacerle, dejando empero el usufructo al conde su marido para mientras viviese, y la propiedad para el caso de que dicho su futuro hijo falleciese sin dejar sucesión.

LXXIV - Escritura con la que Guillermo Ça-Noguera y su mujer María cedieron al conde el señorío de los bienes que poseían en Santa María de Cornellá y San Juan Despí.

LXXV - Donación de Santa María de Moyá, otorgada por el conde a la iglesia de Santa María del Estañ, con retención de un mercado y feria que estableció en dicho pueblo.

LXXVI - Donación de un campo en el término de Vilamejor, hecha por el conde a Arnaldo Pérez y a su mujer Ermesinda.

LXXVII - Donación del castillo de Mirabet con todos sus términos, que acababa de conquistar el conde, otorgada a favor de los religiosos del Templo.

LXXVII - Venta de la tercera parte de la ciudad de Tortosa, que pertenecía a los genoveses, otorgada
por estos a favor del conde, por precio de diez y seis mil seiscientos maravedises, aunque con retención de la isla de San Lorenzo y estipulando a su favor varios privilegios.

LXXIX - Donación de la villa de Godall, hecha por el conde a Guillermo de Copons.

LXXX - Donación de Patirella, hecha a don Ezo por don Sancho, rey de Navarra.

LXXXI - Homenaje y juramento de fidelidad que prestaron al conde de Barcelona los magnates del vizcondado de Bearn, por muerte de su vizcondesa Guiscarda.

LXXXII - Concesión en feudo del castillo y términos de Flix, hecha por el conde a Bonifacio de La Volta.

LXXXIII - Promesa que Guillermo Fortuñ hizo al conde, de presentarse y estar a derecho por su señorío de
Villafortuñ, siempre y cuando fuese requerido.

LXXXIV - Remisión de algunas prestaciones a que estaban sujetos los vecinos de San Julián de Vallfogona, otorgada por doña Almodis, vizcondesa de Bas.

LXXXV - Escritura con que el conde cedió a favor de San Jaime de Frontañá el señorío de todos los
bienes que aquella iglesia poseyese en el término de Ripoll.

LXXXVI - Debitorio de setecientos maravedises, firmado por el conde a favor de Guillermo Leterico.

LXXXVII - Relación que hizo don Lope, obispo de Pamplona, de cuanto había practicado para que fuesen
resarcidos al conde de Barcelona los daños que le había causado don Sancho de Navarra, por lo que se había entregado en rehenes a dicho conde, sometiendo el negocio a la decisión del arzobispo de Tarragona y obispo de Lérida.

LXXXVIII - Sentencia dada en el pleito que Poncio, abad de San Juan, seguía contra Raimundo de Maurella.

LXXXIX - Venta del castillo de Guardia con toda la montaña de Monserrat, hecha a favor del conde por
Berenguer Ça-Guardia, hijo del vizconde Reverter.

XC - Bula del papa Adriano 4°, aprobando las donaciones y concesiones hechas por el conde a los religiosos del Templo.

XCI - Convenio celebrado con el conde por el emperador de España don Alfonso y sus hijos don Sancho y don Fernando, sobre el repartimiento del territorio ocupado por los moros, y de los estados del rey de Navarra, don García.

XCII - Recibo de varios ornamentos y libros de liturgia pertenecientes a San Martín de Estopañá, que fueron entregados a Poncio por Guillermo de Agela.

XCIII - Donación de tres partes de Flix, otorgada por el conde a favor de Bonifacio y de su hijo Gasqueto.

XCIV - Donación de Cuevas de Remolins, Sena, Sijena y otros territorios que debían conquistarse de los moros, hecha por el conde a los religiosos hospitalarios.

XCV - Concordia para terminar las cuestiones que se habían suscitado entre el conde y el rey don Sancho de Castilla, sobre los estados de Zaragoza y Calatayud.

XCVI - Ratificación que hizo el obispo de Pamplona, de estar en rehenes en poder del conde; y promesa de excomulgar al rey y reino de Navarra, luego que hubiese vuelto a su silla, hasta que fuese indemnizado dicho conde y le fuesen devueltos a él sus castillos, por los cuales prometió ser fiel a don Ramón Berenguer.

XCVII - Donación de las villas de Roncesvalles, Urruoz y Ovano, con una heredad en Galipienzo, hecha por el conde a García Moravid.

XCVIII - Sentencia dada en el pleito que Poncio, abad de San Juan, seguía contra Galceran de Sales.

XCIX - Sentencia dada por el tribunal del conde, en el pleito que éste tenía con Pedro de Puigvert, en la cual se hace mérito de las expediciones militares del conde a Lorca, Narbona y Aragon, y del asesinato de don Ramón Berenguer Cap d´Estopa.

C - Otra larga relación del obispo de Pamplona, en la que manifiesta lo mucho que había trabajado en favor de las indemnizaciones debidas al conde de Barcelona por el rey de Navarra don Sancho.

CI - Juramento de fidelidad que Alberto de Petra prestó al conde por el castillo de Rocamur.

CII - Homenaje que Guillerma y su marido Bernardo de Vilar prestaron al conde por el castillo de Petra.

CIII - Ampliación del homenaje que antecede, hecha por los mismos otorgantes.

CIV - Juramento de fidelidad que Berenguer Reverter prestó al conde por el castillo de Guardia y montaña de Monserrat.

CV - Carta-puebla de Monforte, con la que fueron concedidos a sus vecinos los fueros de Zaragoza.

CVI - Carta dotal que Parason, juez de Arborea, otorgó a favor de su mujer Agalbursa, sobrina del conde de Barcelona.

CVII - Venta de la mitad del molino de Abadenc, situado en la parroquia de San Vicente de Junqueras, otorgada por Bernardo Pedrós y su mujer Pereta a favor del conde.

CVIII - Donación de la cuarta parte del molino de Susgiter, hecha por el conde a Raimundo de Torredella y a su mujer Geralda. (N. E. Me encantan estos nombres típicos catalanes.)

CIX - Donación en feudo del castillo de Pratella, otorgada por el conde a favor de doña Ezo y sus hijos.

CX - Declaración del anciano Bernardo Echardo, en la que se hace mérito de algunas rentas que pertenecían a los condes de Barcelona, y del asesinato de don Berenguer Cap d´Estopa.

CXI - Empeño del dominio y derechos que percibía el conde en Prats y parroquia de San Justo, otorgado a favor de Guillermo Mainardo por la cantidad de dos mil y quinientos maravedises.

CXII - Enfeudación del castillo de Guardia, hecha por el conde a favor de Berenguer de Guardia, hijo del vizconde Reverter.

CXIII - Sentencia dada por el arzobispo de Tarragona, san Otaguer (Olaguer), y otros magnates, sobre las injurias y otros agravios que el conde decía haber recibido de su veguer Berenguer.

CXIV - Sentencia con que se decidieron las cuestiones pendientes entre el abad de San Cucufate y Raimundo Pérez de Bañeres.

CXV - Juramento de fidelidad que Beltrán de Canals prestó al conde por su casa y fortaleza de Canals.

CXVI - Cesión de las dos terceras partes del dominio del castillo de Cabra, otorgada por el monasterio
de San Martín de Albengena, a quien pertenecía dicho castillo antes de la invasión de los moros, a favor del conde de Barcelona, que lo había reconquistado.

CXVII - Reconocimiento que Pedro de Barcelona hizo a favor del conde, por todos los bienes que habían pertenecido a Pedro Ricart.

CXVIII - Reconocimiento de vasallaje, con obligación de pagar un censo anual de un cerdo o tres dineros, otorgado por Guillermo Dezplá a favor del conde.

CXIX - Donación en feudo del castillo llamado Deus-lo-vol, y por los moros Mezimeeger, otorgada por el conde a favor del arzobispo de Zaragoza.

CXX - Concesión de un terreno para edificar, situado en el mercado y junto al río de Gerona, otorgada por el conde a favor de Pedro Balma, con obligación de pagar un censo de doscientos cerdos o seiscientos dineros cada año.

CXXI - Debitorio de seis mil y setecientos maravedises, firmado por el conde a favor de Guillermo Leterico.

CXXII - Otro debitorio de seis mil maravedises, firmado también por dicho conde a favor del mismo Guillermo Leterico.

CXXIII - Licencia del conde a Bernardo Folch para construir un molino en los términos de Piera, Bedorch o Cabrera, con la obligación de que perteneciesen al conde la mitad de las rentas que produjese dicho molino.

CXXIV - Reconocimiento de vasallaje que Juan de Gron hizo a favor del conde, en testimonio de gratitud por cierta donación que dicho conde le había hecho.

CXXV - Reconocimiento de vasallaje hecho a favor del conde por Poncio de Palou, y promesa de pagarle cada año un cerdo o cuatro sueldos de moneda barcelonesa.

CXXVI - Venta de una casa en el arrabal de Barcelona, otorgada por Calvet a favor del conde.

CXXVII - Breve dirigido al conde por el papa Adriano 4°, en recomendación del obispo e iglesia de Huesca.

CXXVIII - Bula del papa Eugenio , concediendo varias gracias a los que acompañasen al conde en la guerra contra los infieles.

CXXIX - Bula del sumo pontífice Adriano 4°, previniendo a los arzobispos de Tarragona y Narbona que apremiasen con censuras eclesiásticas a los que de cualquier modo hostilizasen al conde, dando directa o indirectamente ayuda a los sarracenos.

CXXX - Otra del mismo pontífice, aprobando la cesión que los caballeros del Santo Sepulcro, hospitalarios y templarios habían hecho al conde, de la parte del reino que les había dejado don Alfonso el Batallador.

CXXXI - Breve del papa Eugenio 3°, exhortando al Conde de Barcelona a que haga las paces con G. (García), duque de Pamplona.

CXXXII - Convenio con que el abad de Ripoll, el de San Saturnino y algunos otros personajes prometieron estar a lo que dispusiese el conde en el negocio de Ripoll.

CXXXIII - Bula del papa Anastasio 4°, confirmando las gracias concedidas por Eugenio a los que acompañasen al conde de Barcelona en la guerra contra los infieles.

CXXXIV - Otra del sumo pontífice Adriano 4°, declarando que nadie pudiese excomulgar al conde sin expreso mandato de Su Santidad o de su legado á latere.

CXXXV - Otra del mismo pontífice, confirmando la excomunión pronunciada por Eugenio contra un conde Gaufredo, por delito de adulterio.

CXXXVI - Escritura de fianza, otorgada por Raimundo Ademaro con sus castillos de Finestres, para el cumplimiento de las obligaciones contraídas por Guillermo, conde de Besalú.

CXXXVII - Carta de Guillermo, patriarca de Jerusalén, y Pedro, prior del Santo Sepulcro, dirigida al conde, anunciándole la cesión que habían otorgado a su favor.

CXXXVIII - Donación de varios derechos y castillos, entre ellos el de Ceboller, otorgada por el conde a favor de Pedro de Estopañá.

CXXXIX - Franquezas concedidas por el conde y ratificadas por Guillermo Raimundo Dapifer a los habitantes de Tortosa.

CXL - Convenio entre los condes de Barcelona y Urgel, en que el primero cede al segundo la tercera parte de la ciudad de Lérida para cuando fuese conquistada.

CXLI - Convenio con que el conde se obligó a dar a los genoveses la tercera parte de lo que conquistase,
a cambio de los auxilios quo debían prestarle.

CXLII - Carta de Reverter, vizconde de Barcelona, a su señor el conde y rey de Aragon,
haciéndole mil protestas de amor y fidelidad, y noticiándole que le enviaba a su vasallo Roberto para
el arreglo de ciertas cuestiones que tenían entre sí acerca los feudos de Granera y Piera.

CXLIII - Juramento con que don Fernando, rey de León y dominador de Galicia, se obligó a ayudar a su tío
el conde de Barcelona para la defensa de sus estados.

CXLIV - Promesa que los genoveses hicieron al conde, de ayudarle con su ejército y armada en el sitio de Tortosa y conquista de las Baleares, y de cederle las dos terceras partes de cuanto conquistasen por sí solos desde el Ebro hasta Almería, facilitándole además cuantas máquinas se necesitasen para la guerra.

CXLV - Sentencia dada en Barcelona por el arzobispo de Tarragona y otros magnates, dirimiendo las disputas y pleitos que el conde tenía con Bernardo de Anglesola.

CXLVI - Otra sentencia dada por la corte de Barcelona, decidiendo las cuestiones que el mismo conde tenía con Galceran de Sales.

CXLVII - Otra para decidir el pleito que vertía entre el conde y Guillermo Raimundo Dapifer, con motivo de las partes que se habían señalado en Tortosa a los genoveses y a los religiosos templarios.

CXLVIII - Cambio que hizo el conde con Sancha y su hijo Bernardo de Belloch, de unas casas que
tenía establecidas a Guillermo Taberner, situadas en la plaza de la ciudad de Barcelona, por otros que dichos madre e hijo poseían en el foso del castillo nuevo, junto al muro de la ciudad.

CXLIX - Dibitorio de seis mil setecientos maravedises, firmado por el conde a favor de Guillermo Leterico.

CL - Traslado de una escritura en que se hace una larga relación de lo ocurrido en Aragón y Navarra entre los reyes don García Ramírez y don Ramiro el Monje, con varios magnates de uno y otro reino, para la elección de rey después de la muerte de don Alfonso el Batallador en la batalla de Fraga.

CLI - Carta de Pedro, rey y juez de Arborea, a su cuñado el conde, en la que se trata de la expedición que este proyectaba contra Mallorca.

CLII - Carta del obispo de Barcelona al conde, pidiéndole que amparase al abad de Vall-laura
en los daños que estaban causando a dicha iglesia los vecinos de Montagut.

CLIII - Otra del conde de Barcelona, pidiendo al maestre de los templarios que le enviase diez religiosos, a quienes dotaría competentemente, para la fundación de la orden en sus estados.

CLIV - Los cónsules de Pisa escriben al conde, pidiéndole la continuación de la buena amistad y alianza
en que siempre habían estado, y que no deje entrometer a los genoveses en el asunto de las Baleares.

CLV - Carta del conde al emperador don Alfonso, prometiéndole no invadir las tierras del rey de Navarra, y rogándole que envíe a su hijo don Sancho al frente del ejército, para acordar juntos los medios de combatir a los enemigos de la Cruz.

CLVI - Otra de Raimundo de Molnell al conde, aconsejándole algunas medidas para mejorar el deplorable estado de las salinas de Tarascona.

CLVII - Reverter, vizconde de Barcelona, escribe al conde, protestando de su adhesión, y quejándose de los daños que, según decía, se le habían causado en su honor de Guardia.

CLVIII - Juramento de fidelidad prestado al conde de Barcelona por el de Ampurias, Ponce Hugo.

CLIX - Homenaje que prestaron al conde los vecinos de Jaca y otros pueblos de Aragón.

CLX - Juramento de fidelidad al conde, prestado por Guillermo de San Martín.

CLXI - Memorial de los daños que Berenguer Miron había causado a su señor el conde en diferentes lugares.

CLXII - Donación de los castillos de Monzón, Ceboller y otros, otorgada por el conde a favor de Pedro de Estopañá.

CLXIII - Venta de la mitad de ciertos edificios situados en la plaza del mercado de Barcelona, otorgada por Calvet a favor del conde.

CLXIV - Promesa del conde a Bernardo Ug, de no entregar a otro la encomienda del castillo de Castellet.

CLXV - Testamento sacramental del conde don Ramon Berenguer 4°.

CLXVI - Donación del reino de Aragón, otorgada por la reina viuda doña Petronila a favor de su hijo Alfonso.

CLXVII - Testamento de doña Petronila.

CLXVIII - Testamento de don Alfonso II de Aragón, hijo de don Ramón Berenguer y doña Petronila.

Fin del índice.

domingo, 28 de junio de 2020

CAPÍTULO XIX.


CAPÍTULO XIX.

De la venida de los Cimbrios a España, y del uso de las cimeras que de ellos ha quedado.

Dejaré los sucesos de España y cosas de ella, acontecidas después de la presa de Arbeca, que aunque fueron muchos, pero como no tocan a cosas de los pueblos ilergetes, Livio, y Ambrosio de Morales y el padre Juan de Mariana, de la Compañía de Jesús, los cuentan largamente; y diré la venida de los cimbrios a España, que fue el año 103 antes del nacimiento del Señor. Eran estas gentes de lo postrero y más alto de Alemania; y Sedeño, en la vida de Mario, dice que eran de Zelanda. Solían aquellas gentes septentrionales muy a menudo salir de su tierra juntos en grandes ejércitos, para ganar por fuerza de armas lugares donde parasen. En esta ocasión salieron por fuerza, porque el mar saliendo de madre, les cubrió sus campos, y se los anegó todos, como acontece muchas veces en algunas partes de Flandes, (Niederlanden, Holanda, tierras bajas) y lo hiciera mucho más, si con aquellos reparos que ellos llaman diques no lo previnieran y estorbaran; y en tiempo de nuestros abuelos, se extendió el mar por los campos de Holanda y Zelanda, y dejó anegado gran término de tierra, y en él muchos lugares y villas, y tres grandes ciudades, que hoy están debajo de aquellas aguas. Así les aconteció a estos cimbrios: discurrieron hasta Italia y Francia, de donde les echaron Cayo Mario, que fue el que les persiguió más que ninguno, y Quinto Luctacio Catulo, que eran cónsules de Roma, y mataron más de ciento y veinte mil de ellos, y cautivaron más de sesenta mil; porque era tan grande el número de esta gente, que dice Plutarco ser treinta miriadas de hombres que llevaban armas, que contados diez mil hombres por cada miriada, serían trescientos mil hombres, sin las mujeres y niños: eran gente feroz, bárbara y muy arriscada, y dieron tanto que pensar a los romanos, que temieron que no acabasen aquella su república y nombre; y dice Plutarco, que las otras veces que los romanos pelearon con otros bárbaros, fue para gozar de la gloria y honra del triunfo, pero con estos solo pelearon para echarlos de si, librarse de tal gente y conservar a Italia. Tenían lenguaje particular, cuyo idioma duró en España hasta el año de Cristo Señor nuestro 514: así lo dice Flavio Dextro, hijo de San Paciano, obispo de Barcelona: praeter linguas latinam, cymbricam, goticam in Hispania erat lingua cantabrica, et politior latina, hispana, quae copia verborum, elegantia et tumore, à cantabrica differebat. De esta gente quedó el uso de los timbres, que por otro nombre llamamos cimeras, vocablo derivativo de ellos, como de sus inventores. Usábanlas, como dice Plutarco, para mostrar ferocidad y braveza, con gran estatura de cuerpo, trayendo sobre sus celadas diversas figuras y formas de animales fieros, en aquella figura que podían mostrar mayor ferocidad; y esta invención ha sido tan acepta, que se ha conservado hasta nuestros días, que apenas hay caballero que sobre sus armas no traiga su timbre o cimera; aunque en esto hay hoy tantas usanzas, que apenas se guardan las reglas de armería, porque cada uno lo hace como mejor le parece. Pero pues ha venido esta materia en este lugar, diré lo que en orden a esto hay, y es que por cimera se debe poner el animal, ave, pez u otra cosa viviente, que trajere el caballero dentro de su escudo, en la forma más fiera y principal que, conforme a su naturaleza, pudiera estar, y del mismo color que estuviere dentro del escudo; y si no hay animal, ave o pez, puede servir de cimera el cuerpo más principal de él, como un castillo, una torre, etc. Bien es verdad que hay algunos caballeros que no observan esto, como los Girones, que tienen por cimera un caballo, sin traerlo en el escudo, y el escudo de las armas de Cataluña, que lleva por timbre un murciélago, (lo rat penat del rey de Aragó) sin haberlo en el escudo. Pero no es lícito hacer todos lo que hacen, los Girones e hicieron los dueños del escudo de las armas de Cataluña, salvo si fuesen los tales iguales a ellos. Hoy usan poco los soldados de estas cimeras encima de las celadas, como antiguamente, porque son cosa pesada y dan embarazo al soldado, y en lugar de ellas traen plumas, que á mas de ser muy vistosas, no son tan pesadas como eran estas cimeras, que solo sirven de adornar los escudos y armas y los reposteros de los señores, y las plumas las cabezas o celadas que ellos traen. Cuando estas cimeras se ponen en los escudos, han de salir de ellas los follajes que caen por el lado del escudo y entorno, y llegan abajo de él, y han de ser del mismo color que las armas; y dice Don Antonio Agustín, arzobispo de Tarragona, en unos diálogos manuscritos que tratan de esta materia, que estos follajes eran hojas de la yerba acanto, que son muy grandes y nacen en los pantanos y suelen también servir de adorno en los capiteles de las columnas corintias, y en latín a estos follajes llamamos stemmata y blasones en romance, de donde quedó que de uno que se alaba y jacta mucho de sus pasados y de los hechos de él, le decimos que blasona mucho.
Bien es verdad que hay algunos que quieren que cimera sea derivativo de chymera o quimera, y también puede ser; pero lo más cierto es que se tomó de los cimbrios, que no de la chymera, animal inventado de los poetas, que puesto sobre las celadas, podía también servir de cimera, por ser de feroz y extraña invención, y tener cabeza y pecho de león, vientre de cabra y cola de dragón.
Estos cimbrios no solo infestaron la Italia y Francia, mas también llegaron a nuestra España, que parece que siempre fue el fin y paradero de las peregrinaciones de los bárbaros, que no cabiendo o siendo echados de sus tierras, han buscado mansion y morada en ella. De esta vez entraron por la parte de Francia y Alvernia (dialecto occitano Auvernhat), y de aquí vinieron a España, cubriendo gran parte del reino de Aragón (que no existía aún, como otros nombres que usa el autor en este libro) y toda la región de los ilergetes; y el poder de estas tierras no era tal que pudiese resistir a tanta gente, y para valerse contra ellos, llamaron en su favor a los celtíberos, y unidas las fuerzas de los unos y de los otros, resistieron tan valerosamente, que los desbarataron, vencieron y pusieron en huida, y libraron a España de esta plaga y calamidad, y ellos se volvieron otra vez a Italia, donde les aconteció lo que cuenta Plutarco; y después del año 102 o cerca, antes de la venida del Hijo de Dios al mundo, después de haber infestado a Francia e Italia, volvieron también otra vez a España y quisieron entrar por los pueblos ilergetes, y fueron resistidos de los mismos ilergetes y celtíberos, y otras gentes que se habían juntado contra ellos. Y creo que Tito Livio debía contar muchas cosas de estas gentes según se echa de ver del epítome de Lucio Floro; pero como faltan estas décadas, Plutarco suple por ellas en muchas cosas.

jueves, 6 de mayo de 2021

LIBRO PRIMERO. RECUERDOS DE LA PATRIA.

LIBRO PRIMERO.

RECUERDOS DE LA PATRIA.
I
Á MALLORCA x
---
Desde tu trono de espu-
mas, desde tu silla de algas,
recibe mis tiernas melodías,
mis sencillos cantares.
***
Bien hayas, preciosa Isla, estrella del alba, hija de las olas; Mallorca mía, bien hayas.

Santo nido donde nací; jardin de mis padres, que el Creador hace florecer, para alegría nuestra.

En tu ma vida transcorre
Sots l´ombra de purs boscatjes,
Felís y no coneguda,
Com la llum per les montanyes.
Oh ma nina garrideta,
Que ´l trajo verdós estampas
De la mar de Catalunya
Dintre lo mirall de plata.
Dexa que ab mes cançonetes,
Ab mes tendres codolades,
Sobre ´l teu front virginal
Estampi jo un besada.
---
Voldría esser trovador
D´armoníes elevades;
Y, al portal de tos castells,
O entre ´ls rams de les cabanes,

A la claror de la lluna,
Los oratjols respirantne
Que alzinars y garriguelles
De bosch en bosch embalsaman,

Jo cantaría tes glories,
Tes antigues recordances,
Les riqueses de ton sòyl,
La bellesa de tes gracies.

Voldría esser trovador,
Y, ab l´harpa mía daurada,
Rodejat de les donzelles,
Amor lo cor meu vessantne,

En tí paso mi vida, á la sombra de frescas arboledas, feliz y no conocido, como la luz en los montes.
Graciosa niña mía, que retratas tu traje verde en el argentado espejo del mar de Cataluña;
déjame que con mis canciones, con mis tiernas codoladas, estampe un beso sobre tu frente virginal.
___

Quisiera ser trovador de levantado lenguaje; y junto á la puerta de tus castillos, ó á la sombra de los parrales que adornan tus cabañas,
al rayo de la luna, respirando las brisas embalsamadas con los aromas de encinares y bosquecillos,
cantaría tus glorias, tus antiguas tradiciones, la riqueza de tu suelo, la belleza de tus gracias.
Quisiera ser trovador; y con mi arpa de oro, rodeado de pajes y doncellas, rebosando amor de mi pecho;

De tos fills ponderaría
Gestes de l´edat passada,
De nostra Avior la noblesa,
La generosa constancia.
De tos fills admiraría
Lo seny dreturer, qu´exalça,
La paciencia, qu´enriqueix,
La fe, qu´hermosea l´ánima.
D´aquexos senzills pagesos
Que ´t colturan, bella patria,
Cantaría la fortesa,
Y les costums qu´heretaren
De sos avis de la Grecia,
Del Marroch ó de l´Italia,
Pe´ls prohoms de Catalunya,
Temps després, santificades...
¡Ay Deu de mon cor!, un día
¿Per qué no encenéu la flama
De l´inspiració en mon pit,
Y del geni la llum santa?
¿Per qué, bellesa eternal,
De poesía les ales
No té mon enginy? Ab elles
Volar podría espayantme.
De les ciutats á les viles,
De los pujols á les planes,
De la mar á los torrents,
De los cims á les marjades...
Inmensos barranchs de Lluch,
De Valldemossa ´ls paratjes,
Los taronjerals de Sóller,
¡Oh Deu!, vostra gloria cantan.

ponderaría las hazañas de tus preclaros hijos en la pasada edad, la nobleza y generosa constancia de nuestros abuelos;
admiraría de tus hijos el juicioso buen sentido que levanta á los pueblos, la paciencia que los enriquece, la fe que hermosea el alma.
De esos sencillos aldeanos, que tus campos cultivan, bella patria, cantaría la fortaleza y las buenas costumbres,
heredadas de sus antepasados griegos, italianos ó mauritanos, purificadas y santificadas, en la época de la reconquista, por los prohombres catalanes...
¡Dios de mi alma! ¿Por qué algun día no encendéis en mi frente la llama de la inspiración, la sagrada luz del genio?
¿Por qué, Belleza eterna, mi espíritu no tiene las alas de la poesía? Con ellas podría dilatarme por los espacios.
De las ciudades á los pueblos, de las montañas á las llanuras, de las orillas del mar á las orillas de los torrentes, de las altas cumbres á los bancales de los huertos...
Los inmensos barrancos de Lluch, los pintorescos sitios de Valldemosa, los naranjales de Sóller, tu gloria cantan, ¡oh Dios mio!

 Y la cantan les ermites,
Que, entre pinars y fullatje,
Alçan
llur pobreta creu,
Llurs aspiracions cristianes.

Y la
cantan exes coves
D´Artá, que ´ls setgles formaren,
Y aqueix
blau puig d´en Torrella
Que dins les boyres s´amaga...

¡Qué
n´ets de rica, ma terra,
Qué n´ets de flayrosa y gaya!
Ab
ametlars y pins,
Ab oliverars y mates,
Ab estols de
pagesetes
Vestint com l´edat mitjana;
Semblas una blanca
rosa
De verts llorers ombrejada.
___

Prenda de los meus
amors,
Mallorca mía, ma mare,
De ton pit tendre y
puríssim
¿Podrá qualcú arrebassarme?


No ho sé. Quant la
nau m´en duga
Al continent de l´Espanya,
Y, en mig del
cel y les ones,
Ja més no veja tes platjes,

Dins lo meu
cor mallorquí
Jaurá de tu l´anyorança,
¡Dins lo meu cap
sempre viva
Bullirá t´hermosa cara!

Y la cantan las
ermitas, que, por cima de los verdes pinares, levantan su pobrecilla
cruz, sus aspiraciones cristianas.

Y la cantan esas cuevas d
Artá, formadas por los siglos; y ese azulado Monte de Torrella, que
se esconde entre las nubes...

¡Cuán rica eres, tierra mía;
cuán risueña y llena de perfumes!; con almendros y pinos, con
olivos y matas;

con airosas aldeanas que visten todavía á
usanza de la edad media: parécesme blanca rosa, sombreada por verdes
laureles.
__

Prenda de mis amores, Mallorca mía, madre
mía, ¿podrá tal vez álguien arrancarme de tu purísimo y
amoroso seno?

No lo sé. Cuando la nave me lleve al continente
español
, y entre el cielo y el mar pierda de vista tus
costas;

en mi corazón mallorquín estará tu dulcísima
nostalgia; ¡en mi cabeza se moverá, siempre viviente, tu hermosísimo
rostro! …

RECORTS. (. : x)

Tu ´l temps de
m´infantesa,
Los jorns de ma bonança
Que tan aviat
fugiren,
Guardares en ta falda.

Tu fores verge hermosa
Que
mos plors axugares;
Y á mon primer sonrís
Tornáresmen un
altre.

Tos embats lleneguívols
Mos cabeyets besavan,
Ton
sol primaveral
Mos jochs il-luminava.

Ab los
germans d´estudi
Solíam fer comparses,
Y atxerevits y
alegres
Al puig vehí muntávam. (* La Bonanova)

Partint
dematinet,
Com l´auba clarejava,
Cullint per la
pineda
Floretes boscatanes.

Los passos nos
atreya
L´esglesia solitaria:
Y allí, á la dolça
Verge
Consol de la montanya,

Tú guardaste en
tu seno los tiempos de mi infancia, los días de felicidad que tan
pronto han desaparecido.
Tú fuiste vírgen piadosa que enjugaste
mis lágrimas: y á mi primera sonrisa con otra sonrisa
respondiste.
Tus aladas brisas mecían mis cabellos; tu sol
primaveral mis juegos iluminaba.
Los compañeros de estudios
solíamos hacer excursiones; y, alegres y saltando, subíamos al
cerro vecino.
Partiendo muy de mañana, al rayar la aurora, íbamos
cogiendo bajo los pinos, florecillas silvestres.
Enderezábamos
nuestros pasos á la solitaria iglesia; y allí, a la dulce Vírgen,
consuelo de los montes,


Com tendres angelets
Fervents la saludávam;
Y allí la dolça Verge
Sonreya agraciada.
¡Ay Mallorca; Mallorca,
Tresor
de recordances!
____

Com tot mudes les hores,
Sens
bategar llurs ales,
Sens renou fugitives
Al entorn meu
volavan...

Les tendres alegríes
Se deyan mes germanes,
Y
´l cor tan infantívol
Sovint, sovint besavan.

En la
gentil pradera,
Les forces restaurades
Sus una fontinyola
De
remoroses aygues,

Al sol brillant d´estiu,
Les hores de la
tarda,
Los jochs de l´infantesa
Vora del mar jováman
(jngávam)

Bullosos dirigíam
L´estel posat al
ayre,

O clots en les arenes
Abg reu afany cavávam.


saludábamos fervorosos, como pequeñuelos ángeles; y allí la dulce
Vírgen sonreía graciosamente.
Ay Mallorca, Mallorca, tesoro de
recuerdos.
__

Mudas las horas, sin batir las alas, sin
ruido, fugitivas, ¡pasaban á mi alrededor volando!...

Las
dulces alegrías decíanse mis hermanas; y á menudo venían á besar
mi infantil corazon.

En el risueño prado, restauradas las
fuerzas, orillas de una fuente de rumorosas aguas,

al
brillante sol de estío, las horas de la tarde, jugábamos juegos de
la infancia en la arenosa ribera del mar.

Con gran bulla
dirigíamos la cometa puesta en el aire; (L´estel posat al ayre,)

ó con graves trabajos cavábamos pequeños fosos en la arena
de la playa.



La pau de l´innocencia
Seguíans les petjades;
Y tests
vermells y bòtils
Tirávam á flor d´aygua.
¡Ay Mallorca,
Mallorca,
Tresor de recordances!

DESIGS.

Un jorn
l´esperit meu,
Finides ses batalles;
Exirá del meu
cos,
Rompent lo captivatje.

Mon cos sobre la pols
Caurá
com flor tallada,
Confús ab l´aspra terra
Jaurá fins la NOVA
AUBA...

Prechvos, ¡oh bon Senyor!,
Que m ´haveu dat per
patria
La terra mallorquina
Hont he viscut fina
ara...

Prechvos, oh bon Senyor,
¡Que en ella un jorn
descansien
Per sempre mes despulles,
De tempestats
guardades!...

Un jorn, si Deu ascolta
Ma senzilla
pregaria,
Ma tomba s´alçará
Junt al puig de Na Fátima.

La
paz de la inocencia seguíamos las huellas; y tirábamos á flor de
agua cantos rodados y piedras pintadas.
Ay Mallorca, Mallorca,
tesoro de recuerdos.

DESEOS.

Algun día mi espíritu,
acabadas sus luchas, saldrá de mi cuerpo, rompiendo las cadenas que
le oprimen.
Mi cuerpo caerá sobre el polvo, como tronchada flor;
barajado con la áspera tierra, yacerá hasta la aparicion del ETERNO
DIA...

Ruégote, oh buen Dios, que me diste por patria la
tierra mallorquina, en donde he vivido hasta ahora:

ruégote,
oh buen Dios, que, cuando tu Providencia lo disponga, mis despojos
mortales, resguardados de la intemperie,. ¡descansen para siempre en
ella!...

Un día, si Dios escucha benévolo mi sencilla
oracion, mi tumba se levantará al pié del Monte de Fátima.

















Vorera
del torrent,
Que bressa la pujada
Dos xiprers senyarán
Una
lloseta blanca.

Englantines y roses
Hi regará la
rohada,
La creu del Cristianisme
Veurán entre les rames.

Al
bla soroll del vent,
Al suau burbull del´aygua,
De nit, los
rossinyols
Refilarán ses cántigues.

Abelles de l´estiu
Hi
formarán sa casa,
Espigues de la rota
Hi inclinarán les
canyes...

Vull per mon be, quant vingan
De la tardor les
diades,
Y ´l jorn de los sufragis
S´acost ab l´ivernada.

Que
rosses pagesetes
De Valldemossa, imatges
D´aquell
serafinet
Que desde ´l cel nos ama, (* Sor Catarina
Thomás)

Joyoses, falagueres,
Dins canastells de
pauma
Duhent flors moradenques
Y ramells de
garlandes,

Junto al torrente que lame la empinada cuesta, dos
cipreses ceñirán blanca funeraria.
Allí englantinas y rosas
bañará el rocío; la cruz del Cristianismo aparecerá entre el
ramaje.

Al blando ruido del viento, al suave murmullo de la
linfa, los ruiseñores por la noche entonarán sus cántigas.

Las
abejas en el verano formarán su colmena; las espigas del pegujal
inclinarán sus cañas...

Quiero para bien mío, cuando venga
el otoño, y se acerque con el invierno el día de los sufragios,
que
rubias labradorcitas de Valldemosa, parecidas á aquel amante serafin
que desde el cielo nos contempla,
gozosas, ágiles, en canastillos
de mímbre llevando violas y ramilletes de amarantos;


Regant murta y poncelles
Sobre la tomba vajan;
La má sobre les
flors,
Al cel la viva ullada...

Un ermitá vellet
De
blanquinosa barba,
Pera captar almoyna
Vengut del
ermitatje,

Junt ab les minyonetes
En torn
agenollantse,
Diga, mes sense plors,
Sense una sola
llágrima,

¡Una oració pe ´l jove
Que tant amá á la
patria,
Lo ciutadá sens ira,
Lo bon cor y bona ánima!

Febrer de 1868.


vayan esparciendo sobre la tumba arrayan y capullos; con una
mano en las fores y los vívidos ojos en el cielo...

Un
viejecito ermitaño, de blancuzca barba, venido de la ermita para
recoger limosnas,

arrodillándose con las niñas al rededor de
la cruz, pero sin llantos, sin derramar una sola lágrima.

rece
una plegaria, por el jóven que tanto amó á su patria, el pacífico
ciudadano, el del buen corazon, el del alma caritativa...

(V.
la nota (1) al final del tomo.)


II
À LA LLOTJA DE PALMA.
---
Poesía premiada en los Jocs
florals de Barcelona, de Maig de 1871.

Vora les quietes aygues
qui besan la ribera
Ton còs gentil axecas ab noble magestat;
Jo
vench á contemplarte quant ha la llum derrera,
Brillant
argentería, tes torres coronat.

En lo mirall claríssim de
les tranquiles ones
Allargas ta figura, tos celestials
contorns;
Al esperit les ales de los recorts li donas,
Fugint
la fantasía de lo passat als jorns.

Bé apars, rojenca
fábrica, sentada ab robustesa,
Voltada de casetes de pobrissols
barquers;
Allá ´ls jays de Sant Pere d´honrada rustiquesa,
Y
ací recorts de Malta dels freyres cavallers.

II
Á LA
LONJA DE PALMA.
___
Junto a las apacibles aguas que mecen la
orilla, yergues majestuosamente tu airoso cuerpo. Yo vengo á
contemplarte, cuando tus torres aparecen coronadas con la argentada
luz del crepúsculo de la noche.
El clarísimo espejo de las
tranquilas ondas, refleja prolongados tu figura y tus celestes
contornos. Al verte, el espíritu toma las alas de los recuerdos, y
la fantasía divaga por los tiempos pasados.
Hermosa te presentas,
rojiza fábrica, robustamente asentada en medio de innumerables
hogares de pobres bateleros. Allí los ancianos de la hermandad de
San Pedro, de rusticidad honrada; aquí recuerdos de los caballeros
de San Juan.

Ab ánima esmoguda, la Llotja
mallorquina,
M´acost pera guaytarne tos gòtichs finestrals,
Les
vèrgens protectores, d´execució divina,
Les belles filigranes,
ergull de tos portals.

M´acost, y fret silenci lo respirar
m´atura;
Me n´entro... y la foscuria congela mon
esprit.
Columnes solitaries hi elevan á ´altura
Llurs
espirals gracioses, ramatje destexit.

L´ayrosa columnada de
forma falaguera,
Sens capitell ni basse captiva ab goig
intens;
S´encreuan les arcades com rams de´una palmera
y
l´anima disfruta d´un benestar inmens.

Pero, ¿per qué eix
silenci de tomba, funerari?
¿Per qué taulons indignes causant
profanació?
¿Per qué exos munts de saques, sens cor,
abandonarhi?
¿Es ésta la gran Casa de la
contractació?

¿Es ésta per ventura la Llotja
mallorquina
Que Defensors y Cònsuls alçaren ab plaher.
Perque
rebés ab pompa la flota llevantina
La patria d´en Valseca, d´en
Jaquotot Ferrer?


¡Oh Lonja mallorquina! Con el alma conmovida profundamente, me
acerco para ver tus góticos ventanales, las estatuas divinamente
ejecutadas de las vírgenes protectoras, las ricas filigranas que
decoran orgullosamente tus vestíbulos.

Me acerco, y la
frialdad de tu silencio me pára la respiracion. Entro... y la
oscuridad hiela mi espíritu. Solitarias las columnas elevan hasta la
bóveda sus graciosas espirales, que semejan en altura ramaje
destrenzado.

La gentil columnata cautiva los ojos, con sus
ligeras formas, con su ausencia de basamentos y capiteles. Crúzanse
los arcos cual ramos de palmera; y el alma disfruta por breves
momentos de inmenso bienestar.

Pero ¡qué silencio, qué
silencio sepulcral! ¿Y por qué está profanado este noble edificio?
¿Por qué esos sacos y maderas acá y acullá desparramados? ¿Es
ésta la grandiosa Casa de contratación?

¿Es ésta por
ventura la Lonja de Palma, que levantaron con sin igual placer los
antiguos Cónsules y Defensores, para que la patria de Valseca y
Jaime Ferrer recibiese con la debida pompa las flotas mallorquinas
que regresaban de Levante?



¿Ahont son los de Provença, los de nació pisana,

Qu´ aquí murmullejaven ab turchs y genovarts?
¡Oh
varietat riallera!, la gorra catalana,
La grega
barretina
, lo caputxet dels sarts...!

Jo sento
colps de maça, soroll de carretades,
Barbull de pescadores, renou
de mariners;
Per exa plaça sento sonores martellades,
Ab fort
brugit s´en vénen estols de mercaders.

Y fér les mies
orelles y mou la fantasía
Esta remor superba de comercial
bojiot;
¿Será d´aqueix gran temple la mágica armonía?
¿Será
d´un actiu poble lo fèrvit avolot?

No, no... que
s´il-lusiona ma pensa acalorada,
Res ve de lo que sento, res es
del que ´apar;
Columnes enfosquides descobre ma mirada,
Com
rests torçuts de barca á la bòveda pujar.

Per tot lo fret
silenci lo pensament regira,
Lo desencant ofega del ánima lo
vol;
Un nom en les arcades l´esperit meu ovira,
Del gran
Guillem Sagrera l´esperit meu se dol,


¿ están los de Provenza, los de Pisa, cuya
habla se mezclaba con la de los turcos y genoveses? ¡oh
risueña variedad! Aquí hubierais visto la gorra catalana, el
birrete griego, el capote de Cerdeña...

// (birrete: béret: barret: barretina: gorro frigio)

están? Pues en sus casas y en la lengua mallorquina.
¿Ahont son
los de Provença, los de nació pisana,
Qu´ aquí murmullejaven
ab turchs y genovarts?
¡Oh varietat riallera!, la
gorra catalana,
La
grega barretina,
lo
caputxet dels
sarts
...!

Yo
siento el golpear de los mazos, el estruendo de las carretas, la
grita que mueven pescadoras y marineros. Sonoros martillazos resuenan
en esa plaza; numerosos grupos de mercaderes se acercan charlando
ruidosamente.

Y hiere mis oídos, y mueve la fantasía este
soberbio rumor del movimiento comercial. Tal vez sea la mágica
armonía que de este gran templo se exhala; tal vez el fervor
tumultuoso de un activo pueblo.

No, no... que se engaña mi
pensamiento enardecido. Nada de lo que oigo viene, nada existe de lo
que ver pretendo. Únicamente descubro las ennegrecidas columnas que
suben hasta la bóveda, semejantes a los retorcidos cables de un
buque.

Por todas partes el frío silencio me acongoja, por
todas partes el desencanto corta el vuelo del alma. Pero mi espíritu
lee un nombre grabado en estos arcos, mi espíritu se acuerda con
dolor del insigne arquitecto Guillermo Sagrera.


Guillem, l´ombra dels setgles ta cara té absconduda;
Dels hòmens
l´oblidança ta gloria enterbolí;
Mas d´ella les petjades mon
pensament saluda
A Nápols y Girona y á Perpinyá y
aquí.

¡Aquí!, hont cada pedra la cántiga gloriosa
Murmura
de los genis ab llengua singular;
Mas jau arreconada la Llotja
portentosa,
Com una barca vella la vora de la mar.

Celisties
del cap-vespre de mil colors pintades
Desplegan s´hermosura per
sobre ´ls seus merlets;
Com altre temps encara les fresques
marinades
Ab llurs olors balsámichs animan ses parets.

¿No
tornará lo día de sa potent grandesa?
¿Dels setgles la polsada
tant sols l´ha de vestir?
¡No vullas, patria mía, pagar ab tal
vilesa
L´honor que nostres avis te feren conquerir!

___



¡Guillermo!, la sombra de los siglos ha velado tu cara: el olvido de
los hombres ha oscurecido tu gloria; pero mi pensamiento saluda
todavía sus brillantes huellas en Nápoles, en Gerona, en Perpiñan,
aquí.
¡Aquí!, en donde cada sillar murmura con extraña lengua
la cántiga gloriosa de los genios. Mas, ¡ay triste!, yace esta
bellísima Lonja arrinconada á la orilla del mar, como una barca
inservible.
Los variados colores de la luz vespertina, despliegan
su hermosura por sobre las lindas almenas; como en tiempos más
felices, las frescas brisas del mar animan sus muros con balsámicos
olores.
¿No volverá jamás el tiempo de su poderosa grandeza?
¿Por única vestimenta le hemos de dejar el polvo de los siglos?
¡Oh, patria mía!, ¡no quieras pagar con vilezas la honra que te
legaron nuestros padres!

Véase la nota (2)

___


III
DEVANT LO SEPULCRE
DE LA BEATA CATARINA THOMÁS.
---
En
la conmemoració del tercer aniversari centenar de sa gloriosa mort,
que feu Palma en 1874.

Sus lo sepulcre de que tos òssos
guarda
M´en vinch o decapvespre á agenollar;
La llum
esmortehida nos esguarda,
Y el silenci convida á meditar.

La
devoció que ´t tench, des l´infantesa
Possehieix un alberch en
lo meu pit;
Ma mare ab ses paraules de tendresa
Eix amor per ta
gloria m´ha infundit.

Verge de les bellíssimes
montanyes,
Que ´l goig y l´honra de ma patria son,
Vinch á
pregar; ab maternals entranyes
Lo prech ascolta que del cor te
don.


III
ANTE EL SEPULCRO
DE LA BIENAVENTURADA CATALINA
TOMÁS.
---
Al conmemorarse en Palma, en 1874, el tercer
aniversario centenar de su gloriosa muerte.

Junto al sepulcro
que guarda tus restos mortales, vengo esta tarde á postrarme
reverentemente de hinojos. La débil luz nos mira con respeto; el
silencio convida a meditar.
La devoción que te profeso, tiene
desde la infancia morada en mi corazón; mi madre con palabras de
ternura infundióme ese amor por tu gloria.
Vírgen de los
bellísimos montes, que la honra son y el gozo de mi patria; vengo a
orar; escucha con maternales entrañas la súplica que de lo íntimo
te elevo.


Verge, desde lo soli que en l´Altura
Te cubreix d´esplandor y
majestat,
Guayta y veurás la terra de ventura
Per hont ara ton
nom es exalçat.

Aquestes roques que l´onada besa
Y
afalaga suau lo ventijol,
Contemplaren un jorn ta gentilesa,
Veren
gronxarse ton joliu breçol.

¡Oh ditxa! Estes arbredes
atapides,
Variades tanques d´olivers y blats,
Foren de tes
mirades benehides
Los atractius primers, molt estimats.

Aquí
per esta terra, patria amada,
Mallorca, mare de grans fills, un
temps
Surtires com l´estrella de l´aubada,
Y llum donares y
calor ensemps.

Y al peu del marge, en la llunyana coma,
Vora
la torrentera, dins la mar,
De les virtuts lo celestial
aroma
Dexavas sempre de ton còs anar.

Lo gay trajo vestint
de pageseta
Encativares tots los cors senzills,
Y aprés, del
claustre per la vía estreta
Fugir saberes dels mundans perills.


Vírgen, desde el alto solio, que de esplendor y majestad te cubre,
asómate, y verás la venturosa tierra, en donde estos días es
ensalzado tu nombre.

Estas rocas, besadas por el oleaje,
halagadas por suaves cefirillos, contemplaron un día tu belleza,
vieron tu deliciosa cuna.

¡Oh, dicha! Estas estúpidas
arboledas, caprichosas albarradas que encierran olivos y trigos,
fueron los primeros, muy amados alicientes de tus benditas
miradas.

Aquí, por esta tierra, por esta querida patria
mallorquina, madre de grandes hijos, apareciste como la estrella de
la mañana, derramando á la vez luz y calor.

Y en los
caminos, en las lueñes cañadas, en las quebraduras de los montes,
en el hogar doméstico, se desprendía de tu cuerpo el celestial
aroma de las virtudes.

Vistíendo el gracioso traje de
aldeana, cautivaste los corazones sencillos; después supiste evitar
los riesgos mundanales, y seguir el estrecho camino del claustro.



Un refugi en tes lluytes encontrares
Y una bandera santa:
l´oració;
Tota la pena del amor sembrares,
Y has cullit en lo
cel lo guasardó.

Ara gosas de Deu en la presencia
En mig
dels ángels la gloriosa llum,
Y conexent la divinal
potencia
Conéxer pots nostra miseria y fum.

Es ton recort
per nostres una espira
Qui d´entusiasme nos encén lo cor,
Es
delicada nota d´una lira,
Subtil perfum de montanyana flor.

Molt
m´agrada, un matí de primavera,
Veure lo mar per lo bell sol
banyat,
Pero m´agrada més la riallera
Cara entreveure de ton
Sér salvat.

Me figur que en un éxtassis
dolcíssim,
Agenollada sobre núbols d´or;
Eternament envías
al Altíssim
La pura essencia de ton místich cor.

¡Oh
Catarina, hermosa Catarina!
¡Enrevoltada estás del llum de
Deu!
Demánali al Senyor que t´il-lumina,
Que ´s record de
nosaltres, poble seu.

Refugio en tus
combates encontraste, y una santa bandera: la oracion. Toda la pena
del amor sembraste; y has elegido en las Alturas el eterno premio.

 Ahora, ante la majestad de Dios, estás gozando, en medio de los
coros de los ángeles, la lumbre de la Gloria. Y conociendo ya la
Omnipotencia del Creador, puedes conocer nuestra vanidad y
miseria.

Tu recuerdo es para nosotros una chispa, que de
entusiasmo enciende el corazon; es delicada nota de la lira; sutil
perfume de la flor silvestre.

Pláceme, en las mañanas de
primavera, ver el ancho y calmoso mar, bañado por la luz del sol
naciente; pero pláceme mucho más, entrever el risueño rostro de tu
Sér glorificado.

Me figuro que en éxtasis dulcísimo,
arrodillada sobre nubes de oro, envías eternamente al Sér Supremo,
la pura esencia de tus místicas entrañas.

¡Oh, Catalina,
hermosa Catalina! ¡La luz de Dios te circuye! Pídele al Señor que
se acuerde de nosotros, su pueblo.


Demánali al bon Deu, que ´ns alliberi
La patria mallorquina de
pecats;
Que may lo vici s´òbria pas, ni imperi
En la daurada
terra, ahont som nats.

Que ´l pagés, colturant nostres
montanyes,
No perda may los bons costums antichs;
Que no falt ´
lo bon pa dins les cabanyes,
Ni la pau en les cases de los
richs.

¡Que tengam de virtuts plena cullita,
Y en les
viles enginy traballador;
La innocencia en los cors romanga,
escrita,
Y en totes parts lo Regne del Amor!

---


Pídele al buen Dios que libre de pecados la patria mallorquina; que
nunca el vicio se abra paso, ni impere en la dorada tierra donde
hemos nacido.

Que el labrador cultive nuestros campos, sin
renegar nunca de las buenas costumbres antiguas; que no falte pan en
las cabañas, ni paz en los palacios.

¡Que recojamos gran
cosecha de virtudes; que vivifique á los pueblos el genio del
trabajo; en los corazones persevere la inocencia; y á todas partes
venga el Reino del Amor!
___



IV
AL IL-LUMINAT DOCTOR
Y MÁRTIR DE JESUCRIST
MESTRE RAMON
LULL,
PER DESAGRAVI,
ODA.

Es deplorable que en Mallorca
mismo se haya pretendido denigrar la memoria de Lulio. (***) Sus
obras han sido atacadas por los dominicos, entre ellos por el
vehemente inquisidor Eymerich. - (Piferrer.)

¡Y còm sens
recordarte
La bona Sciencia caminar podría?
¡Y còm
sens venerarte
Ton nom enterbolía
Dins Mallorca l´irada
fellonía?

¡Còm un
esbart d´aus negres,
Que ´s deyan amadors de la
sabiesa,
Alçantse ab crits alegres
Per l´ergull, ta
puresa
Enfosquían y el sol de ta grandesa?



IV
AL ILUMINADO DOCTOR
Y MÁRTIR DE JESUCRISTO
EL BEATO
RAIMUNDO LULIO,
EN DESAGRAVIO.

ODA.

¿Y cómo, sin
acordarse de ti, podría seguir avanzando la verdadera Ciencia? ¿Y
por qué, sin caer de rodillas, la iracunda deslealtad procuraba en
Mallorca oscurecer tu nombre?

¿Cómo bandadas de negras aves,
que se decían amantes de la Ciencia, levantándose con alborozada
gritería, pretendieron por orgullo cubrir el puro Sol de tu
grandeza?


¿Fores tu per ventura
Guerrer crüel, qu´ab la furienta maça
Fa
la verda planura
Tornar vermella bassa?
¿Fores vilan de
malehida raça?

¡No, no!; que si ta cara
Enlluhernada fos
per la victoria,
Tot tremolant encara
Un monument de
gloria
Axecaría el mon á ta memoria.

¡Oh digne Lull!, tu
eres
Qui lo nom de Mallorca més honrava;
Ta gloria á les
esferes
Nostres glories pujava;
¡Y, per premi, Mallorca
t´enutjava!

Tu fores qui en la cova
Del penyalar de Randa
concebíes,
Cantant gloriosa trova,
Plorar los perduts díes
Y
abatre del pecat les tiraníes.

La nit, per l´estelada,
Qu´es
del trono de Deu descobridora,
L´ánima enamorada
Del Be qu´el
cor anyora
Espayava sa vista somiadora.


¿Acaso fuiste tú cruel guerrero, que con furibunda maza convierte
la verde llanura en lago de sangre? ¿Fuiste villano de maldita
estirpe?

¡No, no!; porque si la fama de conquistador
iluminase tu rostro, el mundo, aún en estos días, levantara
temblando monumentos á tu memoria.

¡Oh noble Raimundo! Tú
eres quien más honraba el nombre mallorquín; quien con su gloria
hacía brillar la nuestra en las esferas. ¡y, en premio de tus
afanes, Mallorca te infería torpes agravios!

Tú en las
cavernas del peñascal de Randa, cantando gloriosa penitente trova,
te propusiste llorar el perdido tiempo, y vencer la tiranía del
pecado.

Por la noche, el alma enamorada del Bien Supremo, que
es el anhelo del corazon, hundía su soñadora mirada en los
espacios, estelares, reveladores del trono de Dios.



Gran era Lull. Alçantne
La Creu del Redemptor als pobles crida;
Y
vers l´Orient guaytantne,
Tornar vol á la vida
La Humanitat
per los errors podrida.

Jo ´l seguesch ab ma pensa
A
Viena, al Assia, á l´Anglaterra, á Roma;
Predica la defensa
Del
Mitjorn, dés la coma
De Randa fins la patria de Mahoma.

Jo
´l veig per exa terra
Totxa y esperitada de Bojía,

De
la platja á la serra,
Del temple á l´alquería;
¿Ahónt
vas, Ramon Lull? ahónt Deu t´envía?

¡Héroes balears,
miraulo!
Fills dels qui l´Almudayna un jorn
venceren;
¡Almogavers, aydaulo!...
Butxins lo conegueren,
Y
sa Idea ab son còs destruir volgueren.

¡Oh Idea
benhaurada
De gloria, d´esperit y fortalesa!
¡La noble edat
passada,
Nòstra naturalesa,
May n´escalfaren d´una tal
grandesa!


¡Grande era Lulio! Enarbola la cruz
del Redentor, y llama á los pueblos; mira hácia Oriente, y piensa
resucitar á la Humanidad, carcomida por los errores.

Sígole
con en pensamiento á Viena, al Asia, á Inglaterra, á las orillas
del Tíber: predica la defensa del Mediodía, desde las cañadas de
Randa hasta la patria de Mahoma.

Véole por esa necia,
endiablada tierra de Bujía, correr desde las playas á las sierras,
desde los templos á las cabañas; ¿á dónde vas, Raimundo? á
dónde te envía Dios.
¡Héroes baleares, hijos de los que
un día expugnaron la poderosa Almudaina, miradlo! ¡Almogávares
invencibles, volad en su ayuda!... Los verdugos islamitas le han
conocido, y quieren con su cuerpo anonadar su Idea.

¡Oh Idea
bienhadada, Idea de
gloria, de espíritu y fortaleza! ¡La famosa edad antigua, la
fecunda naturaleza humana, no concibieron nunca otra de más alta
magnitud!



Aytal sublim Idea...
Per menar tot lo Mon á lo realme
De
Unitat que´l Be crea,
Ramon estreny la palma

De
greu martiri, ab triunfadora calma.

Com arrelada alzina
Que
del vent á la rabia no ´s doblega,
Axí la fe divina,
Axí sa
Idea brega
Contra la mort; y á Deu sa vida entrega.

¡Ay!,
lo sant mártyr era
Un suavíssim altar que ´s dirigía
Fins
la eternal esfera;
Deu del cel assistía
Y de sa flayre atret
sobre ell venía.

Los alarbs ab cruel manya
Aquell altar
misteriós romperen
Com una frévol canya;
¡Los ornaments desferen,
Les flors tiraren, los perfums perderen!...
…..

Los
pobles hont ressona
Del Geni l´atractívol armonía,
La deguda
corona
Del llor que no ´s mostía
Te posan, oh Ramon, per ta
Noblía.



¡Oh sublime Idea!... Para llevar á todos los hombres al reino de la
Unidad, creadora del Bien humano, Raimundo, con heróica constancia,
abraza la palma del horrendo martirio.

Como arraigada encina
que no se dobla á la furia del vendaval, así la Fe católica, así
la Idea de Lulio batalla contra la muerte, y entrega su vida y
porvenir á Dios.

¡Ay!, el santo mártir era un suavísimo
altar que se levantaba hasta los cielos; Dios desde su Trono estaba
presente, y atraído por su aroma descendía sobre él.

Los
moros, encruelecidos, destrozaron aquel misterioso altar, cual si
fuera frágil caña; ¡deshicieron los ornamentos, tiraron al suelo
las flores, disiparon los perfumes!...
….

Ahora los
pueblos donde tiene resonancia la fraternal armonía del Genio, tejen
para ti, oh Raimundo, por tu nobleza de alma, la merecida corona del
lauro inmarcesible.


Mes, ¡horrible martiri!,
Molts compatricis qui tos fets
comptavan,
Y hermosa com un lliri
Ta grandesa miravan,
¿Per
qué ton nom ab furia menyspreavan?

¡Oh esperit gran! De
gloria
La resplendor eterna te il-lumina,
Honra a Deu ta
memoria;
¡La terra mallorquina
No ´t mostri més sa
ingratitut mesquina!

Agost 1868.


Mas, (¡horrible tormento!), muchos compatriotas tuyos, que tus
hechos narraban, que conocían tu grandeza, inmaculada como el lirio,
¿por qué menospreciaban furiosamente tu nombre?

¡Oh, gran
espíritu! El eterno resplandor de los cielos te alumbra; Dios mismo
glorifica tu memoria. ¡Ojalá la tierra mallorquina no se olvide
nunca de ti! ¡Ojalá no vuelva á ser para contigo una miserable
ingrata!

Véase la nota (4).


V.


LA PESCADORA.
MARINA.

Per entre estepes joves,
Verts
pins, florides mates,
Toquí marines herbes,
Vegí la bella
platja.
Roques y roques surten
D´arenes enclotades,
Formant
alts promontoris,
Guardant quietes cales.
La mar no se
movía,
Y´l pescador cantava:
Niu d´amor la ribera,
La de
la mar de Palma....
(***)

- Pescadoreta meua,
Dexa anar
la plantada,
Dexa anar los aucells,
Y flors de la
cabana.

Vina, pescadoreta,
Que ´l vent per exos
marges,
Envejós de ma gloria,
Remou una polsada,
Qu´enfosqueix
tos cabells
Y ´l blau de tes ullades.



V.
LA PESCADORA.
MARINA.

Por entre verdes jaras,
pequeños pinos, matas en flor, pisé las marinas plantas, llegué a
la pintoresca bahía.
Inmensas rocas hundidas en la arena, forman
altos promontorios, para guardar tranquilas ensenadas.
El mar
estaba en reposo; oíase el canto de un pescador:
Nido de amores
la orilla,
Orilla del mar de Palma...
(***)

-
Pescadorcita mía, abandona tu campo, abandona los pájaros y flores
de tu cabaña.

Ven, pescadorcita; el viento, envidioso de mi
gloria, levanta en esos caminos tal polvareda, que oscurece tu pelo y
tus azules ojos.


Si en terra te passejas
A tos peus farán nafra,
Les crestes de
les roques
Per hont l´ona s´esbrava.

Qualque senyor
altiu
Nascut en bona entrada,
Pot ser, ma pobrissola,
Voldría
ta desgracia.

Vina, vina, m´aymía,
Vínaten á ma
barca;
Goig hi tendrém puríssim
Al balanç de la onada.

Aquí
´ls dos cantarém
Cançons ab ma guitarra,
Y amor aquí hi
seurá
Puys cap dins una llanxa.

Y al véurenos los
pexos
Brufarán á flor d´aygua;
Sos jochs y oculta
vida
Sorpresos mostraránte.

Ardévols los cap-rojos,
Los
esparrays sens mácula,
Encalçan sols per riure
Donzelles y
dorades.


Si te paseas por tierra, te dañarán los piés las crestas de las
rocas, donde se estrella el oleaje.

Quizá algun poderoso
caballero, nacido en soberbio palacio, medite, pobrecita mía, tu
desgracia.

Ven, ven, querida, vente á mi barca; goces
purísimos tendremos, al balanceo de las olas.

Aquí los dos,
al compás de mi guitarra, entonaremos dulces cantares: amor se
sentará entre nosotros, pues se sienta tambien en pobre
esquife.

Los peces al vernos se mantendrán á flor de agua,
soplando; y, sorprendidos, te mostrarán sus juegos y misteriosa
vida.

Ardientes los escarchos, y los pequeños blanquísimos
escaros, persiguen por puro juego pintadas doncellas é inocentes
doradas.


Lo pop com un ventall
Extén ses fortes cames,
Y cerca lo
roquer
La cova baix les algues.

Los congres se revinglan,

S´abordan les aranyes,
Y ´ls anfossols pasturan
Pacífichs
ab les saupes.

L´estol de vius mollets
Lo déntol fort
ataca,
Y botan los daufins
Al veure nostres barques.

Lo
rap com un cometa
Navega ab la ratjada,
Y dormen les
tortugues
Surant ab sa corassa.

No cregas, no, que
vengan
Avuy per estes aygues,
Ni lo perdut tauró,
Ni lo
salroig, qu´espantan.

En lo fons de la mar
L´amor per tot
té cases;


D´esponja son los llits,
Y de coral les cambres.


El pulpo extiende los tentáculos,
semejantes á un abanico; y buscan los tímidos pececillos del roqueo
las cuevas tapizadas por las algas.

Los congrios se retuercen,
los pejes arañas envisten,
y los jóvenes meros pacen tranquilamente con las salpas.

Bandas
de alígeros salmonetes se ven atacadas de improviso por impetuosos
dentones; y los delfines dan saltos de alegría al rededor de
nuestros buques.

El peje sapo, parecido á un cometa, navega
con la raya; y duermen las tortugas, flotando sobre su coraza de
concha.

No creas que hoy vengan á visitar estas aguas algun
extraviado tiburón, o los temibles escualos.

En lo más
hondo de este mar, el amor construye por do quiera su nido. Las
esponjas le dan blando lecho, los corales riquísimas salas.


Pe´l cel de la badía
Veurás,
en esta aubada,
Exir, encès vaxell,
Lo Sol, de la mar
blanca.

Anèm, pescadoreta;
¿No sabs que exa
tardança
M´escarrufa de pena,
Brollar me fa les
llágrimes?

Un enfilay de joyes
Te tench aquí
guardades,
D´ullets de marins fetes,
Per adornar ta cara.

No
tengas por de plujes,
D´horribles mestralades, (vent
mistral, mestral
)
Que Deu may
abandona
Als pescadors de canya.

Vaja, donchs,
llambrinera,
Pescadoreta, vaja;
No tornarèm avuy,
No
tornarèm á platjes,
Que son lloch de marors,
D´embulls y de
migranya.

Juriol de 1868.


Verás, ahora que sonríe el alba, iluminando el inmenso cielo de la
bahía, salir el sol, á lo léjos, cual encendido bajel, del seno de
los blancos mares.

¡Vamos, pescadorcita! ¿No sabes que esa
tardanza me hiela de espanto, y hasta me hace derramar
lágrimas?

Aquí te guardo rica sarta de joyas, para ti,
hechas de ojos de pececitos, que adornarán tu lindo cuello.

No
tengas miedo á la lluvia, ni á los vientos huracanes; Dios nunca
abandona á los pescadores de caña.

¡Ea, pues, graciosa
niña, ea! No volveremos hoy, no volveremos á la playa; porque la
tierra es lugar de verdaderas tempestades, de enredos y amarguras.


VI.
LA BUGADERA.

Carrer dels Oms
De Palma
bella...
(***)

Xupa qui xupa,
La roba neta,
Planxa
qui planxa,
La roba extesa,
Fon sa greu vida
La
bugadera.
¡Si´n té d´angunies,
Si´n té de feynes!
De
bon matí,
Matinadeta,
Quant, l´auba clara,
Lo día
trenca,
Vora ´l fogó
Ja me la meuen
Cridant l´atlota
Midó
per treure.



VI.


LA LAVANDERA.

Por la calle de los Olmos de la bella ciudad de
Palma...
(***)

Ora retorciendo la ropa lavada, ora
planchando la enjuta, pasa su triste vida la lavandera.

¡Cuántas
angustias sufre! ¡Cuántos trabajos soporta! Por la mañana, muy de
mañana, cuando el alba empieza á clarear y apunta el día, ya se la
ve junto al anafe llamando á la muchacha, que la lleve blanco
almidon.



Renta camises,


Calçons doblega,
Llençols axuga,
Mulla faldetes.
Ara si
dina,
Com si barena,
Por lo migdía,
Per lo cap-vespre,
Un
plat de sopes
Tristes l´alletan.
Glories mundanes,
No la
rodejan;
Fora Mallorca
No hi há per ella;
Ni may
somía
Cotxos, riqueses,
Palaus y teatres,
Que son la
pensa
De les grans dames
De la noblesa.
Tan sols demana
De
l´humil Verge
Que bon sol fassa,
Perque´l Diumenje
Tornarne
puga
La roba llesta.
Tan sols desitja
Que l´estiu venga,
Y
el jorn benévol
De Primavera.
Perque les plujes
Y boyres
fredes


Lava lindas camisas, dobla finos calzoncillos, enjuga largas sábanas,
rocía cairelados zagalejos.

Ya para la comida, ya para la
merienda, á mediodía ó á la caída de la tarde, un ruin plato de
sopas es todo su alimento.

No la rodean glorias mundanas; para
ella no existe el Continente español; y nunca sueña en coches,
riquezas, palacios, teatros, ni en nada de lo que constituye el único
pensamiento de las grandes señoras de la aristocracia.

Tan
sólo pide á la Santísima Vírgen que haga buen sol, para poder
entregar la ropa limpia todos los Domingos.


De l´invernada,
Li banyan sempre
L´amada roba,
La roba
neta.
Greus y tristances
Ne té per vendre,
Però ab
amigues
Dintre la seva
Bugadería
Mil cançonetes
Alegres
cantan,
Y s´escometen
Baix de la parra
Qui les
ombreja.
___
Oh pobrissola,
La bugadera,
La de les
faldes
De indiana verda,
Dels mocadors
Color vermella,
Dels
cabells rossos
Per la serena,
¿Pobre infelissa
N´has tu de
serne?
Cap baix fins l´aygua,
Alta l´esquena,
¿Ni una
esperança,
Ni una tendresa,
Dins ton cor d´ángel
Niu ha
de ferne?


Fríos vapores del invierno, siempre le mojan la amada ropa, la ropa
limpia.

Trabajos y tristezas tiene de sobra; pero se reune con
sus amigas en el lavadero, y cantan alegremente cien cantares, y
echan un rato de conversacion debajo de la parra que les presta
sombra.
___

Oh pobrecita lavandera, la del bridal de verde
indiana, la de la toca de encendido color, la de los cabellos rubios
por la humedad de la noche, ¿pobre infeliz has de ser para
siempre?

¿Siempre has de estar con la cabeza inclinada hasta
el agua, y enarcados los hombros; y ni una esperanza, ni una ternura
han de entrar alguna vez en tu corazon de ángel?


No; qu´injust fore
Y hom de duresa
Lo Deu, bon Pare
Que hi
há á l´esglesia...
Un galant jove
Qui de la guerra
Ve, ab
l´hermós trajo
Fahent l´enveja
De les fadrines,
Per tot
la cerca,
Per tot li parla
Mots de dolcesa.
Fa vint any
ara
La bugadera,
Qu´es temps de somnis,
Temps que florexen

Les esperances,
Les amoretes.
- Jo t´am, - diu el jove;
-
Jo t´am, - diu ella.
Y així lo día
D´una gran
festa,
Recompensatne
Llur greu carrera,
Del cel devalla

L´Amor y els besa.

Decembre de 1868.


No, porque sería injusto y de duras entrañas, el Dios buen Padre,
que tenemos en la iglesia...

Un apuesto mozo, que acaba de
llegar de la guerra, y, con su bizarro continente, es la envidia de
las mocitas, la busca por do quiera, por do quiera le dirige
finísimos requiebros.

Veinte años cumple ahora la lavandera.
Éste es el tiempo de los sueños de oro, el tiempo en que florecen
las esperanzas y los amores.

- Te amo, - dice el mancebo. - Te
amo, - responde ella. Y así en el día de una festividad de primera
clase, en recompensa de sus afanosas cuitas, baja del cielo el Amor,
y les da un beso.