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jueves, 9 de septiembre de 2021

TOMO XXV, 25, levantamiento, guerra, tomo XII, 12

COLECCIÓN
DE

DOCUMENTOS INÉDITOS DEL ARCHIVO GENERAL
DE LA
CORONA DE
ARAGÓN,
PUBLICADA DE REAL ORDEN
POR
SU ARCHIVERO,
D.
MANUEL DE BOFARULL Y DE SARTORIO,

TOMO XXV.

LEVANTAMIENTO


Y


GUERRA DE CATALUÑA

en tiempo de don Juan II.
DOCUMENTOS RELATIVOS A AQUELLOS
SUCESOS,
PUBLICADOS DE REAL ORDEN
POR
D. MANUEL DE BOFARULL
Y DE SARTORIO,
Archivero de la Corona de Aragón.

Tomo
XII.

BARCELONA.
EN LA IMPRENTA DEL ARCHIVO.
------
1863.


// Editor: Ramón Guimerá Lorente. Hay comentarios, (entre
paréntesis y cursiva
), y textos de Çaportella que no agradarán
o gustarán demasiado a los lectores catalanistas del siglo, el XXI.
Que se vayan a freír fuets o espetecs //


Con la idea de suministrar al lector
todos los datos que puedan ayudarle a tener un cabal conocimiento de
los asuntos a que hace referencia la Colección de documentos, (según
manifestamos en el prólogo de la misma, y especialmente, por lo que
toca a las Turbaciones de Cataluña, en la advertencia al lector que
precede a esta parte,) damos a continuación el registro
perteneciente al diputado Çaportella, único que, apartándose de
sus compañeros, pretendió representar por si sólo la Generalidad
o Diputación de Cataluña (no la llamaban Generalitat entonces
los deputats del General, sino casa de la deputacio
) en los
puntos donde se conservaba la obediencia al rey Don Juan.
En
el mismo preliminar a que acabamos de aludir se encuentra consignado
este hecho, al hacer referencia de todo lo que se proyectaba publicar
para enriquecer con toda clase de documentos este azaroso periodo de
discordias civiles, acerca de las cuales mucho se ha escrito y mucho
se ha errado, especialmente por aquellos escritores inmediatos al
tiempo en que la dinastía del rey Fernando 1.° estaba en todo su
apogeo, los cuales o perpetuaron sin malicia y sin criterio histórico
retrospectivo las falsedades de los que tenían interés y deber en
celebrar los hechos de los vencedores, o temieron que el apartarse de
la rutina y desentrañar la verdad era destruir lo que por la fuerza
de los años se daba como cierto y admitido. Con el objeto, pues, de
ayudar a la aclaración de la verdad, vamos cumpliendo lo prometido,
y tocándole ahora el turno, después de publicados todos los
registros de la Diputación y el de cartas, que precede, al
indicado registro particular de Çaportella, lo daremos a luz,
insiguiendo el mismo sistema, para su publicación, que hemos
empleado en todos los demás tomos que el lector tiene ya conocidos,
no sin que hagamos algunas prudentes observaciones para guia del que
pretenda estudiar y comparar los diferentes documentos con que
aquella se va enriqueciendo.
Va encabezado el registro del
Çaportella
con una larga relación de los trabajos pasados al tener
que residir como diputado en Barcelona, donde dice que unos pocos
ciudadanos
de la misma, unidos también con unos pocos del
Principado, sustentaban la inicua rebelión, y añadiendo, sin duda
para disculpar su inconsecuencia, que si bien había firmado papeles
que servían para fomentar aquella, había sido sólo obligado a la
fuerza, con gran peligro de muerte, llegando a asegurar que en las
mismas sesiones, cuando él era de voto contrario, le llenaban de
insultos y hasta le amenazaban con arrojarlo por la ventana.
(No
hace falta creer a Çaportella, sólo hace falta ver las sentencias de muerte de los deputats del General para cualquiera que les llevara
la contraria. Ejecuciones de personas, exilio, embargo de bienes para
usarlo en la guerra, etc. Está todo muy bien documentado en sus
cartas anteriores; en especial esta de 1461
).
Estas son las razones en que se apoya para
justificar su fuga, y hasta acaso para que se admita como regular y
posible la representación de los estamentos de Cataluña en su
persona, aun cuando dice obrar “en nombre de los presentes y
ausentes fieles al Rey”, y cite algún personaje conocido y de gran
influencia y representación. Mas como del examen comparativo de este
volumen con los anteriores resulten desvanecidas algunas de las
aserciones del prófugo, (este Manuelico era más liante que su
padre Próspero
) creemos deber nuestro consignarlas, para que así
con más seguridad e interés pueda el lector
estudiar los sucesos por los documentos, y deducir, por consiguiente, la pura verdad histórica.
Resulta, pues, de
nuestro estudio comparativo, que la fidelidad del Çaportella
al rey Don Juan (recuerden que en el tomo 24 los deputats
ya fueron a buscar a Portugal a Perico el de Calaf, el condestable,
pactaban con el rey de Francia y el de Castilla
) no se dio a
conocer tan pronto como debía,
(¿acaso os pensáis que le gustaba
prescindir de su cuello al señor Çaportella?
) puesto que
siguió aquel ejerciendo su cargo de diputado (bien remunerado)
desde el principio del trienio y sin tener medio o
resolución para huir
(consulten el documento donde se manda
matar a algunos sediciosos en contra del Principat de Cathalunya;
otros documentos donde se manda matar a presos del bando del Rey
auténtico, Juan II, etc
) hasta el siete de enero de 1463,
esto es, más de un año después de la muerte del Principe de
Viana
; que, a ser victima de los insultos y violencias que
cuenta, ni él hubiera seguido tanto tiempo (eso te lo crees tú,
Bufa al ull, que también recibías una buena paga por tu empleo como
archivero
), sin gran fingimiento, representando uno de los
principales cargos
en una corporación que tenia buen
cuidado de señalar por sospechosos a los que le parecía,
confiscándoles los bienes cuando era menester, ni, de seguro,
hubieran permitido los mismos insultadores que siguiera en el banco
de la Generalidad (otra falsedad de Manuelico Bofarull que
no sabe atenerse a los textos que transcribe, cosa que aprendió de
su padre, la casa de la Deputacio, casa del General, tontolaba.
) hasta la hora
perentoria de su fuga, un diputado que, según él mismo revela
después en su registro, era el principal enemigo de la rebelión:
que los que representaban el Principado en Barcelona (los
deputats del General, consell de cent, ciutat de Barchinona
) no
fueron tan pocos
como se supone, ni aun durante ciertos periodos de mayores
complicaciones y apuros, encontrándose entre ellos personas tan
distinguidas como el vizconde de Rocaberti, don Francisco de Pinós,
Gerardo Alemany de Cervelló, el conde de Pallars, el obispo de Vich,
el abad de Montserrat, el deán de Lérida y otros muchos, cuyos
nombres puede haber notado el lector en los anteriores documentos;
que cuatro meses antes de desaparecer el diputado existen cartas
suyas en las que no sólo manifiesta estar identificado con las ideas
de los rebeldes de Cataluña (lo contrario le hubiese hecho bailar sin tarima), sino también gozarse en la esperanza de la venida
del rey de Castilla,
cuya llegada a Soria participa a varias
municipalidades (sesión del 31 de agosto de 1862);
(Manuelico,
que no sabes ni en qué año estás trabajando los textos del
archivo; te refieres a 1462; en 1863 se publica este tomo 25)

y
que el único acto por el que tal vez podria empezarse a sospechar
de su modo de sentir politico
es el que se nota en 11 de octubre
del mismo año, cuando, al designarse a algunas personas como
sospechosas, se abstuvo libremente Çaportella de manifestar
su opinión en lo tocante a las personas eclesiásticas.
Hacemos
estas observaciones para que el lector, recordando estos antecedentes
al leer el registro que ha de justificar la transformación del
antiguo diputado rebelde, pueda admirar con mayor interés la
desconocida causa de aquella, o sospecharla quizá, al ver que la
descision (decisión) del prófugo no tuvo lugar
hasta muy poco después de haberse acordado aclamar por rey
a Enrique de Castilla
, pudiendo así el que compara atribuir con
mayor justicia a cada acto el valor que se merezca.
(Esa
aclamación haria rodar cabezas, y este buen hombre lo sabia desde
hacia tiempo; y otras traiciones de catalanes representantes del
Principado: lo de Portugal, Francia, etc.)

El volumen, pues,
que vamos a publicar a continuación comprende varias resoluciones y
cartas escritas a veces en nombre de la Diputación, que,
según es de ver, la venia a constituir el mismo consejo del Rey, o
con la sanción del arzobispo de Tarragona, y abraza desde 23 de
enero de 1463 a 15 de octubre de 1472, de manera que viene a
completar en gran parte el azaroso periodo de las turbaciones, objeto
de esta publicación desde algún tiempo, y en pro del cual iremos
dando a luz todos cuantos materiales nos suministren el Archivo general de la Corona y el especial de la antigua Diputación o
Generalidad de Cataluña

(en ninguna carta anterior de la colección, desde el tomo I de Próspero, la llaman Generalidad ni
Generalitat, sino casa de la Deputacio. Tanto Próspero como Manuel sí la llaman así)
.
Conviene advertir, sin
embargo, que en el primer documento que se encuentra de octubre, (25 de octubre) el
año es 64, y no 63, de manera, que o hay aqui un vacío de un año, o
todos los documentos anteriores a aquel mes llevan equivocadamente
el año anterior
, con lo que resultaria ser la fuga del diputado
más posterior aún de lo que decimos.
(El 16 de noviembre aparece 1463. Manuelico no podía haber cogido los textos donde no cuadra la data y publicarlos aparte; no daba para más. Como liante no tiene parangón hasta la actualidad).

TOMO XXV, 25, levantamiento, guerra, tomo XII, 12

COLECCIÓN
DE

DOCUMENTOS INÉDITOS DEL ARCHIVO GENERAL
DE LA
CORONA DE
ARAGÓN,
PUBLICADA DE REAL ORDEN
POR
SU ARCHIVERO,
D.
MANUEL DE BOFARULL Y DE SARTORIO,

TOMO XXV.

LEVANTAMIENTO


Y


GUERRA DE CATALUÑA

en tiempo de don Juan II.
DOCUMENTOS RELATIVOS A AQUELLOS
SUCESOS,
PUBLICADOS DE REAL ORDEN
POR
D. MANUEL DE BOFARULL
Y DE SARTORIO,
Archivero de la Corona de Aragón.

Tomo
XII.

BARCELONA.
EN LA IMPRENTA DEL ARCHIVO.
------
1863.


// Editor: Ramón Guimerá Lorente. Hay comentarios, (entre
paréntesis y cursiva
), y textos de Çaportella que no agradarán
o gustarán demasiado a los lectores catalanistas del siglo, el XXI.
Que se vayan a freír fuets o espetecs //


Con la idea de suministrar al lector
todos los datos que puedan ayudarle a tener un cabal conocimiento de
los asuntos a que hace referencia la Colección de documentos, (según
manifestamos en el prólogo de la misma, y especialmente, por lo que
toca a las Turbaciones de Cataluña, en la advertencia al lector que
precede a esta parte,) damos a continuación el registro
perteneciente al diputado Çaportella, único que, apartándose de
sus compañeros, pretendió representar por si sólo la Generalidad
o Diputación de Cataluña (no la llamaban Generalitat entonces
los deputats del General, sino casa de la deputacio
) en los
puntos donde se conservaba la obediencia al rey Don Juan.
En
el mismo preliminar a que acabamos de aludir se encuentra consignado
este hecho, al hacer referencia de todo lo que se proyectaba publicar
para enriquecer con toda clase de documentos este azaroso periodo de
discordias civiles, acerca de las cuales mucho se ha escrito y mucho
se ha errado, especialmente por aquellos escritores inmediatos al
tiempo en que la dinastía del rey Fernando 1.° estaba en todo su
apogeo, los cuales o perpetuaron sin malicia y sin criterio histórico
retrospectivo las falsedades de los que tenían interés y deber en
celebrar los hechos de los vencedores, o temieron que el apartarse de
la rutina y desentrañar la verdad era destruir lo que por la fuerza
de los años se daba como cierto y admitido. Con el objeto, pues, de
ayudar a la aclaración de la verdad, vamos cumpliendo lo prometido,
y tocándole ahora el turno, después de publicados todos los
registros de la Diputación y el de cartas, que precede, al
indicado registro particular de Çaportella, lo daremos a luz,
insiguiendo el mismo sistema, para su publicación, que hemos
empleado en todos los demás tomos que el lector tiene ya conocidos,
no sin que hagamos algunas prudentes observaciones para guia del que
pretenda estudiar y comparar los diferentes documentos con que
aquella se va enriqueciendo.
Va encabezado el registro del
Çaportella
con una larga relación de los trabajos pasados al tener
que residir como diputado en Barcelona, donde dice que unos pocos
ciudadanos
de la misma, unidos también con unos pocos del
Principado, sustentaban la inicua rebelión, y añadiendo, sin duda
para disculpar su inconsecuencia, que si bien había firmado papeles
que servían para fomentar aquella, había sido sólo obligado a la
fuerza, con gran peligro de muerte, llegando a asegurar que en las
mismas sesiones, cuando él era de voto contrario, le llenaban de
insultos y hasta le amenazaban con arrojarlo por la ventana.
(No
hace falta creer a Çaportella, sólo hace falta ver las sentencias de muerte de los deputats del General para cualquiera que les llevara
la contraria. Ejecuciones de personas, exilio, embargo de bienes para
usarlo en la guerra, etc. Está todo muy bien documentado en sus
cartas anteriores; en especial esta de 1461
).
Estas son las razones en que se apoya para
justificar su fuga, y hasta acaso para que se admita como regular y
posible la representación de los estamentos de Cataluña en su
persona, aun cuando dice obrar “en nombre de los presentes y
ausentes fieles al Rey”, y cite algún personaje conocido y de gran
influencia y representación. Mas como del examen comparativo de este
volumen con los anteriores resulten desvanecidas algunas de las
aserciones del prófugo, (este Manuelico era más liante que su
padre Próspero
) creemos deber nuestro consignarlas, para que así
con más seguridad e interés pueda el lector
estudiar los sucesos por los documentos, y deducir, por consiguiente, la pura verdad histórica.
Resulta, pues, de
nuestro estudio comparativo, que la fidelidad del Çaportella
al rey Don Juan (recuerden que en el tomo 24 los deputats
ya fueron a buscar a Portugal a Perico el de Calaf, el condestable,
pactaban con el rey de Francia y el de Castilla
) no se dio a
conocer tan pronto como debía,
(¿acaso os pensáis que le gustaba
prescindir de su cuello al señor Çaportella?
) puesto que
siguió aquel ejerciendo su cargo de diputado (bien remunerado)
desde el principio del trienio y sin tener medio o
resolución para huir
(consulten el documento donde se manda
matar a algunos sediciosos en contra del Principat de Cathalunya;
otros documentos donde se manda matar a presos del bando del Rey
auténtico, Juan II, etc
) hasta el siete de enero de 1463,
esto es, más de un año después de la muerte del Principe de
Viana
; que, a ser victima de los insultos y violencias que
cuenta, ni él hubiera seguido tanto tiempo (eso te lo crees tú,
Bufa al ull, que también recibías una buena paga por tu empleo como
archivero
), sin gran fingimiento, representando uno de los
principales cargos
en una corporación que tenia buen
cuidado de señalar por sospechosos a los que le parecía,
confiscándoles los bienes cuando era menester, ni, de seguro,
hubieran permitido los mismos insultadores que siguiera en el banco
de la Generalidad (otra falsedad de Manuelico Bofarull que
no sabe atenerse a los textos que transcribe, cosa que aprendió de
su padre, la casa de la Deputacio, casa del General, tontolaba.
) hasta la hora
perentoria de su fuga, un diputado que, según él mismo revela
después en su registro, era el principal enemigo de la rebelión:
que los que representaban el Principado en Barcelona (los
deputats del General, consell de cent, ciutat de Barchinona
) no
fueron tan pocos
como se supone, ni aun durante ciertos periodos de mayores
complicaciones y apuros, encontrándose entre ellos personas tan
distinguidas como el vizconde de Rocaberti, don Francisco de Pinós,
Gerardo Alemany de Cervelló, el conde de Pallars, el obispo de Vich,
el abad de Montserrat, el deán de Lérida y otros muchos, cuyos
nombres puede haber notado el lector en los anteriores documentos;
que cuatro meses antes de desaparecer el diputado existen cartas
suyas en las que no sólo manifiesta estar identificado con las ideas
de los rebeldes de Cataluña (lo contrario le hubiese hecho bailar sin tarima), sino también gozarse en la esperanza de la venida
del rey de Castilla,
cuya llegada a Soria participa a varias
municipalidades (sesión del 31 de agosto de 1862);
(Manuelico,
que no sabes ni en qué año estás trabajando los textos del
archivo; te refieres a 1462; en 1863 se publica este tomo 25)

y
que el único acto por el que tal vez podria empezarse a sospechar
de su modo de sentir politico
es el que se nota en 11 de octubre
del mismo año, cuando, al designarse a algunas personas como
sospechosas, se abstuvo libremente Çaportella de manifestar
su opinión en lo tocante a las personas eclesiásticas.
Hacemos
estas observaciones para que el lector, recordando estos antecedentes
al leer el registro que ha de justificar la transformación del
antiguo diputado rebelde, pueda admirar con mayor interés la
desconocida causa de aquella, o sospecharla quizá, al ver que la
descision (decisión) del prófugo no tuvo lugar
hasta muy poco después de haberse acordado aclamar por rey
a Enrique de Castilla
, pudiendo así el que compara atribuir con
mayor justicia a cada acto el valor que se merezca.
(Esa
aclamación haria rodar cabezas, y este buen hombre lo sabia desde
hacia tiempo; y otras traiciones de catalanes representantes del
Principado: lo de Portugal, Francia, etc.)

El volumen, pues,
que vamos a publicar a continuación comprende varias resoluciones y
cartas escritas a veces en nombre de la Diputación, que,
según es de ver, la venia a constituir el mismo consejo del Rey, o
con la sanción del arzobispo de Tarragona, y abraza desde 23 de
enero de 1463 a 15 de octubre de 1472, de manera que viene a
completar en gran parte el azaroso periodo de las turbaciones, objeto
de esta publicación desde algún tiempo, y en pro del cual iremos
dando a luz todos cuantos materiales nos suministren el Archivo general de la Corona y el especial de la antigua Diputación o
Generalidad de Cataluña

(en ninguna carta anterior de la colección, desde el tomo I de Próspero, la llaman Generalidad ni
Generalitat, sino casa de la Deputacio. Tanto Próspero como Manuel sí la llaman así)
.
Conviene advertir, sin
embargo, que en el primer documento que se encuentra de octubre, (25 de octubre) el
año es 64, y no 63, de manera, que o hay aqui un vacío de un año, o
todos los documentos anteriores a aquel mes llevan equivocadamente
el año anterior
, con lo que resultaria ser la fuga del diputado
más posterior aún de lo que decimos.
(El 16 de noviembre aparece 1463. Manuelico no podía haber cogido los textos donde no cuadra la data y publicarlos aparte; no daba para más. Como liante no tiene parangón hasta la actualidad).

sábado, 11 de septiembre de 2021

Abril. 1463. Ara hojats queus fa a saber la Senyoria

1.° DE ABRIL.


Para conservación de los derechos de la Generalidad, proveyó el
diputado Çaportella que en este día fuese publicado en Tarragona,
por los lugares de costumbre, el siguiente pregón.
(Bofarull Jr. aún no sabe distinguir las generalidades, derechos de entrada y
salida y otros: generalitats, drets de entrada e exida y altres, de lo que él llama la
Generalidad - Generalitat -, que es precisamente la “casa de la deputacio” que aparece en muchísimos textos, ya en los que editó
su padre “el tachón”, el de los condes-reyes y monarquía catalano-aragonesa. Vaya par de imbéciles en el archivo general de la Corona de Aragón. Pero no serán los únicos. )


Ara hojats queus fa a saber la Senyoria per instancia e requesta
feta per lo magnifich mossen Bernat Çaportella cavaller diputat
del General de Cathalunya
a tota persona stranya o privada de
qualsevol ley o condicio sia qui haja meses en la present
ciutat des que es reduida a la obediencia del senyor Rey algunes
mercaderies robes o coses tretes de la ciutat de Barchinona o de
altres ciutats viles o lochs qui no sien de la dita obediencia o
aquelles metra de aci avant que les que son stades meses hagen
a denunciar e manifestar al collidor dels drets de les
Generalitats
en la ciutat present. E aço daci a dissapte
primer vinent per tot dia. E les que de aci avant metran hagen
per semblant a manifestar axi com les metran. E per quiscunes pagar
al dit collidor los drets de generalitats de intrada e
altres acustumats pagar sots pena de perdre les tals mercaderies
robes o coses. E encara de pagar los bans e penes que imposats son.

E guart si qui ha guardar si ha. Les altres
ordinacions daquen fetes stants en sa força e valor.

20 DE ABRIL.

En este día, requeridos a instancia de Çaportella
el baile y colector de la villa de Reus, prestaron juramento y
homenaje, en poder del diputado local de la ciudad y campo de
Tarragona, Pedro Alambau, de cumplir y ejecutar los
requirimientos de aquel, quien destituyó al antiguo colector
de la referida ciudad.

22 DE ABRIL.

Daqui avant lo
jorn XXII del mes de abril del dit any MCCCCLXIII a quatre ores
apres mig jorn del dit dia o aquen entorn lo dit magnifich
mossen Bernat Çaportella deputat del General de Cathalunya
personalment constituit en la sglesia de la Seu de la dita ciutat de
Terragona en presencia dels nobles e magnifichs mossen Rodrigo de
Rebolledo cavaller conseller e camerlench del dit senyor Rey e per Sa
Magestat capita General en la present ciutat e camp de Terragona
mossen Peregri Mir ardiacha de Vilasecha vicari en lo
spiritual e mossen Anthoni sacrista en la Seu de Terragona e oficial
del Reverendissim Patriarcha e archabisbe de la dita Seu del noble
mossen Guillem Arnau de Cervello mossen Bernat Calba mossen Berenguer
de Montpalau cavallers den Johan Albanell den Pere Arlambau consols
de la dita ciutat de Terragona e de altres molts aqui stats en
moltitut copiosa e present mi dit Pere Perello notari e los
honorables micer Pere Boquet e micer P. Momany per testimonis en aço
presents dona exhigi e presenta lo dit mossen Çaportella e per mi
dit notari requeri en presencia de les dites notables e auctentiques
persones esser lesta una cedula de paper scrita de tal tenor.


Com per la inobediencia e notoria rebellio feta e comesa en
la ciutat de Barcelona per molts e diversos de aquella en nombre
copios afermants representar la dita ciutat e semblantment en algunes
altres ciutats viles e lochs del Principat de Cathalunya contra la
Majestat del lllustrissimo nostre Rey e Senyor ço que ab molta dolor
se conmemora. Los deputats e hoydors de comptes del General
del dit Principat acostumats residir en la dita ciutat de Barcelona
no hagen haguda facultat de usar liberament de lur ofici abans son
stats detenguts violentment en la dita ciutat e en aquella han
sostenguda gran oppressio per la qual los ha covengut adherir a
moltes coses impertinents e no degudes quals per los rebelles eren
sforçades fins tant que per la gracia divinal es stat permes e
atorgat a mi Bernat Çaportella hu dels dits deputats quem so exhimit
e desliurat de la dita oppressio fugint cautament e secreta de la
dita ciutat de Barcelona
ab una galera per mar e transferint me a la present ciutat de
Terragona terra de obediencia e fidelitat del dit serenissimo nostre
Rey e senyor. En la qual de continent fuy prevengut dissenti e
expresament contradigui a
tots actes per mi e per los dits meus condeputats e hoidors de
comptes fets e que daquiavant se farien deniants a la vera
obediencia e fidelitat del dit Serenissimo senyor Rey e altres actes
en dan e destruccio de la cosa publica del dit Principat a qualsevol
altres quis sien fets os farien durant la inobediencia e rebellio
dessus dites segons dels dits dissentiment e contradiccio per mi dit
Bernat Çaportella fets apar per acte publich rebut e testificat en
presencia de persones de gravitat e en nombre copios per lo honorable
En Gaspar Maymo notari e loctinent de prothonotari del dit senyor Rey
cert dia del mes de janer prop passat. E com de aquell temps
ença que yo dit Bernat Çaportella hisqui de la dita
ciutat de Barcelona haja sperats los altres meus condeputats e
hoidors de comptes si pogueren exir de la dita ciutat e
oppressio que sostenen en aquella de la qual fins aci no son exits
crech yo no havent ne facultat o si la han e no la volen
pendre ço que no crech serien participants en la inobediencia e
rebellio publicament tractades e fetes en la dita ciutat encontre la
Majestat del dit senyor Rey. Les quals inobediencia e rebellio no
cessen abans tots dies augmenten en manifestes errors. E axi per
qualsevol via de les dessus dites los dits deputats e hoidors de
comptes detenguts en la dita ciutat violentment e romanints e stants
per lur grat no son idoneus ne han aptitut al regiment de llurs
oficis abans la potestat tota dels dits oficis seria e es en mi dit
Bernat Çaportella unich deputat essent en libertat e
en sa obediencia e fidelitat del dit senyor Rey. E com covinga
al bon stament de la cosa publica del dit Principat lo dit ofici de
deputacio continuar se com dabans ço que a mi dit Bernat
Çaportella sguarda e pertany per les causes e rahons dessus dites.
Per tant Deu volent entench proceir e procehire a tots e sengles
actes al dit ofici de diputacio pertanyents. La qual cosa deduhints
de present en alguna prathica remesa laltra als cassos segons se
ingeriran pronunciu e declar que tots e sengles
diputats locals e altres oficials e ministres de la dita Diputacio
en qualsevol ciutats viles lochs o passos del dit Principat
constituits no essents de vera obediencia del dit Senyor Rey son
indignes e inabils als dits oficis e tots aquells ab la present dels dits oficis remog e prive e declare
esser remoguts e privats. A provisio dels quals dits oficis en altres
persones obedients e faels al dit senyor Rey en apres Deu volent
procehire axi com me sera vist fahedor. Les quals coses vull e man
per vos notari esser continuades e de aquelles esser acte publich en
memoria sempiterna.
Sigue el mandato de Çaportella a su
secretario Perelló, para poner en pública forma la antecedente
cédula, y la remoción, en virtud de la misma, del cargo de racional
de la Diputación
, al que antes lo ejercía, nombrando en su
lugar a Juan Berenguer Thorá, de Barcelona.

jueves, 5 de marzo de 2020

CXXXVI, reg. 1906, fol 132, 2 octubre 1392, nova aljama

CXXXVI.
Reg. n. 1906, fól 132. 2 oct. 1392.

Nos Johannes Dei gratia rex Aragonum etc. reducentes ad memoriam grandeva et multiplicia subsidia ordinaria et extraordinaria aliaque servicia quamplurima que olim aljama judeorum civitatis Barchinone per nos certis ex causis dissoluta noviter et etiam abolita cum carta nostra data in monasterio Sancti Cucufatis Vallensis decima die proxime preteriti mensis septembris predecessoribus nostris gloriose memorie et nobis etiam prestitit et prestare consuevit retroactis temporibus suis et nostris necessitatibus
sucurrendo tam ut in hac parte augeamus vel potius conservemus nostrum patrimonium lesum non modicum ex dissolucione et abolicione predicte aljame quam ut decoretur ex hoc civitas Barchinone que ex abolicione et dissolucione predictis aliquantulum extitit diminuta: tenore presentis carte nostre seu privilegii cunctis temporibus duraturi de certa sciencia nostra novam judeorum aljamam in dicta civitate Barchinone immunem liberam et exemptam ab omnibus et singulis debitis et oneribus quibus dicta olim aljama ante suam dissolucionem tenebatur modo quolibet facimus et creamus eamque nomen aljame habere ac universitatem et collegium per se facere providemus: volentes ac disponentes ac etiam ordinantes quod omnes et singuli judei tam singulares dicte aljame noviter ut predicitur dissolute quam quivis alii qui undecumque ad dictam civitatem Barchinone venire et in ea morari seu habitare voluerint faciant per se aljamam et universitatem nulli alii aljame aut universitati judeorum subjectam quodque gaudeant et utantur ac gaudere et uti possint tam universaliter quam particulariter omnibus et singulis honoribus privilegiis libertatibus et immunitatibus cerimoniis et ritibus concessionibus provisionibus ac usibus et consuetudinibus quibus dicta olim aljama ante sui dissolucionem et abolicionem ac ejus aliqui singulares gaudere et uti poterant et consueverant qualitercumque. Et ut singulares judei dicte nove aljame certum locum pro habitatione et alia eorum usui publico necessaria habeant assignamus eidem nove aljame et ejus singularibus pro habitatione totum callum vocatum den Sanahuja subtus et satis propre castrum novum dicte civitatis Barchinone situm ac undique clausum cum omnibus hospiciis et habitationibus et cum sinagoga in ipso callo constructis que jam fuerunt ad usum judeorum deputata temporibus retroactis et etiam cum ademprivio dicti castri novi et omnium hedificiorum et habitationum intus et subtus dictum castrum existentium ac cum passagio ad ipsum castrum de novo fiendo cum competenti apertura si et prout dicta olim aljama et ejus singulares ipsa castrum et passagium habebant et possidebant. Assignamus etiam nove aljame totum fossarium judaycum situm in Montejudaico Barchinone pro sepeliendo mortuos et planellam sive la posa que in itinere ipsius fossarii est propre quandam turrem den Mijavila ultra monasterium Sancti Pauli: in quibus quidem callo sinagoga castro novo et habitationibus ejusdem fossario et planella sive la posa dicta nova aljama et ejus singulares quicumque possint habitare orationes et officia juxta eorum ritum facere mortuos sepelire et alia omnia exercere que dicta olim aljama et ejus singulares facere poterant ac etiam consueverunt. Mandantes per eandem expresse et de certa sciencia universis et singulis officialibus et subditis nostris presentibus et futuris ac dictorum officialium loca tenentibus quatenus predicte nove aljame creacionem et assignacionem ac alia omnia et singula suprascripta firmiter teneant et observent ac teneri et observari faciant et non contraveniant nec aliquem contravenire permitant aliqua racione. Quicumque autem ausu ductus temerario contra premissa vel eorum aliqua facere vel venire presumpserit iram et indignacionem nostram ac penam mille florenorum auri nostro erario irremisibiliter applicandorum se noverit absque aliquo remedio incursurum damno et injuria illatis primitus et plenarie restitutis. In cujus rei testimonium hanc fieri et sigillo majestatis nostre in pendenti jussimus comuniri.
Data in monasterio Sancti Cucufatis Vallensis secunda die octobris anno a nativitate Domini millessimo CCC nonagessimo secundo regnique nostri sexto. - Sig+num Johannis Dei gratia regis Aragonum Valentie Majoricarum Sardinie et Corsice comitisque Rossilionis et Ceritanie. - Rex Johannes. - Testes sunt Raimundus episcopus Barchinone Hugo comes Pallariensis Petrus Latronis vicecomes de Villanova Raimundus Alamanni de Cervilione Hugo de Angularia milites. - Sig+num mei Bonanati Egidii predicti domini regis scriptoris qui de ejus mandato hec scribi feci et clausi cum raso et correcto in lineis VII dicte nove aljame et decima que. - Dominus rex mandavit michi Bonanato Egidii. - Dominus cancellarius vidit eam et dixit posse expediri. - Franciscus Fonolleda. - Viderunt eam thesaurarii dominorum regis et regine. - Bonanatus Egidii.

cxxxvii-reg-1906-fol-133-3-octubre-1392

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Montejudaico, Montjuïc, Montjuich, Montjuic, Mont dels Jueus, Monte de los judíos, Iovis, CXXXVI, reg. 1906, fol 132, 2 octubre 1392, nova aljama


https://es.wikipedia.org/wiki/Montjuic_(Barcelona)



Montjuic o Montjuich (en catalán moderno inventado Montjuïc [ˈmun̪ʒuˈik]) es una montaña de Barcelona (España), con una altura de 173 metros sobre el nivel del mar, que alberga un barrio homónimo, en el distrito de Sants-Montjuic.

La atribución tradicional de la etimología de Montjuich es la de "Monte de los judíos", supuestamente del catalán medieval, motivada por la existencia, confirmada por los documentos (este, por ejemplo) y la arqueología, de un cementerio judío en la montaña. Igualmente se contempla la posibilidad de que este topónimo venga de la forma latina Mons Iovis, es decir, Monte de Júpiter, nombre mencionado por Pomponio Mela en su obra Corografia:
«Inde ad Tarraconem parva sunt oppida Blande, Iluro, Baetulo, Barcino, Subur, Tolobi; parva flumina Baetulo, iuxta Iovis montem Rubricatum in Barcinonis litore, inter Subur et Tolobin Maius».
Se traduciría como: "Desde aquí hasta Tarraco se encuentran las poblaciones de Blande, Iluro, Baetulo, Barcino, Subur, Tolobi; los pequeños ríos Baetulo, el Rubricatus, al lado del Monte de Júpiter, en la costa de Barcino, y el Maius, entre Subur y Tolobi.
 
Se han encontrado los restos de un poblado ibérico del siglo III a. C. y siglo II a. C.
 
Siempre ha sido un lugar estratégico desde el cual defender la ciudad, por lo que desde la antigüedad ha habido una fortaleza en su cima. En 1751 se construyó el actual castillo, obra de Juan Martín Cermeño, que durante la Guerra de la Independencia Española fue ocupado por los franceses.
 
Es internacionalmente conocido por haber servido de referencia para la estimación de la primera definición del metro: los comisionados ante la petición de la Asamblea Nacional Constituyente, Jean Baptiste Joseph Delambre y Pierre Méchain, midieron la longitud de arco del meridiano que pasa por Francia, de Dunkerque a Montjuich Barcelona, entre 1792 y 1798; los resultados de la medición sirvieron para establecer el sistema métrico decimal.
 
Al igual que ha sido un punto estratégico para la defensa de la ciudad, lo ha sido para mantenerla bajo control, junto con la fortaleza de la Ciudadela en el otro extremo de la ciudad. En diciembre de 1842, las tropas dirigidas por el General Espartero durante su regencia bombardearon la ciudad desde el castillo; y el general Juan Prim la volvió a bombardear entre septiembre y noviembre de 1843 para poner fin a la revolución popular de la jamancia.
 
El castillo también ha sido utilizado numerosas veces como prisión para presos políticos hasta los tiempos de la dictadura de Franco, y lugar donde posteriormente eran fusilados y enterrados en el cementerio del lado suroeste de la montaña. Durante el siglo XIX y XX fue escenario de numerosos fusilamientos: varios anarquistas (entre ellos el pedagogo Francisco Ferrer y Guardia), los generales Manuel Goded Llopis y Álvaro Fernández Burriel, ambos por el alzamiento en contra de la República, y en 1940 Lluís Companys, el asesino de ERC presidente de la Generalidad de Cataluña.
 
Con motivo de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, se completó la urbanización de algunas áreas de la montaña, diseñándose como el espacio central de la misma, motivo por el cual se construirían los diferentes pabellones que se alzan por las faldas de la montaña y a ambos lados del paseo que lo conduce desde la plaza de España, en el Barrio de Sants-Montjuic, y desde donde se pueden disfrutar unas grandes vistas.
 
Palacio Nacional de Montjuic.
En 1969, 1971, 1973 y 1975 se disputó el Gran Premio de España de Fórmula 1 en el Circuito de Montjuïc, que era un trazado urbano, pero debido a un accidente que costó la vida a cinco espectadores en 1975 la FIA decidió que Montjuich era un lugar peligroso para disputar un gran premio de Fórmula 1.
 
En el cementerio judío de Montjuic.
Con fecha 15 de marzo de 2007, la Dirección General de Patrimonio de la Generalidad de Cataluña, de conformidad a la Ley del Patrimonio Cultural Catalán (Ley 9/1993, de 30 de septiembre), declaró una zona de Montjuic Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN), por la existencia del cementerio judío medieval de Barcelona, considerado el más grande de Europa de su época.3​4​
 
El cementerio judío de Montjuic se localiza en un pequeño campo ubicado en la vertiente nororiental de la montaña de Montjuich, a unos 100 m sobre el nivel del mar, desde donde se dominaba toda la ciudad medieval de Barcelona, en cuyo interior se ubicaba la judería. Las primeras noticias escritas que existen sobre la necrópolis judía de Barcelona, datan del siglo XI (1091), cuando el conde Ramón Berenguer restituyó unas viñas en la Canonja de la Santa Creu y Santa Eulalia de Barcelona, localizadas en Montjuich (Monte judaico) y que limitaban al este por unas antiguas sepulturas judías (veteres iudorum sepulturas) (iudeorum, judeorum). Esta necrópolis perduró hasta el fin de la judería en el año 1391, momento en el que sufre su devastación y el saqueo de las lápidas funerarias.
 
Ya desde el siglo XVII se tienen referencias históricas del conocimiento de la ubicación, bastante precisa, del cementerio judío. No fue hasta 1898, debido a la construcción de unas baterías de defensa costera en pleno recinto del cementerio, cuando se tuvo constancia de la primera actuación arqueológica efectuada dentro del recinto, de manera más o menos controlada. Este hecho permitió confirmar que la necrópolis se extendía a ambos lados del camino que conducía al castillo de Montjuic, y que se corresponde con la actual carretera del Castillo. Los trabajos de excavación arqueológica de los años 1945 y 2001 han permitido documentar una parte de la necrópolis con más de 700 tumbas.
 
A partir de la tipología sepulcral (características de la fosa, su orientación, la posición de los cuerpos) y de la relación espacial entre las sepulturas se puede establecer una cronología de la necrópolis que va del siglo IX al XIV.
 
De esta necrópolis existe un importante conjunto epigráfico con más de 74 unidades, recogidas en la Series Hebraica de la Monumenta Paleographica Medii Aevi fica. Dentro de este conjunto se debe añadir una nueva lápida epigráfica de un carácter excepcional localizada in situ durante la intervención arqueológica de 2001.
 
Se trata, por sus características, del conjunto más grande, más significativo y más representativo de la memoria y la cultura de la comunidad judía durante la época medieval en el ámbito de Cataluña y, muy probablemente, del Mediterráneo occidental.
 
En la actualidad, se encuentra íntimamente relacionada con el deporte, debido a la gran cantidad de instalaciones deportivas que acoge.
 
Torre de telecomunicaciones.
En la montaña se encuentran diversas instalaciones olímpicas que acogieron los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, como el Estadio Olímpico Lluís Companys (junto al cual se encuentra el Museo de la Fundació Barcelona Olímpica), el Palau Sant Jordi, las Piscinas Bernat Picornell, el INEFC y la Piscina Municipal de Montjuic, mientras que en su falda se encuentra el antiguo Palacio de los Deportes de la calle Lleida, ahora reconvertido en el Barcelona Teatre Musical, que acoge espectáculos teatrales y musicales. La oferta de instalaciones deportivas la completan el Estadio de atletismo del Parc del Migdia, el Campo Municipal de Béisbol Carlos Pérez de Rozas, el Complejo Deportivo Municipal Pau Negre, el Estadio de atletismo Joan Serrahima, el Camp Municipal de Rugby La Foixarda, el Complejo deportivo La Báscula, El Campo de tiro con arco del Castillo de Montjuic, el Campo municipal de fútbol La Satalia, el Campo de fútbol Julià de Capmany y las instalaciones de clubs privados como el Tiro Nacional de Montjuic, la Real Sociedad de Tenis Pompeya y el Club Natació Montjuïc, amén de otras utilizadas esporádicamente o ya en desuso como el antiguo Circuito de Montjuïc (automovilismo, motociclismo y ciclismo), el Golf Montjuïc (Pitch&Putt), el Salón Oval del Palacio Nacional (hockey patines) o los pabellones de la Fira de Barcelona (atletismo indoor, esgrima y fútbol-sala).
 
En Montjuic se encuentran también lugares de interés turístico como el Pueblo Español, un recinto construido para la exposición de 1929 y que recoge calles, plazas y lugares característicos de toda España, tal y como se puede apreciar en su entrada con las Torres de Ávila, o un típico patio andaluz, con sus calles llenas de flores, además de estar poblado de restaurantes, bares y lugares de ocio y espectáculo, así como la Torre de telecomunicaciones de Montjuic diseñada por Santiago Calatrava. Asimismo, la montaña acogió antiguamente diversos parques de atracciones: el Parque de atracciones de la Foixarda (1929-1930), el Maricel Park (1930-1936), y el Parque de atracciones de Montjuic (1966-1998), ahora reconvertido en parque público con el nombre de Jardines de Joan Brossa.
 
Las Fuentes de Montjuic.
La montaña es sede igualmente de importantes instituciones culturales. Además de los ya mencionados "Barcelona Teatre Musical" y "Museu Olímpic i de l'Esport Joan Antoni Samaranch", se hallan aquí el Teatre Lliure, el Mercat de les Flors, el Teatro Griego, la Fundación Joan Miró, el centro cultural CaixaForum Barcelona, el MNAC, el Museo Etnológico de Barcelona y el Museo de Arqueología de Cataluña. Corona la montaña el Castillo de Montjuic, antigua fortaleza y museo militar, estando prevista su conversión en centro cultural en fecha indeterminada.
 
En la avenida María Cristina, entrada principal a la montaña de Montjuich desde la plaza de España, se encuentran diversos pabellones construidos con motivo de la Exposición Internacional de 1929, la mayoría de los cuales forman ahora parte de la Fira Barcelona, que organiza algunos de los salones, muestras y exposiciones más importantes de España. Perteneciente a la misma época pero no integrado en la Fira se encuentra el Pabellón Alemán de la Exposición de 1929, uno de los hitos en la historia de la arquitectura moderna, obra de Mies van der Rohe. El itinerario de la avenida se encuentra jalonado de columnas de agua a ambos lados de la misma, culminando en la Fuente Mágica y las cascadas de Montjuic, que durante los viernes, sábados y domingos muestran un espectáculo único en el mundo de agua, luz, música y color.
 
Por último, es también un lugar ideal para el descanso y el paseo, debido a las grandes extensiones de jardines, y las espectaculares vistas que ofrece de la ciudad de Barcelona. Entre los primeros, destacan el Jardín Botánico Histórico de Barcelona, que dispone de una colección única de cactus, y el nuevo Jardín Botánico de Barcelona especializado en la flora de las zonas mediterráneas del mundo.
 
Desde el año 2006 se han recuperado gran parte de las escaleras ornamentales y espacios originales de la montaña construidos para la Exposición Internacional de 1929. También se ha remodelado el antiguo teleférico para poder subir hasta la cima de la montaña y desde el Castillo ver una de las más impresionantes vistas de Barcelona.
 
Prácticamente la totalidad de la ladera sur de la montaña de Montjuic ocupa el Cementerio de Montjuic, que fue inaugurado en 1883.
 
La montaña de Montjuic contiene numerosos jardines, la mayoría gestados durante el siglo XX. Un primer intento de ajardinar la zona se produjo en 1894, con un proyecto elaborado por Josep Amargós que finalmente no fue llevado a término. En 1905 otro proyecto preveía la retirada de la distinción de plaza militar y la creación de un parque con jardines, pero no fue aprobado. En 1914 se hizo la primera actuación efectiva con la apertura de una avenida que conducía desde la Gran Vía hasta la zona de Miramar, a cargo nuevamente de Josep Amargós. Finalmente, el impulso definitivo se produjo con la celebración de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929: en 1917 comenzaron las obras de urbanización de la ladera norte de la montaña, a cargo del ingeniero Marià Rubió i Bellver, mientras que el proyecto de ajardinamiento corrió a cargo del paisajista francés Jean-Claude Nicolas Forestier —que contó con la colaboración de Nicolau Maria Rubió i Tudurí, director de Parques y Jardines de Barcelona entre 1917 y 1937—, que realizó un conjunto de marcado carácter mediterráneo, de gusto clasicista, combinando los jardines con la construcción de pérgolas y terrazas. Las obras se prolongaron hasta 1924, y consistieron principalmente en la constitución de los Jardines de Laribal, de estilo hispanoárabe, que a través de una serie de terrazas con pérgolas, plazoletas y fuentes (como la famosa Font del Gat) desembocan en el Teatro Griego, un teatro al aire libre inspirado en los antiguos teatros griegos —especialmente en el de Epidauro—, proyectado por Ramon Reventós; también diseñaron los jardines del Umbráculo. Por último, en la fachada marítima de la montaña se situaron los Jardines de Miramar. También en los años 1920 se situó en la vertiente noroeste de la montaña el Vivero de Tres Pins, donde se cultivaban plantas para abastecer los jardines de la ciudad; en sus terrenos se instaló en 1993 el Jardín de Petra Kelly, en homenaje a esta ecologista alemana.
 
En 1930 se creó, sobre dos hondonadas de la antigua cantera Foixarda situadas detrás del Palacio Nacional de Montjuic, el Jardín Botánico de Barcelona (hoy Jardín Botánico Histórico de Barcelona), con una magnífica colección de plantas exóticas recopilada por el botánico Pius Font i Quer. En los años 1940 se trasladó aquí el Instituto Botánico de Barcelona, y se instaló el Jardín de Aclimatación. En 1960, con la donación a la ciudad del Castillo de Montjuic, se instaló en sus aledaños el Mirador del Alcalde, con una fuente diseñada por Carles Buïgas. Entre los años 1960 y 1970 se efectuaron diversas actuaciones encaminadas a suprimir el chabolismo producido con la inmigración en la posguerra, y se crearon diversos jardines de tipo temático, como los Jardines Mossèn Costa i Llobera, especializados en cactáceas y suculentas, y los Jardines de Mossèn Cinto Verdaguer, dedicados a las plantas acuáticas, bulbosas y rizomatosas. Ambos fueron obra de Joaquim Maria Casamor, arquitecto jefe del departamento de Parques y Jardines de Barcelona, en colaboración con el botánico Joan Pañella Bonastre. De esta época son también los Jardines de Joan Maragall, ubicados en torno al Palacio de Albéniz, residencia de la Familia Real Española durante sus visitas a la ciudad condal, de estilo neoclásico.
 
Un último impulso a la jardinería en la zona se produjo con la celebración de los Juegos Olímpicos de 1992, en que se abrió el Mirador del Migdia y se instaló un nuevo Jardín Botánico, de 14 hectáreas, dedicado a plantas de clima mediterráneo de todo el mundo, obra de Carlos Ferrater y Bet Figueras. Poco después se abrió también el Mirador del Poble Sec, así como el Jardín de Esculturas anexo a la Fundación Miró, con obras de escultores como Tom Carr, Pep Durán, Perejaume, Enric Pladevall, Jaume Plensa, Josep Maria Riera i Aragó, Erna Verlinden y Sergi Aguilar. Por último, en 2003 se inauguraron los Jardines de Joan Brossa, situados en el terreno anteriormente ocupado por el Parque de atracciones de Montjuic, con una remodelación efectuada por Patrizia Falcone en estilo paisajista.
 
En la montaña de Montjuic destacan especialmente los diferentes medios de transporte turístico existentes para acceder a la misma desde la ciudad, o bien para desplazarse por su extensa superficie. Transportes originales como el Funicular de Montjuic, que comunica la montaña con el barrio del Pueblo Seco, el ya mencionado y remodelado Teleférico de Montjuic que recorre la parte superior de la montaña, o el Transbordador aéreo de Barcelona que la comunica con el Puerto de Barcelona.
 
Metro
Estación de Paral·lel - (L2) y (L3).
Estación de Plaza España - (L1), (L3), (L8).
Estación de Fira 1-MNAC - (L2). Estación por construir.
Estación de INEFC - (L2). Estación por construir.
 
Funicular
Estación de Paral·lel - (Funicular de Montjuic) .
Estación Parque de Montjuic
 
Teleférico
(Teleférico de Montjuic).
(Teleférico del puerto).
 
Bus (sin actualizar)
Línea 13. Mercado de San Antonio - Parque de Montjuic.
Línea 23. Pl. España - Parc Logístic.
Línea 55. Pl. Parc Montjuic - Pl. Catalana.
Línea 125. La Marina - Pl del Nueve.
Línea 150. Pl. España - Castillo de Montjuic

domingo, 14 de julio de 2019

LA CONDESA DE URGELL PRETENDE ENVENENAR A FERNANDO I

132. LA CONDESA DE URGELL PRETENDE ENVENENAR A FERNANDO I (SIGLO XV. ZARAGOZA)
 
Coronación de Fernando I de Aragón (detalle del retablo del arzobispo de Toledo Sancho de Rojas, procedente de San Benito el Real Valladolid, ca 1410-1415)
Coronación de Fernando I de Aragón (detalle del retablo del arzobispo de Toledo Sancho de Rojas, procedente de San Benito el Real Valladolid, ca 1410-1415)
 
 
 
 
 
 
Corría el mes de noviembre de 1414 cuando llegaba una vez más a Zaragoza, procedente de Morella, el
fraile predicador Vicente Ferrer, persona que gozaba de un gran prestigio en todo el occidente europeo y, sobre todo, en los Estados de la Corona de Aragón. El príncipe Alfonso, que luego sería Alfonso V de Aragón, le recibió con singulares muestras de afecto y le consideró como a huésped destacado.
 
Poco después de llegar a Zaragoza, estaba el príncipe oyendo un sermón del fraile dominico cuando
recibió de su padre, el rey aragonés Fernando I de Antequera, una carta en la que le anunciaba —aunque llegaba con evidente retraso— que el dominico valenciano iba a ir a la ciudad del Ebro, rogándole que le recibiera como se merecía y que procurara por todos los medios a su alcance que los judíos zaragozanos acudieran a escuchar sus sermones.
Sin darle excesiva importancia, le comunicaba, asimismo, cómo por aquellos días la condesa de Urgell había tratado de envenenarle.
 
Cuando finalizó el sermón, el príncipe Alfonso comunicó al fraile la noticia del fallido envenenamiento y le rogó que al día siguiente celebrase una misa de acción de gracias, como así se hizo. La iglesia de San Salvador se llenó de gente y durante el sermón, Vicente Ferrer dio a conocer públicamente la reprobable acción de la condesa de Urgell, madre de don Jaime de Urgell, candidato, como es sabido, a la corona de Aragón frente a don Fernando I.
 
[Vidal y Micó, Francisco, Historia de la portentosa vida..., págs. 225-226.]
 


https://es.wikipedia.org/wiki/Fernando_I_de_Arag%C3%B3n

Fernando I de Aragón (Medina del Campo, 27 de noviembre de 1380 - Igualada, 2 de abril de 1416), llamado también Fernando de Trastámara, Fernando de Antequera, Fernando el Justo y Fernando el Honesto, fue un infante de Castilla, rey de Aragón, de Valencia, de Mallorca, de Sicilia, de Cerdeña y de Córcega; duque de Neopatria y de Atenas; conde de Barcelona, de Rosellón y de Cerdaña; y regente de Castilla. Fue el primer monarca aragonés de la dinastía castellana de los Trastámara, si bien era Aragón por la rama materna, pues su madre Leonor de Aragón era hermana de Martín I de Aragón, llamado el Humano.

Fernando era hijo segundo de Juan I de Castilla y de Leonor de Aragón, hermana del rey aragonés Martín el Humano, y nieto, por tanto, del rey Pedro IV el Ceremonioso por vía materna, y del rey Enrique II de Castilla, por la rama paterna. Tras estos antecedentes, y dada la posibilidad jurídica de transmisión de la Casa de Aragón por vía materna, el derecho aragonés le otorgaba un rango preferente en sus aspiraciones a la corona de Aragón tras la muerte sin descendencia masculina de Martín I el Humano.

Cuando solo contaba con diez años de edad, su padre el rey Juan I poco antes de morir le invistió en las Cortes celebradas en Guadalajara en 1390, y en presencia de su hermano mayor Enrique, con el señorío de Lara, el ducado de Peñafiel y el condado de Mayorga así como le cedió las villas de Cuéllar, San Esteban de Gormaz y Castrogeriz y le asignó una renta de medio millón de maravedís a costa del tesoro real. Durante la ceremonia el rey le puso sobre la cabeza una «guirnalda de aljófar», símbolo de la preeminencia ducal. Este «heredamiento» fue ampliado tras la muerte del rey, pues este en su testamento le cedió las villas de Medina del Campo y Olmedo. Su matrimonio posterior con su tía Leonor de Alburquerque, cinco años mayor que él, amplió considerablemente su patrimonio territorial, pues no sin razón Leonor era llamada la «Rica Hembra». Poseía las tierras de Haro, Briones, Cerezo y Belorado, en La Rioja; Ledesma y las llamadas Cinco Villas en la región del bajo Tormes; Alburquerque, Medellín, La Cadesera, Alconetar, Alzagala y Alconchel, en Extremadura. También poseía por concesión del rey los territorios de Villalón y Ureña. Así las posesiones de la pareja formaban una franja que desde la frontera de Aragón a la frontera de Portugal dividía en dos el reino de Castilla, sin olvidar que en ella se incluían algunas plazas fuertes más importantes: Medina del Campo, Olmedo, Peñafiel y Alburquerque. Así pues, convertido en el más poderoso señor de Castilla «no es difícil imaginarnos el esplendor de la corte principesca en Medina del Campo», como ha destacado el historiador Jaume Vicens Vives.

A pesar de que, dada su condición de hijo «segundón», el trono de Castilla fue ocupado por su hermano el futuro Enrique III en 1390, la escasa salud de este (padeció enfermedades como el tifus y la viruela, lo que le valió ser apodado el Doliente) y el hecho de que no lograra concebir un varón que heredara el trono, permitió que Fernando albergara esperanzas de llegar a obtener el trono castellano, como demuestra el hecho de que se casara en 1393 con su tía Leonor de Alburquerque, con lo que reforzaba sus derechos dinásticos en el caso de que su hermano falleciera. Sin embargo, el nacimiento de un heredero varón, el futuro Juan II, en 1405, un año antes de la muerte de Enrique III, acabó con las esperanzas de Fernando a ocupar el trono de Castilla.

Al morir Enrique III el Doliente, en 1406, estableció en su testamento que durante la minoría de edad de su hijo Juan II, que entonces contaba con dos años de edad, asumirían la regencia del reino su viuda y madre de este, Catalina de Lancáster, y su hermano Fernando, «ambos a dos ayuntadamente». Sin embargo, la educación y la custodia del rey niño correría a cargo del camarero mayor Juan de Velasco, del justicia mayor Diego López de Estúñiga y de Pablo de Santa María, obispo de Cartagena.

Las desavenencias entre ambos corregentes, instigadas por parte de la nobleza, no tardaron en aparecer, por lo que llegan al acuerdo de dividir el territorio en dos mitades, correspondiendo a Fernando la zona meridional del Reino, que se extiende por los territorios situados al sur de la Sierra de Guadarrama hasta el reino nazarí de Granada, lo que le permitirá reanudar la guerra contra dicho reino que la muerte de Enrique III había paralizado.

Con la reanudación de las acciones militares contra el reino nazarí de Granada, Fernando logra tomar Pruna y Zahara de la Sierra, pero fracasa en la conquista de Setenil, tras lo cual es obligado por el Consejo de Regencia a firmar la tregua que por dos años había ofrecido el rey nazarí Yusuf III.

Tras el periodo de tregua, Fernando retoma la campaña granadina y conquista, el 16 de septiembre de 1410, la importante plaza de Antequera que le dará su sobrenombre más conocido.

Durante su regencia Fernando aprovechó el cargo para engrandecer su casa y asegurar la posición de sus numerosos hijos, tal como reveló en una carta dirigida a su privado Sancho Rojas, obispo de Palencia: / NO solían escribir la tilde en ese tiempo /
«E gracias a Dios, pues tengo cinco fijos e dos fijas, e cada día espero aver más, según la hedad de la infanta, mi mujer, e mía, razón es que comience a buscar de qué hereden».
Así, valiéndose de todo tipo de presiones, favores y sobornos, consiguió que dos de sus hijos fueran nombrados maestres de las dos órdenes militares más importantes de Castilla y que «constituían una potencia territorial, económica y militar en el seno del Estado», según Jaume Vicens Vives: la orden de Alcántara, para su hijo Sancho —que fue investido en enero de 1409 cuando sólo contaba con ocho años de edad—; y la orden de Santiago, para su hijo Enrique, también investido en 1409 con nueve años de edad.6​ Asimismo consiguió la necesaria dispensa papal para que se pudiese celebrar el matrimonio de su hijo primogénito Alfonso con la hermana de Juan II y sobrina suya, María, a quien las Cortes de Castilla reunidas en Tordesillas le concedieron el marquesado de Villena, con el título ducal. El matrimonio de Alfonso con la princesa María, según Jaume Vicens Vives, «cerraba con firme broche el absoluto dominio que don Fernando, gracias a su regencia, a sus propias posesiones y a los maestrazgos que detentaban sus hijos, ejercía en el amplio solar del Mediodía castellano». Y por otro lado, «así se formó la facción de los infantes de Castilla», quienes tras el acceso al trono de la Corona de Aragón de Fernando, serán conocidos como los infantes de Aragón.

En 1410, al morir su tío el rey Martín I de Aragón sin descendencia directa y legítima, Fernando presenta su candidatura a la sucesión del trono aragonés y, aunque en un principio se presentan hasta seis candidatos al trono y Fernando no es de los más favorecidos, la caída en desgracia de Luis de Anjou (que no pudo responder a las peticiones de ayuda militar de sus partidarios debido a la lejanía de Nápoles)​ impulsó su candidatura, que se convirtió en la más potente junto a la de Jaime de Urgel.

Fernando, que contaba con un gran poder económico (su red de señoríos era enorme),9​ un sólido prestigio militar y el ejército castellano a su disposición, contó con el apoyo de la familia valenciana de los Centelles, de la familia aragonesa de los Urrea y de una parte sustancial de la burguesía barcelonesa. Esto, unido a los errores de Jaime de Urgel, entre ellos la conspiración para asesinar al arzobispo de Zaragoza, García Fernández de Heredia, y al apoyo tanto de Benedicto XIII, así como de su confesor, Vicente Ferrer, inclinarán la balanza hacia la candidatura de Fernando, que será refrendado, el 28 de junio de 1412, en el llamado Compromiso de Caspe al ser proclamado rey de Aragón y de los demás estados de la Corona de Aragón.

Según Jaume Vicens Vives, «los compromisarios [reunidos en Caspe] midieron la gloria militar, las riquezas y la habilidad política de que había dado pruebas el regente don Fernando; pero no tuvieron en cuenta la voraz intranquilidad que germinaba en la familia». Una valoración esta última que también había hecho en su momento el aragonés Jerónimo Zurita, quien asimismo destacó que con Fernando llegaba el «govierno de gente estrangera»: (Zurita tiene cada cagada que no veas, como Bofarull, Carbonell, etc.)
Y que este reino era muy pobre para cinco hijos infantes que el rey tenía, criados en aquella grandeza y riqueza de estados y en supremo señorío, a donde cada qual dellos tenía un infantado. Y cuando la pobreza de las cosas de acá no satisfaciesen a su ambición, era cierto nascer dello el desprecio general de todo y el odio y aborrecimiento de nuestras leyes y costumbres.

Tras realizar el juramento completo como rey el 3 de septiembre ante las Cortes de Aragón reunidas desde el el 25 de agosto de 1412 en Zaragoza, donde varios de sus antiguos rivales para ocupar el trono, como Alfonso de Aragón el Viejo,​ Fadrique de Luna y Juan de Prades, le rendirán pleitesía, se dirigirá a Lérida, donde representantes de su gran rival, Jaime de Urgel, le rinden vasallaje, a cambio del ducado de Montblanc y de la concertación de un matrimonio entre sus hijos Enrique e Isabel.

A continuación, Fernando I se dirige a Tortosa para entrevistarse con su gran valedor Benedicto XIII quien, el 21 de noviembre de 1412, le invistió como rey de Sicilia, Córcega y Cerdeña a cambio del apoyo real en la disputa que Benedicto mantenía con los otros dos papas que simultáneamente gobernaban el orbe cristiano: Gregorio XII y Juan XXIII, en pleno Cisma de Occidente que dividía a la Iglesia Católica.

El 19 de noviembre, Fernando convocaba las Cortes catalanas con objeto de jurar sus usos y costumbres; el 15 de diciembre fueron convocadas, pero no concluirían hasta el 31 de agosto de 1413, debido a la necesidad de sofocar la revuelta de Jaime II de Urgel iniciada en la primavera de este último año; el inicio de las de Valencia se había previsto para el 15 de abril de 1413, pero la sublevación de Jaime II y la coronación en Zaragoza (que se celebró en 1414) impidió su inicio.​ Con la ayuda de todos los estamentos de la Corona sofoca la revuelta y sitia al conde de Urgel en el castillo de Balaguer, que es tomado el 31 de octubre, tras lo cual el antiguo pretendiente al trono de Aragón fue despojado de todos sus títulos y posesiones, así como los de su familia, y conducido a la cárcel de Urueña en Castilla.​ En 1413 propondría a las Cortes catalanas realizar la primera compilación de las Constituciones.

Según una interpretación tradicional, en las Cortes que había convocado en Barcelona, Fernando I tuvo que ceder al denominado pactismo catalán, doctrina que limitaba la autoridad real a favor de las Cortes y de la Generalidad de Cataluña. Este movimiento, encabezado por Joan Fivaller, manifestaba que privilegi atorgat tollent ley paccionada de dret, non val y que privilegi atorgat contra ben publich es nul, por lo que estaban «Decididos a darle antes su vida que la libertad». Sin embargo, todo el presunto «caso Fivaller» o «asunto del vectigal» y la elaboración a partir de este de una teoría del pactismo catalán está considerado actualmente como un relato mítico. En primer lugar porque se trataría en todo caso de una reclamación del municipio de Barcelona y no de la Generalidad de Cataluña, y las quejas de las localidades ante el rey eran habituales tanto en Barcelona como en otros municipios, y en segundo lugar, porque un análisis exhaustivo de la documentación, efectuada por Ramón Grau, revela que lo relatado ya desde los cronistas del siglo XV (en obras de gran componente literario, como la biografía del rey Fernando de Lorenzo Valla) es completamente inexacto, al no haber ni siquiera documentación acerca de una disputa entre el municipio y el rey.​ Además Fernando nombró a Fivaller albacea de su testamento, que otorgó el 10 de octubre de 1415 en Perpiñán.​ Al respecto de este episodio, Verdés Pijuan señala:

Nos hallamos, por tanto, ante todo un mito historiográfico, elaborado con posterioridad a los hechos con una clara intencionalidad política. [...] Como he dicho, fueron los historiadores románticos de la Renaixença los que acabaron de dar carta de naturaleza al relato y, por acción u omisión, la historiografía contemporánea (salvo alguna excepción puntual) ha hecho más bien poco para corregir esta interesada interpretación de los hechos.
Pere Verdés Pijuan, art. cit., 2011, p. 150.

Tras eliminar o neutralizar toda oposición interior, Fernando I se dirigió nuevamente a Zaragoza, donde será coronado en 1414 en una ceremonia que partía del Palacio de la Aljafería y llegaba a la La Seo, tras lo cual dirige su atención a la política exterior.

Fernando I de Aragón reinó poco tiempo; a pesar de ello, en los aproximadamente tres años y nueve meses que duró su gobierno (teniendo en cuenta, además, que la revuelta del conde de Urgel le mantuvo ocupado en sofocarla hasta el 31 de octubre de 1413) reorganizó la Hacienda y saneó la economía y la administración de la Corona. Trabajó en la seguridad ciudadana, intentó impedir las persecuciones contra los judíos y procuró luchar contra la corrupción. También emprendió una reforma de los gobiernos de los municipios buscando una mayor participación de sus representantes. En cuanto a las instituciones políticas, no introdujo cambios estructurales en la organización de la Corona, sino que mantuvo el sistema anterior, procurando que el rey participara como un elemento más integrado en los organismos de gobierno establecidos, lo que contribuyó al fortalecimiento del poder regio. Su gran logro en este ámbito fue restablecer el orden tras el inestable periodo del Interregno.

También apoyo a los mantenedores de la Gaya ciencia, con 40 florins anuales y por la regla de su elecciones.

Normalizó la situación interna de Sicilia con el nombramiento en 1415 de su hijo Juan como virrey de Sicilia, logrando acabar con la guerra civil que desde el fallecimiento de Martín el Joven enfrentaba a la viuda de este, Blanca I de Navarra, con el hijo ilegítimo de aquel, Fadrique de Luna. También orientó a su hijo Juan hacia el Nápoles, proponiendo su matrimonio con la reina Juana, proclamada a la muerte de su hermano Ladislao I de Nápoles el 6 de agosto de 1414, pero el enlace no prosperó y Juan acabó casando con Blanca. Al resto de los llamados por Don Juan Manuel «infantes de Aragón», Enrique, Pedro y Sancho los situó como grandes maestres de las órdenes militares de Santiago, Calatrava y Alcántara; por su parte, las infantas de Aragón María y Leonor acabaron siendo reinas consortes de Castilla y de Portugal respectivamente. Además, como perteneciente al linaje de Trastámara, Fernando I tenía grandes patrimonios en Castilla, donde era también regente, lo que le permitió de facto gobernar en ambas Coronas, ya que no renunció a la regencia castellana tras alcanzar el trono aragonés.

En la cuestión del Cisma de Occidente, se desvinculó muy pronto de Benedicto XIII (el papa Luna o antipapa) e intentó que renunciase al pontificado, para lo cual se reunió con él en Morella (1414) y en Perpiñán (1415). Tras la decisión tomada en el Concilio de Constanza, reunido el 5 de noviembre de 1414, que destituyó a los tres papas, y la entrevista que Fernando I tuvo con el emperador Segismundo, el rey de Aragón decidió contribuir a poner fin al Cisma dejando de apoyar al papa Luna, lo que permitió que la Corona de Aragón volviera a ocupar el centro de las decisiones en el ámbito europeo y recuperara su posición al frente de la política en el Mediterráneo.

Aseguró la continuidad de la monarquía, aspecto que tantos problemas había causado con la muerte sin heredero de Martín I el Humano, nombrando a su primogénito Alfonso heredero real.

A mediados de 1415 comenzaron los síntomas de la grave enfermedad que le llevaría a la muerte y que fue diagnosticada como arenes de ronyons. Así a principios de 1416, preocupado por sus posesiones en Castilla —cuya regencia aún ostentaba y que ejercía a través de cuatro delegados: los obispos de Sigüenza y Cartagena, el conde de Montealegre y el adelantado de Andalucía—, comunicó a su segundo hijo Juan, que se encontraba en Sicilia como lugarteniente suyo, que en cuanto tuviera noticia de su muerte se dirigiera inmediatamente a Sevilla para tomar «a su mano, la parte de govierno que pudiese en aquella provincia por la menor edad del rey».

El 14 de marzo de 1416 su enfermedad se agravó en Igualada,​ donde fallecería el 2 de abril del mismo año.

En su testamento legó la mayor parte de sus posesiones y títulos de Castilla a su segundo hijo Juan, además del ducado de Montblanch, mientras que sus otro hijo Enrique recibía el condado de Alburquerque y el condado de Ledesma. Por su parte su hijo Pedro recibía las ciudades y villas catalanas de Tarrasa, Vilagrasa y Tárrega y las valencianas de Elche y Crevillente.

De su matrimonio con Leonor de Alburquerque tuvo siete hijos:

Alfonso el Magnánimo (1396 - 1458), su sucesor en el reino de Aragón, con el nombre de Alfonso V, y rey de Nápoles, con el nombre de Alfonso I.
Juan el Grande (1398 - 1479), rey de Aragón y de Navarra con el nombre de Juan II.
Enrique (1400 - 1445), conde de Alburquerque, duque de Villena y Gran Maestre de la Orden de Santiago.
Sancho (1401 - 1416). Gran Maestre de la Orden de Alcántara.
Leonor (1402 - 1445), que se casó con Eduardo I de Portugal.
María (1403 - 1445), que se casó con su primo Juan II de Castilla.
Pedro (1406 - 1438), IV conde de Alburquerque y duque de Noto.

LALIENA CORBERA, Carlos y Cristina Monterde Albiac, En el sexto centenario de la Concordia de Alcañiz y del Compromiso de Caspe, coord. por José Ángel Sesma Muñoz, Zaragoza, Gobierno de Aragón, 2012.
SESMA MUÑOZ, José Ángel, El Interregno (1410-1412). Concordia y compromiso político en la Corona de Aragón, Zaragoza, Institución «Fernando el Católico» (CSIC), 2011. ISBN 978-84-9911-143-8
VERDÉS PIJUAN, Pere, «Las elites urbanas de Cataluña en el umbral del siglo XV: entre el discurso político y el mito historiográfico», La Corona de Aragón en el centro de su historia. El Interregno y el Compromiso de Caspe (1410-1412). Congreso celebrado en Zaragoza y Alcañiz, 24-26 de noviembre de 2010, Zaragoza, Gobierno de Aragón (Actas, 75), 2011, pp. 147-174.
ISBN 978-84-8380-295-3

Vicens Vives, Jaume (2003) [1953]. Paul Freedman y Josep Mª Muñoz i Lloret, ed. Juan II de Aragón (1398-1479): monarquía y revolución en la España del siglo XV. Pamplona: Urgoiti editores. ISBN 84-932479-8-7.