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lunes, 22 de junio de 2020

231. EL AMOR DE DON PEDRO DE AZAGRA, ALBARRACÍN

231. EL AMOR DE DON PEDRO DE AZAGRA (SIGLO XII. ALBARRACÍN)

EL AMOR DE DON PEDRO DE AZAGRA (SIGLO XII. ALBARRACÍN)


Muhammad ben Mardanis, conocido en todo el mundo cristiano del momento como el rey Lobo, era uno de los personajes más importantes e influyentes de su tiempo. En cierta ocasión, se encontraba descansando en Albarracín mientras sus ayudantes preparaban la expedición militar con la que iba a intentar apoderarse de Murcia y Valencia, de cuyos territorios acabó siendo rey. Cuando le avisaron de que todo estaba preparado para iniciar la campaña, y llegado el momento de abandonar Albarracín, a pesar de tratarse de un guerrero valeroso curtido en mil batallas no pudo evitar que le invadiera una inmensa tristeza pues con su marcha dejaba atrás unas tierras que le eran muy queridas y una esposa a la que adoraba.

Por suerte, contaba ben Mardanis entre sus vasallos con la amistad y confianza de don Pedro de Azagra, un caballero leal a quien encomendó el gobierno de sus posesiones albarracinenses y la custodia de su mujer, la bella mora Alba, a la que no quería exponer a los múltiples peligros que hacía presagiar la empresa conquistadora que iba a acometer.

Partió, pues, el rey Lobo para la guerra y don Pedro de Azagra se aprestó a guardarle hacienda y esposa. Pero la ausencia de ibn Mardanis se prolongó más de lo esperado y su hermosa mujer, cautivada por la honradez y el valor de don Pedro, no sólo hizo que se fuera olvidando de su marido ausente, sino que se enamorara perdidamente del vasallo cristiano, quien intentó resistirse a los encantos e insinuaciones de doña Alba, dedicándose a la caza y a recorrer las tierras del señorío, aunque todo acabó siendo en vano pues el amor surgió y prendió entre ambos.

Al cabo del tiempo, regresó victorioso un día a Albarracín ibn Mardanis soñando con su bella esposa Alba, pero ésta, no pudiendo resistir la idea de verse separada de don Pedro, acabó muriendo de pena llevándose consigo para siempre el secreto de aquel amor.

Tras aquel fatal desenlace, pasados unos días y apenas repuesto del dolor causado por la pérdida de doña Alba, partió el rey Lobo de nuevo hacia Levante dejando a don Pedro de Azagra, su vasallo y amigo cristiano, como señor perpetuo de Albarracín para que la gobernara en su nombre.

[Martínez Calvo, Pascual, Historia de Castellote..., I, pág. 214.]

sábado, 4 de mayo de 2019

LA AYUDA DE PEDRO RUIZ DE AZAGRA AL CID

2.45. LA AYUDA DE PEDRO RUIZ DE AZAGRA AL CID (SIGLO XI. ALBARRACÍN)
 
Albarracín, Teruel, Aragón, panorámica
 
 
La conquista de Valencia, ciudad situada dentro del territorio musulmán y con una población en su
mayoría infiel, constituía un auténtico reto para toda la Cristiandad. Era, en realidad, un sueño inalcanzable por el momento y ni siquiera el rey de Castilla, uno de los más poderosos de su
momento, hubiera podido llevar a cabo semejante empresa, aun reuniendo a todas sus fuerzas, pues Valencia estaba densamente poblada y demasiado alejada del territorio cristiano como para aventurarse en su reconquista.

Sin embargo, el mundo cristiano contaba en esos momentos con un valeroso caballero, el
Cid Campeador, a quien recurrían unos y otros para encomendarle las más arduas empresas de armas y batallas. También en esta ocasión fue necesaria la intervención de Rodrigo Díaz de Vivar, el verdadero nombre del Cid, quien, con su ánimo y valentía, además de un gran esfuerzo, mantuvo cercada a la ciudad de Valencia durante nueve meses seguidos, hasta que, finalmente, logró capturarla y tomar posesión de ella.

Los moros valencianos contaron con la importante colaboración del rey Búcar y de los almorávides, por
eso era más inconcebible la victoria del Cid Campeador. Tan increíble parecía la empresa cidiana que algunos se empeñaron en decir que don Rodrigo contó con la ayuda inestimable de don Pedro Ruiz de Azagra, señor de Albarracín, hecho que todavía confiere a la reconquista de Valencia un mayor contenido legendario, puesto que don Pedro, el señor de Santa María de Albarracín —sin duda un magnífico estadista y un esforzado y valeroso hombre de armas—, vivió muchos años después de la hazaña protagonizada por don Rodrigo Díaz de Vivar.

En efecto, a don Pedro se le reconoce su estrecha relación con Valencia, en tiempos del rey Lobo, de quien era amigo, pero el pueblo estima que su inclinación por la ciudad levantina se basaba en haberla conocido cuando ayudó con sus tropas al Cid.

[Zurita, Jerónimo, Anales..., libro I, pág. 137.]
 
 
Albarracín es un municipio y localidad español del suroeste de la provincia de Teruel, en la comunidad autónoma de Aragón. Cuenta con una población de 1054 habitantes (INE 2016). La localidad es Monumento Nacional desde 1961; posee la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes de 1996, y se encuentra propuesta por la Unesco para ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la belleza e importancia de su patrimonio histórico.
 
Se encuentra situada cerca de la antigua ciudad romana de Lobetum. Los árabes llamaron al lugar Alcartam que se derivaría del antiguo topónimo de Ercávida, pasando a denominarse más tarde como Aben Razin, nombre de una familia bereber de donde se derivaría su nombre actual. Otros opinan que el término «Albarracín» derivaría del celta alb, 'montaña', y ragin, 'viña', 'uva' o del antropónimo Razin.
 
Sin duda el topónimo procede de Ibn (ben) hijo de Razin (reyes taifas de Albarracín desde la fitna hasta Ibn Mardanís, rey Lobo de Murcia. Es decir, el lugar de los hijos de Razin, aunque hasta el siglo xix su nombre oficial es Ciudad de Santa María de Albarracín, denominándose en época islámica Santa María de Oriente.
 
El casco antiguo se encuentra construido sobre las faldas de una montaña, rodeada casi en su totalidad por el río Guadalaviar. Al norte se encuentra la sierra de Albarracín, y al sur los montes Universales. Parte de su término municipal está ocupado por el Paisaje protegido de los Pinares de Rodeno.
 
En los alrededores nacen los ríos Guadalaviar, Tajo, Júcar, Cabriel y Jiloca.
 
Su término municipal es, por razones históricas, uno de los más grandes de la provincia de Teruel (sólo superado por el de Alcañiz) y en él se encuentran las localidades de: Albarracín (capital del municipio), El Cañigral, Las Casillas de Bezas, Collado de la Grulla, Valle Cabriel, El Membrillo, San Pedro y Valdevecar.
 
El pueblo está encaramado en un peñón y rodeado por el Guadalaviar. Por este lado y mirando hacia el río se hallan edificadas las casas colgadas. Dentro del pueblo sus calles son empinadas y estrechas, con rincones muy pintorescos. La construcción ofrece la original arquitectura popular con la forja propia de la provincia además de tener el color rojizo característico llamado rodeno.
 
La localidad se divide en dos zonas: la parte antigua, la Ciudad, con sus casas colgadas sobre la hoz del río; y el Arrabal, situado en la vega del Guadalaviar.
 
En la Edad de Hierro estuvo habitada por la tribu celta de los lobetanos. Se han encontrado importantes pinturas rupestres epipaleolíticas y neolíticas de estilo levantino, esquemático y semiesquemático en el pinar del rodeno. Durante la época romana se llamó, al parecer, Lobetum, y en tiempos de los visigodos, Santa María de Oriente.
 
Durante el período andalusí, concretamente el siglo xi, el clan bereber de los Banu Razin alcanzó el poder convirtiéndose en la dinastía soberana de la taifa de Albarracín. De este linaje procede el propio nombre de la población (al-Banu Razin: (la ciudad) de los hijos de Razín). De esta magnífica etapa se conservan dos importantes testimonios: la torre del Andador –situada en lo alto del recinto exterior– y el castillo de Albarracín, que albergó la antigua alcazaba de los Banu Razin.
 
La taifa pasó posteriormente, por cesión y no por conquista, a la familia cristiana de linaje navarro de los Azagra, que mantuvieron de facto la independencia de Castilla y de Aragón desde 1170, llegando a crear un obispado propio. También el poderoso linaje de Lara ejerció su soberanía sobre Albarracín. Tras el fracaso de conquista por parte de Jaime I en 1220, es Pedro III de Aragón quien la conquistó en 1285 tras sitiarla, pasando definitivamente a la Corona de Aragón en 1300. Esta serie de hechos políticos tuvieron como base la importancia de la fortaleza y del sistema defensivo de Albarracín.
 
Es una antigua sede episcopal denominada, primero Arcabricense y después Segobricense hasta que, tras la desmembración de las iglesias de Segorbe (Castellón) de las iglesias de Albarracín, paso a denominarse Albarracinense, tras la Bula Papal de Juan Pablo II, mantiene su independencia pero pasa a ser regida por el Obispo de Teruel que es también Obispo de Albarracín.
 
El 21 de junio de 1257 el rey Jaime I concedió en Teruel a la Comunidad de Santa María de Albarracín o Comunidad de aldeas de Albarracín el privilegio sobre competencia de jurisdicción de sexmeros, asistentes y jurados de dicha Ciudad.
 
Durante la Guerra Civil Española tuvieron lugar en la localidad combates entre las tropas republicanas y las franquistas, cambiando varias veces el control de la población entre ambos bandos. En julio de 1937 tuvo lugar una ofensiva republicana sobre la localidad, constituyendo el mayor enfrentamiento bélico habido en la localidad durante la guerra. En un rápido ataque, el 8 de julio los republicanos se hicieron con el control de la localidad a excepción del ayuntamiento y la catedral, en los que permanecieron sitiados militares y civiles que se habían refugiado previamente. Los sublevados reaccionaron enviando refuerzos y el 13 de julio lograron reconquistar la localidad y expulsar a las tropas republicanas.
 
La localidad es Monumento Nacional desde 1961; posee la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes de 1996, y se encuentra propuesta por la Unesco para ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la belleza e importancia de su patrimonio histórico.
 
Conjunto histórico de Albarracín: su conjunto histórico está declarado como bien de interés cultural con el código RI-53-0000030.10​
Catedral del Salvador: situada junto al castillo, es del siglo xvi con una sola nave y capillas laterales. En su museo hay buenos tapices flamencos historiados con la vida de Gedeón.
Alcázar de Albarracín: ubicado en el casco antiguo, recientemente ha sido restaurado y acondicionado para su visita. Entre 2004 y 2006 se han realizado excavaciones arqueológicas y se han restaurado sus estructuras. Si bien conserva un potente recinto amurallado, su interior alberga un interesante campo arqueológico de época medieval. Fue alcázar andalusí, al convertirse el clan de los Banu-Razin en soberanos de este pequeño reino de taifa en el siglo xi, que dio nombre a la ciudad. Durante el siglo xiii y el xiv siguió siendo residencia de los señores de Albarracín, y, tras la conquista aragonesa de la ciudad en 1284, se transformó casi completamente. La fortaleza estuvo ocupada hasta finales del siglo xvi; fue destruida en el siglo xviii tras la Guerra de Sucesión.
Palacio episcopal: se encuentra junto a la catedral. Tiene portada barroca.
Casa Consistorial: se encuentra en la plaza del Ayuntamiento. Es del siglo xvi, con balcones de madera y un corredor corrido sobre el río.
Casa de la Julianeta: casa de construcción popular, se encuentra en el Portal de Molina.
Murallas de Albarracín: del siglo xiv, de construcción cristiana.
Torre del Andador, de aparejo musulmán del siglo x y xi, reforzada con un pequeño recinto rectangular.
Torre de doña Blanca, simétrica a la del Andador, se halla en el extremo del espolón.
Torre de la Muela, hoy desaparecida; similar a las del Andador y de doña Blanca, se hallaba al otro lado del río.
 
LA AYUDA DE PEDRO RUIZ DE AZAGRA AL CID (SIGLO XI. ALBARRACÍN)
Castillo y muralla de Albarracín
 

 
Pedro Ruiz (Rodríguez) de Azagra (muerto en 1186) fue un noble y hombre de armas navarro que se estableció en el señorío independiente de Albarracín, el cual permaneció bajo esta condición hasta 1284.
 
Era el segundo hijo de Rodrigo Pérez de Azagra. Su hermano mayor fue Gonzalo Ruiz de Azagra y su hermano menor, y a la postre sucesor suyo, Fernando Ruiz de Azagra.
 
Pedro se casó con Toda (o Tota) Pérez, la hija de otro noble navarro, Pedro de Arazuri. Estos dos Pedros se enajenaron de Navarra prácticamente al mismo tiempo, probablemente porque no aceptaron la sucesión de Sancho VI de Navarra en 1154, después de la muerte de su padre García Ramírez. Entró a formar parte entonces de las huestes a servicio de Muhammad ibn Mardanis, a la sazón gobernante de la taifa de Valencia y Murcia, entre 1166 y 11682​ (o tal vez posteriormente durante los años 1169–1170).
 
Ibn Mardanis le confió el señorío de Albarracín con la idea de defender el flanco norte de su taifa del expansionismo de Alfonso II de Aragón. Pedro comenzó inmediatamente a cristianizar su señorío, erigiendo iglesias y fundando un obispado. Su negativa a reconocer la soberanía aragonesa a través de su obispo Martin, el cual rechazó reconocer la supremacía del Obispo de Zaragoza, a pesar de ser ordenado para que así fuera por el mismísimo Papa. Pedro también repobló la región de Albarracín, mayoritariamente con colonos provenientes de Navarra.
 
Pedro se mostró generalmente amistoso con Navarra y con Alfonso VIII de Castilla. En agosto de 1170, él mismo junto con su hermano Gonzalo toman parte en la comitiva enviada por Alfonso VIII para conocer a su prometida, Leonor, en Burdeos escoltándole hasta la presencia del rey.​ Incluso cuando su suegro se alineó con Castilla, Pedro permaneció neutral. En 1172, Cerebruno, el arzobispo de Toledo en Castilla y primado de España, consagró al obispo de Santa María de Albarracín y le incorporó a su diócesis.​ En 1176, Pedro el cual se auto intitulaba como vasallo de Santa María, un título que emplearían la mayoría de sus sucesores, proclamaba ninguna soberanía en la tierra sobre él, exceptuando la Virgen María en el cielo.
 
En enero de 1180 le vemos firmando en la tercera columna del Fuero de Villasila y Villamelendro firmado en Carrión de los Condes como Petrus Roderici de Azagra, confirmat.

https://www.celtiberia.net/es/conocimientos/?idp=7058

 
Un tal "Peire Rois" mencionado en el poema Quan vei pels vergiers despleiar, donde el sirviente de Bertran de Born, sea probablemente el citado Pedro Ruiz de Azagra. Compuesto probablemente en 1184, la canción de Bertran es la segunda arenga anti Aragonesa.
 
Pedro Ruiz de Azagra no dejó descendencia masculina directa, sucediéndole su hermano menor Fernán. Por el contrario sí que dejó una hija llamada Toda Pérez de Azagra, la cual casó con Diego López II de Haro, falleciendo el 16 de enero de 1216.
 
Asperti, Stefano (2001). "Per «Gossalbo Roitz»." Convergences médiévales: épopée, lyrique, roman. Mélanges offerts à Madeleine Tyssens. Nadine Henrard, Paola Moreno, and Martine Thiry-Stassin, edd. Paris: De Boeck Université.
Buresi, Pascal (2004). La frontière entre chrétienté et Islam dans la péninsule Ibérique: du Tage à la Sierra Morena (fin XIe-milieu XIIIe siècle). Editions Publibook.
Doubleday, Simon R. (2001). The Lara Family: Crown and Nobility in Medieval Spain. Harvard University Press.
Ladero Quesada, Miguel Ángel (2001). "Sobre la evolución de las fronteras medievales hispánicas (siglos XI a XIV)." Identidad y representación de la frontera en la España medieval, siglos XI–XIV: seminario celebrado en la Casa de Velázquez y la Universidad Autónoma de Madrid, 14–15 de diciembre de 1998. Carlos de Ayala Martínez, Pascal Buresi, Philippe Josserand, edd. Madrid: Casa de Velázquez, pp. 5–50.

https://www.casadevelazquez.org/publications/librairie-en-ligne/livre/identidad-y-representacion-de-la-frontera-en-la-espana-medieval-siglos-xi-xiv/

Suárez Fernández, Luis (1976). Historia de España antigua y media. Ediciones Rialp.

jueves, 29 de julio de 2021

VI, AMOR DEL BON JESÚS.

VI

AMOR
DEL BON JESÚS.



Vous
serez le plus ingrat de
touts les homnes si vous n´aimez
pas
Dieu qui vous aimes tant, et
qui ne se rebute point de
frapper
á la porte de vostre coeur pour y
répandre son
amour.



(FENELON.
- Lletres espirituals.)



Anima
meua, per est mon perduda,



Per
entre´ls espinals desgarriada,
Ovella tendra, dins lo bosch
ombrívol;
S´en ve la nit, y está la guarda llunya;
¿Qué
ferás, lassa, quant lo llop s´en tema
De que tu has fuyta y lo
camí no trobas?
Vindrá lo llop. Sa gola ja aparella,
Ja ses
dents verinoses vol clavarte;
¡Detúrat, infeliça!




VI
AMOR
DE JESUCRISTO.



Alma
mía, perdida por el mundo, extraviada entre las zarzas, pequeña
ovejuela, en la oscuridad del bosque. Viene la noche; está lejos tu
rebaño. ¡Ay triste! ¿Qué vas á hacer, si el lobo se apercibe de
tu fuga y extravío? Ya se acerca el lobo; abre las fauces, quiere
hincar en tus carnes sus venenosos dientes. ¡Párate, infeliz!







¡Oh
bon Pastor! ¿La dexarèu tant sola,
Y abandonada á l´inimiga
furia?
¿La trobarán los vïatjers cadavre
Mig menjat, del
torrent á la vorera?



Sos
òssos compodrits haurán per tomba
L´aspre rocam, ó del milá
les críes?



¡No,
per gracia! ¡Cuytáu, qu´encara es hora,
Cuytáu, Senyor, y á
son ramat tornáula



Sobre
la vostra esquena!



Ánima
mía, ¿sents la veu placévola
Del bon Jesús qui ple d´amor te
crida?
Torna, torna, d´amor ubriacada;
No tengas por de que ab
mal ull te mire;
No cregas, no, que rebujarte vulla;
Ab los
braços extesos Ell t´espera
Per oblidar tes enujants
ofenses,
Per darte una dolcíssima abraçada
Y esser la teua
gloria.



Sempre
Jesús als pecadors estima;
Jesús derrama de los bens la copa.
Un
día, quant los hòmens renegaren
Y Adam seguí les infernals
banderes,
Nengú sortía fiançador del Home,
Nengú per
l´Home del Etern les ires
Resolgué satisfer; les cruels
tristeses
Eran les primogènites germanes
De la nissaga
nostra.


¡Oh buen Pastor! ¿Dejarásla sola, y abandonada á la
enemiga furia?
¿Encontraránla cadáver los viajeros, medio
comido, á la orilla del torrente? ¿Sus restos putrefactos, tendrán
por sepultura las escuetas roca, ó las crías de los cuervos (milá
: milanos
)? ¡No, por gracia! ¡Apresúrate, que es tiempo
todavía; apresúrate, Señor, y vuélvela sobre tus espaldas al
aprisco!



Alma
mía, ¿oyes la plácida voz de Jesucristo que te llama, movido de su
amor? Vuelve, vuelve, de amor embriagada. No temas que te mire con
enojo; no creas que á rechazarte vaya. Con los brazos abiertos Él
te espera; para olvidar tus irritantes injurias; para darte dulcísimo
abrazo, y ser tu gloria.



Jesus
ama siempre á los pecadores; Jesus derrama la copa de los bienes. Un
día, cuando renegaron de su Creador los hombres, y Adan siguió las
banderas del Infierno; nadie salía fiador de los humanos; nadie
resolvió satisfacer por ellos á la divina Justicia: las crueles
tristezas eran las hermanas mayores de nuestra raza (nissaga:
saga
).











Y
Ell més plasent que totes les criatures,
Y Ell més amant que´ls
serafins altívols,
Verb inmortal de la inmortal Essencia,
De
carn mortal ofría revestirse
Y ab sa mort rembre lo perdut
llinatje.
Y aparegué. Y ´ls ángels lo vegeren
Arrufadet
demunt la menjadora,
¡Oh fineses d´amor!, desde
l´infancia
Donantnos bell exemple.



Després
fet home corregué la terra,
Del vall á la montanya, per les
viles,
Conhort suavíssim regalant als pobles.
Exían de sa
boca les paraules
Tant sòls pera dictarnos la sabiesa,
La fe
senzilla, y el perdó benévol.
De son ropatje una virtut
sortía
Qu´als coxos y tullits alleugerava,
Movent llur cor de
teya.



Hereu
del regne de los cels no fore
L´home caygut, sens eix Amor per
mestre,
Que son giny endreçás per bona vía,
Que sa pena
regís malensenyada.



Sens
eix Amor per metje, corrompuda
La terra fore ab lo lleig cranch
del vici;
Sense eix Amor, ¡ay Deu!, per santa víctima,
De los
abyms l´eterna flamarada
Era la nostra herencia.




Y
Él más amable que todas las criaturas, más amoroso que los
elevados serafines. Verbo inmortal de la inmortal Esencia, ofreció
vestirse de carne mortal, y con su muerte redimir el humano linaje.

Y apareció. Los ángeles le vieron, reclinado en el pesebre de
Belen.
¡Oh finezas de amor! Desde la cuna nos dió bellos
ejemplos.



Luégo,
ya hombre, recorrió la tierra de Palestina, los montes, y los
pueblos, regalando la suavidad de su consolacion. Salían de su boca
las palabras, sólo para dictarnos sabias cosas, la Fe sencilla, y el
perdon benévolo. De su vestido salía tal virtud, que aliviaba á
los cojos y tullidos, moviendo á penitencia su corazon de roca
(teya).



Heredero
del reino de Dios, no sería hoy el Hombre caído, sin ese Amor por
maestro, que su juicio endereza al buen camino, que rige su ántes
mal enseñada inteligencia. Sin ese Amor por médico, estaría la
tierra devorada por el horrible cáncer de los vicios. Sin ese Amor,
¡ay Dios!, por santa víctima, la eterna llamarada de los abismos
sería nuestra herencia.







¡Be
ho sap aquexa roca del Calvari!
Allí, clavat Jesús al pal
d´afronta,
Com infelís esclau per l´hom suspira.
Negra fosca
cubreix lo sacrifici,
Estremida la Terra se detura,
Brujit de
flastomíes l´ayre omplena;
Y devalla la veu adolorida
Del bon
Jesús, qui desde l´alt patíbol
Sitio, - tench set, -
clamava.



¿Y
de qué assedegat talment podía
Nostre Jesús estar? ¿Per quí
angunioses
Al etern Pare ses paraules pujan?



¡Ah!
¡prou que´s veu! Estimació tot era;
Patir, set de patir per
nostres ánimes,
Set tormentosa de dexarnos lliure
De fanch
l´esprit, lo cor de l´impuresa,
La Fe del dubte, calcigant per
sempre
De Satanás l´imperi.



Y
un poch abans de bèurese lo cálzer,
¡Oh gran Mártyr del mon!,
en la vesprada,
Havent amat desde´l principi als hòmens
Aymáls
fins á la fí. Los sants Apòstols
Lo viu recort de la passió
reberen,
¡Angèlich Pa, de los cristians fortesa,
Goig de llur
vida, de llur cel penyora,
Miracle hermós qu´al home
dignifica,
Batent son captivatje!







¡Sábenlo,
sí, las rocas del Calvario! Allí, clavado Jesus en afrentoso madero
como un infeliz esclavo, suspira por el Hombre. Negra oscuridad rodea
el Sacrificio; la tierra estremecida va á pararse; sordo ruido de
blasfemias rueda en la atmósfera; y baja la doliente voz de Jesus,
que desde el alto patíbulo clama: Sitio, - tengo sed.



Y
¿de qué podría estar sediento, tan intensamente, nuestro divino
Jesus? ¿Para quién suben al eterno Padre, sus angustiosas
palabras?
¡Ah! ¡Demasiado lo conocemos! Todo era amor; y sed de
padecer por nuestras almas; sed tormentosa de dejarnos libres de
cieno (fango: fanch)
el espíritu, de impureza el corazon, de dudas la fe, hollando para
siempre el satánico imperio.



Y
ántes de apurar el Cáliz de su pasion; ¡oh sublime Mártir del
mundo!, en aquella noche memorable de la última cena, habiendo amado
desde el principio á los hombres, los amó hasta el fin. Los santos
apóstoles recbieron el vivo recuerdo de la pasion, el Pan de los
ángeles, fortaleza de los cristianos, gozo de su vida, prenda de su
cielo, hermoso milagro, que dignifica al hombre, rompiendo su
cautividad.







¿Ho
sents, ánima mía? ¿Y exmoguda
No t´han de Jesucrist aytals
grandeses?
¿Qué més esperas que no´t mous encara?
¿Qué
més cobejas que de greu no ploras?
Torna, torna, d´amor
ubriacada;
No tengas por de que ab mal ull te mire,
No cregas
qu´Ell tot rebujarte vulla;
Ab los braços extesos ja
t´espera,
Vol ser la teua gloria.



___


¡Senyor,
Senyor!, á vostres peus tirada
L´ánima mía reconeix
l´angoxa
Que per ella sentiu, y ses injuries.



¿Per qué ho tench
d´amagar? A la presencia
De vos qu´el sol creáreu ho
confeso.
¡Culpable som; som la perduda ovella!
Mes vos sou bo,
com la remor dels arbres;
Dolcíssim com la mel de primavera;
Sou
del Amor... ¡MISTERI!

Janer 1871.




¿Lo
oyes, alma mía? ¿No te enternecen esas maravillas del Amor de
Jesucristo? ¿Qué más esperas, que áun no te mueves? ¿Qué más
buscas, que no rompes en amargo llanto? - Vuelve, vuelve, de amor
embriagada. No temas que Él te mire con enojo; no creas que vaya á
rechazarte. Ya te aguarda con los brazos abiertos; quiere ser tu
corona..........

¡Señor, Señor!, á tus piés arrojada el
alma mía, reconoce la angustia que por ella sientes, y sus ofensas.
¿A qué negarlo? Ante ti, que el sol creaste, lo confieso. Culpable
soy; soy la perdida oveja. Mas tú eres bueno, como el rumor de los
árboles; dulcísimo, como la miel de primavera. Eres de Amor...
¡MISTERIO!

domingo, 14 de junio de 2020

203. LA MORA ENCANTADA DE BASTARÁS

203. LA MORA ENCANTADA DE BASTARÁS (SIGLO XIV. BASTARÁS)

LA MORA ENCANTADA DE BASTARÁS (SIGLO XIV. BASTARÁS)

No es normal hallar leyendas o noticias de moras encantadas de cuya presencia se derivaran efectos malignos, pues todas suelen narrar historias benignas o, al menos, inocuas, siendo casi siempre aceptadas con cariño por los cristianos que las observan. Sin embargo, no es este el caso de la mora de Bastarás.
Nuestra mora encantada, que vivía en la cueva de Chaves, tenía atemorizados a todos los pastores que apacentaban sus rebaños por aquellos montes, puesto que se veían obligados a alimentarla y procurar que no se enojara.

Un día tras otro, el pastor al que le correspondía por turno riguroso, debía acercarse a la oquedad y dejar, sobre una bandeja de mimbre, una hogaza grande de pan tierno y, al lado, un cántaro de agua cristalina. Al marcharse, debía retirar la bandeja y el cántaro vacíos del día anterior.

Si algún día, por causas imprevistas, faltaba en la cueva la pitanza, cabía esperar cualquier maldad de la encantada mora: ora el lobo mataba varias ovejas, ora se quebraba la pata del perro pastor y amigo. Así es que procuraban no faltar a la cita diaria.

Creyeron algunos, sobre todo forasteros, que no era mora sino animal y grande quien comía y bebía el pan y el agua. Estaban equivocados, pues la mora, que no se dejaba ver en todo el año —y de ahí la duda—, tomaba presencia corporal cada mañana del día de san Juan. Entonces, si algún descreído varón llegaba a su alcance lo hechizaba y lo metía en la cueva, donde lo desposaba, para acabar muriendo al cabo de tres meses, como sucediera en alguna ocasión.
Por eso, todos los días los pastores cumplían con el tributo.

[Beltrán, Antonio, Leyendas aragonesas, págs. 102-103.]

miércoles, 25 de diciembre de 2019

CXXIX, bulas, leg 1, 18, 23 junio

CXXIX.

Bulas Pontificias. Leg. 1, n. 18. 23 Junio.

Adrianus episcopus servus servorum Dei.
Venerabilibus fratribus terrachonensi archiepiscopo et narbonensi archiepiscopo apostolice sedis legatis eorumque suffraganeis salutem et apostolicam benedictionem.
Dilectum filium nostrum Ramundum illustrem barchinonensem comitem a multis temporibus devotum
plurimum ac fidelem sacrosancte romane ecclesie extitisse atque ad ejus obsequium sollicitum semper exhibuisse se ac paratum nos ipsi multis rerum experimentis agnovimus et ad discretionis vestre notitiam credimus absque dubio pervenisse. Unde et nos in proposito et voluntate habemus eum tamquam devotissimum et specialem filium nostrum sincera caritate diligere et ipsum ab iniquorum
impugnationibus propensius defensantes III omni sua justitia sollicite intendimus confovere.
Venerabiles autem fratres nostri pampilonensis et cesaraugustanus episcopi nobis ex parte sua proponere studuerunt quod treugua et pax inter eum et Lupum Valentie regem discissa sit et penitus violata. Sane cum ipse comes sicut instanter asserit ad edomandas barbaras gentes et efferas nationes rabiem videlicet sarracenorum quorum pestis est perniciosissima christianis modis omnibus auctore Domino reprimere intendat et viriliter impugnare quidam tamen christiane professionis qui eidem comiti adversantur tum inimicitia tum etiam pecunie cupiditate seducti simul cum sarracenis sicut accepimus eum intendunt offendere atque inclitum ejus animum a tam laudabili proposito retardare: quod utique
tanto magis nobis grave est ac molestum quanto et personam ejus sinceriori affectione diligimus et factum tam impium atque a religione christiane fidei alienum perniciosum ad presentes et posteros prodire cognoscimus in exemplum. Ut igitur qui hoc attemptare presumpserint rem sacrilegam et profanam se doleant incepisse fraternitati vestre per apostolica scripta precipiendo mandamus quatenus omnes christianos qui prefatum comitem cujus personam et totam terram sub beati Petri ac nostra protectione suscepimus ut ab iniquorum incursibus pro nostri officii debito defendamus a suo proposito presumpserint impedire et vel cum sarracenis vel etiam sine eis ipsum vel terram ejus dum in hoc proposito fuerit temptaverint molestare auctoritate nostra non differatis censura ecclesiastica cohercere et omnes terras eorum usque ad condignam satisfactionem interdicti sententie supponatis.
Data Sutrii VIIII kalendas julii.

// N. E. Supongo que el Papa en cuestión era Adriano IV, porque convivió con Ramón Berenguer IV y el Rey Lobo de Valencia, Abu Abd Al-lah Muhámmad ibn Sa‘d ibn Muhámmad ibn Áhmad ibn Mardaniš al-Ŷudhami, أبو عبد الله محمد بن سعد بن محمد بن أحمد بن مردنيش الجذامي‎ o التجيبي, Abū ʿAbd Allāh Muḥammad ibn Saʿd ibn Muḥammad ibn ’Aḥmad ibn Mardanīš al-Ŷuḏāmī o al-Tuŷībī, un gran amante de las Morcillas, perdón, rey de la Taifa de Mursiyya, de Murcia.)

Papa Adriano IV

sábado, 2 de octubre de 2021

EL CONCILIO. EL CONSILI.

EL
CONCILIO.



La
noticia divulgada por la Europa de que la iglesia iba a celebrar en
Viena un concilio general por el año 1311, durante el pontificado de
Clemente V, inspiró al gran Lulio el poema de que nos ocupamos,
entre otras obras en las que en tal ocasión manifestó un ardiente
celo por la extirpación de los errores, la conversión de los
infieles, la conquista de los Santos Lugares, y la dilatación del
dogma católico. En París, en vísperas de emprender el viaje hacia
la gran ciudad del imperio alemán para echarse a las plantas del
jefe de la grey cristiana, fue donde trazó Lulio en enérgicos
versos lo que aquel gran acontecimiento hacía concebir a su
infatigable imaginación. La esperanza que tenía en los resultados
de aquella asamblea, encendió en su corazón la llama del entusiasmo
que rebosa en los versos de la obra El Concilio. El objeto que en
ella se propuso era excitar a los poderosos para que emprendiesen el
recobro del Santo Sepulcro, y hacerles presente las virtudes de que
debía estar adornado el corazón de los que habían de tomar parte
en tan trascendentales deliberaciones, y los vicios que en ellas
deben alejar de sí.

la iglesia iba a celebrar en Viena un concilio general por el año 1311, durante el pontificado de Clemente V




Divídese
la obra en once capítulos. El primero consiste en una introducción,
en la que manifiesta el objeto de la composición, y exhorta a los
que han de concurrir al concilio, a que no sean en él avaros ni
perezosos, a que sean esforzados y cumplidos de amores, de suspiros y
lágrimas, para que Dios les haga llevar a feliz término la santa
empresa del honor divino. - "Aconsejaos, exclama, de hombres de
entendimiento esclarecido no de artificiosos y astutos, porque el que
va vestido de vicios y mala intención va mal apuesto; a lo cual
añade: que quien está negativo en el concilio, niega al Señor, que
expiró en la cruz; y concluye diciendo: - "Ayúdeos Dios en el
concilio, porque mucho temo que se os engañe. Antes que habléis
mirad por donde empezáis; no os fiéis de todo el mundo, porque hay
muchos de intención torcida. En el concilio el astuto cordero burla
al lobo y al león, y la zorra se ríe de la raposa. El
sí es peor a veces que el no, y si no andáis con prevención seréis
engañados y escarnecidos. Tened presente siempre que vuestro objeto
es Dios, vía por la cual ascendemos al cielo; y si persistís día y
noche en el concilio, no os vendrá daño, antes estaréis seguros y
seréis perfectos.



El
segundo capítulo va dirigido al Sumo Pontífice Clemente V, a quien
arenga para que no ande remiso en la celebración del concilio, para
que le honre con su presencia, y haga en él cuanto pueda por la fé
de Jesu-Cristo; diciéndole, que si así no lo practica será
blasfemado y aborrecido de las gentes, y que Dios le pedirá estrecha
cuenta de su conducta. Aconséjale que lejos de ser orgulloso y
altivo en el concilio, que es el camino por donde con fina y
perseverante voluntad se llega a buen término, sea noble y use de
largueza en sus concesiones. Indúcele también a que haga predicar
la fé católica y probarla con razones concluyentes, para atraer los
infieles al bautismo y a la salvación eterna; y concluye en estos
términos: - "Si el concilio no se celebra o no tiene buen
éxito, miedo he de que gran mal nos sobrevenga; mas quien ante el
daño permanezca indiferente, irá a hospedarse en mala casa, para
padecer eternamente males sin cuento y sin que sienta el consuelo de
los que se arrepienten. Rogad a Dios, alto pontífice, que en este
gran suceso seáis ayudado, que el Espíritu-Santo os ilumine, que la
excelsa reina de los cielos os tenga siempre en su memoria y que el
Dios del amor os preste el necesario auxilio en el gran negocio de su
honra." -



Dirígese
a los cardenales en el tercer capítulo, como consejeros que son del
Sumo Pontífice; a los cuales recuerda el grande premio que
alcanzarán de Dios, si cooperan al buen éxito del concilio; y
amenázales con la cólera divina, si en él promueven obstáculos.
Les ruega que escojan buenos caballeros para emprender la reconquista
de los Santos Lugares, y continúa diciéndoles: - "El que no
haga todo el bien que le será dable, atraerá sobre sí la venganza
celeste; pues con no hacer el bien, hará mal; al paso que no hará
mal procurando hacer el bien; y pues en vuestras manos reside el
poder, sed amigos del bien." - "Consagrad a Dios el poder
que de Dios habéis recibido, porque si no lo hacéis, vais a excitar
su enojo y os sobrevendrán grandes males." - "Vuestra
decidida voluntad puede conquistar y llevar a buen fin el orbe todo,
con sólo dedicar a Dios el poderío que tenéis. Contribuid, pues, a
los buenos resultados del concilio, que valen más que todos los
tesoros imaginables, y que el descanso y las vanas comodidades del
mundo.” -



Los
príncipes son objeto del capítulo cuarto, y es uno de los más
enérgicos e inspirados de la obra. Después de alentar a los reyes y
barones para que levanten su bandera, dice: - "Caballero que
bien sabe amar, no debe permanecer indeciso un solo momento en
emprender la gloriosa conquista de la Siria. Ármense, pues, para la
honra de Dios, con vigor y esfuerzo, reyes y emperadores. Pronto
veremos quienes serán los buenos, quienes harán de la razón
bandera, y armadura del amor (de) Dios; y quienes los prelados
que dispuestos a la santa empresa, darán la señal, diciendo: -
Prontos estamos: sús, bravos paladines!" - "Al buen
caballero cúmplele cabalgar, embrazar el escudo, empuñar la espada
o enristrar la lanza; cúmplele amar a Dios para dedicarse a su
servicio, emprender la conquista del Santo Sepulcro y alcanzar el
perdón de sus culpas. Mucho avergonzaréis, ó príncipes, al jefe
de la iglesia, si mostrándoos dispuestos a acometer la santa
empresa, no os ayuda ni favorece. "
- "No es cortés el
caballero que no ama a Dios sobre todas las cosas; ni sabe dar buenos
mandobles en su servicio quien se encenaga en el pecado. ¡Ah,
caballero! corre con todo tu brío y tu voluntad a servir a tu Dios."
- "El caballero que a Dios sirve no conoce el miedo, porque Dios
le da esfuerzo, y el santo amor le alienta. ¡Ah, caballero! Ama la
caridad y el bien de tu prójimo, si quieres merecer el nombre de
valiente. No hay caballero esforzado si no se adorna de virtudes, ni
lo es el que con falso amor se olvida, descansando en su lecho, de la
honra de Dios.” - “El buen caballero ha de servir a la justicia,
ha de perseguir la sinrazón y el mal, para que el bien pueda
entronizarse." -
"Más vale el paladín aventurero para
el servicio de Dios, que el malvado que desama a su Criador y no
llora sus desvíos. ¡Ah caballeros! Pronto veremos cuales serán los
primeros, cuales serán los más esforzados!" -



El
capítulo quinto se ocupa de los prelados, a quienes encarga que no
sean desidiosos ni amigos de la molicie y que den lo que reciben, en
pro de la santa conquista; que empleen todo su poder y valimiento en
hacer bien; y que ofrezcan a Dios cuanto tengan, puesto que en dar
hacen una buena obra, avisándoles de que si así no lo practican,
verán cuán tremendo les parecerá el juicio de Dios. - "Prelado,
dice, considera lo honrado (que) te ves por Jesucristo, y cuán
poco le amas, no procurando el recobro de su santo sepulcro; ve pues
a honrarle sin mezquinidad (mezquindad) de corazón; ve a ser
una de sus columnas en el concilio." - "¿Qué harás de la
gran potestad que has recibido?
¿La emplearás en el servicio de
Dios? Si así no lo haces, ¿qué es lo que dirás al parecer ante el
tribunal de la justicia divina, cuando aquel juez recto exclame:
-
Puesto que quisiste mi mal, ve a los eternos tormentos. -



"No
imagines que puedas engañar a Dios, ni que puedas torcer sus justos
juicios; si nada quieres hacer por él, te expones a ser blanco de la
ira celeste; si no practicas el bien, no creas encontrar excusa a los
ojos de tu Criador." - "Después dirígeles consejos e
infúndeles el temor de Dios, y les asegura el menosprecio de los
hombres si no procuran el buen éxito del concilio; y concluye
diciendo: - "¿Qué vale, ó prelados, vuestro anillo, vuestro
soberbio caballo, vuestro rico manto, vuestro séquito de apuestos
donceles, si en vuestros hechos no hay discreción, si cuando es
oportuno no hay ardimiento en vuestro espíritu, no hay nobleza en
vuestro corazón?" -



Trata
en el siguiente capítulo de los religiosos. Díceles que exhorten al
Papa y le aconsejen, y que prediquen la cruzada; y les advierte que
el que vaya contra el concilio, bajo su hábito va vestido de mal y
no procede con lealtad. Añade que el religioso contemplativo hace su
lecho de temor de Dios, que no se arredra por amenazas ni
contrariedades, y que el que quiere servir a Dios debe sacrificar por
él su existencia, predicando su santa ley, y enseñándola a los
infieles; porque mucho complace a Dios el que muere para sostener la
verdad; y concluye diciendo: - "Religioso, si el Papa va a la
conquista de Ultra-mar, todos le seguirán, y el triunfo
indudablemente coronará la empresa: si tienes, pues, ardimiento,
clama, predica con valor. Tú sabes que el perro ladra para que el
hombre despierte y evite el mal que amenaza; ladremos, pues, para
despertar aquellos que pueden contribuir a la santa empresa. Cubrirte
has con el hábito del bien y del buen ejemplo; el amor verdadero
debe hacerte esforzado; y sin miedo has de elevar tu voz para
predicar las excelencias del Señor." -



El
capítulo séptimo está dedicado a la contrición (contriccion),
la que desea hiera los corazones, para que brote de ellos el amor,
los suspiros y las lágrimas en satisfacción de los pecados. Dice,
entre otras cosas, que la contrición pierde su nombre, si no hay
verdadero arrepentimiento, si no llora amargamente su pecado; y si no
tiene éxito el concilio, será porque muchos se vestirán con paño
de falsedad, puesto que la hipocresía va en torno a veces de la
contrición, levantándola el traidor a menudo por enseña; siendo en
el fondo maldad lo que nos parece bueno en el exterior; aunque otros
de más elevado ánimo, hacen de la contrición su cota de malla y su
manto; a todo lo cual añade:
- “A ti me entrego, o contrición;
y con tal que inspires la devoción, que induzcas a la celebración
del gran concilio, y que alejes de todos la perfidia, contigo iré a
la Tierra Santa para la exaltación del bien; porque el que se
arrepiente, pronto queda perdonado, en todo obra con justicia, en
todo anda derecho, y es valeroso, porque tras ti
se guarece."
-



El
octavo capítulo se ocupa de la satisfacción, a la que llama casa
donde no habita mal alguno. Y después de varios conceptos, exclama:
- "Si no eres partidario del concilio, te haces enemigo de la
santidad y tendrás la ira de Dios suspendida sobre tu cabeza."
- "Considera todo cuanto Dios te ha dado, los bienes de que te
colma, y todo cuanto le robaste, y si de ello no has razón, en mala
hora naciste." - "Si en este mundo no das la debida
satisfacción de tu culpa, irás a las profundidades del infierno,
asediado de toda clase de males, sin que conozcas el bien. ¡Ah,
caballero! Sé bueno y valiente paladín, y acude el primero a donde
Dios te llama." -



La
devoción es el objeto del capítulo noveno, que empieza con estas
palabras:
- "Devoción, ¿á dónde estás? ¿No nos es dado
saber si irás al concilio, si le quieres, o si dirás al Padre Santo
y a los cardenales que señora eres de su albergue?” -
Dícele
que sea amiga de la bondad, del entendimiento y de la voluntad, a lo
cual añade:
- "Las consideraciones, los suspiros y las
lágrimas te piden un amor ardiente. ¡Ojalá que vayas a la gran
conquista, que prelados y barones te abriguen en su pecho para cobrar
en ti aliento y ardor, y que seas puerto de consolación? Ahora se
verá lo que valen tus lágrimas; y si nada consiguen ¿quién te
creerá de hoy en adelante? ¿Quién creerá ya con las palabras y el
llanto de Raimundo?" - "Ahora es tiempo de que con el papa
Clemente des comienzo a la alta empresa, y que todo el mundo reciba
de ello contento; de lo contrario ¿quién creerá después en tu
loro, en tu palabra y en tus elocuentes razonamientos? - ¿De qué
sirve que ciña el yelmo una cabeza sin devoción?"
-
"Llorando me iré al concilio a exhortar a los grandes señores.
Ven conmigo y ayúdame; y levantaremos hasta el cielo nuestra voz,
hasta que hayamos conseguido nuestro intento." -



La
oración da materia al capítulo décimo, a la cual dice
personificándola: -"Ven en nuestra compañía y predicarás al
Dios de bondad, para que nos ayude a honrarle y a dar término al
concilio, disponiendo la santa conquista de Ultramar. Ruega al
Todopoderoso que dé esfuerzo y voluntad al Papa, a los cardenales, a
los prelados, a los barones y a todas las órdenes religiosas para
acometer grandes empresas." - Y entre otros conceptos, añade:

- "Oración, si mientras tus labios murmuran la plegaria,
forjas el mal en el fondo de tu corazón o imaginas el modo de
practicarlo, mucho yerras y nada vales." - "Oración,
óigote cantar y veo que operas milagros, mas poco basta para
extraviarte, hasta el punto de que parezca que tienes más grande
amor a las riquezas, al ocio y a los placeres de los sentidos, que al
Dios a quien te diriges. Si no tienes firmeza en tu voluntad, no
vayas al concilio, puesto que en él perdería el Señor sus
derechos; mas si te sientes inspirada por el amor, Dios te ayudará,
el concilio llegará a su término y de él emanarán grandes bienes.
Mas todo cuanto a Raimundo es dable hacer para ordenarlo, es levantar
su bandera y exhortar con el ejemplo de un amor grande a todos los
que habiendo recibido del Todopoderoso el mundanal poder, puedan
contribuir a su feliz éxito.” -



Por
último constituye el capítulo undécimo una plegaria o himno,
dirigido al Ser Supremo, para que dé a los padres del concilio, por
consejeros a la justicia y a la prudencia, a la fortaleza por ayuda y
por tesoro a la templanza; para que en el la fé tenga amigos, la
esperanza infunda aliento, y la caridad encienda los corazones en
santa llama; y por último para que aleje de su recinto la avaricia,
la gula, la soberbia, la pereza, la envidia y la ira.



Abundan
en esta poesía, que puede colocarse entre las escogidas del poeta,
los rasgos valientes y los elevados conceptos. Como está dedicada al
asunto que fue el móvil constante de todas las acciones,
peregrinaciones y trabajos de Lulio, está llena de inspiración y
entusiasmo; a todo lo cual se unen una dicción esmerada y una
versicación (versificación) que nada deja que desear.







EL
CONSILI.







Del
Consili qui feu mestre RAMON LULL



malorquí.







I.







Un
consili vuyl començar



En
mon coratge, e xantar,



Per
ço que faça enamorar



Tots
cells qui ho poden far



Per
Deu servir,



E
lo sepulcre conquerir:



Molt
ho desir.




En
consili tan gran siats,



E
tan bellament ordenats,



Que
Deus ne sia molt honrats



E
mant hom ne sia salvats,



E
tot lo mon



En
lònch, ample e pregon (1)



Haja
ahon,




En
consili no façats fòr
Per argent, castell ne per òr;
Temets
ho cóm seny si que mòr;
Car si havets bò e gran còr,
¡Ah!
¿qué dirán
Juseu, sarrahí, crestian,
Tártres e man?
En
consili no siats duptós,



Avár,
ni trist, ne pererós;



Tant
fòrts siats complits d' amors,



De
suspirs, lágremes e plors,



Per
bòn amar



Que
Deus vos faça acabar



Lo
seu honrar.







En
consili hajats consell



Ab
hom ardit e no volpell,



A
consellar per bòn capdell (2),



E
si ‘u havets serets molt bell;



Car
hom vestit



De
vicis e mal sperit,



Es
mal garnit.







En
consili qui 'us diu de no,



De
no diu al Senyor del trò,



Qui
per amor en la creu fó:



Si
éll lo lexa abandó



Al
diable,



Infern
será son stable



Turmentable.







En
consili Deus vos ajut;



Temme
no siats desçebut, (me tem; me temo)



Car
mant home ha leu volgut



Alcú
bé far qui es recregut



Al
començar;



Prech
Deus qu' eus vulla amparar



Ab
bò amar.















En
consili ans que parlets,



Guardats
en quals començarets;



En
tots homens non vos fiets,



Car
mant home no está drets.



¡Ah,
bòn amich!



Savi
's qui per altre 's castich



E
tem destrich.







En
consili lo péch moltó (cordero avispado)



Engana
'l lop e lo leó,



E
la volp engana al rapó (3) (vulpes : zorra; rapó :
raposo, raposa; rabosa : zorra, zorro
)



E
mant hoc es pijor que no. (este hoc: sí OCcitano)



Si
no ‘us guardats,



Per
mant hom serets enganats



E
meynspreats. (menyspreats : menospreciados)







En
consili guardats la fí



De
Deu, qui está lo camí



De
paradis, veray fí;



E
si hi anats vespre e matí (4),



Segur
irets, (iréis)



Barat
ne tòrt, mal no tembrets (6); (temeréis)



Perfayt
serets (6).











II.



DEL
PAPA.




SENYOR
en Papa quint Clement,



Qui
estats Senyor de tanta gent!



Fayts
qu' el consili sia breument;



Si
tròp hi fayts delongament



Parrá
barat,



E
Deus vos en haurá desgrat (7);



Serets
jutjat.







Senyor
en Papa! ¿qué farets?



¿Vostre
consili honrar lets?



Si
no 'y fayts tot quant porets,



Per
tot lo món blasmat serets,



E
mal volgut;



Mostrarets
siats recresut,



E
es perdut.







Senyor
en Papa! ¿qué fará



Lo
gran poder qui ‘n vos está?



Si
no 'l fayts far tot quant porá (8),



A
Jhesu-Christ s' en clamará



Fortment
de vos;



E
car no vòl sia occiós,



E
es raysós.

Senor en Papa! tal vos riu,
Que volria no
fossets viu;
Guardats que no siats altiu
Al consili, qui está
riu
E bòn camí,
Perque hom vá a bona fí
Ab voler fí.

Senyor en Papa! per lo món



En
lònch, ample e pregon,



Vostre
poder hi es en tòrn;



Perque
sant Pere n' ha sejòrn (9),



Hajats
l' on vos,



No
siats avar, pererós,



Mas
larch e pròs.







Senyor
en Papa! fayts preycar



La
sancta fé e mostrar clar,



Perque
vengon a batejar



Tuyt
l' infesel, e per salvar; (infieles)



E
eu say raysons,



Contra
que no vál lurs sermons;



Dats
hi perdons.







Senyor
en Papa! eu m' escús



Al
bòn rey, salvayre Jhesus (10);



Qu'
eu vos ne pregat sajus



Qu'
el consili pujets en sús;



Al
jutjament



Diray
que al Papa Clement



Ho
fuy dient.







Si
el consili no es ni val,



Pahor
ay qu' en ischa gran mal; (salga; cuando significa surta :
sortir
)



E
qui dirá: - "Res no m' en cal” -



Crey
que iray en mal hostal



Tots
mals sofrir,



Pena
e dan sens penedir,



E
sens exir.









Senyor
en Papa! Deus pregats



Que
en est pas siats aydats,



P'
el Sanct Sperit spirats,



Per
nostra dona remenbrats;



E
'l Deu d' amor



Ajút
a la cuyta major,



Per
sa honor.







III.



DELS
CARDENALS.







CARDENAL,
es bò cardenil



De
gran porta bòna, humil,



Per
la qual entra hom gentil,



Que
ço que fá tot va a fil.



¡Ah,
gran nom ha!



Cardenal,
lo poder que ha



¡Ah!
qu' en fará?







Cardenal,
es lo conseller



Del
Papa, e ha lo poder



Que
ha 'l Papa en son mester;



E
ço que ensemps poden fer,



¿A
qual punir



Si
élls no volen Deu servir?



¡Ah!
¿quí 'l pòt dir?







Si
'ls cardenals han bòn consell



Qu'
el consili sia bò e bell,



Cascú
ab gran gaug s' aparell;



Car
Deus será totstemps ab éll



Sus
en lo cèl,



Cherubin,
Seraphin, Michael,



E
Gabriel.



Cardenal
que vòl destorbar



Qu'
el consili no 's puscha far,



Lo
consili s' irá clamar



A
Deu, qui ‘l venjará ben car.



¡Lás!
¿qu' es fará,



Car
no li ‘n valrá puig ne plá



Ne
tot quant ha?







Senyors
cardenals! ordenats



Que
cavaller sia triats



Religiosos,
e si los dats



Ço
del temple, e les potestats



D'
altres maysós (casas, órdenes religiosas; maison,
maisons
)



De
las altres religiós,



Cavallers
bos.







Tal
cavaller vaja estar



Per
totstemps may en Ultra-mar;



La
décima li fayts donar



Per
lo Sepulcre cobrar;



Lo
gran poder



Qui
haurá ¿quí lo pòt saber?



Vullats
ho fer.







Cell
qui no fá 'l bé que porá,



Sapia
que Deus s' en venjará;



Car
en no far bé, mal fará,



E
en far bé nuyl mal fará.



E,
dónchs, senyors,



Puis
qu' el poder está en vos, (pues ya que el poder está en
vosotros
)



Estiats
bos.









Senyors
cardenals! dats a Deu



Lo
vostre poder qui es seu;



Si
no ho fayts seralí greu;



Porie
‘us en venir mal leu.



¡Ah!
bé 'us guardats



Que
son poder no li tollats;



Car
es venjats (11).







Senyors
cardenals! ab voler



Podets
tot lo món conquerer,



Ab
que donets vostre poder



A
Deu, e podets ho leu fer,



Pus
que 'us vullats:



Si
no ho fayts será car comprats.



¡Ah!
bé 'us guardats.







Senyors
cardenals! lo consili



Fayts
per venir a bona fí,



Que
val mays que argent ne cosí,



Ne
sejorn, vespre ne matí.



¡Ah,
Deus amat!



Ha
son orde cardenalat (12);



Qu'
en sia honrat.





IV.
DELS
PRINCEPS.




SENYORS
princeps, duchs e marques!



Sapiats
gran maravella es



Si
'l consili no 's fá ades,



E
lo millor que parria mes;



Tan
bò que no fó,



Cascú
meta son ganfanó,



Per
gran perdó.







Cavaller
qui bé sàb amar



En
conquerir tot Ultra-mar,



En
nuyla res no deu duptar;



Pensar
pòt que Deus vòl aydar



A
sa honor.



Vagen,
dónchs, rey, emperador



Ab
gran vigor.







Rey,
emperayre e baró!



Cras
veyrem si serán bò,



Ne
de raysó fán ganfanó,



E
del amor de Deu gonilló;



E
quals prelats



Diguen:
- Nos som aparellats;



Senyors,
anats! -







Al
cavaller tayn cavalcar,



Escut
e sella, e brochar (silla de montar; la otra silla es
cadira; cadiera aragonés
)



Espasa
e llança, e còlps dar; (espada y lanza, y golpes dar;
llança, con ll
)



E
taynli atresí amar,



Per
conquerir



Lo
Sepulcre, per Deu servir;



Peccats
delir.



Senyors
prínceps! si prometets



Al
Papa que trestuyt irets



E
que 'y farets tot quant porets,



En
gran vergonya metrets,



Si
no 'us vòl dar



Per
lo Sepulcre acobrar.



Vets
l' on pregar.







Cavaller
no tinch per cortes,



Si
Deus no ama mes que res;



No
sàb fer còlps a manes (13)



D'
amor, si gran peccador es;



¡Ah,
cavaller!



En
Deu servir fay ton poder



E
volenter.







Cavaller
qui es servidor



De
Deu, no ha de res pahor,



Car
conforte 's en son Senyor,



E
en força de bòn amor.



¡Ah,
cavaller!



Si
tú vòls esser bòn guerrer



Ama
bé fer.







Nuyl
cavaller está ardit,



Si
de virtuts no es complit,



E
falsa amor sia 'n son llit (14) (vemos lit y llit; pero no escribe
Llull
)



E
que lo honor de Deu l' oblit



¡Ah,
gran baró!



Mit
tota ta entenció



Que
sias bò.















Cavaller
es per dret servir



E
que lo mal faça fugir,



Perque
lo bé puscha venir,



E
que lo dó per obeir



Al
Deu d' amar,



Ab
que vaja en Ultra-mar




exalçar.







May
val cavaller pasejats,



Per
tal que Deus sia honrats,



Que
malvat viu e desamats



Per
Deu, e no plòr sos peccats.



¡Ah,
cavallers!
Cras veyrem quals son primers



E
bòns guerrers.




V.
DELS
PRELATS.







REMEMBRAR
vuyl a los prelats,



Qui
per Deu estan tan bastats,



Que
no sian tróp sejornats,



E
que donen ço que 'ls es donats,



A
conquistar



Tota
la terra d' Ultra-mar,



Pus
qu' es pòt far.







Prelat!
tant quant ha de poder



En
far bé, lo bé li quer



Que
dó a Deu de son haver;



E
lo donar es son bé fer



En
son bòn lòch;



Sino
delay no 'ls parra jòch.



¡Ah!
fòrt los tòch!



Prelat!
guarda quant est honrat



Per
Jhesu-Christ, molt deshonrat;



Car
per tú está pauch amat,



E
p' el Sepulcre no cobrat,



¡Ah!
vay l' honrar
Per lo consili emparar,



Sens
còr avár.







Senyors
prelats! ¿e qué farets



De
lo gran poder que havets?



¿A
Deu honrar dar lo volrets?



Si
no ho fayts, ¡ah! ¿qué direts



Al
jutjament,



Quant
Deus dirá: - “Mon malvolent!



Vay
a turment!" -







Prelat!
no pòts Deus enganar,



Ne
en res no lo pòts forçar;



E
si del seu no li vòls dar,



De
tú 's porá fortment venjar;



Si
no est bò,



No
haurás escusació;



Dir
t' ha de no.







Senyors
prelats! bé 'n son certá (13



Que
si lo consili no 's fá,



Vos
hi metrets la vostra má;



Aquella
má on fugirá



A
greu dolor



Perpetual,
per qui 'l Senyor



Ha
deshonor.









Senyors
prelats! tal mal me sent (16)



Car
vey alcú ensenyament,



Que
el consili no sia nient (17);



E
si ho es ha defalliment (18)



Pena
e mal,



De
qui serets perpetual



Malvat
hostal.







Senyors
prelats! bé 'us es vengut



Si
fayts consili e rebut;



Si
no 'l fayts mal vos es cresut,



Lo
consili no fós sabut,



Ne
nomenats;



Per
mant home serets blasmats



E
meynspreats.

Senyors prelats! no es leó



Qui
no faça tembre el moltó:



E
diets hòc, puis diu de no (19) (hòc : sí en
OCcitano, lenga d´Òc, oc, och
)



De
ço en qui ha gran raysó,



Pauch
es temut;




li fora que estés mut,



No
recreut.







Senyors
prelats! no val anell



Ne
gran cavall, ne bél mantell,



Ne
gran flocha de mant donçell (20) (flota, muchedumbre)



Si
en sos fayts no ha capdell,



Discreció,



E
que sia ardit e prò



Quant
es raysó.















VI.



DELS
RELIGIOSOS.

RELIGIÓS! fayts monastir,



Per
tal que 'y puscats Deu servir;



Si
en Ultra-mar l' anats bastir,



P'
el consili podets venir (21),



E
preycar,



E
per lo Papa a pregar,



E
consellar.







Religiós
bò se sotsmet



A
servir Deu quant éll vá dret;



E
si contra el consili es met,



Sots
son habit está nelet,



Habit
de mal;



Sots
lo qual habit no val



Ni
es leyal.







Religiós
contemplatiu



Temor
de Deu está son niu;



No
tem menaças ne nuyl briu,



Ne
no vòl esser sejorniu:



Vay
preycar



Que
anem tuyt en Ultra-mar



Per
Deus honrar!







Religiós!
entinme bé; (entiéndeme)



Si
contra Deu fay nuyla re,



Molt
pus gran pena te cové;



Car
fenys te que faças mays bé



Que
altre, e par



Que
mays que altre 't deus guardar



En
lo mal far.



Religiós!
si vòls servir



Molt
Deu, vay per s‘ amor morir,



E
de la sancta fé ver dir



Als
infaels, per convertir; (infieles; se encuentran
variaciones de esta palabra
)



Car
gran plaer



Ha
Deu d' hom qui vòl sostener



Mòrt
per dir ver.







Religiós!
oració



Fay
a Deu molt gran, qu‘ él nos dó



Consili
verdader e bò, (verdadero; vertader; de veritas: veritat,
vertat, verdad
)



E
qu' el Papa dó gran perdó



Ab
gran tresòr;



Car
l' un e l' altre han lo fòr,



E
mal hi mòr.







Religiós
bò es presich



Que
faça a l' hom que se castich (22)



E
que dó a cell qui te rich;



E
pus que t' es mes en oblit,



Vay
preycar



Lo
Papa, que vuyla passar



En
Ultra-mar.







Religiós!
si 'l papa vá



En
Ultra-mar, tot hom irá,



Tota
la terra conquerrá. (conquistará; conquerirà)



Religiós!
si en tú ha



Gran
ardiment,



Crida,
preyca valentment



E
mantinent.















Religiós!
tú saps qu' el chá, (cà; can, perro)



Tant
ladre, qu' hom s' en despertá, (lladre; ladra)



E
fuyg lo mal e lo bé fá.



¿Quál
de nosaltres ladrará,



Per
despertar



Aquells
qui poden gran bé far



En
Ultra-mar?







Religiós!
lo teu habit



Deu
esser de molts béns complit.



E
de bons eximplis guarnit,



Per
ver amor esser ardit;



E
sens pahor



Deu
esser gran preycador



Per
lo Senyor.







VII.



DE
CONTRICCIÓ.







CONTRICCIÓ,
a mon albir (23)



Tròp
vos delicats en dormir (24),



¿Per
qué no anats còr ferir



Del
qual façats amor exir,



E
gran amar,



Dolor,
sospirs e molt plorar,



Per
satisfar?







Contricció,
cell qui no 'us vòl



Sens
fina amor está tot sòl;



E
si lo còr contrit no ‘s dòl,



De
tot en tot serets en sòl;



Ja
gras capó (28) (capón gordo, con mucha grasa; gras, como el foie
gras
)



No
'us valrá a dampnació,



Préchs
ni perdó.



Contricció,
lo nòm perdrets,



Si
dels peccats dòl no havets;



E
que 'ls peccats tant no plorets,



Com
sabets que gran scarn fets;



Si
no 'ls mundats,



Plena
estarets de barats



E
falsetats.

Contricció, hipocrita



Vos
vá en torn, e si no 's fá



Lo
consili, vostra lana



De
falsetat mant hom vestrá,



Per
destruir



Lo
consili, fá jaquir



Deus
a servir.







Contricció,
vostre panó



Alcuna
vets es tració;



Car
ço que defòra eus per bò,



De
dins es mal e falió



E
gran peccat;



Perque
havets lo nòm mudat



Per
gran barat.







Contricció,
cota e mantell



Fán
de vos mant hom gran e bell,



E
si vos sots de bòn capdell,



Deus
vòl que hajats mant donçell



E
mant cavall,



A
destruir mal en vall



D'
on mal tresall.















Contricció,
no 'us vuyl mentir;



No
‘m play ab vos en lur dormir,



¿D'
on fayts devocio exir



Si
‘l consili fayts er jaquir (26)?



E
car plorats



Per
ço que façats grans barats,



Mal
vos n‘ es dats.







Contricció,
a vos me dó



Ab
que amets devoció,



E
far consili gran e bò,



Fòra
de tota tració



E
mal pensar;



Ab
vos iray en Ultra-mar,




exalçar.







Contricció,
qui bé es penet,



Tantost
es exit de nelet;



E
en tot ço qui es ha dret,



E
per tot vá cap dret (27)



E
es ardit,



Pus
que está de mal exit,



Per
vos guarnit.







Contricció,
lo dejunar



Que
fayts, el sospir e plorar,



Oració
e lo cantar,



Tot
se coneix al satisfar



De
qual part vé;



Car
luny está lo mal al bé,



Ço
leu hom ve (28).















VIII.



DE
SATISFACCIÓ.







SATISFACCIÓ
es hostal



En
qui no está negun mal,



Ne
tem menaçes ne destral,



Car
satisfer es son cabal;



Perque
Deus há



Qui
li ajuda ça e llá,



Segur
está.







Satisfarás
a ton voler



Del
mal que has fayt, ab bé fer;



Satisfarás
a ton saber,



A
ton membrar e a ton poder,



Que
'ls dóns a Deu,



Per
ço que trestot sia seu



Ab
tot son feu.







Satisfarás
a ton sentir



A
imaginar e consir



En
ayço que no deus tenir,



Ab
còr contrit e ab sospir



De
lo mal far,



E
gran sia lo desirar



En
Deus honrar.

Satisfé consili a Deu
En tot ço que ‘y sia
seu;
Si no ho fas mal ten vendrá leu
En tot quant has, e será
‘t greu.
¡Oh, consili!
No ‘t valdrá tresòr ne cosí
A
mala fí.



Si
lo consili bò no ‘t sáb,
De sanctetat te farás gàb
(29);
Nuyl bé menjarás en ton màb,
Ira de Deu será en ton
càp.
¡Ah, robador!
No faças a Deu deshonor,
Lo teu
Senyor.

Consira quant t‘ ha Deus donat,
E com te fá
estar bastat,
E quant es ço que ‘l has emblat;
Si no ho
sàbs, mala fuist nat.
Hages consell
Ab virtuts, no ‘t dóns
del coltell,
Hages capdell.

Si no satisfás en aquest
món,
En infern irás tan pregon,
Que de tot mal haurás
ahon,
E nuyl bé no ‘t será en torn.
¡Ah, cavaller!
Sias
bò e valent guerrer
E vay primer.

Si satisfás a ton
parent
De ayço en que no has nient,
No satisfás, mas
fentement (30)
Sabrás ho al traspassament,
Quant Deus dirá:
-
“Qui no satisfá ço que ha,
Dampnat será.” -






Si
satisfás a ta honor



Mays
que a Deu, car es millor;



Si
a éll satisfás amor,



Ell
te dará lo dó major



De
salvament,



Hon
estarás eternalment



Alegrament.







Qui
satisfá sí ha raysó,



No
está pech, ne es moltó;



Si
al consili diu de no,



No
estará veray ne bò,



E
tot lo mal



Que
li vendrá, será hostal



De
mal cabal.

IX.



DE
DEVOCIÓ.







DEVOCIÓ!
¿e hon estats?



¿Poriem
saber si vendriats



A
est consili, si 'l amats?



E
que al Papa tòst digats



E
al cardenal



Que
dona sots de lur hostal



Perfayt
cabal (31)?







Devoció
de volentat,



Siats
cosina de bontat,



D'
enteniment e de bòn grat,



E
que no 'y sia nuyl barat



Ne
dir de no



Al
consili, com sia bò



De
gran perdó.



Devoció,
lo consirar



E
li sospir e li plorar



Requeren
a vos gran amar.



Prelats,
barons a escalfar



Cascú
vos pòrt



En
Ultramar, e siats pòrt



De
bòn conòrt.







Devoció,
tot quant havets,



Sia
amor, lausor e prets;



E
si no fayts quant far porets,



Fals
e debades planyerets (32):



Vostre
plorar,



E
'ls sospirs fayts per enganar



Contra
bé far.







Devoció,
are 's parrá



Si
lo vostre plorar valrá;



E
si no vál, ¡ah! ¿quí creyrá



Vos
e RAMON per paraulá



E
per plorar?



Anats
los altres enganar



E
baratar.







Devoció,
ara es temps



Que
per vos sia tal comèns,



E
per lo Papa quint Clemens,



Tot
lo món ne sia jausens;



E
si fallits,



¿Qui
'us creyrá per plòrs ne per crits



Vostres
bélls dits?















¡Ah!
¿e qué vál gran caparó



En
càp sens devoció?



¿Ne
qué val menjar gras capó



Emblat
a son bòn companyó,



Per
Deus honrat,



Qui
ab hom s' es aparentat



Per
amistat?







Devoció,
iray plorar



E
al consili preycar



Als
senyors qui lo poden far;



E
si vos hi volets anar



E
m' ajudats,



Cridarem
trò sia altrejats




ordenats.







Devoció
sens ardiment,



Discreció,
bò estament,



E
sens manera d' ardiment,



No
valrá 'l consili nient.



¿Qué
nos farem?



De
bòns fayts nos aparellem,



Quant
hi irem.







Qui
bé ama, no ha pahor,



Ne
res no 's té a deshonor;



Pus
que de Deus es servidor,



Al
nostro hostal lexem pahor (33);



E
ardiment



Sia
nostre pà e piment, (sea nuestro pan y pimienta)



E
bòn talent.





X.
DE
ORACIÓ.

ORACIÓ! venits ab nos.
E que siam bòns
companyós;
Vos preyrets Deus qui es bòs
Que ajút a fayre s‘
honors
Per sí honrar,
E lo consili acabar
Per
Ultra-mar.

Oració, a Deu pregats
Que al Papa dó
volentats,
Com es lo poder que ‘ls ha dats
Als cardenals e
als prelats,
E los barons
E a totas religions,
Per far fayts
bòns.

Oració, qui prega Deu
Que li perdó los peccats
leu
El dó e no vòl esser seu,



Lo
consili li es molt greu;
Vá per camí
A hostal greu de mala

Vespre e matí.

Oració, en mant hom sots,



Qui
Deus prega per ço desots,



Plora,
suspira al sanglots,



E
de Deu no 'l cal una crots (34),



Perque
fallits;



Car
ets en homens mal nudrits (35)



De
bòn fayts dits.



Oració,
si com pregats



Ço
que en boca vos formats,



En
vostre còr mal pensats,



Com
lo façats greument errats,



Res
no valets;



Car
no fayts lo bé que parlets,



E
mal volets.







Oració,
Deus diu de no



A
quí 'l prega ab tració,



Ab
sacrifici qui es bò



Mala
lo met en son mentó.



Anats
dormir;



Mantes
vets m' havets fayt fallir,



Deus
escarnir.







Oracio,
al hom pech



Diu
hom cauech bauech (36):



-
E com vos estats fals alberch!




'us fá qui 'us diu qui' s famech. -



Oració,



Lo
mal puja è lo bé no;



Deus
vos perdó (37).







Los
apostols preycaven,



Deus
los dava que volien,



Los
infaels convertien,



E
per amar élls morien,



E
per honrar;



Tròp
vos havets venuda car
Per oblidar.





Oració,
veig vos xantar,



Molt
e petits miracles far;



Ab
petit vos veig destorbar;



Par
que no hajats gran amar,



Mays
en cosí,



En
sejornar, e en bòn ví (38),



E
en aur fí.







Oració,
ja no anets



Al
consili si no volets;



Car
Deus hi perdrá sos drets.



E
si vos molt amar volets,



Deus
vos valrá;



Per
vos lo consili es fará,



E'
l bé 'n vendrá (39).







RAMON,
tot ço que pòt far



Per
bòn consili ordenar,



Ab
la senyera e preycar,



Aquells
qui 'l poden ordenar



Per
gran amor,



E
qui han la força mayor



Per
lo Senyor.





XI.




Senyor
Deus: pluja,
Perque el mal fuja,
Car peccat puja!
------




Senyor,
tal pluja donats,
Que en amor, Papa, prelats,
El Sepulcre sia
cobrats,
E lo gran nòm vostre honrats.
Senyor Deus!
pluja,
Perque el mal fuja,
Car peccat puja!

Quant el
consili es justats (40),
Ver Deus, justicia donats
Per
conseller a los prelats;
Car no ‘y será nuyl barats.
Al
consili ver Deus ajudats (41).
Senyor Deus! pluja,
Perque el
mal fuja,
Car peccat puja!

Prudencia sia conseller,
Que
consella fayt vertader;
A lo consili es mester;
Sens ella no
valrá diner.
Senyor Deus! pluja,
Perque el mal fuja,
Car
peccat puja!


Fortitudo
de gran confòrt



De
lo consili sia pòrt;



Si
no ho es já me ‘n desconòrt,



Car
lo bé hi perdrá son sòrt (42).



Senyor
Deus! pluja,



Perque
el mal fuja,



Car
peccat puja!







Si
lo consili ha son fòr,



Temprança
gran será el tresòr,



Car
tot será vestit d' òr,



E
de virtuts, e de bòn còr.



Senyor
Deus! pluja,



Perque
el mal fuja,



Car
peccat puja!







Si
la fé grans amichs no há



A
lo consili ¿qué fará?



Lo
consili es clamará



A
Deu, car la fé no ‘y valrá.



Senyor
Deus! pluja,



Perque
el mal fuja,



Car
peccat puja!







Qui
'l consili volrá honrar,



Esperança
vuyla menar;



Car
ab ella es porá acabar (43),



Fals
hom no ‘y porá contrastar.



Senyor
Deus! pluja,



Perque
el mal fuja,



Car
peccat puja!







Caritat
venits aydar



Al
consili, per lo bé far,



E
‘l Papa enamorar



E
cardenals aconsellar.



Senyor
Deus! pluja,



Perque
el mal fuja,



Car
peccat puja!







Avaricia
es camí



Per
qui hom vá a mala fí;



Si
ella es al consili



Ell
no valrá un peytani (44).



Senyor
Deus! pluja,



Perque
el mal fuja,



Car
peccat puja!







Glotonía
es destral



Ab
còlp mortal;



Si
al consili ha hostal,



Lo
consili en res no vál.



Senyor
Deus! pluja,



Perque
el mal fuja,



Car
peccat puja!







Si
al consili vá ergull



Ab
nuyl hom, ne en éll l' acull,



Tot
hi será de mal escull;



No
‘y cal anar RAMON LULL.



Senyor
Deus! pluja,



Perque
el mal fuja,



Car
peccat puja!





Accidia
e neglijar



De
far bé e destorbar,



Si
al consili pót entrar,



No
‘y cal nuyl hom bò anar.



Senyor
Deus! pluja,



Perque
el mal fuja,



Car
peccat puja!







Enveja
es desijament



De
fembra, castell e argent;



Si
lo consili es son parent,



Tot
será vestit de nient.



Senyor
Deus! pluja,



Perque
el mal fuja,



Car
peccat puja!







Ira
es trista passió;



D'
ella no vé consell bò:



Si
al consili ha maysó,



Lo
consili no será bò.



Senyor
Deus! pluja,



Que
RAMON s' huja,



Car
lo mal puja!





VARIANTES.




(1)
En lònch e ample e ‘n pregon



(2)
Aconsellar per bòn capdell,



(3)
E la vòlp engana al capó (*)



(4)
E si anats vespre, matí,



(5)
Barat ne tòrt, mal no pendrets;



(6)
Per fayt secrets.



(7)
E Deus vos haurá desgrat;



(8)
Si no li fayts far quant porá,



(9)
Perque sant Pere ne sejorn,



(10)
Ab bòn Rey, salvayre Jhesus;



(11)
Car envenjats.



(12)
A son orde cardenalat;



(13)
No sáb fer còlps amanés



(14)
E falsa amor si en son llit



(15)
Senyors prelats! Bé 'n son cèrt ¡ah!



(16)
Senyors prelats! tan mal me sent,



(17)
Que el consili no si ment;



(18)
E si 'u es ha defalliment



(19)
Qui no 'n faça tembre un moltó;



E
qui diu hoc e puis diu no
(hoc : sí en
OCcitano, lenga d‘Óc, oc, òc, och; en 146x todavía se encuentra
en textos de los deputats del General de Cathalunya residents en
Barchinona. Y pretenden decir que el catalán es una lengua diferente
al occitano, con todas sus variantes o dialectos: provenzal,
provençal, lemosin, lemosín, de Limoges, lengadoc, languedoc,
vivaroaupenc, gascón : aranés, etc
).



(20)
Ne gran flota de mant donçell,



(21)
Al consili podets venir,



(22)
Que fas a l' hom que se castich,



(23)
Contricció, es a mon albir



(24)
Tròp vos delitats en dormir,



(25)
J‘ agras capó



(26)
Si ‘l consili fayts en jaquir?



(27)
E per tot vá cap aret



(28)
Coleu hom ve.



(29)
De seendat te farás gàb;



(30)
No satisfás, mas fen tament



(31)
Per fayt cabal.



(32)
Fals adebadas planyerets: (debades; en vano)



(33)
Al nostre hostal lexem pahor;



(34)
E de Deu no 'l cal una nots, (**)



(*)
En el texto dice rapó en vez del vocablo capó (capón) de la
variante. La palabra rapó no la hemos visto usada por ningún
autor lemosín; ni sabemos, si es que no sea equivocación de
copista, su equivalencia castellana, aunque hayamos usado en el
extracto que va al frente de la composición de la palabra raposa,
para no dejar intraducido el pasaje. (la canción ai vist lo lop,
lo “rainard”, la lebre; rabosa : zorra, zorro
)



(**)
En otro códice se lee: E de Deu no 'l cal una tiots, (crots
: crotz : creu : cruz
)



(35)
Car ets en homens mal noyrits
(36) Diu hom cavech bavech:
(37)
Deus vos ho perdó.
(38) E en sejornar, e en bon ví,
(39) E 'l
ben venrá
(40) Quant al consili er justats,



(41)
Al consili ver Deus aydats.
(42) Car lo bé hi perdrá son
fòrt.
(43) Car ab ella es porá cobrar,
(44) Ell no valrá un
peytavi.