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domingo, 30 de junio de 2019

DOÑA URRACA SOLICITA EL DIVORCIO A ALFONSO I

103. DOÑA URRACA SOLICITA EL DIVORCIO A ALFONSO I (SIGLO XII. MONTERROSO)
 
DOÑA URRACA SOLICITA EL DIVORCIO A ALFONSO I  (SIGLO XII. MONTERROSO)
 
 
Alfonso I el Batallador, rey de Aragón, y doña Urraca, reina de Castilla, habían convenido y contraído matrimonio, un enlace promovido con fines políticos, que se proyectó no sin grandes resistencias por parte de sus respectivos vasallos, tanto en Castilla como en Aragón, y que finalizó de mala manera, tras vivir momentos y enfrentamientos muy tensos, incluidos varios confinamientos de la reina castellana.
 
En Galicia, por razones de índole política que no vienen ahora al caso, la resistencia contra la celebración del matrimonio fue constante y enorme, de manera que ambos monarcas decidieron acudir allí con sus ejércitos para tratar de pacificar a sus nobles. Comenzaba el verano del año 1110 y la expedición primera, tras dura y sangrienta batalla, supuso la toma y captura del importante castillo de Monterroso, dentro de cuyas defensas fue hallado y apresado uno de los rebeldes, el noble Prado.
 
Al poco de tomar la fortaleza, tuvo lugar allí una tensa y dramática escena, pues Prado se aclamó a
doña Urraca, su señora natural, de modo que se refugió materialmente bajo su manto. La reina lo cubrió por completo e incluso extendió los brazos sobre él para demostrar que lo tomaba bajo su protección y amparo. Aquella situación, a la que asistían como testigos varios nobles tanto castellanos como aragoneses, se hizo embarazosa e interminable, mirándose a los ojos fijamente los dos esposos en son de reto.
 
A los pocos instantes, el rey Alfonso I el Batallador, sin tener ningún tipo de consideración hacia la reina, su esposa, según la versión de la crónica que nos relata lo sucedido, tomó un venablo y lo lanzó contra Prado hiriéndole de muerte. La situación se hizo entonces insostenible y doña Urraca, aconsejada por sus nobles y muy molesta personalmente por lo sucedido, planteó al rey aragonés la disolución del matrimonio solicitándole el divorcio. Luego, sin mediar más palabras, tomó sus enseres y emprendió el regreso hacia León, mientras Alfonso I el Batallador continuaba en Galicia.
 
[Ubieto, Antonio, Crónicas anónimas de Sahagún, págs. 30-35.]
 
 
 
 
 

 

Antonio Ubieto Arteta , ed. 1987. Crónicas Anónimas de Sahagún . Textos Medievales, 75. Zaragoza: Anubar Ediciones.

Julio Puyol y Alonso , ed. 1920. "Las Crónicas Anónimas de Sahagún." Boletín de la Real Academia de la Historia , 76 : 7-26 , 111-22 , 242-57 , 339-56 , 395-419 , 512-19 ; y 77 : 51-59 , 151-92 .

 

 
venablo , lanza arrojadiza
venablo, lanza arrojadiza,
comprar en aceros de Hispania (Castelserás, Teruel, Aragón)
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Monterroso es una localidad y municipio español, situado en el oeste de la provincia de Lugo, cerca del centro geográfico de la comunidad autónoma de Galicia. Es capital de la comarca de Ulloa, partido judicial de Chantada, y comprende 30 parroquias, compuestas por 108 núcleos de población. En dicho término municipal se encuentra el establecimiento penitenciario de A Vacaloura.
 
Se denomina Monterroso porque a mediados del siglo XII se asientan a vivir en el monte, donde está construido el pueblo actual, llamado Monterroso.
 
Durante la época romana, el concello era atravesado por varias vías, incluyendo la XIX del Itinerario Antonino, que unía Lugo con Braga.
 
Por Ligonde pasa el Camino de Santiago. Concretamente el Camino Francés, siendo ésta parroquia la etapa número 27 en el susodicho Camino.
 
Parroquias que forman parte del municipio:
 
Arada (Santa María)
Balboa (San Salvador)
Bidouredo (Santiago)
Bispo (Santa María do)
Cumbraos (San Martiño)
Fente (San Martiño)
Frameán (San Pedro)
Fufín (San Martiño)
Lavandelo (Santiago)
Leborei (Santa María)
Ligonde (Santiago)
Lodoso (San Xoán)
Marzán (Santa María)
Milleirós (San Pedro)
Esporiz (San Miguel)
Novelúa (San Cristovo)
Os Ferreiros (San Cibrao)
Pedraza (Santa María)
Penas (San Miguel)
Pol (San Cibrao)
Salgueiros (Santa María)
San Breixo (San Salvador)
Satrexas (Santa Eufemia)
Sirgal (Santo André)
Sucastro (Santa Mariña)
Tarrío (Santa María)
Vilanova (San Pedro)
Viloíde (San Cristovo)
 
La base económica del ayuntamiento es el sector primario, especialmente la ganadería. Siguiente en importancia es el sector terciario, concentrado en Monterroso (educación, sanidad, administración, comercio, bancos,etc.), así como el Centro Penitenciario de A Vacaloura.
 
En estos momentos, empieza a resurgir el Turismo en la zona, especialmente el rural, ya que existen alojamientos de calidad en este concello, sumándose poco a poco nuevas incorporaciones...
 
En semana santa, se celebra el torneo promesas “José Manuel Alvelo”, en el que participan de media, 80 equipos de toda Galicia.

domingo, 7 de julio de 2019

PEDRO III DESAFIÓ A UN DRAGÓN

127. PEDRO III DESAFIÓ A UN DRAGÓN (SIGLO XIII, ponía III)
 
PEDRO III DESAFIÓ A UN DRAGÓN, SIGLO XIII, Canigó
 
 
En una de las múltiples estancias de Pedro III, rey de Aragón, en tierras catalanas, quiso cumplir por
fin un día su deseo de ascender a la cumbre del pirenaico monte Canigó, que siempre, y más por aquellos tiempos, ha tenido fama de misterioso. Preparó las cosas y se hizo acompañar por dos de sus caballeros, conocedores del terreno.
 
Hasta media montaña la ascensión fue tranquila, pero, cuando habían comenzado la segunda parte de la
misma, les sorprendió una tormenta de proporciones desacostumbradas. Los truenos, ensordecedores, se enlazaban unos con otros; múltiples relámpagos deslumbraban sus ojos; varios rayos llegaron a derribar
algunos árboles; la tromba de agua apenas si les dejaba respirar; el viento se volvía huracanado por momentos.

El cansancio y el miedo hicieron presa en los dos acompañantes de don Pedro III, lo que no pasó desapercibido a éste. Así que les instó a que se quedaran en la oquedad que en aquel momento les servía de cobijo, pidiéndoles que le esperaran allí hasta el día siguiente, pues él iba a continuar la ascensión.
Si no regresaba, debían volver al valle.

Continuó en solitario el rey, dando muestras de un valor sin igual, hasta llegar con gran esfuerzo a la
parte alta del monte donde encontró un pequeño pero bello lago. La tormenta había amainado. Se detuvo en la orilla del espejo y lanzó una piedrecilla al agua. Hacer esto y salir del fondo volando con estrépito un enorme dragón fue todo uno. Con su impresionante cuerpo, nubló el cielo, yendo amenazador de un lado para otro.
 
El aliento del monstruo llegaba a la cara del rey, pero éste, fijando sus ojos en los de la fiera y con
la espada corta en su mano diestra, le hizo frente. El animal, amansado, se zambulló de nuevo en el fondo.
El rey había demostrado su gran valor.
Cumplido su deseo de subir a la cima del Canigó, Pedro III inició el camino de vuelta con la satisfacción íntima de sentirse fuerte.
 
// Se parece al mito de la espada de Vilardell o Villardell /

Se parece al mito de la espada de Vilardell o Villardell
 
 
[Domínguez Lasierra, Juan, Aragón legendario, I, págs. 97-98.]
 
 
http://www.canigo.cat/
 
El macizo del Canigó (denominación oficial desde el 13 de julio de 2012) es un macizo montañoso de los Pirineos, situado en el Rosellón (sur de Francia), entre las comarcas de Conflent, Rosellón y Vallespir.
 
La cima, llamada "pica del Canigó", tiene 2784 m. A pesar de su moderada altitud, fue considerada la montaña más alta de los Pirineos debido al brusco desnivel que la separa de la llanura del Rosellón, una prominencia que la hace más impresionante que otras montañas más encajonadas y situadas entre valles más altos.
 
En el Canigó están los monasterios de San Martín del Canigó y San Miguel de Cuixá. Por ello la montaña posee un significado especial para el catalanismo e inspiró el cancionero del Canigó, con canciones que empiezan con las palabras:
 
Muntanyes de Canigó, fresques són i regalades...
Así como el poema Canigó de Verdaguer. Llegenda pirenayca (con y, tócate los cojones, Arturo Quintana), del temps de la reconquista, (no pone conquesta ni reconquesta), 
 
 
poema Canigó de Verdaguer.
 
Jacinto, Jacint, Verdaguer
 
El ministerio francés de Ecología, Desarrollo sostenible y energía ha declarado el macizo como un Grand site national de Francia, y le ha cambiado oficialmente la denominación francesa 'Canigou' por su nombre en catalán 'Canigó':
// JA JA JA, Canigou francés y Canigó catalán //
en la explicación que ofrece considera el Canigó como una montaña sagrada de los catalanes.
// JA JA JA, Rosellón catalán. Y mallorquín, y francés. //

http://www.etymologie-occitane.fr/langues-et-occitan/index-des-mots-occitans/

 
artigou occitan: artigó català
 
 
dégou, degó català
cagou, cagó català
bagou, bagó català
grigou, grigó català
bordet-gengou, bordet-gengó català ...
 
Como es una cima de fácil acceso, mucha gente se atreve a subir a ella. Pero es el 22 de junio cuando sube más gente, para encender una hoguera que vigilan durante toda la noche. Al día siguiente bajan hasta Perpiñán con antorchas encendidas de esa hoguera y vuelve cada uno a su lugar de origen para, según la tradición, encender todas las hogueras de la noche de San Juan del propio departamento de Pirineos Orientales, Cataluña, Comunidad Valenciana y Baleares.
 
 
http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=4751
 

martes, 23 de junio de 2020

269. SAN GREGORIO, PEREGRINO, ZARAGOZA

269. SAN GREGORIO, PEREGRINO (SIGLO XV. ZARAGOZA)

SAN GREGORIO, PEREGRINO (SIGLO XV. ZARAGOZA)


En cierta ocasión, procedentes del Midi francés, decidieron emprender juntos el camino de Zaragoza los santos varones Licer, Juan, Pantaleón y Gregorio, con la pretensión de visitar el templo de Santa María la Mayor, cuya Virgen se le apareció al apóstol Santiago y tenía fama al otro lado de los Pirineos.
Al doblar las altas montañas pirenaicas, tomaron como guía el curso del río Gállego, pues les habían dicho que, poco después de su desembocadura en el ancho Ebro, se hallaba la meta de su recorrido.

Arrostraron juntos las mil penalidades del viaje, pero circunstancias diversas motivaron que no pudieran llegar todos al final, como habían previsto. En efecto, cuando llegaron a la altura de Zuera, fue Licer el que, tras caer desplomado por el agotamiento del viaje, fue atendido por sus vecinos, entre los que se quedó a vivir y ante los que hoy actúa como patrón de la villa.

Continuaron hacia Zaragoza sus otros tres compañeros, pero Juan, el más anciano, extenuado por la caminata de tantas lunas, decidió quedarse a vivir con la comunidad allí establecida, la que con el tiempo, en memoria de aquel santo varón, acabaría denominándose San Juan de Mozarrifar.

Apenados por la ausencia de Licer y Juan, Gregorio y Pantaleón siguieron su camino, animados por la noticia de que ya se hallaban cerca de su objetivo. Incluso quisieron acortar y, alejándose del Gállego, tomaron dirección oeste. Cuando fatigados acababan de subir al acampo del Santísimo, Gregorio se desplomó en el suelo, incapaz de seguir, marcando el emplazamiento donde la fe hizo levantar la ermita que hoy le recuerda, lugar desde el que se divisaban las torres de Santa María la Mayor, donde no pudo llegar.

Gregorio alentó a Pantaleón para que prosiguiera, aunque sus fuerzas también eran escasas, tanto es así que, cuando llegó a Juslibol, viéndose impotente ante el Ebro que le cortaba el paso, decidió quedarse allí, lo que explica su patronazgo de la población actual.

Sin duda, los cuatro santos varones debieron, con el tiempo, ver cumplido su sueño de visitar el templo y la imagen que les puso en camino, pero regresaron luego a sus respectivos lugares de adopción.

[Madre, Jesús E., «La ermita de San Gregorio», Zaragoza, 34 (1982), 29-30.]

 





miércoles, 17 de julio de 2019

EL ORIGEN DE LOS AYSA

137. EL ORIGEN DE LOS AYSA (SIGLO IX. AÍSA)
 
EL ORIGEN DE LOS AYSA (SIGLO IX. AÍSA)
 
 
Como tantas otras, la que luego sería importante e influyente familia de los Aysa era un clan hispanogodo
que, en el momento de la conquista musulmana, prefirió, antes que pasar a ser mozárabe viviendo en una población gobernada por moros, lanzarse a las altas montañas pirenaicas para llevar, en principio, una vida errante hasta buscar refugio más o menos definitivo entre las sinuosidades del Pirineo jaqués.
 
En aquellos escabrosos y bellos parajes, a los que los invasores agarenos llegaron tan sólo en contadas ocasiones por lo caras que solían pagar tales correrías, esta familia hispanogoda decidió levantar un castillo modesto donde hacerse fuerte en caso de peligro, convirtiéndose en defensores y organizadores de las vidas de quienes vivían en la pequeña comarca circundante.
 
Cuando comenzó el proceso reconquistador, los caballeros del apellido Aysa empezaron a alcanzar
nombradía, siendo famoso su castillo y su valle, que tomaron el nombre de sus señores, y dio origen al nacimiento de toda una villa en torno a los sencillos muros de la fortaleza.
 
Poco a poco fueron formando parte de la corte y se les ve haciéndose sitio entre los demás apellidos
aragoneses, de modo que en el siglo XIII son abundantes los hechos históricos protagonizados por la familia Aysa, en permanente pugna con el concejo de Jaca.
 
Su espaldarazo definitivo tuvo lugar cuando un Martín de Aysa y sus hijos acompañaron al rey aragonés (Pedro II) en la memorable jornada de las Navas de Tolosa, en julio de 1212, de modo que el monarca, en premio al valor y arrojo que desplegaron en aquella batalla, les confirmó el señorío del valle de Aysa, dándoles, además, tierras y monte en Las Tiesas, donde levantaron otro castillo. Pero sobre todo les concedió que pudieran añadir al escudo de armas que hasta entonces usaban una cruz griega sobre un brazo armado que blandía una porra, haciendo alusión a la cruz roja que, semejante a la que utilizarían luego los monjes guerreros de Calatrava, había aparecido en el horizonte durante la conocida y célebre batalla.
 
[García Ciprés, G., «Infanzones de Aragón. Los Aysa», Linajes de Aragón, 1 (1910), 56-59.]
 
 
 
Aísa es un municipio aragonés situado en la comarca de La Jacetania (Huesca). Pertenece al partido judicial de Jaca.
 
De su término municipal forman parte también los núcleos de Candanchú, Esposa y Sinués.​ Hay que destacar igualmente la estación de esquí de Candanchú. A comienzos de 2011 el pueblo de Aísa contaba con una población de 159 habitantes.
 
Linda por el norte con el término de Ansó, por el este con Canfranc, Villanúa y Borau, por el sur con Jaca, y por el oeste con Valle de Hecho, Aragüés del Puerto y Jasa.
 
Aísa se encuentra ubicada a orillas del río Estarrún, uno de los afluentes del río Aragón.
 
Entre las cumbres del municipio, destacan el Pico d'Esper (o Aspe), de 2.640 m de altura,​ y Las Blancas, de 2.131 m.
 
Parte de su término municipal está ocupado por el Parque natural de los Valles Occidentales.
 
En 1966, Aísa incorpora el término municipal de Sinués, según lo dispuesto en el Decreto 2063/66, de 30 de junio, publicado en el Boletín Oficial del Estado número 193, de 13 de agosto.
 
Por otra parte, en 1972 se anexiona igualmente el antiguo término de Esposa, de acuerdo con los términos del Decreto 240/72, de 27 de enero, publicado en el Boletín Oficial del Estado número 33, de 8 de febrero.
 
Cabe destacar en primer lugar el cuidado caserío del pueblo, con sus tejados formados por lajas de pizarra, ejemplo de la arquitectura rural pirenaica aragonesa.
Dolmen ubicado en su término municipal, el más antiguo del Pirineo.
En su término se halla la ermita de San Esteban, en la que se educó Alfonso I el Batallador.
Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción.
Iglesia gótica de Sinués.
Los caseríos de los pueblos de Aísa y Sinués, junto con la Iglesia parroquial de Sinués fueron incluidos en el catálogo de bienes inscritos como parte del sitio Caminos de Santiago de Compostela:
Camino Francés y Caminos del Norte de España, dentro del Patrimonio de la Humanidad.
 
Es de gran interés el dance de Sinués o palotiau de Sinués, que se celebra por las fiestas del Rosario en Sinués, habiéndose recuperado hace pocos años.
 
 
 
 

domingo, 8 de marzo de 2020

31-35 (códices, Tortosa)

31.

CAPITULARIO PARA TODO EL AÑO.

Un volumen en 4.° mayor, en
pergamino, de 138 páginas. Es del siglo XV. Está foliado con
números romanos, del estilo propio del tiempo en que fue escrito
este libro. Al principio tiene una nota que traducida del latín dice
así: «Comienzan los Capítulos ordinarios, según el
Breviario
Romano
.» Esto indica que dicho libro no fue escrito para esta
iglesia, porque en aquella época esta catedral tenía su
rito
propio
. Después en el folio 9 se halla otra vez la misma nota.
Las iniciales de cada capítulo están adornadas con dibujos de
colores. 


32.

CAPITULARIO PARA TODO EL AÑO.

Un volumen en 4.° mayor, en
pergamino, de 216 páginas. Es del siglo XV. Este Códice es muy
parecido al anterior, aunque está mejor conservado. Fue escrito
expresamente para esta catedral, como lo demuestra el epígrafe que
traducido dice así: «Principian los Capítulos para todo el año,
según el rito de la Santa Iglesia de Tortosa.» Antes de esto
hay un Calendario muy completo, en el cual, lo mismo que en los de
otros Códices de liturgia que hemos reseñado, además de expresarse
los días del mes y de la luna, están las horas
de día y de noche
que tiene cada mes.
También son de notar
en dicho Calendario algunos rezos que tenía entonces esta
catedral. Entre estos se halla el día 9 de Noviembre, uno titulado:
La pasión de la Imagen del Señor, o del Salvador, que es la
misma imagen llamada del Santísimo Cristo del Salvador, de
Bérito o de Beyrut, en Siria, que se venera en
la parroquia del Salvador de Valencia desde el año 1250.

Este Capitulario también tiene adornadas con dibujos de colores
las letras iniciales de cada capítulo. Al final están los
principios de varias antífonas con notas musicales,
que sin duda servirían para el Canónigo que estaba de
semana
en el coro.

33. GUILLERMO LAVINA. «Camino
o Dietario de la salud, compuesto por Fray Guillermo Lavina,
de la orden de frailes menores.» Tal es el título de este
Códice, que forma un volumen en 4.° en cartulina, de 177 páginas.
Es del siglo XIV. Se puede decir que está dividido en dos partes.
Primeramente hay una serie de pláticas o meditaciones,
y al principio un índice de todas. Se observa que después del
índice hay cuatro folios truncados, que pertenecen a la
segunda parte. Al fin de la primera parte, que concluye en el folio
76, hay una nota que traducida del latín dice: «Concluye el Camino
o Dietario de la salud, compuesto por Fray Guillermo Lavina,
Equitanie, de la orden de frailes menores.»
Sigue luego
la segunda parte, que contiene los exordios para sermones
de todas las dominicas del año, y para los santos
apóstoles, mártires, confesores, etc. Después
hay una Tabla o división de puntos para sermones de diversas
materias morales.
Al principio de este Códice se ve una nota de
diferente letra y de época más reciente, que dice:
« Via
salutis á Fr. Lavina» y después otra que dice: «Sermones de
Inocencio 3.°» Mas parece que hubo en esto alguna
equivocación, o tal vez se formó un segundo tomo por separado, en
el cual se escribieron los sermones de Inocencio III, pues no
existen en este Códice. Además en la última página hay una nota
que traducida dice lo siguiente: «Concluye este libro, que se
denomina de la salud, y que también contiene temas sobre las
dominicas»; y nada dice de los sermones.
Es de creer que el
Códice que nos ocupa sea muy conocido en las bibliotecas antiguas;
porque los Sres. Denifle y Chatelain dicen que se publicó el siglo
XV entre las obras de San Buenaventura; y que se halla en la
biblioteca de Mazarine, n.° 888; en la de Rouen, n.°
660; y en la de Bordeaux n.° 331. También hace mención del
mismo el escritor francés Bartolomé Haureau, en la Historia
literaria que publicó a mediados de este siglo.

34. MISAL.
Un tomo en 4.° prolongado, en pergamino, de 396 páginas. Es de fin
del siglo XII o de principios del XIII
. Al comenzar hay cuatro
folios truncados, que parece no corresponden a aquel sitio. En el
folio 5.° se ve una nota que dice, que este libro es de la sede
o catedral de Tortosa; y otra en que se lee esto:
estimat en LXX set sous
. «Fué valorado en setenta y
siete sueldos.» Sigue luego una larga oración de San Agustín y
otra de San Ambrosio, para el principio de la misa, y la notable
Epístola o Carta pastoral de San León Papa.

Después hay un antiquísimo Calendario, de tamaño más pequeño
y de distinta letra que la del Misal. En este Calendario ya está la
fiesta de San Rufo, y la de la Inmaculada Concepción;
la primera el día 14 de
Noviembre
, como ahora, y la segunda también el 8 de
Diciembre
.
Son dignas de notarse en este Misal, así como en
otros muy antiguos que hemos reseñado, varias oraciones, bendiciones
y preces que ahora no se usan. Citaremos una que está añadida al
final de la página 170, y se refiere al tiempo en que gran parte de
España aún estaba en poder de los moros. Dice así, traducida del
latín: «Omnipotente sempiterno Dios, en cuya mano están todas las
potestades y todos los derechos de los reinos; dignaos auxiliar a los
cristianos, para que las gentes paganas que confían en su ferocidad,
sean destruidas con la fuerza de tu poder.»
En la página 166
hay un Prefacio con nota musical escrita según el uso de aquel
tiempo.
A pesar de su grande antigüedad, este Códice se halla
perfectamente conservado. Son de admirar en él las hermosas viñetas
de colores muy finos, que están al principio de cada oración.

35.
PEDRO LOMBARDO, O EL MAESTRO DE LAS SENTENCIAS. Un volumen en folio
en pergamino, de 626 páginas. Es de principios del siglo XIII.
Contiene los cuatro libros del Maestro de las Sentencias. Al
principio de cada libro hay un índice. Este Códice está escrito en
finísimo pergamino y con caractéres muy correctos. Además todas
las páginas están orladas con dibujos de colores. También tienen
adornos las iniciales de cada capítulo. Los cuatro libros se
encabezan con hermosas viñetas; pero falta la del libro 1.° que fue
rasgada. En el margen hay algunas notas, aunque muy breves.



36-40




sábado, 27 de julio de 2019

LA MUERTE DEL CONDE ARTAL, SEÑOR DE MEQUINENZA

149. LA MUERTE DEL CONDE ARTAL, SEÑOR DE MEQUINENZA (SIGLOS XIV-XV. MEQUINENZA)
 
LA MUERTE DEL CONDE ARTAL, SEÑOR DE MEQUINENZA (SIGLOS XIV-XV. MEQUINENZA)
 
 
Estamos en Mequinenza. Era señor del castillo el conde Artal, hombre tan temido como odiado por su
crueldad y licenciosas costumbres. Entre sus aficiones, destacaba la caza, que solía practicar de manera asidua por los campos y montes de la comarca. En cierta ocasión, cuando perseguía con encono a una
pieza por los alrededores, vio por el camino a Alicia, hermosa y recatada muchacha, hija de un honesto campesino de la localidad.

Dirigió hacia ella su caballo, a la par que el padre de la joven se encaminó, asimismo, hacia el lugar temeroso de lo que pudiera pasarle a su hija.
 
Molesto el conde por la actitud defensiva y desconfiada del campesino, arreó a su caballo para
alejarse al galope, pero no sin antes conminar a la muchacha a que acudiera al castillo, sin excusa alguna, a la hora de oración. Alicia, temerosa por lo que pudiera sucederle si no obedecía al conde, tuvo que ser consolada por su padre.
 
Cuando caía la tarde, cubierto el cielo por negruzcas y amenazadoras nubes, padre e hija —temerosos
por cuanto pudiera suceder en él— ascendieron al castillo, puesto que no podían negarse a la petición de su señor natural sin caer en desgracia. Llegados a la fortaleza y avisado el conde, su alegre semblante al llegar a la sala cambió al ver al padre de la muchacha, que fue conminado a marcharse. Ante su negativa, fue apresado por la fuerza y conducido a las mazmorras, donde quedó confinado y cargado de cadenas.
 
A solas ya en la estancia el conde Artal y Alicia, ésta no sólo se negó a brindar con la copa de vino que aquél le ofreciera, sino que tiró su contenido por el suelo.
Hubo forcejeo entre ambos y la joven, en un instante de sorpresa, se dirigió corriendo hacia la amplia balconada, arrojándose al vacío para ir a caer en la balsa que había junto al castillo.
A la vez que esto sucedía, el mismo rayo que iluminó el salto mortal de la joven cayó sobre la torre en la que se hallaba el conde Artal, cuyo cuerpo quedó totalmente carbonizado y sepultado entre los sillares
arrancados de los muros.
 
A costa del sacrificio personal de Alicia y de su padre, aquellos que les sobrevivieron en el señorío de Mequinenza aliviaron, en parte, su condición servil.
 
[Aldea Gimeno, Santiago, «Cuentos...»,
C.E.C., VII (1982), 9-74, págs. 59-60.]
 
 
El castillo de Mequinenza es un palacio-castillo intacto en lo alto de una colina dominando la confluencia de los ríos Ebro, Segre y Cinca, ubicado en la localidad homónima de Aragón (España). Fue construido por los Moncada, señores de la baronía de Mequinenza. Data de los siglos XIV y XV, aunque en 1959 lo reformó considerablemente el arquitecto Adolf Florensa. Señala el punto fronterizo entre Aragón y Cataluña, y entre las provincias de Zaragoza y Lérida.
 
Pese a que actualmente es una propiedad privada que pertenece a la Fundación ENDESA, el régimen de visitas al Castillo permite hacerlo los martes no laborables por la mañana. Para ello, hay que ponerse en contacto con la Oficina de Turismo del Ayuntamiento de Mequinenza.
 
En origen el castillo se ha identificado con la fortaleza musulmana descrita por el cronista árabe Edridi con el nombre de Miknasa que decía de ella que era “pequeña, de fuerte aspecto y se halla en las fronteras del Andalus”.
 
Alfonso II de Aragón cedió a Armengol VII de Urgel en 1192 la villa de Mequinenza y el castillo, pasando a partir del siglo XIII a dominio de la familia Moncadas que en 1581 recibió el título de marquesado de Aytona y en 1722, por extinción de su línea directa, sus señoríos recayeron en el ducado de Medinaceli.
 
Durante la rebelión contra Felipe IV fue una fortaleza de primera línea donde pudo refugiarse el ejército real, derrotado por el franco de Charcot (1644). En la guerra de la Independencia española el castillo fue atacado por tropas francesas a lo largo de 1808 y 1809 y capituló ante el general Suchet tras una larga lucha en 1810. El nombre de Mequinenza aparece en el Arco de Triunfo de la plaza L’Etoile y figura entre los nombres de las plazas fuertes: Nápoles, Plaisance, Madrid y Mequinenza. En 1816 el rey Fernando VII reincorporó Mequinenza y su castillo a la Corona como acuartelamiento militar. Tras la guerra civil, en 1939, el castillo quedó sin guarnición y se abandonó. En la actualidad pertenece a la Fundación Endesa​ y solo es visitable los martes previa llamada al ayuntamiento. Se encuentra en muy buen estado de conservación.
 
Castillo gótico de finales del siglo XIV y principios del XV aunque al haber estado en uso hasta la primera mitad del siglo XX, las fortificaciones exteriores atienden a características de la arquitectura militar moderna.
 
Hasta la llegada de los tiempos modernos, la villa y el castillo de Mequinenza formaron un conjunto único. Las murallas del castillo no se limitaron a circunscribir o cobijar las construcciones militares ubicadas en la cima escarpada sino que, como indicaba Quadrado "los muros de su mole se desprenden y bajan hacia el Ebro para abrazar holgadamente a la población".​ En aquel entonces, cabe pensar que la población se ubicaba entre murallas y después de la desaparición de éstas, creció y se expansionó considerablemente siempre a orillas del Ebro. Las luchas que debió sufrir constantemente el castillo y la población hicieron que éstos no pudieran expansionarse y embellecerse, siendo ambos víctimas de incendios y saqueos, durante las invasiones sarracenas, durante las luchas medievales y durante el asedio francés en la Guerra de la Independencia.
 
El castillo-palacio es de forma cuadrangular irregular, con seis torres rectangulares y una séptima que pentagonal que es fruto de una reforma del siglo XVII. Dos de las torres guardan la entrada. El castillo se encuentra sobre un espolón de 185 m de desnivel divisando la confluencia de los ríos Segre, Cinca y Ebro. Está protegido en la vertiente sur por una escarpada ladera en la que son visibles los restos de una muralla que desciende buscando hacia el río y en el lado norte la protección proviene de un foso artificial.
 
El acceso al castillo se realiza por su flanco meridional, a través de una puerta con arco de medio punto protegida por dos torres. En la puerta se conserva el blasón de los Moncada. El interior se organiza alrededor de un patio descubierto sobre el que se articulan las dependencias y con aljibe excavado en la roca. En el sur tiene tres arcadas apuntadas y en el ala norte conserva una escalera que conduce a la segunda planta, donde está la Sala de Armas cubierta por bóveda de cañón apuntado. En el ala oeste está la gran sala, que conserva los macizos arcos diafragmas que sustentaban la techumbre de vigas, siendo el lugar donde se ubicaba la antigua capilla.
 
En el año 1133 la población, en manos de los árabes, es conquistada por Alfonso I el Batallador, rey de Aragón. Nuevamente, la población es reconquistada por los sarracenos y finalmente fue conquistada definitivamente por Ramon Berenguer IV en 1185. Alfonso II de Aragón al casarse con doña Sancha dió a esta como prenda de su real estimación la villa de Mequinenza. Más tarde, en 1192, el mismo rey la cede a Armengol, conde de Urgel. Del Dominio de los Condes de Urgel pasó el castillo y la villa de Mequinenza al de Ramón Guillén de Moncada y por sucesión hereditaria, pasó a los Marqueses de Aytona y después a los Duques de Medinaceli.
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En 1212, Pedro II prometió a su hija legitimada (contraída fuera de su matrimonio) Constanza de Aragón, al noble Guillén Ramón de Moncada en una fiesta celebrada en Tauste. La dote que aportaría la infanta serían los señoríos de Mequinenza, Aytona, Albalate de Cinca, Serós y Soses con todos sus derechos, castillos, villas y términos. Se iniciaba así la rama de Aytona del linaje de Moncada, que toma el nombre del más importante de los señoríos que Constanza recibió. A partir de este momento, los descendientes del linaje de los Moncada serán los señores de Mequinenza.
Año Señor
1212 (año de la dote) - 1250 Constanza de Aragón, I señora de Aytona
1243/1245 - 1266 Pedro Ramón de Moncada, II señor de Aytona
1266?-1285 Guillén Ramón de Moncada, señor de Serós y Mequinenza
1253 - 1266?* Constanza de Moncada
1285-1313 Berenguela de Moncada, señora de Serós y Mequinenza
1313-1320 Elisenda de Moncada, Señora de Serós y Mequinenza
1320-1322 Oto de Moncada "el Viejo", IV señor de Aytona
1322-1327? Elisenda de Moncada, Señora de Serós y Mequinenza
1327?-1341 Oto de Moncada "el Viejo", IV señor de Aytona
1341-1354 Oto de Moncada y Moncada, V Señor de Aytona
1354-1371 Guillén Ramón de Moncada, VI Señor de Aytona
1371-1421 Oto de Moncada, VII señor de Aytona
1421-1455 Guillén Ramón de Moncada, VIII señor de Aytona
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El castillo de Mequinenza fue mansión en 1288 de Carlos II de Anjou Príncipe de Salerno, hijo de Carlos de Anjou, rey de Nápoles y Sicilia, dado en rehenes por Alfonso III a sus barones.
 
Alfonso III hizo prisionero al citado Príncipe de Salerno cuando el padre de éste disputaba a aquél la Corona de Sicilia, después que había estado desposeído de ella en las famosas vísperas sicilianas y atribuido aquel reino a la Casa de Aragón. Alfonso encerró a aquel preso, inicialmente en el castillo de Monclús, pero viendo la poca seguridad que ofrecía por la proximidad con Francia, lo trajo al castillo de Mequinenza hasta que fue puesto en libertad en 1288 en cumplimiento del tratado de Canfranc. Una de las condiciones impuestas era que la Provenza caería bajo el vasallaje de Alfonso III si Carlos de Anjou incumplía aquello a lo que se le obligaba. Fray Miguel de Salas indicaba la importancia del Castillo de Mequinenza ya que "a un príncipe tan grande no se le daría Palacio que no fuera proporcionado a la grandeza y soberanía de su persona".
 
El Castillo de Mequinenza sufrió diversos embates al comienzo de siglo XIX con la Guerra de la Independencia y la invasión napoleónica. En aquel momento, Madoz destaca que la población formó "compañías enteras con su juventud que se hallaban en los memorables sitios de Zaragoza". Los franceses, después de haber tomado Lérida quisieron hacer lo mismo con Mequinenza cuya posesión ansiaban por considerarla la "llave estratégica del Ebro" y estar situada en una altura dominante sobre la desembocadura de los tres ríos. El mariscal Suchet, que mandaba en aquella zona encomendó al general Musnier aquella misión. Pero Mequinenza y su castillo resistieron heroicamente durante tres embates acometidos por el ejercito francés durante el año 1808. El ataque se reanudó en junio de 1809 nuevamente con derrota francesa. Musnier, viendo que la operación era muy difícil por la situación estratégica defensiva del castillo decidió que abriría un camino desde Torrente de Cinca que conduciría hasta el poniente de Mequinenza para hacer llegar a sus hombres y su artillería al castillo. La dura operación puso se puso en marcha el 15 de mayo de 1810 y se alargó hasta el primero de junio, tiempo en el cual los franceses ocuparon las posiciones más importantes a orillas del Ebro y del Segre.
 
El Castillo se hallaba en ese momento defendido por 1.200 hombres al mando del coronel Carbón. En la noche del 2 al 3 de junio se abrió la brecha y en la del 4 al 5 el ejército francés logró penetrar en la villa, saqueando y prendiendo fuego a muchas casas. Tres días después, destruidas las principales defensas del castillo y sin abrigo alguno, la guarnición española se rindió, quedando prisionera de guerra. La conquista del Castillo de Mequinenza supuso una de las grandes victorias en el valle del Ebro, por lo que debido a su gran importancia decidieron inscribirla en el Arco del Triunfo de París inmediatamente debajo del nombre de Madrid.
 
La fortaleza siguió prestando posteriormente sus servicios hasta época reciente. Después de la rendición francesa, mantuvo guarnición durante el siglo XIX y se vió afectado por nuevos avatares políticos y militares que sucedieron en la historia de España y especialmente durante las guerras carlistas. Ya había perdido ya su posición de palacio residencial de los Moncada y los Marqueses de Aytona y sus dependencias se habían adaptado a las necesidades de la guerra incluyendo nuevos dormitorios, la residencia del gobernador, almacenes de artillería, almacenes de fortificación, calabozos, dormitorios de artilleros, horno de pan, cementerio o varios polvorines.
 
En 1816 hay constancia de una R.O. dictada por el rey Fernando VII con fecha de 31 de mayo de 1816 que expone que la villa de Mequinenza solicita al rey ponerla bajo su real dominio. El dia 10 de enero de 1819 el corregidor de la ciudad de Fraga pasó a las Casas del Ayuntamiento y a su Sala Capitular para hacer cumplir la Real Orden a través de la cual la villa y su plaza pasaban a ser incorporadas a la Real Corona. El Duque de Medinaceli, anterior propietario, exigió a la corona diversas compensaciones como dar posesión de un horno de pan de cocer, de varias dehesas, treudos, derechos a participaciones de frutas y diezmos, señalando que el señorío sobre la villa de Mequinenza y el Castillo no pertenecían más que a la Corona. El Castillo de Mequinenza había quedado en un estado de abandono importante con el derrumbe de sus techos y parte de sus murallas.
 
Una de las primeras referencias que se encuentran del castillo es en la obra "Aragón" de José María Quadrado que en 1844 describe así su ubicación:
 
"Sobre la frontera misma de Aragón, ríndele el Segre sus caudales recién confundidos con los del Cinca, y en el amenísimo confluente, en aquel trifinio, por decirlo así, de las tres provincias aragonesas que por poco no viene a coincidir con el de los tres reinos que formaban la coronilla, asiéntase una antigua y noble villa colocada en medio de tres grandes ríos, como para hacer al principal los honores de la despedida".
(Los reinos de Aragón, Valencia y Mallorca, patria del autor Quadrado, distan bastante. Creo que el cabeza cuadrada se refería al tercer reino como Cataluña, despreciando el propio de Mallorca).
 
Juan de Mariana, en su famosa "Historia de España" describe Mequinenza como "la que César llamó Octagessa, Pueblo fuerte por su sitio y por las murallas, está asentada en la parte que los ríos Cinca y Segre se juntan en una Madre".
 
Fray Miguel de Salas recoge en su obra "Vida de Sta. Agathoclia, Virgen y Mártir, Patrona de la Villa de Mequinença en el Reyno de Aragón" publicado póstumamente en 1697 ya se apuntan diversos asentamientos anteriores "porque con los varios sucesos de los tiempos se ha perdido la memoria de quién fué el que asentó para su fundación la primera piedra".
 
Pascual Madoz apunta a que el castillo se asienta "en la cima de una montaña aislada, que sirve como barrera a los ríos Ebro y Segre, en el punto de su confluencia. Consiste en una casa fuerte o palacio antiguo que fue del Marqués de Aytona, cuya figura es irregular en todos sus lados, siendo el mayor de treinta y cuatro varas y media, el menor de veinte y siete y su altura de nueve con torres en todos sus ángulos y en la longuitud de los lados mayores que miran al S. y O., estando la puerta en aquel". Como curiosidad Madoz apunta a que el Castillo de Mequinenza recibe el nombre de "el Macho" o "el Mocho" (refiriéndose a aquello que falta la punta o la debida terminación, ya que en el Castillo no había ninguna torre destacada por encima de las otras) y describe su estado como "miserable y reducido".
 

miércoles, 17 de julio de 2019

GARCÍA AZNÁREZ, ASESINO DE CÉNTULO DE BIGORRA

138. GARCÍA AZNÁREZ, ASESINO DE CÉNTULO DE BIGORRA (SIGLO XI. SALLENT DE GÁLLEGO)
 
GARCÍA AZNÁREZ, ASESINO DE CÉNTULO DE BIGORRA  (SIGLO XI. SALLENT DE GÁLLEGO)
 
 
Sancho Ramírez, rey de Aragón, en una sentencia datada probablemente en 1090, nos relata un hecho que al parecer ocurrió en el valle de Tena durante su reinado, al que luego el tiempo ha adornado con tintes legendarios.
 
Uno de sus más importantes vasallos y colaboradores en la lucha contra los musulmanes, el conde Céntulo de Bigorra —sin duda un predecesor del conde del mismo nombre que acompañara en el siglo XII a Alfonso I el Batallador— pasaba hacia Aragón por el valle recién llegado del otro lado de los Pirineos
(de donde era originario) con escaso acompañamiento para entrevistarse con el propio rey en Jaca.

García Aznárez, hijo de Aznar Atónez, tal vez tenente del cercano pueblo de Latrás, al sur de Sabiñánigo, le recibió en su casa con aparentes muestras de amistad, pero, por razones desconocidas y abusando de su hospitalidad, acabó asesinándolo «con engaño y con mala traición, junto con sus hombres».
 
Aterrado por el castigo, si no era el de su propia vida, que a buen seguro iba el rey a infligirle, García
Aznárez abandonó el valle huyendo a tierra de moros con sus cómplices. El rey, en efecto, reaccionó con extrema dureza y ordenó que nadie habitara más en las casas donde se había cometido el crimen y, de acuerdo con Galindo, hermano del homicida, ordenó que su madre y toda su familia salieran del valle y que nunca más viviera ninguno de ellos allí, sino que pusieran en sus tierras colonos que las poblaran y les entregaran las rentas de los campos.
 
Se desconocen las razones que pudieron mover a García Aznárez a cometer tal crimen, pero pudiera pensarse que quizás fueran los eternos problemas de pastos en el puerto del Portalé entre los bigorreses y los habitantes del valle de Tena los que desencadenaran tan horrendo crimen.
 
[Gómez de Valenzuela, Manuel, La vida cotidiana en Aragón..., pág. 151.]
 

https://es.wikipedia.org/wiki/Sallent_de_G%C3%A1llego


Sallent de Gállego (en aragonés inventado, fablilla, Sallén de Galligo)​ es un municipio español, perteneciente a la comarca de Alto Gállego, al norte de la provincia de Huesca, comunidad autónoma de Aragón. Tiene un área de 162,14 km² con una población de 1.480 habitantes (INE 2009) y una densidad de 9,13 hab/km².


Se encuentra a orillas del Embalse de Lanuza y al pie de las más altas cumbres de la cordillera, muy cerca ya de la frontera con Francia. Su término constituye la capital del Valle de Tena.

 





Típico pueblo del Pirineo aragonés, posee una iglesia gótica, de principios del siglo XVI, que alberga un valioso retablo plateresco. Inicialmente fue villa de realengo, pasando, posteriormente, a ser señorío laical de la conocida familia Lanuza.


Antiguamente y junto a Lanuza conformaba el llamado Quiñón de Sallent, uno de los tres históricos territorios en los que se dividía administrativamente el valle.


Parte de su término municipal está ocupado por el Monumento natural de los Glaciares Pirenaicos.


Actualmente, lo que se conoce como municipio de Sallent de Gállego comprende los siguientes núcleos:


Sallent, Formigal, Portalet d'Aneu, Lanuza, Escarrilla, Tramacastilla de Tena y Sandiniés.


https://www.formigal-panticosa.com/

Sallent de Gállego es atravesado por el río Gállego y su primer afluente, el río Aguas Limpias, ambos cauces nacidos dentro del propio término y que confluyen en las inmediaciones del núcleo urbano. Desde Sallent de Gállego existe un camino por donde se puede ir caminando hasta el paraje conocido como "El Saliente" o "Salto del Aguaslimpias", la pequeña catarata que dio nombre a la población: Saliente : SALLENT.

 





La Foratata, un gran peñasco rocoso que se eleva sobre la villa, es el pico más emblemático del lugar. Otras de las cumbres importantes dentro del término municipal son Anayet, Tres Hombres, Arriel y Balaitous, alcanzando muchas de ellas los 3000 metros de altura. Estos paisajes ofrecen infinidad de posibilidades, especialmente la práctica de deportes de montaña y aventura. Son especialmente recomendables las excursiones a Ibonciecho y al ibón de Respomuso, lugar este último donde existe un albergue muy frecuentado por los alpinistas. El municipio está atravesado además por la GR-11, ruta de montaña que recorre la cordillera pirenaica desde el Mediterráneo hasta el Cantábrico.



Mención especial merece también El Portalet, paso fronterizo entre España y Francia que pone en comunicación los valles de Tena y Ossau.


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Fermín Arrudi, (1870- 1913); conocido también como "El gigante de Sallent", fue un personaje famoso en todo el Pirineo por su altura, llegó a medir 2,29 m y viajó por gran parte del mundo mostrando su altura. También se ha escrito un libro en el que se relata su vida.
León Benito Martón y Aznar; obispo.
Mariano Royo Urieta
Tania Lamarca Celada; aunque no es de Sallent, la campeona olímpica en la modalidad de conjuntos de 1996 vive en Sallent de Gállego desde 2002.


Rafael Andolz Vida de Fermín Arrudi (Zaragoza, 1986).
Juan Domínguez Lasierra, Aragón legendario (Zaragoza, 1984).
Antón Castro, Aragoneses ilustres, ilustrados e iluminados (Zaragoza, 1993).
David Dumall Puértolas El gigante de Sallent. Fermín Arrudi, Ed. Delsan Libros, (Zaragoza, 2008).

Saúl M. Irigaray, Garabato Estudio, cuento ilustrado "El Gigante de Sallent" , autoedición (Jaca, 2012).

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https://es.wikipedia.org/wiki/Bigorra


La Bigorra (en occitano gascón Bigòrra, en francés Bigorre) es un país (pays) tradicional del sudoeste de Francia. Es parte de Gascuña y en consecuencia, de Occitania, si bien como otros territorios de Occitania tiene particularidades propias en historia, cultura y folclore.

Bigorra, occitano gascón, Bigòrra, francés, Bigorre
 
Frecuentemente se suele asimilar la Bigorra con el actual departamento de Hautes-Pyrénées, pero éste no representa de hecho sino la mayor parte del oeste del territorio que puede considerarse que comprende la Bigorra, cuyas fronteras quedaron fijadas ya en época de Carlomagno, momento en el que se constituyó como un condado con dependencia feudal del Ducado de Gascuña.
 
Geográficamente, Bigorra se extiende por el norte hasta el eje de los cursos superiores de los ríos Gave de Pau y Adour, abarcando por el sur hasta la línea de las cumbres de los Pirineos (limitando, pues, con España), siendo así un territorio fuertemente marcado por la orografía montañosa, que culmina en los Pirineos en el pico de Vignemale, con 3.298 m de altitud.
 
La ciudad principal, siendo además la capital histórica de Bigorra, es Tarbes, que ha reunido a su alrededor una aglomeración, conocida como Gran Tarbes, que incluye comunas secundarias como por ejemplo Ibos, Aureilhan, Orleix o Séméac.
 
Ampliamente conocida por sus vinculaciones marianas, se encuentra la ciudad de Lourdes, un destino de peregrinación religiosa católica de primera magnitud.
 
Bagnères-de-Bigorre y Argelès-Gazost son menos conocidas, aunque a su conocimiento coadyuva la existencia de sus casinos y establecimientos termales.
 
Todavía podríamos hablar de las comunas de Vic-en-Bigorre, Rabastens-de-Bigorre, Maubourguet, Lannemezan, Saint-Laurent-de-Neste, Arreau o Luz-Saint-Sauveur.
 
La Bigorra es un país esencialmente dedicado al cultivo de maíz y a la ganadería, lo que ha hecho que la producción alimenticia suponga una parte esencial en la actividad económica bigordana, que cuenta con varios productos de merecida fama, como por ejemplo las cebollas de Trébons o las judías blancas de Tarbes.
 
Territorio débilmente industrializado, Bigorra se ha dedicado esencialmente al material eléctrico o ferroviario, así como a la industria textil, aunque recientemente la región intenta atraer a la industria aeronáutica y electrónica. La actividad industrial está localizada en la zona de llanura, hacia Tarbes, y en los alrededores de Lourdes y Bagnères-de-Bigorre.
 
La actividad económica ligada al termalismo, sea en Bagnères-de-Bigorre, en Barèges o incluso en Cauterets, es ciertamente importante, y a la industria termal se une la existencia de numerosos casinos.
 
El turismo constituye actualmente la primera actividad económica de Bigorra; se encuentra ligado no sólo a la industria del termalismo, sino que incluye varios lugares destacados, como Lourdes, centro de peregrinaciones que acoge a peregrinos llegados de varios países, como las estaciones de esquí en las estribaciones pirenaicas, al estilo de la estación del Tourmalet, o incluso el turismo relacionado con lugares más específicos como el circo glaciar de Gavarnie, conocido internacionalmente, o el observatorio emplazado en el Pic du Midi de Bigorre.
 
Bigorra debe su nombre al pueblo prerromano aquitano-proto-vasco de los bigerriones, Bigerri o Bigerrones. Su nombre significa algo así como dos veces fuerte, bi de dos y gor lo que en vascuence es fuerza (vigor?), más el gentilicio de pertenencia rra (a ver si van a ser de Vigo!).
A este pueblo pertenecían diversos subgrupos de las zonas de montaña, como los Tornates, los Campones, los Onosubates o los Crebennos. Los bigerriones fueron uno de los pueblos aquitanos sometidos al poder de Roma por Marco Licinio Craso, lugarteniente de Julio César. Su capital, Bigarra, podría ser el actual pueblo de Cieutat, que se encuentra a 15 km de Bagnères-de-Bigorre.
 
Se han conservado huellas en la onomástica derivadas de las campañas militares romanas. Así, por ejemplo, el nombre de Juillan derivaría del de Campus Julianus, por un lugarteniente de las legiones romanas de Julio César. La pista de César se ha encontrado igualmente cerca de Pouzac, en el llamado Campo de César.
 
Una vez convertidos en amos y señores del territorio, los romanos se dedicaron a la exploración y explotación económica de los valles que lo conforman, obteniendo rentabilidad económica de las aguas minerales que abundan en los valles.
 
También se encuentran restos de las vías romanas, como en la landa de Capvern, donde el camino se denomina hoy en día como Césarée (Cesárea), en Estelou-de-Vieille o una legua al norte de Lourdes, cerca de una alquería denominada Strata que ocupa el emplazamiento de una antigua villa romana.
 
Al dominio romano le sucede el de los visigodos, que retrocedieron hacia la vertiente sur de los Pirineos tras ser derrotados en la batalla de Vouillé, y posteriormente llegó el dominio de los francos.
 
El condado de Bigorra quedó constituido a principios del siglo IX por el duque de Gascuña Lope Céntulo para ser cedido a su hijo Donato Lope (fallecido hacia 820), el cual contrajo matrimonio con una princesa de Aquitania, Faquilène, la que sin duda le aportó como dote la mayor parte de sus tierras.
 
El condado de Bigorra, cuya capital es la ciudad de Tarbes, tenía en ese momento una extensión considerable, pero su superficie se vio notablemente reducida debido a las generosidades del conde Lope Donato (fallecido alrededor de 910), que cedió a su hijo menor el vizcondado de Lavedan, y posteriormente por las liberalidades de su hijo el conde Donato II Lope (fallecido hacia el año 930), que constituyó para sus hijos el condado de Aure, el vizcondado de Aster y el señorío de Montaner.
 
El condado de Bigorra que quedaba pasó al hijo mayor, Ramón Dat (que falleció aproximadamente en el 947). Bernardo I de Cominges, conde de Couserans y de Foix inició la dinastía Cominges-Carcasonesa de Bigorra por matrimonio con la condesa Garsenda de Bigorre, pasando sucesivamente en el siglo XI a la casa de los condes de Couserans-Foix y a continuación a la de los vizcondes de Bearn; en el siglo XII a la de los vizcondes de Marsan; en 1170 Céntulo III se declaró vasallo de Alfonso II de Aragón, que le concedió a cambio en 1175 el título de Conde de Pallars Subirá y Conde de Ribagorza, recibiendo la tenencia del Valle de Arán;1​ y de nuevo a la de los condes de Cominges; y en el siglo XIII a la de los condes de Montfort-l'Amaury.
 
La idea de unir los Estados de Bigorra con la dinastía aragonesa llevó al rey de Aragón a casar en 1215 a Nuño Sánchez de Aragón con Petronila de Cominges, condesa de Bigorra, vizcondesa de Marsán y señora de Zaragoza y Uncastillo, hija de Bernardo IV, conde de Cominges, de Bigorra y de Astarac, señor de Muret y Samatán..., y de Beatriz de Bigorra, condesa de Bigorra y vizcondesa de Marsán. Este matrimonio fue anulado por el papa Honorio III al año siguiente para que la princesa Petronila se pudiera casar con Guido de Montfort.
 
El condado de Bigorre fue entonces objeto de una querella sucesoria, ya que Petronila de Cominges, que era la heredera, por parte de madre, del condado, había estado casada con Guy de Montfort, hijo de Simón IV de Montfort, conde de Leicester. Éste pretendía la herencia de su hermano Guy, al haberle confiado Petronila la custodia de la Bigorra durante la minoría de edad de su nieto Esquivaut. Así, la casa de Montfort quedó dividida a la muerte de Petronila entre los partidarios de Esquivaut y los del rey de Navarra Teobaldo II.
 
Esquivaut fue el vencedor, provisionalmente, de la querella, pero a su muerte en 1283, el rey de Inglaterra recuperó el condado, del que era en realidad el soberano. La hermana de Esquivaut, Lorea, casada con Ramón VI de Turena, inició un pleito cuyo resultado más destacado fue que el rey de Francia secuestrara el condado para atribuírselo a su esposa, la reina Juana I de Navarra, heredera de Teobaldo II. Juana cedió la Bigorra a su tercer hijo, el futuro Carlos IV de Francia, el cual la unió al dominio real tras su coronación en 1322.
 
Entregada por un tiempo al conde de Armañac Juan I, la Bigorra fue cedida finalmente por el rey de Francia a Eduardo III de Inglaterra según las cláusulas del tratado de Brétigny.
 
Francia volvió a ocupar el condado en época de Carlos V de Francia, entre 1369 y 1373. Siendo un territorio deseado tanto por los condes de Foix como por los de Armañac, el condado quedó definitivamente unido al condado de Foix en 1425, ya que Juan II de Armañac había intercambiado con el rey sus derechos a la Bigorra a cambio de recibir el Rouergue.
 
Bajo el Antiguo Régimen, la Bigorra disponía de unos Estados (o Parlamento) propios para su territorio.
 
El 4 de enero de 1790, la Asamblea Constituyente del régimen emanado de la Revolución francesa creó los departamentos, que pasaron a sustituir a las antiguas provincias. Como consecuencia de la medida se creó un departamento que inicialmente tomó el nombre de Bigorre (Bigorra) pero que pasó posteriormente a ser denominado como Hautes-Pyrénées (Altos Pirineos). El diputado en la Convención, y natural de Tarbes, Bertrand Barère de Vieuzac, había sido quien más se había distinguido en la génesis del nuevo departamento:
 
«Si este país, la Bigorra, es demasiado pequeño como para formar un departamento, conviene agrandarlo. Pero sería muy inicuo no hacer de él sino unos distritos que dependiesen de una ciudad extranjera; hacer de Tarbes un miserable centro de cabecera de distrito sería un asesinato político.»
 
Puede constatarse la extraña geografía de este departamento, que posee dos pequeños enclaves en el interior del departamento vecino, Pyrénées-Atlantiques. Se trata de la supervivencia de una manifestación medieval, ya que, a finales del siglo XI, Gaston IV el Cruzado, vizconde de Bearne, contrajo matrimonio con Talesa de Aragón, vizcondesa del Montanerés, un pequeño territorio emplazado entre el Béarn y la Bigorra. El Montanerés quedó en poder de Béarn, pero Talesa guardó para sí cinco parroquias, que son las que constituyen actualmente los dos enclaves dentro del departamento de Pyrénées-Atlantiques.
 
El origen del escudo de armas de oro, con dos leones manchados (como la piel del leopardo) de gules, armados y lampasados en azur, pasantes uno sobre el otro sigue siendo misterioso. Como máximo, puede constatarse que es idéntico al de la ciudad de Chabanais. Ello se debería a un error de interpretación de un documento. Hacia el año 1621, Pierre de Marca localizó dicho escudo en un codicilo de Petronila, condesa de Bigorra, fechado en 1239. Al parecer habría confundido las armas de Petronila de Bigorra con las de quien era su esposo por esas fechas, Bozon de Mathan, señor de Chabanais, con lo que las armas propias de los Chabanais habrían pasado de este modo a ser confundidas con las de Bigorra.
 
En Bigorra, al igual que en el Béarn, el hábitat tradicional debe ser de entrada ubicado en un contexto de multicultivos cerealistas y de ganadería. Si en las llanuras el hábitat se agrupa en pueblos, en las zonas altas se encuentra más disperso.
 
El núcleo por excelencia de la explotación agrícola rural es la granja con un patio cerrado. Dicha granja comprende una vivienda u oustaü caracterizada por su planta rectangular en uno o dos niveles, con muros de cantos rodados, un tejado inclinado con vertiente a dos aguas y a con dos levantes. Su fachada, frecuentemente adornada con encuadres de piedra, se orienta hacia el sol, sea hacia el sudeste sea hacia el este, según el caso, y de dispone perpendicularmente a la calle. Cae hacia un patio cerrado (es decir, vallado) o parquié, haciéndose la entrada a dicho patio por medio de un monumental portal o pourtaü. En torno de dicho patio aparecen los diferentes edificios de tipo auxiliar: granja, establo, gallinero, porches…
 
Las casas pertenecientes a las familias más acomodadas, evidentemente en relación con el crecimiento de la economía rural, se adaptan al modelo de tipo burgués o urbano de los siglos XVIII y XIX, y presentan fachadas en dos niveles ordenadas simétricamente, con ornamentos en piedras de muy buena calidad, un tejado de tipo monumental horadada con tragaluces y cubierta con tejas o lajas de pizarra. Un balcón de honor puede levantarse sobre la puerta de entrada a la vivienda.
 
A un nivel social inferior, podemos encontrar una vivienda que no dispone más que de una zona de vivienda en planta baja, justo debajo del granero. Los dormitorios se distribuyen en hilera con acceso desde la sala común.
 
En los altos valles pirenaicos, en los que predomina la vida de tipo pastoril, el hábitat se agrupa en pueblos y la granja con patio cerrado tiende a desaparecer, con la excepción del valle de Lavedan, donde en las aldeas la casa del alcalde o bailío (eth bayle) aparece fortificada y protegida por un portal-fuerte (hortau). Los tipos de viviendas de las zonas bajas aparecen en concurrencia con las casas de montaña, con planta rectangular, en las que se asocian bajo el mismo techo los locales destinados a vivienda y los dedicados a la explotación. Hay que destacar la existencia de balconadas que ocupan toda la longitud de la fachada, para el caso de las viviendas en las que la zona de habitación aparece en el primer piso y no en la planta baja.
 
Todavía pueden contemplarse hoy en día los tejados de cañas en el valle de Campan.
 
En los pastos de estiaje de los altos valles de Bigorra, los pastores construían cabañas de piedra seca, "capane", con planta rectangular. Ubicadas en el centro de un sector cercado por muros también de piedra seca, zona en la que dormían los corderos, llamado "coueila" o "cuyala", hoy en día se encuentran en ruinas debido a que ya no siguen en uso.
 
En las ciudades más importantes, como es el caso especialmente de Tarbes y más aún de Lourdes, aparecen influencias vascas, de tipo ecléctico o, por supuesto, mucho más modernas.
 
Numerosas canciones de tipo popular y muy características acompañan las festividades en Bigorra, como por ejemplo "Montagnes Pyrénées" o "Aqueras Mountanhas". Igualmente hay que destacar que, más allá de la estricta práctica y uso de la lengua occitana, sigue estando presente en nombres de calles, de grupos folclóricos o artísticos. Volviendo a enfundarse en los trajes tradicionales, pantalones cadis, boina negra, cofias..., tocando los instrumentos musicales preferidos localmente, como acordeón diatónico, flauta de tres agujeros, tambor de cuerdas, gaita de las Landas..., son los herederos de una antigüedad remozada y puesta al día. Cantos y danzas tradicionales reaparecen de nuevo con ocasión de festividades o iniciativas locales. Las Pastourelles de Campan o la Adouréenne son sólo unos simples ejemplos de ese folclore que sigue hoy en día en pleno vigor.
 
Bisson, T. N., The Medieval Crown of Aragon: A Short History, Oxford, Clarendon Press, 1986. ISBN 0198219873. Para Céntulo, vid pág. 37. Apud José Ángel Sesma Muñoz, La Corona de Aragón, Zaragoza, CAI (Colección Mariano de Pano y Ruata, 18), 2000. ISBN 84-95306-80-8.