Mostrando las entradas para la consulta judío ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta judío ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de junio de 2020

214. LA VENGANZA DEL JUDÍO NOBLE (SIGLO ¿XV? IBIECA)

214. LA VENGANZA DEL JUDÍO NOBLE (SIGLO ¿XV? IBIECA)
 
LA VENGANZA DEL JUDÍO NOBLE, Ibieca
 
 

Una joven muchacha —perteneciente a una influyente y noble familia de judíos aragoneses cuyo padre se dedicaba al comercio— hacía algunos días que se sentía bastante enferma, aquejándole un extraño y desconocido mal. Y, aunque externamente no mostraba signo alguno de dolencia, la realidad era que la muchacha se sentía absolutamente incapaz de salir de su habitación, puesto que no quería ver a nadie.

Los mejores y más afamados físicos judíos —que siempre habían sido reputados como los mejores del país y eran consultados por las más importantes familias del reino, incluida la del rey— no acertaban a atajar de manera alguna la enfermedad, alcanzando como mucho a diagnosticarla como «mal de amores».

Totalmente desesperado por la angustia de ver en aquel estado a su hija, y como último recurso a su alcance, acudió el padre de la muchacha (a pesar de las diferencias religiosas que les separaban) a un fraile alquimista que gozaba de notable fama, solicitándole que le preparara un brebaje con el que intentar la curación. El fraile, que no estaba muy seguro de poder acertar con la fórmula precisa —incluso con miedo a que fuera contraproducente su aplicación—, se negó a acceder a las pretensiones del noble judío, dándole las explicaciones pertinentes que éste se negó a aceptar.

Airado el judío y, sin duda, enloquecido por la desesperación de verse sin amparo, no asimiló la razonada negativa del fraile alquimista y urdió en su mente obnubilada una tremenda venganza. Contrató a una banda de facinerosos y, aprovechando la oscuridad de la noche, cuando la comunidad se hallaba rezando maitines el día de san Juan Bautista, fiesta del monasterio, todos los frailes fueron acuchillados hasta morir.

Una enorme mancha negruzca, visible todavía hoy, delata en el muro interno de la estancia donde rezaban los frailes la sangre inocente derramada en aquella noche aciaga.

[Ferrer, Escolástico, «Rutas turísticas, 2. Ibieca», Folletón del Altoaragón, 2 (1980), 3.]

lunes, 22 de junio de 2020

245. LA VENGANZA DEL CONDE CRISTIANO, Barbastro

245. LA VENGANZA DEL CONDE CRISTIANO (SIGLO XI. BARBASTRO)

LA VENGANZA DEL CONDE CRISTIANO (SIGLO XI. BARBASTRO)


Narra un historiador árabe que, pasado un tiempo de la reconquista de Barbastro por las tropas cristianas, llegó a la ciudad un comerciante judío con la misión de rescatar de su cautiverio a las dos hijas de un notable musulmán que había podido escapar a duras penas de la matanza.

Se presentó el judío en la casa que fuera de este notable, donde vivía ahora un conde cristiano, encontrando a éste vestido lujosamente y sentado en el mismo sitio que antes ocupara el antiguo dueño moro de la casa, con las hermosas muchachas dócilmente sentadas a su lado. Nada se había cambiado en la mansión: se mantenía intacta la misma disposición de los muebles y de los ornamentos, el ambiente y la atmósfera parecían idénticos. Solamente el dueño era otro.

Manifestó el comerciante judío su disposición a pagar cualquier precio al conde por el rescate de las cautivas, pero éste se negó rotundamente al trato, despreciando ostentosamente el «oro muy puro y las telas preciosas y originales» que aquél le ofrecía. El conde, dijo, poseía ya bastantes riquezas, pero afirmó que, aunque no las tuviera, no cambiaría a las muchachas por todo el oro del mundo, pues era su deseo vengarse por lo que en otro tiempo hicieron con las hijas de los cristianos los conquistadores árabes.

A una de las muchachas la había elegido el conde por su belleza como madre de sus hijos; a la otra, como cantora y tañedora de laúd. Como muestra de cuanto decía, llamó a esta última y le pidió que, tras templarlo, tañese el laúd y cantara con su hermosa voz en honor de su huésped. La muchacha, obediente, así lo hizo, mientras el conde enjugaba con un pañuelo de seda las lágrimas que resbalaban por sus mejillas. Durante un rato, que se hizo eterno, continuó la morica desgranando versos en una lengua que ni el cristiano ni el judío acertaban a comprender, mientras el conde seguía bebiendo copiosamente y manifestando su agrado por las canciones, aunque endurecidos su corazón y su mente por la sed de venganza.
Regresó el judío sin haber podido cumplir el encargo, mientras tres corazones que creían en otro Dios lloraban de soledad y separación.

[Turk, Afif, El Reino de Zaragoza en el siglo XI de Cristo..., págs. 94-95.]

domingo, 21 de junio de 2020

217. LA CONVERSIÓN DEL JUDÍO DORMIDO

217. LA CONVERSIÓN DEL JUDÍO DORMIDO (SIGLO XV. ZARAGOZA)

Basílica, Pilar, Zaragoza, conversión, judío, dormido

Estaba el famoso fraile valenciano Vicente Ferrer predicando un día de tantos —parece ser que en Zaragoza, ante una gran multitud, pues su palabra y su figura siempre atraían a gran cantidad de gentes llegadas de todos los confines— cuando un rabino quiso oírle para estudiar sus argumentos con el fin de poderlos rebatir si llegaba el momento. Eran días aquellos en los que los monarcas cristianos, incluido naturalmente el de Aragón, estaban haciendo esfuerzos para lograr la conversión de los judíos, tarea a la que se entregó en cuerpo y alma el dominico valenciano.

Tratando de no ser visto ni advertida su presencia, el rabino buscó y halló la casa de unos amigos que, situada a espaldas del estrado elevado que se había preparado al efecto en un lado de la plaza, permaneciendo oculto en una de sus habitaciones, de modo que nadie pudo verle ni saber que estaba allí oculto. Al poco rato de haber comenzado la plática, el rabino sintió un profundo sopor y se quedó dormido.

La verdad es que no se sabe cómo, pero Vicente Ferrer, dotado al parecer de una fuerza y una luz interiores que sólo algunos elegidos poseen, supo lo que estaba ocurriendo detrás de él aunque era imposible que lo hubiera visto. Así es que —ante la total incomprensión de todos los asistentes a la plática— levantó todavía más la voz y dijo: «¡Oh, tú, judío que a mis espaldas duermes, despierta y oye estos testimonios de la Sagrada Escritura, que convencen haber ya venido el Mesías, Dios y Hombre verdadero...!».

Ante aquel vozarrón que se alzó de pronto desde la plaza, despertó el rabino totalmente sobresaltado.
El fraile continuó abajo con su plática y el rabino, sin escuchar lo que aquél continuaba diciendo, se puso a meditar acerca de lo sucedido. Así permaneció durante mucho tiempo sin dar crédito a lo sucedido, porque más que por la convicción de las palabras quedó asombrado por lo extraordinario del caso, de manera que, pasados unos días, decidió convertirse a la fe de aquel predicador. Con él lo hicieron también otros muchos judíos.

[Vidal y Micó, Francisco, Historia de la portentosa vida..., pág. 315.]

jueves, 5 de marzo de 2020

CXXXVI, reg. 1906, fol 132, 2 octubre 1392, nova aljama

CXXXVI.
Reg. n. 1906, fól 132. 2 oct. 1392.

Nos Johannes Dei gratia rex Aragonum etc. reducentes ad memoriam grandeva et multiplicia subsidia ordinaria et extraordinaria aliaque servicia quamplurima que olim aljama judeorum civitatis Barchinone per nos certis ex causis dissoluta noviter et etiam abolita cum carta nostra data in monasterio Sancti Cucufatis Vallensis decima die proxime preteriti mensis septembris predecessoribus nostris gloriose memorie et nobis etiam prestitit et prestare consuevit retroactis temporibus suis et nostris necessitatibus
sucurrendo tam ut in hac parte augeamus vel potius conservemus nostrum patrimonium lesum non modicum ex dissolucione et abolicione predicte aljame quam ut decoretur ex hoc civitas Barchinone que ex abolicione et dissolucione predictis aliquantulum extitit diminuta: tenore presentis carte nostre seu privilegii cunctis temporibus duraturi de certa sciencia nostra novam judeorum aljamam in dicta civitate Barchinone immunem liberam et exemptam ab omnibus et singulis debitis et oneribus quibus dicta olim aljama ante suam dissolucionem tenebatur modo quolibet facimus et creamus eamque nomen aljame habere ac universitatem et collegium per se facere providemus: volentes ac disponentes ac etiam ordinantes quod omnes et singuli judei tam singulares dicte aljame noviter ut predicitur dissolute quam quivis alii qui undecumque ad dictam civitatem Barchinone venire et in ea morari seu habitare voluerint faciant per se aljamam et universitatem nulli alii aljame aut universitati judeorum subjectam quodque gaudeant et utantur ac gaudere et uti possint tam universaliter quam particulariter omnibus et singulis honoribus privilegiis libertatibus et immunitatibus cerimoniis et ritibus concessionibus provisionibus ac usibus et consuetudinibus quibus dicta olim aljama ante sui dissolucionem et abolicionem ac ejus aliqui singulares gaudere et uti poterant et consueverant qualitercumque. Et ut singulares judei dicte nove aljame certum locum pro habitatione et alia eorum usui publico necessaria habeant assignamus eidem nove aljame et ejus singularibus pro habitatione totum callum vocatum den Sanahuja subtus et satis propre castrum novum dicte civitatis Barchinone situm ac undique clausum cum omnibus hospiciis et habitationibus et cum sinagoga in ipso callo constructis que jam fuerunt ad usum judeorum deputata temporibus retroactis et etiam cum ademprivio dicti castri novi et omnium hedificiorum et habitationum intus et subtus dictum castrum existentium ac cum passagio ad ipsum castrum de novo fiendo cum competenti apertura si et prout dicta olim aljama et ejus singulares ipsa castrum et passagium habebant et possidebant. Assignamus etiam nove aljame totum fossarium judaycum situm in Montejudaico Barchinone pro sepeliendo mortuos et planellam sive la posa que in itinere ipsius fossarii est propre quandam turrem den Mijavila ultra monasterium Sancti Pauli: in quibus quidem callo sinagoga castro novo et habitationibus ejusdem fossario et planella sive la posa dicta nova aljama et ejus singulares quicumque possint habitare orationes et officia juxta eorum ritum facere mortuos sepelire et alia omnia exercere que dicta olim aljama et ejus singulares facere poterant ac etiam consueverunt. Mandantes per eandem expresse et de certa sciencia universis et singulis officialibus et subditis nostris presentibus et futuris ac dictorum officialium loca tenentibus quatenus predicte nove aljame creacionem et assignacionem ac alia omnia et singula suprascripta firmiter teneant et observent ac teneri et observari faciant et non contraveniant nec aliquem contravenire permitant aliqua racione. Quicumque autem ausu ductus temerario contra premissa vel eorum aliqua facere vel venire presumpserit iram et indignacionem nostram ac penam mille florenorum auri nostro erario irremisibiliter applicandorum se noverit absque aliquo remedio incursurum damno et injuria illatis primitus et plenarie restitutis. In cujus rei testimonium hanc fieri et sigillo majestatis nostre in pendenti jussimus comuniri.
Data in monasterio Sancti Cucufatis Vallensis secunda die octobris anno a nativitate Domini millessimo CCC nonagessimo secundo regnique nostri sexto. - Sig+num Johannis Dei gratia regis Aragonum Valentie Majoricarum Sardinie et Corsice comitisque Rossilionis et Ceritanie. - Rex Johannes. - Testes sunt Raimundus episcopus Barchinone Hugo comes Pallariensis Petrus Latronis vicecomes de Villanova Raimundus Alamanni de Cervilione Hugo de Angularia milites. - Sig+num mei Bonanati Egidii predicti domini regis scriptoris qui de ejus mandato hec scribi feci et clausi cum raso et correcto in lineis VII dicte nove aljame et decima que. - Dominus rex mandavit michi Bonanato Egidii. - Dominus cancellarius vidit eam et dixit posse expediri. - Franciscus Fonolleda. - Viderunt eam thesaurarii dominorum regis et regine. - Bonanatus Egidii.

cxxxvii-reg-1906-fol-133-3-octubre-1392

//

Montejudaico, Montjuïc, Montjuich, Montjuic, Mont dels Jueus, Monte de los judíos, Iovis, CXXXVI, reg. 1906, fol 132, 2 octubre 1392, nova aljama


https://es.wikipedia.org/wiki/Montjuic_(Barcelona)



Montjuic o Montjuich (en catalán moderno inventado Montjuïc [ˈmun̪ʒuˈik]) es una montaña de Barcelona (España), con una altura de 173 metros sobre el nivel del mar, que alberga un barrio homónimo, en el distrito de Sants-Montjuic.

La atribución tradicional de la etimología de Montjuich es la de "Monte de los judíos", supuestamente del catalán medieval, motivada por la existencia, confirmada por los documentos (este, por ejemplo) y la arqueología, de un cementerio judío en la montaña. Igualmente se contempla la posibilidad de que este topónimo venga de la forma latina Mons Iovis, es decir, Monte de Júpiter, nombre mencionado por Pomponio Mela en su obra Corografia:
«Inde ad Tarraconem parva sunt oppida Blande, Iluro, Baetulo, Barcino, Subur, Tolobi; parva flumina Baetulo, iuxta Iovis montem Rubricatum in Barcinonis litore, inter Subur et Tolobin Maius».
Se traduciría como: "Desde aquí hasta Tarraco se encuentran las poblaciones de Blande, Iluro, Baetulo, Barcino, Subur, Tolobi; los pequeños ríos Baetulo, el Rubricatus, al lado del Monte de Júpiter, en la costa de Barcino, y el Maius, entre Subur y Tolobi.
 
Se han encontrado los restos de un poblado ibérico del siglo III a. C. y siglo II a. C.
 
Siempre ha sido un lugar estratégico desde el cual defender la ciudad, por lo que desde la antigüedad ha habido una fortaleza en su cima. En 1751 se construyó el actual castillo, obra de Juan Martín Cermeño, que durante la Guerra de la Independencia Española fue ocupado por los franceses.
 
Es internacionalmente conocido por haber servido de referencia para la estimación de la primera definición del metro: los comisionados ante la petición de la Asamblea Nacional Constituyente, Jean Baptiste Joseph Delambre y Pierre Méchain, midieron la longitud de arco del meridiano que pasa por Francia, de Dunkerque a Montjuich Barcelona, entre 1792 y 1798; los resultados de la medición sirvieron para establecer el sistema métrico decimal.
 
Al igual que ha sido un punto estratégico para la defensa de la ciudad, lo ha sido para mantenerla bajo control, junto con la fortaleza de la Ciudadela en el otro extremo de la ciudad. En diciembre de 1842, las tropas dirigidas por el General Espartero durante su regencia bombardearon la ciudad desde el castillo; y el general Juan Prim la volvió a bombardear entre septiembre y noviembre de 1843 para poner fin a la revolución popular de la jamancia.
 
El castillo también ha sido utilizado numerosas veces como prisión para presos políticos hasta los tiempos de la dictadura de Franco, y lugar donde posteriormente eran fusilados y enterrados en el cementerio del lado suroeste de la montaña. Durante el siglo XIX y XX fue escenario de numerosos fusilamientos: varios anarquistas (entre ellos el pedagogo Francisco Ferrer y Guardia), los generales Manuel Goded Llopis y Álvaro Fernández Burriel, ambos por el alzamiento en contra de la República, y en 1940 Lluís Companys, el asesino de ERC presidente de la Generalidad de Cataluña.
 
Con motivo de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, se completó la urbanización de algunas áreas de la montaña, diseñándose como el espacio central de la misma, motivo por el cual se construirían los diferentes pabellones que se alzan por las faldas de la montaña y a ambos lados del paseo que lo conduce desde la plaza de España, en el Barrio de Sants-Montjuic, y desde donde se pueden disfrutar unas grandes vistas.
 
Palacio Nacional de Montjuic.
En 1969, 1971, 1973 y 1975 se disputó el Gran Premio de España de Fórmula 1 en el Circuito de Montjuïc, que era un trazado urbano, pero debido a un accidente que costó la vida a cinco espectadores en 1975 la FIA decidió que Montjuich era un lugar peligroso para disputar un gran premio de Fórmula 1.
 
En el cementerio judío de Montjuic.
Con fecha 15 de marzo de 2007, la Dirección General de Patrimonio de la Generalidad de Cataluña, de conformidad a la Ley del Patrimonio Cultural Catalán (Ley 9/1993, de 30 de septiembre), declaró una zona de Montjuic Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN), por la existencia del cementerio judío medieval de Barcelona, considerado el más grande de Europa de su época.3​4​
 
El cementerio judío de Montjuic se localiza en un pequeño campo ubicado en la vertiente nororiental de la montaña de Montjuich, a unos 100 m sobre el nivel del mar, desde donde se dominaba toda la ciudad medieval de Barcelona, en cuyo interior se ubicaba la judería. Las primeras noticias escritas que existen sobre la necrópolis judía de Barcelona, datan del siglo XI (1091), cuando el conde Ramón Berenguer restituyó unas viñas en la Canonja de la Santa Creu y Santa Eulalia de Barcelona, localizadas en Montjuich (Monte judaico) y que limitaban al este por unas antiguas sepulturas judías (veteres iudorum sepulturas) (iudeorum, judeorum). Esta necrópolis perduró hasta el fin de la judería en el año 1391, momento en el que sufre su devastación y el saqueo de las lápidas funerarias.
 
Ya desde el siglo XVII se tienen referencias históricas del conocimiento de la ubicación, bastante precisa, del cementerio judío. No fue hasta 1898, debido a la construcción de unas baterías de defensa costera en pleno recinto del cementerio, cuando se tuvo constancia de la primera actuación arqueológica efectuada dentro del recinto, de manera más o menos controlada. Este hecho permitió confirmar que la necrópolis se extendía a ambos lados del camino que conducía al castillo de Montjuic, y que se corresponde con la actual carretera del Castillo. Los trabajos de excavación arqueológica de los años 1945 y 2001 han permitido documentar una parte de la necrópolis con más de 700 tumbas.
 
A partir de la tipología sepulcral (características de la fosa, su orientación, la posición de los cuerpos) y de la relación espacial entre las sepulturas se puede establecer una cronología de la necrópolis que va del siglo IX al XIV.
 
De esta necrópolis existe un importante conjunto epigráfico con más de 74 unidades, recogidas en la Series Hebraica de la Monumenta Paleographica Medii Aevi fica. Dentro de este conjunto se debe añadir una nueva lápida epigráfica de un carácter excepcional localizada in situ durante la intervención arqueológica de 2001.
 
Se trata, por sus características, del conjunto más grande, más significativo y más representativo de la memoria y la cultura de la comunidad judía durante la época medieval en el ámbito de Cataluña y, muy probablemente, del Mediterráneo occidental.
 
En la actualidad, se encuentra íntimamente relacionada con el deporte, debido a la gran cantidad de instalaciones deportivas que acoge.
 
Torre de telecomunicaciones.
En la montaña se encuentran diversas instalaciones olímpicas que acogieron los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, como el Estadio Olímpico Lluís Companys (junto al cual se encuentra el Museo de la Fundació Barcelona Olímpica), el Palau Sant Jordi, las Piscinas Bernat Picornell, el INEFC y la Piscina Municipal de Montjuic, mientras que en su falda se encuentra el antiguo Palacio de los Deportes de la calle Lleida, ahora reconvertido en el Barcelona Teatre Musical, que acoge espectáculos teatrales y musicales. La oferta de instalaciones deportivas la completan el Estadio de atletismo del Parc del Migdia, el Campo Municipal de Béisbol Carlos Pérez de Rozas, el Complejo Deportivo Municipal Pau Negre, el Estadio de atletismo Joan Serrahima, el Camp Municipal de Rugby La Foixarda, el Complejo deportivo La Báscula, El Campo de tiro con arco del Castillo de Montjuic, el Campo municipal de fútbol La Satalia, el Campo de fútbol Julià de Capmany y las instalaciones de clubs privados como el Tiro Nacional de Montjuic, la Real Sociedad de Tenis Pompeya y el Club Natació Montjuïc, amén de otras utilizadas esporádicamente o ya en desuso como el antiguo Circuito de Montjuïc (automovilismo, motociclismo y ciclismo), el Golf Montjuïc (Pitch&Putt), el Salón Oval del Palacio Nacional (hockey patines) o los pabellones de la Fira de Barcelona (atletismo indoor, esgrima y fútbol-sala).
 
En Montjuic se encuentran también lugares de interés turístico como el Pueblo Español, un recinto construido para la exposición de 1929 y que recoge calles, plazas y lugares característicos de toda España, tal y como se puede apreciar en su entrada con las Torres de Ávila, o un típico patio andaluz, con sus calles llenas de flores, además de estar poblado de restaurantes, bares y lugares de ocio y espectáculo, así como la Torre de telecomunicaciones de Montjuic diseñada por Santiago Calatrava. Asimismo, la montaña acogió antiguamente diversos parques de atracciones: el Parque de atracciones de la Foixarda (1929-1930), el Maricel Park (1930-1936), y el Parque de atracciones de Montjuic (1966-1998), ahora reconvertido en parque público con el nombre de Jardines de Joan Brossa.
 
Las Fuentes de Montjuic.
La montaña es sede igualmente de importantes instituciones culturales. Además de los ya mencionados "Barcelona Teatre Musical" y "Museu Olímpic i de l'Esport Joan Antoni Samaranch", se hallan aquí el Teatre Lliure, el Mercat de les Flors, el Teatro Griego, la Fundación Joan Miró, el centro cultural CaixaForum Barcelona, el MNAC, el Museo Etnológico de Barcelona y el Museo de Arqueología de Cataluña. Corona la montaña el Castillo de Montjuic, antigua fortaleza y museo militar, estando prevista su conversión en centro cultural en fecha indeterminada.
 
En la avenida María Cristina, entrada principal a la montaña de Montjuich desde la plaza de España, se encuentran diversos pabellones construidos con motivo de la Exposición Internacional de 1929, la mayoría de los cuales forman ahora parte de la Fira Barcelona, que organiza algunos de los salones, muestras y exposiciones más importantes de España. Perteneciente a la misma época pero no integrado en la Fira se encuentra el Pabellón Alemán de la Exposición de 1929, uno de los hitos en la historia de la arquitectura moderna, obra de Mies van der Rohe. El itinerario de la avenida se encuentra jalonado de columnas de agua a ambos lados de la misma, culminando en la Fuente Mágica y las cascadas de Montjuic, que durante los viernes, sábados y domingos muestran un espectáculo único en el mundo de agua, luz, música y color.
 
Por último, es también un lugar ideal para el descanso y el paseo, debido a las grandes extensiones de jardines, y las espectaculares vistas que ofrece de la ciudad de Barcelona. Entre los primeros, destacan el Jardín Botánico Histórico de Barcelona, que dispone de una colección única de cactus, y el nuevo Jardín Botánico de Barcelona especializado en la flora de las zonas mediterráneas del mundo.
 
Desde el año 2006 se han recuperado gran parte de las escaleras ornamentales y espacios originales de la montaña construidos para la Exposición Internacional de 1929. También se ha remodelado el antiguo teleférico para poder subir hasta la cima de la montaña y desde el Castillo ver una de las más impresionantes vistas de Barcelona.
 
Prácticamente la totalidad de la ladera sur de la montaña de Montjuic ocupa el Cementerio de Montjuic, que fue inaugurado en 1883.
 
La montaña de Montjuic contiene numerosos jardines, la mayoría gestados durante el siglo XX. Un primer intento de ajardinar la zona se produjo en 1894, con un proyecto elaborado por Josep Amargós que finalmente no fue llevado a término. En 1905 otro proyecto preveía la retirada de la distinción de plaza militar y la creación de un parque con jardines, pero no fue aprobado. En 1914 se hizo la primera actuación efectiva con la apertura de una avenida que conducía desde la Gran Vía hasta la zona de Miramar, a cargo nuevamente de Josep Amargós. Finalmente, el impulso definitivo se produjo con la celebración de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929: en 1917 comenzaron las obras de urbanización de la ladera norte de la montaña, a cargo del ingeniero Marià Rubió i Bellver, mientras que el proyecto de ajardinamiento corrió a cargo del paisajista francés Jean-Claude Nicolas Forestier —que contó con la colaboración de Nicolau Maria Rubió i Tudurí, director de Parques y Jardines de Barcelona entre 1917 y 1937—, que realizó un conjunto de marcado carácter mediterráneo, de gusto clasicista, combinando los jardines con la construcción de pérgolas y terrazas. Las obras se prolongaron hasta 1924, y consistieron principalmente en la constitución de los Jardines de Laribal, de estilo hispanoárabe, que a través de una serie de terrazas con pérgolas, plazoletas y fuentes (como la famosa Font del Gat) desembocan en el Teatro Griego, un teatro al aire libre inspirado en los antiguos teatros griegos —especialmente en el de Epidauro—, proyectado por Ramon Reventós; también diseñaron los jardines del Umbráculo. Por último, en la fachada marítima de la montaña se situaron los Jardines de Miramar. También en los años 1920 se situó en la vertiente noroeste de la montaña el Vivero de Tres Pins, donde se cultivaban plantas para abastecer los jardines de la ciudad; en sus terrenos se instaló en 1993 el Jardín de Petra Kelly, en homenaje a esta ecologista alemana.
 
En 1930 se creó, sobre dos hondonadas de la antigua cantera Foixarda situadas detrás del Palacio Nacional de Montjuic, el Jardín Botánico de Barcelona (hoy Jardín Botánico Histórico de Barcelona), con una magnífica colección de plantas exóticas recopilada por el botánico Pius Font i Quer. En los años 1940 se trasladó aquí el Instituto Botánico de Barcelona, y se instaló el Jardín de Aclimatación. En 1960, con la donación a la ciudad del Castillo de Montjuic, se instaló en sus aledaños el Mirador del Alcalde, con una fuente diseñada por Carles Buïgas. Entre los años 1960 y 1970 se efectuaron diversas actuaciones encaminadas a suprimir el chabolismo producido con la inmigración en la posguerra, y se crearon diversos jardines de tipo temático, como los Jardines Mossèn Costa i Llobera, especializados en cactáceas y suculentas, y los Jardines de Mossèn Cinto Verdaguer, dedicados a las plantas acuáticas, bulbosas y rizomatosas. Ambos fueron obra de Joaquim Maria Casamor, arquitecto jefe del departamento de Parques y Jardines de Barcelona, en colaboración con el botánico Joan Pañella Bonastre. De esta época son también los Jardines de Joan Maragall, ubicados en torno al Palacio de Albéniz, residencia de la Familia Real Española durante sus visitas a la ciudad condal, de estilo neoclásico.
 
Un último impulso a la jardinería en la zona se produjo con la celebración de los Juegos Olímpicos de 1992, en que se abrió el Mirador del Migdia y se instaló un nuevo Jardín Botánico, de 14 hectáreas, dedicado a plantas de clima mediterráneo de todo el mundo, obra de Carlos Ferrater y Bet Figueras. Poco después se abrió también el Mirador del Poble Sec, así como el Jardín de Esculturas anexo a la Fundación Miró, con obras de escultores como Tom Carr, Pep Durán, Perejaume, Enric Pladevall, Jaume Plensa, Josep Maria Riera i Aragó, Erna Verlinden y Sergi Aguilar. Por último, en 2003 se inauguraron los Jardines de Joan Brossa, situados en el terreno anteriormente ocupado por el Parque de atracciones de Montjuic, con una remodelación efectuada por Patrizia Falcone en estilo paisajista.
 
En la montaña de Montjuic destacan especialmente los diferentes medios de transporte turístico existentes para acceder a la misma desde la ciudad, o bien para desplazarse por su extensa superficie. Transportes originales como el Funicular de Montjuic, que comunica la montaña con el barrio del Pueblo Seco, el ya mencionado y remodelado Teleférico de Montjuic que recorre la parte superior de la montaña, o el Transbordador aéreo de Barcelona que la comunica con el Puerto de Barcelona.
 
Metro
Estación de Paral·lel - (L2) y (L3).
Estación de Plaza España - (L1), (L3), (L8).
Estación de Fira 1-MNAC - (L2). Estación por construir.
Estación de INEFC - (L2). Estación por construir.
 
Funicular
Estación de Paral·lel - (Funicular de Montjuic) .
Estación Parque de Montjuic
 
Teleférico
(Teleférico de Montjuic).
(Teleférico del puerto).
 
Bus (sin actualizar)
Línea 13. Mercado de San Antonio - Parque de Montjuic.
Línea 23. Pl. España - Parc Logístic.
Línea 55. Pl. Parc Montjuic - Pl. Catalana.
Línea 125. La Marina - Pl del Nueve.
Línea 150. Pl. España - Castillo de Montjuic

miércoles, 1 de mayo de 2019

LA ESCLAVA LIBERADA EN BARBASTRO

2.31. LA ESCLAVA LIBERADA EN BARBASTRO (SIGLO XI. BARBASTRO)
 
Las armas finalizaron su luctuoso quehacer y pareció recobrarse la calma. Tras la conquista cruenta de
la ciudad por las tropas cristianas que capitaneaba el conde Armengol, Barbastro se convirtió en un auténtico centro de lujo, de placeres sin límite y de vida disipada. Los vencedores caballeros cristianos se habían adueñado de las casas, las ropas, los enseres y los tesoros de sus antiguos moradores musulmanes y, servidos por hermosas esclavas moras, se entregaban al ocio y al disfrute sin fin.

Cuenta la leyenda que, en una de estas casas, había vivido y vivía todavía una doncella —ahora hecha
esclava por un guerrero cristiano— famosa en toda la comarca por su forma tan hermosa como triste de cantar, delatando sus ojos la amargura de una pena infinita.

Un día llegó a la casa del cristiano un mercader judío reclamando a la muchacha en nombre de un joven
moro, que estaba dispuesto a entregar por el rescate de ella hasta cuatrocientos caballos cargados con hatos repletos de perfumes, joyas y sedas.
 
LA ESCLAVA LIBERADA EN BARBASTRO
 
El noble cristiano despreció todas aquellas riquezas que le eran ofrecidas, y aun mostró amontonadas en
un patio las suyas propias al emisario judío, dándole a entender que no era dinero lo que necesitaba. Pero ante la auténtica fortuna que se le ofrecía, valoró como no lo había hecho hasta entonces a la joven mora, que esperaba ansiosa la decisión. El señor cristiano no pudo resistir la mirada cargada de tristeza de la joven y se apiadó de ella, tanto que la dejó libre sin querer percibir nada a cambio.

La muchacha mora fue conducida y custodiada hasta la cercana Fraga por guardianes guerreros del señor
cristiano y, a orillas del Cinca, que entonces corría bravío, fue entregada a su amante moro. Y cuenta el poeta que, a su regreso, uno de aquéllos guerreros lloraba.

[Turk, Afif, El Reino de Zaragoza..., págs. 94-95.]


https://leyendasdehuesca.wordpress.com/2015/02/12/la-esclava-liberada-de-barbastro/

https://www.tesisenred.net/bitstream/handle/10803/2068/04.JSC_IV_Fiscalidad.pdf?sequence=4&isAllowed=y baronía de Fraga
http://diposit.ub.edu/dspace/bitstream/2445/35559/4/04.JSC_IV_Fiscalidad.pdf

http://www.anchelconte.es/wp-content/uploads/2015/12/La-aljama-de-moros-de-Barbastro.pdf

sábado, 20 de junio de 2020

212. EL MILAGROSO HALLAZGO DEL CUERPO DE SANTO DOMINGUITO DE VAL

212. EL MILAGROSO HALLAZGO DEL CUERPO DE SANTO DOMINGUITO DE VAL
(SIGLO XIII. ZARAGOZA)

EL MILAGROSO HALLAZGO DEL CUERPO DE SANTO DOMINGUITO DE VAL, SIGLO XIII, ZARAGOZA


Hijo de un notario, el niño Domingo de Val había nacido en Zaragoza en 1243, entrando a formar parte del coro de San Salvador, la seo zaragozana, iglesia de la que era secretario su padre. La familia vivía en una casa cercana a la aljama judía.

Cuando el pequeño Domingo —Dominguito le llamaba casi todo el mundo que le conocía— había cumplido siete años, tuvo lugar un horrendo hecho que terminó con su vida. Al parecer, una pragmática que había sido hecha pública en la aljama hebrea ofrecía librar de determinados impuestos o gravámenes a aquel judío que entregara un niño cristiano para ser sacrificado y renovar de esta manera la Pasión de Cristo.

Semejante reclamo indujo a un judío llamado Albayaceto a raptar a Dominguito que, una vez entregado en la sinagoga, fue crucificado con tres clavos, además de abrirle el costado con una lanza. El niño, con una valentía impropia de su edad, murió cantando motetes y gozos, los que había aprendido en el coro catedralicio.

Para tratar de ocultar el crimen, tanto el raptor como los asesinos cortaron la cabeza y manos del niño, y los tiraron a un pozo del Ebro, mientras enterraban secretamente el cuerpo cerca de la orilla del propio río. Naturalmente, conforme pasaba el tiempo y el niño no regresaba a su casa, se buscó por toda la ciudad sin hallar el menor rastro de él.

Un día, unos pescadores que se hallaban lanzado las redes en la orilla del Ebro vieron brillar una intensa y fantástica luz. El hecho les extrañó tanto que lo pusieron en conocimiento de las autoridades ciudadanas y religiosas, quienes decidieron ahondar con picos bajo la señal luminosa, hallando el cuerpo sin vida de Dominguito, a la vez que la cabeza y las manos del niño aparecieron también de manera milagrosa.

Como es natural, la ciudad se conmocionó, y un gentío enorme se concentró para llevar los restos mortales de Dominguito desde la iglesia de San Gil hasta San Salvador, es decir, la Seo zaragozana.

[Rincón, W. y Romero, A., Iconografía de los Santos aragoneses, II, pág. 38.]

 










sábado, 7 de marzo de 2020

Catálogo 11-15. Misal.

11. Misal. Un volumen en 4.° en pergamino, de 280 páginas. Es del siglo XII. De este Misal histórico
hacen mención varios escritores. Martorel lo cita en su Historia de Tortosa. También se ocupan del mismo el P. Risco en su «España Sagrada» y el P. Villanueva en su «Viaje literario.» 

Describiendo Martorel este Misal dice: «Está con cubiertas de
finísima plata, y en ellas un Cristo pintado con esmalte de
finísimos colores, clavados los dos pies en la Cruz con dos clavos,
señal evidente de grande antigüedad, y a la otra parte un Salvador,
y al derredor de él muchas piedras finas.» Hasta aquí
Martorel.
Dichas piedras actualmente no están en el Misal. Es de
creer que se sacaron por temor de que fueran robadas en algún sitio
o guerra, dándoles después otro destino, pues antiguamente había
mucha afición de adornar con piedras finas los ornamentos sagrados.

Las figuras de las cubiertas a que alude Martorel son de estilo
bizantino, y están sobre una plancha de metal dorado. En una
cubierta hay un Crucifijo, que tiene esta inscripción con
abreviaturas: Iesus Nazarenus Rex Iudeorum; a un lado está
la imagen de la Santísima Virgen, con esta inscripción: María; y
al otro la imagen de San Juan, con esta inscripción. Ioannes. En los
ángulos superiores hay dos figuras de ángeles. Al lado de uno de
ellos se lee: Sol; y al del otro: Luna.
En la otra cubierta hay
una imagen del Salvador, que tiene en las manos un libro donde se
lee: Ego sum qui sum. A los lados del Salvador están las
iniciales de las palabras griegas Alpha et Omega; y en los
ángulos de esta cubierta hay las figuras alegóricas de los cuatro
evangelistas.
Los extremos o bordes de las dos cubiertas están
circuidos con una plancha de plata. En la de una cara se lee:
Sum Deus, et vendor. Sum Rex, et in hac cruce pendor. Y en la
plancha de la otra cara dice: Adstans altari, pia mens gaude
lacrimari.
Esta última inscripción se halla mutilada;
lo que no es de extrañar atendidas las muchas vicisitudes que
ha pasado este Misal, y las distintas veces que ha estado escondido,
tal vez fuera de la catedral, para poder salvarlo.
En las
crónicas y notas antiguas de esta iglesia se designa este Misal con
el nombre de Misal de San Rufo, únicamente porque en él se
halla la oración propia de dicho Santo. Pero conviene advertir, y lo
hace constar el P. Villanueva en el tomo V de su «Viaje literario»,
que al encuadernarse hubo el descuido de truncar algunos folios,
resultando que la oración propia de San Rufo no está en el lugar
que corresponde, sino en el folio 61. Y lo mismo sucede con el
Cánon de la Misa, como está allí anotado.
Es de creer que el
Misal que nos ocupa debía destinarse para los Pontificales de
los Prelados, y por eso se adornó con tanto lujo. Hay en el
texto viñetas de muy buen gusto, según el estilo de aquel tiempo.
Antes del Cánon se ven reproducidas las dos figuras del Cristo y del
Salvador que están en las cubiertas; pero las del Cánon son de un
dibujo más perfecto.
A propósito de estas figuras, se comprende
que en aquella época debían estar muy en uso, al menos en esta
iglesia; pues según veremos al reseñar otros Misales, casi todos
los de aquel tiempo las tienen, con la particularidad de que aunque
sean de dibujos más vulgares, todas concuerdan en el fondo, o sea en
el Salvador, en el Cristo, y en las alegorías que tienen a los
lados.

12. LAS CARTAS DE SAN PABLO. Un volumen en folio
grande, en pergamino, de 626 páginas. Es del siglo XIII. Contiene
las cartas del Santo, y los comentarios de Rábano Mauro. Este sabio
escritor, a quien ya hemos citado en el Códice de número 2, nació
en Maguncia por los años de 776, y fue Arzobispo de
dicha ciudad. Comentó la Sagrada Escritura, y por ello en algunos
otros Códices que contienen libros de la Escritura, hacemos mención
de sus comentarios. También escribió un Martirologio,
Homilías, y Poesías religiosas, entre las cuales está
el Himno Veni Creator Spiritus.
El Códice que nos ocupa
como objeto de arte caligráfico es de los más notables del archivo.
Está escrito en tres tipos o letras distintas. En
medio, con caracteres muy grandes, se hallan las cartas de San
Pablo; y a los lados circuyendo el texto, hay dos
clases de comentarios; unos inmediatos al
texto, y otros
más separados de letra muy diminuta y escrita con suma
perfección.
Así en este Códice como en algunos otros de la
misma época, se observa en el escrito una circunstancia que merece
notarse. Las líneas de lápiz que suelen servir de pauta,
no están al pie de las letras, sino entre una y otra línea o
sea en el medio. No se sabe el motivo de colocarlas en esta
forma.
De todos modos revela un gran pulso en el escribiente,
el hacer las líneas con tanta rectitud, sin que las letras lleguen
hasta el lápiz. Al principio y al fin de este Códice faltan
algunas hojas destruidas sin duda por la acción del tiempo.

13. ORACIONES DE LAS MISAS DE TODO EL AÑO. Un volumen en
folio en pergamino, de 286 páginas. Es del siglo XIII. También hay
un Calendario. Ante todo está el rito referente a la celebración
del Sacramento del matrimonio. Se dice allí en primer lugar,
que los matrimonios deben celebrarse públicamente, y
que está prohibido celebrarlos: Desde el Adviento hasta la octava de
Reyes. Desde Septuagésima hasta después de la octava de
Pentecostés. Pero esto fue modificado posteriormente por el Concilio
de Trento.
En los antiguos Códices solía ponerse alguna
nota referente a hechos históricos. En el que reseñamos al final
del folio 4.° se lee lo siguiente, que traducimos del latín.
«Año 1352. El día primero de Agosto fue consagrado el Altar
(o Ara) de San Esteban, por D. Bernardo, Arzobispo
de Galatea» Este altar ahora no existe, y debió ser substituido
por otro.
Después del folio 72, antes de los Prefacios de la
Misa, hay una figura del Cristo y otra del Salvador, semejantes a
las del Códice n.° 11, aunque el dibujo es de menos mérito, y los
colores ya están muy deteriorados.

14. CAPÍTULOS Y ORACIONES DE TODO EL AÑO. Un volumen en 4.° mayor, en pergamino, de
368 páginas. Es del siglo XIV. Está escrito con caracteres
muy grandes, pues se comprende que este libro servía para el
Canónigo Semanero, y entonces los Maitines y Laudes
eran por la noche. Llama la atención una oración
propia, del rezo de Nuestra Señora de la Cinta, que
está en una hoja de pergamino suelta, dentro de este Códice, al
folio 173, escrita en letra que se conoce es de aquel mismo siglo.
Esto manifiesta que ya se rezaba entonces dicha oración; lo cual
confirma la tradición relativa a la aparición de la Santísima
Virgen en esta catedral, y entrega de su Santa Cinta.
Por ser un documento de mucho interés histórico lo copiamos
literalmente. Dice así:

«Deus, qui Ecclesiam Dertusensem
Beatissimae Virginis Mariae Visitatione et Cingulo
decorasti; ejus nobis intercesione concede, ut cingulo fidei
et puritatis accinti, a cunctis peccatorum nexibus eruamur . Per
Dominum...»

En el Códice núm. 81 de que trataremos más
adelante, y que también es del siglo XIV, se halla esta oración en
el mismo Capitulario, sin estar añadida en hoja suelta.
Son
de notar así mismo las oraciones de Santo Tomás de Aquino y
de San Vicente Ferrer, que están al margen con diferente
letra; y es porque cuando se escribió este Capitulario dichos Santos
aún no habían sido canonizados.

15. DIÁLOGOS DE
PEDRO ALFONSO, ex Iudeo Christianus.
Así consta en una nota
antigua que hay al principio de este libro, lo cual indica que el
autor era Judío antes de su conversión. Está en 4.°
mayor prolongado, y tiene 232 páginas en papel cartulina. Es del
siglo XIII. Hállase dividido en 12 títulos, que tratan de diversos
puntos de la religión cristiana. Al principio el autor pone
lo siguiente, que traducimos del latín: «La gracia del Espíritu
Santo nos asista. Amen.» Y después añade: «En nombre de la
Santísima y Divina Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo,
principia el proemio de Pedro Alfonso, de Judío
Cristiano.» Al fin del libro repite esto mismo, e invoca otra vez la
divina gracia.

 

sábado, 20 de junio de 2020

213. EL MONASTERIO DE SAN MIGUEL DE FOCES, ASALTADO (SIGLO XIV. ALQUÉZAR)

213. EL MONASTERIO DE SAN MIGUEL DE FOCES, ASALTADO (SIGLO XIV. ALQUÉZAR)
 
EL MONASTERIO DE SAN MIGUEL DE FOCES, ASALTADO (SIGLO XIV. ALQUÉZAR)
 
 

El siglo XIV tenía siete años de vida y nos hallamos en Alquézar. En una calle empinada como tantas otras, la de San Gregorio, vivía y abría su tienda un modesto mercader judío llamado Leví, un hombre viudo, cuyo único tesoro era su hija Esther.

La joven hebrea, de extraordinaria hermosura y suave voz, estaba permanentemente invadida por la tristeza sin que nadie supiera el motivo de la misma, excepto ella. Pero guardaba celosamente su secreto, sin compartirlo ni con su mejor amiga, otra muchacha hebrea.

Sólo Esther y nosotros sabemos que aquella perenne tristeza se debía a la ausencia del joven trovador provenzal que un día llegara a Alquézar y se enamorara de él. Desde que se marchó a su tierra, sólo pensaba en el momento de volver a verle. La imagen de Manfredo siempre estaba en su mente, lo que hacía que presentara ese semblante entre ido y triste.

Procuró el padre aplicar cuantos remedios estaban a su alcance para paliar el mal que desconocía, pero todo fue en vano. Así es que se decidió por un último intento. Para lograrlo, contrató Leví a unos desalmados forajidos sin decir nada a nadie, y les encomendó la tarea de traerle a su presencia al comendador de San Miguel de Foces, hombre versado en misteriosas ciencias. Con toda seguridad, él tendría la solución.

Los hombres contratados, armados con espadas y puñales, asaltaron el convento sanjuanista. El caos se apoderó del ambiente mientras las llamas comenzaban a devorarlo todo. Los frailes de San Miguel rodearon a su comendador para tratar de defenderle, aunque fue en vano. La barbarie fue tal que pudo con la vida de todos, excepto con la del comendador, cuyos secretos y artes mágicas ansiaban los salteadores.

San Miguel de Foces quedó destruido; Manfredo no regresó de su tierra; Leví pagó con su vida el resultado de tan desproporcionado amor paterno; y al rostro de Esther no le llegó la sonrisa.

[García Ciprés, Gregorio, «Los Foces, ricos-hombres de Aragón», Linajes de Aragón, VI (1915), 423-425.
Ayerbe, Salvador Mª de, A través del Somontano..., págs. 119-127.]

 
 

El topónimo árabe "Alquézar" (al-Qasr) significa fortaleza, y hace clara alusión a su origen militar. Es un pueblo surgido a la sombra de un castillo, poblando la falda de la montaña. Fue una de las principales fortalezas de la Barbitania, protegiendo el acceso a Barbastro.

Según los cronistas musulmanes, perteneció primero a los Banu Jalaf y sería conquistada en el 893 por Ismail ibn Muza, de los Banu Qasi de Zaragoza, y tomada más tarde por al-Tawil. En 938, Abd al-Rahman III nombró a su hijo Yahia gobernador de Barbastro y Alquézar.

Jalaf ibn Rasid levantó a comienzos del siglo IX esta fortaleza como enclave defensivo frente a los núcleos de resistencia pirenaicos cristianos, en este caso, frente al condado autóctono de Sobrarbe.

En torno a 1067 es conquistada por Sancho Ramírez (hijo de Ramiro I) y se convierte en fortaleza cristiana -"Castrum Alqueçaris"- frente a los musulmanes, constituyéndose en punto clave para posteriores etapas de la Reconquista. Se dotó la fortaleza con guarniciones militares asistidas por una comunidad agustiniana. En 1099, se consagró como capilla real la iglesia de Santa María.

A medida que el proceso de la Reconquista avanza hacia tierra baja (Barbastro, Huesca,...) pierde importancia como fortaleza militar estratégica y se convertirá en una institución religiosa y centro comercial de la comarca, conocida como "priorato alquezarense".

La población primitiva residía dentro del recinto amurallado del castillo. El aumento de población en el siglo XIII, gracias a las mejoras sociales y económicas, hará que se comience a edificar fuera de la fortaleza; la población se irá trasladando gradualmente al "Burgo Nuovo Alquezaris", dejando el castillo prácticamente deshabitado, ocupado solamente por algunos religiosos.

El pueblo tiene una fisonomía totalmente medieval que muy poco ha cambiado, al menos en lo que se refiere al trazado de las calles: un trazado sinuoso con un evidente sentido práctico, facilitándose la comunicación (una red de calles bien enlazadas mediante otros callejones más pequeños) y resguardando de las inclemencias del tiempo (del sol y del viento). Es un trazado típicamente musulmán, de callejuelas estrechas y altas, pero es ésta una disposición típica de los pueblos de montaña más antiguos, adaptados a la topografía (las casas se apiñan en la ladera).

Tenía el pueblo un cierto sentido defensivo como recinto cerrado y fuerte, tal vez amurallado (aunque esto no parece probable); se accedía por tres puertas de las que se conservan dos: la principal, gótica (siglo XIII), y la otra en la parte baja del pueblo; tenían portalones que se cerraban a una hora determinada, no permitiéndose el acceso al interior del pueblo.

El pavimentado de las calles era mucho más rústico que el actual, a base de gruesos cantos de piedra clavados en el suelo de tierra, sin ningún tipo de argamasa para la unión. Las calles tenían un sistema de desagüe, con vertiente hacia el centro, canalillo por el que discurrían las aguas.

La población de Alquézar era totalmente cristiana, pero abundaban los mudéjares (musulmanes conversos) en la comarca, y éstos serían los alarifes de la mayoría de las casas. De las actuales casas las más antiguas podrían datarse en los siglos XIV y XV, y en la época de esplendor del pueblo, el siglo XVI. Las casas se integran perfectamente con el entorno por el uso de materiales autóctonos, como la Piedra (sobre todo para esquinas, zócalos, marcos de ventanas y puertas), el ladrillo, el adobe o el tapial.
Los alarifes mudéjares introdujeron la técnica del ladrillo, más práctico que la piedra, casi de igual resistencia y, sobre todo, mejor conocido por estos alarifes. El buen uso del ladrillo se observa sobre todo en las galerías superiores de arquillos y en los aleros.

Estas casas, o bien son de origen noble o de función ganadera y agrícola, pero todas con un sistema y un esquema básicamente igual en todas: interiormente tienen una planta calle de servicios, con cuadras, lagar, bodegas. Una planta noble de vivienda. Y una falsa o granero. Al exterior, domina la fachada el gran arco de acceso, que puede ser de piedra o de ladrillo (dependiendo del gusto o de las posibilidades económicas). También en la planta calle puede haber una pequeña ventana, que da al lagar. En el planta noble destaca el escaso número de ventanas, así como su pequeño tamaño; puede existir algún balcón (se generalizan a partir del siglo XVIII), sobre todo en las casas más ricas. En las casas destacan las galerías de arquillos de ladrillo, o bien arquitrabadas, mediante vigas de madera con columnas y zapatas talladas. Estas galerías son típicas de la arquitectura civil aragonesa de los siglos XVI y XVII. Rematan las fachadas otros elementos característicos, como son los aleros, muy salientes, que protegían de la lluvia; son en madera o bien en ladrillo, con diferentes combinaciones, sobre todo en retícula y en esquinilla.

Un elemento muy típico del pueblo, y de tradición medieval, son los pasadizos en alto, gracias a los cuales parece ser que se podía pasar por todo el pueblo sin pisar la calle, manteniéndose esta práctica hasta el siglo XVII.

La plaza Mayor era el centro neurálgico del pueblo. En ella se encuentran las casas más nobles de la villa; es como un centro de caminos similar al foro romano o al zoco musulmán. Se concibe rodeada de soportales; la irregularidad de sus porches arquitrabados o con arcos, con columnas o pilares, de piedra o de ladrillo) se debe a las distintas épocas de construcción y al hecho de carecer de normas urbanísticas, haciéndolos cada uno a su gusto.

Los escudos tendrían su origen en los emblemas de las familias nobles. Se colocaban sobre los arcos de entrada de las casas. El de Alquézar es una fortaleza con tres torres, más alta y ancha la central. Este símbolo puede aparecer formando parte de escudos particulares junto a otras figuras: los elementos más habituales son torres, cruces de órdenes militares, flores de lis, barras, el olivo, etc. Estos escudos datan en su mayoría del siglo XVIII, época de renovación de las casa, pero se copiarían de los originales medievales. Están sin estudiar, y el significado de muchos de ellos se ha perdido con el tiempo, al pasar las casas de unas familias a otras.

210. EL CID EXPULSA A LOS JUDÍOS DE TAMARITE DE LITERA

5. EL MUNDO JUDÍO

210. EL CID EXPULSA A LOS JUDÍOS DE TAMARITE de Litera
(SIGLO XII. TAMARITE)

EL CID EXPULSA A LOS JUDÍOS DE TAMARITE DE LITERA


Toda la comunidad cristiana, que había vivido como mozárabe en Tamarite, estalló en una auténtica fiesta para celebrar la liberación de la villa y del castillo del dominio musulmán por el empuje imparable de los ejércitos del rey aragonés. Absolutamente todos se lanzaron alborozados a las calles, que eran recorridas una y otra vez por grupos de jóvenes que danzaban cruzando palos entre sí recordando tantas luchas pasadas entre cristianos e infieles. Esta manera de festejo y de rememorar aquel difícil pasado perduró durante siglos entre la población tamaritana, aunque luego se perdiera.

Tras la liberación, poco a poco se fue organizando la vida del nuevo Tamarite, el cristiano. Al principio, con cierto temor, como es lógico, pues todavía quedaba en pie, densamente poblado y amenazante, el importante enclave moro de Lérida, que estaba demasiado cercano y era los suficientemente poderoso como para poder estar tranquilos.

Por deseo expreso de los reyes de Aragón, los cristianos tuvieron que aprender a convivir con los moros que desearon permanecer al cuidado de sus antiguas tierras —los ahora llamados mudéjares— aunque es cierto que muchos de ellos prefirieron emigrar junto con sus correligionarios a Lérida pensando en su fuero interno en regresar algún día no muy lejano. Y también permanecieron entre los vencedores algunos miembros de la comunidad judía, vistos y sentidos en aquellos momentos de incertidumbre y temor como miembros de una raza maldecida.

Temían todavía los cristianos tamaritanos que estos judíos —aunque no eran muy numerosos pero, en general, bien acomodados económicamente merced a su tradicional actividad mercantil— se rebelasen contando con la ayuda de los hebreos de Lérida, por lo que intentaron hallar solución a sus temores buscando y hallando la ayuda del famoso Rodrigo Díaz de Vivar, el renombrado Cid Campeador, terror de la morisma, quien, en efecto, redujo y echó fuera de Tamarite a todos los judíos que en ella había, acción todavía más que sorprendente cuando era notorio que para entonces el Cid ya había fallecido.

[Moner, Joaquín M., Historia de Tamarite, págs. 105-106.] 
(Joaquín Manuel Moner Siscar)

Romance aragonés, Julián Naval de Tamarite