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domingo, 12 de mayo de 2019

CRETAS, RECONQUISTADA EL DÍA DE SANTA PELAGIA

2.68. CRETAS, RECONQUISTADA EL DÍA DE SANTA PELAGIA (SIGLO XII. CRETAS)
 
Cuando Alfonso I el Batallador se decidió a sitiar el importante enclave de Fraga, en 1133, el rey estaba en condiciones de encomendar a varios de sus tenentes o seniores los castillos y villas de Nonaspe, Algás, Batea, Fayón, Horta de San Juan y tal vez Lledó, es decir, los tramos finales de los ríos Matarraña y Algás en el Bajo Aragón.

No es de extrañar, por lo tanto, que los no muy numerosos mozárabes que sobrevivían aún bajo dominio musulmán en poblaciones tan cercanas a aquéllas
—como Valderrobres, Beceite o Cretas— esperaran ansiosos su propia liberación.

Así las cosas, los pocos mozárabes que aún vivían en Cretas, Queretes, que estaban al corriente de la situación, con el cuidado que la ocasión requería para no soliviantar a los musulmanes, hacían cálculos y planes para un futuro que presumían inmediato, se quedaran o no los moros que de momento regían el
pueblo en condiciones muy precarias. Sin duda alguna, el rey les asignaría un tenente de su confianza para que garantizara la seguridad y la administración del territorio —tal vez una de las órdenes militares de Calatrava o san Juan—, pero había otras muchas cosas que dependían de sí mismos.

Sus sueños, no obstante, tuvieron que prolongarse para verse hechos realidad más de treinta años todavía, pues la inesperada derrota de Alfonso I el Batallador en Fraga, que significó un lamentable retroceso para la reconquista, fue también un duro golpe para los mozárabes de Cretas. De entre esos sueños pospuestos, uno muy importante para ellos y que les originó prolijas discusiones era la decisión acerca de la advocación a la que dedicarían el pueblo tras la reconquista. Como no llegaron a un acuerdo unánime, pues cada uno proponía un santo distinto, convinieron nombrar al santo o santa que la Iglesia celebrara el día en que tuviera lugar la esperada liberación.
 
Cuando, por fin, al mediodía de un ocho de octubre las llaves de Cretas eran entregadas al representante
del rey Alfonso II de Aragón por el alcaide moro, Pelagia, la santa de Antioquía, que había muerto tal día como aquel del año 290, se convertía en su valedora ante el cielo.

[Recogida oralmente.]
 
 
CRETAS, RECONQUISTADA EL DÍA DE SANTA PELAGIA  (SIGLO XII. CRETAS)
plaza mayor, con el pelleric en el centro
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Cretas (en chapurriau local Queretes​) es un municipio de la provincia de Teruel, comunidad de Aragón, España, en la comarca de Matarraña. Tiene una población de 632 habitantes (INE 2008) y tiene una extensión de 52,66 km². Se encuentra situada entre los pueblos de Valderrobres y Calaceite, cerca de los puertos de Beceite.
 
La prueba más valiosa de la presencia humana en Cretas corresponde a las pinturas rupestres descubiertas en su término municipal. En 1903, el brillante arqueólogo calaceitano Juan Cabré, descubre en el barranco del Calapatá las figuras de unos ciervos pintados, un toro, un caballo y una cabra, sobre la llamada Roca de los Moros. Dada la juventud de Cabré en aquel momento y, sobre todo, la novedad que suponía la aparición de motivos figurativos al aire libre, el hallazgo no se hizo público hasta 1907, por Santiago Vidiella a través de un breve artículo. Este descubrimiento y, muy especialmente, la publicación del calco de la otra Roca de los Moros del Cogul (Lérida) en el periódico La Veu de Catalunya atrae a Henri Breuil, uno de los más eminentes arqueólogos europeos del momento, que en colaboración con Cabré estudia las pinturas y descubre nuevas figuras más complejas y variadas en el barranco de los Gascons, el Abrigo dels Gascons, no demasiado lejos del Calapatá.
 
Estos hallazgos significarían el principio del estudio del hoy llamado Arte rupestre levantino (10.000-6.500 años antes del presente); expresión creencial de los grupos cazadores-recolectores y el más singular de los artes prehistóricos europeos. Transcurrieron varias décadas para que los investigadores se ocuparan de nuevo de estas pinturas; en las revisiones de principios de los noventa se identifica en ese friso la presencia de figuras humanas, concretamente dos arqueros característicos del Arte Levantino, que no se habían interpretado como tales en los trabajos precedentes.
 
El valor de estas expresiones creenciales-artísticas de Teruel -verdaderamente el que debe considerarse como el 1.er arte turolense- y de todo el sector de implantación del Arte Levantino, ha conseguido que desde 1998 sean declaradas por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad; máxima consideración que puede concederse a una obra humana. (Fuentes: Associació Catalana d'Art Prehistòric)
 
Algo más recientes en el tiempo, existen evidencias que permiten afirmar que el pueblo de Cretas se levanta sobre un antiguo asentamiento ibero. Cerca de aquí, en el barranco del Calapatar y en sus alrededores se concentran la mayor parte de los asentamientos ibéricos del Matarraña y más concretamente entre el triángulo Cretas-Calaceite-Mazaleón: los poblados de Los Castellans en Cretas, el poblado de San Antonio de Calaceite y el poblado de San Cristóbal en Mazaleón serían los más representativos del territorio. Entre los siglos V y II a.d.c. se concentró una población tan numerosa como la que actualmente puebla estas poblaciones, la mejora de las condiciones de vida y el comercio con los griegos y fenicios favoreció el nacimiento de una cultura “los íberos” y en nuestro caso la tribu de los Ausetanos del Ebro. Los eminentes arqueólogos como Juan Cabré Aguiló y Pere Bosch i Gimpera realizaron las primeras campañas de excavaciones en estos poblados y en el territorio.
 
 
Juan Cabré Aguiló, Calaceite, arte, museo
 
  • BREUIL, Henri; CABRÉ AGUILÓ, Juan (1909). "Les peintures rupestres du bassin inferieur de l´Ebre", L´Anthropologie, XX, Paris, pp. 313-326.
  • CABRÉ AGUILÓ, Juan (1915). El Arte Rupestre en España. Madrid.
  • UTRILLA, P.; MONTES, L.; MAZO, C.; RODANES, J.M. (1988). "Algunas figuras inéditas en abrigos rupestres del Bajo Aragón", Bajo Aragón Prehistoria, VII_VIII, Caspe, pp. 211-221.
  • ALONSO TEJADA, Anna; GRIMAL, Alexandre (1994). "El Arte levantino o el trasiego cronológico de un arte prehistórico". Pyrenae, 25, Revista de la Universidad de Barcelona, pp. 51-70. ISBN 84-475-0971-0.
  • GRIMAL, Alexandre (2002). “Cuestiones en torno a la investigación del arte rupestre postpaleolítico”. Bolskan, 16, pp. 177-192. ISSN 0214-4999.
  • ALONSO TEJADA, Anna; GRIMAL NAVARRO, Alexandre (2007). L'art rupestre del Cogul. Primeres imatges humanes a Catalunya. Lérida: Pagès Editors. ISBN 978-84-9779-593-7.

 

domingo, 21 de junio de 2020

219. LOS AMORES IMPOSIBLES DE ZOMA Y MARÍA, Daroca

219. LOS AMORES IMPOSIBLES DE ZOMA Y MARÍA (SIGLO VIII. DAROCA)

LOS AMORES IMPOSIBLES DE ZOMA Y MARÍA, SIGLO VIII, DAROCA


Conquistada Daroca por Tarik, uno de sus primeros alcaides fue Zoma, al que se le recuerda tanto por la torre de la mezquita que mandara edificar como por sus amores imposibles con la cristiana María.

En efecto, cuando un día caminaba Zoma hacia la mezquita, se cruzó en la calle con una muchacha que iba a por agua. A partir de ese momento fue incapaz de orar con recogimiento ni de dormir con sosiego, pensando en la muchacha del ánfora. Al día siguiente, Zoma contó al santón Abú-Amer la promesa que hiciera de edificar una mezquita si Mahoma le concedía la fortuna de hallar una mujer hermosa con la que desposarse, hablándole del encuentro del día anterior y el sueño subsiguiente, en el que el ángel Azrael le presentaba a la joven a la par que unos genios del arte construían una pequeña pero hermosa mezquita.

El santón preguntó a Zoma si la joven era mora o nazarena, contestando éste que cristiana, lo cual dificultaba la posible unión, máxime siendo él la primera autoridad musulmana. No se arredró el alcaide y, confiando en que la podría convencer para que renunciara a su religión, comenzó a edificar la mezquita, que pronto estuvo finalizada junto a su bello minarete. Entre tanto, Zoma y María, sin que jamás mediaran palabra, buscaban todos los días el encuentro fugaz de la calle de la Gragera (Grajera), aunque sabían ambos cuantas cosas les separaban.

Todo continuó así hasta que un día un joven cristiano fue denunciado ante el alcaide de maldecir contra Mahoma. Si era verdad, significaba su condena de muerte, a pesar del levantamiento de la población mozárabe en su favor. El destino quiso que el presunto condenado fuera hermano de María, la joven enamorada de Zoma.

La muchacha, por salvar a su hermano, solicitó audiencia al alcaide, que desconocía el parentesco.
Los enamorados se hablaban por primera vez. Zoma prometió a la joven salvar a su hermano si ésta accedía a ser su sultana favorita. La negativa significaba la condena, como así fue. No obstante, María le dijo a Zoma que si él se convertía al cristianismo sería su esposa. A pesar del amor, no podía haber acuerdo. La religión les separaba... Pero cuando María descendía llorosa por la escalinata del palacio, Zoma, que no podía resistir la pena de su amada, la llamó: «No llores más, tu hermano será salvo».
Y María, agradecida y enamorada a la vez, cayó en sus brazos.

[Beltrán, José, Tradiciones y leyendas de Daroca, págs. 48-54.]

 

Nombrada Colegial en el año 1377, es Basílica desde 1890. Su primitiva fábrica fue románica, pero se amplió y remodeló en repetidas ocasiones durante la época gótica, rehaciéndose casi por completo, a la vez que se cambiaba la orientación de su cabecera a fines del siglo XVI. La iglesia actual se hizo entre 1585 y 1592, según trazas renacentistas, pero con tradición gótica y fue su constructor Juan Marrón. La puerta principal es obra de 1603, realizada por los canteros Laroza, Pontones y Aguilera. Es una iglesia de tipo de salón, de tres naves con capillas entre los contrafuertes y cabecera con coro; igualmente se hizo un baldaquino a imitación del que se halla en el Vaticano. El grupo de la Anunciación fue esculpido por el zaragozano Francisco Franco en 1682. El coro y órgano pertenecen a la antigua iglesia y son obra del siglo XV. Este órgano está considerado como de los mejores de España y en él fue maestro el célebre Pablo Bruna. Del edificio románico - posiblemente construido sobre la Mezquita Mayor de Daroca una vez reconquistada la ciudad por Alfonso I en 1120- sólo se conserva el ábside orientado hacia el este, una ventana del crucero y la moldura con ajedrezado del primitivo lado del Evangelio. Su cabecera corresponde con la actual capilla de los Corporales; opuesta a ella, la puerta principal, del Perdón. Es obra de los últimos años del siglo XII y de los primeros del XIII. Llama la atención, al exterior, el particular sistema de montar el tejado, sobre modillones que apean en arquillos. La puerta del Perdón presenta en su tímpano la visión del Apocalipsis: Cristo triunfante entre el sol y la luna, y ángeles que portan los instrumentos de la Pasión; es adorado por la Virgen y San Juan, que interceden por los hombres, los cuales son despertados de sus tumbas por ángeles trompeteros. Es obra del siglo XIV que fue remodelada arquitectónicamente en el siglo XV. La torre es de piedra sillar, obra de 1441, costeada por doña María, la mujer de Alfonso V, y enfunda otra anterior, mudéjar, de los siglos XIII y XIV.

CAPILLAS.

En el interior de la iglesia, comenzando a la mano derecha de la entrada, se suceden distintas capillas. La primera, la capilla del Patrocinio, está cubierta con bóveda estrellada, acogiendo un retablo con mazonería renacentista, obra muy posiblemente de Juan de Palamines, en cuyo interior destacan grupos escultóricos policromados con figuras y relieves en alabastro, representando el Nacimiento de Jesús, la Coronación de la Virgen y la Adoración de los Reyes entre otros, todo obra del s. XV. A ambos lados se encuentran la sepultura en alabastro de una canonesa de Rueda, obra de finales del s. XV, y el sepulcro bajo arcosolio de un caballero yacente en sarcófago de rasgos renacentistas y ángeles góticos. La capilla se cierra con una verja del s. XVI. Sigue la capilla de la Anunciación, mandada construir en 1609 por Pedro Terrer de Valenzuela. El retablo es obra de Juan Miguel de Orliens, concluido el 31 de octubre de 1609 dentro de un estilo romanista. En los muros laterales aparecen pinturas relativas a Melquisedec y Moisés. En las cuatro trompas aveneradas de la capilla se representa a los cuatro Evangelistas en altorrelieve, obra también de Orliens. En el pavimento está la lauda sepulcral de bronce perteneciente al arzobispo Terrer de Valenzuela. La verja que cierra la capilla, de bronce dorado con las armas de los Terrer, es obra del rejero de Zaragoza Juan Blanco con diseño de Juan Miguel de Orliens, quedando manifiesta la colaboración del escultor en la concepción total de la capilla. La tercera, la capilla de los Corporales, es la antigua cabecera de la iglesia románica. Es una afortunada (y rara en España) construcción de tipo franco-flamenco. Toda la capilla forma parte de un conjunto unitario con decoración gótico-flamígera, siguiendo el concepto de capilla-relicario, donde se custodian los Corporales. Parece que se empezó por encargo de Juan II de Aragón y se terminó con el Rey Católico; en ella pudo trabajar el escultor darocense Juan de la Huerta y asimismo Pere Johán, que trabajaba en el retablo de La Seo de Zaragoza. A finales del siglo XVII se abrió el óculo que sirve de ostensorio y se pintaron las figuras con ribetes y lunares dorados. Llaman la atención los relieves que narran la historia del milagro de los Corporales, con un hábil y gracioso trabajo lleno de detalles documentales de la época. Acto seguido nos aparece la capilla de Santa Ana, resto del edificio medieval y lugar por donde se entra a la sacristía. Fue posesión del señor Esteban Lop y sus descendientes. Son de interés las cinco laudas sepulcrales que aparecen en el pavimento. Linda con ésta la capilla de Santo Tomás, edificada en la reforma del siglo XVI y entregada al canónigo Salvador Bádenas. El altar principal es del siglo XVIII. A ambos lados, los retablos de San Juan Evangelista y de San Joaquín y Santa Ana, obras platerescas del s. XVI, este último mandado hacer en 1586 por Francisco Balaguer.
La siguiente capilla, hoy dedicada a San Miguel, en un principio fue llamada de Nuestra Señora la Coronada, pues tuvo el retablo y la imagen de la Virgen Goda, trasladada allí en el s. XVII cuando se hizo la capilla de los Terrer. Esta Virgen, obra del s. XIII, se expone en el Museo de la Colegial. Actualmente la capilla la ocupa el retablo de San Miguel procedente de la iglesia del mismo nombre, obra gótica de estilo sienes realizado a fines del siglo XIV. A ambos lados contemplamos el retablo de la Magdalena (siglo XVII) y el lienzo de San Jerónimo en el desierto (siglo XVI). Dejando a la derecha la entrada al Museo, penetramos en la capilla de la Purísima. Su interior acoge un retablo del s. XVII. El muro se abre lateralmente comunicando con el coro, situado en el centro de la cabecera del templo, en el que destaca la sillería capitular de madera, perteneciente al templo gótico, obra del fustero zaragozano Juan Lañes, realizada entre 1494 y 1495. Frente al coro se encuentra el Altar Mayor, de estilo barroco, inspirado en el baldaquino de San Pedro de Roma. Se compone de cuatro columnas salomónicas de mármol negro, colocadas en 1677, sobre las que descansa un entablamento con las imágenes de los cuatro Doctores de la Iglesia, rematado en cúpula calada con linterna similar y armas de la Colegial y del obispo Terrer, mecenas de la obra. El interior se completa con el grupo escultórico de la Asunción, tallado en madera blanca por los zaragozanos Francisco y Pedro Franco en 1682 y quizá no terminado hasta cinco años más tarde. Ya en el lado del Evangelio, comunicada con el coro, aparece la capilla de la Soledad con un retablo del siglo XVII. A continuación se pasa a la capilla del Cristo, que mandó construir mosén Domingo Moros, donándola en 1607. El retablo actual, con esculturas policromadas, data del siglo XVII. Ante él una serie de laudas sepulcrales. Por último, la capilla de San José, entregada a la familia Celaya, en cuyo frontal luce su blasón heráldico. El retablo, en madera dorada, pertenece al siglo XVIII. A ambos lados encontramos varios lienzos, representando uno de ellos a «San Jorge triunfando en la batalla de Alcoraz». Las pinturas de la cúpula las realizó Mariano Miguel en 1897.a

viernes, 6 de marzo de 2020

Los Códices como medio de instrucción del clero

III. 


Los Códices como medio de instrucción del clero. - Inventada la imprenta perdieron casi todo su interés.

Para manifestar la grande solicitud que tuvo la iglesia de Tortosa desde los tiempos más remotos en la instrucción del clero, bastará citar un documento que podemos llamar oficial.

A los diez años de haber sido
reconquistada esta ciudad, o sea el 1158, se dictó la primera
Ordenación relativa a la organización de esta iglesia;
titúlase Prima Ordinatio Ecclesiae Dertusensis. En el mismo
año otorgó el Cabildo de Tortosa una carta de concordia
o hermandad con el Cabildo de Tarragona; y entre los
varios puntos que comprende hay uno que dice, que cuando un canónigo
de Tarragona viniere a Tortosa, además de admitírsele en
el coro y en la mesa de la comunidad, se le admitiese también a las
conferencias que se daban en el claustro de la iglesia. Prueba
esto que el Obispo y el Cabildo (que entonces vivían
juntos en el convento o casa de la iglesia) atendían
de un modo muy principal a la instrucción y al estudio, toda vez que
sin desatender las obligaciones de su cargo, tenían conferencias
literarias, collationes, en el claustro de la catedral.

Esta
idea tan laudable sobre la instrucción del Cabildo y clero,
no sólo no disminuyó en la iglesia de Tortosa en el transcurso de
los siglos, sino que de cada día fue en aumento. Lo manifiesta una
constitución que en 20 de mayo del año 1435 dieron el
Obispo D. Otón de Moncada y el Cabildo. Acordóse en ella,
que nadie pudiese obtener en la catedral de Tortosa Canongía
o Dignidad, que no fuese Doctor o Licenciado en
Teología o en Derecho civil y canónico, o al menos
Bachiller en Teología.

Todo revela la suma
importancia que en esta iglesia se daba a la ciencia, que si es
necesaria en todas las profesiones, se requiere de un modo especial
en el clero. Para prepararlo debidamente a fin de que pudiese seguir
los estudios superiores, consta en un acta capitular del 26 de mayo
del año 1498, que el Cabildo pagaba un Profesor que
tenía a su cargo la enseñanza de gramática y humanidades;
siendo de notar que este Profesor un mes antes de comenzar el curso,
debía presentarse al Cabildo, o sea a una comisión del mismo, pera notificarli les llisons del any sequent; que es como ahora
diríamos, para enseñarle el programa y aprobarlo si estaba
conforme.

Este dato sirve para confirmar el punto que nos
ocupa, a saber, que la adquisición de los preciosos Códices que en
los siglos pasados constituían la Biblioteca de la catedral de
Tortosa, estaba en su misma organización, en la cual se daba un
lugar muy preferente a la instrucción del clero. Y aunque no consta
de un modo tan expreso sobre los demás estudios, sábese que se
daban todos los necesarios bajo la protección de la iglesia.

Atendiendo, pues, a que los Códices eran un elemento
indispensable para este objeto, no hay que extrañar la suma
diligencia que puso la iglesia de Tortosa por adquirirlos y
conservarlos. Cuando los canónigos vivían en comunidad y cada uno
tenía su respectivo cargo, como sucede ahora con los religiosos,
solían hacerse inventarios de todos los objetos que pertenecían al
Cabildo. Entre estos objetos estaban los Códices o libros.

De
dichos inventarios se conserva uno en el archivo capitular, que es
del año 1458. Al examinarlo llama la atención desde luego el número
tan considerable de Códices que entonces había en esta iglesia,
mucho mayor del que hoy día existe. De modo que en el largo
transcurso de los tiempos han debido perderse muchos; y decimos
perderse, porque la desaparición de tantos Códices no puede
atribuirse a infidelidad ni a descuido de los encargados de su
custodia, sino que principalmente se debe a las corrientes de algunas
épocas que nos han precedido, en las que no había de mucho el gusto
y la afición de ahora de conservar e investigar los objetos
arqueológicos.

Así se explica que cuando se descubrió la
imprenta, y los libros ya pudieron adquirirse con más facilidad y
economía, quedaron los Códices retirados en los archivos y
bibliotecas de las catedrales; de igual modo que en la actualidad se
retiran en los parques de guerra los armamentos antiguos, que han
sido reemplazados por otros modernos y más útiles.

Estuvieron,
pues, los Códices algunos siglos en la biblioteca de esta catedral,
sin hacerse ningún uso de ellos; y a pesar de tener un notable valor
histórico, y ser muchos de ellos de gran mérito aún como objetos
de arte, se comprende que no excitaron la codicia de nadie. Prueba de
ello es, que en los graves conflictos que ha pasado esta catedral,
especialmente en la entrada del ejército francés en el infausto día
12 de julio del año 1648, aunque consta que el ejército
invasor se apoderó de muchas alhajas y reliquias de la iglesia nada
se dice de los preciosos Códices del archivo.

Lo mismo
sucedió cuando el sitio del año 1810, y en la entrada de las
tropas de Napoleón I en Tortosa el día 2 de enero de 1811.
Entonces consta que luego que comenzó a prepararse el sitio, dispuso
el Cabildo que un buen número de alhajas se enviasen a Peñíscola,
donde se conservaron hasta que pasó el peligro. Las demás se
escondieron con grandes precauciones y pudieron salvarse; pero nadie
pensó en tomar ninguna precaución respecto de los Códices, y
continuaron seguros en el mismo lugar del archivo donde estaban.

Ocurrió además un suceso digno de mencionarse por lo que se
refiere a nuestro objeto. Entre las varias notas que existen en el
archivo de esta catedral referentes al tiempo de la dominación
francesa, hay una que dice, que el Comisario de Policía del gobierno
francés, obedeciendo órdenes
superiores, hizo un escrupuloso
registro en la catedral los días 27 y 28 de julio del año 1812,
pidiendo al efecto las llaves de todas las dependencias que reconoció
con la mayor minuciosidad.

Desde luego se puede suponer que
registró también la biblioteca, y vio los libros o Códices que
ocupaban algunos armarios; mas no debieron llamarle la atención, ni
excitaron su codicia, pues no consta que las autoridades francesas se
apoderasen de ningún Códice; y eso que como es sabido, los
franceses se llevaron muchas alhajas y otros objetos de las iglesias
y de los particulares, donde no las pudieron poner a salvo.

Esto
confirma lo que se ha indicado antes, respecto a que en ciertas
épocas no había de mucho la afición de ahora a los Códices
antiguos, y de ahí que no se les diese el mérito y el valor que
realmente tienen.

CÓDICES DE LA CATEDRAL DE TORTOSA

 

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sábado, 20 de junio de 2020

209. EL TESORO DE EL CASTELLAR, CASTEJÓN DE VALDEJASA

209. EL TESORO DE EL CASTELLAR (SIGLO XV. CASTEJÓN DE VALDEJASA)

209. EL TESORO DE EL CASTELLAR (SIGLO XV. CASTEJÓN DE VALDEJASA)


Si todavía lo es hoy en algunos aspectos, antaño el curso del río Ebro constituyó un obstáculo difícil de salvar dados los medios técnicos existentes. Pasar de la orilla izquierda a la derecha con garantías de éxito era el principal reto planteado a los ejércitos cristianos, problema que no se solventó hasta que pudo ser reconquistada Zaragoza, ya en el siglo XII.

Lo que sí hicieron los reyes pamploneses y aragoneses fue levantar fortificaciones vigía en la orilla izquierda, como las de Milagro («mirador»), Valtierra, Arguedas, El Castellar o Jusliboldeus lo vol»), que se convirtieron en puntos estratégicos dentro del sistema ofensivo-defensivo.

El Castellar, además de su alto valor estratégico, tenía el añadido de su sal, tan importante hasta el siglo XIX, de modo que aun dentro del mundo cristiano originó disputas su pertenencia, como la protagonizada por el obispo pamplonés por tenerlo dentro de sus límites diocesanos.

Es en este contexto estratégico donde se debe ubicar, según la leyenda, la huida hacia el éxodo de los moros que no aceptaron la conversión propugnada por Fernando II de Aragón, (el católico) como ocurriera en Castilla, de modo que abandonaron sus casas de manera precipitada, dirigiéndose desde la morería de El Castellar hacia los montes de Castejón de Valdejasa, aprovechando las dificultades del terreno y la vegetación.

En su apresurada huidapensando en la llegada de mejores tiempos y, por lo tanto, en la posibilidad de volver a sus casas algún día—, por temor a que les fueran confiscados, escondieron varias arquetas repletas de morabetinos. E idearon un sistema cabalístico que sólo ellos conocían para esconder su tesoro y poderlo recuperar el día del regreso.

Pero la vuelta no tuvo lugar nunca y, aunque se ha encontrado alguna moneda suelta, el tesoro de El Castellar sigue oculto. Quizás las encinas y los quejigos más viejos tengan la clave; quizás esté en alguna pared derruida de ladrillo y teja árabe.

[Datos proporcionados por Xavier Abadía Sanz, de la Universidad de Zaragoza.]

lunes, 20 de mayo de 2019

El juez traidor, siglo XII, Teruel

2.71. EL JUEZ TRAIDOR (SIGLO XII. TERUEL)
 
 
Una vez que ya había sido reconquistada Teruel por el rey aragonés Alfonso II, y dada la importancia estratégica que esta ciudad tenía, los musulmanes intentaron recuperarla en reiteradas ocasiones o, cuando menos, depredaban sus campos y huertas o hacían cautivos a los labradores que sorprendían en los campos en plena faena, para ser luego vendidos como esclavos en el mercado de Valencia, ciudad que todavía era sarracena.

Una de estas molestas y peligrosas acciones tuvo lugar entre 1183-1184, cuando la ciudad era regida por
un juez llamado Ibáñez Domingo de Mortón quien, bien por miedo a las amenazas recibidas, cada vez más serias, bien presa de la codicia, intentó vender Teruel al enemigo a cambio de los numerosos tesoros que le habían sido prometidos y que esperaba disfrutar tras su planeada huida a tierra de moros.

Pero la traición fue descubierta a tiempo por los turolenses y el juez Domingo de Mortón fue juzgado de
acuerdo con el Fuero concedido hacía bien pocos años por el rey Alfonso II. Tras el juicio, en el que fue condenado a morir ahorcado, fue ejecutado en un viejo olmo solitario que crecía en una zona
próxima a la ciudad denominada de San Lázaro, debajo del actual viaducto, donde se confinaba a los leprosos. La ciudad se salvó para siempre de ser recuperada por los musulmanes y el hecho sirvió de escarmiento.
 
El juez traidor, siglo XII, Teruel, viaducto
 
[Caruana, Jaime de, Relatos y tradiciones de Teruel, págs. 33-35.]

* Según Caruana, este hecho es histórico, puesto que en el Libro de las Crónicas de Teruel, conservado en el Ayuntamiento, tras el nombre de este juez se señala que «fue enforcado en el olmo de San Lázaro porque quiso vender a los moros Teruel», y prosigue diciendo que una mano posterior añadió: «de Castiel y de Villel», apostillado el propio Caruana que Villel era cristiana desde 1180, pero Castiel —hoy Castielfabib— efectivamente continuaba siendo musulmana y no la conquistaron los cristianos hasta el año 1210.
 
olmo, ulmus
olmo, ulmus
 

 
 
 
 

domingo, 12 de mayo de 2019

LA RECONQUISTA DE CAMAÑAS

2.67. LA RECONQUISTA DE CAMAÑAS (SIGLO XII. CAMAÑAS)
 
Entre el alcaide moro de Camañas y el conde cristiano de Alfambra existía una enconada rivalidad como
jefes de poblaciones fronterizas y enemigas que eran. Pero en casa del señor de Alfambra se hablaba tanto del alcaide sarraceno que la mujer de aquél acabó enamorándose a distancia de éste hasta tal
extremo que logró convenir una cita secreta para verse a solas.

Aceptó el encuentro Yusuf, que sabía de las dotes y belleza de la condesa, e ideó de qué manera podría
unirse a ella sin levantar las sospechas de don Rodrigo, su enemigo. De ahí que hiciera preparar a su hechicero un brebaje que, horas después de ser ingerido, la mantendría como muerta durante ocho
días, tiempo suficiente para que el de Alfambra se hiciera a la idea de su desaparición.

El alcaide moro y la dama cristiana mantuvieron la cita convenida, se declararon mutuo amor y decidieron poner en práctica el plan ideado por aquél. Así es que se amaron, tomó la pócima la enamorada y luego recorrió con sigilo los escasos kilómetros que separan a ambas poblaciones.
«Murió» la condesa en su propia casa como estaba previsto, pero el calor no huía de su cuerpo. Don
Rodrigo, dubitativo, vertió plomo caliente en la mano de su mujer, que quedó perforada, pero su cuerpo no se movió. No cabía duda, pues: estaba muerta y fue enterrada entre sollozos.

Desenterrada por los hombres de Yusuf y «resucitada», se hizo pasar por una mujer venida de lejos, y se
convirtió en la señora de Camañas. Mas con el tiempo, un mendigo la identificó por la mano horadada y dio aviso a don Rodrigo, quien, disfrazado también de pordiosero, se presentó en su casa, reconociéndose mutuamente, si bien le aseguró ella que estaba allí forzada.
 
Llegó entre tanto Yusuf y la dama escondió a su ex marido en un arca. Le preguntó al alcaide cuánto
daría por apresar a don Rodrigo y al decirle que la mitad de sus bienes, la mujer levantó la cubierta del arca e intentó entregar a don Rodrigo, pero éste hizo sonar una flauta que llevaba escondida y al momento sus hombres, que estaban ocultos, atacaron y vencieron a los desprevenidos moros. De esta manera Camañas acababa de ser reconquistada, mientras Yusuf y su enamorada eran quemados vivos en
Sierra Palomera.

[Lázaro Polo, Francisco, El bardo de la memoria..., págs. 195-197.]
 
 
 
 
 
Camañas es un municipio de la provincia de Teruel, perteneciente a la Comarca de Comunidad de Teruel, en la Comunidad Autónoma de Aragón, España. Tiene una población de 124 habitantes (INE 2018).
 
LA RECONQUISTA DE CAMAÑAS (SIGLO XII. CAMAÑAS)
 
 
  • El bardo de la memoria  : historias y leyendas turolenses / Francisco Lázaro Polo. Teruel, Diputación Provincial, D.L. 1992; 205 p.:il.;18 cm
  • Cervantes y Teruel / Francisco Lázaro Polo. Teruel, Caja Rural de Teruel, 2005; 38 p.:il.;21 cm
  • Crónica del Teruel extraño / Francisco Lázaro Polo. Zaragoza, Ibercaja, 1999; 253 p.:il.;24 cm
  • Cuéntame El Cid en Teruel / Francisco Lázaro Polo. Teruel, Aragón Vivo, 2007; 79 p.:il.;23 x 25 cm
  • Personajes turolenses / Francisco Lázaro Polo ; dibujos, Mª Carmen Muñoz Ferrer. Teruel, Caja Rural de Teruel, 1997; 142 p.:il.;21 cm
  • Teruel y la literatura / Francisco Lázaro Polo. Teruel, Aragón Vivo, 2003; 256 p.;21 cm
  • "El Cantar de mio Cid y Teruel", Turia, 83, 2007, p. 379-403.
  • "Los poetas de Monreal", en Historia de Monreal del Campo, Monreal, 2006, p. 295-302 [Texto completo]
  • ``Ecos literarios del valle´´. Calamocha, Xiloca, 32, 2004, pág. 077-094 [Texto completo]
  • "Ecos literarios del valle", en Comarca del Jiloca, Zaragoza, Gobierno de Aragón, 2003, p. 177-192 [Texto completo]
  • ``Por los caminos literarios de El Cid Campeador´´. Calamocha, Xiloca, 25, 2000, pág. 173-188 [Texto completo]
  • ``Introducción a la literatura turolense´´. Calamocha, Xiloca, 20, 1997, pág. 257-283 [Texto completo]
  • ``Dos motivos significativos del Caminreal contemporáneo: el escudo y el ferrocarril´´. Calamocha, Xiloca, 08, 1991, pág. 063-070 [Texto completo]
  • `Notas aproximativas al dance de Caminreal´´. Calamocha, Cuadernos del baile San Roque, 03, 1990, pág. 095-105 [Texto completo]
  • ``Assi fera lo de Siloca, que es del otra part: alusiones épicas a nuestra comarca en el cantar del Mio Cid.´´. Calamocha, Xiloca, 05, 1990, pág. 091-100 [Texto completo]
  • ``Rasgos estilísticos de los gozos de la Virgen de las Cuevas, patrona de Caminreal.´´. Calamocha, Xiloca, 03, 1989, pág. 123-138 [Texto completo]
  • ``Algunas notas sobre la historia, el folklore y el habla de Caminreal (Teruel)´´. Calamocha, Xiloca, 02, 1988, pág. 151-171 [Texto completo]

  • Barreiro, Javier (2010): Diccionario de autores aragoneses contemporáneos, 1885-2005. Zaragoza, Diputación Provincial.

viernes, 3 de mayo de 2019

LA TRAICIÓN DEL MORO GLAFAR


2.43. LA TRAICIÓN DEL MORO GLAFAR (SIGLO XI. RUEDA DE JALÓN)

A mediados del siglo XI, todo Al-Andalus se había cuarteado en más de cien feudos musulmanes más o menos grandes —los llamados reinos de taifas—, destacando entre todos ellos la taifa sarakustí, que tenía su corte en el bello palacio de la Aljafería, todavía en pie, y cuya construcción tuvo lugar a la vez que se levantaba la catedral jaquesa.

LA TRAICIÓN DEL MORO GLAFAR (SIGLO XI. RUEDA DE JALÓN), Aljafería


No obstante, los importantes reyes taifales zaragozanos edificaron y mantuvieron otras residencias, cual es el caso del entonces inexpugnable castillo de Rueda, elevado a la vera del río Jalón, fortaleza que fue corte de GinfarAmad, hijo de rey de Sarakusta Abdel-Mech, hasta que tuvo que entregarlo a Alfonso I el Batallador, en 1118, como consecuencia de la caída de Zaragoza.

castillo de Rueda, elevado a la vera del río Jalón, fortaleza que fue corte de GinfarAmad, hijo de rey de Sarakusta Abdel-Mech

Pocos años antes, en 1084, el moro Glafar —que ya tenía problemas de supervivencia para mantener independiente su feudo— fingió que estaba dispuesto a hacer entrega del castillo a los cristianos a cambio del cumplimiento de determinadas condiciones, cuando, en realidad, lo que pretendía era ganar tiempo y apoderarse del mismo monarca aragonés.
Aunque no logró su propósito, puesto que fue descubierto con suficiente antelación, hizo que sus secuaces apresaran y asesinaran a los infantes pamploneses Sancho y Ramiro Garcés, hijos del rey, así como al conde Nuño Álvarez de Lara y al conde González Salvadórez, «Cuatro manos», entre otros caballeros. La venganza de la traición quedó pendiente por el momento.
[Bernal, José, Tradiciones..., pág. 222.]


El castillo de Rueda de Jalón es un castillo medieval de propiedad particular situado en el municipio zaragozano de Rueda de Jalón y que se encuentra en grave riesgo ruina.


Rueda de Jalón llamada en otros tiempos Rota o Rotalyeu, fue conquistada por los Banu Casi, de Zaragoza en el año 882. Existen noticias de que en 935 fue sitiado por Durrí, general de Abderramán III, cuando estaba en manos de Tuchibí, del reino de taifa de Zaragoza.
En el año 1083, siendo alcaide de la fortaleza el caudillo Al-Mustaín, Alfonso VI de Castilla plantó cerco aunque no llegó a conquistarla. Posteriormente, Amed-Saif-Dola, hijo y sucesor en Rueda de Beni Hud, cambió el lugar con Alfonso VII de Castilla por un terreno en Toledo. Por fin, la plaza fue definitivamente reconquistada por Alfonso I el Batallador.

Constan como tenentes de Alfonso II de Aragón entre otros Pedro Ortiz en 1165 o Ortún de Sotiu en 1178. En 1228 Alfonso III de Aragón entregó el castillo a los nobles de la Unión. Jaime II de Aragón lo entregó en rehenes a su prometida Isabel de Castilla y en 1291 aparece como propiedad de Lope Ferrench de Luna, VII señor de Luna y siguió en tenencia de los Luna hasta 1315. En 1391 Juan I de Aragón lo vendió a Ramón de Perelló, dos años después lo compró el señor de Épila, que lo unió a sus señoríos, convirtiéndose más tarde en vizconde de Rueda.

La fortaleza es un amplio recinto triangular situado sobre un espolón inaccesible por dos de sus lados accediéndose por el tercero donde se encontraba la puerta de acceso al recinto que hoy día no existe. El recinto se distribuye en tres niveles escalonados.
En el más alto tenemos una torre, que ha perdido el remate y la puerta de acceso. En el nivel medio queda un lienzo de muralla en el que se pueden reconocer los arranques de los muros de varias dependencias rectangulares y algunos muros de tapial que serían la zona residencial. El nivel inferior era el más amplio y llano, pero apenas quedan restos visibles.

Se conserva un tramo de muralla almenada que conecta con una torre albarrana que protegía el acceso. Esta torre es de planta cuadrada, con puerta y ventanas de estilo caifal. También se conserva un aljibe subterráneo, al que se puede acceder por unas escaleras talladas en la roca. En lo alto de la montaña se alzan dos hermosas torres cuadradas construidas en tapial. El castillo se encuentra en estado ruinoso, aunque conservando algunos muros de considerable volumen formando un conjunto de importancia relevante. Se encuentra en un estado de conservación lamentable lo que hace que esté incluido en la Lista roja de patrimonio en peligro (España).






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jueves, 23 de mayo de 2019

LOS DAROCENSES EN LA RECONQUISTA DE VALENCIA

2.79. LOS DAROCENSES EN LA RECONQUISTA DE VALENCIA (SIGLO XIII. DAROCA)
 
2.79. LOS DAROCENSES EN LA RECONQUISTA DE VALENCIA  (SIGLO XIII. DAROCA)
 
 
Jaime I preparaba el ataque definitivo a Valencia. Necesitaba para ello un gran ejército, pues la empresa
era de enorme envergadura, de modo que muchos caballeros aragoneses acudieron a su llamada.
Uno de ellos fue el darocense Hernando Díez de Aux, que partió a la lucha contento por poder servir a su rey, pero inmensamente triste, pues dejaba en Daroca a su amada, Martina, que le vio partir con gran dolor, dando comienzo a una larga espera.
 
El avance de las tropas cristianas era lento, hasta que, finalmente, se estableció a las puertas de Valencia un gran campamento desde donde, en el momento oportuno, se iniciaría el ataque definitivo.
Las escaramuzas entre ambos ejércitos eran frecuentes y sangrientas, muriendo muchos guerreros
por ambas partes. A Daroca llegaban noticias tanto de las grandes hazañas de algunos caballeros como de la triste suerte de otros que morían por su rey. Pero nadie podía informar a Martina sobre la
suerte de su Hernando.

Tal fue su desesperación que, vencida por la impaciencia, tomó la resolución de disfrazarse de caballero,
para lo que se apropió de las armas de su padre, don Juan Moreno, y se unió a las huestes del obispo de Narbona, que pasaba por Daroca rumbo a Valencia, hasta cuyas puertas llegó.
 
Una vez en el campamento cristiano, los esfuerzos de la joven disfrazada por encontrar a su amado fueron vanos: nadie sabía de él ni lo había visto. El tiempo transcurrió en la búsqueda y un día, sin previo aviso, sonaron las trompetas en señal de ataque. Rápidamente se organizó todo el ejército para tratar de entrar en la ciudad. Martina se aprestó también.
 
Los guerreros cristianos intentaban sobrepasar el muro, pero los musulmanes se defendían con denuedo. En un momento de la batalla, Martina creyó ver a Hernando enarbolando una bandera aragonesa y luchando con varios moros a la vez. Su alegría se tornó rápidamente en desesperación cuando uno de los
infieles lo hirió, cercenándole el brazo. Corrió Martina en su ayuda para gran sorpresa del joven, quien se dejó socorrer muy gustosamente por su amada.
 
Jaime I entró en Valencia y concedió a los darocenses dos banderas que todavía se conservan en Daroca,
por haber sido los primeros en levantar su pendón en la Valencia reconquistada.
 
[Beltrán, José, Tradiciones y leyendas de Daroca, págs. 89-94.
Esteban Abad, Rafael, Estudio histórico-político..., págs. 71-72.]
 
 
 

lunes, 29 de abril de 2019

LA LOCALIZACIÓN DE SAZ

2.15. LA LOCALIZACIÓN DE SAZ (SIGLOS VIII/XII. ATEA Y MURERO)
 
En el término de Murero, en el lugar que actualmente ocupa el santuario de Nuestra Señora de los Mártires, a unos tres kilómetros de Atea, existía en tiempos anteriores a la dominación musulmana un pequeño y tranquilo núcleo rural llamado Saz, cuyos habitantes dedicaban sus afanes vitales al cultivo del campo y a la ganadería.

La imparable avalancha mora llegó hasta estas tierras y empleó en Saz tal dureza que absolutamente todos sus habitantes, sin excepción alguna, murieron abrasados entre las cenizas de sus casas, sus corralizas, sus graneros y su iglesia. Aun cuando se desconoce con certeza cómo pudo haber ocurrido tal catástrofe colectiva, se intuye que tuvo que ser por sorpresa y durante la noche, puesto que nadie, absolutamente nadie, pudo ni siquiera intentar defenderse ni ponerse a salvo. Todo quedó destruido, arrasado.

Durante algo más de cuatrocientos años —enorme paréntesis durante el cual dominaron los moros en estas tierras—, las ruinas apenas insinuadas y calcinadas de Saz permanecieron prácticamente ignoradas, aunque ocupaban un pequeño rincón en la memoria colectiva de los mozárabes de la zona, de modo que, cuando toda la comarca fue reconquistada por las tropas de Alfonso I el Batallador, los cristianos de Atea, movidos por ese remoto y vago recuerdo, trataron de localizar los restos.

No quedaba ningún rastro de nada, pues el fuego, la erosión y el tiempo habían borrado todo vestigio de vida, pero, entre las paredes arrumbadas de lo que fuera la iglesia de Saz, removiendo aquí y allí, hallaron una imagen de la Virgen. La limpiaron y, con fervor inusitado, la llevaron a Atea para ponerla a buen recaudo.

Naturalmente, tampoco sabían bajo qué advocación había sido venerada, de modo que de común acuerdo decidieron llamarla en adelante Nuestra Señora de los Mártires, en homenaje a todos los habitantes del pequeño poblado que murieron como mártires indefensos por sus creencias.
 
[Bernal, José, Tradiciones..., págs. 146-147.]
 
 
Murero es una población española de la provincia de Zaragoza, en la comunidad de Aragón.
 
En el año 1248, por privilegio de Jaime I, este lugar se desliga de la dependencia de Daroca, pasando a formar parte de Sesma del Campo de Gallocanta en la Comunidad de Aldeas de Daroca, que en 1838 fue disuelta.
 
Destacan la iglesia parroquial de Santa María La Mayor y la ermita de de San Mamés, con frescos del siglo XVIII, y pintura en tabla del XVI. Igualmente posee los peirones de: San Mamés, de la Virgen del Carmen, de Las Almas, de la Virgen del Rosario y el de San Gregorio, así como yacimientos paleontológicos.
 
El primer domingo de mayo se realiza la romería al "Peirón de San Gregorio". Las fiestas patronales en honor a San Mamés y a la Virgen del Rosario, tienen lugar sobre el 17 de agosto, realizándose la romería a la ermita del Santo.
 
Desde el punto de vista paleontológico, destaca la sucesión estratigráfica de la Rambla de Valdemiedes, donde se han hallado gran cantidad de fósiles de trilobites del Cámbrico inferior y medio,​ siendo el yacimiento más importante de estos organismos en España y uno de los más importantes del Cámbrico a nivel mundial. Incluso algunas especies fueron descritas por vez primera en Murero, como Paradoxides mureroensis. Eladio Liñán, catedrático de Paleontología de la Universidad de Zaragoza, dirige actualmente la investigación.
 
En la historia de las investigaciones paleontológicas en la localidad, cuatro taxones han recibido su nombre científico en homenaje a Murero: 4​
 
Acadoparadoxides mureroensis (Sdzuy, 1958), una especie de trilobites.
Sericichnus mureroensis Gámez Vintaned y Mayoral, 1995, una icnoespecie para una pista producida por un gusano.
Crumillospongia mureroensis García-Bellido, Dies Álvarez, Gámez Vintaned, Liñán y Gozalo, 2011, una especie de esponja de mar.
Mureropodia apae Gámez Vintaned, Liñán y Zhuravlev, 2011, un género de lobópodo.
 
  1.  Consejo General de Procuradores de España
  2.  Gobierno de Aragón. «Zonas altimétricas por rangos en Aragón y España, y altitud de los municipios de Aragón.». Datos geográficos. Archivado desde el original el 4 de diciembre de 2011. Consultado el 15 de agosto de 2012.
  3.  Gozalo, R.; Andrés, J. A.; Chirivella, J. B.; Dies Álvarez, M. E.; Esteve, J.; Gámez Vintaned, J. A.; Mayoral, E.; Zamora, S. y Liñán, E. (2010). «Murero y la explosión del Cámbrico: controversias acerca de este acontecimiento». Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, 18(1): 47-59
  4.  Liñán, E. y Gámez Vintaned, J. A. (2012) «El nombre de Murero en las especies fósiles coincidiendo con el 150 aniversario del descubrimiento de su yacimiento». El Romeral (acceso: 26 de noviembre de 2013)
  5.  Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas (Gobierno de España). «Treinta aniversario de las primeras elecciones municipales de la democracia». Archivado desde el original el 6 de marzo de 2014. Consultado el 6 de marzo de 2014.
  6.  «Alcaldes de todos los municipios de la provincia de Zaragoza». Heraldo.es. 14 de junio de 2015.
  7.  Gobierno de Aragón. «Archivo Electoral de Aragón». Consultado el 18 de octubre de 2012.
  • Liñán, E. y Bayón, J. M. 2009. Tras las huellas de la vida primitiva (el Periodo Cámbrico). Prensas Universitarias, Universidad de Zaragoza. [DVD, 30’.]
  • Liñán,E., Gámez Vintaned, J. A., Dies Álvarez, M. E., Chirivella Martorell, J. B., Mayoral, E., Zhuravlev, A. Yu., Andrés, J. A. y Gozalo, R. 2013. 150 años del descubrimiento del yacimiento cámbrico de Murero (Cadenas Ibéricas, NE España). Geogaceta, 53, pp. 25-28, 5 fig. Salamanca. http://www.sociedadgeologica.es/archivos/geogacetas/geo53/G53art6.pdf
  • Liñán, E. y Gozalo, R. 1986. Trilobites del Cámbrico Inferior y Medio de Murero (Cordillera Ibérica). Memorias del Museo Paleontológico de la Universidad de Zaragoza, 2, pp. 1-104, 26 fig., 37 lám. Zaragoza.
  • http://wzar.unizar.es/murero/equipo.htm
 
http://www.sociedadgeologica.es/archivos/geogacetas/geo53/G53art6.pdf
ABSTRACT

The lower-middle Cambrian palaeontological site of Murero (Cadenas Ibéricas, NE Spain) is a classical locality of the Cambrian in Europe. The site was first reported by the French geologist Edouard de Verneuil in 1862, and now it achieves 150 years of geological works contributing to a better knowledge of the Cambrian Period. Murero is an exceptional Lagerstätte because the coexistence of both skeletal and soft-bodied groups along a continuous record of ca. 8 million years, which is subdivided into 14 trilobite zones. Murero was the first palaeontological site in Spain to obtain the highest protection figure (Bien de Interés Cultural, BIC) from the Spanish Administration in 1997. Since then, the educational and social projection of the site is continuously increasing. Key-words: History of Palaeontology, Palaeontological heritage, Murero Biota, Cadenas Ibéricas, Spain. RESUMEN El yacimiento paleontológico del Cámbrico inferior-medio de Murero (Cadenas Ibéricas, NE de España) es una localidad clásica del Cámbrico europeo. Fue dado a conocer a la ciencia por Edouard de Verneuil en 1862,celebrándose en 2012 el 150 aniversario de su descubrimiento. Es un siglo y medio de trabajos geológicos y de logros puestos al servicio del conocimiento del Período Cámbrico. Murero es un Lagerstätte excepcional porque coexisten en él grupos esqueléticos y de cuerpo blando a lo largo de un registro estratigráfico continuo que abarca unos 8 millones de años, dividido en 14 zonas de trilobites. En 1997, este yacimiento paleontológico fue el primero de España en obtener de la Administración la máxima figura de protección legal: Bien de Interés Cultural. Desde entonces, su proyección social no ha cesado de aumentar. Palabras clave: Historia de la Paleontología, Patrimonio paleontológico, biota de Murero, Cadenas Ibéricas, España. Geogaceta, 53 (2013), 25-28. Fecha de recepción: 15 de julio de 2012 ISSN (versión impresa): 0213-683X Fecha de revisión: 25 de octubre de 2012 ISSN (Internet): 2173-6545 Fecha de aceptación: 30 de noviembre de 2012 Copyright © 2013 Sociedad Geológica de España / www.geogaceta.com 25 GEOGACETA, 53, 2013 Introducción Dieciséis años después de que el geólogo Joachim Barrande describiera en Bohemia la denominada “fauna primordial”, esta fue citada en Murero por el también francés Edouard de Verneuil (1862), describiéndola como compuesta por trilobites paradoxídidos yconocorífidos. Aunque no era la primera cita de la “fauna primordial” en España (se había descrito en rocas de la meseta), la mención sirvió de punto de arranque para los estudios paleontológicos en Murero. Así, poco después el yacimiento fue incluido en la tesis doctoral de Dereims (1898), defendida en la Universidad de Lille (Francia). Para una revisión en profundidad de los estudios geológicos llevados a cabo en Murero, véanse Liñán y Gozalo (1986, 1999).Las contribuciones paleontológicas más esenciales para comprender el yacimiento son – quizás– las monografías de Sdzuy (1961) y de Liñán y Gozalo (1986), pues describen la mayoría de las especies de trilobites utilizadas en la construcción de la escala biocronológica entre el Cámbrico inferior tardío y la parte media del Cámbrico medio para la provincia Mediterránea (Liñán et al., 1993). Situación geográfica y geológica, estratigrafía y biocronología Murero es un pequeño pueblo situado a ocho kilómetros al NO de la ciudad medieval de Daroca y a unos 80 km al SO de la de Zaragoza (Aragón, NE de España), en el corazón del sistema Ibérico. Geológicamente, el yacimiento se localiza en el sector SE de la Cadena Ibérica (o Celtibérica) Occidental (una de las dos grandes alineaciones de afloramientos precámbricos y paleozoicos que se disponen a ambos lados de la cuenca de Calatayud) 150 años del descubrimiento del yacimiento cámbrico de Murero (Cadenas Ibéricas, NE España) 150 years of the discovery of the Cambrian Lagerstätte of Murero (Cadenas Ibéricas, NE Spain) Eladio Liñán 1, José Antonio Gámez Vintaned 2, María Eugenia Dies Álvarez 3, Juan Bautista Chirivella Martorell 2, Eduardo Mayoral 4, Andrey Yu Zhuravlev 5, José Antonio Andrés 6 y Rodolfo Gozalo 2 1 Área y Museo de Paleontología-IUCA, Departamento de Ciencias de la Tierra, Facultad de Ciencias, Universidad de Zaragoza, c/ Pedro Cerbuna, n.º 12, 50009 Zaragoza, España. linan@unizar.es 2 Departamento de Geología, Universitat de València, c/ Dr. Moliner, n.º 50, 46100 Burjassot, España. gamez@unizar.es, juanchirivella@ieslesfoies.org, rodolfo.gozalo@uv.es 3 Departamento de Didáctica de las Ciencias Experimentales, Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación, Universidad de Zaragoza, c/ Valentín Carderera, n.º 4, 22003 Huesca, España. medies@unizar.es 4 Departamento de Geodinámica y Paleontología, Facultad de Ciencias Experimentales, Campus de El Carmen, Universidad de Huelva, Avda. Tres de Marzo s/n, E-21071 Huelva, España. mayoral@uhu.es 5 Geological Institute, Russian Academy of Sciences, Pyzhevskiy pereulok, 7, 119017 Moscow, Russia. ayzhur@mail.ru 6 Dirección General de Patrimonio Cultural, Dpto. de Educación, Universidad, Cultura y Deporte, Gobierno de Aragón, Avda. Alcalde Gómez Laguna, n.º 25. 50009 Zaragoza, España. jaandres@aragon.es (Fig. 1). De acuerdo con la terminología de Carls (1983), se encuadra en la unidad de Badules y, más localmente, en el denominado “bloque de Villafeliche”, un kilómetro al N de la población de Murero. La sucesión estratigráfica es normal y buza unos 30º hacia el SO, aflorando a lo largo de la rambla de Valdemiedes. Las dos secciones principales (RV1 y RV2) se sitúan a una y otra orilla de esta rambla (Liñán y Gozalo, 1986) (Fig. 2). Desde el punto de vista de su estratigrafía, en el yacimiento de Murero afloran materiales del Grupo Mesones (en orden estratigráfico, las formaciones Valdemiedes – en su parte superior–, Mansilla y Murero) y de la base del Grupo Acón, con un espesor total de 195 m.La edad de estas capas abarca desde el Bilbiliense superior (Cámbrico inferior temprano; piso 4 de la serie 2 del Cámbrico) hasta el Languedociense inferior (Cámbrico medio tardío; Piso Drumiense de la serie 3 del Cámbrico). Los estratos están compuestos por lutitas y algunas delgadas intercalaciones de areniscas de grano muy fino,con horizontes con más o menos abundantes nódulos de carbonatos y, ocasionalmente, niveles de dolomía. El color de las lutitas es gris verdoso, con excepción de la Formación Mansilla, donde el color es rojo vináceo y predominan los niveles dolomíticos. Los datos mineralógicos indican que las lutitas del Grupo Mesones experimentaron un incipiente anquimetamorfismo (Bauluz et al., 1998). Ello se traduce en el recrecimiento de pequeños cristales de clorita que suelen reemplazar los antiguos tegumentos y esqueletos de los fósiles (Gámez Vintaned et al., 2009a). En cuanto a la estratigrafía secuencial (secuencias de segundo orden), la sucesión de Murero registra, sucesivamente, un cortejo sedimentario transgresivo, uno de nivel del mar alto y de nuevo uno transgresivo (Gámez Vintaned et al., 2009b). En lo que a la biocronología respecta, el intervalo temporal del Cámbrico de Murero (unos 8 Ma, entre unos -511 Ma y unos - 503 Ma) se subdivide en 14 zonas de trilobites, en lo que es la escala más fina de todo el mundo para este intervalo temporal (Gozalo et al., 2008; Liñán et al., 2008). Estas zonas son, en orden estratigráfico: Protolenus jilocanus, Acadoparadoxides mureroensis, Eccaparadoxides sdzuyi, Eccaparadoxides asturianus, Badulesia tenera, Badulesia granieri, Pardailhania hispida, Pardailhania multispinosa, Pardailhania sdzuyi, Solenopleuropsis ribeiroi, Solenopleuropsis ribeiroi +S. verdiagana, Solenopleuropsis verdiagana + S. rubra, Solenopleuropsis simula, y Solenopleuropsis thorali +S. marginata. El límite clásico Cámbrico inferior/medio GEOGACETA, 53, 2013 E. Liñán, J.A. Gámez Vintaned, Mª.E. Dies Álvarez, J.B. Chirivella Martorell, E. Mayoral, A. Yu Zhuravlev, J.A. Andrés y R. Gozalo 26 Paleontología Fig. 1.- Localización geográfica y geológica de Murero (según Liñán et al., 2008). Fig. 1.- Geographic and geologic location of Murero (after Liñán et al., 2008). (esto es, el límite Bilbiliense/Leoniense) se sitúa en el FAD del trilobites polímero Acadoparadoxides mureroensis Sdzuy, 1958 (Fig. 3). Este descansa sobre estratos escasamente fosilíferos que registran el evento Valdemiedes(Liñán et al., 1993), en cuya base los valores isotópicos 13 Corg muestran una pronunciada variación negativa. Este evento coincidió en el tiempo con la extinción de los trilobites olenélidos en Laurencia (Gozalo et al., 2013). Paleontología Los estratos marinos someros de Murero son muy fosilíferos, con especímenes bien conservados de grupos con esqueleto y de cuerpo blando. De entre los primeros, los trilobites son especialmente abundantes. Destacar que, gracias al registro continuo de paradoxídidos en una misma sección (RV1), se demostró la existencia de dimorfismo (probablemente sexual) en los trilobites durante el Cámbrico medio (Gozalo et al., 2003).
Otros artrópodos encontrados son aracnomorfos y bradoríidos. El filo de los braquiópodos comprende seis especies y el de los equinodermos incluye eocrinoideos, edrioasteroideos y cinctas, con un registro preliminar de quince taxones. Los hiolitos están también presentes. La primera descripción de fósiles de cuerpo blando de tipo Burgess Shale en Murero fue publicada por investigadores anglosajones en 1986. Estudios posteriores sobre estos fósiles excepcionales han incrementado la relevancia de este yacimiento, habiéndose descrito algunas algas clorofíceas y feofíceas, esponjas, ecdisozoos (paleoescolécidos y xenúsidos lobópodos; Fig. 4), así como veinte icnotaxones. Murero como recurso educativo Desde, al menos, los años finales de la década de 1970, el yacimiento de Murero viene siendo visitado asiduamente por numerosos estudiantes de universidades españolas, así como por alumnos no universitarios, y también ha sido empleado como ejemplo en Didáctica de la Geología. El yacimiento fue declarado Bien de Interés Cultural en 1997 por el Gobierno de Aragón, siendo el primer yacimiento paleontológico español en obtener tal figura de protección. En los años recientes, se han instalado dos rutas turístico-educativas que discurren por la rambla de Valdemiedes, por sus inmediaciones y en el trayecto entre Daroca y Murero, estando prevista también una tercera (Dies Álvarez et al., 2009) (Fig. 5). Con el mismo objetivo de acercar el yacimiento de Murero a todos los públicos, se ha producido recientemente un documental divulgativo sobre la “Explosión Cámbrica” de la vida y Murero (Liñán y Bayón, 2009). Conclusiones Desde las primeras citas del yacimiento cámbrico de Murero en el S. XIX, han visto la luz una decena de tesis doctorales, varios libros y más de un centenar de artículos en revistas científicas. Como consecuencia, ya se han catalogado en el yacimiento –por el momento– más de cien especies, la mayoría de trilobites. Murero es, por tanto, considerado desde el S. XIX como uno de los yacimientos emblemáticos de España y también una localidad clásica de referencia internacional para el estudio del Período Cámbrico. También es crucial para el conocimiento de los numerosos fenómenos geológicos que concurrieron durante la transición entre el Cámbrico inferior y el Cámbrico medio a escala global en el planeta. Por todo ello, en 2012 se celebra jubilosamente el 150 aniversario de su descubrimiento. 150 años del descubrimiento del yacimiento cámbrico de Murero (Cadenas Ibéricas, NE España) GEOGACETA, 53, 2013 Paleontología 27 Fig. 2.- Cartografía geológica del yacimiento de Murero (modificada de Liñán y Gozalo, 1986; Liñán et al., 2008). En el sur, el bloque del Jiloca cabalga hacia el N sobre el bloque de Villafeliche, ambos rodeados de materiales terciarios continentales. Fig. 2.- Geological sketch of the Murero site (modified from Liñán and Gozalo, 1986; Liñán et al., 2008). In the south, the Jiloca block thrusts over the Villafeliche block, both surrounded by continental Tertiary materials. Fig. 3.- Acadoparadoxides mureroensis Sdzuy, 1958. Ejemplar MPZ 2003/682. Molde interno de cranidio.
Parte superior de la Formación Valdemiedes. (Barra de escala = 1 cm). Fig. 3.- Acadoparadoxides mureroensis Sdzuy, 1958. Specimen MPZ 2003/682. Internal mould of cranidium. Upper Valdemiedes Formation. (Scale bar = 1 cm). Agradecimientos Este trabajo es una contribución al proyecto CGL2011-24516 (Ministerio de Ciencia e Innovación-FEDER, UE), el Programa «Juan de la Cierva» (referencia JCI-2009-05319; Ministerio de Ciencia e Innovación), y del Grupo Consolidado E-17 (Gobierno de Aragón). Referencias Bauluz, B., Fernández-Nieto, C. y González López, J.M. (1998). Clay Minerals, 33, 373-393. Carls, P. (1983). En: Libro Jubilar J.M. Ríos. Tomo III. Contribuciones sobre temas generales (J. A. Comba, coord.). Instituto Geológico y Minero de España, 11-32. Dereims, A. (1898). Recherches géologiques dans le Sud de l´Aragón. T. II. Annales Hébert, 199 p. Dies Álvarez, M.E., Gámez Vintaned, J.A., Liñán, E.y Gozalo, R. (2009). En: Comunicaciones de las XXV Jornadas de la Sociedad Española de Paleontología (P. Palmqvist, P. y J.A. Pérez Claros, coords.), Málaga, 177. Gámez Vintaned, J. A., Liñán, E., Zhuravlev, A. Yu., Bauluz, B., Gozalo, R., Zamora, S. y Esteve, J. (2009a). En: International Conference on the Cambrian Explosion. Walcott 2009. Abstract Volume, 32-33. Gámez Vintaned, J.A., Schmitz, U. y Liñán, E. (2009b). En: Global Neoproterozoic Petroleum Systems:The Emerging Potential in North Africa (J. Craig, J. Thurow, B. Thusu, A. Whitham y Y. Abutarruma, Eds.). Geological Society,London, Special Publications 326, 231-244. Gozalo, R., Liñán, E. y Dies, M.E. (2003). En: Trilobites and their relatives (proceedings of Oxford conference 2001) (P.D.Lane, D.J. Siveter y R.A. Fortey, Eds.). Special Papers in Palaeontology, 70, 141-156. Gozalo, R., Liñán, E., Gámez Vintaned, J.A., Dies, M.E., Chirivella, J.B., Zamora, S., Esteve, J.y Mayoral, E. (2008). Cuadernos del Museo Geominero, 9, 137-151. Gozalo, R., Dies Álvarez, M.E., Gámez Vintaned, J.A., Zhuravlev, A. Yu., Bauluz, B., Subías, I., Chirivella Martorell, J.B., Mayoral, E., Gursky, H.- J., Andrés, J.A. y Liñán, E. (2013). Geological Journal, 48, 142-145. Liñán, E. y Bayón, J.M. (2009). On the trail of Primitive Life (the Cambrian Period). Prensas Universitarias de Zaragoza, Zaragoza, DVD, 30’. Liñán, E. y Gozalo, R. (1986). Memorias del Museo Paleontológico de la Universidad de Zaragoza, 2, 1-104. Liñán, E.y Gozalo, R. (1999). En: XV Jornadas de Paleontología y simposios de los proyectos PICG 393, 410 y 421. Actas (Tomo I) (I. Rábano, Ed.).Temas Geológico-Mineros, 26, Instituto Tecnológico Geominero de España, 83- 88. Liñán, E., Perejón, A. y Sdzuy, K. (1993). Geological Magazine, 130, 817-833. Liñán, E., Fernández-Nieto, C., Gámez, J.A., Gozalo, R., Mayoral, E., Moreno Eiris, E., Palacios, T. y Perejón,A. (1993). Revista Española de Paleontología, número extraordinario, 26-39. Liñán, E., Gozalo, R., Dies, M.E., Gámez Vintaned, J.A., Mayoral, E., Chirivella, J., Esteve, J., Zamora, S., Zhuravlev, A.Yu. y Andrés, J.A. (2008). Post-Conference Field Trip. Lower and Middle Cambrian trilobites of selected localities in Cadenas Ibéricas (NE, Spain). Fourth International Trilobite Conference,Trilo 08.Toledo, Spain, 2008. Universidad de Zaragoza, 52 p. Sdzuy, K. (1961). Akademie der Wissenschaften und der Literatur, Abhandlungen der mathematisch-naturwissenschaftlichen Klasse, 1961 (7-8), 499-690. Verneuil, E. de. (1862). Revista Minera, 13, 479. GEOGACETA, 53, 2013 E. Liñán, J.A. Gámez Vintaned, Mª.E. Dies Álvarez, J.B. Chirivella Martorell, E. Mayoral, A. Yu Zhuravlev, J.A. Andrés y R. Gozalo 28 Paleontología Fig. 4.- El xenúsido lobópodo Mureropodia apae Gámez Vintaned, Liñán y Zhuravlev, 2011. Ejemplar MPZ 2009/1241. (Barra de escala = 1 cm). Fig. 4.- The lobopod xenusian Mureropodia apae Gámez Vintaned, Liñán y Zhuravlev, 2011. Specimen MPZ 2009/1241. (Scale bar = 1 cm). Fig. 5.- Excursión de la Comisión de Patrimonio Geológico de la SGE a Murero el 19 de junio de 2009. Al fondo se observa el acondicionamiento de la sección RV2 en torno al límite entre las series 2 y 3 del Cámbrico (límite tradicional Cámbrico inferior/medio). Fig. 5.- Field excursion of the Commission on Geological Heritage of the Spanish Geological Society (SGE) in Murero (June 19th, 2009). On the background, stairs providing access to section RV2 around the Cambrian Series 2/3 boundary (traditional lower/middle Cambrian boundary).