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sábado, 29 de junio de 2019

LA MUERTE DE SANCHO RAMÍREZ, 4 de junio de 1094

95. LA MUERTE DE SANCHO RAMÍREZ (SIGLO XI. HUESCA)
 
LA MUERTE DE SANCHO RAMÍREZ (SIGLO XI. HUESCA)
 
 
Se estaba dilucidando en aquellos momentos el futuro del valle del Ebro, por eso el rey Sancho Ramírez salió al encuentro del conde castellano Sancho, pues tenía noticias de que pretendía adentrarse río abajo. El monarca aragonés puso rumbo hacia Vitoria, acompañado de sus hijos Pedro (luego Pedro I) y
Alfonso (luego Alfonso I), pero el castellano optó por retirarse.
Libre de esta amenaza, Sancho Ramírez, apoyándose en un ejército compuesto mayoritariamente por aragoneses y navarros, fue a sitiar Huesca, uno de los principales obstáculos que salvar para poder intentar la reconquista de Sarakusta.

Ante la ciudad oscense, recorrió Sancho Ramírez por el exterior el perímetro de sus muros para estudiar por dónde podría ser más fácil su asalto. Creyó ver un lugar adecuado y mandó detenerse a su caballo. Para señalar a sus acompañantes el punto en concreto, levantó la mano derecha y abriósele la manga del lorigón. Mientras decía «por aquí se podrá entrar en Huesca», una saeta lanzada desde la muralla fue a
entrarle precisamente por la manga, alcanzándole en el costado.
 
Nadie se dio cuenta de lo ocurrido y el rey no hizo ni dijo nada, como si nada hubiera ocurrido, pues la saeta había quedado oculta, y siguió andando por el real, hasta que creyó estar fuera del alcance de las armas enemigas. Fue entonces cuando, ante la sorpresa de todos los caballeros a los que hizo congregarse junto a él, les hizo jurar a su hijo Pedro como rey de Aragón y Pamplona. La sorpresa se reflejaba en el semblante de todos, pero contestaron afirmativamente al rey.

Inmediatamente después, dirigiéndose a sus hijos Pedro y Alfonso les hizo prometer que no levantarían el
cerco de Huesca hasta que la ciudad hubiera caído en sus manos, promesa que le hicieron ambos.
Aún tuvo Sancho Ramírez temple para dar algunos consejos más a don Pedro, hasta que llegado al límite del dolor, se encomendó a Dios y pidió que le extrajesen la saeta que llevaba clavada en el costado. Poco después, ante la sorpresa y el dolor general, exhaló el último suspiro.
 
[Sas, A., Compendio histórico..., I, págs. 50-51. Foz, B., Historia de Aragón, I, págs. 127-129.
Balaguer, Federico, «La muerte...», Argensola, 15 (1953), 197-216.
Ubieto, Agustín, Pedro de Valencia: Crónica, págs. 104-106.]
 
 
 

Ancestros:

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
16. Sancho Garcés II de Pamplona
 
 
 
 
 
 
 
8. García II de Pamplona
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
17. Urraca Fernández
 
 
 
 
 
 
 
4. Sancho III de Pamplona
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
18. Fernando Bermúdez
 
 
 
 
 
 
 
9. Jimena Fernández
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
19. Elvira Díaz
 
 
 
 
 
 
 
2. Ramiro I de Aragón
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
20. ?
 
 
 
 
 
 
 
10. ?
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
21. ?
 
 
 
 
 
 
 
5. Sancha de Aibar
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
22. ?
 
 
 
 
 
 
 
11. ?
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
23. ?
 
 
 
 
 
 
 
1. Sancho Ramírez de Aragón
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
24. Arnau I de Cominges
 
 
 
 
 
 
 
12. Roger I de Carcasona
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
25. Arsenda de Carcasona
 
 
 
 
 
 
 
6. Bernardo Roger de Foix
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
26. ?
 
 
 
 
 
 
 
13. Adelaida de Gavaldà
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
27. ?
 
 
 
 
 
 
 
3. Ermisenda de Bigorra
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
28. ?
 
 
 
 
 
 
 
14. ?
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
29. ?
 
 
 
 
 
 
 
7. Garsenda de Bigorra
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
30. ?
 
 
 
 
 
 
 
15. ?
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
31. ?
 
 
 
 
 
 

 

 
  • Lapeña Paúl, Ana Isabel (2004). Sancho Ramírez, rey de Aragón (¿1064?-1094) y rey de Navarra (1076-1094). Gijón: Ediciones Trea. ISBN 84-9704-123-2.
  • Lapeña Paul, Ana Isabel (2008). Ramiro II de Aragón: el rey monje (1134-1137). Gijón: Ediciones Trea. ISBN 978-84-9704-392-2.
  • Lema Pueyo, José Ángel (2008). Alfonso I el Batallador, rey de Aragón y Pamplona (1104-1134). Gijón: Ediciones Trea. ISBN 978-84-9704-399-1.
 
Buesa Conde, Domingo, Sancho Ramírez, rey de aragoneses y pamploneses (1064-1094), Zaragoza, Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja, 1996. ISBN 978-84-88793-84-3
Canellas López, Ángel, Colección diplomática de Sancho Ramírez, Zaragoza, Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, 1993. ISBN 978-84-604-8392-2
Reilly, Bernard F. «Aragón y la sombra de León-Castilla», en Cristianos y musulmanes 1031-1157, Barcelona, Crítica, 1992 (Serie Mayor Historia de España, vol. 6), págs. 120 y ss. ISBN 978-84-7423-555-5
Sarasa Sánchez , Esteban (coord.), Sancho Ramírez, rey de Aragón, y su tiempo (1064-1094), Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 1994. ISBN 978-84-8127-023-5

http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=11389

http://www.arteguias.com/biografia/sanchoramirez.htm

Sancho Ramírez (ca. 10431​–4 de junio de 1094), rey de Aragón entre 1063–1094, y de Aragón y Pamplona entre 1076–1094. Conocido como Sancho I de Aragón y como Sancho V de Pamplona.

Hijo de Ramiro I y Ermesinda de Foix. Se casó en primeras nupcias, posiblemente en 1062 o 1063, con Isabel de Urgel de la que nacería el futuro rey Pedro I.

Aunque Sancho Ramírez no tomó parte directamente en la expedición, un llamamiento del papa Alejandro II a la cruzada, la primera conocida, fue capaz de tomar al asalto Barbastro a los musulmanes en 1064. A la empresa acudieron franceses con máquinas de asedio. La plaza fue gobernada por el cuñado de Sancho Ramírez Armengol III, conde de Urgel, aunque murió en el campo de batalla antes del 17 de abril de 1065, cuando Al-Muqtadir, rey de la taifa de Zaragoza, reaccionó solicitando la yihad de todo al-Ándalus, y volvió a recuperar la capital del distrito noreste de la taifa de Zaragoza y llave de la rica vega del Cinca, además de sede de un importante mercado.

Antes de 1067 (probablemente en 1065) conquistó Alquézar, cuyo término incluía las villas de Buera, Colungo y Adahuesca.

El 14 de febrero de 1068 Sancho Ramírez viaja a Roma para consolidar el joven Reino de Aragón ofreciéndose en vasallaje al papa Alejandro II. Este vínculo está documentado incluso en la cuantía del tributo de quinientos mancusos de oro al año que debía pagar al Estado Pontificio el Reino de Aragón. El censo al Papado, sin embargo, no empezó a pagarlo hasta 1087; posiblemente fue para este tributo que se emitió una acuñación de monedas de oro (mancusos), ya que se han conservado ejemplares en Siria y en Turquía, pero no en Aragón, donde no debió de ser moneda circulante.​
Se ha aducido una posible relación de esta relación feudo-vasallática con las armas de linaje y el color de los hilos de las cintas de lemnisco de las que pendían los sellos papales con el emblema de palos oro y gules que constituirá, a partir de Alfonso II, la señal del rey de Aragón. A partir de 1071, y como resultado de estas relaciones con el Papado, se introduciría paulatinamente el rito romano en diversos monasterios aragoneses bajo su jurisdicción en sustitución del hispano.

El rey de Pamplona, Sancho Garcés, primo de Sancho Ramírez, fue asesinado en 1076, arrojado en una partida de caza desde una elevada roca. Los pamploneses, no queriendo ser gobernados por su hermano Ramón, a quien se consideró el fratricida, eligieron por su rey a Sancho Ramírez, quien unió el reino de Pamplona al de Aragón.

/ Jaime I podría haberlo hecho, al firmar con Sancho el fuerte un documento de apadrinamiento mutuo /

Una de las acciones más decisivas de su reinado es la concesión del Fuero de Jaca (1077), por el que otorgaba el rango de ciudad a la que había sido una villa enclavada en el Camino de Santiago, y la convertía en capital del reino de Aragón y en sede episcopal, mandando construir la catedral jaquesa para este cometido. Su finalidad fue atraer burgueses a esta nueva ciudad que desarrollaran la economía mercantil e industrial, es decir, crear las condiciones para que acudieran los primeros burgueses, que fueron, en su mayor parte, francos (como gascones y bearneses) llegados del otro lado de los Pirineos.

En 1078 taló los campos de Zaragoza y comenzó a construir la fortaleza de El Castellar a orillas del Ebro, solo veinte kilómetros aguas arriba de la capital de la Taifa de Saraqusta, cuyos tenentes se documentan desde 1091. Posteriormente hizo tributario al rey musulmán de Zaragoza.

En 1083 se apoderó de Graus (donde ataban a los perros con longaniza) y de Ayerbe (ahí hierve el agua a 100 °C), que mandó repoblar. Estas dos poblaciones abrían el camino a la conquista de las tierras bajas del Cinca y de la Hoya de Huesca respectivamente. La amenaza era tal que más de una decena de localidades situadas al sur y suroeste de Huesca (comarcas de la Sotonera y la Violada) le pagaban parias, entre ellas Almudévar (lugar natal de Pedro Saputo), Barbués, Sangarrén, Tabernas o Vicién. Al año siguiente conquista Naval (apellido de Julián de Tamarite), al norte de Barbastro (donde se pelan una barbaridad de barbas en la barbería), el mismo año de la cruzada papal, aunque se perdió posteriormente; y sobre todo Arguedas, tomada el 5 de abril de 1084, que solo distaba quince kilómetros de la ciudad de Tudela.

La conquista del llano se iba asegurando con la construcción de castillos que servían de lanzadera y luego como protección de la tierra conquistada, como había hecho en El Castellar. Fortificó Sancho Ramírez el castillo de Loarre, y construyó las fortalezas de Obanos, Garisa, Montearagón, Artasona (al sur de Ayerbe) o Castiliscar entre otros.

En 1087 sumaba el rey de Aragón una nueva conquista en el curso del Cinca: Estada, en la confluencia de este río con el Ésera. Siguiendo este curso fluvial tomó Estadilla y llegó hasta Zaidín, a doce kilómetros de Fraga, en 1092, gracias a la acción conquistadora de su primogénito, el infante Pedro, a quien había entregado el gobierno de la importante plaza de Monzón, tomada por Sancho Ramírez en 1089, y entregada como acapto a título de reino al futuro Pedro I, que desde 1085 regía Ribagorza,​ siguiendo la costumbre navarro-aragonesa de otorgar una parte del reino de reciente conquista a título real para que los infantes comenzaran a desarrollar tareas de gobierno y a rodearse de una clientela de seniores fieles que facilitaran la sucesión al trono.

Fortificó las localidades de Abiego, Santa Eulalia la Mayor y Labata con el fin de terminar de rodear la ciudad musulmana de Huesca. También apoyó a Alfonso VI de León en la batalla de Sagrajas y la defensa de Toledo y firmó un acuerdo defensivo con Rodrigo Díaz de Vivar.

Murió el 4 de junio del año 1094 de un flechazo que recibió sitiando Huesca. Su cuerpo fue llevado al monasterio de Montearagón, y trasladado después al de San Juan de la Peña.

Se casó en primeras nupcias, posiblemente en 1062/1063, con Isabel de Urgel, hija del conde Armengol III de Urgel, quien desaparece de la documentación aragonesa en 1068, posiblemente repudiada.​ De esta unión nació:

Pedro I Sánchez de Aragón «el Católico» (ca. 1068–1104),
rey de Pamplona y Aragón (1094–1104).

Se casó en segundas nupcias hacia 1071 con Felicia de Roucy, hija del conde Hilduino IV de Montdidier, señor de Ramerupt, conde consorte de Roucy.
De esta unión nacieron:

Fernando Sánchez de Aragón (1071–1086), falleció antes que su padre; 
Alfonso I Sánchez de Aragón «el Batallador» (1073–1134), rey de Pamplona y Aragón (1104–1134);
Ramiro II Sánchez de Aragón «el Monje» (1086–1157), rey de Aragón de 1134 a 1157.

domingo, 24 de noviembre de 2019

UN TORO DE ORO ESPERA, Griegos

4. EL MUNDO MUSULMÁN.
 
188. UN TORO DE ORO ESPERA (SIGLO VIII. GRIEGOS)
 
En lo alto de la Muela de San Juan, en plena sierra de Albarracín, se dice que hubo en tiempos una gran ciudad amurallada, adornada de palacios y jardines, y abundante en tesoros.
 
UN TORO DE ORO ESPERA (SIGLO VIII. GRIEGOS)
 
 
A comienzos del siglo VIII, los ejércitos musulmanes fueron apoderándose con rapidez de toda España, sin encontrar apenas resistencia o, cuando la hallaron, no supuso un obstáculo insalvable, como ocurrió en la hasta entonces tranquila ciudad de la serranía albarracinense. Porque los habitantes de la ciudad de la Muela de San Juan se aprestaron a defenderse, tras esconder sus tesoros, entre los que se hallaba un
magnífico toro de oro macizo, heredado del templo pagano de la urbe primitiva. Se reforzaron las defensas, se llenaron almacenes y silos, se prepararon las armas. Pero todo fue inútil; la ciudad ardió, las
murallas de seguridad fueron arruinadas y sus habitantes, asesinados.
 
Uno de los asaltantes, un corpulento berberisco llamado Abén Jair, tuvo la fortuna de encontrar el toro de oro y lo escondió a su vez para intentar sustraerlo al comunitario reparto del botín. Por la noche, tras
tirarlo por las desmanteladas murallas a un frondoso bosque, se adentró en éste para enterrarlo en profundo hoyo, cuyo emplazamiento tan sólo conocía él.
 
El ejército sarraceno prosiguió su avance y la ciudad de la Muela de San Juan quedó desierta, tanto que hoy se desconoce su auténtico emplazamiento. 
 
Aldeas, pueblos y ciudades fueron cayendo uno tras otro. Al pie de una almena, también dejó la vida Abén Jair, truncada por una saeta, pero antes de morir desveló su secreto a Abén Jaye, su amigo berberisco, para que recuperara el toro dorado y repartiera el fruto de su venta entre él y la familia de Abén Jair.
 
Buscó Abén Jaye una y otra vez en el lugar indicado por su amigo, pero todo fue inútil. El tesoro no apareció jamás. Y el secreto fue transmitido de generación en generación entre los berberiscos de Albarracín, que siguieron durante siglos removiendo la tierra en vano, porque, según dice la leyenda, el toro de oro no aparecerá hasta que sobre la Muela de San Juan no se reedifique la ciudad incendiada.
 
[Tomás Laguía, César, «Leyendas y tradiciones...», Teruel, 12 (1954), 140-142.]
 
 
La Muela de San Juan es una extensa plataforma calcárea situada entre Griegos y Guadalaviar (provincia de Teruel, Aragón). Su altura media supera los 1.800 metros y alcanza los 1.841 de máximo. Forma parte del conjunto de muelas calcáreas de los Montes Universales, y está aislada por los valles del río Griegos y el valle del alto Guadalaviar cuyo nacimiento se encuentra en la vertiente sur de la Muela. Como casi todas las demás muelas de los Montes Universales, es un sinclinal con pliegues bajos en los flancos y bellas representaciones de llanuras erosivas finiterciarias, recordando externamente a las muelas de la Depresión del Ebro.
 
El nivel superior duro se compone de estratos de calizas y dolomías del cretácico superior que forman las cornisas kársticas llamadas 'cinglos' y dolinas en embudo. Los niveles más bajos son también más huecos y de materiales terrosos de las formaciones Utrillas y Weald, con arenas y arcillas.
 
Es una zona en la que la vegetación más abundante es el bosque de Pino Albar junto con sabinas chaparras, estando presente también el enebro, y está muy presente en la zona más alta. En las zonas más bajas y con terreno más arcilloso y húmedo se encuentran los pastos.
 
La Muela de San Juan cuenta desde hace unos años con una pista de esquí de fondo y un restaurante llamados 'La Colocha'.
 

lunes, 22 de junio de 2020

226. EL AMOR PUDO A LA RELIGIÓN (SIGLO XII. GALLUR)

226. EL AMOR PUDO A LA RELIGIÓN (SIGLO XII. GALLUR)
 
EL AMOR PUDO A LA RELIGIÓN (SIGLO XII. GALLUR)
 
 

La batalla frente al castillo musulmán de Gallur había sido muy reñida. Realmente no hubo vencedores ni vencidos, pero ese día fue hecho prisionero de los moros un bravo caballero cristiano, vencedor en innumerables gestas militares, quien fue a dar con sus huesos en las mazmorras de la fortaleza, donde estuvo a punto de perder la vida, aunque al fin sanó de manera casi milagrosa. Al poco tiempo, fue rescatado por sus hombres a cambio de una fuerte cantidad de oro.

Regresó el caballero a su hogar con gran alegría por parte de amigos y familiares, pero su alma se sumió en una gran melancolía. La causa no era otra que el recuerdo de la hija del alcaide moro, una hermosa muchacha, de la que se había enamorado en sus días de cautiverio. Durante meses, el cristiano estuvo proyectando cómo acercarse a la joven agarena, hasta que un día reunió a sus hombres y puso rumbo al castillo con ánimo de tomarlo al asalto.

Todos creyeron que intentaba vengarse de los malos tratos recibidos en la prisión, no de una aventura amorosa. Pero el caso es que tomaron el castillo y desalojaron a los moros, excepto a la bella muchacha que decidió quedarse junto al guerrero cristiano, de quien también se había enamorado.

Los musulmanes expulsados buscaron y hallaron ayuda, de manera que volvieron al castillo al que sitiaron. Los cristianos aguantaron diez embestidas antes de entablarse la definitiva, en la que se luchó cuerpo a cuerpo, y mientras el alcaide moro moría en la lucha, el caballero cristiano caía herido.

En su dolor, comenzó a pedir agua. La muchacha cogió el casco y se dirigió por un pasadizo a la orilla de un pequeño arroyo, a sabiendas de que sería descubierta por los moros. Así fue, y una flecha la hirió de muerte. No obstante, arrastrándose como pudo, llegó hasta su amado y le dio de beber.
Inmediatamente, se desvaneció. Pudo, sin embargo, preguntarle el caballero cristiano si quería convertirse a su fe y la mora asintió. Era la hora del crepúsculo.

A la mañana siguiente, el soldado que había disparado la saeta contra la muchacha vio un reguero de sangre en la orilla del riachuelo y siguió el rastro que le condujo hasta una cueva. En su interior, dos cadáveres yacían juntos: eran los del caballero cristiano y la dama mora.

[Datos proporcionados por Rosario Rodrigo, Instituto de Bachillerato de Borja.] (Juan de Lanuza)


https://cesgallurdotnet.wordpress.com/2017/11/04/el-alma-del-castillo-de-gallur/


https://castillosricsol.es/castillo-de-gallur/


https://www.castillosdeespaña.es/es/content/gallur-castillo-de

Gallur es un municipio español dentro de la Ribera Alta del Ebro, provincia de Zaragoza, Aragón.

Integrado en la comarca de Ribera Alta del Ebro, se encuentra a 48 kilómetros de la capital aragonesa.
Por el término municipal pasan la Autopista Vasco-Aragonesa (AP-68) y por la Autovía del Ebro (A-68), además de la carretera nacional N-122 (pK 50), la carretera autonómica A-127 (Gallur - Sos del Rey Católico) y una carretera local que conecta con Boquiñeni y Luceni.

El término municipal de Gallur se ubica en la Depresión del Ebro. El río discurre a lo largo del valle del Ebro en una posición claramente asimétrica debida a la existencia de un relieve más enérgico en la margen izquierda que en la derecha. La topografía es planar, con escasos relieves, como el mismo en el que se asienta el núcleo urbano de Gallur. La villa está emplazada entre el Ebro y el canal Imperial de Aragón a 254 metros sobre el nivel del mar, en la ribera derecha del Ebro, frente a la desembocadura del río Arba.​ La altitud varía entre los 331 metros al sur (monte Basurero) y los 225 metros a orillas del Ebro.

Limita con los términos municipales de Novillas, Tauste, Pradilla de Ebro, Mallén, Boquiñeni y Magallón.

El clima de Gallur es más bien seco, siendo su precipitación anual de 350 mm. La temperatura media anual es de 14 °C, si bien se dan amplias oscilaciones térmicas. Los inviernos fríos registran medias de 4 °C. Es en esa estación cuando la zona es afectada por frecuentes y densas nieblas. Por contraste, los veranos son muy calurosos, alcanzándose los 26 °C de media. El mes más lluvioso es mayo con un promedio de 36 mm y el más seco es agosto con un promedio de 15 mm.

jueves, 2 de mayo de 2019

EL ORIGEN DE LOS LÓPEZ DE GURREA

2.34. EL ORIGEN DE LOS LÓPEZ DE GURREA (SIGLO XI. HUESCA)
 
Nos hallamos en los últimos años del siglo XI, en el cerco de la importante ciudad mora de Huesca.
El rey don Sancho Ramírez acaba de morir ante sus muros, cuando una saeta disparada desde una almena se introdujo por la manga de su lorigón y se clavó en su pecho. Antes de expirar el rey, arranca a su hijo Pedro, desde entonces Pedro I, la promesa de que no abandonará el asedio hasta que la ciudad se rinda.
 
EL ORIGEN DE LOS LÓPEZ DE GURREA, Huesca
 
En el campo cristiano, se congregan
varios caballeros famosos por sus hazañas bélicas. Incluso el
propio san Jorge va a hacer acto de presencia en la batalla. Entre
los simples guerreros, se hallan dos hermanos, desconocidos para los
más, llamados Mudielos. Éstos, cuando estaba ya avanzada la noche,
sorprendieron a un grupo de moros que pretendía salir de Huesca
amparado en la oscuridad. Sin pensarlo y sin ayuda de nadie más,
ambos hermanos detuvieron y mataron a todos
los infieles, quedando con todas sus vestiduras destrozadas y teñidas
con la sangre de los enemigos.
El día despuntaba. Pedro I, que
pensaba lanzar un nuevo ataque contra la ciudad, había madrugado
para recorrer el exterior del muro. Así es como encontró a los
hermanos Mudielos y quiso conocer la causa de su lamentable estado.
Cuando se enteró de la hazaña que habían protagonizado, les llamó
admirado «lupi», es decir, lobos. Y ellos, teniendo a gran honra
este apodo, suplicaron al nuevo rey que les permitiera cambiar su
apellido de Murielos por el de López, a lo que accedió gustoso y
complacido Pedro I, concediéndoles, además, que pudieran usar por
armas dos lobos de oro en palo, con las lenguas y uñas de negro en
campo de gules.
Los hermanos López tomaron parte no
sólo en la batalla de Alcoraz, sino también en cuantas contiendas
contra los musulmanes libró su rey. Y cuando Pedro I murió,
pelearon a las órdenes de Alfonso I, destacando en la reconquista de
Gurrea de 1115. Tan decisiva fue aquí su actuación que el
Batallador entregó la plaza a estos dos intrépidos hermanos,
quienes desde entonces se apellidaron López de Gurrea, tomando esta
villa las mismas armas de sus señores, es decir, los dos lobos en
campo de gules.

[García Ciprés, G., «Ricos hombres de Aragón. Los López de Gurrea», Linajes de Aragón, II (1911),
405.]
 
 
 
EL ORIGEN DE LOS LÓPEZ DE GURREA, escudo
 
 
La casa de Gurrea es muy antigua y principal, y muy enlazada con la casa real de Aragón; pero no aparece en ellas ni el origen del nombre G. ni el primero que lo llevó por apellido; no constando tampoco si tomó su nombre del pueblo de G., o si este lo tomó de la casa. En compensación de este silencio, están atestadas las historias de Aragón de noticias referentes a los hechos y noble hazañas de muchos ilustres hijos de la casa de G. Arnaldo de G. y un hijo suyo se distinguieron al servicio de Don Jaime el Conquistador en sus guerras y gloriosas conquistas contra los moros del reino de Valencia. Don Lope de G. fué nombrado procurador general del reino de Aragón por el rey Don Jaime II. Don Miguel de G. fué ayo del infante Don Pedro y gobernador del reino de Aragón. Otro Lope de G. fué camarero mayor del rey de Aragón Don Pedro IV, y su embajador en Sicilia para tratar el casamiento de su soberano con la infanta de Sicilia Doña Leonor. Fué despues embajador cerca del rey de Portugal, y últimamente, cerca del Sumo Pontífice Inocencio VI. Otros muchos caballeros principales hubo en Aragon llamados Lope de G., ilustres ascendientes de la fecunda rama de los López de G., que todavía florece en aquel reino. Don Alonso Felipe de Aragon y G. fué nombrado en cortes de Zaragoza por capitán de la gente de guerra para la expedición contra Pulla y Calabria, en Sicilia. En fin, Don Miguel de G., señor de la baronía de G., asistió a la jura del príncipe Don Miguel, nieto de los Reyes Católicos. Otra casa muy antigua. Muy antiguo y noble linaje de Aragón. Según mosén Jaime Febrer, el caballero Arnaldo G. que sirvió a don Jaime I, de Aragón, en la conquista de Valencia usó estas armas: De azur, con dos lobos de oro. ...
 
 
 
 
 
 
 

viernes, 27 de agosto de 2021

Geroni Rosselló, LO REY CONQUERIDOR, joglar de Maylorcha

LO REY CONQUERIDOR.

(Del Joglar de Maylorcha.)


Denant los murs de Maylorcha,  De Maylorcha en la ciutat,  S'apareyla l'host christiana,  Combatre fort desirant.


I.

Denant los murs de Maylorcha,

De Maylorcha en la ciutat,

S'apareyla l'host christiana,

Combatre fort desirant.


Lo brugit s'òu de las armas,

Trompas sonan e atabals,

Pavallós e tendes levan,

E mòuense de tots latz.


En Jacme rey d'Aragó,

Cavalcant en son cavayl,

Guarnit de èlm, espasa nua,

Quax no pòt pus esperar.

D'ira sos uyls li flamejan,

E d'ira son còr li bat;

Car no sguarda un sarrahí

Sens que hage sed de sa sanch.


Sagrament eyl prench dels nobles;

Tots los guerrers han jurat

De fer presa de la vila

O de morir massacrant.


Cent tors la vila environan,

Guarnides d'homens armats;

Mas, armes no l'espaventan

Ne host l'espaventa may.


E sguardant la part del mur

Que los ginys han derrocat,

Enaxí parla a los seus,

Metent l'ira en son parlar:


- “Sanct Jordi! Sancta Maria!

Lá vos esperan: á lor!

Cascun lo primer y sia

Si sent la fe dins son cor.


Hoc, molts n'y ha, mas no'ls ajuda

Lo braç ferm de Jesu-Christ;

Quant lur força hauretz retuda

Tot l'infern n'estará trist.

A lor! vergonya, chrestians!

Deus ho vol e jo'n suy cert:

Paucha es la sanch del vilans

P'els dampnatges que 'm soffert.


Ne burgés ne cavayler

Gir son dors, enquer que las;

Car será vil homeyer

E traydor qui torn atrás.


Per còlp ne per nafra pocha

Vuyla negun romanir;

Hajatz tots lo còr de rocha,

Ans que deshonra morir.


Qui vege a son frare occiure,

Vage avant, comanlo a Deu;

Per venjarlo vuyla viure,

E son còlp sia pus greu.


Negun en son briu defala,

Haje'n sed de sanch infael;

Sarrahíns morts fan l'escala

Per ont puja l'arma al cel. 


A lor! car Deus ens convida

A la victoria en est jorn;

Non rest enemich ab vida

En plus d'una legua en torn.

De vostres lançes quiscuna

Un cap sarrahí aport;

No hage sageta ninguna

Que no'n féra a un de mort.


De sanch de los vostres ávis

Guardatzlos plenes les mans;

Anatz venjar lurs agrávis

Fentne lo past dels milans.


Siatz l'açòt que Deus los dona,

No hagen treua ne perdó;

Faytz de lurs caps tor redona

Ont metetz lo ganfanó.


Muyren tuyt, pus master s'es,

Los qui no 's reten sclaus,

E façam p'els palafres

Estables de lurs palaus.


Vostre es lo forment que menjan,

Vostres son los lurs havers;

Esguardatzlos com s'arrenjan

Per vos emblar vostres plaers.


A quiscun tolgatz la vida,

Li tolretz del còrs verí;

l'Almudayna lá 'us convida;

En nom de Deu, anemhí.


Feritz en las vil maynades

Calcigant çerveyls por lá;

l'ombra irada dels Monchades

Lo sender eus mostrará.


De Mafumet la senyera

Ofega de ira lo còr;

La victoria ens vé derrera...

Cavaylers, á lor! á lor!” -


Dix lo rey, e quax volant

La ciutat scometia,

Diënt l'host: - “Avant! avant!

Sanct Jordi! Sancta María!”


II.


Clams de dolor, mant dampnatge,

Brugit dels brants e'ls escuts,

L'ira faënt son carnatge,

Sobrats morts, cavayls perduts;


Sòns dels atabals de guerra,

Maçes, lançes e colteyls,

Flums de sanch corrent per terra,

Caps redolant sens capeyls;


Tors qui s'esfondrant conmouen

Les potestats del infern,

Guerrers qui col vent se mouen,

E flamas e foch etern....


Maylorcha! Maylorcha beyla!

Christ desliura ta ciutat;

Martyrs donan sanch per eyla,

Tras d'un rey benavirat.


Leós de tú fan lur presa,

Ton senyor será Aragó;

Rey noveyl no 't dó feresa,

Pus la crotz es son panó.


Sanct Jòrdi a la gloria 'l porta,

Cavalcant ab cavayl blanch;

La stela d'Abú s'es morta,

E càu dins un mar de sanch.


Quiscun alberch e mesquita,

Com casteyls s'han de esvahí;

Que sa ruina estia scrita

No ho vol creure 'l sarrahí.


Quiscun alberch e mesquita,  Com casteyls s'han de esvahí;  Que sa ruina estia scrita  No ho vol creure 'l sarrahí.



F. Mistral, chatelain, tresor, Felibrige



E- “¡Valor, fils del propheta!

Dix lo Xech als seus, broxant;

Non hage negun qui 's reta,

Car gaudeix lo trespassant.

Homeyers creman e talen,

D'ira cruel lo còr encès;

No saben eyls ço que valen

Fils d'un poble may sotsmes.


Mostratzlos qu'havets coratge,

E que tots amatz morir,

Ans que viure en vassalatge

Del qui occiu a son albir.


Per ço car de lig no tenen,

N'es malvestat lo còr seu;

Famolents açí s'en venen,

Desamparats de son Deu.


De vostre aur ab las mans plenes,

Volen sejornar los vils,

E metránvos en cadenes,

Malensenyant vostres fils.


No han dret e no han justicia,

E com lops per ço los veig;

De vostre haver han cubdicia,

De vostres fembres cobeig.


Per los vençre e per combatre,

Son secors eus dona Alá;

Eyl d'un còlp los pòt abatre,

Car sols eyl es sobirá.


Non hage negun qui 's reta;

Deffenetz vostres maysós;

Feritzlos, fils del propheta!

Mafumet, confonetzlos!” -


E lo sarrahi cridant,

Pus fort l'autre scometia...

E 'ls chrestians: - “Avant! avant!

Sanct Jordi! Sancta Maria!”-


E'l carnatge es renoveyla,

E 'ls critz arriban trò 'l cel;

Maylorcha! Maylorcha beyla!

Ton baptisme n'es fort cruel!


De ferir las hosts s'aglassan;

S'huja el braç de donar tayls;

Los qui los brants ultrapassan,

Los trossejan los cavayls.


Dona lo ferre ab lo ferre,

E spurnes n'ixen de foch;

Los uns avant per conquerre,

Los autres ferms com un roch.


L'ombra de la mort es ceyla

Qui en sus de las hosts s'ha stes;

No abastan escuts per eyla,

Ne lo perpunt, ne l'arnes.


E d'ira los còrs sclaten,

Uns dels autres faent scarn;

Lo ferre dels qui combaten

S'esmussa de tallar carn.


D'En Jacme lo cavayl corre

Ont lo peril es pus greu;

De son escut sanch decorre,

Mays va ab l'ajuda de Deu.


Ardit e spasa sanguenta,

Par lo venjament armat;

Lamp dins las núus que spaventa,

Áliga dins tempestat.


No y ha qui sos colps suport;

No y ha qui no's reta á eyl,

Car es senyal de la mort

Lo dragó de son capeyl.


Li paguá, son dors girant,

Ja scometre no 'l volia;

E 'l christians: - “Avant! avant!

Sanct Jòrdi! Sancta Maria!” -


E l'host christiana camina,

Com l'ona del mar brugent,

E desfá l'host sarrahina,

Com desfá la bòyra el vent.

Lançan l'arma los qui fujen,

Car per fugir n'es pesán;

Mas d'occiure no s'en hujen

Los qui derrera los ván.


E 'Is christians fan d'eyls carnatje,

Xi com lur crueltat mereix:

Crida 'l vençut sens coratje,

Mas Alah no 'Is exauseix.


- “Leissatznos vida, chrestians,

faytz ço que 'us sia mils!” -

Dixen los veyls angoxans.

Las mayres: - “Perdó p'els fils!” -


Ploroses las puelles ixen,

Faules plenes d'aur e argent,

E: - “Prenetzprenetz, los dixen,

No'ns fassatz, no'ns fassatz nient.” -


E l'host de Christ, de son cor,

Massacrant per çá e per lá,

Sols respòn: - “A lor! a lor!” -

Membrant de lo que jurá.

Sarrahins combatre a mort

Fó de Aragó la costum;

Per ço corre ab lo còr fort,

Per dins sanch, dins foch, dins fum.

E ja 'l Xech se desespera

E gira son dòrs e fuig;

Mas va li En Jacme derrera,

E li diu ences d'enuig:


- No cal t'estojes en casa;

No 't cal, no, fugir, no 't cal;

De la beyna trau l'espasa,

Veurás dels dos qui mes val.


Mostra'm al menys ton coratge;

Car mas tany a cavaylers,

Que a mos vassayls far dampnatge

E captivar lurs uxers.


No fuges del qui 't contrasta,

Sapia bè morir com dius,

El qui ha viltat que li basta

Per encreuar los catius. -


E 'l rey per fi'l desarmava;

E per la barba el tenia,

E l'host encare cridava:

- “Sanct Jordi! Sancta Maria!” -

___


EL REY CONQUISTADOR.

(Del Juglar de Mallorca.)

I.

Delante los muros de la ciudad de Mallorca, se dispone la hueste cristiana al asalto, y arde valerosa en deseos de combatir.

Óyese el ruido de las armas: resuenan por do quiera clarines y atabales: las tiendas levántanse y los pabellones, y cunde el movimiento en todas partes.

Don Jaime, rey de Aragón, montado a caballo, ceñido el yelmo y desnuda la espada, a duras penas contiene sus bríos y su impaciencia.

Chispéanle de ira sus ojos y le palpita de enojo el corazón, pues sed de sangre le devora al ver un solo sarraceno.

Juramento recibió a todos los nobles: todos sus guerreros han jurado entrar triunfantes en la ciudad o morir matando.

Cien torres defendidas por bien armados combatientes circundan la capital (2); mas no le espantó nunca al rey el aparato de las armas, ni hueste le hizo miedo.

Y mirando en el muro la brecha que abrieron las máquinas de guerra (ingenios, ginys, enginys), con palabras llenas de ira, dice a los suyos:

- San Jorge! Santa María! Allí os esperan ya: a ellos! Sea cada uno de vosotros el primero que hiera si en su espíritu arder la fé.

Sí, muchos son los enemigos; mas no les ayuda el brazo potente de Jesucristo. Cuando les hayáis vencido, habréis llenado de angustia el infierno todo.

A ellos! venganza, cristianos! Dios lo quiere, os lo aseguro: toda la sangre de esos villanos no compensará nunca nuestros sufrimientos.

Ni vasallo, ni caballero vuelva jamás la espalda, aun cuando le rinda el cansancio: vil asesino y traidor será quien retroceda.

Que nadie retroceda por golpe o por leve herida; todos corazón de piedra; antes la muerte que la deshonra.

Quien viere caer muerto a su hermano herido de muerte, siga adelante y ruegue a Dios por su alma; procure vivir para vengarle, y sean más terribles sus estocadas.

Nadie ceda en su furor; infúndaos aliento la sed de sangre infiel: cadáveres de enemigos han de formar la escala por donde vuestras almas suban al cielo.

A ellos! Invítanos hoy Dios a la victoria: en una legua a la redonda no ha de quedar con vida ninguno de nuestros adversarios.

Cada pica llevar debe por trofeo una cabeza musulmana: cada saeta ha de herir de muerte a un enemigo.

Mirad; manchadas tienen sus manos con sangre de vuestros abuelos; corred a vengar tantos agravios; haciendo de sus cuerpos pasto de milanos.

Sed para ellos el azote de Dios; no les concedáis tregua ni perdón; levantad con sus cráneos una torre para enarbolar en ella el cristiano estandarte.

Fuerza es, mueran los que no se rindan esclavos; convertid sus adornados palacios en establos para vuestros palafrenes.

Hasta el pan que comen os pertenece, vuestras son sus haciendas todas: mirad como se disponen y se ordenan para arrebataros los placeres del botín.

Veneno quitareis al cuerpo de aquellos a quienes arranquéis el alma: bríndaos allá la formidable Almudayna: avancemos en el nombre de Dios.

Cargad contra las viles mesnadas, hollando cabezas agarenas; la sombra airada de los Moncadas os señalará la senda de la gloria.

El estandarte de Mahoma me ahoga el corazón de ira: la victoria nos viene en pos. Caballeros, a ellos! a ellos!”-

Dice el rey, y volando se dirige contra la ciudad, en tanto que la hueste esclama:
- “Adelante! adelante! San Jorge! Santa Maria!”-

II.

Gemidos de dolor, inmenso daño, ruido de espadas y broqueles, la ira haciendo horrible carnicería, vencidos muertos, caballos estraviados;

Sones de atabales, mazas, lanzas y alfanges; ríos de sangre corriendo por el suelo, y cabezas rodando sin casco.

Torres que al hundirse conmueven todo el poder del infierno, guerreros que corren y se mueven como el viento, y llamas y sempiterno fuego...

¡Ah, Mallorca! ¡hermosa Mallorca! hoy Cristo liberta tu ciudad; numerosos mártires vierten por ella su sangre, en pos de un rey afortunado.

Leones son los que acometen; Aragón será tu dueño. No te dé espanto tu nuevo señor, pues lleva la cruz por enseña.

San Jorge es quién le conduce a la gloria, cabalgando en un caballo blanco (3); en un mar de sangre cae eclipsada la estrella de Abu-Yahie.

Cada casa, cada mezquita ha de asaltarse como un castillo; no quiere creer el obstinado sarraceno que esté escrita su ruina.

Y - “Valor, hijos del profeta, dice el Jeque a los suyos esgrimiendo su cimitarra; nadie se rinda; eterna venturanza galardona al que muere combatiendo por la fé.

Asesinos son los que, encendido el corazón de ira, vienen a talar vuestras haciendas y a incendiar vuestras casas: mas ellos ignoran cuanto vale el furor de un pueblo nunca esclavo.

Mostradle vuestro esfuerzo y vuestro valor, mostradle que preferís la muerte, a ser siervos del que a su capricho asesina.

Su corazón es la iniquidad; no tienen ley ni religión: por eso vienen aquí hambrientos y desamparados de Dios.

Repletos de vuestro oro se han propuesto vivir en la molicie; y os cargarán de cadenas, y corromperán el alma de vuestros hijos.

No conocen el derecho ni la justicia; por eso les veis como una manada de lobos, codiciosos de vuestros bienes y de la hermosura de vuestras mugeres.

Para combatirlos y esterminarlos Alá os prestará su ausilio: él puede con un soplo abatir su soberbia, porque solo él es poderoso y grande.

Nadie ceje; defended con brío el sagrado de vuestras casas: acometedles, hijos de Mahoma; y confúndales el santo profeta!”-

Y dando el sarraceno fuertes alharidos, arremete lleno de coraje... Y los cristianos esclaman: - “Adelante! Adelante! San Jorge! Santa María!” -

Y renuévase la horrible matanza, y llega al cielo la vocería. ¡Ah Mallorca! la hermosa Mallorca! ¡cuán cruel es tu bautismo!

Fatígase la hueste de combatir y el brazo se cansa de dar tajos; despedazan los caballos aquellos a quienes traspasó el filo de las espadas.

Choca el hierro con el hierro, y saltan relucientes chispas; avanzan los unos afanosos de conquista, y los otros aguardan firmes como una roca.

La sombra de la muerte se cierne sobre ambos ejércitos; ni arneses ni cotas de malla bastan para resistirla.

Estalla la ira en los corazones en medio de los denuestos y las burlas: y el hierro del combatiente se embota en la carne del enemigo.

Corre Don Jaime, dirigiendo su bridón hacia donde es mayor el peligro; chorrea sangre su escudo, mas va acompañado del ausilio de Dios.

Valeroso, y agitando su rojo montante, semeja la venganza armada, rayo terrible que fulgura entre las nubes, águila en medio de la tempestad.

No hay nadie que resista a sus recios mandobles, nadie que a su empuje no ceda; señal es de muerte el dragón que lleva por cimera (4).

Ya el pagano vuelve la espalda; ya no osa acometer; y repiten los cristianos:
- “Adelante! adelante! San Jorge! Santa Maria!

La hueste de Cristo avanza como las oleadas del mar tempestuoso, y deshace las filas del ejército musulmán, asi como el aquilón arrolla la niebla (5).

Arrojan las armas los fugitivos, porque son pesadas para la fuga; mas no se cansan de herir los que les persiguen.

Y en ellos hace el cristiano terrible carnicería, tal como merece su crueldad. Perdido ya el ánimo, vocean los agarenos espantosamente; mas Alá ya no les escucha.

Y salen los ancianos, esclamando llenos de angustia: - “Perdonadnos la vida, y haced cuanto os plazca!” - Y las madres añaden: - “Perdón para nuestros hijos!” -

Y llorosas muéstranse las doncellas, de oro y plata llena la falda, diciendo: - “Tomad! tomad, con tal que no atentéis contra nosotras!” - (6)

Y la hueste cristiana, llena de brío, y esparciendo la muerte por todas partes, contesta recordando sus juramentos: - “A ellos! a ellos!” -

Guerra a muerte al musulmán, fue siempre de Aragón la divisa; por eso corre con esforzado ánimo por entre sangre, humo y fuego.

Y desesperado el Jeque vuelve las espaldas y emprende la fuga (7). Síguele Don Jaime diciéndole lleno de enojo:

- Inútil es que vayas a guarecerte en tu casa; que huyas de mi presencia: desembayna tu espada, y veremos de los dos quien más vale.

Pruébame a lo menos que tienes valor; que al fin esto cumple más a caballeros, que entretenerte en hacer daño a mis vasallos y en apresar sus naves.

No huyas, no, de quien te reta: y sepa morir dignamente como dices, el que tiene sobrada vileza para crucificar a los cautivos. -

Y por fin el rey le desarmaba, y le tenía asido de la barba (8); y aun resonaba el tremendo grito de la hueste: - “San Jorge! Santa María!” -” -