![]() |
| Pero si parece Freddie Mercury ! |
que le correspondió vivir, fue uno de los personajes más conocidos del siglo XII no sólo en la Península —tanto entre los cristianos como entre los moros—, sino en toda la Europa cristiana y en el
mundo islámico.
Se podría decir que fue un hombre de talla universal, como queda constancia en múltiples documentos.
también detractores irreconciliables. Ensalzadores y denigradores a veces hasta rozar a lo irracional en ambos casos. Pues bien, aparte de sus muchos defensores, los enemigos declarados que le calumniaron
jamás lograron hallar mácula que achacarle en su vida personal e íntima y, dentro de ella, en el aspecto sexual.
Se casó con doña Urraca de Castilla y ésta, a pesar de todos los problemas conyugales que les condujeron al divorcio, jamás le acusó de impotencia ni de perversión alguna. ¿Por qué, entonces, cupo
alguna sombra hacia la conducta sexual del Batallador?
demostrada, sólo podía venir del lado de sus enemigos
irreconciliables, los moros. Y, en efecto, un escritor árabe, un tal
Ben Al-Afhir, hablando de Alfonso I —al que cita como Ben-Radmir,
es decir el «hijo de Ramiro»— le describía como «el más fuerte
de los reyes de los francos en valor, y el más solícito de ellos en
hacer guerra a los muslimes y en sufrir. En sus expediciones dormía
sin cama. Dijéronle una vez: —¿Por qué no tienes ocultamente por
concubina alguna de las hijas de los magnates musulmanes de
los que tienes cautivos?
Mas él respondió: —Al guerrero le
conviene más amar a los hombres que a las mujeres.
Allah concedió
descanso de él y libró a los muslimes de su maldad».
fue más que suficiente para crear una opinión latente, aunque
acallada por la enorme talla del guerrero y del estratega.
Si bien el término es más conocido en Occidente debido a su utilización por parte de los musulmanes (chiíes y suníes) como referencia a Dios, este es utilizado por los hablantes del árabe de todas las religiones abrahámicas, incluidos los cristianos y judíos, se le adoraba agachándose y rezándole el Sala-ah (oración de los islámicos).
El término fue utilizado también por los paganos de La Meca como referencia al Dios creador y perpetuo, posiblemente la deidad suprema en la Arabia preislámica.
Alá es único, el único Dios, trascendente Creador del universo y Omnipotente. Los árabes cristianos de hoy no tienen otra palabra para Dios más que Alá, usan términos tales como Al-lāh al-ab (الله الآب) para referirse a Dios padre. Hay similitudes y diferencias entre el concepto de Dios tal como es representado en el Corán árabe y la Biblia judeocristiana.
Muchas fuentes árabes también tienen diferentes formas de escribirlo.
