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sábado, 11 de mayo de 2019

LA RECONQUISTA DE ALCAÑIZ, siglo XII

2.60. LA RECONQUISTA DE ALCAÑIZ (SIGLO XII. ALCAÑIZ)

 
Los ejércitos de Alfonso I el Batallador —que para entonces ya se había apoderado de la ciudad de Zaragoza—, con una fuerza incontenible fueron reconquistando una tras otra todas las poblaciones del Bajo Aragón, que estaban fuertemente arabizadas y pobladas por musulmanes, aunque pervivían en ellas pequeños grupos de mozárabes que veían llegar la hora de su liberación.
 
No obstante, en alguna de estas plazas bajoaragonesas el rey aragonés no tuvo ni siquiera la necesidad de usar las armas ni de derramar ni una sola gota de sangre, puesto que se pactaron capitulaciones. Ese fue el caso, por ejemplo, de Alcañiz cuando le tocó su hora.

Cuando don Alfonso llegó a tierras alcañizanas, la población musulmana, que naturalmente era mayoritaria en la ciudad, se concentraba en las quebradas y estrechas callejuelas del llamado Alcañiz Viejo, al amparo de una ciudadela muy bien defendida y casi inexpugnable.

Deseoso el rey aragonés de reconquistar tan importante enclave, pero conocedor, asimismo, de la dificultad que entrañaba la empresa si sus defensores oponían resistencia, acampó con sus huestes y, en lugar de intentar el asalto, comenzó a construir de manera acelerada un castillo frente por frente de la población mora, con el fin de dejarla aislada de sus correligionarios del alcázar moro.

Los sarracenos, que veían crecer, allá en lo alto, de manera acelerada los muros de una nueva y magnífica fortaleza cristiana, se sintieron amenazados. Por eso, muerto entre tanto su alcaide, y antes de proceder al nombramiento de un sucesor, como era costumbre, decidieron, por el contrario, destruir o esconder sus tesoros y derribar sus propias casas, quedando todo absolutamente arrasado.
Luego, formando interminables colas y cargados sus carros y acémilas con los enseres más imprescindibles, fueron saliendo todos por la puerta principal de los muros del Alcañiz Viejo, desapareciendo del lugar, aunque llevándose las llaves de las casas que acababan de destruir, anidando la esperanza de retornar un día no muy lejano que nunca llegó.

Alfonso I el Batallador, que había logrado no derramar ni una sola gota de sangre, tomó posesión de Alcañiz en nombre de la cristiandad.

[Caruana, Jaime de, «El castillo de Alcañiz», Teruel, 13 (1955), págs. 13-14.]
 
 
Alcañiz: Descripción histórica, artística, detallada y circunstanciada de la Ciudad de Alcañiz y sus afueras (Nicolás Sancho)
 
 
 
LA RECONQUISTA DE ALCAÑIZ (SIGLO XII. ALCAÑIZ)
 
 
Alcañiz es una ciudad y un municipio español de la comarca del Bajo Aragón, provincia de Teruel, en la comunidad autónoma de Aragón.
 
El municipio está formado por el núcleo urbano de Alcañiz y las pedanías de Valmuel y Puigmoreno.
En el año 2014 tenía 16.333 habitantes, según los datos del INE y es, junto con Andorra y la capital de la provincia, uno de los pocos municipios que cuenta con un incremento de población notable en la provincia de Teruel, en contraposición a la despoblación que sufre la mayor parte de ese territorio.
 
Es, asimismo, la capital y sede de la actual comarca oficial del Bajo Aragón, así como capital tradicional del territorio, más amplio, que forma el Bajo Aragón histórico. La construcción del circuito de velocidad de Motorland a las afueras de este municipio es una de las obras más destacadas del municipio.
 
Carta de Población de Alcañiz otorgada por el Príncipe D. Ramon Berenguer, en 1157.

En el nombre de Cristo y del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amen. 
Esta es la Carta de Población, que Yo Raimundo Berenguer, Conde de Barcelona, Príncipe de Aragón y Marqués de Provenza, expide en favor de todos vosotros los pobladores de Alcañiz, así los que al presente la pobláis, como los que antes la habéis poblado.

Doy, pues, a todos vosotros y concedo de buen grado y libre voluntad todos los fueros de Zaragoza. Igualmente os concedo los términos siguientes; desde Alloza, hasta Estercuel: desde Estercuel, hasta el collado de las Turbanas (que está cerca de Aliaga): desde las Turbanas, hasta la sierra de Pitarque; y desde Pitarque, todo lo que comprende aquella sierra entre los Puertos de Meritescat y Santella (esto es, entre Aliaga y Villarroya). 

Igualmente os concedo los términos que cruza aquella sierra desde el nacimiento del río de las Truchas (que tiene su origen encima de Pitarque), y marcha por Montoro hacia la sierra de la Cañada o Fortanete en dirección a la Muela de Aras encima de Cantavieja; y según se va al Portell, a la Alberca, Avinsilona (Moll) Vallibona y Benifazá, hasta llegar al punto de Traseras. Y finalmente, os concedo los términos que recorre el río Algás desde su nacimiento hasta el Ebro: y subiendo éste su canal, hasta el término de Escatrón: y desde el término de Escatrón, hasta la loma de Puimoreno: y desde esta, hasta Andorra; y desde Andorra hasta Alloza.

Os doy, pues, y concedo a vosotros los pobladores de Alcañiz todo lo sobredicho, en la forma y manera que hemos fijado y deslindado los mencionados términos que os hemos concedido y señalado, para que los pobléis según los fueros de Zaragoza, y no de otro modo; y construyáis casas y habitaciones, guardándome fidelidad en todo tiempo a Mí y a mis Sucesores. Me reservo, sin embargo, para Mí y mi posteridad el Castillo de Alcañiz, y la heredad que conservaba para mi uso y el del Castillo sobredicho. Mas los otros castillos que se hallan dentro de los términos expresados debéis poblarlos vosotros los pobladores de Alcañiz, o cualesquiera otros hombres que vinieren a poblar; cuyas tierras o término trabajaréis y podréis tener y conservar íntegros y completos sin detrimento alguno, y guardarlos con la fidelidad debida a mi persona y a mis sucesores, entregándolos de buen grado y sin resistencia alguna, siempre que Yo os los pidiese o mis sucesores, bien sea por nosotros mismos, o por medio de nuestros comisionados. 

Todo aquel que estorbase a alguno de los que vengan a poblar a Alcañiz, o quitase alguna cosa suya, devolverá lo robado y pagará mil sueldos; quinientos a Mí y quinientos al demandante. Y si algún malhechor (de cualquiera daño que fuese) viniese a poblar a Alcañiz, no responda del daño hecho hasta el presente, esto es, hasta el 25 de octubre, a no hallarse en su poder los daños causados. Pero si se hallasen en su poder, deberá restituirlos al que se los exija, y lo mismo pagar al acreedor las deudas que sean manifiestas y estén reconocidas. 
Si desde el día de hoy en adelante causase algún daño y viniese a poblar a Alcañiz con los daños hechos, se acudirá con el reclamante ante mi Justicia, según los fueros de Zaragoza.

De cequia ita sit, quod azud, el ex exemel in simul faciamus (es decir, que concedido por el Rey el derecho de las aguas ordena que el cuidado de ellas, del azud, y de la limpia de la acequia, deba correr por entrambas partes, según lo que a cada uno tocare), debiendo tener un Celacequia vecinalmente de vuestra parte, tanto en vuestras posesiones como en las mías, y un Zalmedina que represente las que me tocan. ZABALMEDINA.

Concedo finalmente a todos los pobladores de Alcañiz la franquicia del derecho de lezda y de peaje por todo el Reino de Aragón, y hasta Cervera de Cataluña. 
Todo hombre que privase de su derecho y voz a cualquier poblador de Alcañiz, pagará mil sueldos, a saber quinientos a Mí, y quinientos al agraviado.

S. + R A Y Mundo, Conde. Dada esta Carta H. C. MCXCV. H. En el mes de Noviembre, en Zaragoza, hallándose presente el obispo Martín; y reinando Yo Raimundo Conde de Barcelona, en Aragón y Sobrarve: siendo Obispo de Lérida, Guillelmo de Pedro; en Huesca Dodono; Pedro en Zaragoza, y Martín en Tarazona: y siendo Seniores o Ricos-hombres, Feriz en Huesca, Galindo Jimeno en Albalate; Fortunato en Barbastro; Sancho de Boria en Ayerbe; Ferrench en Aguero; Pedro López en Lucia; García Almoravit en Egea; Fortun Aznarez en 
Tarazona; el Conde Pallarés en Ricla; Pedro Ortiz en Aranda; Pedro Castellazol en Calatayud; Sancho Necones en Daroca; Palacin en Zaragoza, en Alagón y en Ariza; y Galindo Jiménez, en Belchite.

Sello del Rey +



Confirmación del Rey D. ALONSO II, en 1162.

Alfonso, hijo del Rey Conde de Barcelona, autorizo esta Carta-puebla, guardándose fidelidad a mi persona y posteridad. Son testigos, el Arzobispo de Tarragona, el Obispo de Barcelona, el Obispo de Zaragoza, el Conde de Pallarés, D. Pedro Castellazol, Fortuño Aznarez de Tarazona, el Señor Pelegrin y Pedro Ortiz en Calatayud. 

Día primero de Setiembre, Era MCC. - La escribió Andrés, por mandato del Rey. 
Sello, Confirmo, + de Pedro Rey de Aragón y Conde de Barcelona, que apruebo lo arriba dicho, salva la fidelidad a mi persona y posteridad, en todo tiempo. 
En la Era MCCXXXVL.
Carta-puebla de Alcañiz por el Príncipe D. Ramon Berenguer, en 1157.

In Cristi nomine, Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amen. Haec est Carta Populationis, quam Ego Raymundus Berenguer, Comes Barchinonensis, et Princeps Aragonum, facio vobis omnibus populatoribus de Alcanicia, qui modo populatis, ut in antea, ibi, populavistis. Dono namque vobis omnibus, et concedo, bono animo, et spontanea voluntate totos illos fueros de Saragoza. Similiter dono vobis terminos videlicet de Alloza usque al Estrequel, et de Estrequel ad Collado de las turbanas; et de las turbanas usque in serram de Pitarch. Et de Pitarch quomodo vadit illa Serra inter illos puertos de Meritescat, et Santella. Et quomodo vadit illa Serra in Cap de rivo de las truitas, et exit ad Serram de Alcorba, / Corbó? / et quomodo vadit ad molam darás / Ares /. Et sicut vadit ad illum Portum de prunellas. Et vadit ad Serram de moxaca; et vadit ad albercam avinsilona, et sicut ad vallibonam.
Et sicut vadit ad Bel. Et de Bel usque ad Beniazau. Et sicut vadit illa Serra usque ad traseras. Et quomodo nascit ribus de Algars, et discurrit usque in iberum, et usque ad terminum de scatron. El de illo termino de scatron usque ad podios de Confratribus. Et de podiis de Confratribus usque ad Andorram. Et de Andorra usque ad allozam. Praefata autem omnia dono vobis omnibus populatoribus de alcanicia, sicut abentur et terminantur et continentur infra iam dictos terminos. Hoc modo ut populetis ibi ad fuerum de Saragoza. Et faciatis ibi casas, salva mea fidelitate, et de omni mea posteritate, per secula cuncta. Excepto, quod retineo mihi, et succesoribus meis ipsum Castrum de Alcanicia ad meam voluntatem. Et ipsam hereditatem, quam ad opus mei et castri retinui. Et duo molendina extra cequiam, unum ad opus mei, et aliud ad opus Castri. Alia vero Castra, quae infra iam dictos terminos sunt, quos vos populatores de alcanicia populabitis, vel alii homines qui ibi advenerint populare, quorum terras vel terminos laborabitis, habeatis, et teneatis ea bene constructa, sincera et integra, et custodita ad meam fidelitatem, et omnium succesorum meorum. Et donetis et succesoribus meis citati, et pacati potestatem fideliter de ipsis Castris, quandocumque eam voluero vobis demandare ego, vel mei successores, per nos vel per nuncios nostros. Quisquis vero aliquem venientem ad Populationem de alcanicia deturbaverit, vel sua abstulerit, vel mea perhibuerit, ablata redat, et pectabit mille solidos.

Michi quingentos, et clamanti quingentos. Si vero aliquis malefactor cuiuslibet malefacti, qui ad alcaniciam populare venerit, de ipso malefacto quod usque hodie fecit, scilicet, VIII kallendas Novembris exactori suo non respondeat, nisi ipsa malefacta fuerint inventa cum eo; si autem ipsa malefacta habuerit, restituat ea exactori suo. De debitis etiam quod sunt manifesta et recognita, debitori suo respondeat. Si quis ab hodierna dia, et deinceps aliqua malefacta alicui fecerit, et cum ipsis malefactis populare ad alcayniciam venerit, faciet ibi directum clamanti suo ante meam justitiam. secundum fueros de Saragoza.
De cequia ita sit quod azud et ex exemel in simul faciamus, secundum ipsam partem, quam unusquisque habuerit ibi. Et ut habeatis ibi Zabacequiam vicinaliter, per manum vestram, tam in meo quam in vestro Dominatu, et Zabalmedinam per manum meam habeatis.

Dono, etiam, et concedo omnibus populatoribus de alcagnicia, ut sicut Regnum Aragonis concluditur, et continuatur, et á me venere, et habere videtur, et usque ad Cerberam ullam lezdam, vel pedagium, aliquo modo non donetis. Quisquis homo extallaverit populatorem de alcanicia suam vocem, pectet mille solidos, mihi quingentos, clamanti quingentos.
S. + R A Y Mundus Comes: facta Carta H. C. M. C. L. XXXXV. H mense novembris, in
Cesaraugusta. Epo. Martino. Dominante me Raimundo Comite barchinonensi in aragone, et in suprarbi. Episcopo Guillermo Petri in Lérida. Episcopo Dodono in Oscha. Episcopo Petro in cesaragusta. Episcopo Martino in tarazona. Feriz Seniore in Oscha. Galindo Exemenos in albalá. Fortumdat in Barbastro. Sancio de Boria in aierb. Lo ferrench in aguero. Petro Lopez in Lusia. Garsia almoravit in egeia. Blascho doscha in Boria. Fortun Aznarez in tazarona. Comite paliarensi in Ricla. Petro Ortiz in aranda. Petro Castellazol in Calalayub. Sancio necones in Daroca. Palacino in Saragoza. in alagon, et in fariza. Galindo exemenez in belxit. Signum Regis. +

Confirmación del Rey D. Alonso II, en 1162.

Ildefonsus filius Regis Comitis Barchinone qui hoc autorizo, salva mea fidelitate, et de omni mea posteritate. Sunt testes Archiepiscopus Tarragone, et Episcopus Barchinone, et Episcopus Cesaraguste. Et Comite de Pallars. Et Don Petrus de Castellazolo. Et Fortunio Aznarez de Tarazona. Et Dognus de Pelegrin. Et Petrus Ortiz in Calatayub. Primo die Septembris. Era M. C. C. Andreas scripsit, iussu Domini Regis. SIGNVM Confirmo + Petri Regis Aragonum et Comitis Barchinone qui supra dicta laudo, et salva mea, meorumque fidelitate tempore omni. Sub Era. MCCXXXVI. (1236)

 

In nomine Sancte trinitatis, et in divine maiestatis. Pateat omnibus hominibus presentibus atque futuris: quod ego Ildefonsus Dei gratia Rex aragonensis, Comes Barchinonensis, et Marchio Provincie facio hanc cartam donacionis Domino Deo et fratribus de Kalatrava presentibus atque futuris. Placuit in bono, et spontanea voluntate, et pro remediis anime mee, el Patris, et Matris mee, et aliorum parentum meorum, ad defensionem, et exaltationem Christianitatis, et opositionem paganorum, quod dono, atque in perpetuum concedo Domino Deo, et preceptori, domui et fratribus ibidem Deo servientibus, presentibus atque futuris Castrum et Villam de Alcañiz cum his terminis inferius anotatis. Ex parte sciliter Sancti Petri de Calanda sicut termini de Alcañiz dividuntur cum terminis Sancti Petri de Kalanda et usque ad podium confratrum, et usque ad Casp. Et sicut habet iam suos terminos usque in iberum, et sicut predicti termini de Alcañiz; et sicut predicti termini de Alcañiz dividuntur cum terminis de Archon, et per fluvium de Algars ad pinam de bené, el sicut vadit ad penas de Aznar la gayona, et ad Forespalda.

http://www.fuentespalda.es/el-pueblo-2/historia/lengua-catalana-en-fuentespalda / 
en catalán de Pompeyo se tiene que escribir FonTdespaTla, dice el idiota de Daniel Vives Albesa de esa localidad que las t se pronuncian, si escuchas bien.
Pues en Forespalda igual se pronuncian también las T. 

JA JA JA, qué idiotas son estos catalanistas aragoneses !

Et sicut dividit terminos cum monte rubeo / MONROCH / et dein ad balbona, et ad jaganta, et ad serram de Molinos, et de Exulve, et vadit ad mezquitam, usque ad arannonal. Et sicut dividit terminos cum monte albano, et Obon, et Olieth, et de arinnyo, et de Albalat, et de Hijar. Predictam, autem, donacionem, cum omnibus consignatis terminis, hermis, et populatis plantis, adque montanis, paschuis aquis aquarumque decursibus, graniciis, lignaribus, piscationibus, venacionibus, et aliis omnibus, que ad usum hominum et ius meum pertinet dono, et hac presente Scriptura in perpetuum valitura concedo domino Deo, etiam dicte domui de Kalatrava, et fratribus presentibus atque futuris, ibidem Deo sevientibus, ut habeant, et posideant liberum et franchum, atque ingenuum absque omni diminucione ad suam propriam hereditatem, et ad defensionem, et exaltacionem Cristinitatis, et oprimendam terram, et gentem paganorum. Ita etiam ut de Castro predicto et terminis suis faciat pacem, et guerram contra paganos, per me et succesores meos, salva etiam semper mea fidelitate, et de tota mea posteritate per secula cuncta amen.

Signum Ildefonsi Regis aragonensis, Comitis Barchinonensis et Marchionis Provincie. +

Facta carta huius donacionis, apud farizam mense martii. Era M. CC. XVII. In manu magistri Martini Pedriz tunc temporis de Calatrava, et fratrum suorum Sancii Pedriz. Regnante me, Dei gracia Rege Ildefonso in aragonia, et in barchinone, et in provincia. Episcopo Petro in
Cesaraugusta. Episcopo Joanne in tarassona. Episcopo Sthefano in Oscha. Blasco Romen Seniore in Cesaraugusta. Artallo Alferez Regis in Allagone. Blasco Maza in Borria.
Ximeno Romen in Tarrasona. Petro Ortiz in Aranda. Ximeno de Orreya in Epila. Petro de Castellozol in Calalayub. Michael de Santa Cruz in Daroca et Therol. Petro Ladron in Belchit. Petro de Sos in Sos. Gombalth de Benabent in Bel. Marco Ferriz in Oscha. Fortunio de Stada in Statela. Peregrino de Castellazol in Alchecer. Sancio de Orta stante mayordomo regis. Ego Fernandus de Caldis scriba Domini Regis scripsi hanc Cartam et feci hoc Signum. +


Confirmación de la Población, hecha por el Maestre Nuño Perez, en 1190.

Sit notum cunctis hominibus populatoribus de Alcanicia, et de totis suis terminis, qui modo populatis, vel in antea populavistis, ibi usque ad finem seculi. Quod Ego frater Nunus Magister de Calatrava dono vobis omnibus et concedo bono animo, et spontanea voluntate, cum mandamentum et consensu Domini Rex Aragonis et Princeps barchinonensis, et Marchio Provincie, ut habeatis et posideatis vos, et filios, et generacio vestra per secula cuncta, terras, vineas, cassas, que in alkaniz sunt, vel in totis suis terminis, post annum et diem, teneritis et habueritis, sine mala voce habeatis et possideatis illa hereditate sincera, et firma de totos homines removentes, et non respondeatis vos, et vestri ad ullum clamantem in secula seculorum. Extra Comanda et pignus que habeat unusquisque. Et ego dominus furtado Comendator de alkaniz sub manu magistro nunno de Calatrava, et omnibus fratres del kaniz qui hodie sunt ibi, vel in antea veniant in alkaniz placuit nobis et placet, et autorizamus istum donativum que fecit domino Rex aragonis, et illo magistro de Calatrava, per secula cuncta amen. Facta Carta de istum donativum vel foro in mense Ianuario Era MCCXXVIII. (1228)

Confirmación del Maestre Martin Fernandez de Quintana, en 1219.

Ego frater Martinus Ferrandi magister milicie Calatrava laudo et confirmo omne supra scriptum donativum, et omnes supra scriptos foros, quos Raimundus Berengarii Comes Barchinonensis, et Princeps aragonensis dedit omnibus populatoribus dal kaniz, et meus antecesor frater nunus, magister milicie Calatrava conccessit et confirmavit. Huius rei sunt testes, qui hoc viderunt et audierunt Frater martinus morant, et frater Martinus Diaz, et frater tello, et frater Sancius Lupi preceptor aliaga et do ato osella, et domnus astallit de Gudar, et domno Blasco Petriz. Facta Carta mense Februarii: Era millesima duo-centessima quinquagessima septima.


Confirmación del Rey D. Jaime I el Conquistador, en 1219.

Sig + num Jacobi Dei gracia regio aragon Comitis Barchinone et dominus montis plani, qui predicta omnia et singula concedimus, et confirmamus, salva fidelitate nostra et nostrorum. Testes de Aragon Domnus Arnaldus Palacin, et domnus Blasco de Alagone. De Catalonia Domnus Guillermus de Cerveria, et Domnus Raimundus de Moncada. Factum fuit hoc tercio idus Decembris. Era millessima duocentessima quinquagessima septima.

martes, 23 de junio de 2020

296. SAN BLAS ELIGE TORRECILLA DE ALCAÑIZ PARA QUEDARSE


296. SAN BLAS ELIGE TORRECILLA DE ALCAÑIZ PARA QUEDARSE (SIGLO XV. TORRECILLA DE ALCAÑIZ)

296. SAN BLAS ELIGE TORRECILLA DE ALCAÑIZ PARA QUEDARSE (SIGLO XV. TORRECILLA DE ALCAÑIZ)


En cierta ocasión, san Blas, san Sebastián y san Valero coincidieron predicando en Alcañiz. Finalizada su tarea pastoral, organizaron su escaso bagaje y emprendieron juntos el camino en busca de nuevos horizontes en los que sembrar o afianzar la semilla cristiana con su palabra. Su caminar, como el de los jumentos que transportaban su equipaje ligero, era cansino, pausado, sin prisas...

Cuando llegaron a Castelserás, hallándose los tres a orillas del río Guadalope —en aquellos días bastante crecido merced a las últimas lluvias caídas—, san Blas tomó la iniciativa y le dijo a san Sebastián que se quedara allí, puesto que era el único que llevaba aparejos de pesca, pensando en salar los peces que a buen seguro irían a picar en su anzuelo. A san Sebastián le pareció bien la idea y se dispuso para la pesca.

San Blas y san Valero continuaron juntos el camino. Al llegar a Torrecilla de Alcañiz, san Blas le dijo a su compañero que, puesto que tenía una red para cazar pájaros, fuera a La Codoñera, donde podría hacer buen acopio de volátiles pensando en el mañana. Aunque san Valero protestó bastante, se vio forzado a marchar ante la amenaza que san Blas le hacía de lanzarle un bolo que llevaba en el morral, instrumento para jugar al típico juego aragonés, de gran tradición en Torrecilla (birla, birles).

Cuando san Valero emprendió el camino hacia La Codoñera, san Blas, uno de los catorce más famosos auxiliadores medievales, entró en las calles de Torrecilla de Alcañiz. Pronto comenzó su tarea evangelizadora y pronto se hizo con las voluntades de sus habitantes, quienes acabarían nombrándole patrón del pueblo.

Una de las múltiples coplillas que le dedican anualmente los «despertadores» hacen referencia a esta leyenda:
«San Blas, obispo de Sebaste,
que en Torrecilla vino a quedarse, tiene un brazo y una varilla depositada en la capilla.»

[Burgués, José P., Religiosidad popular en Torrecilla de Alcañiz, págs. 40-41.]


SAN BLAS ELIGE TORRECILLA DE ALCAÑIZ PARA QUEDARSE


martes, 10 de marzo de 2020

Juana Sobrarias Soler, alcañizana, Alcañiz

Para celebrar el Día de la Mujer unos breves apuntes sobre una mujer sobresaliente en su tiempo, la poeta y profesora de gramática alcañizana Juana Sobrarias Soler.

Educada por su padre, el gran poeta del siglo XVI Juan Sobrarias, continuó su labor tras su muerte en el Estudio de Gramática de Alcañiz.
"El 22 de abril de 1528, finalmente, falleció en Alcañiz Sobrarias, habiendo tomado los sacramentos y testado previamente ante el notario Tomás Robert: en su partida de defunción se le da el título de “poeta laureato”. Los biógrafos del humanista cuentan que Carlos V, que venía de Morella camino de las Cortes de Monzón, presidió sus funerales, pero el dato sólo resulta cierto si por tal se entiende una misa por el alma del difunto, ya que el Emperador no pasó por Alcañiz sino hasta el 26 de mayo. En su tumba grabó Juana Sobrarias, la hija del humanista, el siguiente epitafio:

“Carmina quod lugent, quod Musae flebile cantant,
Quodque caret cultu lingua Latina suo,
Nil mirum: cessit superis Sobrarius oris,
Hoc saxum corpus, spiritus astra tenet”.
Juana Sobrarias escribió que las propias Musas lloraron la muerte de su padre y que la propia lengua latina perdió entonces su esplendor. No le faltaban razones para hacer tales afirmaciones: había fallecido el humanista que, como se ha dicho, fundó el Círculo Humanístico Alcañizano, con todo lo que esto supuso para la cultura de su tiempo."

Recopilado de la voz Juan Sobrarias del diccionario de la Real Academia de la Historia.

https://es-es.facebook.com/groups/141671279250891/


Sobrarias Segundo, Juan. Alcañiz (Teruel), c. 1475 – 22.IV.1528. Humanista.

Carta-puebla de Alcañiz por el Príncipe D. Ramon Berenguer, en 1157.
Juan Sobrarias Segundo nació en Alcañiz, aunque se ignora la fecha exacta de su nacimiento. Algunos de sus biógrafos han conjeturado que hubo de nacer hacia 1460, pero, dado que ingresó en el Real Colegio de San Clemente de los Españoles de Bolonia, el 12 de julio de 1500, y que la edad media que solían tener los colegiales al ser admitidos en el Colegio estaba por encima de los veinte años y alrededor de los veinticinco, lo más probable es que la fecha de 1460 haya de retrasarse a 1475, aproximadamente.
Se sabe que sus primeras letras las aprendió en Alcañiz, pues él mismo habla de uno de sus profesores, Pedro Taravallo, al explicar la etimología del nombre de su patria chica —para él griega y no árabe— en la Oratio de laudibus Alcagnicii. No se puede afirmar con certeza, sin embargo, dónde comenzó los estudios universitarios que le convirtieron en artium et medicinae doctor: es posible, no obstante, que fuera en Zaragoza, dado que es en esta ciudad donde en 1500, y concretamente el 4 de febrero, Coci terminó su impresión del Paschale Sedulii cum commento.

Mucho más documentados están sus estudios en el Colegio de España en Bolonia, donde se doctoró in utraque censura, esto es, en Artes y Medicina. El 12 de julio de 1500 y presentado por la iglesia zaragozana para estudiar Medicina, fue admitido allí por el rector Juan Soto. En el curso 1504-1505 Juan Sobrarias aparece como deudor del Colegio y artium doctor.
Sobrarias retornó a España en 1503, aunque tuvo dificultades económicas al final de su estancia en Bolonia: el 17 de junio de 1505 su procurador Juan Serra rescató los libros que el humanista había empeñado al maestro en Artes y Medicina, Jacobo Benacio.
Es poco después, por tanto, de que su primera edición del Paschale Sedulii cum commento saliese a la luz, cuando Sobrarias ingresó en el Colegio de San Clemente de los Españoles en Bolonia: allí estaba cuando Coci volvió a publicar su edición de Sedulio en una nueva impresión que se terminó el 24 de junio de 1502. La etapa de Bolonia, en fin, del alcañizano quedó inmortalizada en algunas composiciones, como la bella oda en honor de su santo patrón que tiene el título de “Hymnus ad divum Claementem” y dos epigramas a las insignias del cardenal Gil Albornoz que fueron publicados en el Libellus carminum.
También de la etapa italiana es el poema suyo que a la muerte de Serafino Aquilano se editó en 1504 en Bolonia.
Pero Sobrarias había regresado a España en 1503, como pone de manifiesto una epístola suya en la edición que de los Disticha de Verino hace Coci ese año.
De Zaragoza pasó a Alcañiz, donde el 20 de diciembre del mismo año hizo de padrino del bautizo de Jaime Ros, como documenta un cuaderno, hoy perdido, que contenía los bautismos de la Iglesia Colegial desde 1503 a 1511. Por los datos de este mismo cuaderno se sabe que bautizó a su primer hijo, Juan, el 15 de mayo de 1505: es, pues, a mediados de 1504, como mínimo, cuando se casó con Eulalia Soler.

Del matrimonio del humanista cabe recordar que su esposa murió también en Alcañiz, el 8 de agosto de 1553, y que tuvo otros tres hijos, además de Juan: Gracia, bautizada el 28 de agosto de 1507, Isabel, nacida en julio de 1510, y Juana, la más famosa de los cuatro, que, según algunos biógrafos, reemplazó en los últimos años a su padre en la cátedra y que escribió su epitafio.

En 1504 el rey Fernando el Católico le armó caballero: el dato es importante, porque a partir de ese momento el humanista se vinculó con la realeza, lo que será decisivo para su obra.
Por esta misma fecha comenzó también la etapa profesional de Sobrarias en su patria natal. Al margen de su ejercicio de la medicina, una epístola de Alfonso de Segura, impresa al frente de la Oratio de laudibus Alcagnicii, que Sobrarias pronunció en 1506 ante el Concejo de su patria chica y documento fundacional, por así decirlo, del círculo humanístico alcañizano, deja claro su papel docente primero en la Academia de Alcañiz y después en el Estudio General de Zaragoza.
En 1507 tuvo lugar el primer viaje de Fernando el Católico a Italia: en la comitiva real figuran Lucio Marineo Sículo y el propio Sobrarias. Así lo hace ver la frase “Vidi ipse immania cete” del Carmen panegyricum de gestis heroicis diui Ferdinandi, que deja bien claro que el humanista narra acontecimientos que él mismo presenció. Es más, los vv. 781 y siguientes del mismo panegírico, al igual que el poema XXIX (“De felici regum hispaniae et Galliae occursu Saonae”) del Libellus carminum traen a escena las vistas de Saona, que datan de junio de ese mismo año.

Por la carta que Lucio Marineo Sículo escribió a Sobrarias desde Burgos el 4 de diciembre de 1507, se sabe que por este tiempo el humanista fue llamado a Zaragoza para dar clase en su Studium Generale. Sobrarias entró así en el círculo de Zaragoza: el Libellus carminum documenta su relación con el arzobispo de Zaragoza, Alfonso de Aragón, el secretario de éste, el también alcañizano Gaspar de Barrachina, o el cubiculario del mismo prelado, Juan de Alagón.

En mayo de 1510 el Rey presidió las Cortes Generales en Monzón. Sobrarias habla de esta asamblea en su carta al secretario real, Miguel Pérez de Almazán, a quien le había escrito desde Zaragoza, el 25 de julio de 1510, pidiéndole que le remitiese, debidamente pulida, la carta que había de colocar al frente de la nueva edición que pensaba hacer de sus Comentarios a Sedulio. Este dato invita a dar crédito a la hipótesis de que fue en 1510 cuando Fernando el Católico coronó al humanista poeta laureatus premiando así su Panegyricum carmen, que vio la luz el año siguiente.
Hacia 1513 solicitó una ayuda al Consejo Municipal de Alcañiz para publicar un tomo de poesías que había escrito: sus paisanos le enviaron dos carros de trigo a Zaragoza, con cuya venta pudiera imprimir sus poemas. Probablemente se trate del Libellus carminum, que Sobrarias sacó a la luz junto con la Oratio de laudibus Alcagnicii. Así lo hace pensar la carta preliminar del propio Sobrarias al Concejo de su patria natal al editar el discurso que pronunció en 1506 y unas poesías datables desde 1500 (poemas dedicados a la muerte de Serafino Aquilano) hasta 1513 (poema “In laudem opusculi ‘De parcis’ a Lucio Marineo Siculo conditum”).

El 13 de junio de 1516 el humanista está de nuevo in hoc percelebri Alcagnicensi gymnasio, como reza en una carta suya a Coci pidiéndole una reedición de los Opera omnia Publii Virgilii Maronis, que él había impreso ya antes en 1513.

En 1522 Sobrarias está en Zaragoza, según ponen de manifiesto tanto una carta suya, de 20 de marzo, impresa al frente de su Missale Caesaraugustanum, como el hecho de que, un poco después, el 4 de abril, estuviera presente en la pomposa entrada en la mencionada ciudad de Adriano VI con motivo de su exaltación al solio pontificio. Y en Zaragoza seguía el 8 de mayo del mismo año, pues es allí desde donde escribió la epístola con la que remitió al citado Papa su poema “De diui Adriani ad pontificatum diuina electione”.
El 16 de noviembre de 1525 Sobrarias escribió desde Alcañiz a Pérez Almazán, señor de Maella, pidiéndole que expulsara de Maella a un enemigo de su hermano Pedro Sobrarias, y del 3 de agosto de 1526 hay una cédula de Carlos V, desde Granada, en la que agradecía al humanista sus desvelos por la Orden de Calatrava: posiblemente Sobrarias sirvió de intermediario en la tensión villa-castillo como consecuencia del motín que, “a son de campana tañida”, quitó la vida al comendador de Burriana y gobernador general de la Orden, Martín de Molina y a los familiares del comendador mayor, Hernando de Aragón.
El 22 de abril de 1528, finalmente, falleció en Alcañiz Sobrarias, habiendo tomado los sacramentos y testado previamente ante el notario Tomás Robert: en su partida de defunción se le da el título de “poeta laureato”. Los biógrafos del humanista cuentan que Carlos V, que venía de Morella camino de las Cortes de Monzón, presidió sus funerales, pero el dato sólo resulta cierto si por tal se entiende una misa por el alma del difunto, ya que el Emperador no pasó por Alcañiz sino hasta el 26 de mayo. En su tumba grabó Juana Sobrarias, la hija del humanista, el siguiente epitafio:

Carmina quod lugent, quod Musae flebile cantant,
Quodque caret cultu lingua Latina suo,
Nil mirum: cessit superis Sobrarius oris,
Hoc saxum corpus, spiritus astra tenet”.

Juana Sobrarias escribió que las propias Musas lloraron la muerte de su padre y que la propia lengua latina perdió entonces su esplendor. No le faltaban razones para hacer tales afirmaciones: había fallecido el humanista que, como se ha dicho, fundó el Círculo Humanístico Alcañizano, con todo lo que esto supuso para la cultura de su tiempo. Su ingente labor sería continuada por varios discípulos. Entre ellos hay tres que se sabe que lo fueron con toda seguridad: el arcipreste Jaime Exeric, maestro de Juan Verzosa, Pedro de Ovón, y el sobrino materno del humanista, Juan Sánchez, que reeditó sus Moralia disticha.
Obras de ~: Producción literaria original: Ioannis Sobrarii Secundi Alcagnicensis, artium et medicinae doctoris et poetae laureati, Moralia disticha, Zaragoza, Jorge Coci, 1510, 1522, 1525, 1531 y 1535 [la primera de estas ediciones fue preparada por el propio Sobrarias, que imprimió sus Dísticos morales al reeditar por tercera vez los de Verino. Las cuatro últimas ediciones llevan unos comentarios de Juan Sánchez, sobrino materno de Sobrarias; reimpr. por Asso, 1783]; Panegyricum carmen de gestis heroicis diui Ferdinandi Catholici Aragonum utriusque Siciliae et Hierusalem regis semper augusti et de bello contra Mauros Libyae [al final de esta obra se lee: “Hoc carmen Panegyricum Ioannis Sobrarii Secundi Alcagnicensis impressit Caesaraugustae Georgius Coci Theutonicus, anno 1511, quarto Kalendas Maii extitit Complutum”]; Oratio Ioannis Sobrarii Alcagnicensis de laudibus Alcagnicii habitam coram eiusdem senatu. Anno domini MDVI. El libellus quidam carminum eiusdem [pese a que Latassa afirmó que fueron estampados en 1507, la obra fue editada hacia 1513 en la imprenta Jorge Coci. Cabe aclarar que es un error la suposición de que el padre escolapio Marcelino Boira hizo una reimpresión de la misma en 1779: la fuente de esta noticia, un artículo periodístico de Gaspar Bono Serrano, trata de la De Alcagnitii laudibus in publica litterarum academia oratio que en el mencionado año escribió Boira, y no del discurso de Sobrarias] (ed. de J. M.ª Maestre, 2000); De sanctissimi clementissimique patris diui Adriani sexti ad summum pontificatum diuina electione et de eius introitu in urbem Caesaraugustam carmen Ioannis Sobrarii Secundi Alcagnitiensis, artium et medicinae doctoris et poetae laureati, Zaragoza, 1522; Sacratissimi atque inuictissimi diui Carolis huius nominis quinti, imperatoris semper augusti ac Hispaniarum etc. regis catholici Ticinensis uictoria de Francisco, Gallorum rege, captiuato, edita per Ioannem Sobrariam Secundum Alcagnitiensem, poetam laureatum, poema compuesto c. 1525 (después del 24 de febrero de 1525, fecha de la batalla de Pavía) (ed. por el marqués de Morante, 1862); Ad inuictissimum Carolum V, c. 1525 [poema compuesto después de la batalla de Pavía] (publicado por J. M. Sánchez, 1912); Ioannes Sobrarius Secundus Alcagnitiensis gratulatur Mercurino Arboriensi, Gatinariae comiti et supremo cancellario Caroli V imperatoris semper Augusti et Hispaniarum regis catholici ob suam a Genuensi obsidione liberationem felicemque in Hispaniam nauigationem sanctissimae Virginis Mariae Montis Serrati patrocinio acceptam, cui in tanti beneficii testimonium celocem argenteam in beatissimae Virginis templo figendam curauit, poema compuesto c. 1527 (ed. de J. M. Sánchez, 1912); Ioannis Sobrarii Secundi carmen in natali serenissimi Hispaniarum principis Philippi Austriaci, Caroli V imperatoris semper augusti filii, illustrissimo d.d. Alfonso de Fonseca, archiepiscopo Toletano dicatum (poema) (ed. por el marqués de Morante, 1862; impr. nuevamente por J. M. Sánchez, 1912; y ed. crít. y trad. por J. M.ª Maestre Maestre, 1990).
Labor filológica: Paschale Sedulii cum additionibus ex libris sacrarum litterarum excerptis et in margine cuiusque auctoris indice apposito, quas Ioannes Sobraria Alcagnicensis annotauit, impressum Caesaraugustae [...] anno post Christi natale supra millessimum quingentesimo pridie Nonas Februarias [reimpr., 1502. Cabe precisar, además, que la carta de Sobrarias a Miguel Pérez Almazán, de 25 de julio de 1510, deja bien claro que el humanista pensaba hacer una nueva edición de esta obra y dedicársela al mencionado Secretario Real: quizá se trate de la edición de 1515 que Latassa dijo haber visto en la Librería del Convento de San Lamberto de Zaragoza, Orden de la Santísima Trinidad]; Continentur in hoc uolumine Publii Virgilii Maronis poetarum principis omnia opera summa cura et diligentia nouissime immaculata per Ioannem Sobrarium Alcagnitiensem necnon per Georgium Coci Theutonicum, artis impressariae magistrum, Caesaraugustae impressa, non sine magno sumptu et labore (ed., 1513 y 1516); Michaelis Verini distichorum liber, Caesaraugustae, per Georgium Coci Theutonicum, 1503 [Los dísticos de Verino, continuadores de los Disticha Catonis tan celebrados en el Medievo, fueron nuevamente impresos por Sobrarias, en Zaragoza y por Coci, en 1508 y 1510: en esta última edición se incluyen ya los Dísticos Morales del humanista alcañizano].
Otros escritos: Poemas laudatorios de obras clásicas o contemporáneas (Sobrarias escribió poemas laudatorios tanto de las obras Sedulio, Verino y Virgilio, que él mismo editó, como de las de otros escritores de su tiempo. Sólo se relacionan aquí los poemas laudatorios que no se encuentran en las ediciones suyas antes mencionadas): Ioannis Sobrarii carmina ex libro Lucii Marinei Siculi De genealogia regum Aragoniae [el epigrama, con veinte hexámetros, aparece al principio de la obra de Lucio Marineo Sículo, De primis regibus Aragoniae, publicada en Zaragoza, por Jorge Coci, en 1509]; Exhortatio ad lecturos opus [epigrama de ocho versos, escrito en dísticos elegíacos, que encontramos al final de la mencionada obra de Lucio Marineo Sículo]; Ad scholasticos [epigrama encomiástico, con cuarenta hexámetros, que se halla al frente del tratado de Gaspar Lax, Tractatus paruarum logicalium, impreso en Zaragoza, por Jorge Coci, en 1521; reimpr. por Asso, 1783]; Ad Ioannem de Aragonia [poema de ochos versos, escrito en dísticos elegíacos, que aparece en el mencionado tratado de Gaspar Lax y reimpreso igualmente por D. Ignacio de Asso].
Epístolas en prosa. Epístolas en latín [no se enumeran aquí aquellas cartas nuncupatorias que Sobrarias, siguiendo una costumbre muy normal entre los humanistas, puso al frente de sus propias obras, sino las que aparecen en obras de otros autores. El grupo más numeroso de estas cartas lo forman las seis siguientes que aparecen en los Epistolarum familiarium libri XVII de Lucio Marineo Sículo (Valladolid, Brocar, 1514)]: Ioannes Sobrarius Aelio Antonio Nebrissensi s., Zaragoza, s. f. (= n.º 29 del Epistolarum liber III); Ioannes Sobrarius Lucio Marineo Siculo s. d., Zaragoza, 31 de diciembre de 1508 [ha de adelantarse a 1507] (= n.º 2 del Epistolarum liber IV); Ioannes Sobrarius Alfonso Aragoneo Caesaraugustano Praesuli s., s. f. (= n.º 9 del Epistolarum liber XI); Ioannes Sobrarius Siculo suo s., Zaragoza, 25 de julio de 1510 (= n.º 9 del Epistolarum liber XII); Ioannes Sobrarius Ugoni Urrio, regio Achati, s., Zaragoza, 25 de julio de 1510 (= n.º 10 del Epistolarum liber XII) [El destinatario es Hugo de Urriés, Señor de Ayerbe y Secretario Real]; Ioannes Sobrarius Siculo suo s., s. f. (= n.º 28 del Epistolarum liber XII). Además de estas seis cartas, se conservan otras dos que tampoco han llegado a través de las propias obras del humanista alcañizano: Ioannes Sobrarius Michaeli Petro Almaçano s. d., autógrafa, Zaragoza, 25 de julio de 1510 (en Biblioteca Nacional de España, Ms. 9391; publicada por Latassa, 1796) [El destinatario es Miguel Pérez Almazán, Señor de Maella y Secretario del Fernando el Católico]; Ad illustrissimum D. D. Ioannem de Aragonia, archiepiscopum Caesaraugustanum, Ioannis Sobrarii Secundi Alcagnicensis, artium et medicinae doctoris ac poetae laureati, epistola, Zaragoza, 21 de marzo de 1522 (más que una epístola es un elogioso prólogo que se encuentra en el Missale Caesaraugustanum que en 1522 imprime en Zaragoza Jorge Coci por orden del recién nombrado Arzobispo de Zaragoza, D. Juan de Aragón). Epístolas en castellano: Carta de Sobrarias al Señor de Maella, Alcañiz, 16 de noviembre de 1525 (en British Museum, ms. Add. 10.248) [pide a Pérez Almazán que expulse de Maella a un enemigo de su hermano Pedro Sobrarias].
Estudios genealógicos: Ioannes Sobrarius Secundus Alcagnicensis in genealogia dominorum de Ayerbe. Sobrarias, 1512 (se conserva un fragmento en la obra de Gaspar Scioppio De Aragoniae regum origine, posteritate et cum primariis orbis christiani familiis consanguinitate, Mediolani, 1628. El tratado genealógico de Sobrarias se comprende mucho mejor si se recuerda su documentada amistad con Hugo de Urriés, señor de Ayerbe, secretario de Carlos V y a quien le dirige una carta el 25 de julio de 1510).
Bibl.: N. Antonio, Bibliotheca Hispana nova sive Hispanorum scriptorum qui ab anno MD ad mdclxxxiv floruere notitia, t. I, Matriti, Apud Joachimum de Ibarra, typographum regium, 1783, págs. 781-782; I. J. Asso del Río, Joannis Sobrarii carmina, Amstelaedami, apud heredes C. Sommer et socios, 1783; F. de Latassa y Ortín, Biblioteca nueva de los escritores aragoneses que florecieron desde el año 1500 hasta 1599, t. I, Pamplona, Oficina de Joaquín Domingo, 1798-1799, págs. 57-69; J. M. Sánchez, “Biobliografía de Juan Sobrarias Segundo alcáncense”, en Linajes de Aragón, III (1912), págs. 109-116, 131- 136, 149-156, 173-176, 192-196 y 211-216; P. U. González de la Calle, “El poeta aragonés Juan Sobrarias”, en Revista Zurita, X (1933), págs. 1051-1080 y XI (1934), págs. 23-68; F. G. Olmedo, Sobrarias y su poema “Fernando el Católico”, Zaragoza, Publicaciones de La Cadiera, 1951; R. del Arco y Garay, “Un panegírico de Fernando el Católico por el humanista Juan Sobrarias”, en Boletín de la Real Academia Española, XXXII (1952), págs. 193-222; F. Barquero Lomba, Juan de Sobrarias, poeta latino del Renacimiento, tesis doctoral, Universidad de Zaragoza, 1970 (inéd.); J. M.ª Maestre Maestre, “La influencia del mundo clásico en el poeta alcañizano Juan Sobrarias: estudio de sus fuentes literarias”, en Anales de la Universidad de Cádiz, II (1985), págs. 325-343; El humanismo alcañizano del siglo xvi. Textos y estudios de latín renacentista, Cádiz, Servicio de Publicaciones de la Universidad, Instituto de Estudios Turolenses, Diputación de Teruel, Ayuntamiento de Alcañiz, 1990, págs. 1-123; “Sobrarias y el Descubrimiento: notas a los vv. 451- 494 del Panegyricum carmen de gestis heroicis diui Ferdinandi”, en J. Gil y J. M.ª Maestre (eds.), Humanismo latino y Descubrimiento, Sevilla, Servicio de Publicaciones de las Universidades de Cádiz y Sevilla, 1992, págs. 151-169; J. M.ª Maestre Maestre, “Limae labor y creación literaria en latín durante el Renacimiento: las dos versiones del Carmen in natali serenissimi Philippi de Sobrarias”, J. Navarro López, “El poema a Mercurino Arborio di Gattinara compuesto por Juan Sobrarias”, y V. Pérez Custodio, “El panegírico de Sobrarias al Rey Fernando el Católico: el peso de la tradición clásica en su técnica compositiva”, en J. M.ª Maestre Maestre y J. Pascual Barea (eds.), Humanismo y pervivencia del mundo clásico. Actas del I Simposio sobre humanismo y pervivencia del mundo clásico (Alcañiz, 8 al 11 de mayo), Cádiz, Servicio de Publicaciones de la Universidad, Instituto de Estudios Turolenses (CSIC), 1993, vol. I.1, págs. 135- 178; vol. I.2, págs. 677-686; y vol. I.2, págs. 749-758, respetc.; J. F. Alcina, Repertorio de la poesía latina del Renacimiento en España, Salamanca, Ediciones Universidad, 1995, págs. 192-194, n.º 420; J. M.ª Maestre Maestre, Alabanzas de Alcañiz. Discurso del alcañizano Juan Sobrarias pronunciado ante el senado de la villa en el año del Señor de 1506, Alcañiz-Madrid, Instituto de Estudios Humanísticos, 2000; “La presencia de Hércules en el Panegyricum carmen de gestis heroicis diui Ferdinandi de Juan Sobrarias Segundo”, en Calamus renascens. Revista de Humanismo y Tradición Clásica, I (2000), págs. 209-228.

José María Maestre Maestre

 


sábado, 6 de julio de 2019

LA ESPADA DE VILLARDELL

120. LA ESPADA DE VILLARDELL (SIGLO XIII. VALDEALGORFA)
 
Durante toda la Edad Media, fue muy corriente y ciertamente popular la creencia en la existencia de
mágicas espadas o dotadas de maravillosos poderes, forjadas las unas bajo una determinada combinación y conjunción de planetas o constelaciones, mientras que las otras debían sus virtudes especiales a algún hecho de carácter más o menos portentoso acaecido en torno a ellas o a quienes las blandían en sus manos.
 
No es de extrañar, por lo tanto, el extraordinario relato de lo acaecido un buen día a un tal Villardell, quien se encontró al salir de su casa con un anciano mendigo que, como tantos otros, le pidió limosna, hecho absolutamente normal. Compadecido Villardell de aquel pordiosero, depositó su espada en el quicio de la puerta y subió a las habitaciones superiores de la casa a buscar algo de comida con que socorrer al indigente.
 
Cuando bajó, apenas transcurridos unos instantes, en lugar de su arma vulgar encontró otra de gran
hermosura, circunstancia que le dejó entre incrédulo y maravillado. No obstante, la tomó entre sus manos y fue a probarla en el tronco de árbol cercano que, al primer golpe, quedó partido por el medio
como si fuera una frágil rama.
 
LA ESPADA DE VILLARDELL (SIGLO XIII. VALDEALGORFA)
 
 
Rápidamente pensó que se trataba de una señal especial o de un don de Dios para librar a la comarca del
terrible dragón que desde hacía algún tiempo la asolaba. Así es que, ciertamente envalentonado por todo lo sucedido, corrió a su encuentro y logró darle muerte de un seco y certero mandoble, pero como algunas gotas de sangre de la fiera le salpicaran en la mano y el valiente Villardell, sin que nadie pudiera hacer nada por él, murió en el acto.
 
Naturalmente, una espada como la de Villardell, que con sus mágicos poderes garantizaba el éxito a
quien la manejara, sólo podía estar en manos de un rey, y a ella aludiría Jaime I el Conquistador, en 1274. Y sabido es, asimismo, cómo fue a parar posteriormente a Pedro III, quien, a su vez, se la dejó en herencia a su hijo, Alfonso III el Liberal.
 
[Pardo y Sastrón, Salvador, Apuntes históricos..., pág. 20
 
 
Si la figura de Salvador Pardo Sastrón queda en parte eclipsada por la de su hermano José, justo parece que la traiga hasta aquí intentando realzar su persona y su obra.
 
Salvador había nacido en Torrecilla de Alcañiz el 29 de Noviembre de 1832 donde su padre, valdealgorfano, ejercía de farmacéutico titular.
 
Comenzó sus estudios en los Escolapios de Alcañiz donde permanecería hasta 1849, año en que se trasladó a Zaragoza para continuarlos.
 
Hacía ya unos años que había fallecido su padre y era tutelado por su madre y por su hermano mayor José que sin duda ejercería gran influencia sobre sus estudios posteriores y trayectoria profesional. De hecho, le acompañó en su primer viaje a Zaragoza y le dejó ocupado en la botica de D. Luis Cascante situada frente a los Escolapios zaragozanos. Tras un expediente académico notable, con varios sobresalientes, se graduó de bachiller en filosofía, como entonces se decía y, ganado el año preparatorio para la facultad mayor, se trasladó a Madrid para continuar con sus estudios en 1852.  
 
Durante sus estudios en la Universidad hizo prácticas en la oficina del Dr. D. Nemesio Lallana, catedrático, y en la botica del hospital General, dirigida por el Dr. Morales. No había comenzado el cuarto año de colegio cuando fue habilitado como farmacéutico y enviado a Guadalix de la Sierra, en Madrid, para combatir la epidemia de cólera morbo de 1856, en cuyo pueblo se le expidió certificado honorífico por su labor profesional. En 1857 obtuvo el título de bachiller en farmacia, que revalidaría a principios de 1858 obteniendo el título de licenciado en farmacia.
 
En cuanto a su labor profesional, ejerció primero como farmacéutico en Valdealgorfa, donde tomó posesión en julio de 1857. En septiembre de 1858 pasó a Valderrobles donde recibió el nombramiento de subdelegado de farmacia del partido, cuyo cargo conservó ocho años, no obstante haber cambiado su residencia a la próxima villa de Beceite donde permaneció cinco años. Intereses de familia le hicieron fijar definitivamente su residencia en Valdealgorfa en 1866, de donde ya no se movería.
 
En cuanto a su obra, aparte de algunos artículos en publicaciones periódicas, se centra en temas botánicos e históricos. 
 
En 1859 colabora en el proyecto inacabado del Colegio de Farmacéuticos de Madrid de formar una Flora Farmacéutica de España remitiendo un trabajo, hoy desaparecido, “Serie metódica de especies medicinales espontáneas en los términos de Valdealgorfa, partido de Alcañiz (Aragón)”. Comprende 157 especies.
 
Colaboró también en la publicación realizada por su hermano y Loscos en 1866-1867 de la “Serie imperfecta de las plantas aragonesas espontáneas: particularmente de las que habitan en la parte meridional”.
 
 
Estudió la vegetación de Valdealgorfa, Valderrobres y Beceite, localidades en las que ejerció como farmacéutico, siendo premiados sus trabajos por el Colegio de Farmacéuticos de Madrid.
 
En 1883-1884 publicó sus “Apuntes históricos de Valdealgorfa. Su templo y sus cofradías”. Un estudio de referencia para la historia local basado en documentación del archivo municipal, que marcaría el camino a una serie de autores bajoaragoneses que, a partir de este momento, tomarían ejemplo para publicar la historia de otras localidades de la comarca.
 
 
En 1868 contrajo matrimonio con Dolores Albesa, enviudando en 1885. De este matrimonio nacieron tres hijos: Recaredo, que murió en 1899 a los 30 años, Fermina, fallecida de niña en 1874, y María Jesús, que en la familia llamaban Jesusa y que se casó con José Ruiz Aguilar en 1901.
 
Su muerte se produjo como consecuencia de una tisis laríngea el 22 de mayo de 1887 a los 54 años de edad.
 
Gómez Uriel, Miguel. “Bibliotecas Antigua y Nueva de escritores Aragoneses de LATASSA”, Tomo II, 1885, pp. 476-477.
 
Mas Guindal, Joaquin. “Materiales aportados por los farmacéuticos en pro de la Flora medicinal española conservados en el Archivo de la Real Academia de Farmacia”. Anales de la Real Academia de Farmacia, Tomo 8, 1942.
 
Pardo Sastrón, José.  Diarios 1848-1909.
 
Pardo y Sastrón, Salvador
 
 
Gómez de Valenzuela, Manuel, La vida cotidiana en Aragón..., págs. 138-139.]
 
 
Valdealgorfa es una localidad y municipio español de la provincia de Teruel perteneciente a la comarca del Bajo Aragón, comunidad autónoma de Aragón. Tiene un área de 47,06 km² con una población de 685 habitantes (INE, 2008) y una densidad de 14,56 hab/km².
 
El Ayuntamiento de Valdealgorfa inauguró en 2017 el Centro Expositivo 'Pardo Sastrón' en cuya primera planta se sitúa el Espacio de Indumentaria, sin duda una pieza importante del bonito puzzle que conforma el conjunto de la musealización etnológica en Aragón. Un total de 33 maniquís a los que hay que sumar otras prendas expuestas y que se acompañan de una muestra de documentación antigua desde el siglo XVIII.
 
Casa palacio de Antonio Puig (s. XVI-XVII). Más tarde del barón de Andilla.
Casa consistorial.
Iglesia de la Natividad de Nuestra Señora (s. XVIII). En su interior el retablo mayor barroco y el órgano del siglo XVIII.
Portales: el portal de Alcañiz, el portal de San Roque, sobre el que se construyó la capilla dedicada a este santo en el siglo XVII, el del Cantón de Marco y el del Perche.
Ermita de Santa Bárbara.
Capilla del Buen Suceso.
La Nevera. Es un nevero (s. XVII) situado en el barranco de las Fuentes, por la carretera que se dirige hacia la antigua estación de ferrocarril.
 
Gonzalo M. Borrás Gualis, historiador.
José Casanova Ruiz, sociólogo.
Julián Casanova Ruiz, historiador.
José Pardo Sastrón, botánico.
José Guarc Pérez, sacerdote e historiador.
Chaparro, cantador de jotas.
 
Valdealgorfa, Valdesgorfa
 

 

martes, 14 de mayo de 2019

EL ORIGEN DE ALCORISA

2.69. EL ORIGEN DE ALCORISA (SIGLO XII. ALCORISA)
 
EL ORIGEN DE ALCORISA (SIGLO XII. ALCORISA)
 
 
Parece ser que la actual villa de Alcorisa se debió llamar antiguamente Acol, de manera que, en algunos antiguos edificios de la misma, podía verse en el escudo de armas, junto a las tradicionales barras de Aragón, un grumo de col, del que derivaría el topónimo actual. Sin embargo, voces se levantan para defender que el nombre inicial de la villa fue el de «Alcoriza» y mantienen, por lo tanto, un origen toponímico algo distinto.

Es bien sabido cómo los núcleos de población de todas estas tierras bajoaragonesas, como tantos otros
del reino de Aragón, estuvieron habitados y regidos por musulmanes, quienes, por cierto, en buena parte, permanecieron en sus casas de siempre tras la reconquista, que tuvo lugar en el siglo XII.
Y, aunque tras la victoria el gobierno de estas poblaciones pasó a las nuevas autoridades cristianas, la influencia mora permaneció durante siglos en las costumbres y modos de vida de los nuevos dominadores.

Una vez reconquistada la zona bajoaragonesa, ocurrió que un valiente cristiano, hijo de la villa, organizó a sus expensas un nutrido y selecto grupo de guerreros para ponerse con ellos a disposición de su rey.
Este auténtico capitán adiestró a sus hombres, hasta rayar en la perfección, en el manejo de la ballesta, de modo que muy pronto se convirtieron en un grupo de élite y destacado dentro del ejército aragonés.

Tanto en sus ejercicios de adiestramiento como en el campo de batalla, los ballesteros de Acol respondían como un solo hombre a la voz de mando de «al-cor hiza» dada por su jefe, vocablo, sin duda alguna, de origen moro. Muy pronto, aquellos guerreros singulares, reclutados todos ellos en una villa del Bajo Aragón, no sólo comenzaron a ser conocidos como los ballesteros de «Alcoriza» —como Juslibol derivaría de «Deus lo vol»—, sino que su jefe fue armado caballero por el rey aragonés, concediéndole el derecho a utilizar en su escudo de armas una ballesta. Y pronto se extendió por todas partes el nombre de «Alcoriza» como el de la villa de la que eran oriundos aquellos admirados guerreros que obedecían a la voz de mando de «al-cor hiza».
 
[Gil Atrio, Cesáreo, Alcorisa y sus tradiciones, págs. 4-5.]
 
 
 
 
 
Alcorisa es un municipio de la provincia de Teruel en Aragón, España. Cuenta con 3313 habitantes (INE 2017) y tiene una extensión de 121,20 km². Comprende la entidad de población de La Vega.
 
Alcorisa se sitúa a 632 m s. n. m. en la parte nororiental de la provincia de Teruel, en el extremo oeste de la histórica comarca del Bajo Aragón. Igualmente pertenece a la actual comarca oficial del Bajo Aragón con capital en Alcañiz, que se encuentra a 33 km. Encrucijada de caminos, equidista aproximadamente 120 km de Zaragoza, Teruel y la costa mediterránea, cuya influencia se deja sentir en el paisaje que le circunda.
 
Está situada al pie de monte ibérico, escalón hacia las tierras altas del centro y sur de la provincia de Teruel. El río Guadalopillo, afluente del Guadalope, discurre encajonado en la plataforma calcárea a través de hoyas terciarias excavadas. La mezcla de sierras calizas y hoyas arcillosas, donde los estratos que aún asoman forman un rosario de complicados montículos, es el componente esencial del suelo alcorisano.
 
Su temperatura media anual es de 12,6º C y tiene una precipitación anual de 510 mm.
 
El olivo es el árbol emblemático de la zona. Los nuevos cultivos han borrado casi en su totalidad las antiguas viñas y los almendros han sustituido parcialmente a los olivares. En la zona de vega, los cultivos de huerta se mezclan con choperas. En los altos pueden encontrarse pequeños bosques de pinos mediterráneos. También hay enebros y restos de viejos encinares, junto con sinfín de arbustos y plantas aromáticas.
 
El poblamiento conocido más antiguo en esta localidad se remonta hasta el Neolítico final o Eneolítico, habiéndose encontrado algunos talleres de sílex como los de Estancos y Cabezo de la Vega. No obstante, el poblamiento más abundante tuvo lugar en época ibérica —cuando esta región estaba habitada por los sedetanos— como lo demuestran el gran número de emplazamientos, destacando entre todos ellos el del Cabezo de La Guardia. De la época romana también hay importantes yacimientos, como el existente al pie del mismo Cabezo de La Guardia.
 
Durante el dominio musulmán, Alcorisa formó parte de la Marca Superior Musulmana, con centro en Zaragoza. Originalmente el municipio recibió el nombre de Alkol, del árabe Al-Kura, en referencia a «las alquerías». No está tan claro el origen de su actual topónimo, Alcorisa, aunque parece derivar de «alcor», en alusión a los numerosos cerros de la zona. Tras la reconquista, la localidad formó parte de una donación que hizo Alfonso II a la Orden de Calatrava (1179) y estaba incluida, en 1263, en el distrito de Alcañiz.
 
En la Edad Moderna dos fechas marcan la historia de Alcorisa: el 14 de marzo de 1601, cuando Felipe III concede a la aldea de Alcorisa el título de «Villa Real», y el 23 de mayo de 1738, al otorgarle Felipe V el título de «Fiel y Muy Ilustre», junto con la flor de lis, símbolo que ocupa uno de los cuarteles de su actual escudo. Esta última concesión premió la adhesión de Alcorisa a la causa borbónica durante la Guerra de Sucesión. Dicho apoyo estuvo dirigido por Don Pedro Cebrián Ballester, conocido como «El reyecico de Aragón», que organizó fuerzas populares para la lucha a favor de Felipe V.
 
El siglo XVIII trajo consigo una etapa de prosperidad para la villa, como atestigua una importante actividad alfarera y un aumento de la población. No obstante, las Guerras Carlistas produjeron grandes estragos en la localidad. En mayo de 1834, partidarios de Carlos María Isidro de Borbón al mando de Quílez no pudieron penetrar en Alcorisa sino a costa de un considerable número de bajas; atacada nuevamente el 29 de junio de 1836, la población opuso tan tenaz resistencia, que no consiguieron rendirla, pero habiéndola incendiado, más de 300 casas fueron quemadas, y muchas entregadas al robo y al pillaje. Años más tarde, Pascual Madoz, en su Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España de 1845, describe a Alcorisa «en un llano al pie de dos enormes masas de piedra de almendrilla... Cuenta 400 casas de mediana elevación y poco gusto en su arquitectura, de las cuales están arruinadas por efecto de la guerra civil cerca de 120... No obstante lo dicho, forman una vistosa población».
 
Durante la Guerra Civil Española, los alcorisanos sufrieron el efecto de dos represiones: mientras que al inicio de la guerra, milicias antifascistas libertarias se cobraron la vida de 77 personas afectas al «bando nacional», la posterior ocupación franquista de la población (17 de marzo de 1938) conllevó una represión de signo opuesto encabezada por el jefe de la Falange local.
 
A lo largo del siglo XX, Alcorisa se convierte en un punto de comunicación que enlaza el Bajo Aragón con el sur de la provincia de Teruel. Las posibilidades económicas derivadas de la minería en la comarca, convirtieron al municipio en un centro de servicios, lo que propició la transformación sustancial de la economía e impulsó el incremento demográfico.
 
También se puede visitar el yacimiento de Cabezo de la Guardia, emplazado sobre un pequeño cerro cercano a la confluencia de los ríos Alchoza y Guadalopillo.
 
Los restos descubiertos corresponden a viviendas y espacios de planta rectangular, así como a un gran torreón de planta circular; también se conservan vestigios de un posible recinto defensivo. Asimismo, en los campos de labor de su base se excavaron parte de unas termas romanas. Los restos de la época ibérica datan de los siglos V-VI a. C. y el siglo I d. C.; los restos de la ocupación romana en la base del cerro se han fechado en el siglo III d. C.
 
La Iglesia parroquial, dedicada a la Virgen de la Asunción, fue construida en varias fases, comenzando a edificarse a finales del siglo XIV.
 
Pero su actual fábrica es obra, fundamentalmente, de la ampliación que se inició en 1688. Es un edificio de tres naves con capillas laterales y cabecera recta. El presbiterio, configurado como prolongación de la nave central, está cubierto con bóveda estrellada. Al exterior, la portada se sitúa a los pies del templo; es barroca y probablemente es obra de canteros franceses. Por desgracia, el retablo original, obra del afamado escultor Damián Forment, fue destruido y quemado en los tumultos de la Guerra Civil, al igual que el resto de iglesias y ermitas. Sobresale la monumentalidad de su torre campanario —del siglo XVIII—, de reminiscencias mudéjares. El conjunto fue declarado Bien de Interés Cultural en 2002.
 
La Iglesia de San Sebastián es un templo del siglo XVIII, de limpia y austera fachada. Actualmente acoge el Centro de Interpretación de la Semana Santa, el Museo de la escuela rural y el Centro de visitantes de la Ruta de los Iberos —véase más abajo—. Otra iglesia, la de San Pascual, perteneciente a un antiguo convento de alcantarinos y posterior seminario, data también de la misma época, estando inspirada en la Iglesia del Santo de Villarreal (Castellón).
 
Alcorisa posee numerosas ermitas, como las de San Juan y San Bernabé. Estrecha relación con la Semana Santa tiene la Ermita del Calvario, templo del siglo XVII que se alza en la cota más alta del municipio. De arquitectura barroca, consta de una sola nave con dos capillas laterales; la fachada, el zócalo y las esquinas del edificio son de cantería, mientras que el resto es de ladrillo. Además, el entorno posee un gran interés paisajístico.
 
En cuanto a arquitectura civil, como conjunto arquitectónico destaca la plaza porticada del Ayuntamiento, aunque de éste solamente se conserva la portada. A la izquierda de la Casa Consistorial se encuentra la casa de los Daudén, con el escudo más antiguo de la población. La calle Mayor cruza parte del casco antiguo y en ella se sitúa la Casa-palacio del Barón de la Linde, edificio de estilo popular aragonés, con arquerías en la parte superior y fábrica de mampostería y ladrillo.
 
Alcorisa cuenta también con una particular plaza de toros, construida entre colinas.
 
El Centro de visitantes de la Ruta de los Iberos es un espacio museístico dedicado a la cultura ibera en donde se ha recreado un horno ibérico a tamaño natural con piezas cerámicas en su interior preparadas para su cocción. Asimismo se expone una reproducción exacta del conocido kalathos (pieza de cerámica) de La Guardia.
 
En las cercanías de Alcorisa se encuentra el pantano de Gallipuén, encajonado entre barrancos y cañones, y desde donde se pueden apreciar interesantes vistas. Concluido en 1927, fue construido para el riego. No obstante, en él es posible bañarse, pescar o realizar deportes acuáticos.
 
En la misma localidad se encuentra el jardín de rocas autóctonas «Geólogo Juan Paricio». Una muestra al aire libre de la geología de la zona, a través de una selección de rocas y fósiles realizada por el geólogo Luis Moliner Oliveros, con la colaboración del ayuntamiento y el geoparque del Maestrazgo. Pueden verse 14 rocas distintas, de origen marino o continental, algunas con fósiles, que representan la historia geológica de la región desde hace 210 millones de años, y los correspondientes paneles explicativos.
 
Entre los platos típicos de Alcorisa están las judías con chorizo y morro, magras con tomate, conejo, ternasco, los diversos embutidos del cerdo o el típico «fulladre» (bollo con tomate y pimiento).
 
De las pastas destacan los «misterios» y las «tortas de alma», rellenas de cabello de ángel. Entre los dulces cabe citar la «cazuela de Reyes» (guirlache en forma de olla rellena de bizcocho borracho y merengue), así como las «piedrecicas del Calvario» (guirlache con almendras enteras forradas de chocolate con leche).
 
Personajes ilustres:
 
Pedro García Ferrer (1583 - 1660). Pintor barroco que marchó en 1640 a México, acompañando a don Juan de Palafox y Mendoza, quien había sido nombrado obispo de Puebla. Allí trabajó como arquitecto y pintor en la Catedral de Puebla.
Valero Lecha (1894 - 1976). Pintor que emigró a El Salvador, considerado por algunos como el padre de la pintura salvadoreña.
Andrés Álvaro García (n. 1947). Arqueólogo e historiador.
José Félez Bernad (n. 1952). Escultor.

El historiador Pascual Madoz, en 1845, refirió cómo Alcorisa contaba con 5 calles, 3 travesías y 5 plazas, todas espaciosas y bien empedradas.