Aragón, Arago, Aragó, Aragona, Aragonum, corona Darago, aragonés, aragoneses, aragonesos, fueros, aragonesa, textos antiguos de la corona de Aragón, història, Valencia, Mallorca, Mallorques, Menorca, Ibiza, Formentera, Cabrera, condados, comtats, conde, comte, Reyes de Aragón, Corona de Aragón, aragonensi lingua, lengua aragonesa, Barras de Aragón, escudo de Aragón, armas de Aragón, conquista, reconquista, cristianos, moros, judíos, sarracenos, Ramiro I, Ramiro II, Petronila, Alfonso I, Pedro I
domingo, 28 de junio de 2020
341. FUENTES DE EBRO SALVADA DE LA PLAGA DE LA LANGOSTA
lunes, 22 de junio de 2020
243. LOS MOZÁRABES DE ZARAGOZA, EXPULSADOS A EL BURGO

https://www.elperiodicodearagon.com/noticias/aragon/burgo-ebro-pueblo-industrial-donde-vive-bien_1395175.html
A solo 14 kilómetros de la ciudad de Zaragoza se sitúa el El Burgo de Ebro, uno de los tres emplazamientos elegidos por Amazon en Aragón para instalar uno de sus centros de datos. Este pueblo combina su alma rural con un poderío industrial que ni la última crisis ha mermado. Aquí se asienta un pujante plantel de fábricas, con el sector papel como principal referente, que genera más empleo que habitantes tiene el municipio, que ronda los 2.500 vecinos. El desembarco del gigante estadounidense sería el broche de oro para una localidad que hace gala de su calidad de vida, aunque el municipio prefiere no echar las campanas al vuelo a la espera de que se concreten los planes de la multinacional. Era un pueblo eminentemente agrícola hasta que a mediados de los años 80 el ayuntamiento vio que su futuro pasaba por la expansión industrial. «Fue una apuesta acertada que tratamos de continuar», afirma el actual alcalde, Vicente Royo, del PSOE, partido que lleva 36 años con el bastón de mando municipal. Así es como nació el polígono Royo Cabezón, el primero de los cuatro que tiene y al que siguió La Noria y El Espartal I. EL HITO DE SAICA La creación de este último fue clave porque supuso la implantación hace 26 años de la papelera aragonesa Saica, la principal industria local y una de las mayores de todo Aragón. El cuarto polígono que vio la luz fue El Espartal II, que acabó de urbanizarse en el 2006, a las puertas de la crisis. Actualmente cuenta con poca actividad, algo que podría cambiar ya que es el lugar donde Amazon prevé instalarse, ocupando 10 de las 65 hectáreas del complejo. El municipio cuenta con un total de 273 hectáreas de superficie industrial. Además de Saica, en su nómina de empresas destacan el fabricante de papel tisú ICT, la segunda en importancia, con casi 250 trabajadores, o Grávalos, con otros 200 empleados, que produce piezas técnicas para el automóvil y electrodomésticos de gama blanca. Otras firmas relevantes son Bynsa, Tubos Perfilados, Cavenco y Meyco. Los indicadores socioeconómicos dibujan una localidad con una posición por encima de la media de la comunidad. La tasa de paro ronda el 8%, cerca de dos puntos por debajo del conjunto de Aragón y seis menos respecto a España, y ocupa el puesto número 11 en renta por habitante en el ranking autonómico. Una de sus bazas es que la gran recesión del 2008 pasó bastante desapercibida para El Burgo. «Nuestras empresas no pasaron grandes dificultades. Todas siguieron funcionando y muchas ampliaron luego su actividad», destaca Royo. Sobre la llegada de Amazon, el alcalde asegura que no cuenta con la confirmación oficial de la empresa ni de la DGA. «Ojalá llegue a buen término, pero somos cautelosos ante lo que pueda conllevar o si servirá para atraer más empresas», explica. La gran asignatura pendiente del municipio es el desdoblamiento de la N232. Ahora solo hay autovía hasta Zaragoza, pero si todo va bien, cuando Amazon llegue –se estima que sea en el año 2022–, ya estará en servicio el tramo hasta Fuentes de Ebro.
domingo, 28 de junio de 2020
HISTORIA DE LOS CONDES DE URGEL. Capítulo I.
Capítulo I.
En que se describen los pueblos Ilergetes.
Están el condado de Urgel y el vizcondado de Ager en el Principado de Cataluña, en una partida o región de tierra que los antiguos llamaron los pueblos Ilergetes, nombrados así de la ciudad de Lérida, llamada de ellos Ilerda, que fue la cabeza y pueblo más principal de ellos. Ocupaban muy gran parte del reino de Aragón y Principado de Cataluña, y no acaban de determinarse los autores qué tierra era la que correspondía bajo o dentro los límites de estos pueblos; pero siguiendo la más común y cierta opinión, hallo que, mirados todos juntos, eran de figura cuadrangular y constaban de cuatro lados y puntas. El primer lado, de la parte de oriente, tenía la distancia de tierra que corre desde la fuente del río Gállego hasta la fuente o nacimiento del río Llobregat, fingiendo o tirando una línea de la una fuente a la otra. De la parte del mediodía, les dieron Florián de Ocampo y otros por límite el río Segre; pero es cierto dilatarse muy gran espacio de tierra de la otra parte del dicho río, extendiéndose hasta los montes de Segarra y tirando o fingiendo una línea desde la fuente del Llobregat hasta el río Ebro. Por la parte de poniente tenían al río Ebro, cuanto discorre de la entrada del Gállego hasta la villa de Flix, que está a las orillas del mismo Ebro; y por el septentrión, considerada cierta raya, según la postura que Tolomeo señala, desde la fuente del Gállego hasta el Ebro, dividiendo la región de estos Ilergetes de otros españoles nombrados Vascones. Hay dentro de esta tierra diez ríos caudalosos, cuyas riberas son tan pobladas y fértiles, que pocas en España las aventajan. El más principal de estos ríos es Ebro, al que Marineo Siculo da el primer lugar entre los ríos de España, como aquel de quien esta provincia fue llamada Iberia, según dice Plinio (Lib. 3, c. 3.): quem propter universam Hispaniam Graeci appellavere Iberiam; y tiene su nacimiento cerca de un puerto llamado Fuentible, que es lo mismo que fuentes de Ebro, que está cerca de Aguilar del Campo, y corre a raíz de Cantabria, atraviesa Navarra, Aragon y Cataluña, y después de haber corrido más de ciento y diez leguas, junto a Tortosa entra en el mar Mediterráneo, con tan grande furia, que gran trecho aun queda su agua dulce y sabrosa. Es río navegable, y antiguamente lo fue mucho más; y en tiempo de los romanos se navegaba hasta Logroño, en el reino de Navarra, que, comparado, lo que hoy se navega es poco; y así parece que quieren afirmar algunos autores (Garibay), que Tubal, cuando vino a poblar España, empezó por Cantabria, subiendo y navegando por este río arriba. Recibe en sí diez y siete ríos grandes y caudalosos, sin las otras muchas aguas que entran en él de Navarra, Aragón y Cataluña. Abunda de mucha pesca, especialmente de sábalos, que son admirables: sus aguas son muy sanas y apacibles, y las estiman mucho las mujeres, por hacer las manos y cara muy blancas y blandas; y por esto son traídas de unas partes a otras: cujus aqua, dice Sículo, vel ad bibendum, vel ad lavandum perutilis, in cadis ad regiones alias transfertur; ea siquidem manus albiores et facies molliores facit, et pota, corpora saniora; y finalmente, cuando fue la seca general de España, no quedó en ella cosa verde sino fue en la orilla de este río y de Guadalquivir.
Segre es el otro río que hay en estos pueblos; y este traviesa por el condado de Urgel: es muy celebrado por haber salido de sus riberas los pobladores de la isla y reino de Sicilia, que le dieron el nombre de Sicania. Llamáronle los antiguos Sicano y Sicoris o Segre los modernos. Vivían en sus orillas una gente que se llamaban Sicanos: estos, dice Tucídides que echaron de sus casas y moradas los Sigios, gente húngara, feroz y bárbara, que, dejada su tierra, vinieron a poblar en España, movidos por ventura del oro y plata que manó del incendio de los Pirineos, que convidó a muchas naciones bárbaras, que vinieron para gozar del tesoro que aquellos montes dentro de sus entrañas tenían. Salidos de aquí los Sicanos, pasaron a la isla de Sicilia, que hasta entonces se llamaba Trinacria, por razón de las tres puntas o promontorios que hace, y quedó con el nombre de Sicania, y vivieron en ella mucho tiempo nuestros Sicanos; y Tucídides, autor griego, que vivía el año 450 antes del nacimiento de Jesucristo señor nuestro, afirma, que en su tiempo aún había descendientes de aquella nación, que tenían una parte de aquella isla, hacia el occidente. Marineo Sículo da otra causa de haber pasado esta gente a Sicilia, y dice que hubo en la España citerior algunas guerras civiles entre los vecinos y moradores de las orillas del Segre, y los que quedaron vencidos dejaron esta provincia y pasaron a Italia, y de aquí a Sicilia, donde llegaron cansados y codiciosos de tomar asiento y reposo; y por hallar aquella isla casi deshabitada, conociendo su fértil y buen terruño, se quedaron en ella; y Silio lo cantó con estos versos:
Post dirum Antiphae sceptrum et ciclopea regna,
Vomere verterunt primum nova rura Sicani;
Pyrene missit populos, qui, nomen ab amne
Asciti patrio, terrae imposuere vacanti.
Lleva este río arenas de oro, que se coge en él con harta abundancia, y por eso son sus aguas muy saludables: nam aureas affert arenas, et potus est valde salubris. Recoge el Cinca, las dos Nogueras, Pallaresa, porque viene del marquesado de Pallars, y Ribagorzana, porque viene del condado de Ribagorza, y Balira, que viene por la parte del septentrion, y después de haber regado y fertilizado mucha tierra, desaguan en él. Por la parte del mediodía recibe los ríos de Bragos, Lo Corp, Sió y río de Cervera, que traviesan y fertilizan el llano de Urgel; y con estos ríos que, entrados en él, pierden su nombre, y con otras muchas aguas que recoge, después de haber regado y fertilizado gran parte de tierra, acaba en Ebro, que, recogiéndole en sí, le quita y acaba el nombre.
Es notable este río, pues en él, por permisión divina, recibió la hija de Herodias el justo castigo de haber complacido a su impía madre, pidiendo la cabeza del santo precursor Bautista; y fue que los delitos y maldades de Herodes Antipas y de Herodias, su manceba, les merecieron ser echados de Judea y desterrados a Francia y de aquí a Lérida, donde murió infelizmente; y Herodias bailando por su gusto sobre este río, que estaba helado, se rompió el hielo, y ella quedó sumergida, sacando solo la cabeza, que cortaron los mismos pedazos de hielo sobre que ella había bailado, pereciendo en aquel baile. Lucio Dextro, hijo de san Paciano, obispo de Barcelona, lo dice en su Omnimoda Historia, que apareció escrita en nuestros días, por estas palabras: Herodias vero, saltans super Sicorim, flumen llerdae, glacie concretum, summersa, miserabiliter periit. Pero mejor lo dijo Niceforo Calixto, aunque no nombra el río: Eundum filiae Herodiae erat brumali tempore, et fluvius trajiciendus, qui, cum glacie contractus coagmentatusque esset, pedes eum transibat; glacie autem rupta, idque non sine Dei numine, demergitur illa statim, capite tenus, et inferioribus corporis partibus lasciviens moltiusque se movens, saltat, non in terra, sed in undis: caput scelestum, frigore et glacie concretum, deinda etiam convulneratum, et a reliquo corpore, non ferro, sed glaciei crustis ressectum, in
glacie ipsa saltationem letalem exhibuit, spectaculoque ejus omnibus praebito, in memoriam ea que fecerat spectantibus revocat. Y de todo había hablado aquel apostólico varón san Vicente Ferrer, el qual en el sermón hizo en la fiesta del martirio del gran Precursor, dijo estas palabras: Filia vero ejus, cum super glaciem tripudiaret, ub ea glacies resolvitur, et ipsam in aquis continuò submersit, et modo tripudiat cum daemonibus in inferno. Herodes autem in exilium missus ab imperatore, et ibidem miserabiliter vitam finivit.
Hay edificados en esta región de los Ilergetes muchísimos pueblos: los más principales en Aragón son: Huesca, Gurrea, Montaragon, Ayerbe, Balbastro, Monzon, Benavarre, Ripop, Alcolea, Bellver, Fraga, Calamera, Vallobar, Alcubita, Perdiguera, Bujaraloz, Mequinenza, Xelse, Vililla y otros muchos. En Cataluña: Balaguer, ciudad y cabeza del condado de Urgel; la ciudad de Urgel llamada la Seo, donde reside el obispo y cabildo; Agramunt, Tárrega, Linyola, Bellpuig, Anglesola, Aytona, Camarasa, cabeza de estos dos marquesados, Pons, Oliana, Castelló de Farfanya, Áger y otros muchos, que, entre Aragón y Cataluña, pasan de más de cuatrocientas poblaciones con campanario (1: Ocampo, lib. 3°, c. a° ).
Tolomeo en su geografía, después de haber tratado de los Vascones y referido los pueblos hay entre ellos, dice estas palabras: et post hos etiam Ilergetes. In quibus civitates mediterraneae Bergusia, a la que da de longitud 16° y 30, y de latitud 43°, y la traducción italiana dice ser Balaguer; Celsa, de longitud 16°, y de latitud 42° y 45; Bergidum, que quieren algunos sea la Seo de Urgel (y con ellos el padre Gordoño en su Cronología), y tiene de longitud 15° y 30, y 42° y 30 de latitud; Erga, a la que da 15° de longitud y 45, y de latitud 42° y 15; Succosa, a la que da 15° y 10 de longitud, y 42° y 30 de latitud; Osca, que es la ciudad de Huesca, a la que da 16° de longitud, y 42° y 30 de latitud; Burtina, que dicen ser Balbastro, 15° y 10 de longitud, y 41° y 56 de latitud; Gallica Flavia, que dicen ser Fraga, a la que da 15° 30 de longitud, y 41° y 40 de latitud; Orcia, que dicen ser Alcarraz, 15° de longitud y 41° y 30 de latitud; y Ilerda, que es Lérida, 15° y 56 de longitud, y 41° y 26 de latitud.
De estos pueblos era la cabeza la ciudad de Lérida, a la que dan los historiadores varios fundadores. Unos quieren que haya sido Brigo, antiguo rey de España y bisnieto de Tubal, que reinó el año 400 después del diluvio y dejó fundadas muchas ciudades principales, y entre ellas fue la de Lérida. Otros atribuyen la fundación de esta ciudad a Hércules Libio, de quien dicen que, armado de una porra o maza y vestido de una piel de león, iba por el mundo domando monstruos, valiéndose de estas armas, porque aún no estaban inventadas las de acero que después se usaron para destrucción del género humano. Este, dicen que más de 1600 años antes del nacimiento de Jesucristo señor nuestro, llegó en el puesto donde hoy la vemos edificada, con muchos griegos de Acaya y del Ilirico que le seguían, y agradados de la tierra por su apacibilidad y grasura, y por ser en cierta manera semejante a la que ellos habían dejado en Grecia, edificaron en un montecillo que está casi en el medio del llano de Urgel, cuyas faldas baña el río Segre, una ciudad que en su lengua llamaron Ilerda, aludiendo al nombre del Ilirico que hoy decimos Esclavonia, de donde ellos habían salido. Juan Vazeo sigue la opinión de los que dicen ser fundación de Troyanos 1139 años después del diluvio, y que le dieron este nombre en honra del dios Apolo, a quien ellos llamaron llleus, y de aquí vino que muchos escriben Illerda con dos eles y lllergetes asímismo; pero hallamos en los poetas lo contrario, y hacen la primera sílaba breve, lo que no podría ser si se escribiese con dos eles. / Leyda, Lleyda, Lleida /
Es esta ciudad muy celebrada de César en sus Comentarios, por las victorias que cerca de ella alcanzó de Marco Varron, Lucio Afranio y Marco Petreyo, capitanes de Pompeyo; célebre en edificios, templos, casas y copia de vecinos; regalada por su fértil, apacible y dilatada huerta, y por las aguas del río Segre que bañan sus muros y la proveen con abundancia de pescado; ilustre por su antigua universidad, que ha dado al mundo una infinidad de varones doctísimos en todas facultades y ciencias, a la cristiandad un papa, que fue Calixto tercero, que en ella recibió el grado de doctor, como dice Platina, y a la iglesia un santo, que fue san Vicente Ferrer, que en ella recibió el grado de Maestro en Teología; y por eso la alaba Jacobo Mendedorpio en su tratado Academiarum orbis celebrium. Era antiguamente marquesado; y Ramón Berenguer, conde de Barcelona y príncipe de Aragón, se intitulaba marqués de Lérida y Tortosa, como parece en muchas escrituras de su tiempo.
Es est ciudad madre de la de Valencia, y de ella salieron mil mancebos y otras tantas doncellas que, después que el rey don Jaime la conquistó de los moros, la poblaron. Lérida le dio peso y medida, y le comunicó parte de sus armas o señal con que hoy señala la moneda de vellon de aquel reino; y de cuatro flores de lis que hacía Lérida en sus escudos, le dio una, y ella se quedó con tres, en premio de haber sido sus vecinos los primeros que la entraron cuando el rey don Jaime la tomó: reconoce Lérida a Valencia por hija y esta a aquella por madre, y con estos títulos se tratan, reconociendo siempre Valencia, como buena y agradecida hija, lo que debe a Lérida, su madre. Marineo Sículo, tratando de la moneda de Valencia, lo dijo muy bien: Caeterum Valencia suae monetae signum tamquam munus accepit ab Ilerda civitate; nam cum rex Jacobus Valenciam, mauris plenam, propugnatoribus obsideret, convocatis ducibus et cujusque civitatis praefectis, constituit, cunctis assentientibus, ut quae civitas primum Valenciae muros oppugnando prorrumperet et civitatem ingrederetur, ea, in suae virtutis et honoris memoriam, Valenciae colonias mitteret, et pondera, mensuras et monetae signum conferret. Cum igitur Ilerdae cives, acriter oppugnantes, primùm Valenciae muros dirruissent, expugnatam civitatem, mauris fugatis et occissis, ingressi, summa laetitia gestientes, ei, prout rex imperaverat, cultores adolescentes numero mille totidemque puellas virgines tradiderunt, et cum mensuris et ponderibus florem lilii unum quo monetam insignirent. Nam prius Ilerda quatuor in suis armis et insignibus lilii floribus utebatur, nunc vero tribus dumtaxat; quamobrem Valenciae gratissima civitas, in litteris quas ad Ilerdam scribit, eam matrem semper appellat, et in magnis rebus non secus ac parentem charissimam consulit; et Ilerda Valenciam filiam vocat, cujus commodis et honoribus diligenter incumbit.
Lucano en el libro tercero describe esta ciudad y con breves palabras comprende mucho de lo bueno que hay en ella:
Colle tumet modico, levique excrevit in altum
Pingue solum tumulo: super hunc fundata vetusta
Surgit Ilerda manu.
Acordóse de ella también Horacio en sus sermones, cuando hablando con su poema, le dice:
Contrectatus ubi manibus sordescere vulgi,
Corporis aut tineas pasces taciturnus inertes,
Aut fugies Uticam, aut unctus mitteris Ilerdam.
martes, 23 de junio de 2020
305. LAS AVENIDAS DEL EBRO Y DE LA HUERVA
314. LOS PRESAGIOS DE LA CAMPANA
314. LOS PRESAGIOS DE LA CAMPANA (SIGLO XV. VELILLA DE EBRO)
Cuando la ciudad de Gaeta fue sitiada por las naves genovesas, acudieron a levantar conjuntamente el cerco los reyes Alfonso de Aragón, Juan de Navarra y Juan de Portugal. Comenzada la importante batalla el día 5 de agosto de 1435, finalizó no sólo con la derrota de los coaligados sino también con la prisión de los tres monarcas y de numerosos caballeros y soldados.
Aunque la desagradable noticia llegó al Reino, como es natural, algunas jornadas después, sin embargo es sabido que el día antes de producirse la derrota, una de las campanas de la ermita de San Nicolás de Bari, de Velilla de Ebro, tañó por sí sola, presagiando, sin duda, el triste acontecimiento.
Según la tradición, muchos han sido los acontecimientos, generalmente luctuosos, que han sido vaticinados por la extraordinaria campana de Velilla, cuya figura campea sobre gules en el escudo de la villa: la pérdida de España (711), el triunfo de Alfonso V en Nápoles (1442); el martirio de san Pedro Arbués (1485); o el fallecimiento de Fernando el Católico (1516), entre otros.
La campana llegó flotando por mar hasta la desembocadura del río Ebro, y llevaba encima dos velas encendidas que no se consumían ni apagaban nunca, a pesar del viento y del oleaje. Cuando alguien intentaba cogerla, se hundía para volver a reaparecer un poco más allá, fuera del alcance de los hombres y con las velas encendidas. Lo mismo ocurrió cuando, sin que nadie la impulsara, comenzó a navegar aguas arriba del río, remontándolo lentamente hasta detenerse frente al pueblo de Velilla de Ebro.
Cuando los habitantes de Velilla repararon en la presencia de la campana como varada a la vera del Ebro, intentaron cogerla, pero aquí también se hundía para reaparecer a algunos metros, hasta que, acercándosele dos doncellas, salió del río sin que nadie la tocara, permitiendo luego que los habitantes de Velilla, por fin, la llevaran hasta la ermita de San Nicolás de Bari, donde fue instalada.
[López de Ayala y del Hierro, Jerónimo, Las campanas de Velilla. Disquisición histórica acerca de esta tradición aragonesa. Madrid, 1886.
Carrillo, Martín, Anales y memorias cronológicas. Libro 5º, fol. 354.
Bernal, José, Tradiciones..., pág. 224.
Beltrán, Antonio, De nuestras tierras..., II, pág. 127.]
domingo, 28 de junio de 2020
CAPÍTULO XXV.
César va en seguimiento de los pompeyanos, y no para hasta haber vencido
a Petreyo y Afranio, sus capitanes.
Afranio y Petreyo pasaron el río Segre con todo su campo, y juntaron con las dos legiones que habían salido y se fueron hacia Mequinenza; y César envió tras ellos su caballería para que les picase en las espaldas y les detuviese todo lo que fuese posible, y de esta manera llegaron al Ebro, y los de Afranio y Petreyo lo pasaron con la puente de barcos que habían hecho; pero apenas fueron pasados, ya la caballería de César pasó por el vado tras ellos. Cuando amaneció, vieron los del real de César que estaban a la orilla del Ebro, de un alto, como su caballería hacía buen efecto, dando la carga en la retaguardia, y sufriéndola muy bien cuando el enemigo volvía a dársela, con todas sus escuadras. Con esto, los soldados de César rogaban a los tribunos y centuriones que rogasen a César, que sin tener cuenta con su trabajo y peligro de ellos, les mandase pasar el río por donde lo habían pasado sus caballos. Movido César de esto, aunque rehusaba poner al peligro de un río tan grande como el Ebro su ejército, pero bien pensado, le pareció que debía tentar el paso, y por esto sacó de todas sus centurias los soldados más flacos, y de estos formó una legión, y la dejó en guarda del bagaje y del fuerte que tenía a la orilla del río de esta otra parte, y la demás gente lo pasó con esta orden: que puso por lo alto del río muchas bestias que quebrantasen la corriente, y por lo bajo mucha gente de a caballo, donde se valiesen los que el ímpetu del agua trabucase; y esto fue gran socorro para algunos, y de esta manera todos pasaron, sin perderse ninguno, y eran las tres horas antes del amanecer cuando hubieron acabado de pasar; y sucedió este día una cosa muy notable y que solo la gran diligencia de César la pudo acabar, y fue, que su campo, después de haber pasado el río del modo que queda dicho, con gran trabajo y detenimiento, rodeó después mucho para volver a tomar el camino para seguir a los enemigos, porque para pasarlo, habían tomado el vado donde más extendido corría el río, y esto era algunas millas más abajo del puesto donde Afranio y Petreyo habían hecho su puente de barcas; y antes de llegar a los enemigos, hubo de marchar seis millas, y habiendo partido los dos capitanes antes de amanecer, ya a las tres horas de la tarde César les había alcanzado. «No hay duda, dice Ambrosio de Morales, que todo este ardor y vigorosa diligencia era de sus soldados; pero a él se debe atribuír más de veras, pues se lo había enseñado, y con su gran diligencia y presteza les daba ejemplo de ella.» Siendo preguntado Alejandro Magno, cómo había dado fin a tan grandes hechos en poco tiempo, dijo, que no dilatando nada para mañana; y Vegecio dijo, que en las cosas de la guerra la diligencia y presteza aprovechaban más que el esfuerzo. Todo esto entendió muy bien Julio César, pues ninguna ocasión dejó pasar, así en esta como en otras guerras, que no la tomase, y así vino a acabar cosas que parecían imposibles y solo pudo en su diligencia salir con ellas.
Estaba la gente de César muy ganosa de llegar a las manos con sus enemigos; pero César, en quien había tanta prudencia como diligencia, mandóles primero reposar y comer, porque no quiso que enflaquecidos y cansados entraran en pelea; y aun después de haber descansado, los detuvo otra vez, porque furiosos querían dar sobre los enemigos; pero no pudieron, porque ellos se habían
Estando a la otra parte del Ebro, pasaron grandes cosas que cuenta el mismo César, que no pertenecen a los pueblos ilergetes, de quien agora trato: y después de haber mucho apretado a los pompeyanos, que siempre habían tenido grandes esperanzas que, si pasaban Ebro, habían de hallar grandes socorros; no hallando lo que pensaban, sino muy al contrario, y que la caballería de César no les había dejado sosegar un punto, no hallaron otro camino sino volverse a Tarragona o Lérida; pero por estar Tarragona lejos, y haber de hacer grandes rodeos para escaparse de César, escogieron ir a Lérida: pero porque el agua les costaba muy caro, por ser toda aquella tierra muy seca y falta de aguas, determinaron sacar un foso con buena fortificación desde su real, hasta tomar dentro del fuerte el agua, para que nadie pudiese estorbársela. Repartieron entre si ambos a dos los generales la obra, y salieron lejos del real a continuarla. Con la ausencia de los capitanes comenzaron los soldados a salirse del fuerte y hablar con los de César, tratando de dársele, y muchos tribunos y centuriones se vinieron a encomendar a César, y lo mismo hicieron los españoles principales que estaban en el ejército, unos por rehenes y otros por soldados; y aun el hijo de Afranio, por medio de Sulpicio, legado de su padre, trató con César de que perdonase a él y a su padre.
Era la alegría y regocijo común a todos; a los de Pompeyo, porque presto confiaban verse fuera de peligro, y a los de César, porque tan fácilmente y sin gota de sangre habían acabado una guerra tan difícil y cruel, y todos loaban mucho a César, por haber escusado tanto derramamiento de sangre, con no haber querido pelear, y todos conocieron cuán acertados eran los consejos y resoluciones suyas.
Estos abocamientos y tratos tomaron los dos capitanes de diferente manera, porque Afranio dejó la obra comenzada y se retiró a su real, esperando el suceso que había de tener el perdón que su hijo había pedido a César; Petreyo lo tomó muy a mal, y a los que platicaban con los de César los hizo retirar, y de los de César mató todos los que pudo; y vuelto a su real, rogaba a todos que mirasen por la honra de Pompeyo, y que no quisiesen darla a su enemigo; y él y los tribunos y centuriones, y el mismo Afranio, movidos del llanto de Petreyo, de nuevo juraron obediencia a Pompeyo y que no desampararían el ejército y no harían cosa sin consejo público y voluntad de todos; y tras esto mandaron que quien tuviese soldados de César los llevase allá, y todos los que se trajeron, con horrible crueldad fueron degollados; y muchos hubo que los escondieron, y venida la noche, los echaron con grande secreto por encima de los reparos. Con este rigor que usaron los capitanes de Afranio, y con el juramento que tomaron a la gente de guerra, ya no hablaban de darse, sino que todos muy ganosos mostraban querer continuar la guerra. Pero César no lo hizo así, sino que mandó buscar los soldados de Pompeyo que habían entrado en sus reales, mientras duraba la plática, y muy benignamente mandó que se volviesen a los suyos, aunque algunos de los tribunos y centuriones se quisieron quedar con él de buena gana, de quien recibieron después mucha honra y merced.
Petreyo y Afranio, que conocieron que en aquel puesto donde estaban no se podían sustentar, levantaron su campo y caminaron a Lérida, y César les fue con su caballería siguiendo, sin dejarles reposar un punto; y les fue necesario, para reposar del cansancio que llevaban, asentar su real en un lugar muy desconveniente y entre muchas incomodidades. Era la mayor faltarles de todo punto el agua, y es aquel suelo tan falto de ella, que, aunque caven pozos, no se halla: falta que padecen casi todas aquellas comarcas de la ciudad de Lérida. Aquí llegaron a tal aprieto, que no pudieron hallar remedio alguno a sus necesidades; y César holgaba de ello, porque no iba tras de vencerles en batalla, sino que ellos voluntariamente se diesen, porque así mejor campease su clemencia y piedad; y así se le hubieron de dar. Para esto pidieron Afranio y Petreyo hablar, y que esto fuese entre los capitanes solos, sin que los ejércitos estuviesen presentes; pero César quiso que fuese público, y tomó al hijo de Afranio por rehenes, y juntos los dos ejércitos, Afranio habló, disculpándose de haberse detenido contra César hasta aquel punto, pero que, como a lugarteniente que él era de Pompeyo, había de mantener la fé y lealtad a su mayor todo el tiempo que pudiese; y él había ya cumplido con su deber, según eran testigos las necesidades y trabajos que habían sufrido, y que no podían ya más, ni el dolor y el pesar en el ánimo, ni la fatiga y trabajo en el cuerpo; y así se le rendían como a vencidos y le pedían les perdonase, usando con ellos de clemencia, y no de lo que la victoria le permitía y ellos habían merecido.
César le respondió reprendiéndole por haber impedido la paz que sus soldados habían deseado y procurado, y haber muerto, tratándose de ella, algunos de sus soldados que pudieron haber a las manos, y les representó que, por su soberbia, venían a pedir ahora con humildad lo que primero menospreciaron con desdén; que él, no movido de su humildad y abatimiento, ni ufano con aquel buen suceso, les pedía que despidiesen aquel ejército que tantos años habían sustentado contra él sin causa ni razón, y que saliesen de España, para que pudiese reposar del cansancio que le había dado aquella tan larga y penosa guerra, superflua y voluntaria; y que esto era lo que les pensaba conceder, y no otra cosa alguna. Los soldados de Afranio y Petreyo quedaron muy alegres de lo que César les había concedido, y siempre habían pensado que se había de llevar muy riguroso con ellos, y estorbaron a los capitanes que no altercasen sobre esto, sino que se contentasen de lo que tenían, y así que los despidiesen, porque toda dilación les era muy enfadosa; y despidieron luego todos los soldados españoles o que tenían casa o hacienda en España, y César les prometió que no compeliría a ninguno de ellos que le sirviera en la guerra, y que los soldados italianos fuesen despedidos, y que Afranio saliese del todo de España y se pasase a Grecia, donde en aquel tiempo estaba el gran Pompeyo.
lunes, 22 de junio de 2020
264. EL TÚNEL BAJO EL EBRO

domingo, 30 de junio de 2019
LA VICTORIA NAVAL DE ALFONSO I EL BATALLADOR (SIGLO XII. AMPOSTA)
Iglesia del Sagrado Corazón en el barrio de Valletes.
Enlaces wiki:
http://www.castillosnet.org/espana/informacion.php?ref=T-CAS-103
- Ayuntamiento de Amposta (en catalán, la página cuenta con traductor)
- Portal de Comercio, Servicios y Industria de Amposta (en occitano y próximamente nuevos idiomas)
lunes, 22 de junio de 2020
250. LA EXPULSIÓN DE LOS MOROS DE PINA

domingo, 28 de abril de 2019
LA CONQUISTA DE SARAKUSTA POR CARLOMAGNO (777)
Pero lo cierto es que cuando llegaron a sus puertas éstas no se abrieron, teniendo que retirarse a Francia, aunque no sin antes ser humillados en el valle de Siresa, donde moriría el caballero Roldán.
Sin embargo, la leyenda que recoge la «Canción de Roldán» es bien distinta.
sino que la mente humana le hizo dueño de todo el valle del Ebro, en Hispania.
La Zaragoza mora no pudo impedir su paseo triunfal aunque lo intentó.
para los francos) Marsilio, que se negó a entregar las llaves de la ciudad, por lo que Carlomagno tuvo que sitiarla, cerco en el que moriría el legendario Roldán.
Ebro en chalanas y galeras retrasó la rendición, pero sólo fue una simple demora, pues Carlomagno mataba a Baligante y sus hombres derribaban la puerta principal de la ciudad. / Puerta Cinegia /
bautismo eran ajusticiados, aunque se convirtieron más de cien mil.
Carlomagno había salvado a la Cristiandad occidental con la toma de Sarakusta.
sábado, 27 de julio de 2019
LA MUERTE DEL CONDE ARTAL, SEÑOR DE MEQUINENZA
crueldad y licenciosas costumbres. Entre sus aficiones, destacaba la caza, que solía practicar de manera asidua por los campos y montes de la comarca. En cierta ocasión, cuando perseguía con encono a una
pieza por los alrededores, vio por el camino a Alicia, hermosa y recatada muchacha, hija de un honesto campesino de la localidad.
Dirigió hacia ella su caballo, a la par que el padre de la joven se encaminó, asimismo, hacia el lugar temeroso de lo que pudiera pasarle a su hija.
alejarse al galope, pero no sin antes conminar a la muchacha a que acudiera al castillo, sin excusa alguna, a la hora de oración. Alicia, temerosa por lo que pudiera sucederle si no obedecía al conde, tuvo que ser consolada por su padre.
por cuanto pudiera suceder en él— ascendieron al castillo, puesto que no podían negarse a la petición de su señor natural sin caer en desgracia. Llegados a la fortaleza y avisado el conde, su alegre semblante al llegar a la sala cambió al ver al padre de la muchacha, que fue conminado a marcharse. Ante su negativa, fue apresado por la fuerza y conducido a las mazmorras, donde quedó confinado y cargado de cadenas.
Hubo forcejeo entre ambos y la joven, en un instante de sorpresa, se dirigió corriendo hacia la amplia balconada, arrojándose al vacío para ir a caer en la balsa que había junto al castillo.
A la vez que esto sucedía, el mismo rayo que iluminó el salto mortal de la joven cayó sobre la torre en la que se hallaba el conde Artal, cuyo cuerpo quedó totalmente carbonizado y sepultado entre los sillares
arrancados de los muros.
C.E.C., VII (1982), 9-74, págs. 59-60.]
| Año | Señor |
|---|---|
| 1212 (año de la dote) - 1250 | Constanza de Aragón, I señora de Aytona |
| 1243/1245 - 1266 | Pedro Ramón de Moncada, II señor de Aytona |
| 1266?-1285 | Guillén Ramón de Moncada, señor de Serós y Mequinenza |
| 1253 - 1266?* | Constanza de Moncada |
| 1285-1313 | Berenguela de Moncada, señora de Serós y Mequinenza |
| 1313-1320 | Elisenda de Moncada, Señora de Serós y Mequinenza |
| 1320-1322 | Oto de Moncada "el Viejo", IV señor de Aytona |
| 1322-1327? | Elisenda de Moncada, Señora de Serós y Mequinenza |
| 1327?-1341 | Oto de Moncada "el Viejo", IV señor de Aytona |
| 1341-1354 | Oto de Moncada y Moncada, V Señor de Aytona |
| 1354-1371 | Guillén Ramón de Moncada, VI Señor de Aytona |
| 1371-1421 | Oto de Moncada, VII señor de Aytona |
| 1421-1455 | Guillén Ramón de Moncada, VIII señor de Aytona |
(Los reinos de Aragón, Valencia y Mallorca, patria del autor Quadrado, distan bastante. Creo que el cabeza cuadrada se refería al tercer reino como Cataluña, despreciando el propio de Mallorca).
.svg.png)

