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lunes, 22 de junio de 2020

226. EL AMOR PUDO A LA RELIGIÓN (SIGLO XII. GALLUR)

226. EL AMOR PUDO A LA RELIGIÓN (SIGLO XII. GALLUR)
 
EL AMOR PUDO A LA RELIGIÓN (SIGLO XII. GALLUR)
 
 

La batalla frente al castillo musulmán de Gallur había sido muy reñida. Realmente no hubo vencedores ni vencidos, pero ese día fue hecho prisionero de los moros un bravo caballero cristiano, vencedor en innumerables gestas militares, quien fue a dar con sus huesos en las mazmorras de la fortaleza, donde estuvo a punto de perder la vida, aunque al fin sanó de manera casi milagrosa. Al poco tiempo, fue rescatado por sus hombres a cambio de una fuerte cantidad de oro.

Regresó el caballero a su hogar con gran alegría por parte de amigos y familiares, pero su alma se sumió en una gran melancolía. La causa no era otra que el recuerdo de la hija del alcaide moro, una hermosa muchacha, de la que se había enamorado en sus días de cautiverio. Durante meses, el cristiano estuvo proyectando cómo acercarse a la joven agarena, hasta que un día reunió a sus hombres y puso rumbo al castillo con ánimo de tomarlo al asalto.

Todos creyeron que intentaba vengarse de los malos tratos recibidos en la prisión, no de una aventura amorosa. Pero el caso es que tomaron el castillo y desalojaron a los moros, excepto a la bella muchacha que decidió quedarse junto al guerrero cristiano, de quien también se había enamorado.

Los musulmanes expulsados buscaron y hallaron ayuda, de manera que volvieron al castillo al que sitiaron. Los cristianos aguantaron diez embestidas antes de entablarse la definitiva, en la que se luchó cuerpo a cuerpo, y mientras el alcaide moro moría en la lucha, el caballero cristiano caía herido.

En su dolor, comenzó a pedir agua. La muchacha cogió el casco y se dirigió por un pasadizo a la orilla de un pequeño arroyo, a sabiendas de que sería descubierta por los moros. Así fue, y una flecha la hirió de muerte. No obstante, arrastrándose como pudo, llegó hasta su amado y le dio de beber.
Inmediatamente, se desvaneció. Pudo, sin embargo, preguntarle el caballero cristiano si quería convertirse a su fe y la mora asintió. Era la hora del crepúsculo.

A la mañana siguiente, el soldado que había disparado la saeta contra la muchacha vio un reguero de sangre en la orilla del riachuelo y siguió el rastro que le condujo hasta una cueva. En su interior, dos cadáveres yacían juntos: eran los del caballero cristiano y la dama mora.

[Datos proporcionados por Rosario Rodrigo, Instituto de Bachillerato de Borja.] (Juan de Lanuza)


https://cesgallurdotnet.wordpress.com/2017/11/04/el-alma-del-castillo-de-gallur/


https://castillosricsol.es/castillo-de-gallur/


https://www.castillosdeespaña.es/es/content/gallur-castillo-de

Gallur es un municipio español dentro de la Ribera Alta del Ebro, provincia de Zaragoza, Aragón.

Integrado en la comarca de Ribera Alta del Ebro, se encuentra a 48 kilómetros de la capital aragonesa.
Por el término municipal pasan la Autopista Vasco-Aragonesa (AP-68) y por la Autovía del Ebro (A-68), además de la carretera nacional N-122 (pK 50), la carretera autonómica A-127 (Gallur - Sos del Rey Católico) y una carretera local que conecta con Boquiñeni y Luceni.

El término municipal de Gallur se ubica en la Depresión del Ebro. El río discurre a lo largo del valle del Ebro en una posición claramente asimétrica debida a la existencia de un relieve más enérgico en la margen izquierda que en la derecha. La topografía es planar, con escasos relieves, como el mismo en el que se asienta el núcleo urbano de Gallur. La villa está emplazada entre el Ebro y el canal Imperial de Aragón a 254 metros sobre el nivel del mar, en la ribera derecha del Ebro, frente a la desembocadura del río Arba.​ La altitud varía entre los 331 metros al sur (monte Basurero) y los 225 metros a orillas del Ebro.

Limita con los términos municipales de Novillas, Tauste, Pradilla de Ebro, Mallén, Boquiñeni y Magallón.

El clima de Gallur es más bien seco, siendo su precipitación anual de 350 mm. La temperatura media anual es de 14 °C, si bien se dan amplias oscilaciones térmicas. Los inviernos fríos registran medias de 4 °C. Es en esa estación cuando la zona es afectada por frecuentes y densas nieblas. Por contraste, los veranos son muy calurosos, alcanzándose los 26 °C de media. El mes más lluvioso es mayo con un promedio de 36 mm y el más seco es agosto con un promedio de 15 mm.

domingo, 28 de abril de 2019

LA CONQUISTA DE SARAKUSTA POR CARLOMAGNO (777)

2. LA CONQUISTA DE SARAKUSTA POR CARLOMAGNO (SIGLO VIII. ZARAGOZA)
 
Basílica, Pilar, Zaragoza
 
La Historia nos cuenta que varios prohombres de la Sarakusta musulmana, entre ellos el influyente Sulayman ben Yaqzan ben al-Arabí, decidieron solicitar ayuda y entregar la ciudad y su distrito (en realidad la parte central y más rica del valle del Ebro) a las tropas de Carlomagno, en el año 777.

Pero lo cierto es que cuando llegaron a sus puertas éstas no se abrieron, teniendo que retirarse a Francia, aunque no sin antes ser humillados en el valle de Siresa, donde moriría el caballero Roldán.

Sin embargo, la leyenda que recoge la «Canción de Roldán» es bien distinta.
Carlomagno no sólo creó un imperio históricamente cierto basado en toda la Galia y parte de Germania,
sino que la mente humana le hizo dueño de todo el valle del Ebro, en Hispania.
La Zaragoza mora no pudo impedir su paseo triunfal aunque lo intentó.
En efecto, Sarakusta —un auténtico vergel para los sitiadores francos— era gobernada por el walí (rey
para los francos) Marsilio, que se negó a entregar las llaves de la ciudad, por lo que Carlomagno tuvo que sitiarla, cerco en el que moriría el legendario Roldán.

Ante la amenaza del gran Carlomagno, el rey Marsilio fue capaz de reclutar más de cuatrocientos mil hombres armados, aunque una buena parte se vio pronto acorralada entre las filas francas y un caudaloso Ebro que no pudieron atravesar, muriendo ahogados o cayendo prisioneros. El propio Marsilio era herido en el combate y tenía que guarecerse en la ciudad, que estaba a punto de sucumbir.

Únicamente la llegada de los refuerzos del emir de Babilonia, Baligante, con sus tropas que remontaron el
Ebro en chalanas y galeras retrasó la rendición, pero sólo fue una simple demora, pues Carlomagno mataba a Baligante y sus hombres derribaban la puerta principal de la ciudad. / Puerta Cinegia /

Sarakusta fue saqueada, las mezquitas y sinagogas destruidas y los infieles que se negaban a recibir el
bautismo eran ajusticiados, aunque se convirtieron más de cien mil.
Carlomagno había salvado a la Cristiandad occidental con la toma de Sarakusta.

[Ubieto Arteta, Antonio, La Chanson de Roland..., págs. 9-16.]
 
http://www.unizar.es/dochum/Libro_Ubieto_Chanson/Ubieto_Arteta_Cantar_Roldan.pdf
 
 

CUÁNDO SURGE ARAGÓN Y CÓMO SE HIZO NACIÓN

II. CUÁNDO SURGE ARAGÓN Y CÓMO SE HIZO NACIÓN

33. Expediciones musulmanas conquistadoras (siglo VIII)
34. Dominación musulmana del valle del Ebro (siglo VIII)
35. Los
Banu Qasi en el siglo VIII
36. Dominios de
Musa ibn Musa (mitad del siglo IX)
37. El
Pirineo aragonés hasta 920
38. El Pirineo aragonés, en la órbita de
Navarra (siglo X)
39. Incursión de
Abd al-Malik en 1006
40. Los dominios de
Sancho III
41. La obra aragonesa de Sancho III el Mayor de Navarra (1004-1035)
42. 
Aragón, de condado a reino: Ramiro I 
43. En Aragón actual a mediados del siglo XI
44. Los reinos de taifas (siglo XI)
45. Taifa de Albarracín (1085)
46. La taifa zaragozana de al-Muqtadir (1046-1082)
47. La amenaza a los grandes núcleos musulmanes del valle del Ebro (siglo XI)
48. Conquistas aragonesas en Levante (1093)
49. Navarra, repartida entre Aragón y Castilla (1076)
50. La Península en 1100
51. Significado de Alfonso I el Batallador (1104-1134)
52. Origen de la ayuda externa a Aragón
53. La obra de Alfonso I el Batallador
54. Final de la reconquista y configuración territorial aragonesa (siglos XII-XIII)
55. La formación de la Corona de Aragón y su expansión peninsular
56. Configuración de la frontera entre las Coronas de Castilla y Aragón 
57. Zonas de influencia en el Norte de África
58. La expansión mediterránea catalano-aragonesa
59. La frontera navarro-aragonesa
60. Tierras que dependieron de Aragón
61. El sistema de tenencias (siglos XI-XII)
62. Las tenencias aragonesas al este del Cinca (siglos XI-XIII)
63. Poblaciones donde corría la moneda jaquesa (1279-80)
64. El condado de Ribagorza desde 1322
65. La guerra de los dos Pedros
66. Transitoria ampliación de Aragón (1706)
67. Las provincias actuales
68. Los monasterios (siglos IX y X)
69. Los monasterios (siglo XI)
70. Los monasterios bajo-medievales
71. Dominicos y Franciscanos
72. Las Comunidades aragonesas
73. Sobrecollidas y peajes (siglos XIV-XV)
74. Sobrejunterías aragonesas a finales del siglo XIII
75. La posesión de la tierra a comienzos del siglo XVII
76. Los fueros aragoneses en el siglo XII
77. El fuero de Jaca y su difusión
78. Los fueros de "extremadura" y su difusión
79. Los fueros de Zaragoza-Aragón en Valencia
80. Ciudades y villas con representación en Cortes (baja Edad Media)
81. Lugares donde se reunieron Cortes medievales
82. Los principales productos agrarios y su distribución (baja Edad Media)
83. Materias primas y especias (baja Edad Media)
84. Minería (baja Edad Media)
85. Industria (baja Edad Media)
86. El comercio en la baja Edad Media
87. La población mudéjar y judía (baja Edad Media)
88. Las veinticinco poblaciones más habitadas en 1495
89. Densidad de población en 1495
90. Los caminos de Santiago en España
91. El camino aragonés de Santiago
92. Límites diocesanos orientales
93. Las diócesis actuales
94. Difusión del arte románico
95. Expansión del arte mudéjar
96. Expansión del arte gótico



I. CUANDO ARAGÓN NO ERA ARAGÓN
1. Restos del Paleolítico y Epipaleolítico
2. Yacimientos neolíticos
3. Poblados eneolíticos
4. Arte rupestre
5. Sepulcros megalíticos
6. Edad del Bronce: yacimientos
7. Edad del Hierro
8. Restos griegos y fenicios
9. Los pueblos prerromanos
10. Cecas ibéricas
11. Origen de las monedas ibéricas halladas en Azaila
12. Expansión de las monedas ibéricas de Bolscan (Huesca)
13. Grandes etapas de la conquista romana
14. El Aragón actual pasa a poder de Roma
15. División provincial de Hispania
16. Sertorio domina el valle del Ebro (77 a.C.)
17. División administrativa de Augusto (7 a 2 a.C.)
18. División administrativa de Diocleciano (293 d.C.)
19. Convento Jurídico Cesaraugustano (División de Augusto)
20. Restos de la civilización romana
21. Expansión del Cristianismo (siglos III-V)
22. Restos paleocristianos
23. Los pueblos germánicos entre 409-429
24. Europa Occidental en 476
25. Hispania en 476
26. El reino visigodo en la época de Leovigildo (573-586)
27. Límites provinciales del reino visigodo (586)
28. Restos visigodos
29. Sedes episcopales visigodas
30. Asistencia de los obispos hoy aragoneses a los concilios visigodos
31. Zaragoza, confluencia de invasiones (siglos V-VII)
32. Los "territoria" premusulmanes (siglo VIII)
NOTA IMPORTANTE. La versión electrónica de la obra de Agustín Ubieto Arteta Cómo se formó Aragón que figura en esta página web es una reimpresión digital de la edición original realizada en 1982. No se trata de una actualización ni de una segunda edición, simplemente se han transformado las diapositivas en archivos de imagen digital y el texto en texto html para que el conjunto de materiales pueda ser consultado a través de Internet y empleado en el aula mediante los actuales cañones de proyección.
Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 2005.

domingo, 30 de junio de 2019

LA VICTORIA NAVAL DE ALFONSO I EL BATALLADOR (SIGLO XII. AMPOSTA)


104. LA VICTORIA NAVAL DE ALFONSO I EL BATALLADOR (SIGLO XII. AMPOSTA)

LA VICTORIA NAVAL DE ALFONSO I EL BATALLADOR (SIGLO XII. AMPOSTA)


Tras la derrota de Alfonso I el Batallador en Fraga después de haber reconquistado casi todo el valle del Ebro, las noticias de su suerte fueron confusas. Unos le daban por muerto en Zaragoza; otros, en San Juan de la Peña o Huesca. Por eso, algunos creyeron que estaba vivo cuando cuarenta años después se presentaba un falso Alfonso I.

Lo cierto es que una narración legendaria, debida al monje normando Orderic Vital, lo mantiene vivo tras el desastre de Fraga pues, una vez repuesto de sus heridas aparece de nuevo, sus guerreros se pusieron gozosos inmediatamente a su disposición. Rehízo como pudo sus tropas, hizo acopio de vituallas para varios días y, por caminos recónditos, se presentó en la orilla del Mediterráneo, donde numerosos sarracenos estaban cargando todavía las naves con el botín que habían ganado tras su victoria en tierras fragatinas. A la vista de las fuerzas enemigas, desde su puesto de observación estudió Alfonso I el Batallador la mejor táctica a emplear en aquella ocasión especial y se lanzó por sorpresa sobre los moros en el momento preciso, causándoles una gran mortandad.
Una de las naves iba cargada con las cabezas de los soldados cristianos derrotados, como presente que Buchar (Texufin ben Alí ben Yusuf) enviaba a África a su padre en testimonio de la victoria. También hallaron los hombres de Alfonso I a más de setecientos prisioneros, hacinados como animales en las bodegas de varias naves, y cuantioso botín capturado en Fraga y durante el camino victorioso de regreso.

Los prisioneros cristianos —tras la sorpresa que supuso la llegada inesperada de los soldados aragoneses, y aprovechando que sus guardianes intentaban repeler el ataque de Alfonso I el Batallador— fueron soltando sus cadenas en sus respectivas naves y, poco a poco, se incorporaron a la pelea. La derrota de los moros fue total.
Pudo Alfonso I enterrar cristianamente las cabezas de los muertos en Fraga, controló a los prisioneros moros para llevarlos a Zaragoza y recuperó multiplicado el botín. Pero la alegría por la victoria naval que acababa de conseguir se vio empañada por la enfermedad del propio rey que, fatigado y exhausto, acabó por morir ocho días después.

[Lacarra, José María, Vida de Alfonso el Batallador, pág. 132.]



Edificios religiosos:


Iglesia Arciprestal de la Asunción. Se empezó a construir en el siglo XVIII y está inacabada, ya que falta uno de los dos campanarios proyectados.
Iglesia de San José, en el barrio del Grao.
Iglesia del Sagrado Corazón en el barrio de Valletes.
Ermita de la Virgen del Montsiá (Mare de Déu del Montsià). Situada a pie de la montaña del Montsianell.

Museos:

Museo de las Tierras del Ebro, antiguo Museo del Montsià, situado en el antiguo edificio de las escuelas públicas. Contiene diversas exposiciones permanentes de arqueología del Montsià, fauna y flora del Delta del Ebro, y también cuenta con algunas salas de exposiciones temporales.
Casa de Fusta (Casa de Madera), cerca de l'Encanyissada, ubicada en un antiguo refugio de cazadores. Contiene una amplia exposición de flora y fauna del Delta.
Patrimonio civil:

Puente colgante de Amposta, construido entre 1915 y 1921, proyectado por el ingeniero José Eugenio Ribera.
Torre de la Carrova, torre defensiva s.XIV situada sobre un montículo en el margen derecho del Ebro a unos 3,5 km de la ciudad.
Torre de Sant Joan, torre defensiva s.XVII-s.XIX, ordenada construir por el rey Felipe II para la protecció de la boca del puerto de los Alfaques de los ataques sarracenos.
Restos del Castillo, s.XIII-s.XV, actualmente sede de la Biblioteca Comarcal y de la Escola d'Art i Disseny.

Enlaces wiki:

http://www.castillosnet.org/espana/informacion.php?ref=T-CAS-103

domingo, 14 de junio de 2020

190. LA REINA MORA DE GUARRINZA

190. LA REINA MORA DE GUARRINZA (SIGLO X. ECHO)
 
Una vez restablecidos de la sorpresa inicial que supuso la invasión musulmana, varios grupos de cristianos huidos de la parte baja del valle del Ebro, unidos a los montañeses, comenzaron una ardua, lenta y peligrosa tarea de desgaste en las tierras quebradas del norte pirenaico aragonés. Los escasos pobladores cristianos de estas tierras altas lograron poco a poco el apoyo de las gentes del otro lado de los Pirineos, temerosos también de que los musulmanes intentaran atravesarlos para extender hasta allí su dominio.
Fruto evidente de esta ayuda franca fue el retroceso de los agarenos, que debieron dejar libres muy pronto los valles de los ríos que vierten sus aguas claras en el Aragón. Sin embargo, una reina mora del valle de Echo, enamorada de estas bellas y altas tierras, decidió refugiarse y hacerse fuerte con su escaso séquito y su pequeña escolta en el hermoso valle de Guarrinza, en espera de mejores tiempos que nunca llegaron.
Construyeron sus hombres con notable esfuerzo una «dachera» o pequeño poblado y, durante un corto espacio de tiempo, la reina mora y los suyos pudieron seguir comunicándose con sus hermanos de religión y raza por el que se llamaría, desde entonces, Puerto de la Dachera. Los muchos túmulos de tiempos prehistóricos que hay diseminados por el territorio se convirtieron en improvisadas almenaras para sus propios rezos a Alá, desde los que entonaban en la orilla del «oued» (del pequeño valle) sus «rinzas» (u oraciones fúnebres). Así es como surgió, al parecer, el nombre de Guarrinza.
A las riquezas que la reina mora ya poseía se unieron los muchos tesoros hallados y arrancados a la Mina, de modo que la reina mora de Guarrinza era inmensamente rica, pero le servían de poco estando como estaba aislada del mundo y de los suyos por seguir viviendo en las montañas que amaba.
Nadie sabe a ciencia cierta cómo finalizó la historia de aquel minúsculo enclave de la reina mora de Guarrinza.

[Brufau Sanz, Mª Pilar, «El tesoro de la reina mora», en Aragón, 276 (1965), 6.]

LA REINA MORA DE GUARRINZA (SIGLO X. ECHO)

lunes, 22 de junio de 2020

LA EXPULSIÓN DE LOS MOROS DE PINA DE EBRO

250. LA EXPULSIÓN DE LOS MOROS DE PINA (SIGLOS XIV-XV. PINA DE EBRO)

LA EXPULSIÓN DE LOS MOROS DE PINA (SIGLOS XIV-XV. PINA DE EBRO)


Como en tantos y tantos pueblos de Aragón, lo mismo que ocurriera tras la conquista musulmana —cuando los cristianos (los mozárabes) pasaron a ser minoría dominada—, después de la reconquista se volvieron las tornas: la población musulmana (los mudéjares) quedó en franca inferioridad, aunque cuidadosamente protegida por los reyes. No obstante, aunque la tolerancia mutua fue la tónica general, en muchos lugares la convivencia se hizo difícil en momentos concretos. Uno de esos pasajes tuvo por escenario a Pina de Ebro.

Por razones que no vienen al caso, las relaciones entre cristianos y moros se deterioraron con el paso del tiempo. Residían estos últimos en la morería, el actual barrio llamado de la Parroquia, y eran muy aficionados a la lidia de toros, diversión a la que se entregaban de cuando en cuando dentro del recinto de su propio barrio.

Conocedores de esta afición, idearon los cristianos la manera mejor en que la podían aprovechar para lograr su objetivo, de modo que prepararon y anunciaron la lidia de un enorme toro que llevaba fama de ser muy bravo —lidia que, sin duda, es el antecedente del «alarde» actual— y todo el mundo se echó a la calle, incluidos los mudéjares, que no quisieron perderse la ocasión.

Cuando el festejo se hallaba en pleno apogeo, los mozos cristianos hicieron que el toro, magistralmente dirigido con las sogas, cercara y acorralara a los moros hasta obligarles a huir de la población para ponerse a salvo. Luego, apostados en los lugares estratégicos y pertrechados con todo tipo de armas, impidieron que los moros pudieran regresar a sus viviendas.

Ante la gravedad de la situación, optaron los moros por caminar hasta la entonces existente población de Alcalá, cuyas casas se elevaban entre Pina y Gelsa, donde hallaron acomodo entre la mayoritaria población mudéjar. La morería de Pina quedó desierta y sus habitantes vivieron desde entonces en el exilio.

Parece ser que para recordar y conmemorar el día en que sucediera la diáspora mudéjar, los cristianos organizan secularmente el llamado «alarde», en el que el toro es el principal protagonista.

[Datos proporcionados por Pilar Pérez, profesora del Colegio «Ramón y Cajal». Pina.]

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Toro de Sogas “24 DE JUNIO: Cuando Josué detuvo el sol: fiesta de la festividad de Juan, hijo de Zacarías…” (año 961) La leyenda del toro de San Juan está algo alejada de la realidad; a veces, es más interesante creer en la historia inventada que en los hechos reales. Según cuentan nuestros mayores, la fiesta se establecía en memoria de la expulsión de los moros que vivían en el barrio de la Parroquia. Para arrojarlos de Pina, los cristianos idearon ensogar a un toro, diversión a la que eran en extremo aficionados, los acorralaron obligándoles a huir, y no se les permitió entrar más.
Demetrio Brisset nos dice que, si deseáramos conocer la herencia festiva de los Iberos, uno de los emplazamientos claves puede ser junto al accidente geográfico que les impuso el nombre: el padre río Ebro, Iberus antes de Cristo: “…será en el pueblo fluvial de Pina, donde a mediados del siglo XIX aún se celebraba el “alarde de San Juan”, en el que encontramos unidos la mayoría de los elementos que debieron intervenir en las fiestas solsticiales ibéricas: (río, albadas, guerreros, procesión de un toro, diálogo de pastores, pantomima de la bruja, peleles carnavalescos, banquetes, baile), la mezcla es explosiva…” La vieja tradición romana, hacía del toro uno de los animales sacrificados ritualmente. En las fiestas religiosas, se vincula la agricultura con la guerra, realizaban ceremonias tales como las bendiciones de las liones, el adorno del ganado, los lupercales (dos jóvenes disfrazados con pieles de cabras y ungidos con sangre del mismo animal golpeaban con látigos a todas las mujeres que encontraban, tirándolas al suelo de las piernas) y con estos ritos se obtenía la fecundidad. Al asentarse los visigodos en la Península Ibérica y convertirse al cristianismo, vinculan el extendido culto hispano a San Juan con el solsticio de verano, que en sus tierras de origen era uno de los ejes del ciclo anual. El día de San Juan era un día cargado de significado; en esta fecha vencían los contratos de arrendamiento y salían los clérigos en busca de los diezmos, conocedores de que los agricultores cerealistas se hallaban en plena siega.
De ahí el origen de la copla: Matutes* de Pina Matutes* serán Que llevan el toro Delante de San Juan * Matutes significa acción de eludir el impuesto de consumos Los cronistas aragoneses de aquella época desestiman tajantemente que un toro interviniese en la expulsión de los moros. La realidad es que la aljama de Pina fue pasada a cuchillo a finales del siglo XVI por montañeses del Pirineo, mandados por Antonio Marton, y empeñados en exterminar a los moros del valle del Ebro para vengar la muerte de un pariente en Codo a manos de un morisco, ayudados por catalanes rebeldes comandados por Barber. La guerra de montañeses y moriscos había comenzado unos años antes con una serie de disturbios. Los cronistas también dan cuenta de éstos hechos y nos hablan del “correr de los toros en Pina” como algo corriente y famoso en el pueblo. “…durante la celebración del correr de los toros en Pina, los moriscos de xelsa y unos pastores llamados los Pintados tuvieron gran pelea por que toro debía ocupar el tercer lugar…”. Fray Marco de Guadalaxara y Xavierre (Memorable Expulsión y justísimo, 1613) La fiesta del toro enmaromado de Pina constituye un eslabón más en la larga cadena de ritos y fiestas en un país donde la figura del toro ha tenido siempre una concepción mágico-religiosa, y donde las antiguas tradiciones en torno a las suertes del toro y a la tauromaquia han sufrido a lo largo de los siglos un proceso cambiante, trocando lo que en un principio fue un rito cargado de simbolismo en una tradición lúdica y festiva. La razón por la que se instituye el festejo ha estado vinculada siempre más a la leyenda que a la realidad. Pero no olvidemos que historia y leyenda, muchas veces caminan juntas. En el siglo XII, durante la reconquista, había una leyenda que decía así: “… La noche de San Juan cuando los cristianos iban a sacar la procesión con el santo titular pero no pudieron hacerlo por la presencia de los árabes. Cuentan que entonces salió un toro bravo que arremetió contra los infieles huyendo despavoridos. Se celebró con salvas y los cofrades de San Juan decidieron que al año siguiente llevarían un toro en la procesión, abriendo camino a la peana del santo para rendirle tributo…” La tradición alcanzó su máximo esplendor en el siglo XVIII. En el año 1722 se renuevan los estatutos de la cofradía y se realizan mejoras en la fiesta. La cofradía siempre fue la encargada de pagar la fiesta de San Juan y suministrar el toro. Sabemos que en 1609 debía estar bastante formada ya que sus ingresos no sólo provenían de las cuotas y penas de sus socios, sino también de su actividad ganadera y agrícola; entre sus ganancias estaban la venta de reses, lana, carne mortecina, etc. Cuando la cofradía pierde sus propiedades para la guerra de la Independencia, sigue costeando los gastos realizando rifas en la localidad. En 1908, durante el reinado de Alfonso XIII, el ministerio de la gobernación dicta una real orden con fecha de 5 de febrero que dice: “… la costumbre arraigada en muchas localidades de organizar capeas o corridas de toros en calles y plazas públicas sin las precauciones necesarias para evitar desgracias personales exige V.S. adopte las medidas indispensables a fin de que no consienta en adelante esos peligrosos espectáculos.”. Don Juan de la Cierva La fiesta deja de celebrarse y la cofradía se disuelve, entregando sus propiedades materiales (portapaz, busto, tallas, etc) a la cofradía de la Dolorosa y los Blancos. “… En Pina, pueblo de la provincia de Zaragoza, existía una costumbre singular: para la festividad de San Juan Bautista se celebraba una procesión en la que abría la marcha un toro. Existía en el término de dicho pueblo una ganadería de cierto renombre, la de Ferrer, y a ella solían acudir para coger el toro que había de tomar parte en el religioso cortejo. En la madrugada de la fiesta se reunían los vecinos en la casa del mayordomo de la Cofradía, quien, siguiendo tradicional costumbre, les obsequiaba con un refresco. La gente moza se dirigía a un corral en el que desde la tarde anterior estaba enchiquerado el toro que se destinaba al singular rito, y que procuraban fuera de libras y buen trapío. Derribaban a la res y la enmaromaban con una fuerte cuerda por el arranque de la cuerna, dejando los dos cabos de ella sueltos y largos, y sujetándola por ellos, se encaminaban al encuentro de la procesión. Tras la bandera de la cofradía salía ésta, y el toro de tal manera sujeto, abría marcha como batidor. Unas veces el toro avanza y abre calle a la procesión, otras se para y la detiene, y no pocas retrocede y la descompone; así entre avances, paradas, sustos, estrujones, gritos, carreras, tiros, risas y tumbos, acaba la procesión su accidentada carrera, durante la cual el santo está guardado como merece y a usanza de real persona por cuatro alabarderos -albarderos les llaman allí- que, provistos de sendas partesanas, defenderían, cuando los puños que sujetan a la res faltasen, la sagrada imagen. También el zaguanete de alabarderos tiene, como toda esta procesión, su detalle original: bajo el sombrero apuntando que lucen asoma el pañuelo del baturro, cuya lazada cae en chillona nota de color, produciendo cómico efecto, sobre la oreja de los espetados guardias. La procesión queda en la iglesia, y en la espaciosa plaza se lidia un rato el toro, mientras los individuos de la cofradía del santo bailan la “caracola”, complicada combinación coreográfica, cuyas evoluciones no logran aterrar ni aún las frecuentes aproximaciones del cornupeto; y acabada la fiesta, se corta la cuerda del toro, que sale en dirección al soto donde pastaba, soliendo repartir al paso algún que otro achuchón al que encuentra en su carrera. La tradición popular asegura que tal costumbre proviene del tiempo de los moros, que como se opusieran a la salida de la procesión, hicieron que los testarudos baturros dispusieran que un toro la abriera calle, con lo que amedrentados los infieles no osaron interrumpir su paso.”
ALREDEDOR DEL MUNDO
Don R. Mainar Lahuerta (año 1900) En 1984 el Ayuntamiento al frente de una comisión , se hace cargo de la recuperación con todo el esplendor de antaño, continuando así hasta nuestros días. En 2012 se ha creado la Asociación Cultural Toro de Sogas de Pina de Ebro, cuya misión es difundir y potenciar la fiesta del toro de sogas de Pina de Ebro en colaboración con el Ayuntamiento.

PAIROS DE SAN JUAN
Antiguamente, «pairo» era una expresión que cayó en desuso, no es que se llamase Pairo al muñeco, se decía cuando lo veían “está al pairo”. Según el diccionario etimológico de la lengua castellana: Pairo es el derivado de pairar “soportar, aguantar, tener paciencia”. En la actualidad hablar de “Pairo” es hablar del muñeco que se coloca por las calles en la fiesta de San Juan, con la finalidad de provocar la distracción del toro en su recorrido, permitiéndole demostrar su bravura, ya que tiene delante un bulto que se mueve al que puede atacar con violencia y agresividad. Aunque el punto de mira a la hora de colocar estos muñecos siempre es el toro, también se persigue que el recorrido resulte más llamativo y atractivo para las personas que acompañan al animal.

ALABARDEROS
El Real Cuerpo de Alabarderos fue fundado en 1504, su misión consistía en defender al monarca. De los alabarderos de Pina se tienen pocas noticias, se sabe que en 1722 se renuevan los estatutos de la cofradía de San Juan, en ellos se nos explica que antiguamente el traje de “alabardero” lo utilizaban todos aquellos que habían sido “mayordomos”, pero esta costumbre había caído en desuso. Se establece en nuevo estatuto en el que deben llevar riguroso uniforme el mayordomo, cuatro sargentos, un abanderado y un reducido número de soldados. En 1984, cuando se recupera la fiesta vuelve a formarse un grupo de alabarderos.

jueves, 9 de mayo de 2019

LA RECONQUISTA DE MALUENDA, siglo XII

2.56. LA RECONQUISTA DE MALUENDA (SIGLO XII. MALUENDA)
 
A lo largo y ancho del valle del Ebro, algunas poblaciones como Belchite, por ejemplo, decidieron capitular sin lucha nada más caer Zaragoza en manos de Alfonso I el Batallador, pero no ocurrió así en otros núcleos importantes del reino moro sarakustí, como son los conocidos casos de Calatayud,
Daroca o Tarazona que, dada la tenaz e importante resistencia que opusieron, tuvieron que ser tomadas por la fuerza de las armas.
 
En efecto, el rey aragonés, crecido por el éxito logrado ante los imponentes muros de Zaragoza y
auxiliado por varios caballeros franceses, como el conde Guillermo de Poitiers, se dirigió hacia Calatayud —amparada en su magnífico castillo y considerada como la auténtica llave del Jalón— y la sitió. Luego, una vez asegurado su cerco, partió inmediatamente siguiendo el curso del río Jiloca para tratar de salir al paso de los almorávides, quienes, por fin, se decidieron a socorrer a sus correligionarios del valle del Ebro, y a los que Alfonso I vencería en Cutanda en 1120.
 
LA RECONQUISTA DE MALUENDA (SIGLO XII. MALUENDA)
 
 
Pero el camino de los expedicionarios desde Calatayud a Daroca y Cutanda no fue nada fácil, puesto que
cerca de la primera, en el lugar de Maluenda —donde se habían concentrado moros de otras poblaciones aledañas— tuvo lugar un encarnizado e inesperado combate campal en el límite con las casas del poblado, circunstancia que no sólo retrasó la expedición hacia su principal objetivo sino que, según la leyenda, originó importantes pérdidas humanas en la hueste de los cristianos aragoneses.
 
restos, castillo, Maluenda
Restos del Castillo de Maluenda, sitiado en el siglo X por Abderramán III.
 
 
Aunque acabó saliendo victorioso Alfonso el Batallador de la contienda y la guarnición mora de Maluenda tuvo que entregar al fin las llaves (lo cual significaba un problema menos para Calatayud que seguía sitiada), una partida de soldados aragoneses tuvo que retrasarse del resto de expedicionarios
para enterrar a sus muertos, asistir a los heridos y hacerse cargo de los prisioneros. Fue entonces cuando los canteros que formaban parte de la expedición labraron y erigieron la Cruz Blanca —todavía existente como testigo de aquel suceso— y la colocaron enhiesta en el mismo sitio en el que tuvo lugar la batalla, en conmemoración y recuerdo de quienes cayeron allí.

[Recogida oralmente.]


https://es.wikipedia.org/wiki/Maluenda

Maluenda es un municipio español en la provincia de Zaragoza, perteneciente a la Comunidad de Calatayud, comunidad autónoma de Aragón. Tiene un área de 40,09 km² con una población de 989 habitantes (INE 2016) y una densidad de 26,94 hab/km².

Maluenda está situada en el Sistema Ibérico a orillas del Jiloca a 581 msnm. Comprende una superficie de 4 037 hectáreas, de las cuales 400 son de regadío y 2 000 de secano, correspondiendo el resto al casco urbano y al monte público. Dista 9 km de la capital comarcal, Calatayud, y 90 km de Zaragoza.

Límites:
Noroeste: Paracuellos de Jiloca
Norte: Paracuellos de Jiloca
Noreste: Villalba de Perejil
Oeste: Munébrega
Este: Belmonte de Gracián
Suroeste: Olvés
Sur: Alarba
Sureste: Velilla de Jiloca y Morata de Jiloca


Aunque los orígenes de Maluenda no están completamente esclarecidos, se sabe que existió un asentamiento en la Edad de Bronce, situado en el cerro detrás del Castillo, en donde aún se perciben restos de muros y otras edificaciones. En él se han encontrado diversos materiales como molinos barquiformes, cerámicas de tipología diversa y utillaje lítico en sílex, hoy expuestos en el Museo arqueológico de Calatayud.

En cuanto a época indígena, el hallazgo más notable es un tesoro de denarios ibéricos, junto a un número importante de denarios romanos republicanos que se fechan entre los años 90 y 79 a.C., por lo que su ocultación se relaciona con la Guerra de Sertorio, tan determinante en este territorio. Asimismo, hasta hace pocos años se conservaba un puente romano que permitía cruzar el río Jiloca.

En la Edad Media Maluenda fue una importante plaza militar, como así lo atestiguan sus importantes restos fortificados, y el hecho de ser mencionada por fuentes árabes en las luchas de la Marca Superior contra el poder central de Córdoba. La fortaleza de la plaza existía ya en el siglo X, y es que, según el geógrafo al-Udri, el califa Abderramán III acampó ante los muros del castillo de Malonda, nombre con el que aparece nombrada la villa en documentos de la época. Ello sucedió en los años 933-934, durante la primera campaña de castigo contra el rebelde Muhammad al-Tuyibí de Zaragoza, y luego en (937), cuando la fortaleza, defendida por el propio al-Tuyibí, fue definitivamente ocupada por los ejército califales.

En 1120, Maluenda fue reconquistada para los reinos cristianos por Alfonso I el Batallador y en 1255 pudo ser el escenario de una reunión secreta mantenida entre Jaime I de Aragón y Enrique de Castilla —hermano de Alfonso X el Sabio—, narrada en el Libro de las tres razones del Infante Don Juan Manuel. Posteriormente, en la Guerra de los dos Pedros, desempeñó un importante papel en la defensa del corredor del Jiloca, entre Daroca y Calatayud.​ Tropas castellanas se apoderaron del castillo en 1363. En Maluenda se encontraba el Archivo de la Comunidad de aldeas de Calatayud que en el día de hoy aún no se ha localizado.

Ya en el siglo XIX, el historiador Pascual Madoz, en su Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España de 1845, describe a Maluenda en los términos siguientes: «Tiene 150 casas de mala fábrica y 100 cuevas de peor calidad, que se distribuyen en calles estrechas y 2 plazas; casa de ayuntamiento; escuela de niños». Menciona también la existencia de tres iglesias parroquiales: la de la Asunción de Nuestra Señora, la de San Miguel y la de las Santas Justa y Rufina, así como seis ermitas. Refiere que «Los vecinos se surten para sus usos de las aguas del río Jiloca, de buena calidad» y resalta la producción de trigo, cebada, vino, cáñamo, legumbres y hortalizas, indicando que había «1 fábrica de papel de estraza, batanes, tintes y 2 molinos harineros».

El Castillo, actualmente en ruinas, es una de las pocas fortalezas auténticamente musulmanas de tapial. De acuerdo a La Chanson de Roland, cuando Carlomagno organizó su marcha contra Zaragoza, era Blancandrín su alcaide, lo que indica que fue una de las primeras fortalezas construidas por los musulmanes en Al-Andalus.

La fortaleza se alza sobre una pelada muela oblonga desde donde se domina el pueblo. Tiene planta alargada, cuyo eje mayor era de unos 80 m, adaptada a la cumbre del monte. Consta de dos torreones y un recinto amurallado, parcialmente conservado en el lado orientado hacia la población, pero prácticamente desaparecido en el lado opuesto. Los torreones se sitúan en el lado oeste, son rectangulares y de gran volumen.

http://www.castillodemaluenda.com/vinos/index.php

miércoles, 4 de marzo de 2020

CXXVI, reg. 1901, fol 68, 9 abril 1391, Biesches Sobiron, Biescas Sobremonte

CXXVI.
Reg. N° 1901, fól. 68. 9 abr. 1391.

Nos Johannes etcetera. Ut vos fideles nostri jurati et probi homines loci de Biesches Sobiron sufficere melius valeatis tam ad reparacionem pontis fustei quem in flumine de Gallego ad evitanda discrimina nunc personali et nunc bonorum amissione viatoribus illach transeuntibus jugiter iminencia edificari et construi fecit industria laudabilis antiquorum quam ad alia diversa onera quibus estis non modicum vos oppressi propter varia jurgia et rancores que in partibus ipsis olim detestabiliter sunt sequta: tenore presentis ad vestri supplicacionem humilem propterea nobis factam vobis ducimus concedendum quod possitis et vobis liceat imponere sive statuere sisas sive imposiciones tam in pane vino anona et carnibus quam in aliis rebus et mercibus quibuscumque exigendas et levandas per vos in dicta villa et ejus terminis in quibus contribuant seu contribuere habeant non solum habitatores dicte ville et terminorum ipsius sed etiam inibi declinantes mercantes et in eis modo aliquo contrahentes duraturas per decem annos a die qua ipsas colligere inceperitis in antea continue computandos. Possitis insuper ipsas imposiciones augere vel minuere et levari facere vendere seu arrendare conjunctim vel divisim ad unum anum et plures et pro illis precio seu preciis quibus melius et utilius fuerit vobis visum: peccunias vero ex ipsis imposicionibus proventuras in sustentationem seu opera pontis predicti seu alia onera et necessitates ipsi universitati incumbentes per vos et neminem alium distribui volumus et converti. De qua distribucione seu alias administracione atque pecunie recepcione nullum nobis vel officialibus nostris seu alii nostro nomine teneamini compotum reddere sive dare. Mandantes de certa scientia et exprese inclito infanti Martino duci Montisalbi fratri nostro carissimo gubernatori generali in omnibus regnis et terris nostris gubernatori et justicie Aragonis justitieque et aliis officialibus ipsius ville aliisque officialibus nostris presentibus et futuris et ipsorum locatenentibus quatenus presentem concessionem et graciam teneant firmiter et observent tenerique et observari faciant vosque in exaccione ipsarum imposicionum non perturbent quinimo vos ipsa uti permitant plenarie ut superius continetur durante tempore supradicto. In cujus rei testimonium presentem cartam vobis fieri jussimus nostro sigillo appendicio communitam.
Data Cesarauguste nona die aprilis anno a nativitate Domini MCCCLXXX° primo regnique nostro quinto.
- Rex Johannes.- Dominus rex in Aljafaria Cesarauguste XV° die junii anno XCI° mandavit mihi Jacobo Cavasthani et fuit tradita in hac forma etiam et signata. Thesaurarius sui anuli sigillo sigillatam ad scribaniam transmissit.

cxxvii-reg-1899-fol-192-15-abril-1391

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Biesches Sobiron:  Biescas + Sobremonte.

https://es.wikipedia.org/wiki/Biescas

Biescas es un municipio de España, perteneciente a la comarca de Alto Gállego, provincia de Huesca (Aragón). Su población asciende a 1470 habitantes (INE 2016).

https://es.wikipedia.org/wiki/Biescas#/media/Archivo:Biescas_004.jpg

CXXVI, reg 1901, fol 68, 9 abril 1391, Biesches Sobiron, Biescas Sobremonte
 
 
Biescas está situado a 875 msnm a orillas del río Gállego, constituyendo la puerta de acceso al valle de Tena. Distante 16 km de Sabiñánigo y a 72 km de Huesca capital, es un nudo de comunicación importante entre la Jacetania y el Alto Sobrarbe. Es punto de conexión con el valle del río Ara a través del puerto de montaña de Cotefablo y villa-puente sobre el cauce del Gállego.
 
La distribución del casco urbano es alargada y paralela al río, diferenciándose dos áreas de altitud dispar: al oeste, el barrio de San Pedro, zona de ensanche y nuevas construcciones, y al este, el del Salvador, a su vez formado por el Barrio Alto o «La Peña» y el Barrio Bajo, donde se localizan el comercio y la administración.
 
El nombre de Biescas parece provenir del vocablo preindoeuropeo bizka, significando «altozano» o «colina», semejante a otros topónimos de lugares cercanos como Bescós o Biscarrués.
 
Los testimonios más antiguos de presencia humana en Biescas son las cistas eneolíticas —monumentos megalíticos funerarios— de la explanada de Santa Engracia, que pueden ser incluso anteriores al III Milenio a. C. Una de ellas, la que puede verse en la actualidad, ha sido reconstruida. Del la época romana quedan los restos de la calzada que se internaba por el Valle de Tena.
 
Es en la Edad Media cuando Biescas, dada su situación estratégica como cruce de caminos, empezó a formarse como tal. Aunque hay documentos de los siglos IX y X donde aparecen los nombres de Biascas o Biascasa, se piensa que se refieren a Biescas de Campo, llamado también Biascas de Obarra, y no a la villa del Alto Gállego. Parece que la primera vez que Biescas aparece documentada es en el Cartulario de San Juan de la Peña, entre 1020 y 1030. En 1391 aparece como Biescas Sobirón. (En el texto de arriba, Biesches Sobiron)
 
Biescas fue desde siempre villa de realengo y, en lo eclesiástico, siempre hubo dos parroquias, San Salvador y San Pedro, aunque se tiene noticia de dos templos más, San Torcuato y San Esteban. Igualmente se sabe que la Ermita de Santa Elena fue "reconstruida" en 1253 por Jaime I el Conquistador y dotada con privilegios por Fernando el Católico en 1484 y por Carlos I en 1525. La Ermita de la Virgen de la Collada es también medieval, aunque sus restos arquitectónicos son posteriores.
 
En el siglo XVI, Felipe II ordenó fortificar el Estrecho de Santa Elena para proteger sus reinos de posibles amenazas procedentes de más allá de los Pirineos. Con este fin, en la vecina Jaca se edificó la Ciudadela, así como otras defensas aún visibles en los valles del Aragón y del Ara. En ese contexto, los días 6 y 7 de febrero de 1592, ochocientos bearneses invadieron y ocuparon Biescas y el Valle de Tena durante once días, siendo luego derrotados en el Barranco des Luterians.

http://www.doatrip.com/es/europa/espana/biescas/historia/index.php

A mediados del siglo XIX, el historiador Pascual Madoz describe la villa como «de terreno áspero en su totalidad... Cruza el término el camino que desde Huesca conduce a Francia. Los demás son locales y todos se hallan en mal estado».
 
Durante la Guerra Civil, Biescas se vio involucrada en la batalla de Sabiñánigo —entre septiembre y noviembre de 1937—, en la que la 43.ª y la 27.ª divisiones del Ejército de la República lanzaron una ofensiva contra la I Brigada de la 51.ª División Nacional y voluntarios como los Panteras del Valle de Tena y la Compañía de Esquiadores. Biescas fue conquistada por efectivos republicanos al comienzo de dicha ofensiva, estimándose que, durante el transcurso de la batalla, el número total de bajas fue de unos 6000 combatientes.
 
El suceso más destacado en la segunda mitad del siglo XX, fue la riada del Camping Las Nieves, a menos de 1 km aguas abajo de Biescas. En la tragedia, acaecida el 7 de agosto de 1996, perdieron la vida ochenta y siete personas.
 
Desglose de población según el Padrón Continuo por Unidad Poblacional del INE.
 
Núcleos Habitantes (2016) Varones Mujeres

Biescas (localidad) 1122 577 545
Aso de Sobremonte 30 15 15
Barbenuta 6 5 1
Betés de Sobremonte 14 8 6
Escuer 33 20 13
Espierre 3 2 1
Gavín 91 46 45
Javierre del Obispo 15 10 5
Oliván 37 22 15
Orós Alto 21 13 8
Orós Bajo 22 14 8
Piedrafita de Jaca 39 25 14
Yosa de Sobremonte 28 14 14
 
Personajes ilustres:

Pedro de Isábal (1600 - ?), heterodoxo que fundó una secta místico religiosa, con un profundo trasfondo político, de la que era líder. Afirmaba estar poseído por el arcángel San Miguel.
Máximo Palacio (n. 1930), escritor biesquense en lengua aragonesa.
Fernando Escartín (n. 1968), ciclista profesional retirado que llegó a ser segundo en el Tour de Francia 1999.
Agustín Estaún Ypiens (n. 1900), Alcalde de Biescas
Agustín Estaún Lalaguna (n. 1870), Alcalde de Biescas

El Gállego (en aragonés río Galligo) es un río de la península ibérica que discurre por la comunidad autónoma española de Aragón. Se trata de uno de los principales afluentes del Ebro. Drena una cuenca de 4008,8 km² y tiene una longitud de 193,2 km.​ La superficie de la cuenca hidrográfica es de alrededor de 4000 km².

El curioso nombre de este río deriva del nombre en latín de su lugar de procedencia, la Galia: el Gallicus, el Gállego.