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domingo, 28 de junio de 2020

CAPÍTULO XIX.


CAPÍTULO XIX.

De la venida de los Cimbrios a España, y del uso de las cimeras que de ellos ha quedado.

Dejaré los sucesos de España y cosas de ella, acontecidas después de la presa de Arbeca, que aunque fueron muchos, pero como no tocan a cosas de los pueblos ilergetes, Livio, y Ambrosio de Morales y el padre Juan de Mariana, de la Compañía de Jesús, los cuentan largamente; y diré la venida de los cimbrios a España, que fue el año 103 antes del nacimiento del Señor. Eran estas gentes de lo postrero y más alto de Alemania; y Sedeño, en la vida de Mario, dice que eran de Zelanda. Solían aquellas gentes septentrionales muy a menudo salir de su tierra juntos en grandes ejércitos, para ganar por fuerza de armas lugares donde parasen. En esta ocasión salieron por fuerza, porque el mar saliendo de madre, les cubrió sus campos, y se los anegó todos, como acontece muchas veces en algunas partes de Flandes, (Niederlanden, Holanda, tierras bajas) y lo hiciera mucho más, si con aquellos reparos que ellos llaman diques no lo previnieran y estorbaran; y en tiempo de nuestros abuelos, se extendió el mar por los campos de Holanda y Zelanda, y dejó anegado gran término de tierra, y en él muchos lugares y villas, y tres grandes ciudades, que hoy están debajo de aquellas aguas. Así les aconteció a estos cimbrios: discurrieron hasta Italia y Francia, de donde les echaron Cayo Mario, que fue el que les persiguió más que ninguno, y Quinto Luctacio Catulo, que eran cónsules de Roma, y mataron más de ciento y veinte mil de ellos, y cautivaron más de sesenta mil; porque era tan grande el número de esta gente, que dice Plutarco ser treinta miriadas de hombres que llevaban armas, que contados diez mil hombres por cada miriada, serían trescientos mil hombres, sin las mujeres y niños: eran gente feroz, bárbara y muy arriscada, y dieron tanto que pensar a los romanos, que temieron que no acabasen aquella su república y nombre; y dice Plutarco, que las otras veces que los romanos pelearon con otros bárbaros, fue para gozar de la gloria y honra del triunfo, pero con estos solo pelearon para echarlos de si, librarse de tal gente y conservar a Italia. Tenían lenguaje particular, cuyo idioma duró en España hasta el año de Cristo Señor nuestro 514: así lo dice Flavio Dextro, hijo de San Paciano, obispo de Barcelona: praeter linguas latinam, cymbricam, goticam in Hispania erat lingua cantabrica, et politior latina, hispana, quae copia verborum, elegantia et tumore, à cantabrica differebat. De esta gente quedó el uso de los timbres, que por otro nombre llamamos cimeras, vocablo derivativo de ellos, como de sus inventores. Usábanlas, como dice Plutarco, para mostrar ferocidad y braveza, con gran estatura de cuerpo, trayendo sobre sus celadas diversas figuras y formas de animales fieros, en aquella figura que podían mostrar mayor ferocidad; y esta invención ha sido tan acepta, que se ha conservado hasta nuestros días, que apenas hay caballero que sobre sus armas no traiga su timbre o cimera; aunque en esto hay hoy tantas usanzas, que apenas se guardan las reglas de armería, porque cada uno lo hace como mejor le parece. Pero pues ha venido esta materia en este lugar, diré lo que en orden a esto hay, y es que por cimera se debe poner el animal, ave, pez u otra cosa viviente, que trajere el caballero dentro de su escudo, en la forma más fiera y principal que, conforme a su naturaleza, pudiera estar, y del mismo color que estuviere dentro del escudo; y si no hay animal, ave o pez, puede servir de cimera el cuerpo más principal de él, como un castillo, una torre, etc. Bien es verdad que hay algunos caballeros que no observan esto, como los Girones, que tienen por cimera un caballo, sin traerlo en el escudo, y el escudo de las armas de Cataluña, que lleva por timbre un murciélago, (lo rat penat del rey de Aragó) sin haberlo en el escudo. Pero no es lícito hacer todos lo que hacen, los Girones e hicieron los dueños del escudo de las armas de Cataluña, salvo si fuesen los tales iguales a ellos. Hoy usan poco los soldados de estas cimeras encima de las celadas, como antiguamente, porque son cosa pesada y dan embarazo al soldado, y en lugar de ellas traen plumas, que á mas de ser muy vistosas, no son tan pesadas como eran estas cimeras, que solo sirven de adornar los escudos y armas y los reposteros de los señores, y las plumas las cabezas o celadas que ellos traen. Cuando estas cimeras se ponen en los escudos, han de salir de ellas los follajes que caen por el lado del escudo y entorno, y llegan abajo de él, y han de ser del mismo color que las armas; y dice Don Antonio Agustín, arzobispo de Tarragona, en unos diálogos manuscritos que tratan de esta materia, que estos follajes eran hojas de la yerba acanto, que son muy grandes y nacen en los pantanos y suelen también servir de adorno en los capiteles de las columnas corintias, y en latín a estos follajes llamamos stemmata y blasones en romance, de donde quedó que de uno que se alaba y jacta mucho de sus pasados y de los hechos de él, le decimos que blasona mucho.
Bien es verdad que hay algunos que quieren que cimera sea derivativo de chymera o quimera, y también puede ser; pero lo más cierto es que se tomó de los cimbrios, que no de la chymera, animal inventado de los poetas, que puesto sobre las celadas, podía también servir de cimera, por ser de feroz y extraña invención, y tener cabeza y pecho de león, vientre de cabra y cola de dragón.
Estos cimbrios no solo infestaron la Italia y Francia, mas también llegaron a nuestra España, que parece que siempre fue el fin y paradero de las peregrinaciones de los bárbaros, que no cabiendo o siendo echados de sus tierras, han buscado mansion y morada en ella. De esta vez entraron por la parte de Francia y Alvernia (dialecto occitano Auvernhat), y de aquí vinieron a España, cubriendo gran parte del reino de Aragón (que no existía aún, como otros nombres que usa el autor en este libro) y toda la región de los ilergetes; y el poder de estas tierras no era tal que pudiese resistir a tanta gente, y para valerse contra ellos, llamaron en su favor a los celtíberos, y unidas las fuerzas de los unos y de los otros, resistieron tan valerosamente, que los desbarataron, vencieron y pusieron en huida, y libraron a España de esta plaga y calamidad, y ellos se volvieron otra vez a Italia, donde les aconteció lo que cuenta Plutarco; y después del año 102 o cerca, antes de la venida del Hijo de Dios al mundo, después de haber infestado a Francia e Italia, volvieron también otra vez a España y quisieron entrar por los pueblos ilergetes, y fueron resistidos de los mismos ilergetes y celtíberos, y otras gentes que se habían juntado contra ellos. Y creo que Tito Livio debía contar muchas cosas de estas gentes según se echa de ver del epítome de Lucio Floro; pero como faltan estas décadas, Plutarco suple por ellas en muchas cosas.

lunes, 29 de diciembre de 2025

escudo, escut, Generalitat, Felipe V

Estupefacció nacionalista:
Així tapa el nacionalisme l’escut de Felip V amb l’escut de Felip V
 
Contábamos hace unos días cómo la Generalitat tapó el escudo de Felipe V con su emblema. Pero ahora resulta que el escudo de la Generalitat fue otorgado nada menos que… ¡por Felipe V! Lean, lean:

El “senyal del rey d’Aragó” eran las armas de dignidad real. Con el paso del tiempo su uso se fue territorializando por medio de concesiones reales. El primer municipio que luce las barras es el municipio de Milhau (Francia), por concesión de Alfonso II (1187).

¿Cuándo pasa el “senyal del rei d’Aragó”, a representar las instituciones catalanas? Desde siempre, el emblema había sido San Jorge. La documentación nos dice que en 1417 la Diputación encarga “que sien fets y renovats los segells de la scrivania de la diputació del general… ab lo qual se puxa empremtar e figurar la imatge de san Jordi a cavall qui mata lo drach… e aquest segell servesca a seguellar totes letres patents qui´s dressen a qualsevol persones… a papa e cardenals e al senyor rey…e altres persones reyals…”. Es evidente que las barras no eran el escudo oficial. Como tampoco lo era de las Cortes que -reunidas en Tortosa en 1430- ordenan pagar 65 florines de oro de Aragón al platero Pere Torralba por la ejecución de dos sellos “a on son esculpides les armes del dit general de Cathalunya, ço es sent Jordi a cavall qui mata o onciu lo drach…”.
300 años más tarde, iniciadas las cortes catalanas de 1701, no aparecía el sello por ningún lado. Parece que nadie lo recordaba, ”ni saverse qual se usave en les corts antecedents encara que aparexia poderse esculpir… la imatge del glorios Sant Jordi portant lo escut amb la creu…”. Tras acalorados debates, el 19 de octubre de 1701 se adopta el acuerdo de grabar uno nuevo con el “Escut de ditas quatre barras y corona real”, para solicitar la venia real de uso.
Detrás de ese extraño olvido hay que situar las convulsiones antiseñoriales como la “revolta dels barretines o de la terra”, el “avalot de les faves” o los asedios campesinos de Barcelona en 1688 y 1689. Quizás interesaba un cambio de imagen que acercara la institución al pueblo más identificado con la realeza. Y nada más apropiado para conseguir la concesión real que el marco de las cortes catalanas, que juraron con vivas demostraciones de afecto y júbilo al nuevo rey Felipe V de Borbón, el 12 de octubre de 1701. Cortes que duraron hasta el 12 de Enero, y en las que se acordó además del uso del “escut de ditas quatre barras y corona real”, un donativo real de 12 millones pagaderos en 14 años, nombramiento de 14 títulos de marqueses y condes, 20 privilegios de nobleza, 20 de caballeros, y otros 20 de ciudadanos; todo ello entre grandes fiestas y regocijos populares, de manera que -como dice Macanaz- “no quedó a los catalanes nada que pedir, ni al rey cosa especial de concederles”.
Así que la Generalitat no lo sabe, pero al ocultar el escudo de Felipe V tapándolo con el de la Generalitat, en realidad le están haciendo el último homenaje al rey que concedió a la Generalitat el uso de su “senyal” como rey de Aragón. Si la Generalitat fuera consecuente, el Parlament debería rechazar el uso de las barras de Felipe V, las barras felipistas, por haber suprimido las instituciones tradicionales catalanas. Las cuales, por cierto, ahora ningún nacionalista querría, pues les parecen “medievales”; y las cuales son ridículas comparadas con el actual poder omnímodo de la Generalitat.

Dolça i ocultada Catalunya

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Dels frens e altres apparellaments de cavals

Per tal con aquelles coses les quals per los princeps se fan pus leugerament per los sotsmeses son tretes en exemple: esguardador esser jutgam que en tots los nostres fets axi com real altea no poch ho requer honestament e temprada nos hajam axi que los savis en ben sien conformats e els no savis e avanitats entenens en temprança sien provocats. Hon sobrefluitats esquivants majorment en aquestes coses les quals ordinariament san a fer: volem que ordinariament si donchs per altra causa en altra manera fer no ho manavem quatre selles palafrenals ab lurs frens de les quals les dues ab nostre senyal real e les altres dues la una ab senyal de sent Georgi e laltra ab senyal antich de rey Darago sien a servey de nostra persona apparellades les dues de les quals hagen cuyrs cuberts de velluts daur e de seda comunits e les altres dues romanents hagen cuyrs no cuberts de velluts segons manera apparellada accedent a nostre desijament: de les dites empero dues selles havents cuyrs cuberts de vellut cascun any la una prop la festa de la Nativitat del glorios Salvador del humanal linatge sia feta e altra prop abans de la festa de Pentacosta aximateix sia feta e les romanents dues selles havents cuyrs no cuberts de vellut cascun any prop ans de la festa de la resurreccio de nostre Senyor la una esser feta ab aquest edicte laudable manam e laltra prop de la festa de Omnium Sanctorum volem esser complida: e apres sis almenys selles darmes destinades per servey de nostra persona hajam de les quals dues sien de nostre senyal real de tot en tot decorades e les altres a senyal de sent Jordi e les dues altres romanents al dit senyal antich de rey Darago. Manam encara que quatre mantes almenys continuament sien appareylades a cobrir les dites selles a servey de nostra persona destinades les dues de les quales sien a nostre senyal real en totes les lurs parts e les altres la una a senyal de sent Jordi e laltra al senyal antich Darago. En apres subjungim a les coses damunt dites que continuament hi sia copia de mantes e daltres coses necessaries a cavals e a les altres besties damunt dites.
 
Rey, Alfonso II de Aragón, escudo, barras, senyal real, caballo, lanza

martes, 23 de junio de 2020

EL ESCUDO DE ARMAS DEL JUSTICIA DE ARAGÓN, ZARAGOZA

331. EL ESCUDO DE ARMAS DEL JUSTICIA DE ARAGÓN (SIGLO XV. ZARAGOZA)
 
EL ESCUDO DE ARMAS DEL JUSTICIA DE ARAGÓN (SIGLO XV. ZARAGOZA)
 

A finales de septiembre del año 1394, después de fallecer el papa Clemente, los cardenales reunidos en la ciudad de Avignon eligieron como sucesor de san Pedro al aragonés don Pedro Martínez de Luna, un miembro destacado de la familia Luna, que se hizo llamar Benedicto XIII.

De todos son conocidos los problemas que este nombramiento acarreó en toda la Europa occidental, lo que motivó que —ante la oposición enérgica y violenta del rey de Francia que apoyaba a otro candidato— don Pedro comenzara una dolorosa peregrinación que le condujo a Génova (donde estuvo acompañado por su confesor, el fraile valenciano Vicente Ferrer), a Saona, a Perpignan y, por último, a Zaragoza, donde llegaba con toda su corte en 1411 y era recibido con el mayor regocijo y enormes muestras de cariño.

Coincidió su presencia en Zaragoza con la conmemoración de la Navidad y asistió aquella noche Benedicto XIII a los maitines, que se celebraron de manera solemne en una basílica llena de fieles. Llegado el momento preciso, dirigiéndose al Justicia de Aragón —en aquel momento lo era don Juan Ximénez Cerdán, que estaba presente en la ceremonia religiosa— le invitó a que cantara la lección quinta, la llamada imperial, rogándole que lo hiciera manteniendo su espada desnuda, con la mano derecha, y levantadas ambas hacia el techo.

Mientras el justicia de Aragón, todavía sorprendido por lo que estaba sucediendo ante tan gran concurrencia, cantaba y mantenía la espada tal como le dijera Benedicto XIII. En aquel momento, éste se dirigió hacia los fieles allí congregados y les dijo que lo mandaba hacer así «por ser este magistrado fénix del mundo, a quien era debido el mayor honor y respeto».
Desde aquel señalado día, por deseo del controvertido papa aragonés Benedicto XIII, el brazo armado con la espada desnuda y levantados ambos hacia el cielo serían los símbolos representativos del justicia de Aragón.

[García Ciprés, G., «Ricos hombres de Aragón. D. Pedro Martínez de Luna (el “antipapa”)», en Linajes de Aragón, II (1911), 184-185.]

El Chusticia (en fabla batúa inventada a la que llaman lengua aragonesa o aragonés)

Aquí uno de los ejemplos de lengua aragonesa, 1391, poco antes del nombramiento del Papa Luna, y aquí otro anterior, 1265.

sábado, 4 de septiembre de 2021

En Bernat de Guimera donzell vaguer de Barchinona.

Al molt honorable mossen En Bernat de Guimera donzell vaguer de Barchinona. Molt honorable mossen. Reebuda vostra letra sobre lo contengut en aquella havem comunicat ab lo senyor don Johan de Beaumunt loctinent e ab los honorables consellers de aquesta ciutat ells vos scriuen siau president de tot lo exercit com es de rao e que resteu aqui en tota manera e tal es la intencio dels tots car los CCC homens be armats que lo sagramental ha oferts hi seran molt prest. Entretant seriem de parer ab les gents que son aqui visitasseu la vila de Sant Johan (d´es pi, Dezpí, Despí) de la qual havem ayres qui nons plauen e reformasseu aquella lexant hi algun bon capita per manera no perillas e semblantment la vila de Ripoll si mester era car si altre era delles no sens gran carrech vostre e dels altres homens de cap seguirie e molt desservey del Senyor Rey e dan de tota aquesta terra. E axi mateix fesseu fer corregudes a les gents que teniu per animar los e per exercir a fi no stiguen adormides. Tota via empero fahent les coses ab seny. Mas lo fet de Sent Johan no reste per cosa alguna com sie perill en la triga. Car no es vist haver hi perill per anar e tornar. Donau en tot lo bon recapte que de vos se confia e segons loablament haveu acustumat. E per res com dit es no vinguesseu car ultra lo carrech queus serie ne hauriem gran entranyor. E sie la Santa Trinitat proteccio de tots. Data en Barchinona a XIIII de octubre del any MCCCCLXIII. - P. de Belloch. - Los deputats del General et cetera.

Domini deputati et cetera.

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Guimerà, Leyda:

Guimerà, Lleida

viajes chavetas catalunya Guimerà

Wiki:

El escudo oficial actual de Guimerá se define por el siguiente blasón:

Escudo losanjado: de argén, un medio vuelo bajado de gules acostado de 2 piñas de sinople. Por timbre una corona de conde


«Escudo losanjado: de argén, un medio vuelo bajado de gules acostado de 2 piñas de sinople. Por timbre una corona de conde.»

Fue aprobado el 18 de julio de 1991. La villa fue el centro de una baronía, concedida en 1359 a Francesc Alemany, (de ahí el ALA, Alamany, Alamani, Alamanni) que posteriormente pasó a los Castre-Pinós, los cuales fueron elevados a condes en 1599. El escudo muestra la corona de conde y dos señales parlantes cogidas de las armas de los señores de Guimerá: el ala de gules sobre campo de argén de los Alemany y las piñas de sinople de los Pinós. Actualmente, el condado de Guimerá pertenece a la Casa Ducal de Híjar.

https://www.guimera.cat/


HISTÒRIA.

La vila de Guimerà té ascendents de població prehistòrica a partir del neolític, restes de l’època ibèrica i romana i possiblement continuació visigòtica.
DSCN4072.jpg

El nom de Guimerà s’ha atribuït a un topònim germànic, Wigmar.

Der Name Wigmar stammt aus dem Althochdeutschen. Die Bedeutung erschließt sich aus den germanischen Namensbestandteilen wig (bedeutet „Kampf“) und mari (bedeutet „berühmt“).

"Lluita famosa"

El castell va ser una important fortalesa medieval, centre de tot el terme. Les primeres notícies que en tenim corresponen al s.XI; va pertànyer a la família Alemany de Cervelló (s.XII), als Castre (1343), als Pinós sota la denominació Castre – Pinós (1371) i als Ducs d’ Híxar (1663-183 ).
Els seus senyors s’anomenaven barons de Guimerà. Gaspar Galceran de Castre i d’Aragó va obtenir del rei Felip III el títol de comte de Guimerà el 1599.
Des d’aleshores és comtat de Guimerà i vigent com a títol nobiliari.

És un dels pobles que ofereix més bellesa al visitant. El paisatge del seu terme deixa veure estrats de pedra i vegetació de pins, alzina i rebolls. Els marges de pedra marquen els desnivells conreats dels turons i salven les terres de l’erosió de l’aigua de les pluges. Llevat de la llenca estreta d’horts regats pel Corb, els cultius són de secà: cereals, ametllers, oliveres i vinya.
És una vila medieval que té una fisonomia única; un laberint de carrers s’enfilen cap a l’església i el castell , creant un original joc de formes arquitectòniques que podrien fer pensar en racons de plena Edat Mitjana. El poble fou declarat l’any 1975 Bé Cultural d’Interès Nacional (BCIN) com una agrupació d’habitatges i edificis singulars.
Perdre’s pels carrers del poble, pujar fins a dalt de tot i contemplar la panoràmica de la vall des de la torre és una descoberta sorprenent. A més a més, Guimerà té bons productes de la terra per digerir aquesta rica història: entre ells tenim l’oli, el vi, la cansaladeria i la pastisseria. D’aquesta última cal destacar-ne les orelletes, els cócs, els carquinyolis i el pa cuit al forn de llenya. Tots aquests productes contribuiran a fer gaudir d’una manera més interessant la visita a la població.
No és estrany que moltes persones hagin escollit Guimerà com a segona residència

http://guimera.ddl.net/

http://www.guimera.info/

http://www10.gencat.net/pls/municat/mun_p01.dad_ens?via=1&cod=2510950006

http://www.idescat.es/territ/BasicTerr?TC=3&V0=1&V1=25109

Guimarães:

https://www.heraldrysinstitute.com/lang/es/cognomi/Guimaraes/idc/655650/

http://www.bne.es/es/Micrositios/Guias/Genealogia/busqueda_apellidos/repertorios_apellidos/

En la "Nobleza General de España", de Francisco Lozano, se dice que este apellido es originario de Portugal. Hay en España distintas casas de este apellido. Desde muy remotos siglos fué conocida y muy considerada. Los historiadores hacen notar acertadamente que no todos los linajes de este apellido tienen un origen común. Sus descendientes se extendieron por varias regiones de España. Otros pasaron a América. De las numerosas obras que hemos consultado, solo recoge este apellido la bibliografía "Enciclopedia heráldica y genealógica Hispano-Americana. A. y A. Garcia Carraffa - Repertorio de blasones de la comunidad hispánica ". Por referencias de historiadores de la época y otras averiguadas por Araldis en los archivos registrales de ciudades y otros privados, podríamos afirmar, pero no asegurar, que este escudo u otro muy similar a él, apareció inicialmente desde el siglo XI al XIV. ...

sábado, 29 de febrero de 2020

CIV, reg 1223, fol, 43, 7 septiembre 1369

CIV.
Reg. n.1223, fol. 43. 7 set. 1369.

Petrus Dei gratia rex Aragonum Valencie Sardinie et Corsice comesque Barchinone Rossilionis et Ceritanie religioso et dilecto consiliario nostro fratri Guillelmo de Guimerano comendatori de Barberano locumtenenti gerentis vices gubernatoris in Cathalonia salutem et dilectionem. Ecce quod nos cum littera nostra data ut infra dedimus licenciam venerabili et religioso ac dilecto nostro abbati et conventui monasterii Populeti circuendi menibus et vallis et alias fortificandi dictum monasterium in illis videlicet partibus ac modis et formis quibus vos duxeritis ordinandum prout in dicta littera lacius explicatur. Quapropter volentes neo inmerito ut ad fabricacionem dictorum menium et vallorum celeriter procedatur: vobis dicimus comittimus et mandamus de certa sciencia et expresse quatenus visis presentibus ad dictum monasterium ejus sumptibus personaliter accedatis et ipso viso et recognito ordinetis et designetis opera dictorum menium et vallorum et in quibus partibus dicti monasterii ipsa menia et valla construantur et omnia alia ad predicta necessaria et expediencia ordinetis et faciatis vestro sano arbitrio prout melius ad conservacionem utilitatem et defensionem dictorum operum et utique predicti monasterii vobis expediens videatur. Volumus tamen et providemus quod vos ante omnia recipiatis nostro nomine a dictis hominibus sufficientem securitatem et cautelam quod infra certum temporis spacium per vos eis ad hoc vestro sano arbitrio assignandum predicta menia et valla fine laudabili consumentur: quoniam nos super predictis omnibus et singulis et dependentibus emergentibus et connexis comittimus vobis hujus serie plenarie vices nostras.
Data Valencie sub nostro sigillo secreto septima die septembris anno a nativitate Domini MCCCLX nono. - Rex Petrus. - Dominus rex qui eam signavit mandato expresso.


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Guillelmo de Guimerano, Guimerá, Guimerà
Guimerá, Guimerà, Lérida, Lleida, Leyda, Ilerda (etc)
 
 
El escudo oficial actual de Guimerá se define por el siguiente blasón:
 
«Escudo losanjado: de argén, un medio vuelo bajado de gules acostado de 2 piñas de sinople. Por timbre una corona de conde
Fue aprobado el 18 de julio de 1991. La villa fue el centro de una baronía, concedida en 1359 a Francesc Alemany, que posteriormente pasó a los Castre-Pinós, los cuales fueron elevados a condes en 1599.
El escudo muestra la corona de conde y dos señales parlantes cogidas de las armas de los señores de Guimerá: el ala de gules sobre campo de argén de los Alemany y las piñas de sinople de los Pinós.
 


Guimerà és una vila i municipi de la comarca de l'Urgell. També es coneix Guimerà com 'Lo nou de Copes', ja que la vista del poble des del riu és un amuntegament de cases unes a sobre de les altres. Tot el poble és un conjunt declarat bé cultural d'interès nacional. Se situa a la vall del riu Corb. El nucli principal de cases, antigament emmurallat, reposa sobre el vessant nord de la vall. Els carrers i les cases s'enfilen, des del llit del riu, muntanya amunt. L'activitat principal del poble és l'agricultura de secà. A mitjans d'agost s'hi celebra una fira medieval, amb parades d'artesans i d'oficis antics, i algunes actuacions.



martes, 30 de abril de 2019

LOS HERMANOS ISARRE, EN LA RECONQUISTA DE ALQUÉZAR

2.26. LOS HERMANOS ISARRE, EN LA RECONQUISTA DE ALQUÉZAR (SIGLO XI. ALQUÉZAR)
 
LOS HERMANOS ISARRE,  EN LA RECONQUISTA DE ALQUÉZAR (SIGLO XI. ALQUÉZAR)
Ayuntamiento de Abiego
 
 
Eran los tiempos del rey aragonés Sancho Ramírez, a cuyas órdenes combatían dos hermanos de apellido
Isarre, oriundos de Abiego. Su valor, su destreza con todo tipo de armas y su desprecio al peligro les hicieron famosos, tanto entre los cristianos como entre los musulmanes. Entre estos últimos, el más preocupado era el gobernador de Alquézar, quien temía que llegara el día en que se viera ante ellos y procuró evitarlo a toda costa.
 
Cuando el muslín se enteró que eran de Abiego, población tan cercana a Alquézar y bajo su jurisdicción, intentó que sus padres fueran a residir a la sombra de su castillo, pues era la forma de atraer a sus hijos, pero la estratagema fracasó. Procuró entonces el gobernador que el matrimonio Isarre convenciera a sus hijos para que abandonaran las armas a cambio del dinero suficiente para que les atendieran sin tener que luchar permanentemente para ganarse la vida, pero los ancianos declinaron también cumplir el encargo.

Airado el jefe moro por el desacato sufrido, ordenó que fueran apresados y ahorcados en uno de los
cerros cercanos al pueblo, en el «Tozal de las Forcas» como se le llamaría desde entonces. Pronto supieron los hermanos Isarre la desgracia de sus progenitores y juraron vengarse por ello, llevándoles a solicitar permiso a Sancho Ramírez para atacar la fortaleza de Alquézar.

Aunque el rey aragonés comprendió las razones de sus dos súbditos, les pidió que conservaran la calma de momento, pues no era todavía llegado el instante de acometer la reconquista de plaza tan bien defendida. Antes debían ser tomados otros lugares para evitar que pudieran llegar refuerzos a Alquézar,
como así se hizo de manera calculada. Pronto, no obstante, le tocó la hora a Alquézar y los hermanos Isarre tuvieron la oportunidad de entrar en sus calles el día de su liberación, aunque para entonces el walí yacía muerto. Don Sancho Ramírez, comprensivo, recompensó a los dos hermanos elevándolos a la categoría de infanzones, y, además de dotarles con tierras en su Abiego natal, les concedió el honor de
poder usar escudo de armas, consistente en tres cabezas de moro en triángulo.

 
https://es.wikipedia.org/wiki/Abiego


Abiego es un municipio español de la comarca Somontano de Barbastro, provincia de Huesca, Aragón. Está situado parte en llano y parte en la pendiente de una colina, a la izquierda del río Alcanadre, dista de Huesca 35 km.

Parte de su término municipal está ocupado por el Parque natural de la Sierra y los Cañones de Guara.

Su nombre, Al-Byego deriva del castillo musulmán que dominaba la comarca de la Barbitania.
Del rey con tenentes desde 1101 hasta abril de 1181 (UBIETO ARTETA, Los Tenentes, p. 123)
El 28 de junio de 1322 el rey Jaime II de Aragón entregó el castillo y villa de Abiego a Sibila de Antillón para que lo tuviese toda su vida y después de su muerte, hasta que se le saldase la deuda de 7.000 maravedís (SINUÉS, nº. 1)
1960 - 1970 se le incorpora Alberuela de la Liena.
En 1977 se inaugura la pavimentación de todas las calles, colocación de aceras en las carreteras, construcción en la plaza del Val de un complejo recreativo con pista de baile y local-bar
En 1979 se hicieron mejoras municipales y adaptación de las vías para el tráfico
En 1981 se inauguró la nueva Casa Consistorial.


Parroquia Colegiata dedicada a Santa María la Mayor (Siglo XVI. Gótico rural tardío aragonés)
nave única, con planta de cruz latina, con un bonito retablo del siglo XVI representando a San Miguel
La portada y el atrio son de estilo plateresco
Ermita de Santo Domingo de Silos
Ermita de San Sebastián
Convento de San Joaquín (siglo XVIII)
único de estilo colonial en Aragón


Monumento al Siglo XX, de Ulrich Rückriem
serie de piedras de granito montadas sin un orden determinado pero en equilibrio con el entorno
Fuente pública con el abrevadero y lavadero, construido en el Siglo XVIII con tres caños, cada uno en la boca de tres leones esculpidos.
La Torreta
torre de vigilancia árabe
Puente medieval (antiguamente llamado puente romano) sobre el río Alcanadre con un solo arco de medio punto. 
Unía Abiego con Junzano
Piscina natural que se forma alrededor del resto del muro perteneciente a la presa que movía el antiguo molino de agua
Puente de Las aguas
Casa Blecua, Aniés, Paul, Guarga, Isarre o Del Río
arquitectura popular de esta población, con los escudos de las familias infanzonas de la villa (Aniés, Blecua, Cabrero, Juste, Paúl, etc.)


Puente de la Famiñosa sobre el río Alcanadre
Puente de la Famiñosa sobre el río Alcanadre


El río Alcanadre en este tramo de Abiego posee un coto de pesca con abundante trucha común.
Población por la que circula el Gran Recorrido; GR 45 Senderos del Somontano.

 

martes, 14 de mayo de 2019

EL ORIGEN DE ALCORISA

2.69. EL ORIGEN DE ALCORISA (SIGLO XII. ALCORISA)
 
EL ORIGEN DE ALCORISA (SIGLO XII. ALCORISA)
 
 
Parece ser que la actual villa de Alcorisa se debió llamar antiguamente Acol, de manera que, en algunos antiguos edificios de la misma, podía verse en el escudo de armas, junto a las tradicionales barras de Aragón, un grumo de col, del que derivaría el topónimo actual. Sin embargo, voces se levantan para defender que el nombre inicial de la villa fue el de «Alcoriza» y mantienen, por lo tanto, un origen toponímico algo distinto.

Es bien sabido cómo los núcleos de población de todas estas tierras bajoaragonesas, como tantos otros
del reino de Aragón, estuvieron habitados y regidos por musulmanes, quienes, por cierto, en buena parte, permanecieron en sus casas de siempre tras la reconquista, que tuvo lugar en el siglo XII.
Y, aunque tras la victoria el gobierno de estas poblaciones pasó a las nuevas autoridades cristianas, la influencia mora permaneció durante siglos en las costumbres y modos de vida de los nuevos dominadores.

Una vez reconquistada la zona bajoaragonesa, ocurrió que un valiente cristiano, hijo de la villa, organizó a sus expensas un nutrido y selecto grupo de guerreros para ponerse con ellos a disposición de su rey.
Este auténtico capitán adiestró a sus hombres, hasta rayar en la perfección, en el manejo de la ballesta, de modo que muy pronto se convirtieron en un grupo de élite y destacado dentro del ejército aragonés.

Tanto en sus ejercicios de adiestramiento como en el campo de batalla, los ballesteros de Acol respondían como un solo hombre a la voz de mando de «al-cor hiza» dada por su jefe, vocablo, sin duda alguna, de origen moro. Muy pronto, aquellos guerreros singulares, reclutados todos ellos en una villa del Bajo Aragón, no sólo comenzaron a ser conocidos como los ballesteros de «Alcoriza» —como Juslibol derivaría de «Deus lo vol»—, sino que su jefe fue armado caballero por el rey aragonés, concediéndole el derecho a utilizar en su escudo de armas una ballesta. Y pronto se extendió por todas partes el nombre de «Alcoriza» como el de la villa de la que eran oriundos aquellos admirados guerreros que obedecían a la voz de mando de «al-cor hiza».
 
[Gil Atrio, Cesáreo, Alcorisa y sus tradiciones, págs. 4-5.]
 
 
 
 
 
Alcorisa es un municipio de la provincia de Teruel en Aragón, España. Cuenta con 3313 habitantes (INE 2017) y tiene una extensión de 121,20 km². Comprende la entidad de población de La Vega.
 
Alcorisa se sitúa a 632 m s. n. m. en la parte nororiental de la provincia de Teruel, en el extremo oeste de la histórica comarca del Bajo Aragón. Igualmente pertenece a la actual comarca oficial del Bajo Aragón con capital en Alcañiz, que se encuentra a 33 km. Encrucijada de caminos, equidista aproximadamente 120 km de Zaragoza, Teruel y la costa mediterránea, cuya influencia se deja sentir en el paisaje que le circunda.
 
Está situada al pie de monte ibérico, escalón hacia las tierras altas del centro y sur de la provincia de Teruel. El río Guadalopillo, afluente del Guadalope, discurre encajonado en la plataforma calcárea a través de hoyas terciarias excavadas. La mezcla de sierras calizas y hoyas arcillosas, donde los estratos que aún asoman forman un rosario de complicados montículos, es el componente esencial del suelo alcorisano.
 
Su temperatura media anual es de 12,6º C y tiene una precipitación anual de 510 mm.
 
El olivo es el árbol emblemático de la zona. Los nuevos cultivos han borrado casi en su totalidad las antiguas viñas y los almendros han sustituido parcialmente a los olivares. En la zona de vega, los cultivos de huerta se mezclan con choperas. En los altos pueden encontrarse pequeños bosques de pinos mediterráneos. También hay enebros y restos de viejos encinares, junto con sinfín de arbustos y plantas aromáticas.
 
El poblamiento conocido más antiguo en esta localidad se remonta hasta el Neolítico final o Eneolítico, habiéndose encontrado algunos talleres de sílex como los de Estancos y Cabezo de la Vega. No obstante, el poblamiento más abundante tuvo lugar en época ibérica —cuando esta región estaba habitada por los sedetanos— como lo demuestran el gran número de emplazamientos, destacando entre todos ellos el del Cabezo de La Guardia. De la época romana también hay importantes yacimientos, como el existente al pie del mismo Cabezo de La Guardia.
 
Durante el dominio musulmán, Alcorisa formó parte de la Marca Superior Musulmana, con centro en Zaragoza. Originalmente el municipio recibió el nombre de Alkol, del árabe Al-Kura, en referencia a «las alquerías». No está tan claro el origen de su actual topónimo, Alcorisa, aunque parece derivar de «alcor», en alusión a los numerosos cerros de la zona. Tras la reconquista, la localidad formó parte de una donación que hizo Alfonso II a la Orden de Calatrava (1179) y estaba incluida, en 1263, en el distrito de Alcañiz.
 
En la Edad Moderna dos fechas marcan la historia de Alcorisa: el 14 de marzo de 1601, cuando Felipe III concede a la aldea de Alcorisa el título de «Villa Real», y el 23 de mayo de 1738, al otorgarle Felipe V el título de «Fiel y Muy Ilustre», junto con la flor de lis, símbolo que ocupa uno de los cuarteles de su actual escudo. Esta última concesión premió la adhesión de Alcorisa a la causa borbónica durante la Guerra de Sucesión. Dicho apoyo estuvo dirigido por Don Pedro Cebrián Ballester, conocido como «El reyecico de Aragón», que organizó fuerzas populares para la lucha a favor de Felipe V.
 
El siglo XVIII trajo consigo una etapa de prosperidad para la villa, como atestigua una importante actividad alfarera y un aumento de la población. No obstante, las Guerras Carlistas produjeron grandes estragos en la localidad. En mayo de 1834, partidarios de Carlos María Isidro de Borbón al mando de Quílez no pudieron penetrar en Alcorisa sino a costa de un considerable número de bajas; atacada nuevamente el 29 de junio de 1836, la población opuso tan tenaz resistencia, que no consiguieron rendirla, pero habiéndola incendiado, más de 300 casas fueron quemadas, y muchas entregadas al robo y al pillaje. Años más tarde, Pascual Madoz, en su Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España de 1845, describe a Alcorisa «en un llano al pie de dos enormes masas de piedra de almendrilla... Cuenta 400 casas de mediana elevación y poco gusto en su arquitectura, de las cuales están arruinadas por efecto de la guerra civil cerca de 120... No obstante lo dicho, forman una vistosa población».
 
Durante la Guerra Civil Española, los alcorisanos sufrieron el efecto de dos represiones: mientras que al inicio de la guerra, milicias antifascistas libertarias se cobraron la vida de 77 personas afectas al «bando nacional», la posterior ocupación franquista de la población (17 de marzo de 1938) conllevó una represión de signo opuesto encabezada por el jefe de la Falange local.
 
A lo largo del siglo XX, Alcorisa se convierte en un punto de comunicación que enlaza el Bajo Aragón con el sur de la provincia de Teruel. Las posibilidades económicas derivadas de la minería en la comarca, convirtieron al municipio en un centro de servicios, lo que propició la transformación sustancial de la economía e impulsó el incremento demográfico.
 
También se puede visitar el yacimiento de Cabezo de la Guardia, emplazado sobre un pequeño cerro cercano a la confluencia de los ríos Alchoza y Guadalopillo.
 
Los restos descubiertos corresponden a viviendas y espacios de planta rectangular, así como a un gran torreón de planta circular; también se conservan vestigios de un posible recinto defensivo. Asimismo, en los campos de labor de su base se excavaron parte de unas termas romanas. Los restos de la época ibérica datan de los siglos V-VI a. C. y el siglo I d. C.; los restos de la ocupación romana en la base del cerro se han fechado en el siglo III d. C.
 
La Iglesia parroquial, dedicada a la Virgen de la Asunción, fue construida en varias fases, comenzando a edificarse a finales del siglo XIV.
 
Pero su actual fábrica es obra, fundamentalmente, de la ampliación que se inició en 1688. Es un edificio de tres naves con capillas laterales y cabecera recta. El presbiterio, configurado como prolongación de la nave central, está cubierto con bóveda estrellada. Al exterior, la portada se sitúa a los pies del templo; es barroca y probablemente es obra de canteros franceses. Por desgracia, el retablo original, obra del afamado escultor Damián Forment, fue destruido y quemado en los tumultos de la Guerra Civil, al igual que el resto de iglesias y ermitas. Sobresale la monumentalidad de su torre campanario —del siglo XVIII—, de reminiscencias mudéjares. El conjunto fue declarado Bien de Interés Cultural en 2002.
 
La Iglesia de San Sebastián es un templo del siglo XVIII, de limpia y austera fachada. Actualmente acoge el Centro de Interpretación de la Semana Santa, el Museo de la escuela rural y el Centro de visitantes de la Ruta de los Iberos —véase más abajo—. Otra iglesia, la de San Pascual, perteneciente a un antiguo convento de alcantarinos y posterior seminario, data también de la misma época, estando inspirada en la Iglesia del Santo de Villarreal (Castellón).
 
Alcorisa posee numerosas ermitas, como las de San Juan y San Bernabé. Estrecha relación con la Semana Santa tiene la Ermita del Calvario, templo del siglo XVII que se alza en la cota más alta del municipio. De arquitectura barroca, consta de una sola nave con dos capillas laterales; la fachada, el zócalo y las esquinas del edificio son de cantería, mientras que el resto es de ladrillo. Además, el entorno posee un gran interés paisajístico.
 
En cuanto a arquitectura civil, como conjunto arquitectónico destaca la plaza porticada del Ayuntamiento, aunque de éste solamente se conserva la portada. A la izquierda de la Casa Consistorial se encuentra la casa de los Daudén, con el escudo más antiguo de la población. La calle Mayor cruza parte del casco antiguo y en ella se sitúa la Casa-palacio del Barón de la Linde, edificio de estilo popular aragonés, con arquerías en la parte superior y fábrica de mampostería y ladrillo.
 
Alcorisa cuenta también con una particular plaza de toros, construida entre colinas.
 
El Centro de visitantes de la Ruta de los Iberos es un espacio museístico dedicado a la cultura ibera en donde se ha recreado un horno ibérico a tamaño natural con piezas cerámicas en su interior preparadas para su cocción. Asimismo se expone una reproducción exacta del conocido kalathos (pieza de cerámica) de La Guardia.
 
En las cercanías de Alcorisa se encuentra el pantano de Gallipuén, encajonado entre barrancos y cañones, y desde donde se pueden apreciar interesantes vistas. Concluido en 1927, fue construido para el riego. No obstante, en él es posible bañarse, pescar o realizar deportes acuáticos.
 
En la misma localidad se encuentra el jardín de rocas autóctonas «Geólogo Juan Paricio». Una muestra al aire libre de la geología de la zona, a través de una selección de rocas y fósiles realizada por el geólogo Luis Moliner Oliveros, con la colaboración del ayuntamiento y el geoparque del Maestrazgo. Pueden verse 14 rocas distintas, de origen marino o continental, algunas con fósiles, que representan la historia geológica de la región desde hace 210 millones de años, y los correspondientes paneles explicativos.
 
Entre los platos típicos de Alcorisa están las judías con chorizo y morro, magras con tomate, conejo, ternasco, los diversos embutidos del cerdo o el típico «fulladre» (bollo con tomate y pimiento).
 
De las pastas destacan los «misterios» y las «tortas de alma», rellenas de cabello de ángel. Entre los dulces cabe citar la «cazuela de Reyes» (guirlache en forma de olla rellena de bizcocho borracho y merengue), así como las «piedrecicas del Calvario» (guirlache con almendras enteras forradas de chocolate con leche).
 
Personajes ilustres:
 
Pedro García Ferrer (1583 - 1660). Pintor barroco que marchó en 1640 a México, acompañando a don Juan de Palafox y Mendoza, quien había sido nombrado obispo de Puebla. Allí trabajó como arquitecto y pintor en la Catedral de Puebla.
Valero Lecha (1894 - 1976). Pintor que emigró a El Salvador, considerado por algunos como el padre de la pintura salvadoreña.
Andrés Álvaro García (n. 1947). Arqueólogo e historiador.
José Félez Bernad (n. 1952). Escultor.

El historiador Pascual Madoz, en 1845, refirió cómo Alcorisa contaba con 5 calles, 3 travesías y 5 plazas, todas espaciosas y bien empedradas.
 

jueves, 5 de marzo de 2020

Cincomarzada, cinco de marzo, Zaragoza

La cincomarzada.

 
La Cincomarzada, 5 de marzo, 1838, Zaragoza

hoy Aragón - Zaragoza - cincomarzada

Muchos zaragozanos y zaragozanas se habrán ido enterando, en estos últimos años, del porqué de la fiesta local zaragozana del Cinco de Marzo.

Hay que remontarse a 1838 y a un enfrentamiento civil entre liberales y carlistas aragoneses. Espero que se vaya abriendo paso, poco a poco, la recuperación de esos retazos de la memoria y dignidad comunes.

En 1833 moría sin descendencia masculina Fernando VII siendo nombrada sucesora su hija Isabel bajo la regencia de su madre María Cristina, cercana a liberalismo. No todos los sectores aceptaron la sucesión por vía femenina, sobre todo el absolutista que nombró sucesor al hermano de Fernando, Carlos María Isidro, tomando el nombre de Carlistas.

Comenzaba una guerra civil que duraría hasta el año 1840.

La madrugada del 5 de marzo se concentró a las afueras de Zaragoza una partida del ejército carlista de 3.000 soldados de infantería y 300 de caballería dirigidos por Juan Cabañero y Esponera; las tropas carlistas aprovechando la madrugada, entraron en la ciudad como les vino en gana, sin ningún tipo de resistencia por las tropas isabelinas que defendían la plaza.

Durante la madrugada, las tropas carlistas entran en Zaragoza con dos escalas que les lanzan del interior por la Puerta del Carmen, posesionándose de ella y al poco de la de Santa Engracia.

Tres batallones ocupan el Coso, la calle Predicadores, La Magdalena, la Plaza del Mercado, San Pablo, la Plaza de San Felipe, el arco de San Roque, y la calle de San Gil.

Cabañero, general carlista, queda con un batallón y la caballería en Torrero. La llegada de las tropas pilló desprevenidos a los zaragozanos que se despertaron con las vivas a Carlos V, Cabañero y a la Inquisición.

La guarnición liberal, al mando de Esteller, hizo el ridículo más completo, militarmente hablando.
Los protagonistas de la acción principal fue una vez más el vecindario zaragozano. El cual, como muchas veces en aquel siglo, llegó por sí solo a donde no llegaban quienes tenían el deber de hacerlo.

La reacción de los vecinos zaragozanos no se hizo esperar, desde sus ventanas, comenzaron a lanzar toda clase de muebles, trastos y enseres para crear barricadas y entorpecer el paso a los carlistas mientras tanto, los soldados isabelinos ya recuperados de su torpeza, cargaban contra los invasores.

Desde la Real Audiencia y casas contiguas se hace fuego contra los carlistas. Combates en torno al arco de San Roque. Vecinos, milicianos nacionales y militares combaten a las tropas carlistas, incluso lanzando tejas y otros objetos contundentes desde los tejados y ventanas de las casas. Combates en la Plaza del Mercado y calle de San Pablo.

Los combates a lo largo del Coso y el barrio de San Pablo. Las mujeres de nuevo jugaron un papel importante lanzando agua y aceite hirviendo desde sus ventanas al paso de las tropas de Cabañero.
Ante la dura resistencia de su población, el ejército carlista abandonara el casco antiguo de la ciudad, huyendo hacia las puertas.

Los carlistas retroceden. Unos 600 se atrincheran en la parroquia de San Pablo, el resto huye por las puertas del Carmen y Santa Engracia, que recuperan los isabelinos. Unas decenas de carlistas intentan huir por el Portillo pero son muertos o apresados. Los que resisten en San Pablo se rinden y quedan prisioneros.

Después de una larga noche, la ciudad amanece en paz. Cabañero ha retirado sus tropas a varias leguas de Zaragoza.

Dice un dicho popular que Cabañero, nada más ocupar la ciudad, entró en una chocolatería y pidió un tazón de chocolate caliente, la rápida reacción heroica del pueblo sorprendió a Cabañero teniendo que huir sin ni siquiera probarlo.

En 1840, Cabañero, unido tras el Convenio de Oñate a Espartero, entró en Zaragoza formando parte de las tropas isabelinas que habían de combatir a Cabrera. Los zaragozanos, al verlo desfilar por sus calles, le gritaban: “¡Cabañero, que se te ha enfriado el chocolate!”. (igual alguno decía qui ti siá heláu)

La regente Mª Cristina, en nombre de su hija Isabel II, honró por esta heroica acción a la ciudad y a sus ciudadanos, con el hermoso título de «Siempre Heroica» y las ramas de laurel para su escudo de armas por defender sus vecinos la legalidad constitucional.

La distinción fue concedida por la Regente María Cristina el 8 de marzo de 1838, y publicada al día siguiente en la Gaceta de Madrid (antecedente del BOE).

Una vez terminada la guerra en 1840, el Ayuntamiento de Zaragoza declaró festivo el aniversario del 5 de Marzo y lo conmemoró oficial y solemnemente.

Su celebración quedó en el olvido durante la lamentable Guerra Civil del siglo XX, hasta 1977, año en que extraoficialmente se volvió a celebrar, fue en 1981 cuando la fiesta volvió a ser considerada festivo local.

Por desgracia, se celebra con las manipulaciones históricas que algunos hacen para apropiarse de nuestra historia.

La fiesta es retomada por los zaragozanos con salidas al campo pero ya habiendo perdido su motivo original y protagonizada con banderas e ideologías que nada tienen que ver con la heroica resistencia ciudadana.


Feliz Cincomarzada, conciudadanos.

*Artículo publicado en la página de Facebook ‘Corona de Aragón’

Escudo de armas de Zaragoza, Escut de armes de Saragossa, Cincomarzada, 5 de marzo de 1838


jueves, 2 de mayo de 2019

EL ORIGEN DE LOS LÓPEZ DE GURREA

2.34. EL ORIGEN DE LOS LÓPEZ DE GURREA (SIGLO XI. HUESCA)
 
Nos hallamos en los últimos años del siglo XI, en el cerco de la importante ciudad mora de Huesca.
El rey don Sancho Ramírez acaba de morir ante sus muros, cuando una saeta disparada desde una almena se introdujo por la manga de su lorigón y se clavó en su pecho. Antes de expirar el rey, arranca a su hijo Pedro, desde entonces Pedro I, la promesa de que no abandonará el asedio hasta que la ciudad se rinda.
 
EL ORIGEN DE LOS LÓPEZ DE GURREA, Huesca
 
En el campo cristiano, se congregan
varios caballeros famosos por sus hazañas bélicas. Incluso el
propio san Jorge va a hacer acto de presencia en la batalla. Entre
los simples guerreros, se hallan dos hermanos, desconocidos para los
más, llamados Mudielos. Éstos, cuando estaba ya avanzada la noche,
sorprendieron a un grupo de moros que pretendía salir de Huesca
amparado en la oscuridad. Sin pensarlo y sin ayuda de nadie más,
ambos hermanos detuvieron y mataron a todos
los infieles, quedando con todas sus vestiduras destrozadas y teñidas
con la sangre de los enemigos.
El día despuntaba. Pedro I, que
pensaba lanzar un nuevo ataque contra la ciudad, había madrugado
para recorrer el exterior del muro. Así es como encontró a los
hermanos Mudielos y quiso conocer la causa de su lamentable estado.
Cuando se enteró de la hazaña que habían protagonizado, les llamó
admirado «lupi», es decir, lobos. Y ellos, teniendo a gran honra
este apodo, suplicaron al nuevo rey que les permitiera cambiar su
apellido de Murielos por el de López, a lo que accedió gustoso y
complacido Pedro I, concediéndoles, además, que pudieran usar por
armas dos lobos de oro en palo, con las lenguas y uñas de negro en
campo de gules.
Los hermanos López tomaron parte no
sólo en la batalla de Alcoraz, sino también en cuantas contiendas
contra los musulmanes libró su rey. Y cuando Pedro I murió,
pelearon a las órdenes de Alfonso I, destacando en la reconquista de
Gurrea de 1115. Tan decisiva fue aquí su actuación que el
Batallador entregó la plaza a estos dos intrépidos hermanos,
quienes desde entonces se apellidaron López de Gurrea, tomando esta
villa las mismas armas de sus señores, es decir, los dos lobos en
campo de gules.

[García Ciprés, G., «Ricos hombres de Aragón. Los López de Gurrea», Linajes de Aragón, II (1911),
405.]
 
 
 
EL ORIGEN DE LOS LÓPEZ DE GURREA, escudo
 
 
La casa de Gurrea es muy antigua y principal, y muy enlazada con la casa real de Aragón; pero no aparece en ellas ni el origen del nombre G. ni el primero que lo llevó por apellido; no constando tampoco si tomó su nombre del pueblo de G., o si este lo tomó de la casa. En compensación de este silencio, están atestadas las historias de Aragón de noticias referentes a los hechos y noble hazañas de muchos ilustres hijos de la casa de G. Arnaldo de G. y un hijo suyo se distinguieron al servicio de Don Jaime el Conquistador en sus guerras y gloriosas conquistas contra los moros del reino de Valencia. Don Lope de G. fué nombrado procurador general del reino de Aragón por el rey Don Jaime II. Don Miguel de G. fué ayo del infante Don Pedro y gobernador del reino de Aragón. Otro Lope de G. fué camarero mayor del rey de Aragón Don Pedro IV, y su embajador en Sicilia para tratar el casamiento de su soberano con la infanta de Sicilia Doña Leonor. Fué despues embajador cerca del rey de Portugal, y últimamente, cerca del Sumo Pontífice Inocencio VI. Otros muchos caballeros principales hubo en Aragon llamados Lope de G., ilustres ascendientes de la fecunda rama de los López de G., que todavía florece en aquel reino. Don Alonso Felipe de Aragon y G. fué nombrado en cortes de Zaragoza por capitán de la gente de guerra para la expedición contra Pulla y Calabria, en Sicilia. En fin, Don Miguel de G., señor de la baronía de G., asistió a la jura del príncipe Don Miguel, nieto de los Reyes Católicos. Otra casa muy antigua. Muy antiguo y noble linaje de Aragón. Según mosén Jaime Febrer, el caballero Arnaldo G. que sirvió a don Jaime I, de Aragón, en la conquista de Valencia usó estas armas: De azur, con dos lobos de oro. ...