El rey don Sancho Ramírez acaba de morir ante sus muros, cuando una saeta disparada desde una almena se introdujo por la manga de su lorigón y se clavó en su pecho. Antes de expirar el rey, arranca a su hijo Pedro, desde entonces Pedro I, la promesa de que no abandonará el asedio hasta que la ciudad se rinda.

varios caballeros famosos por sus hazañas bélicas. Incluso el
propio san Jorge va a hacer acto de presencia en la batalla. Entre
los simples guerreros, se hallan dos hermanos, desconocidos para los
más, llamados Mudielos. Éstos, cuando estaba ya avanzada la noche,
sorprendieron a un grupo de moros que pretendía salir de Huesca
amparado en la oscuridad. Sin pensarlo y sin ayuda de nadie más,
ambos hermanos detuvieron y mataron a todos
los infieles, quedando con todas sus vestiduras destrozadas y teñidas
con la sangre de los enemigos.
pensaba lanzar un nuevo ataque contra la ciudad, había madrugado
para recorrer el exterior del muro. Así es como encontró a los
hermanos Mudielos y quiso conocer la causa de su lamentable estado.
Cuando se enteró de la hazaña que habían protagonizado, les llamó
admirado «lupi», es decir, lobos. Y ellos, teniendo a gran honra
este apodo, suplicaron al nuevo rey que les permitiera cambiar su
apellido de Murielos por el de López, a lo que accedió gustoso y
complacido Pedro I, concediéndoles, además, que pudieran usar por
armas dos lobos de oro en palo, con las lenguas y uñas de negro en
campo de gules.
sólo en la batalla de Alcoraz, sino también en cuantas contiendas
contra los musulmanes libró su rey. Y cuando Pedro I murió,
pelearon a las órdenes de Alfonso I, destacando en la reconquista de
Gurrea de 1115. Tan decisiva fue aquí su actuación que el
Batallador entregó la plaza a estos dos intrépidos hermanos,
quienes desde entonces se apellidaron López de Gurrea, tomando esta
villa las mismas armas de sus señores, es decir, los dos lobos en
campo de gules.
[García Ciprés, G., «Ricos hombres de Aragón. Los López de Gurrea», Linajes de Aragón, II (1911),
405.]

