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domingo, 28 de abril de 2019

BESTUÉ, LIBRADA DE LOS MOROS


3. BESTUÉ, LIBRADA DE LOS MOROS (SIGLO VIII. BESTUÉ)

Los musulmanes dominaron la parte llana del Ebro con relativa rapidez; sin embargo, en las partes altas, tuvieron mayores problemas para ello. No obstante, pocos rincones se escaparon a su presencia y sometimiento.
Uno de los lugares más dichosos y que se ufanan más de no haber sido conquistados nunca por las armas islámicas es Bestué, ya sobrepasado el importante enclave de Aínsa, en pleno valle de Puértolas. Y esta circunstancia insólita se debe a la intercesión de una Virgen venerada allí desde tiempos de los visigodos bajo la advocación de Nuestra Señora de Bario.
Ocupada la villa de Aínsa y su comarca por los sarracenos hacia el año 716, profundizaron Cinca arriba y se apoderaron en una misma jornada de Laspuña, Escalona, Belsierre, Puyarruego y Puértolas, que apenas pudieron ofrecer resistencia: el pueblecito de Bestué, sin ningún tipo de defensa, estaba así sentenciado nada más que despuntara el alba del día siguiente.
Cuando desaparecieron las últimas luces de aquel aciago día —sabiendo que estaban aislados y sin posibilidad alguna de recibir ayuda externa— acudieron todos los pobladores de Bestué a implorar a la capilla de Nuestra Señora de Bario. Nadie durmió en aquella noche de fervor y de impotente desesperanza a la vez.
El día siguiente amaneció nuboso y lleno de brumas. Aunque no se divisaban, se intuía la presencia de los sarracenos. Hombres y mujeres comenzaron a dar voces y a transmitirse órdenes para la defensa, órdenes que difícilmente nadie podría cumplir. De manera misteriosa, aquella táctica logró confundir al enemigo, haciéndole creer, sin duda, en una concentración excesiva de gente armada, muy superior en número a su escasa aunque bien pertrechada dotación.
Transcurrido un lapso importante de tiempo, dejaron de oírse las idas y venidas de los presuntos atacantes. La prudencia hizo esperar un poco más y llegaron las primeras noticias de los vigías: los moros habían retrocedido. Nuestra Señora de Bario había conseguido nublar también las mentes de los invasores. Lo cierto es que Bestué no fue conquistado y libre continuó siempre.
[Faci, Roque A., Aragón..., I, págs. 494-495.]



Roque Alberto Faci (La Codoñera, 20 de julio de 1684 - Albarracín, 28 de abril de 1744) fue un religioso e historiador español del siglo XVIII, famoso por sus trabajos sobre religiosos y sobre historia de Aragón.

Religioso carmelita desde 1698, profesó en Alcañiz, Calatayud, Zaragoza y Albarracín, donde falleció.

Faci, Roque Alberto (1739). Aragón, reino de Cristo y dote de María Santísima 1-2. Zaragoza: Joseph Fort.
https://archive.org/details/bub_gb_8ERFrYv9VAIC/page/n4

Faci, Roque Alberto (1741). La perla más bella… Na. Sra. de Rodanas. Zaragoza: Joseph Fort.
Faci, Roque Alberto (1744). Vida de nuestra santa madre Teresa de Jesús. Zaragoza: Joseph Fort.
Faci, Roque Alberto (1750). Aragón, reino de Cristo y dote de María Santísima 3-4. Zaragoza: Francisco Moreno.
Faci, Roque Alberto (1752). Cathalogus brevis auctorum, qui de Beatissime Virgine Marie de Monte Carmelo et de ejus Sacro Scapulari tractarunt. Zaragoza: Francisco Moreno.
Faci, Roque Alberto (1753). Memoria de la Aparición de Nuestra señora de Zaragoza la Vieja venerada cerca de esta ciudad. Zaragoza: F. T. Revilla.

http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=5420

http://dbe.rah.es/biografias/14163/roque-alberto-faci


lunes, 22 de junio de 2020

LOS CONDES DE SÁSTAGO CONSTRUYEN EL SANTUARIO DE MONLER

260. LOS CONDES DE SÁSTAGO CONSTRUYEN EL SANTUARIO DE MONLER (SIGLO XIII. SÁSTAGO)

260. LOS CONDES DE SÁSTAGO CONSTRUYEN EL SANTUARIO DE MONLER  (SIGLO XIII. SÁSTAGO)

A mediados del siglo XIII, en tierras cercanas al río Ebro, y más concretamente en los resecos e inhóspitos montes de Sástago, un hombre muy devoto de la Virgen, llamado Juan Ler, se apartó de sus vecinos y se instaló en solitario para hacer vida de penitente. Ayudándose de ramajes y barro, logró construirse una humilde choza en la que guarecerse, acondicionando en su interior una pequeña capilla para una imagen de la Madre de Dios que él mismo talló en un tronco de madera.

La contemplativa y edificante vida eremítica de Juan Ler fue poco a poco conocida por los habitantes de toda la comarca e incluso se llegó a saber de él en Zaragoza, lo que motivó que muchos cristianos devotos acudieran a visitarle en su destierro y a escuchar sus consejos.

Aquella creciente notoriedad no fue del agrado del eremita, que necesitaba paz y sosiego absolutos para dedicarse exclusivamente a la oración y la meditación, de forma que determinó marcharse a otro lugar aún más apartado y recóndito que aquel.

Se enteraron los condes de Sástago de las intenciones de Juan Ler y decidieron ir a visitarle en su choza. Hiciéronle ver que, aunque entendían las razones de su malestar, el conocimiento de su vida ejemplar entre las gentes también podía ser objeto de imitación, lo que sin duda redundaría en una expansión mayor del culto a María. Así es que le invitaron a que se quedara y le ofrecieron la construcción de un templo digno para la imagen de la Virgen, junto al que edificarían, asimismo, una pequeña y modesta vivienda para él. Las palabras de los condes convencieron a Juan, de modo que en poco tiempo se levantó el santuario prometido.

Desde aquel momento, tanto el monte como el santuario y la imagen fueron conocidos por todos con el nombre de Monler, en clarísima referencia a «monte de Ler».

[Faci, Roque A., Aragón..., II, págs. 315-316.
Bernal, José, Tradiciones..., pág. 110.
Sánchez Pérez, J. A., El culto mariano en España, pág. 266.]



266. EL PEREGRINO ANÓNIMO, ALCOLEA DE CINCA

266. EL PEREGRINO ANÓNIMO (SIGLO XIV. ALCOLEA DE CINCA)

EL PEREGRINO ANÓNIMO (SIGLO XIV. ALCOLEA DE CINCA)


El castillo de Alcolea, un enclave verdaderamente estratégico entre los ríos Alcanadre y Cinca, a orillas de éste, había constituido un refugio seguro para Alfonso I el Batallador en sus incursiones por las tierras moras de Fraga y Lérida, por lo que no es de extrañar que el rey sintiera una especial predilección por esta villa, cuya iglesia reconstruyó y puso bajo la advocación de san Juan Bautista. Es precisamente esta iglesia depositaria de un célebre santo Crucifijo cuyos orígenes están envueltos por la leyenda.
Corrían días del año del Señor de 1376, aquel en que el predicador valenciano Vicente Ferrer pasaba de Aragón a Cataluña por estas feraces tierras para transmitir la palabra de Dios. Siguiendo el camino que abre de manera natural el curso del caudaloso Cinca, solían hacer un alto en Alcolea bastantes peregrinos que, venidos de los lugares remotos, andaban buscando la ruta principal del Ebro en su caminar hacia Santiago.

Arribó a Alcolea un día de aquellos un peregrino de mediana edad que, tras intimar con los miembros de la familia que le había dado cobijo en su casa, se ofreció para tallar una imagen de Cristo crucificado, puesto que aseguraba dominar la técnica de la escultura. Consultaron los anfitriones al sacerdote y a éste le pareció bien la idea.

Tras proporcionarle los materiales que precisaba, algunas velas y viandas suficientes para varios días, se retiró el peregrino a una estancia apartada para mejor concentrarse en el trabajo. Pasaron los días, más de los previstos, y el romero no daba señal alguna de vida, tanto que la quietud que se sentía desde el exterior alarmó a los vecinos. Así es que, después de llamar de manera insistente en la puerta del cuarto y no recibir ninguna respuesta, decidieron forzar la cerradura de la puerta.

Dentro de la estancia no había nadie: el peregrino había desaparecido sin dejar el más mínimo rastro.
El agua y la comida estaban intactos, la vela no había sido encendida y los materiales entregados para cincelar la imagen no habían sido tocados siquiera. Sin embargo, sobre la mesa de la estancia, destacaba la más maravillosa imagen de Cristo que nadie recordara.

[Faci, Roque A., Aragón..., I, págs. 135-138.]

 

261. GIL DE ATROSILLO, SEÑOR DE ESTERCUEL, Y LA APARICIÓN DE LA VIRGEN

261. GIL DE ATROSILLO, SEÑOR DE ESTERCUEL, Y LA APARICIÓN DE LA VIRGEN (SIGLO XIII. ESTERCUEL)

GIL DE ATROSILLO, SEÑOR DE ESTERCUEL, Y LA APARICIÓN DE LA VIRGEN (SIGLO XIII. ESTERCUEL)

Era un día de entre los años 1250 y 1258. Don Gil de Atrosillo era señor del castillo de Estercuel, entre cuyos muros se había recluido en busca de sosiego, tras haber participado en las campañas de Mallorca, Valencia y Morella, entre otras. Aquella tarde recibió a un forastero que decía llamarse Pedro Novés, oriundo de las montañas jaquesas y experto en la conducción y cuidado de ganados. Tras la conversación, lo tomó a su servicio como mayoral, poniéndole al frente de sus múltiples pastores y numerosos rebaños. Pedro Novés se ganó pronto el respeto de todos, desde el señor hasta el último pastor. Por eso no daban crédito a la repentina locura de tan cabal persona cuando les quiso hacer creer que se le había aparecido la Virgen.

En efecto, ocurrió que una noche estando durmiendo en el monte de la Redonda, donde habían llevado el ganado en busca de pastos, se desveló cuando al otro lado del río vio brotar una intensa luz y oyó hermosos cánticos. Despertó a los pastores y les hizo observar el extraño fenómeno, pero al poco rato, creyendo que podrían ser algunos muchachos del pueblo, volvieron a dormirse. Pedro Novés no se contentó y, cuando todos dormían, fue a inspeccionar la zona.

Quedó anonadado: sobre el tronco de un olivo, estaba una imagen de la Virgen, aparición que se repitió durante las dos noches siguientes. Pedro no sabía qué hacer. Fue Nuestra Señora la que le dijo que se lo comunicara a don Gil y así lo hizo, pero el señor de Estercuel, a pesar de la estima en que tenía a Pedro Novés, le creyó un iluso y un visionario, rogándole que olvidara todo aquello. Volvió el mayoral al lugar de la aparición y refirió a la Virgen lo sucedido: no le creían. Entonces tomó la mano de Pedro, la puso en su mejilla y le rogó que regresara a Estercuel. Nadie podría separar la mano de su cara y entonces le creerían, como así fue.

Llevaron la imagen solemnemente a la iglesia parroquial, pero en tres ocasiones desapareció, apareciendo siempre sobre el mismo tronco de olivo sin que nadie la transportara. La intención estaba clara y así es cómo Estercuel levantó el monasterio de Nuestra Señora del Olivar.

[Andrés de Ustarroz, F., Chronología..., págs. 51-52.
Faci, Roque A., Aragón..., II, págs. 81-84.
Guallar, Santiago, «Nuestra Señora del Olivar», Aragón, 165 (1940), 30-35.]

Beceite, olivos mandarinos, Olivar, Estercuel, Virgen, monasterio

http://turoliense.blogspot.com/2016/07/nuestra-senora-del-olivar-estercuel.html

https://www.aragonmudejar.com/andorra/pag/estercuel.htm

martes, 23 de junio de 2020

LA VIRGEN VIAJERA, ZARAGOZA, Soria

Vivía en Zaragoza, dentro de su muro de tierra, una pobre mujer, muy devota de la Virgen. Su deseo principal consistía en poseer en su casa una imagen a la que rezar, por lo que pidió a un escultor que le labrase una de alabastro. Casi todos los días acudía al taller del artista para ver cómo avanzaba en su obra hasta que logró verla casi finalizada. Era una talla hermosa, muy hermosa, tal y como ella la había soñado.

LA VIRGEN VIAJERA, ZARAGOZA, Soria


Sin embargo, un día visitaron el taller del escultor varios hombres venidos de Soria para hacerle un encargo. Vieron las obras que el artista tenía en el estudio, pero les gustó más que ninguna otra la talla que estaba labrando para la mujer zaragozana y decidieron comprársela por mucho más dinero del que la pobre señora iba a pagar y, pensando el artífice que le podría hacer otra semejante, decidió vendérsela. La imagen fue a parar, pues, a tierras de Soria.
Cuando la piadosa señora se enteró de lo ocurrido, prorrumpió en lágrimas tan sentidas y llenas de encendido fervor que ocasionó que la imagen se viniese de Soria como por arte de encanto y se apareciese a su sierva sobre un olivo cercano a su casa, rodeada de grandes luces.

Admirados los sorianos de que les faltase la imagen, viajaron de nuevo a Zaragoza, pues por medio de unos mercaderes habían oído hablar de la misteriosa aparición. Comprobaron que la imagen del olivo era la que ellos habían adquirido y solicitaron del obispo su devolución, como así se hizo, de modo que la Virgen volvió a Soria.

Las milagrosas idas y venidas se repitieron en varias ocasiones, de manera que la pobre mujer decidió buscar testigos de ello, acabando por convencer al obispo de lo que realmente estaba sucediendo. Inmediatamente, la piedad de los ciudadanos hizo que se levantara una ermita para albergar con dignidad a la que dieron en llamar virgen del Olivar, por el olivo en el que repetidamente se aparecía, aunque muy pronto se le cambiaría este nombre por el de Nuestra Señora del Milagro, en recuerdo del que en dicho templo hiciera el propio santo Domingo en 1219, momento en el que la ermita se convirtió en convento de los Predicadores.

[Faci, Roque A., Aragón..., I, págs. 28-29.]

viernes, 3 de mayo de 2019

SANTIAGO AYUDA AL CID EN TORRENUBLOS

2.41. SANTIAGO AYUDA AL CID EN TORRENUBLOS
(SIGLO XI. LA IGLESUELA DEL CID)
 
Durante una de las varias expediciones que realizó Rodrigo Díaz de Vivar por las altas y hermosas tierras del Maestrazgo, camino de sus dominios levantinos, intentando debilitar las fuerzas musulmanas de su retaguardia, se vio en la necesidad de entablar batalla con un potente contingente armado musulmán, encuentro que tuvo como escenario concreto la llanada que da entrada a la actual ermita del Cid, donde se dice que había fundado el poblado de Torrenublos, cerca de La Iglesuela del Cid.

Las huestes cristianas de don Rodrigo, habituadas a vencer en mil escaramuzas y batallas, se vieron en esta ocasión acorraladas por un ejército mucho mayor en número y más descansado. La derrota estaba a punto de consumarse sin remedio, lo cual podía haber tenido consecuencias negativas importantes en las tierras de Levante.

Sin embargo, al grito habitual de guerra de «¡Santiago y cierra España!» de los desesperados soldados del Cid, apareció milagrosa e inmediatamente el Apóstol, cabalgando sobre un hermoso caballo, mostrando la cruz de san Jorge sobre su estandarte blanco. Su silueta se recortó enhiesta en el cielo, sobre la Peña del Morrón. El jinete, espoleando a la bestia, logró de ésta un fantástico salto, de modo que se presentó en la explanada en la que tenía lugar la desigual pelea. Debido al peso del caballo y del jinete, caídos desde tan larga distancia, la pata izquierda del corcel quedó marcada en la roca dura, señal que todavía puede verse hoy, a pesar del tiempo transcurrido.

Ni que decir tiene que esta ayuda inesperada dio bríos nuevos a los guerreros cristianos, a la vez que los combatientes moros quedaron atónitos y asustados, acabando por perder una batalla que sólo unos minutos antes creían tener ganada.
 
Cuando todo acabó, una vez atendidos los heridos y enterrados los muertos, tras poner a buen recaudo los cautivos moros y habiendo sido repartido el botín, el Cid dio descanso a los suyos. Mientras, junto a la huella que dejara la pata del caballo, se levantó un hermoso peirón, a la manera de estas
tierras turolenses, dedicado al Apóstol, al que por aquí se le llamaba no Santiago sino san Jaime.
Quiso el Cid recordar así la victoria que consiguiera merced a su intervención milagrosa.

[Faci, Roque A., Aragón..., II, págs. 44-45.
Alejos Puig-Izquierdo, Fidel, La
Iglesuela del Cid..., pág. 62.]
 
 
SANTIAGO AYUDA AL CID EN TORRENUBLOS (SIGLO XI. LA IGLESUELA DEL CID)

martes, 23 de junio de 2020

267. LOS PEREGRINOS ESCULTORES, BOLTAÑA

267. LOS PEREGRINOS ESCULTORES (SIGLO ¿XIV? BOLTAÑA)
 
267. LOS PEREGRINOS ESCULTORES (SIGLO ¿XIV? BOLTAÑA)
 
 
Boltaña, cuyas casas se concentraban a orillas del Ara de aguas limpias, era toda quietud. Cada boltañés
se dedicaba en paz a su trabajo y las horas se desgranaban lentas. De cuando en cuando, buscando el amparo de su hospital y de su hospedería, llegaban romeros que se detenían para reparar fuerzas antes de proseguir el camino de nuevo. Eran extraños por ser forasteros, pero no eran extrañados. La quietud y la calma de la villa se rompían mientras ellos estaban allí, pues en torno a cada uno de ellos solían arremolinarse sus gentes a la vuelta del trabajo para oír las historias de sus andanzas.
 
Llegaron en cierta ocasión juntos dos peregrinos de mediana edad, extranjeros ambos, que muy pronto
intimaron con los habitantes de la villa. Les llamó mucho la atención —y así lo hicieron notar en las conversaciones— la carencia en la iglesia colegial de un Crucifijo, ofreciéndose ambos a tallar uno si se les proporcionaba el material necesario y se les procuraba un local adecuado para trabajarlo. No pedían a cambio más que lumbre, una pitanza al día, agua y sosiego, accediendo a todo ello los boltañeses, con su cura a la cabeza.
 
Se encerraron ambos romeros en una cámara que mal iluminaba una pequeña ventana cercana al techo.
Transcurrió una semana y pasaron más días sin dar señales de vida, tantos que comenzaron a sospechar las gentes de Boltaña si no habían sido engañados. La inquietud pudo con ellos y, tras deliberar sobre qué hacer, determinaron entrar en la estancia a pesar de lo pactado. Forzaron y abrieron la puerta de par en par, pero la sorpresa fue enorme pues dentro no había nadie: la burla se había consumado.
 
Sin embargo, cuando las lamentaciones por la astucia y el descaro de los falsos artífices era ya un clamor, un muchacho reparó que, sobre un tronco de árbol que había en un rincón, reposaba un Crucifijo cubierto con un paño y estaba tan hermosamente tallado que parecía haber sido cincelado por las manos de los propios ángeles.
 
Con sumo cuidado y reverencia, los congregados llevaron a la colegial el Crucifijo, que muy pronto se
convirtió en objeto de veneración no sólo en Boltaña sino en toda la comarca. Lo curioso es que nadie se atrevía ni siquiera a nombrar a los romeros que habían sido sus artífices.
 
[Faci, Roque A., Aragón..., I, págs. 117-118.]


https://www.pasoapalmo.com/sobrarbe-entorno_boltana-boltana-colegiata_san_pedro.htm

Boltaña es uno de esos lugares que invitan al descubrimiento sosegado, sin prisa, envolviéndose el visitante en una cálida aventura que lo lleva a perderse entre calles estrechas, admirando casas típicamente pirenaicas recubiertas de nobles historias, y atravesando el caserío junto a sus hospitalarios y dicharacheros habitantes.

Boltaña se encuentra al final del valle del río Ara, casi cuando éste llega al encuentro del Cinca, confluencia que se produce en Aínsa, población con la que comparte la capitalidad del Sobrarbe.
Parece ser que esta villa era la capital de la conocida como Boletania en época romana, nombre que parece ser raíz etimológica de su denominación actual.

Como en muchas otras poblaciones del Alto Aragón, al llegar, podemos vislumbrar la historia del lugar sólo por su estructura urbana: una localidad nacida al amparo de una fortaleza defensiva, como parece norma para toda la zona fronteriza entre territorio cristiano y musulmán, allá por los siglos X y XI. Así, observamos cómo el castillo se encuentra ubicado en la zona más alta y abrupta del municipio. Su origen parece ser musulmán pero fue cristianizado tras su conquista en el siglo XI.

El caserío y el entramado urbano de Boltaña, que comprende uno de los cascos históricos más grandes del Pirineo Aragonés, nos trasladan a épocas pasadas gracias a unas calles empinadas que se pierden en un laberinto vial flanqueado por algunas de las casas más singulares y bellas del Pirineo Aragonés. Unas casas de piedra, de poderosas proporciones y de factura sobria que además de poseer gran robustez, transmiten gran calidez en sus interiores. Destacan algunos ejemplos, como casa Simón, con su hermosa aunque transformada torre (siglo XVI), casa Carruesco, casa Núñez, o casa Don Jorge (quizá del siglo XVII), vivienda torreada sita en la calle Mayor de la localidad. No podemos olvidar las características chimeneas troncocónicas que embellecen los tejados, y que se perfilan incólumes cada vez que nos atrevemos a alzar la mirada hacia el cielo.

La colegiata de San Pedro, parroquial gótica de la ciudad, es una de las iglesias más monumentales de Aragón. Aunque sus orígenes se instalan en la Baja Edad Media (siglo XV), la mayor parte de su estructura y decoración corresponde a una serie de mejoras y transformaciones sufridas entre los siglos XVI y XVII. Destaca entre sus muros, el coro, sillería que procede del Monasterio de San Victorián, obra lignea de Pedro de la Guardia.

Uno de los reclamos turísticos más monumentales y bellos de Boltaña es el Monasterio de la Virgen del Carmen, fundado en 1651 sobre la antigua ermita del Espíritu Santo, a las afueras de Boltaña, cerca de Margudgued. Tras la desamortización de Mendizábal, y tras diversos usos a que fue sometido, a finales del siglo XX fue rehabilitado y convertido en hotel de cinco estrellas. Algunos templos religiosos, de carácter popular, que también pueden ser visitados, son las ermitas de Santa Lucía, Santa Bárbara, San Sebastián, San Andrés, San Pablo (desaparecida) y San Gil, todas ellas de entre los siglos XVI y XVIII.
Boltaña posee, además, una zona de baño, o poza, llamada Piscina Natural de la Gorga, una zona refrescante de aguas tranquilas a orillas del río Ara.
 
Boltaña posee, además, una zona de baño, o poza, llamada Piscina Natural de la Gorga, una zona refrescante de aguas tranquilas a orillas del río Ara.
 
El turismo es una de las bazas del municipio, contando con numerosas instalaciones acondicionadas como hoteles, camping, el área recreativa de Villaboya, etc. No podemos olvidar los rasgos y costumbres propias de la zona, personificadas en el “palotiau”, danza que se interpreta en actos religiosos y fiestas de la ciudad, o en el conjunto musical más famoso del Pirineo Aragonés, La Ronda de Boltaña.
Celebra sus fiestas el 25 de enero, festividad de la Conversión de San Pablo, el 14 de septiembre, con motivo del Lignum Crucis, y el tercer fin de semana de agosto, convirtiéndose la Plaza Mayor de Boltaña en un hervidero de gente danzando en alegría y fraternidad.

lunes, 18 de noviembre de 2019

LAS CONSECUENCIAS DE LA PUGNA ENTRE LOS ALBIR Y LOS FRAGO

166. LAS CONSECUENCIAS DE LA PUGNA ENTRE LOS ALBIR Y LOS FRAGO (SIGLO XIII. MAGALLÓN)

 
La pugna entre Juan Albir y Sancho Frago llevó la tragedia a Magallón, pues acabó con el asesinato
del segundo. Los hijos de Sancho, buscando venganza, apuñalaron a Juan Albir en la ermita a pesar de hallarlo asido a la imagen de la virgen de la Huerta, que viendo profanado su templo, se hizo llevar
por varios ángeles a un monte de Leciñena. Los de Magallón se sintieron abandonados por María en justa penitencia al sacrilegio de los Frago.

Una noche de marzo de 1283, un pastor, atraído por las luces que brillaban en un monte cercano, encontró la imagen de la Virgen, que le rogó comunicara a las gentes de Leciñena el deseo de que le construyeran una ermita y, aunque les costó creerle, acudieron al monte para rendirse a sus pies, levantando un magnífico templo. Se extendió la noticia y los de Magallón, sospechando que la aparecida pudiera ser su Virgen, acudieron al lugar y, tras verificar que se trataba de Nuestra Señora de la Huerta, solicitaron su devolución que fue denegada.
 
Los tribunales sentenciaron que la Virgen debía volver a Magallón y se preparó el retorno. Llegó la
comitiva a Monzalbarba y depositaron la imagen para pasar la noche en el santuario de Nuestra Señora de la Sagrada, pero a la mañana siguiente, burlando todas las guardas, la imagen había desaparecido
para volver a Leciñena.
 
Días después, volvió a producirse la misma aventura, pero entonces hicieron noche en Zaragoza y
depositaron la imagen en el santuario de la virgen del Portillo, aunque de nuevo, a la mañana siguiente, ésta había regresado a los montes de Leciñena, a pesar de la guardia dispuesta.
 
Por tercera vez se repitió la operación, aunque ahora el vicario general, sorprendido como todos los demás, acordó que si volvía a desaparecer de nuevo la imagen ésta quedaría para siempre en la ermita de Leciñena. Hizo la comitiva de nuevo etapa en Zaragoza, poniendo a buen recaudo la talla en el santuario de Nuestra Señora la Mayor, y por tercera vez se produjo la huida.
 
La imagen quedó para siempre en Leciñena, aunque se acordó ponerle por nombre el de Nuestra Señora de Magallón, en recuerdo de su origen.
 
[Andrés de Uztarroz, F., Chronología..., págs. 53-55.
Faci, Roque A., Aragón..., II, págs. 84-86.]
 
LAS CONSECUENCIAS DE LA PUGNA ENTRE LOS ALBIR Y LOS FRAGO  (SIGLO XIII. MAGALLÓN)
 
 


El templo, barroco, cubierto con bóveda de cañón con lunetos y tres capillas laterales en cada flanco aparece ocultado por sus flancos meridional y oriental por la edificación de carácter civil que le dan una aspecto singular.

La fachada de mediodía, por la que se realiza el acceso, es la más formalizada, con un arco escarzano, con derrame y escudo en la clave como portada. El resto de los vanos son huecos verticales, adintelados y con gran derrame, presentando una composición muy formalizada.

De la portada se accede a un atrio que comunica con la iglesia mediante tres arcos rebajados y con la escalera principal que presenta bóveda de cañón, con perfil escarzano.

La fachada oriental, a pesar de la profusión de huecos, es muy irregular en cuanto a su composición ya que está fragmentada por cuatro contrafuertes.

miércoles, 8 de mayo de 2019

SAN MIGUEL, EN LA RECONQUISTA DE ZARAGOZA

2.48. SAN MIGUEL, EN LA RECONQUISTA DE ZARAGOZA (SIGLO XII. ZARAGOZA)
 
Hacía más de cuatrocientos años que la ciudad de Sarakusta se hallaba bajo el poder de los musulmanes
cuando el gran conquistador, el rey aragonés Alfonso I el Batallador, llegó ante sus puertas y decidió su cerco con objeto de recuperarla para los cristianos.

El rey, como estratega experimentado que era, hizo dividir y organizó sus huestes en varios escuadrones,
con sus respectivas estancias fortificadas cerca de cada una de las puertas de acceso a la ciudad para que ni los sitiados pudieran salir ni tampoco pudieran recibir ayuda del exterior, de modo que ello, sin
duda, provocaría y aceleraría su rendición.

Cumpliendo las órdenes del rey es por lo que se ubicó frente a la puerta de Valencia el escuadrón compuesto por los guerreros navarros quienes, a las órdenes de don Guillermo, obispo de Pamplona, habían acudido para ayudar al rey aragonés.
 
Puerta de Valencia, Zaragoza
Puerta de Valencia, Zaragoza
 
 
 
Fue el propio obispo quien, el día en que se iba a dar el asalto definitivo a la ciudad, vio sobre su
muralla al mismo arcángel san Miguel, capitán de la milicia angélica. Su figura, envuelta en una cegadora luz, empuñaba una espada desnuda que indicaba a los cristianos allí apostados que era voluntad de Dios que diera comienzo el ataque por aquella puerta.

El obispo, tras informar al rey de tan extraordinario suceso, arengó y animó con sus palabras a sus tropas, que eran muy devotas del santo, instándoles a comenzar la batalla por el lugar indicado. Así, con la mediación y ayuda de san Miguel, el escuadrón navarro logró abrir el muro valiéndose de un gran ariete y pudo penetrar por fin en la ciudad, rescatándola de los infieles, después de haber estado en sus manos algo más de cuatrocientos años.

Los cristianos, agradecidos al santo por la ayuda prestada, edificaron un templo en el lugar donde fue visto el arcángel y se dedicó a San Miguel de los Navarros, en honor y recuerdo del valiente y piadoso ejército del obispo pamplonés Guillermo.
 
[Faci, Roque A., Aragón..., II, págs. 183-184.
Dormer, D. J., Disertaciones del martirio de Santo Dominguito, dedicatoria 80.]
 
Más sobre Santo Dominguito:
 
 
 
 
https://antiguaspuertaszaragoza.wordpress.com/2016/10/19/puerta-de-valencia/

sábado, 4 de mayo de 2019

NUESTRA SEÑORA DEL PORTILLO, DEFENSORA DE ZARAGOZA

2.47. NUESTRA SEÑORA DEL PORTILLO, DEFENSORA DE ZARAGOZA (SIGLO XII. ZARAGOZA)
 
Recién tomada Zaragoza a los musulmanes, en diciembre de 1118, el rey Alfonso I el Batallador, su
libertador, organizó su defensa, tomó medidas para garantizar la permanencia voluntaria y pacífica de los mudéjares y judíos en barrios separados y decidió ausentarse de la ciudad con su ejército para proseguir la lucha que le llevaría a reconquistar casi todo el valle del Ebro.

Ante la ausencia del rey, algunos de los moros vencidos quisieron aprovechar la circunstancia e intentar volver a tomar la ciudad para sí. Amparados en la oscuridad de la noche, trabajando con gran sigilo, comenzaron a abrir una brecha en el muro exterior de tierra que la rodeaba. Poco a poco iban llegando al lugar todos los moros varones pertrechados con las armas que habían ocultado el día de la rendición. Todo estaba preparado.

Cuando ya se aprestaban a coger por sorpresa a los cristianos, cuyos centinelas se habían confiado, en
medio de la oscuridad se produjo un enorme resplandor y el cielo se iluminó completamente. Pudo verse entonces a la Virgen María como capitana de un auténtico ejército formado por ángeles y mártires y santos zaragozanos, que defendieron la brecha o portillo (portell) que los moros habían abierto en el muro de tierra.

Despertados los centinelas cristianos, corrieron la voz al otro lado de la muralla interior, ésta construida de piedra, saliendo todos a defender la ciudad, lo que fue innecesario puesto que el ejército celestial, dirigido por la Virgen, fue suficiente para someter a los asaltantes, que fueron reducidos de nuevo a la morería.
 
Cuando volvió la calma, al inspeccionar el lugar, el adalid cristiano descubrió, en un hueco del portillo abierto por los musulmanes, una pequeña imagen de la Virgen María. En acción de gracias por el favor recibido, construyeron con celeridad una ermita donde, desde entonces, es venerada como Nuestra Señora del Portillo.
 
Portillo en un muro de piedra, portell, La Portellada
Portillo en un muro de piedra, podría ser perfectamente una imagen tomada en La Portellada (Matarraña, Teruel)
 
[Faci, Roque A., Aragón..., I, 2ª parte, págs. 16-19. Lanuza, Historia eclesiástica de Aragón, I,
lib. 2.
Beltrán, Antonio, De nuestras tierras..., I, pág. 67.]
 
 

miércoles, 8 de mayo de 2019

LA VIRGEN DEL CASTILLO, DEFENSORA DE BIJUESCA

2.53. LA VIRGEN DEL CASTILLO, DEFENSORA DE BIJUESCA (SIGLO XII. BIJUESCA)
 
El rey aragonés Alfonso I el Batallador, que poco antes acababa de tomar por la fuerza de las armas la importante ciudad de Zaragoza —tras recorrer victorioso con su hueste toda la comarca, junto con otras poblaciones como las de Torrijo, Berdejo, Torrelapaja, Malanquilla o Carabantes—, se propuso conquistar y así lo hizo la plaza fuerte de Bijuesca, defendida por un casi inexpugnable castillo moro.
 
LA VIRGEN DEL CASTILLO, DEFENSORA DE BIJUESCA
 
 
Apenas tuvo tiempo de saborear el éxito alcanzado, pues el Batallador, conocedor de la debilidad musulmana del momento, trató de explotarla de modo que abandonó la zona no sin antes encomendar la defensa de las tierras recién reconquistadas a reducidas guarniciones que se hicieron fuertes en los alcázares y castillos que acababa de tomar al enemigo.
 
Sin embargo, en el caso concreto de Bijuesca, viendo el escaso contingente del retén, los musulmanes sometidos intentaron volver a tomar la plaza que a punto estuvo de perderse. Fue tal el empuje de los moros sublevados que la desmoralización y el desánimo cundieron pronto entre los defensores cristianos, que a punto estuvieron de verse obligados a entregar la fortaleza.
 
Cuando la suerte parecía estar echada sin remedio, uno de los centinelas que estaban de vela descubrió —erguida sobre la muralla exterior del castillo y envuelta en un intenso halo de luz— una imagen de la Virgen. Aquella portentosa aparición infundió a los soldados sitiados los ánimos suficientes como para rechazar de manera contundente al enemigo, que no alcanzaba a entender la causa de aquella reacción tan inesperada y aguerrida.
 
Los moros, que cada vez estaban más aislados merced a las victorias de Alfonso I por toda la extremadura soriana, no comprendían cómo una pretendida aparición —plasmada en una simple y pequeña talla de madera que los defensores denominaron «virgen del castillo»— había logrado infundirles tanta fuerza y arrojo. Pero lo cierto es que Bijuesca pasó de manera definitiva a ser aragonesa hasta hoy pues los habitantes moros fueron definitivamente sometidos.

[Proporcionada por Concepción García. Faci, Roque A., Aragón..., II, pág. 457.]


https://es.wikipedia.org/wiki/Castillo_de_Bijuesca

El castillo de Bijuesca es una edificación militar, construida en el siglo XIV, ubicada en el municipio de Bijuesca, en la provincia de Zaragoza (España), dentro de la comarca de la comunidad de Calatayud, a 50 km de Calatayud, 56 de Soria y 139 de Zaragoza.

En 1357 Pedro IV de Aragón mandó fortificar el castillo y la iglesia del municipio de Bijuesca, los cuales se encontraban estratégicamente situados en la confluencia entre el Reino de Aragón y la castellana provincia de Soria. Dentro de la conocida como Guerra de los Dos Pedros, dada su proximidad con el Reino de Castilla, éste fue uno de los primeros Castillos conquistados por D. Pedro I el Cruel, en 1358, quien dejó el castillo en manos del capitán Gómez de Carrillo, señor del Torreón de las Henestrosas, quien fue asesinado por el mismo D. Pedro, por supuesta traición. Tras ser recuperado por el reino de Aragón, el castillo se volvió a perder bajo el mando de Pedro IV en 1362. Éste, lo mandó derribar, pero no se cumplió la orden del todo ya que sólo se derribó una parte. Estuvo activo durante el siglo XIV. Este castillo siempre perteneció al municipio, excepto durante su conquista por D. Pedro IV.

El castillo, uno de los mayores atractivos de Bijuesca, conserva una torre defensiva, aún en pie. La mayor parte de los muros han sido derrumbados por el paso del tiempo, principalmente debido a la erosión y la llegada directa de los rayos solares.

Aunque hay esfuerzos para recuperarlo, el castillo de Bijuesca está en deterioro progresivo.
Incluido en la Lista roja de patrimonio en peligro (España) de la asociación Hispania Nostra.

 
  1.  http://www.castillosnet.org/espana/informacion.php?ref=Z-CAS-525
  2.  http://www.patrimonioculturaldearagon.es/bienes-culturales/castillo-de-bijuesca
  3. http://www.sipca.es/censo/1-INM-ZAR-020-050-003/.html
  4. https://casaruralmanubles.com/entorno/tradiciones
  5. http://castillosdelolvido.com/ermita-fortificada-de-la-virgen-del-castillo-bijuesca/
  6. https://www.foro-ciudad.com/zaragoza/bijuesca/fotos/41190-virgen-del-castillo.html
  7. http://torrealbarrana.com/doce-leguas-y-quince-rios/bijuesca/
  8. https://www.europapress.es/aragon/noticia-bijuesca-solicita-restauracion-retablo-virgen-castillo-20160822175441.html
  9. http://www.elperiodicodearagon.com/temas/bijuesca_185.html
  10. https://www.calatayud.org/noticias/SEPTIEMBRE-17/210917_16.htm
  11. https://www.heraldo.es/noticias/aragon/zaragoza/2016/08/22/bijuesca-pide-restauracion-del-retablo-ermita-virgen-del-castillo-1022538-2261126.html
  12. http://www.aldeaglobal.net/alu510/castella/Arago/Castell%20Bijuesca.htm
  13. https://joseaiguarbe.webcindario.com/lugares/03c1989be61103103/index.html
  14. https://www.turismodezaragoza.es/provincia/patrimonio/medieval/castillo-bijuesca.html
  15. http://aguamanubles.blogspot.com/2011/01/el-castillo-de-bijuesca.html

domingo, 21 de junio de 2020

223. ALMANZOR Y LOS MOZÁRABES DE LA ALMUNIA

223. ALMANZOR Y LOS MOZÁRABES DE LA ALMUNIA (SIGLO XI. LA ALMUNIA)

ALMANZOR Y LOS MOZÁRABES DE LA ALMUNIA (SIGLO XI. LA ALMUNIA)


Desde mucho tiempo antes de que tuviera lugar la conquista de ambas poblaciones por los ejércitos musulmanes y de que se organizara la nueva administración a comienzos del siglo VIII, ya era venerada la que hoy se conoce como virgen de los Palacios tanto en La Almunia de Doña Godina como en la cercana Ricla. Por aquel entonces, además del templo que cobijaba la sagrada y apreciada imagen, existía un edificio anejo a aquél destinado a hospedería que servía de refugio de caminantes y menesterosos.

La invasión de los moros y la consiguiente imposición de nuevas costumbres por parte de los dominadores no pudieron terminar ni con las creencias ni con el amor a la Virgen de quienes pasaron a ser dominados, los mozárabes, aunque el culto, en general, y el de Nuestra Señora, en particular, quedaron un poco atemperados dadas las circunstancias y las enormes dificultades propias de quienes viven subyugados. Pero la fe en la imagen no murió y la ermita siguió siendo visitada y cuidada con esmero, sin que faltara nunca la llama encendida de una vela de cera.

Cuando los feroces y sanguinarios ejércitos de Almanzor —el gran azote de los cristianos que arrasaba todo cuanto encontraba a su paso— recorrieron el suelo hoy aragonés, los edificios del santuario de Nuestra Señora fueron confiscados y convertidos en palacio real, aunque el propio Almanzor en persona —no se sabe por qué— dio orden tajante de que no se profanara aquel pequeño templo, como ocurriera en tantos otros lugares. Además, por recónditas razones que nadie ha podido explicar, autorizó a los mozárabes almunienses para que pudieran seguir rindiendo culto a su Virgen, aunque conservada desde entonces en la casa particular de un mozárabe.

Una vez muerto Almanzor y fragmentado el Califato en múltiples y pequeños reinos de taifas, el rigor anticristiano se atemperó y los mozárabes de La Almunia y de Ricla pudieron devolver la imagen de la Virgen a su antiguo emplazamiento, a los palacios de Almanzor, de ahí que desde entonces hasta hoy se la conozca bajo la advocación de Nuestra Señora de los Palacios.

[Faci, Roque A., Aragón..., II, págs. 360-362.
Sánchez Pérez, J. A., El culto mariano en España, págs. 305-306.]

martes, 23 de junio de 2020

SANTO DOMINGO PREDICA LA DEVOCIÓN DEL ROSARIO, Zaragoza

275. SANTO DOMINGO PREDICA LA DEVOCIÓN DEL ROSARIO (SIGLO XIII. ZARAGOZA)

SANTO DOMINGO PREDICA LA DEVOCIÓN DEL ROSARIO  (SIGLO XIII. ZARAGOZA)


La llegada a Zaragoza, en 1219, del fraile predicador Domingo fue todo un acontecimiento. Coincidió ésta con la fundación del convento de Predicadores en el lugar que ocupaba la ermita de Nuestra Señora del Olivar, y muy pronto comprobaron los zaragozanos que la fama que le precedió estaba justificada, de modo que llenaron todos los días la iglesia del nuevo convento para oírle predicar.

En cierta ocasión, los zaragozanos quedaron admirados por el poder de persuasión del fraile Domingo, capaz de enderezar la vida de Pedro, un convecino importante, conocido por su maldad y su disipada vida, al que su propia mujer y criados rehuían atemorizados. Coincidió que el tal Pedro, movido por la curiosidad, entró en el templo cuando predicaba Domingo. Iba dispuesto a enfrentarse a él. En aquel instante, el orador estaba pronunciando la frase evangélica de que «quien hace pecado, siervo es del pecado». Los fieles temían cualquier cosa de aquel depravado.

Don Pedro razonaba internamente sobre su falta de remedio y estaba dispuesto a seguir gozando de sus vicios. Nada más penetrar en el templo, Domingo adivinó las tribulaciones de aquel hombre y, fijando su mirada en el recién entrado, enderezó los argumentos del sermón hacia él. La tensión entre los fieles era enorme, pero afortunadamente no ocurrió nada. El caso es que don Pedro volvió un día y otro, hasta que Domingo —sin haber mediado palabra directamente con aquel pecador— le envió a través de fray Bernardo unas cuentas del Rosario de Nuestra Señora, rogándole que usase aquel remedio antes que Dios ejecutase en él los rigurosos castigos que usó con Datán y Abirón.

Por fin, una mañana Pedro accedió a hablar directamente con el fraile Domingo. La pugna había terminado y el hombre pidió confesarse. Eran tantos los pecados que expiar, que no sabía el predicador qué penitencia imponerle, decidiéndose porque rezara diariamente el Rosario, lo que hizo de manera pública para dar satisfacción a los escandalizados por sus públicos pecados, aconsejándole que se inscribiese en la recién creada Cofradía del Rosario. La fama del predicador Domingo se acrecentó y el rezo del rosario se generalizó en Zaragoza y Aragón.

[Faci, Roque A., Aragón..., I, págs. 29-31.]

INVENCIÓN DEL ROSARIO (SIGLO XIII)


La presencia de los dominicos en Zaragoza data oficialmente del 1219, y cuenta una tradición respetable que su fundación fue obra personal de santo Domingo a su paso por la Ciudad del Pilar y fruto de su predicación en ella. Ubicados en un principio en la evocadora ermita conocida como del Olivar, llamada la del milagro, se asenta­ron definitivamente a orillas del Ebro, junto a las murallas que protegían el nuevo barrio cristiano, puesto bajo la protección de san Pablo, donde construyeron el que fue célebre convento de Predicado­res, representación genuina del gótico dominicano dentro del gótico aragonés. Su vitalidad se proyectó en otras fundaciones, como la de Calatayud en 1253 y Huesca en 1254. Ya en tiempos de Xavierre se fundó la institución universitaria o colegio de San Vicente Ferrer en 1584, y siendo Maestro de la Orden tuvo lugar la célebre fundación del convento de San Ildefonso.

Desde el mismo siglo XIII compartieron la actividad evangelizadora y catequética con otras órdenes mendicantes, como agustinos ermita­ños y franciscanos. En conjunto se distinguieron por su intensa labor popular como pacificadores en movimientos antifeudales y frente a tumultos populares, más frecuentes de lo que cabría desear. La vida de los frailes discurría al ritmo que marcaba la sociedad de cada época. Vivieron y sufrieron los días luctuosos y gloriosos de la invasión francesa, forjando ideales cuya consecución supuso el sacri­ficio de muchas vidas en la defensa del sagrado don de la libertad. Sólo el hachazo de la supresión de las órdenes religiosas en España, en 1835, pudo yugular una trayectoria histórica, que prometía, aún, muchas y grandes cosas. Los Frailes Predicadores tuvieron que espe­rar hasta el año de 1942, en que, gracias a incansables gestiones, constancia de fibra aragonesa, y nunca desmentida esperanza, pu­dieron volver a ocupar un lugar en una Zaragoza abierta a otros muchos campos, que ofrecían amplias posibilidades de instaurar glorias pasadas en tiempos presentes.
Actualmente contamos con un Colegio de Enseñanza infantil, media y superior, así como un Colegio Mayor Universitario. Puedes visitar nuestra
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